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Goscik Volumen 2 - Capitulo 4


Capítulo 4:

Los nabos rojos y el hombre del invierno

 

La mañana llegó a la “aldea sin nombre” Kazuya se despertó de su ligero sueño mientras se balanceaba en la mecedora en una esquina de la habitación y volvía a caer dormido. Cada vez que baria los ojos podía ver a Victorique en la gran cama con dosel, en ocasiones ella estaba en una esquina en otras en otra parte de la cama, moviéndose por todas partes, y entre sueños se decía.

— (Victorique… ¿cuándo… te moviste?)

Le parecía algo extraño. Al final, de pronto resonó el sonido de tambores extraños que anunciaban la llegada de la mañana.

¡Ton! ¡Ton, ton, ton!

Seguido de un fuerte sonido de un silbato, como si cortara la leve oscuridad que quedaba de la noche. Kazuya despertó de un salto. Se levantó apresurado y Victorique en piyama dando vueltas por la cama estuvo a punto de caerse. Victorique se acercó a la ventana y Kazuya le siguió, él tenía una cara somnolienta, pero en cambio Victorique ya estaba completamente despierta, tenía la misma expresión que ponía siempre en el jardín de la biblioteca, con una mirada afilada y tranquila, la mayor parte de su cabello dorado se encontraba bajo su sombrero blanco, pero una parte caía dirigiéndose al suelo.

— Buenos días Kujo.

—… Buenos… Victorique… ¿que fue eso?

— Posiblemente, aunque solo es una hipótesis…

Mientas susurraba aquello jaló de un cordón que caía de desde el techo. La pesada cortina de terciopelo onduló abriéndose a su izquierda y derecha. Afuera de la ventana… Se expandía una vista completamente diferente a la de ayer. A diferencia del día de ayer, del otro lado del árbol que se encontraba más allá del balcón de piedra no estaba escondido por la niebla, esa mañana, pese a que apenas era el amanecer el clima era despejado, y por ello se podía ver hasta muy lejos. El viento era seco, y temblaba con el sonido de los tambores seguido por el sonido de un silbato cual si fuera hilo de seda.  Debido a los matices podía verse el emblema de los lobos negros dibujado por todas partes. Alguien lanzó agua… posiblemente agua bendita, que se dirigió al cielo de la mañana llegando también a balcón de piedra dejando algunas marcas de humedad. Se hacían sonar los silbatos.

—… la hipótesis…

Kazuya volteó ante las palabras de Victorique.

— …es que el festival del solsticio de verano ha comenzado.

— Um.

Ambos se vieron a la cara y después de eso salieron al balcón, la vista les robo la mirada mientras ponían sus manos sobre el pasamanos que se cubría de musgo. Los frescos y rojos bultos, entraban a la plaza mientras se balanceaban, se preguntaba que era aquello que se balanceaba, por más que fijaba la vista no alcanzaba a comprenderlo. Parecía ser una enorme carreta de montaña, pero ardía con un color naranja como si todo estuviese cubierto en llamas. Parecía mentira que el día de ayer los aldeanos hubiesen sido tan tranquilos con la forma que se paseaban por la plaza mientras gritaban.

La vista de ambos había sido robada por la escena en la plaza, cuando de pronto alguien llamó a la puerta. Kazuya respondió y salió del balcón regresando a la habitación. Y al abrir la puerta se encontró con un joven de pie que tenía su cabello dorado atado por la parte de atrás, era más alto comparado con los aldeanos, y tenía un hermoso rostro… se trataba del ayudante del jefe de la aldea. Ambrose.

—  Cuando pasaba por el pasillo escuché sus voces así que creí que ya estarían despiertos.

Ambrose tenía en sus manos algo extraño, se trataba de un gran muñeco envuelto en tela color amarillo terroso como si se tratara de una momia. Tenía una temible mascara hecha de madera. Cuando Kazuya se le quedo viendo fijamente, Ambrose se río.

— Esta mascara la usaremos en el festival. ¿Es rara?

— Si.

— Desde mi punto de vista las cosas que ustedes tienen son mucho más…

Ambrose comenzó a ver las cosas de la habitación desde el pasillo, y comenzó a extender una mano con extrañeza. Kazuya rápidamente de alejo de él. Parece que no se sentía cómodo cuando le jalaban el cabello y las mejillas.

Los habían escuchado conversar, y las puertas a lo largo del pasillo comenzaron a abrirse una tras otra. Alan apareció somnoliento mientras jugaba con su barba. Derik vestía una piyama de seda que a primera vista lucia de primera clase, pero parecía que se le daba mal dormir porque estaba hecho un desastre. Raul también sacó la cabeza para ver qué era lo que pasaba. Por último, Mildred abrió la puerta de su habitación. Salió al pasillo haciendo mucho ruido al caminar, tanto como para no creer que fuesen pisadas de una mujer. Su cabello rojizo se mecía de manera rítmica. Victorique se alejó del balcón, y si dirigió caminando hacia ellos.

 

— Creo que ayer Sergius-sama se los abra comentado, pero… es un festival donde se derrota al invierno y se quema al hombre del invierno por la bendición de la fertilidad del verano, después de eso se llaman a los espíritus de los ancestros y ellos se muestran ante nosotros….

Ambrose explicaba de manera fluida mientras que guiaba a Kazuya y los demás a la plaza, parecía que la mansión no era popular, y casi todos los aldeanos ya se encontraban hallá.

— No podemos dejar sola la iglesia, así que algunas personas están allí, todos los demás están en la plaza.

—… Es bastante diferente a ayer.

Ante el comentario de Kazuya Ambrose río.

— Fue porque estaban ocupados con las preparaciones, además de que apenas había nabos rojos.

— ¿Nabos rojos?

— ¡Lo que está en llamas en la carroza… mira!

 

 

 



Kazuya y los demás que acababan de llegar a la plaza abrieron los ojos grandes como si estuviesen sorprendidos, observaban la carroza que tenía unas enormes llamas. Por todas partes de la carroza podía verse pequeñas y redondas cosas naranjas brillando, al verlas bien, se trataban de nabos rojos que habían caído desde adentro. Dentro de la carroza había muchas velas, cuyas llamas se mecían junto a los movimientos de la carroza, cada una de ellas se movía al mismo tiempo pareciendo como si la misma carroza estuviera en llamas.

—… Es hermosa.

Fue Victorique quien lo dijo. Y Ambrose al escucharla asintió felizmente.

— Los aldeanos estaban ocupados haciéndolo, y lo que yo hice fue esto… aunque aún soy un poco torpe.

Ambrose dejo el muñeco envuelto en las telas amarillas como momia sobre la carroza y Kazuya preguntó.

— ¿Qué es eso?

— Es a lo que llamamos “El hombre del invierno” cuando se vuelva mediodía los aldeanos lo vestirán. Actuaran una batalla como si fuesen el “ejercito del invierno” y “el ejército del verano”. Al final “el ejército del verano” vencerá alejando al “ejercito del invierno” y quemaremos al “hombre del invierno” sobre la carroza, después de eso celebraremos la victoria del verano comiendo, bebiendo y bailando.

— Hee…

— Después de eso dejaremos vacía la iglesia, eso porque esa es la puerta del mundo, será el camino que tomaran los ancestros para regresar y ver por nosotros, al final los ancestros usaran estas mascaras…

Parece ser que Ambrose había hecho la mascara tenebrosa con dificultad, y la levantó.

— Bailamos en la fertilidad felizmente mientras que los ancestros hablan usando palabras que desconocemos, esas palabras son pensadas para aquel mundo.

En un momento comenzaron a observar detrás de él. Harminia se estaba acercando, se mantenía observando fijamente la máscara que tenía en las manos Ambrose, cuando de pronto comenzó a reír en voz alta como si le hubieran quitado de pronto una mordaza de la boca. Parecía estar satisfecha por la máscara susurrando algo tan bajo que no era perceptible. Y Ambrose parecía feliz de ser elogiado.

— Este año seré yo el que lleve esta masara.

— … Es el candidato a ser el nuevo jefe de la aldea después de todo.

Fue Harminia quien lo dijo en voz baja y Kazuya y los demás inclinaron la cabeza. Y volvió a decir esta vez aún más bajo.

— El jefe de la aldea debe tener un ayudante más joven, y cuando el jefe fallezca, el ayudante se convertirá en el nuevo jefe. Sergius-sama también era el ayudante de Theodore-sama. Eso quiere decir que Ambrose lo es para Sergius-sama.

— ¿En serio?...

Kazuya volvió a ver a Ambrose, quien se sonrojó con sus facciones cual si fuera de la nobleza, y movió la cabeza a los lados avergonzado.

— Eso es gracias a que casi no abemos jóvenes, los hijos de la aldea son pocos.

La carroza comenzó a dar vuelta lentamente, y al quedarse viendo aquello Alan con su barba de pronto dijo.

— … ¡Tch! Que estúpido.

Ambrose trago saliva. Y Harminia se le quedo viendo. Justo en ese momento el sonido de los tambores y el silbato cedieron, y por un momento la plaza quedo envuelta en silencio, todos los aldeanos sin excepción se dieron la vuelta, muchas miradas sombrías voltearon a ver a Kazuya y los demás como buscando al dueño de esa voz. Alan se dirigió a los aldeanos, pero parecía ser la primera vez que era bañado en tantas miradas que incluso el mismo Alan se sorprendió, parecía que no se retractaría y continuó enojado.

— Son creencias que provienen de épocas anteriores, la aldea de lobos grises. Que tontería.

Derik normalmente respondería en voz alta, pero se mantenía en silencio a su lado y Alan como desesperado.

— ¿Verdad Raul?

De pronto le pedían estuviera de acuerdo a Raul quien encogió su gran cuerpo y trago saliva en problemas.

—… U, Um…

— ¿Como que los espíritus de los antepasados? Algo como eso no vendrá, haciendo tanto escandalo desde tan temprano…

Continuó hablando, y Alan lo detuvo conteniéndolo, diciendo en voz alta

— Maldición, admito que son ruidosos, ¿verdad Alan? Vamos, regresemos a la habitación y juguemos Póker.

Alan asintió, y los tres regresaron a la mansión cuando Harminia habló en voz ba… con una voz que resonaba, deteniéndolos.

— ¡Señores, esperen!

En algún momento los aldeanos estaban reunidos detrás de Harminia, parecía como si estuviesen de acuerdo con ella, todos veían a los tres con una mirada sospechosa con los ojos completamente abiertos, inexpresivos y sin que ni uno se moviera, Seria también debido a sus vestimentas clásicas ya que parecían un conjunto de espíritus reunidos. Al darse la vuelta, la confianza de Alan se rompió, y aterrorizado…

— ¿¡Qu… que?!

— Si van a avergonzarnos salgan de la aldea.

— Na… solo eres una sirvienta… ¿¡cómo te atreves a dirigirte así a los invitados!?

Alan se oponía, pero Harminia no podía quedarse callada.

— Los espíritus de los muertos de verdad…

— ¿¡Ha!? ¿¡De verdad!? ¿¡De verdad que!? Vamos, Intenta decirlo.

— ¡De verdad regresan!

— Que estúpido.

— Vienen desde el cielo nocturno y llegan a la plaza pasando por la iglesia vacía, hablando con palabras de aquel mundo, nosotros no los entendemos, pero los espíritus de los muertos no esconden nada, el festival del solsticio de verano tiene su significado.

Con la expresión de Harminia podía decirse que creía en el festival desde el fondo de su corazón. Volteó a ver a Ambrose, como si le exigiera que también dijese algo, pero no tenía esa expresión sin dudas de Harminia y ella no se percató de ello. Alan se desesperó y gritó aquello, cuando Ambrose lo detuvo tranquilamente.

— Invitado, es libre de pensar como guste. Si va a estorbar en el festival del solsticio de verano de nuevo ¿por qué mejor no se retira?

— Eso… eso sería un problema.

Alan dijo en voz baja. Por algún motivo comenzó volverse intranquilo, parece que no tenían intenciones de dejar la aldea, los tres jóvenes comenzaron a pedirse consejo mientras se veían a la cara, cuando Derik dijo en una actitud amenazante en voz alta “Además, ¿por que siempre buscas pelea en todas partes?…” podían escucharse cosas similares, mientras que Raul se mantenía callado. Después de algo de tiempo Alan levantó la cabeza, y alzó ambas manos fastidiado.

— … Entendido, entendido, no estorbaré en el festival, nos quedaremos tranquilos en nuestras habitaciones. ¿Sí?

Ambrose sonrió y bajó la cabeza. Harminia vio a los tres retirarse de una manera terrorífica. Parece que Ambrose estaba un poco de mejor humor, y Kazuya comenzó a hablarle con cuidado.

— Este… tienen costumbres parecidas en el país en el que crecí…

— ¿En tu país?

—Si, este… Es una isla muy al este cruzando el océano. Desde hace mucho tenemos una costumbre en la que recibíamos a nuestros ancestros junto con el verano, aunque es un poco difícil decir que crea en ello, pero vamos a las tumbas de nuestras familias, y les hacemos ofrendas.

— He… y ese país…

Ambrose preguntaba interesado, y Kazuya explicaba cosas de su país y del mundo. Él, quien estaba sorprendido, ni siquiera sabia de la primera guerra mundial que acababa de terminar no hace muchos años, supo que existían maquinas voladoras en el exterior, y que en ese entonces volaban mucho. Realmente tenían una vida retirada de todo.

Ambrose tenía una vida de la era media, terminó de digerir todo sorprendentemente rápido, comprendiendo lo suficiente durante la conversación, y como todo un joven hambriento de conocimiento comenzaba a hacer una pregunta tras otra, y Kazuya apenas tomaba respiro para contestarle, sus ojos verdes esmeralda brillaban por conocimiento.

— (Esta persona, es realmente inteligente…)

Kazuya pensaba para sus adentros.

— (Tanto como para pensar en la leyenda de los lobos grises, se parece al diario del viajero que me mostró Victorique del siglo 16, es como la conversación con el pequeño joven lobo en lo profundo de las montañas. los lobos grises tranquilos y de mentes despiertas…)

Las preguntas de Ambrose continuaron, estaba hambriento de conocimiento y cuando por fin le dio un respiro Ambrose parecía avergonzado.

— Hace mucho… cuando aun era un niño, hubo una ocasión en que vinieron a la aldea descendientes, llené de preguntas a esa persona llamaba Brian Rosco y Sergius-sama me regañó.

— Ah, el era… la persona que les trajo electricidad a la aldea ¿verdad?

— Si, pero en cuanto terminó se fue…

Ambrose parecía triste.

 

 

🐺 🐺 🐺

 

 

Después de una mañana ajetreada, los aldeanos regresaron a sus respectivos hogares, tuvieron un desayuno simple y volvieron a reunirse en la plaza para el medio día. Apagaron el fuego de la carroza, y un fuerte viento rodeo el lugar, el sonido de las flautas continuaron.

Ambrose les había explicado que “el ejército del verano” y “el ejército del invierno” pelearían para orar por la fertilidad, y el escenario estaba a punto de comenzar, Kazuya fue a la habitación de Alan, Derik y Raul para invitarlos, pero ninguno de los tres parecían agradarles la idea, se sentía su presencia en sus habitaciones, pero ni siquiera respondieron. Según lo que comentó Mildred era demasiado incomodo para los tres, así que se encerraron en sus propias habitaciones sin dirigirse la palabra y habían estado tranquilos desde entonces. Mildred tampoco parecía muy interesada, solo les dijo “Um, veré la plaza desde el balcón…” Al final, solo Kazuya y Victorique se dirigieron a la plaza tomados de la mano.

En cuanto llegaron a la plaza varias chicas corría con un vestido rojo, y se detuvieron justo en el centro e hicieron una reverencia. Cada una tenía una canasta en una de sus manos. Ambrose parecía ocupado hablándole de algo al jefe de la aldea Sergius y pasaron caminando cerca. Al percatarse de Kazuya y Victorique que observaban en una esquina se dio la vuelta para dirigirse a ellos.

— Es peligroso que se queden allí.

— ¿Peligroso?

— No bueno, no es tanto como decir peligroso, pero puede que les duela.

— Do.. ¿doler?

Ambrose sonrió traviesamente y se alejó del lugar, Al ver eso Victorique y Kazuya fruncieron el cejo.

— (¿Doler…? ¿Doler…? ¡Ah, no puede ser!)

Recordó que Victorique era mala con el dolor, tomó su mano y la alejó del lugar, mientras que ella volteaba a todos lados observando a los aldeanos y al final volteó hacia arriba a ver a Kazuya quien la jalaba.

— ¿A donde planeas llevarme?

— No, realmente no lo sé, pero…

Justo cuando se habían alejado, algunas chicas comenzaron a gritar “Kya” pusieron una mano dentro de la cesta y con la mano llena de duras semillas de avellana la dirigió hacia el cielo, y al grito de “uno, dos…”

Comenzaron a lanzar las avellanas por todas partes, y los aldeanos las observaban mientras reían, Las avellanas comenzaron a caer una tras otra en el lugar en el que estaban hace poco. Y justo un hombre joven con barbas, lentes y un gran sombrero pasaba tambaleándose.

— Es Alan-san.

Kazuya susurró.

— A pesar de que hace poco lo invite, termino dandole curiosidad y vino a ver…

Las chicas hacían mucho ruido mientras gritaban y cantaban oraciones a la fertilidad, lanzando cada vez más avellanas por donde pasaba el hombre. El sonido seco continuó, y se pudo ver al hombre salir corriendo adolorido. Las chicas rieron a lo grande, y vieron a los alrededores procurando que nadie más estuviese pasando, cuando algunos jóvenes hombres de la aldea se acercaban a proposito, y le lanzaban avellanas alegremente, y los hombres rápidamente salían huyendo. Repetían el proceso una y otra vez. La plaza era cubierta entre gritos y rugidos.

— ¡Uwaa, parece doloroso…!

Kazuya dijo sin pensarlo.

— (Menos mal… debo agradecerle a Ambrose-san, si nos hubiéramos quedado en ese lugar, hubieran lastimado a Victorique…)

Volteó a ver a Victorique que estaba a su lado, quien como siembre, continuaba observando las actividades de los aldeanos.

 

Al final, las chicas con sus canastas vacias se alejaron mientras reían, y varios hombres en ropas cafés a caballo “el ejército del invierno” y hombres con lanzas vistiendo de azul “el ejercito del verano” se separaron y comenzaron a bailar interpretando una batalla. Las chicas alzaban la voz apoyando al ejercito del verano, mientras que los hombres de mayor edad alzaban la voz dando vueltas. Fue un baile muy largo. Al final con la victoria del ejercito de verano, el ejército del invierno se retiró, y los primeros se pusieron en el centro de la plaza anunciando su victoria.

— ¿He? Esa voz es de…

Kazuya se percató de que ese era Ambrose. Al verlo así se parecía a cualquier otro joven de la aldea, pero esos ojos de lobos gris… los ojos de él parecían diferentes, los ojos de Ambrose tenían un brillo diferente. Portaba vestimentas azules y anunció la victoria del ejercito del verano de este año, dándole vueltas a la antorcha que tenía en las manos.

— ¡Podemos encender y hacer desaparecer al hombre del invierno!

Junto a su grito, se acercó con la antorcha a la carroza que había sido puesto en el centro de la plaza, sobre ella se encontraba el muñeco “Hombre del invierno” que había hecho Ambrose, parecían estar hechas de cosas de fácil combustión y dejo caer la antorcha. El muñeco fue rodeado por el fuego y entro en llamas con un gran ruido. Pero, en ese momento…

Algo se encontraba de pie sobre la carroza.

Ambrose gritó, su rostro estaba lleno de sorpresa, continuó gritando con la boca bien abierta. Lo que se encontraba de pie, aquello grande que estaba envuelto en esa tela amarilla… comenzó a dar vuelta sobre la carroza, como si tuviera ambas manos sobre su cabeza, y al final callo tendido.

—… ¿¡Un humano!?

El grito se escuchó desde el otro lado de las llamas.

— ¡Aléjenlo! ¡Eso es un humano!

Ambrose se movió para detener a sus compañeros, de una tacleada lo derribo desde la carroza en llamas, , todo el lugar resonó con los gritos, los rábanos rojos crujían con un liquido rojo-morado sobre ellos, manchando el suelo de piedra.

Alguien llego corriendo desde poso, abrazando algo como un balde y lanzó el agua sobre aquel que estaba en llamas. El fuego desapareció, y el muñeco dejo de moverse.

— … Es una persona.

Ambrose susurró atónito.

— Es suave, es el cuerpo de un humano, no es lo que yo hice. Alguien…. ¡¡Alguien esta adentro, una persona…!!

Los jóvenes que estaban cerca contuvieron a Ambrose, haciendo que se retirara y cayó sentado en el suelo de piedra.

— Una persona… una persona… era una persona envuelta en las telas…

El jefe de la aldea Sergius se acercó lentamente y los aldeanos le abrieron un camino naturalmente. Sergius con una mano temblorosa dio la vuelta al cuerpo medio quemado envuelto en esa tela amarillenta, cuando le quito las telas que cubrían su rostro, toda la plaza completa sintió el impacto…. Todo el lugar estaba bastante silencioso. Aquel que había perdido la vida con una expresión de dolor y aun con los ojos abiertos…

Era Alan.

Kazuya sin pensarlo cubrió el rostro de Victorique con ambas manos intentando hacer que no viera, pero ella se apresuró para alejar sus manos. Kazuya volteo a verla sorprendido y un poco enojado. Ella veía con una mirada tranquila la plaza. Y Kazuya hizo lo mismo. Harminia tenía los ojos bien abiertos. Estaba sorprendida pero después pudo vérsele sonreír un poco, cuando Ambrose se puso de pie siendo sostenido por sus compañeros, su expresión se retorcía por el Shock. Sergius comenzó a investigar el cuerpo de Alan, y todos en la aldea volteaban a ver a Alan. Se escucharon pisadas provenientes de la mansión, y al acercarse se pudo ver fácilmente que se trataba de Mildred, estaba corriendo mientras su cabellera rojiza se mecía.

— Lo vi desde el balcón de la habitación, pero ¿no estaban quemando algo como un humano…?

Al acercarse a la multitud se percató del cuerpo de Alan.

—… No, ¡Es horrible!

Dijo con una voz temblorosa. Detrás de ella llegaron Derik y Raul quienes al ver a Alan tragaron saliva. Derik dijo con una voz temblorosa.

—… ¿Qué fue lo que paso?

— No lo sabemos.

Sergius fue el que respondió, Raul solo temblaba en silencio, y Derik gritaba lleno de ira.

— U… ¡ustedes! ¿¡pero que han hecho…!? ¡Esto no se va a quedar así…!

— Esto fue un accidente.

Sergius lo dijo con un tono de voz inexpresivo, y Derik se le quedó viendo con la expresión llena de rabia.

— En algún momento pusieron a este tonto en lugar de ese muñeco.

— Tonto…

— De seguro estaban molestos porque interrumpió el festival hace poco, no me dirán después que no saben por qué le prendieron fuego.

Volteó a ver hacia abajo al cuerpo de Alan con desprecio.

— Solo fue un Invitado idiota.

—… ¡No es así!

Derik le respondió, estaba tan enojado que su cuerpo temblaba.

— ¡Caro que no! ¡Nosotros lo conocíamos! Esta mañana, este hombre…

Apunto a Ambrose.

— Nos explico acerca del festival, en ese momento, nos dijo que le prenderían fuego a…. cierto…

Sergius movió la cabeza hacia los lados.

— De seguro el idiota lo planeo para saltar antes de que se levantaran las llamas.

— ¡No puede ser!

Derik gritó. Volteó a ver a los aldeanos, pero nadie le regresaba la mirada, Todos creyeron a las palabras de Sergius sin pizca de dudas. Derik comenzó a gritar aparentemente desesperado, y se desmorono en el lugar. Y Ambrose con su expresión pálida con la respiración entrecortada.

— Sergius-sama… Es imposible que este hombre estuviera planeando eso.

— ¿Que dijiste?

— Justo antes, cuando las chicas estaban lanzando avellanas. este hombre paso, parecía sorprendido cuando lo golpearon, después de eso ya no regresó a la plaza, y con todos los ojos en este lugar…

— ¿Es decir…?

— Fue imposible que cambiara de lugar con el muñeco, así que…

Ambrose guardó silencio ante la mirada de Sergius. Las miradas de dudas de los aldeanos comenzaron a reunirse en Sergius. Quien se puso de pie y se le quedo viendo con una mirada llena de ira a Ambrose.

—… No digas nada innecesario, ¿Se te ha olvidado el castigo de aquellos que hablan de más?

— ¡Lo… lo siento mucho!

Y Derik gritó

— … ¿¡Que está pasando!?

Debido al fuerte grito que se extendió por la plaza un pájaro salió volando, y desapareció entre la niebla. Los aleteos se fueron alejando.

La plaza fue envuelta en el silencio, no había nadie que pudiese responder a su pregunta.

 

Monologo 04

Toma esa.

Pensé, Estaba desesperada para no mostrar mi rostro. Tenía que mostrarme sorprendida, que había recibido el impacto, tenía que mostrarse como si estuviese triste. Pero afortunadamente nadie parecía haberse dado cuenta. Si fuera el caso podría estar en peligro… pero parece que no tenia de que preocuparme.

Así es, después escuchar esas voces la noche anterior no había manera de que los perdonara, perecía que tenían planes, así que me decidí en interponerme. El hombre restante también…

Asesinémoslo bien…

Los que robarían eso y escaparían sobre el automóvil no serán ellos, no, no serán ellos. 

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