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Gosick Volumen 1 - Capitulo 2


Capítulo 02

Cena tenebrosa

Los alrededores del lujoso crucero estaban completamente a oscuras, parecía ser de un país extranjero, una persona de piel negra los guio sin decir palabra sobre la rampa con una lámpara, Kazuya y Victorique lo siguieron.

El crucero comenzó a hacer ruido mientras avanzaba, se trataba del sonido de las olas, era una noche tranquila, Kazuya se encontraba observando el cielo nocturno, veía parpadear las estrellas, y de pronto se percató que en cierto lugar su luz fue interrumpida. El cielo se había convertido en un muro completamente negro, como si este los siguiera desde arriba y mientras veía aquello una gran columna de humo se levantó. Esa gran columna de humo era tan gorda que no concordaba con el tamaño del barco, se levantaba como una torre negra en el centro del barco.

—… Vamos Kujou.

Ante la voz de Victorique, Kazuya la siguió con prisa. Bajaron cada vez más las escaleras hacia dentro del barco. Pensaba que dentro del barco estaría más iluminado, pero por algún motivo estaba era sombrío, como siempre solo la persona que los guiaba los estaba esperando.

Ambos llegaron a un brillante comedor con una delgada y larga mesa, con un candelabro que no estaba encendido, la habitación era sombría. Se encontraba alineada en la mesa una cena como para 10 personas mientras levantaba vapor. Las velas que iluminaban frente a cada uno de las personas era más que suficiente para poder sacudir la oscuridad.

Parecía que no había ayudantes, los platos fueron traídos y alineados por lugar desde el entremés hasta el platillo principal. En aquella oscuridad se encontraban sentados nueve adultos, la cena estaba comenzando levantando el sonido de los cuchillos y las cucharas al moverse.

Solo el asiento que se encontraba en la esquina estaba vacía, ese debería de ser el asiento de Roxanne quien había sido asesinada. Kazuya volteo a ver a la persona que los estaba guiando.

— Hay dos personas y solo hay una silla… ¿he?

Como no había nadie abrió la puerta hacia el pasillo y sacó la cabeza. La luz anaranjada que llevaba consigo la persona que los guio se hacía cada vez más pequeña mientras se alejaba por el pasillo.

— Ah, este... espe… ¿?

A pesar de que debió de escuchar su voz, no se dio la vuelta. Kazuya se sintió inseguro, corrió por el pasillo para alcanzarlo y entonces la luz comenzó a mecerse de izquierda a derecha, estaba lejos, parecía que estaba corriendo…

— (¿Porque huiría de mí?)

Al salir a la oscura cubierta no se encontraba la figura de la persona que nos guio, Kazuya confundido volteo a ver a los alrededores.

— (No puede ser… ¡no pudo haber desaparecido, recuerdo haberlo visto salir a cubierta…!)

El sonido del agua a la lejanía, Mientras levantaba un pequeño sonido, la luz de una lámpara se iba alejando por el oscuro mar, aquella  persona, después de guiar a Victorique y a Kazuya quienes eran los últimos pasajeros, habría subido abordo un bote y se alejaba del barco, ni siquiera podía verse la sombra de aquel bote, pero Kazuya pensó que así seria. Solo pudo ver la luz atónito mientras apoyaba su cuerpo en la barandilla.

— (¡Na!... ¿¡pero que!?)

Se quedó de pie en el lugar por un rato. Y entonces, las letras que tenían el nombre del barco entraron en su campo de visión. “QueenBerry”. Sé que he escuchado ese nombre en algún lugar Pensó mientras inclinaba la cabeza…pero no logró recordarlo. Kazuya se rindió con respecto al hombre que perseguía y se encontraba ya lejos, caminó por la cubierta y regresó al comedor.

—Oye, Victori… ¿¡que!?

Las personas eran iluminadas solo por las velas en el comedor oscuro y en la silla que estaba vacía en la esquina se encontraba… Victorique, comiendo una elegante cena.

Esa pequeña mano movía el cuchillo y la cuchara, llevando la comida a su pequeña boca elegantemente, y era bastante rápida. Masticaba rápido, y la comida iba desapareciendo poco a poco. Kazuya se acercó deprisa.

— Espe… ¡Espera Victorique!

— Mu… mm... ¿Qué pasa Kujou? Estoy comiendo, guarda silencio.

— Yo también estoy hambriento.

—… Lo sé ¿Y?

Victorique respondió extrañada mientras cambiaba del entremés la cuchara y el cuchillo hacia el pescado.

— ¡Yo también tengo hambre!

— Bueno, esta era la invitación dirigida a Roxanne después de todo.

— ¿Después de todo qué?

— Solo había una Roxanne, siguiendo eso, nosotros que llegamos aquí con su invitación, solo habría una cena … Lo entiendo, eres de esa clase de personas, vamos, hay unas galletas en mi equipaje, sopórtalo con eso.

Victorique levantó la cabeza mientras tomaba el cuchillo para pescado. Y en su rostro había una sonrisa extraña, con una miríada se podría decir que ese hermoso rostro estaba sonriendo pero, torció la orilla de sus labios, y una de sus mejillas parecía paralizarse… era la expresión de Victorique enojada.

— Espera… hay pero…

— ¿¡Si!? entonces dame algunas.

— Están en la maleta de viaje.

—… ¿Ah?

— Lo que mi sabiduría me guió, las herramientas que se supone nos serian necesarias, un Set de vajillas, sillas, y comida de emergencia.

—… ¿No necesitas las vajillas y la silla verdad?

— Ahora todo ha de estar en la habitación de Cecile, te lo tienes merecido.

Victorique volteó a otro lado con un “fun” y continúo en voz baja.

— Aunque vengas de un país lejano del este de intercambio por tus buenas notas, aunque seas el hijo de una dura familia de soldados, no sé qué pensar si molestas a las demás personas con tu lógica, además eres fanático creyente de tu casa. No tengo ni siquiera galletas que compartir con alguien así. Fum.

— (¿¡Gee!?)

Kazuya estaba atónito.

— (Es cierto, soy de cabeza dura y muy serio, eso sería una desventaja pero…)

Victorique lo acusaba, tomó la cocina de carne sin que lo supiera. Parece que desde que salieron de viaje el orgullo de Victorique había sido lastimado por Kazuya.

— (Fanático y creyente de su casa, molestando a las personas con mi lógica… ¡¡no es algo que quiera escuchar de Victorique!!)

Kazuya cerró el puño escondiéndolo detrás de sí y al voltearse apresuradamente, un joven hombre de tez blanca que estaba sentado a un lado levanto la mirada para ver a Kazuya.

— Ah, lo siento, ¿Fuimos algo ruidosos cierto?

— No… tú, siéntate.

Ahora que lo dices, no hay ninguna silla vacía, Kazuya se encontraba en problemas y el hombre sonrió golpeando sus piernas.

— Si gustas, puedes sentarte aquí.

— ¿¡Eh!? No…

— Siéntate Kujou.

Victorique le susurró de mal humor, y sin tener remedio Kazuya se sentó en las piernas de ese hombre desconocido, al doblar el cuello y ver el rostro del hombre, este sonrió amablemente.

He visto ese rostro en algún lugar, pensó Kazuya. Era una persona arreglada, pero debido a su buena sonrisa, más que alguien apuesto, la impresión de ser una buena persona era más fuerte. Parecía ser una persona de Inglaterra, esa forma de hablar forzada estilo inglés de la reina, le hacía recordar a esa linda estudiante de intercambio, a Avril… Cierto, Avril…

— Tú… ¿No eres un actor en los escenarios de Inglaterra?

Cuando Kazuya dijo eso, la expresión del hombre se iluminó.

— ¿Me conoces?

— Una compañera de clases tenía una fotografía. Dijo que era Ned Baxter-sama.

— ¡Que alegría!, vamos come de mi carne, no te contengas.

Cortó un gran trozo de carne y con el tenedor lo puso frente a la boca de Kazuya mientras él estaba en blanco lo comió, era una carne tan deliciosa que parecía derretirse sobre su lengua. Sería que Ned Baxter comía poco ya que dejó la mayoría de la comida y comenzó a llevarla a la aboca de Kazuya poco a poco dándole de comer mientras que Victorique lo veía desde un lado en su silla, diciendo con un tono burlón.

—…Te queda.

— Sabes… Victorique.

— Vamos. Vamos, come más.

— Aaa, muchas gracias…

El debate resonaba felizmente por el comedor la información de actor inglés Ned Baxter como Shakespeare. Los demás pasajeros comían su cena en silencio. Y entonces, algunos minutos después, los sonidos de los utensilios de comida dejaron de escucharse, la voz de Ned también se vio interrumpida.

Solo se mecían las velas en el oscuro comedor, en donde se encontraban cada uno de los pasajeros sentados correctamente en cada una de las 10 sillas… de pronto uno de ellos cayó sobre la mesa y dejó de moverse. El pasajero que estaba a su lado se deslizó en la silla abriendo grande la boca, podía escucharse algo como un ronquido y de nuevo volvió a interrumpirse.

Los pasajeros, todos, habían caído dormidos, Kazuya cayó al suelo desde las piernas de Ned levantando un gran sonido,  El comedor quedó en silencio, ni siquiera se podía escuchar el sonido de las velas al consumirse. Al final…. Se escuchó a alguien entrar abriendo la puerta silenciosamente.

Esa persona numero 12 comenzó a verificar si estaban dormidos. Caminaba alrededor de la mesa mientras se escuchaban sus ligeras pisadas y al acercarse a donde se encontraba Kazuya derribado en el suelo gritó de sorpresa con una pequeña voz. Bajó para ver al chico y al darse cuenta de la chica de largo cabello dorado, de Victorique que se encontraba dormida en el asiento de lado se quedó observando su belleza, después hizo una expresión de duda, viendo por turnos a Kazuya que se encontraba en el suelo ya Victorique en la silla.

Entonces corroboró el nombre de la placa que estaba frente a Victorique, tenía escrito “Roxanne-sama”…  inclinó la cabeza como preguntándose ¿porque había una chica en esa silla? Cada uno de los 11 pasajeros continuó durmiendo sin percatarse del silencioso intruso.


 

                                                           2

 

 

— Oye, tu, despierta.

— ¿Un…?

— Estudiante de intercambio serio y de lógica retorcida. Despierta.

— ¡No quiero escuchar eso de ti!

Kazuya se despertó a la vez que se enojaba. De inmediato le escupieron humo a la cara, y tosió mientras alejaba el humo con la mano.

— Cof, cof, ya deja eso Victorique, en serio, pareces una niña…

Victorique puso una expresión increíble, pero Kazuya sin percatarse de ello comenzó a ver a los alrededores.

— ¿He? ¿Dónde estamos?

— En una de las habitaciones del barco, es el salón.

Se trataba de un salón de casi el mismo tamaño que el comedor, en contraste con la habitación en la que estaban hace un momento el lujoso candelabro en el techo era tan brillante al punto de hacer que los ojos dolieran.

Había un pequeño escenario del lado del muro, las partituras estaban abiertas como si hasta hace poco alguien hubiera estado tocando, en el centro se encontraba una mesa para que el vocalista bebiera algo de vino, en la esquina se encontraba la barra de un bar junto con barias botellas de alcohol que parecían ser de gran calidad.

Los adultos que se encontraban en el suelo hasta hace poco se encontraban sentados cada uno en una silla,  y otros durmiendo en la mesa a modo de cama, al estar en esta habitación más iluminada, se podía notar que la mayoría eran hombres en sus cuarentas o aún mayores, con buenos trajes, zapatos brillantes, y barba arreglada. La mayoría eran hombres de alto status social, pero ahora se encontraban lamentándose llevándose las manos a la cabeza.

Por algún motivo en el ambiente podía olerse un fuerte olor como a disolvente, llegando la señalación cada vez que respiraba, puede que el mal humor de todos se deba también en parte al olor.

A un lado de la silla en la que se le había hecho sentar a Kazuya se encontraba Victorique y a su lado también estaba Ned Baxter que se encontraba con las manos en la cabeza. Kazuya también un ligero dolor de cabeza observaba a Victorique que parecía estar bien.

—… ¿Que está pasando?

— Parece que la comida solo fue una parte, cuando desperté todos habían sido trasladados al salón.

— ¿Porque?

— …

Victorique no respondió, en cambio, observó el salón. Kazuya se sorprendió una vez más, a pesar de que solo había hombres mayores, el hombre más joven era Ned que aparentaba estar en sus 25.

— Solo hay ancianos ¿verdad Victorique?

— No, no es así, por halla hay una mujer.

Kazuya siguió la mirada de Victorique. En la mesa cercana a la puerta se encontraba sentada una mujer joven, tenía un pequeño trasero y buena figura, un vestido de un fresco color rojizo y para hacer contraste un sedoso cabello negro que le llegaba hasta sus caderas. Habrá sentido la mirada, debido a que la mujer volteó para verlo. Tenía los labios pintados de rojo que combinaba con su vestido. Sus ojos delineados con unas pestañas largas brillaban con un azul. Debido a sus facciones infantiles, se veía como una niña vistiendo ropas de adulto, pero de seguro estará por arriba de sus 25. Apretaba con fuerza sus labios, como si a partir de ahora fuese a comenzar una discusión, era una expresión de fortaleza.

Sin tomar en cuenta las pequeñas y temerosas quejas, el salón era tranquilo, nadie se movía de lugar, solo abrazaban sus cabezas. Cuanto Victorique alejó su mirada de la mujer del vestido rojo le murmuró a Kazuya.

— Kujou, hay algo extraño.

—… ¿Qué cosa?

— Hay una persona de más.

— Bueno es lógico, solo hay asientos para 10 personas, eso es porque vinimos Victorique y yo.

— No es eso Kujou, hay uno más aparte de nosotros.

— ¿A qué te refieres?

Victorique se preparó pisando el lugar al ver que no comprendía.

— Es decir, las personas que estaban en el comedor eran 9, y cuando llegamos nosotros fuimos 11, pero ahora… intenta contarnos.

Como lo dijo Victorique, Kazuya comenzó a contar a las personas en el lugar. Uno, dos, tres… al terminar de contar, dijo extrañado.

— ¡Tienes razón! ¡Hay doce personas!

—Así es.

Victorique asintió con satisfacción, se sentiría tranquila al saber que lo entendió.

— Es decir, alguien se ha mezclado entre las personas que estábamos en el comedor, puede que esa persona sea la culpable, esa persona no comió la cena, y nos trajo a este lugar mientras dormíamos para entonces mezclarse con nosotros…

Kazuya volteó a ver el salón, no es como si a todos los hombres les doliera la cabeza debido a la droga somnífera, se encontraban observando los alrededores con miedo, como si recordaran ver los rostros, viéndose a la cara y alzando con un una voz baja “Ah” El joven Ned Baxter se encontraba decaído.

— Ese tipo… no… no lo conozco…

Susurraba como estando en problemas. La mujer del vestido rojo de pronto se puso de pie y grito enojada.

— ¿Qué pasa con este lugar? ¿¡Porque está cerrado con llave!?

Nadie contestó, los hombres de edad evadían la mirada incomodos, Ned, Victorique y Kazuya, los tres observaban fijamente a la mujer de pie, y entonces ella se acercó.

La bolsa de mano de la mujer golpeo la cabeza de Kazuya levantando un sonido tosco.

— ¡Auch!

— …

Ella volteó a ver hacia abajo a Kazuya sin disculparse y en cambio fue Ned quien habló.

— ¿Estas bien?

— Ah, si…

Observó a la mujer mientras pensaba que era una bolsa de mano bastante pesada. Después de eso volteó de nuevo frente a Victorique, preguntándole en voz baja.

— Victorique… ¿Qué es lo que está pasando?

—… Caos

Victorique dijo en aparente mal humor, y cuando Kazuya respondió con un “¿He?”

— Solo puedo decir que no tengo los fragmentos suficientes para reconstruirlo.

— Es decir, no lo sabes.

Kazuya estaba convencido y Victorique infló sus mejillas blancas mientras lo observaba.

— Solo estoy admitiendo que no tengo los elementos suficientes, no es que no lo sepa.

—…lógica retorcida.

— ¡Mu! Además, no hay nada que no sepa, y…

— Fanática creyente.

— ¡Mumumu!

Kazuya y Victorique se quedaron viendo mutuamente. Los negros ojos de Kazuya y los ojos verde esmeralda humedecidos de Victorique emitían chispas, y entonces, unos segundos después…El perdedor fue Kazuya.

— Lo siento…

— Fum, mientras lo entiendas.

Perdió ante la fuerza de su mirada, se disculpó a pesar de que no había hecho nada malo.


 

                                                             3

 

 

Kazuya se había recuperado de poco a poco del dolor de cabeza provocado por las drogas somníferas, se puso de pie y comenzó a investigar varias cosas en el salón.  Observó la barra del bar, no había nada especial, Victorique se acercó cuando observaba los vinos allí alineados.

— Hay vino de uva.

— Um…

Victorique destapó una botella y lo vertió en una copa que se encontraba cerca, el vino fresco rojizo-morado brillaba bajo la luz del candelabro. Victorique se quedó observando la etiqueta de la botella para después tomar la copa, acercársela a la nariz y percibir su aroma.

— Es un vino de uva de buena calidad.

— ¿En serio?

Victorique asintió.

— Acerca de la etiqueta...

Ned se acercó tambaleándose mientras sostenía su cabeza cuando estaban hablando en voz baja.

— ¿Que están haciendo?

— Viendo si habría alguna clase de pista…

— No toquen mucho las cosas.

Ante su voz baja Kazuya se sorprendió y al levantar la cabeza vio la expresión de Ned retorcida.

— Es como la droga somnífera de la comida, no sabes que ni donde habrá algo extraño.

— Ya veo…

Ned volteó a ver a los alrededores, se acercó a una mesa donde se encontraban arrojadas una raqueta de tenis y su pelota. La mesa se encontraba como si hubiera sido usada hasta hace poco, una botella de wiski y hielo,  junto con copas para dos personas, el hielo aún no se había derretido, en la mesa de a lado donde jugaban cartas parecía que alguien en medio de la partida se hubiese levantado esparciendo varias cartas.

Por otra parte Kazuya observaba el entrar y salir de Victorique del escenario. Las partituras parecían ser de música clásica, se encontraban abiertas de par en par, como si hace poco alguien hubiera estado tocando. En ese momento, un hombre se puso de pie de pronto.

— ¡No anden dando vueltas!

Ante el grito de enojo, Kazuya y Ned voltearon a ver. El hombre portaba un traje de alta clase, y en sus puños gemas, tenía un cabello negó-café bien arreglado y sus mejillas temblaban con enojo.

— Este barco es peligroso, ¿ustedes también lo saben verdad? ¡Siéntense tranquilamente! No saben lo que pasara si se mueven.

—… ¿A qué se refiere?

Victorique se encontraba en una esquina y su voz resonó por el salón, el hombre volteó a verla, pero como no encontró a nadie a quien la podría pertenecerle esa voz de anciana, se quedó de pie confundido.

— ¡De quien fue esa voz!

— Fui yo

Todos concentraron sus miradas en Victorique que estaba tranquila. Después de que la chica se sentara en una esquina, se volvió a sentir la respiración de todos en el lugar. Los ojos verdes de Victorique brillaron regresándoles la mirada, su cabello dorado caía como un turbante de su pequeño cuerpo. Se escucharon varias voces suspirar. Un tesoro… ¡Es hermosa…! Los susurros las voces continuaron. Después de eso muchas y complicadas siluetas que tenían interés en Victorique continuaron observándola,

Kazuya sin pensarlo se puso frente a Victorique, interrumpiendo sus miradas, Victorique dijo extrañada.

— ¿Que estás haciendo?

— Protegiéndote de las miradas malvadas[1]

—… Me estorbas10, no puedo ver hacia enfrente.

Kazuya regresó a su lugar. El hombre que gritaba se le quedó viendo a Victorique

— Los niños deberían quedarse callados.

Cuando Kazuya estaba a punto de responderle, sintió la presencia de alguien que salió hacia adelante. Al levantar la cabeza, se percató de que se trataba de la chica del vestido de rojo, sus ojos que mostraban fortaleza brillaban.

— Pero anciano, este barco es extraño.

El hombre dio la vuelta y la mujer joven señaló a una mesa que se encontraba cerca.

— Mira esa mesa, una raqueta y una pelota, además el wiski y el hielo, el hielo siquiera se ha derretido. Es como si alguien hubiera estado jugando, hace poco y comenzando a beber en este salón. Por esta mesa las cartas están desordenadas, pero… no hay nadie además de nosotros.

— ¡Cállate!

El hombre gritó.

— ¡Las mujeres se callan!

La mujer del vestido rojo abrió grande los ojos sorprendida y Ned que se encontraba a un lado entró como un bote salvavidas.

— Oye, oye viejo, pero es como ella dice…

— Maldito actor, quédate callado

—… ¿Que?

 Ned parecía querer lanzarse enojado a golpearlo pero la mujer se interpuso con un “espera, espera…”. Con temor Kazuya dijo

— Pero saben…

El hombre volteo a ver a Kazuya

— Asiático no hables.

Kazuya cerró la boca.

 

 

Al ver a los alrededores el hombre se encontraba enojado dirigiéndose solo a Victorique, Kazuya, Ned y la mujer del vestido de rojo, los otros 7 hombres que tenían la misma edad o tal vez un poco mayores, se encontraban fijos en sus lugares, viéndolos desde lejos. Ned, y la mujer se acercaron a donde estaban Kazuya y Victorique. Y en voz baja, Ned se quejó con Kazuya.

— Con esa lógica, ¿solo los ancianos pueden hablar?

— Muu…

— ¿Qué pasa con esa lógica retorcida? maldición, es molesto.

Ned continúo quejándose. Y a su lado Victorique

—…Es caos.

Con una expresión seria, la mujer de rojo comenzó a dar vueltas caminando mientras pensaba, parecía ser una costumbre, caminando exactamente 5 pasos y dándose la vuelta, de nuevo avanzando otros 5 pasas para volver a darse la vuelta y repetir. Victorique la observaba con mucho interés.

De entre las 12 personas que estaban encerradas parecía que los 8 ancianos se conocían, también todos con trajes de gran calidad con zapatos brillantes y barbas arregladas, parece que ellos no se habían visto en mucho tiempo, se les podía escuchar actualizándose en voz baja. Según su conversación cada uno de ellos eran funcionarios del gobierno de Saubure, Algunos de los hombres trabajaban como Administradores de una gran empresa textil, ejecutivos extranjeros entre otros.

Seguían aun en esa situación ¿sería un hábito? Continuaban hablando con orgullo de sus trabajos, las escuelas a las que iban sus hijos,  pero, cuando comenzaron a terminar con sus conversaciones se veían a las caras inseguros y comenzando a susurrar.

— Pero este barco…

— Si, es como la caja de ese entonces. No me di cuenta cuando abordé…

— No puede ser…

Se podía escuchar sus voces susurrar intranquilos. Ned los observaba como pensando, “¿a qué se refieren?”. Kazuya pensaba en silencio. Barco… comida caliente… Juegos de cartas… Esas palabras por algún motivo le hacían mucho ruido en su pecho, pareciendo querer recordar algo, pero sin poder hacerlo y sin pensarlo, mientras respiraba con dificultad sacudió la cabeza, Victorique se percató de ello.

— ¿Qué pasa?

— Nada…

Mientras que bajaba la cabeza para ver a Victorique, dijo lentamente,

— Es cierto, Siento que he escuchado antes el nombre de este barco, si mal no recuerdo era QueenBerry….

Frunció el ceño al sentirse cada vez más inseguro, hasta que los hombres del salón se le quedaban viendo sin expresión alguna, eran como muñecos de cera con el rostro pálido. Kazuya levantó la cabeza y los observó.

— (¿Qué pasa con esta reacción?)

Cada vez se sentía más inseguro, y continuo pensando.

— (Es cierto…y entonces… ¿un florero…?)

Se percató de un florero adornando un antiguo librero, por algún motivo pensó “es esto” pareciendo que recordaba algo. En el momento en que levanto la mano con movimientos mecánicos hacia el florero… El hombre de antes trago saliva, se pusó de pie y grito apresuradamente.

— ¡Oye! ¡No toques ese florero!

Un sonido silbó cortando el aire.

Una flecha había volado sobre la cabeza de Kazuya quedándose clavada en la pared. La joven mujer se llevó ambas manos a la boca intentando que su grito no se escuchara, pero fue tarde, Ned Baxter, levanto una voz extraña, incluso Victorique abrió por completo sus ojos verde esmeralda, viéndolo con una expresión de sorpresa. Fue tarde. Los hombres al unísono gritaron…

— Después de todo.— Después de todo este barco es…

Se levantaron como si fuese tiempo de pelear y se dirigieron corriendo hacia la puerta, también había hombres que caían y se quejaban.

— ¿¡Estas bien!?

— ¡Creí que moriría!

Por fin lo recordó, En el instante en que toco el florero… una flecha de ballesta salió volando…. Esa historia… la de ese barco, de quien la escuchó y que clase de historia era.

… Avril

Justo el día anterior, lo escuchó de ella entre burlas, mientras estaban sentados en el patio trasero de la escuela Santa Margarita… esa historia de fantasmas. Si, este barco era…

— (Y entonces, cuando la guardia costera llego, la comida que se encontraba en los platos dentro del crucero aún estaba caliente, el fuego del horno se encontraba ardiendo, las cartas de juego aún se encontraban alineadas sobre la mesa…)

— (…pero aun así, aun así no había nadie, incluso los marineros del crucero habían desaparecido…)

— (…de todos formas, no había un solo niño…)

 (La guardia costera investigó el interior del crucero… y en el instante en que alguien tocó descuidadamente un florero, una flecha salió disparada y uno estuvo a punto de morir…)

— (…Y en un instante, como si se dirigiera al fondo del océano, levantó las olas junto con un sonido que presagiaba infortunio…)

 (…Ese crucero que se supone que se hundió hace 10 años atrás, El “QueenBerry”, vuelve a aparecer en una noche de tormenta, dirigiéndose a la niebla y junto con las personas a bordo…)

— (… Y entonces seducen a las personas, y como sacrificios humanos… junto al bote... se hun…)

Kazuya lo había recordado, era justo como el escenario de aquellas personas; comida caliente, cartas esparcidas, una flecha de ballesta que salió volando en cuanto tocó el florero… Y el nombre del barco es el mismo que dijo Avril “QueenBerry”

— ¿Que pasa Kujou?

— Vi, vi, Victorique, Es, escucha tranquilamente… este barco al que hemos subido, este, es decir, no te vayas a sorprender.

— ¿Qué pasa?

— Ah, este, no te rías, es en serio, promételo.

— Está bien.

— ¡Es un barco fantasma!

—…

Victorique abrió la boca con una expresión seria.

—… ¡Wa ja ja ja ja!

De ese modo volteo a verla extrañado, y Victorique continuo.

— Eres agradable.

— Escucha la explicación, es bastante lógica.

Kazuya retomo, y le contó la historia que escucho de Avril, y los hombres que habían chocado dirigiéndose a la puerta comenzaron a escuchar atentos, comenzando a aparecer expresiones de miedo. Por el contrario, la expresión de Victorique solo parecía ser de aburrimiento.

— ¿Un barco fantasma? Kujou, tú… ¿lo dices en serio?

— No, solo digo que podría ser…

— ¿Este barco?

Y Victorique comenzó a quejarse, “Y eso que pensé que era una broma, hasta me reí, maldición, en serio eres un hombre extraño…”. Después de eso se dirigió a la barra del bar, tomo la botella de vino, tomó la copa que contenía el líquido rojizo-morado y regresó.

— Tú, observa bien este vino.

— ¿He?

— Es un vino de uva de un color fresco y una etiqueta en la botella que muestra que es un vino viejo.

—… ¿Qué pasa?

Victorique abrió la boca insatisfecha. Y en ese instante… Las luces que eran demasiado brillantes se apagaron y el candelabro fue envuelto por la oscuridad. Los hombres que se encontraban empujándose en la puerta cayeron en pánico y comenzaron a gritar siendo atacados por la inseguridad.

Kazuya levantó la mano hacia el lugar cercano donde se supone estaba Victorique para protegerla mientras le temblaban las rodillas. No había nadie, así que comenzó a buscarla a tientas con las manos mientras la llamaba por su nombre. Su preocupación iba en aumento. Pero el apagón solo duró un instante y de nuevo volvieron a encenderse las luces, Una luz demasiado brillante volvió a iluminar la habitación. Victorique se encontraba de pie en una esquina con ambas manos en las caderas y al ver a Kazuya levantando ambas manos hacia el aire, dijo sorprendida.

— Tu… ¿Qué es lo que estabas tratando de hacer?

Kazuya bajo ambas manos apresuradamente.

El salón fue envuelto en un silencio mortal, los hombres que gritaban cerraron la boca como si acabaran de despertar de algún sueño, se desplomaron en vergüenza, podría ser debido a la sorpresa o al despertarse pero nadie dijo nada. Hasta que Ned grito en voz alta. Todos sorprendidos voltearon a verlo, quien a su vez observaba uno de los muros, el que se encontraba del lado del mostrador del bar.

La mujer de rojo que se encontraba cerca volteo a ver a Ned, ciertamente, al ser un actor, no había hecho movimientos extras levantando una mano y apuntando al muro, la mujer volteó lentamente hacia el lugar al que señalaba y trago saliva. Después de eso gritó con fuerza, con un voz como si fuese a llorar.

— ¡Gyaaaa!

Las demás personas se percataron de ello y también gritaron después de ella. El muro había algo que no estaba allí hace unos segundos, unas letras grandes como si hubieran sido escritas con sangre. El mensaje de sangre decía lo siguiente:

 

 

“Han pasado 10 años desde aquello. Han pasado rápidoAhora es su turnoLa caja está preparadaVamos...”

“¡Liebres, corran!”

 

 

Los hombres gritaron.

— ¡¡Uwaaa!!

Se trataba de un hombre gordo de a lado el que entró en pánico.

— ¡Esa invitación…!

— ¡En el jardín al atardecer…!

— ¡Liebres como platillo principal…!

— No era que nos divertiríamos haciendo correr a las liebres. Nosotros… ¡somos las liebres!

Dentro de los 8 hombres había quienes abrazaban sus cabezas, también los había quienes mostraban enojo. Les gritaron a Kazuya y los demás que los veían mientras decían esas extrañas palabras.

— ¡Son fantasmas! ¡Los jóvenes han regresado para hacernos sacrificios humanos!

— ¡Esas letras en sangre son la prueba!

El hombre gordo se puso de pie y comenzó a correr como queriendo huir del salón dirigiéndose a la puerta, y jalando con fuerza el pómulo.

La puerta que estaba cerrada con llave hasta hace poco por algún motivo se abrió con facilidad. El hombre trató de salir huyendo y dio un paso fuera. Algo negro salió volando desde el pasillo. Kazuya pudo ver algo como una línea negra dibujada por un lápiz.

Esa línea negra se ensarto entre las cejas del hombre gordo y se detuvo después de salir un poco por la parte trasera de su cabeza. La línea que era negra, ahora era como una pluma con solo la punta de un rojo-negro… No era una línea. Se trataba de una flecha de ballesta que llegó volando desde el pasillo.

Todos se quedaron observando atónitos y nadie pudo moverse. La flecha había atravesado la cabeza del hombre tan fácilmente como si se tratara de algún material suave. La punta de la flecha salía por la parte trasera de su cabeza junto con sangre y partes de su cerebro. Y tras detenerlo de golpe, se quedó de pie por un instante hasta que el hombre cayó boca arriba… Hubo silencio por un momento, y entonces la mujer…

— ¡¡Kyaaaa!!

De pronto gritó como queriendo llorar, rápidamente comenzó a decir excusas.

— Yo... ¡hace poco trate de abrir la puerta pero no pude! ¡Enserio, créanme pero, si la hubiera abierto yo…!

Victorique entrecerró los ojos mientras observaba su expresión de miedo, pero los otros 7 hombres restantes no la escucharon en lo absoluto, solo un instante después, sin saber quién comenzó, todos corrieron al pasillo mientras comenzaban a decir.

— ¡Esta puerta ya es segura! ¡La trampa ha sido liberada!

— ¡A cubierta!, ¡vamos a cubierta!

— ¡Huyan! ¡El barco nos matará!

Los hombres pasaron a través del cadáver corriendo hacia el pasillo, subiendo las escaleras y saliendo a cubierta.

Victorique y los demás solo se quedaron viendo entre ellos, Ned también mientras retorcía su expresión con sorpresa y preguntó.

— Nosotros también sigámoslo… ¿sí?

La mujer de rojo, Ned, Victorique y Kazuya, los cuatro salieron temerosos al pasillo que tenía una lujosa suave y cómoda alfombra roja mientras que varias lámparas se mecían a lo largo del lujoso pasillo. Al final llegaron a las escaleras y subieron a cubierta, el que caminaba frente a todos era Ned.

— Está lloviendo.

Suspiró mientras susurraba. Se trataba de la cubierta trasera del barco, rodeados por el oscuro mar mientras en el  cielo nocturno resonaban los truenos. Las estrellas habían desaparecido. En el oscuro mar las olas regresaban violentamente, solo con ver aquel mar parecía un mal augurio que los fuera a absorber. Ned volteó y preguntó

— ¿Qué les parece un bote salvavidas?

— Si, por supuesto, subirse a un bote con este clima es un acto suicida, se hundiría de inmediato.

Ante la voz de la mujer el hombre de buen vestir se volteó enojado.

— Entonces, ¿qué haremos?

— ¿Que, que haremos?…

Entonces Ned que estaba a su lado gritó.

— ¡Es cierto, solo tenemos que ir a la sala del timón! ¡Dar la vuelta al barco y regresar a tierra!

Ante la voz de Ned, los hombres comenzaron a correr. La cubierta húmeda del barco era resbaladiza y los hombres apresurados resbalaron y comenzaron a tropezar, en ese momento se alzaron sus voces enojadas. Al llegar a la sala del timón, estaba cerrada con llave y Ned golpeó la puerta hecha de madera con su cuerpo rompiéndola, entró a la sala, pero salió con una expresión difícil.

— No se puede…

— ¿Porque?

Los hombres gritaron como si estuvieran enojados con Ned.

— El timón está roto, así que el barco no se moverá.

— ¡Mentiroso!

Empujaron a un lado a Ned que estuvo a punto de caer. Algunos hombres entraron en la sala del timón y salieron mientras decían lamentándose,

— Es cierto, ¡está roto!

—… ¡Es lo que les dije!

Se quedaron de pie sin poder responderle a Ned. Parece que el QueenBerry se perdería en el mar con la tormenta solo para hundirse, sin marineros, flotando en el mar sin saber a dónde se dirigen.

Los hombres comenzaron a acercarse a Ned con palabras violentas, parecían pensar que era el que sabía más del barco, pero Ned se veía en problemas.

— ¿Entonces que deberíamos hacer?... yo tampoco lo sé… ah, cierto, ¡deberíamos usar la radio para pedir ayuda, pedir apoyo a la guardia costera!

— ¡Entonces hazlo rápido! ¡No te quedes parloteando!

Empezaron a gritarle. Ned era el más enojado, pero se recuperó y se dirigió al lado opuesto de la cubierta… se dirigió al área de proa.

— La sala de radio debe estar en la proa, ¡vayamos hacia allá!

— ¡Hazlo rápido!

La lluvia caía tan fuerte sobre la piel como para doler. El lado de cubierta parecía tener unos 12 metros, dentro de la oscuridad no se veía nada de la proa a la que se dirigían. Ned que corría hacia allá se detuvo quedándose de pie y movió la cabeza.

— ¿Qué pasa?

— Es imposible…

Entonces, la mujer que los seguía al final gritó.

— Aquí hay una chimenea de adorno, es demasiado grande, es algo antinatural para el diseño de un barco. Como sea, tenemos que ir hacia allá…

No se podía ver ya que se confundía con la oscuridad pero allí estaba, una enorme y grande chimenea, el que no pudieran ver en lo absoluto el área de proa no era debido a la oscuridad, sino porque esta chimenea los bloqueaba. Se trataba la chimenea que había visto Kazuya la primera vez que lo guiaron por el barco. Era un diseño muy usado en los barcos para pasajeros, una chimenea de adorno…

Pero era demasiado grande hasta el punto de pensar que se hacía sentir raro el balance del barco, había una diferencia entre la parte delantera del barco y su parte trasera. La altura de la chimenea era baja. Kazuya Y Ned corrieron de izquierda a derecha para comprobarlo, pero no había ningún camino. La cubierta del barco, la proa y la parte trasera estaban divididas por completo por la chimenea. La mujer joven se volteó para dirigirse a los hombres. Su cabello negro y vestido estaba empapados por la lluvia pegándose a su placa piel.

— No podemos llegar desde arriba. Tal vez podamos ir al otro lado desde dentro del barco.

— ¡No!

Uno de los hombres gritó mientras temblaba.

— ¡Si regresamos nos convertiremos en liebres! ¡En definitiva no!

— ¿¡A que te refieres con liebres!?

La mujer le respondió en un grito, parecia estar enojada.

— Cierto, desde hace rato no entiendo que es lo que ustedes los viejos han estado diciendo, también esas letras con sangre, ¿ustedes lo entendieron verdad? ¡Si lo saben entonces explíquenoslo! ¡Ustedes tienen ese deber! Ah, oye…

El hombre al que le gritaban se dirigió al bote salvavidas y los hombres cooperando comenzaron a bajar los botes. Pero se tambaleaban en el mar debido a la fuerte lluvia y las olas. No era una situación como para bajar a los botes. Ned y la mujer, además de Kazuya trataron desesperadamente de detenerlos.

— ¡Silencio! ¡Cállense!

Los hombres comenzaron a abordar el bote uno tras otro. Intentaron huir sin importarles que Ned estuviera gritando tratando de detenerlos. La mujer gritó.

— ¡Que es peligroso! ¡Quédense!

Los ojos inyectados en sangre del hombre de buen vestir nadaban por el aire como si estuviera perdido. Y después de nos segundos de silencio…

—… Entendido.

El hombre volteó a ver por turnos el violento mar, el bote, y los jóvenes que se habían quedado. Los otros hombres que habían abordado el bote salvavidas no les importo que el hombre bien vestido se hubiera quedado, ni siquiera voltearon. El hombre que quedo viéndolos partir se fue inundando de sentimientos de duda… el bote en el que habían subido los otros 6 hombres cayó al mar.



Kazuya y los demás se apoyaron en la barandilla viendo el suceso. En un instante el bote fue secuestrado por una enorme ola y movidos de lado, volteando el bote al revés.

Kazuya gritó mientras veía a los hombres desaparecer en el fondo del mar. Sin siquiera darle tiempo de gritar, los hombres fueron arrastrados al fondo del mar perdiéndose el bote entre las olas y espuma blanca. Solo habían pasado unos escasos segundos.

Los cuerpos de las personas que quedaron en cubierta eran golpeados por la fuerte lluvia. Kazuya solo pudo quedarse de pie viendo los rostros de la mujer y de Ned. Ned por su parte tenía una expresión pálida, incluso sus labios se habían vuelto completamente azules perdiendo el habla. Y entonces, la mujer…

La mujer esbozó una extraña sonrisa de satisfacción mientras veía hacia abajo desaparecer el bote, sus ojos eran inexpresivos. Movió sus labios rojos y susurró algo, no se trataba de algo para que alguien más la escuchara, pero Kazuya pudo escuchar levemente lo que decía para sí misma:

 —… Por eso se los dije, a pesar de que se los advertí.

Se percató de que Kazuya se le quedaba viendo y entonces volvió a murmurar en esta ocasión dirigiéndose a Kazuya con una expresión aburrida.

— ¿Los adultos siempre son tontos verdad? Llenos de confianza, haciendo cosas sin sentido.

Se encogió de hombros y regresó dentro del barco bajando por las escaleras.

— Espe... ¿¡ahora que estás haciendo!? ¡Eso es descuidado…!

La voz de Kazuya no le llegó. Kazuya observó esa figura delgada de su espalda entre sorpresa e ira.

 

 

 

 

 

 


                                                           4

 

Las 5 personas sobrevivientes intentaron regresar al salón. Regresando por el pasillo y abriendo la puerta… La mujer quien fue la primera en pisar dentro del salón abrió grande los ojos llevando lentamente ambas manos a hasta su boca gritando con una voz muda. Después entró Kazuya quien la vio con dudas.

— ¿Qué pasa?

— Ah, a, a….

La mujer cerró los ojos, y después gritó.

—… ¡Kyaaaa!

Ned que aún se encontraba en el pasillo se acercó corriendo mientras gritaba.

— ¿¡Que!? ¿¡Que ha pasado!?

La mujer comenzó a llorar. Levanto su delgado brazo mientras temblaba apuntando dentro del salón.

— Esta habitación… esta habitación…

— ¿¡Que pasa!?

— ¡Ya basta!

Kazuya levanto el rostro hacia donde apuntaba la mujer, y entonces  perdió el habla. La habitación en la que habían estado hace poco había cambiado. Las paredes, el techo e incluso el suelo… En tan solo unos pocos minutos parecían haber sido invadidos por el agua. También la barra del bar, las mesas y las botellas era como si por un largo periodo de tiempo hubieran estado en un barco hundido. Las paredes podridas con agua, el agua también se encontraba cayendo desde el techo.

El salón que había sido invadido por el agua también era iluminado por las lámparas con un color blanquecino. La mujer se encontraba llorando como si hubiera entrado en histeria, Ned se puso de pie a su lado tratando de consolarla.

— ¿¡Que está pasando!? ¡Que alguien haga algo!

Ned estando en problemas comenzó a ver a los alrededores.

— Este salón… ¿porque esta así? Lo que estaba escrito en esa pared… aun esta…

En la pared estaban las mismas palabras de sangre siendo iluminadas de manera siniestra con la luz blanca de las lámparas. Ned caminó a una de las mesas podridas y con una ligera patada se rompió despidiendo de los restos el aroma de agua de mar. El suelo podrido también era blando, podría sentirse una desagradable sensación con cada paso.

— Oye…

Ned dio la vuelta de pie justo en el centro de la habitación observando con una expresión atónita. Apuntó al suelo cerca de la puerta, volteo a ver a Kazuya y los demás con una mirada como pidiendo ayuda y abrió la boca.

— Oye… El cadáver del viejo que murió por la flecha… ¿dónde está?

La mujer comenzó a llorar y Kazuya sorprendido comenzó a ver a los alrededores… El cadáver había desaparecido, no se encontraba por ninguna parte del salón, la sangre y partes de del cerebro que habían salido volando también habían desaparecido... La mujer comenzó a gritar entre llantos.

— ¡Es raro que haya desaparecido! ¡De seguro él lo hizo! Nos encerró a todos fingiendo haber muerto, está feliz de hacernos enojar. ¡Ya sal! ¿¡Donde estas!?

— Tranquilízate, el tipo está muerto yo lo comprobé, es la verdad.

— ¡Entonces estará haciendo equipo contigo!

Ned frunció el ceño.

— ¡Ya basta!

Ambos se quedaron viento, y entonces, el hombre que no subió al bote se interpuso entre los dos.

— Dejen de pelear, es estúpido.

— ¿Estúpido?

— Por el momento sentémonos, estoy cansado…

Las cinco personas se vieron mutuamente.

 

Eligieron por comparación las sillas que estaba menos mojadas y se sentaron. Ned comenzó a mecerse ligeramente en la silla mientras aparentaba estar nervioso, cada vez que movía sus pies el agua que se encontraba en el suelo levantaba un sonido mientras salpicaba. La mujer joven que estaba sentada con una expresión pálida abrazaba su cabeza con ambas manos mientras que su cabello caía hasta sus rodillas, el hombre de buen vestir estaba en silencio con sus labios morados con una expresión de temor en su rostro. Solo Victorique estaba con su actitud de siempre sentada elegantemente y tranquila. Cuando Kazuya vio su rostro se sintió tranquilo.

Cada uno por turnos empezó a decir sus nombres, comenzando desde el hombre bien vestido.

— Soy Morris, ejecutivo de relaciones exteriores de Saubure.

No dijo nada más, le continúo la mujer joven.

— Julie Guile, no tengo trabajo, mi padre es dueño de una mina de carbón.

Parece que se trataba de una hija de alguien rico, Morris resopló a lo que la joven agregó.

—… ¿Qué te pasa? No importa poder vivir bien sin tener que trabajar.

Ante esas palabras, el actor Ned Baxter frunció el ceño ligeramente. Cuando Victorique y Kazuya dijeron sus nombres Morris pareció que había escuchado con anterioridad el apellido de Victorique y de pronto cambio su actitud, los otros tres mantuvieron sus posturas.

La mujer… Julie Guile dijo en voz baja un poco más tranquila.

— ¿Que está pasando? ¿Qué es este lugar? ¿Porque está pasando esto?

— Maldición, yo tampoco tengo idea…

— Yo tampoco lo sé.

Morris bajo la mirada y guardó silencio. Los tres comenzaron a hacerse preguntas, pero eventualmente comenzaron a ponerles atención a Morris y a Victorique. La habitación se llenó con un silencio nervioso. Y entonces, cuando los nervios llegaron al límite… Victorique que había estado en silencio hasta entonces comenzó a hablar.

—… Morris

El hombre al que llamó se sorprendió, y todos concentraron su atención en ambos. Morris siendo observado como una rana siendo observada por una serpiente esperó a las palabras de Victorique.

— Tu, Advertiste hace poco cuando mi amigo estaba por tocar el jarrón de flores

— Aa… a…

— ¿Cómo es que sabias de la trampa?

Morris mordió sus labios. Julie y Ned gritaron en voz baja “Ah”. La lúgubre habitación cayó en las tinieblas, solo el sonido de las gotas de agua resonaba dentro de aquel silencio. Victorique continúo debido a que Morris que no contestaba.

— Nosotros… además de los cuatro jóvenes que estamos aquí parece que sabían algo, los 8 hombres hablaban de cosas que para nosotros eran incomprensibles. De entre ellos el que sobrevivió fuiste solo tú. ¿No deberías explicarles que está sucediendo a estos 4 jóvenes que estamos a bordo?

Morris continuo mordiendo sus labios con fuerza y solo el sonido de las gotas continuaba. Al final Morris levantó la cabeza como teniendo una idea y dijo en voz baja.

—…Porque es igual.

— ¿Qué cosa?

— A esa vez de hace 10 años, por eso es que lo sabía.

El rostro que había levantado lentamente era pálido como la de un muerto, Morris abrió sus labios de un color morado desteñido.

— Este barco es el que se hundió en medio del océano hace 10 años, el QueenBerry, volvió a empezar con “eso” por eso es que lo sé.

 

 

 

 

 

 

Monologo 02

Me percaté de que alguien movía mi cuerpo y al abrir los ojos, una mirada de ojos oscuros me observaba, del mismo modo, su cabello negro largo llegaba hasta el suelo. Parecía tener la misma edad, era una chica hermosa.

— Uu…

Cuando desperté la cabeza me dolía, y gemi sin pensarlo, la chica solo dijo “Ah” y me sostuvo entre sus brazos. ¿Qué es este lugar? ¿Qué ha pasado? Observé a los alrededores mientras me sostenía la cabeza. Era un Salón espacioso, había mesas y sillas de gran calidad puestas por todo el lugar, en una esquina había un bar con muchas botellas de vino, un escenario preparado con las partituras abiertas.

El suelo estaba hecho de una madera brillante donde se encontraban muchos chicos y chicas más tirados que parecían tener la misma edad, habían más de 10 niños todos se tomaban la cabeza con dolor. Me percaté de que las razas de los niños eran varias, los que eran de piel blanca eran aplastantemente en mayor número, pero en definitiva habían un gran chico de estilo alemán con el cabello dorado y ojos azules, una chico criado en el mediterráneo con el cabello quemado por el sol. Había de toda clase de países. También había un chico de piel amarilla que parecía provenir de china. Había un pequeño chico con la piel de un color ligeramente negra y una chica igual, pero se percataron que sus idiomas al hablar eran diferentes, parecían confundidos.

Los quejidos de ellos eran por el dolor de cabeza, pude entender eran en inglés y francés pero, había muchos quienes hablaban rápido en un idioma extranjero y no entendía nada de lo que decían. El chico de piel color amarilla llegó a mi lado y me ayudo a levantarme. Respondi dándole las gracias en francés, y el cómo comprendiéndole asintió.

— ¿Dónde estamos?

Habló con un claro inglés, como lo hizo en voz alta los otros niños voltearon a verlo. Un chico de tez blanca se puso de pie, delgado y de cabello corto con saludables pecas quemadas por sol, 

— Fui atrapado por algún adulto extraño y subido a una carreta, me hizo comer algo y caí dormido, cuando me di cuenta ya estaba aquí. Me duele la cabeza… ¿que estará pasando?

Se puso de pie y al escuchar que dijo algo parecido a lo que le paso el joven se sintió preocupado.

— ¿Con todos fue igual?

Solo los niños que entendían ingles asintieron, el chico de pecas volteó a ver el salón, después de caminar enojado dando vueltas, levantó la cabeza observando la puerta. Levantó la mano hacia el pómulo de la puerta y al abrirla… observo hacia afuera, había un largo pasillo demasiado iluminado por las lámparas, Un lujoso muro hecho de madera y una alfombra roja eran iluminadas. El joven de pecas preocupado frunció el cejo y volteo hacia adentro.

— Oigan…

Medio confiado y medio con dudas mientras inclinaba la cabeza.

— ¿No se está meciendo?

—… Es cierto.

Ahora que lo dice, se podía sentir el suelo mecerse de izquierda a derecha, para ser más exacto, por unos segundos continuaba meciéndose hacia un lado… ¿Que es este lugar? ¿Porque estamos aquí? Mientras me abrazada la cabeza una chica levantó el rostro y grito en voz alta.

— ¿No es un terremoto? ¡Cierto! ¡Estamos en medio de un terremoto!

Todo el salón se perturbó, también habían niños que se escondieron apresuradamente bajo las mesas, justo cuando estaban en pánico, el chico de antes que me presto su mano dijo.

—… No es así.

Lo dijo en inglés, con una hermosa pronunciación. Todos voltearon a verlo.

— Estos movimientos no son de un temblor.

—… ¿Porque puedes decir eso?

El chico de las pecas le respondió, Y el joven de china le contestó con una voz tranquila.

— Porque no estamos sobre la tierra.

— ¿Que dijiste?

— Ese movimiento… son olas, Estamos sobre el mar, esta habitación posiblemente sea una de las que están dentro de un barco. No es un edificio en tierra, creo que es un barco...

La habitación fue envuelta en silencio.

 

🐇  🐇  🐇

 

 El chico de las pecas se había recuperado de su dolor de cabeza, tomo algunos niños y salió al pasillo, entre ellos se encontraba el chico chino de antes y la chica de cabello negro que despertó primero. La luz de las lámparas en el pasillo era brillante, la alfombra era de tan gran calidad como la que nunca habían pisado, suave paso a paso parecía tomar mis pies. Entonces el Joven chino dijo.

— Si, este el piso dentro del barco.

— ¿Porque lo dices?

— Este barco de pasajeros es de una tarifa de entrada cara y lujoso usado por los pasajeros para que puedan divertirse, por eso es que el salón de antes, incluso el pasillo es tan lujoso.

— He…

— Si fuéramos a los pisos de abajo, habrían habitaciones baratas para los pasajeros de segunda y tercera clase, además de la tripulación del barco e instalaciones. Por eso esta tan iluminado, y la alfombra se envejece, abajo han de estar las calderas, una vista tan sucia como para no poder pensar que estamos en el mismo barco.

— Sabes mucho…

El joven de las pecas susurro con dudas y al hacerlo el joven chico sonrió amargamente.

— Oye, oye, no dudes de mí, lo que pasa es que tengo experiencia viajando en barcos como estos como un pasajero de tercera categoría.

— He…

Se presentaron mientras continuaban caminando. El chico de las pecas dijo llamarse Huei y el chico chino Yang.

— ¿Y tú eres?

Como me preguntaron respondí.

— Alex, mucho gusto.

— ¿Eres de Francia? No, en un inicio hablaste en francés, tienes un poco acento inglés.

— No, soy de Saubure.

— Ah, ya veo ¿el lenguaje nacional de ese país es el francés verdad?

Parecía que la chica de cabello negro no sabía ni ingles ni francés, pero parecía que entendió que todos se estaban presentando, así que apunto a su rostro.

— Lee.

Después de eso explico con los dedos de su  mano que tenía 14 años. Yang explico, para después dejar atrás el elegante pasillo y encontramos lo que parecían ser las escaleras dentro del barco que guiaban hacia arriba. Al subir las escaleras la cubierta del barco estaba en seguida. Uno a uno estabamos saliendo a cubierta. Cada uno de los chicos que salieron, todos quedaron atónitos.

En realidad era el mar. El mar de noche…

Había caído una espesa oscuridad que no se podría ni imaginar en la ciudad, las olas negras se mecían en el mar. La luna azul-blanca se elevaba en el cielo y sobre el mar podía verse flotando la luz de una linterna. El oscuro mar llegaba hasta donde se alcanzaba la vista. No pudieron encontrar nada además del crucero. Un chico corrió por la cubierta.

— ¡Oigan!

Gritó.

— ¿¡Hay alguien!? ¡Ayuda!

Solo se escuchaba en respuesta el tranquilo sonido de las olas que se acercaban. Una chica más, de Hungría, comenzó a correr. Era una chica grande de mucha carne. Cuando puso su mano en el barandilla y grito…

Se escuchó un sonido extraño. Se trataba del sonido del viento cortando. Una chica grito con fuerza.

— ¿Qué pasa?

— Algo me rozó la cara. Al pisar por aquí, algo salió volando de ese lugar haca el mar…

Huei levantó la mano al rostro de la chica. Su mano tenia sangre fresca, perceptible aun en la oscura noche. Algo había cortado superficialmente la mejilla derecha de la chica y estaba brotando sangre. La chica al darse cuenta de ello grito y se desplomo.  Lee de cabello negro fueron a socorrerla.  Huei y los demás fueron a donde la chica había señalado para investigar, pero el lugar de donde el objeto había salido volando era demasiado oscuro y no encontraron nada. Entraron en la sala del timon, pero solo regresaron diciendo “es inútil”

— El timón está roto… no, lo han roto.

— ¿¡Porque!? ¿Porque estamos aquí? ¿No hay nadie más aparte de nosotros? ¿Porque solo hay niños?

Yang movió la cabeza a los lados ante el chico que gritaba.

—… No lo sé.

Huei se había puesto de pie.

— Si seguimos así en el barco solo nos angustiaremos. ¡Ya sé! ¿Qué hay de la radio? ¿En un barco así ha de tener radio cierto?

Le preguntó a Yang, pero es la primera vez que subía a este barco por lo que no lo sabía, solo movió la cabeza hacia los lados.

— Creo que debería estar por hallá…

Yang y Huei comenzaron a correr. Pero regresaron de inmediato.

— ¿Qué pasó?

 

— Es inútil... Hay una chimenea demasiado grande obstruyendo el camino. No podemos ir de la parte trasera a la parte delantera del barco por la cubierta. Creo que es una chimenea de adorno pero… aun así es demasiado grande, es como si lo hubieran hecho a propósito para que no fuéramos a la sala de radio…

— ¿Entonces que deberíamos hacer?…

Huei levanto la cabeza.

— Tiene que haber un modo, si no es por la cubierta, regresemos al barco, bajemos las escaleras y caminemos por el pasillo en esa dirección hacia las escaleras de aquel lado y entonces estaremos en el lado contrario del barco, llamemos a la guardia costera por ayuda.

— Cierto, de seguro estará cerca.

Yang asintió. Sentí algo suave en mi brazo. Lee se me había pegado intranquila, no entendía sus palabras pero, traté de asentir como diciendo que todo estará bien, la chica de Hungría a la que le corría sangre de la mejilla volvió a bajar las escaleras mientras se apoyaba con ambos lados.

El pasillo era como siempre iluminado por las brillantes lámparas, la suave alfombra parecía lucir un poco diferente, hacia recordar como si fuera de color sangre oscuro. La chica de Hungría comenzó a llorar en silencio, viendo a Lee y quien le ayude prestándole su brazo como apoyo.

Regresaron al salón, los chicos parecían ya haberse recuperado del dolor de cabeza, y se sorprendieron al ver a la chica lastimada. Cada uno de los chicos que se habían quedado estaban sentados en diferentes sillas, agachados e intranquilos, a pesar de que el candelabro iluminaba con fuerza, los rostros eran pálidos y los ojos oscurecidos, poniéndose de pie y hablando.

— Na…

— ¿¡Qué fue lo que paso!?

Comenzaron a acercarse y Huei los contenía.

—… Ahora les explicaré.

Con Huei como representante, explicó lo que había sucedido en cubierta y al aconsejar que todos se dirigieron a proa nadie se negó, asintiendo con fuerza. Hicieron simples presentaciones, Nombre, edad y país y como es que llegaron al barco. Todo era diferente para todos, incluyendo el país. Inglaterra, Francia, Alemania, Australia, Hungría, Italia, América, Turquía, China y… Saubure.

Excluyendo a Lee había unos chicos que podían comunicarse, pero  parecía que los 11 chicos y chicas eran de países diferentes, era como si los hubieran elegido por todo el mundo... pero había algo en común. Todos eran huérfanos y aunque desaparecieran nadie los buscaría.

 

🐇  🐇  🐇

 

Volvieron a salir al pasillo, en esta ocasión los 11 chicos, avanzaron en sentido contrario del que se dirigieron la vez anterior. Estaba preocupada, casi como si el dolor de cabeza hubiera regresado, sosteniendo mi cabeza sin pensarlo y quejándome en voz baja. Lee se percató de ello y se detuvo.

— Alex…

Lee señalo el colgante de corazón que tenía alrededor de su cuello, era de un esmalte color rosa. Al tomar ese pendiente y apretarlo con fuerza cerro los ojos, haciendo un gesto como diciendo “relájate”. Tal parece que el pendiente de corazón era un amuleto protector, “mientras tenga esto estaré bien” se decía. Contenía una mirada tranquila en sus ojos negros, era una chica amable, pensaba. Más que agradecerle, asentí y de nuevo volvimos a caminar mientras todos nos seguían. Los que caminaban a la cabeza era Huei y Yang quienes de pronto levantaron la voz. Todos se sorprendieron y dejaron de avanzar.

—… Está bloqueado.

Susurro Huei

— ¿¡Pero qué está pasando!?

La chica de Hungría que se había lastimado la mejilla avanzó apartando a todos con ambas manos, aunque estuviera de pie detrás de todos, aun así podría ser vista con facilidad… se trataba de un muro. Un muro tan alto que llegaba al techo bloqueando el pasillo, “así no podremos pasar” Yang con un rostro pálido dio la vuelta y comenzó a correr por el pasillo.

— ¿¡Yang!?

Al gritar, Yang se volteó.

— ¡Debería haber otras escaleras además de las de este piso! ¡Tenemos que comprobar si hay algún pasillo que lleve hasta la proa!

Todos asintieron siguiendo a Yang…. Pero los pasillos se encontraban bloqueados por muros. Desde la primera la chica de Hungría había comenzado a llorar y hubo algunos más que le siguieron. Huei y Yang comenzaron a platicar y después de eso levantaron la cabeza.

— ¡Chicos! ¡Busquemos un elevador!

Todos levantaron sus cabezas, y Huei dijo con fuerza.

— Bajaremos a los pisos inferiores, puede que haya algún pasillo que no esté bloqueado por un muro, ¿Esta bien? ¡Bueno, busquemos un elevador!

Yang apunto a uno de los pasillos.

— Estaba por halla.

Comenzaron a avanzar sin esperar una respuesta. Había una esquina con el elevador claramente más iluminada y una jaula de metal negra que brillaba siniestramente, A su lado las losetas blancas de la escalera brillaban, pero la iluminación parecía cortarse por algún motivo, solo ese lugar parecía haber caído en la oscuridad.

— También parece que hay unas escaleras, ¿qué harán?

Todos se vieron a la cara. Sería que le temían a las oscuras escaleras, por lo que empezaron a subir al elevador, Huei veía a los chicos que se arrempujaban, y dijo para agregar.

— Pueden subir al menos otros dos… Yang, Alex, Guíenlos llevándolos hacia un piso inferior

— ¿Huei, tú que harás?

Le pregunté, y tomo la mano de Lee dirigiéndose a las escaleras.

— Yo y Lee iremos por las escaleras, bueno, nos vemos abajo.

Lee volteo a vernos despidiéndose con la mano, era un gesto muy lindo. Le hizo una seña visual a Yang y él subió apresurado al elevador. La jaula del elevador se cerró con un sonido metálico. Y comenzó a moverse lentamente hacia el piso de abajo. Todos guardaban silencio con nerviosismo mientras eran iluminados por la luz blanca. Y entonces…

— ¡¡Kyaaaaa!!

El grito de una chica resonó. Era la voz de Lee. Yang abrió la jaula de acero apresurado, el elevador se había detenido un piso abajo meciéndose junto con un sonido metálico, abriendo lentamente la jaula. Todos salieron cayendo.

— ¿¡Lee!?

— ¿¡Que pasa Huei!?

Comenzcé a caminar por las oscuras escalaras, Solo podía gritar.

—… ¿¡Lee!?

Había encontrado una lámpara aparentemente de emergencias dentro del elevador y subí corriendo siguiéndolos, encendí la luz y las escaleras se iluminaron. Aquella lámpara redonda ilumino un cadáver.

Todos se quedaron de pie con un grito…. Huei se encontraba en el suelo. En el descanso de las escaleras se encontraba el cuerpo como si se tratara de una marioneta lanzada al suelo, tendido boca abajo con su mano izquierda escondida bajo su cuerpo. Su mano derecha se encontraba en una posición muy correcta unida a su cadera.

— ¿Qué ha pasado?

El chico alemán le grito a Lee, era grande de aproximadamente unos 14 años de edad pero parecía más grande, era un chico amenazante. Le habían gritado a Lee pero no pudo explicarse con su cuerpo y manos temblando. Había seguido a Huei, y cuando bajaron las escaleras ya se encontraba allí en el suelo. El chico Alemán gritó enojado en ingles con su acento alemán.

— ¡No entiendo ese gesto!

Me acerque a Huei, e intente revisar su pulso. Tome su mano, y toque la parte interior de su muñeca… su pulso se había detenido por completo.

— ¿¡Porque murió!?

Alguien grito, pero Lee solo pudo mover la cabeza a los lados como diciendo que no lo sabía. En el oscuro pasillo, solo la lámpara que tenía Yang iluminaba el lugar. Y Yang por la sorpresa la dejo caer rodando hacia abajo. Solo se escuchaba el sonido de la lámpara al caer hacia abajo en las escaleras y está volvió a caer en la oscuridad. El silencio era tan pesado como la muerte…. Hasta que alguien finalmente grito.

— ¡Nooo! ¡¡No!! ¡Quiero ir a casa!

Se trataba de la chica de Hungría que se había lastimado la mejilla, siguiendo a ello bajo corriendo las escaleras, Yang trago saliva mientras corría tras ella.

— ¡Oye! ¿¡A dónde vas!? ¡No te separes!

No hubo respuesta, Yang solo siguió gritando con más fuerza.

— ¡Tenemos que estar juntos… es peligroso!

Al bajar las escaleras e ingresar al pasillo volteó a ver a los alrededores y pudo ver la silueta de la chica mientras se alejaba. Dio la vuelta en la esquina del pasillo, y desapareció.

— ¡Oye!...

Siguiéndole los chicos solo pudieron verse a los rostros…. no podemos dejarla sola… Todos comenzaron a buscarla en todo el piso teniendo el pasillo del elevador como lugar de reunión.

 

🐇  🐇  🐇

 

El pasillo se sentía un poco más oscuro. Solo era un piso más abajo, pero había menos iluminación que aquel salón, el pasillo también era de madera, resaltando las partes usadas. La alfombra también estaba oscurecidas en las partes viajas donde había sido usada, las fibras en la parte del centro donde las personas habían pasado se habían sido haciendo más ligeras.

Continuamos caminando por el pasillo hecho para una persona. El pasillo continuaba sin cambios dando la ilusión de que se estabamos dando vueltas. Al pisar la alfombra demasiado suave daba la sensación de que la inseguridad aumentaba… daba un mal presentimiento, el latido de mi corazón aumentaba. Por algún motivo pensé que no quería dar la vuelta a la siguiente esquina así que detuve mi marcha, y lentamente, comencé a dar la vuelta en la esquina… Y allí…

Se encontraba de pie la chica de Hungría que había venido buscando, quieta, como si se hubiera petrificado con los ojos completamente abiertos. Sus ojos se encontraron, trate de avanzar, pero no pude….

La chica estaba muerta.

Sin darme cuenta abrí la boca, y grite tan fuerte como para que no creer que se trataba mis propios gritos. No es que la chica se encontrara allí d pie, había sido atravesada por un cuchillo táctico por la garganta y ensartada en uno de los muros del pasillo, me acerque temblando y levante la mano hacia ella pensando en que debía hacer algo.

En el instante en que la toque con la mano temblorosa, la punta del cuchillo salió del muro, cayendo por completo sobre mi pecho. Era pesada, sentí su peso firmemente. Grite, y los chicos uno tras otro comenzaron a reunirse. Al dar vuelta al pasillo y mostrarse Yang grito, y se acerco temeroso.

—… Alex…. ¿Estás bien?

Asentí sin fuerza. Volteé a ver a los chicos que se había allí reunido, todos estaban temblando. Al final el chico alemán de gran cuerpo grito con ira.

— ¿¡Quién la asesino!?

—… No lo sé

Fue Yang quien respondió, y continuo furioso.

— ¿¡Que no lo sabes!?

— Nadie tenía algo como un cuchillo ¿cierto? Todos subieron al barco sin nada en las manos. Además, este cuchillo de uso militar… ¿porque está en este barco?

—… ¿Entonces?

Se vieron a la cara. Lee llego tarde al lugar, dejo de respirar por un momento en cuanto vio el cadáver de la chica llevándose la mano a la boca.

Nadie dijo nada en el silencioso lugar donde yacía la chica muerta. Un armario antiguo en una de las esquinas del pasillo si se abría un poco desde cierto Angulo podía verse lo que allí se encontraba. Era una pequeña pistola de mano brillando con un color oscuro que traía consigo un mal presagio,

Había armas. Había armas en este barco. Pero… ¿Porque?

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