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Gosick Volumen 1 - Capitulo 4


Capítulo 04

Las liebres y el perro de caza.

Los cinco caminaban por el pasillo en silencio.

Victorique y Kazuya avanzaban detrás de los demás, frente a ellos Julie Guile caminaba arrastrando su vestido, siguió avanzando un paso después de otro mientras que su cabellera negra se movía de izquierda a derecha.

Ned Baxter avanzaba frente a todos, solo Morris caminaba rápido alejado del grupo. La alfombra roja era suave, envolviendo los pies tras cada paso, era lujosa, pero difícil para caminar, las lámparas también adornaban el lugar con un diseño lujoso iluminando a los cinco.

— E… esto es…

Ned se detuvo en seco. Todos hicieron lo mismo y vieron hacia arriba. Los cinco se dirigían a proa y se detuvieron debido a que en el pasillo se encontraba siendo bloqueo por un muro negro. Ya no eran capaces de avanzar por ese pasillo. Morris chasqueó su lengua.

— Es igual que hace diez años…

Ned y Julie retrocedieron y comenzó a explicar con una expresión nublada.

 — Seria aburrido si las liebres pudieran llegar tan fácilmente a la sala de radio, para que cayeran en las trampas y perdieran sus vidas, encontrando armas y lastimándose mutuamente, era necesario disminuir su número.

—… ¿Porque?

—…

Morris no contestó ante la pregunta de Julie. Y después de un silencio…

— Tenemos que bajar tres pisos desde aquí. El piso de abajo, y un piso aún más abajo, los pasillos deberían de estar bloqueados de igual manera. Claro, si este barco es el “QueenBerry”

Los cinco regresaron por el pasillo mientras buscaban las escaleras.

 

Kazuya se le quedo viendo a Victorique. Ella se había mantenido en silencio todo este tiempo, pudiendo escuchar solo su respiración. Kazuya estaba preocupado, así que observaba ese rostro de perfil. En la frente azul pálida de la pequeña chica parecida a una linda muñeca, comenzaban a aparecer gotas de sudor.

— …. Victorique, ¿estas cansada?

—…

— ¿Te duelen los pies? ¿Tienes hambre? Ha, ¿el equipaje es pesado cierto? Déjame llevarlo.

—… Así está bien.

— No necesitas contenerte, no eres como siempre, no lo hagas.

—… Kujou, estas, no hemos ajustado cuentas.

Victorique levantó su rostro e infló las mejillas como una niña, de seguro esto estaría lejos de sus intenciones. Pero su figura era como la una ardilla en un árbol que llenó sus mejillas con semillas, era linda.

—… ¿Porque te enojas?

— ¿¡Na!? ¡Solo estaba preocupada! ¡Humano que odia perder y de lógica retorcida!

— La de la lógica retorcida eres tú.

Después de que Kazuya gritó, tomó a la fuerza la maleta de Victorique, tomó su pequeña mano que ahora estaba vacía y comenzó a caminar.

Julie los observaba como si estuviera sorprendida, y Ned fingió no haberlos visto. Kazuya hablaba con Victorique mientras avanzaban, tenía toda clase de preguntas en su cabeza y no podía estar sin decírselos a alguien.

— Oye, Victorique, ¿Qué es lo que está pasando?

No respondió.

Se quedó viendo a su rostro de perfil, al menos parecía que estaba escuchando lo que Kazuya decía, así que continúo platicando tranquilo.

— Este barco es idéntico al “QueenBerry” lo que pasó hace 10 años, ¿porque habrá sido? Los chicos y chicas que tenían como nuestra edad, ¿porque los hicieron abordar este barco? Y ¿Exactamente qué fue lo que paso dentro? Y ¿Porque hasta ahora, 10 años después crearon la réplica? ¿Por qué será?

Victorique no contestaba, solo caminaba a un lado de Kazuya, y el continuó.

— ¿Quién? y ¿porque harían algo como esto?

Kazuya recordó la gran banquete en el comedor, esa habitación oscura, la persona que los guio en el barco y se alejó en un bote en hacia el oscuro mar, Además de los 11 pasajeros que estaban sentados en el gran comedor, haciendo que ingirieran los somníferos y transportándolos al salón y había una persona más. Alguien que no estaba durante la cena se había mezclado entre nosotros. Además, quien fue la persona que hizo aquello de la sangre en la pared.

—… Es seguro que el que estaba en esa silla era Ned

— Bueno, te sentaste en sus piernas.

Victorique por fin había abierto la boca.

— Ah, si…. eso quiere decir que, Julie, o tal vez Morris es el pasajero número 12. Si pensamos en sus edades, Julie quien es más joven es la más sospechosa, digo, hace diez años estaría en su época de 10 años y medio, la misma edad que los niños y niñas que abordaron el barco.

Kazuya estaba pensando

— Pero si fuera el caso entonces ¿Por qué le llegó una invitación también a Ned? Parece que Morris fue parte de los que los subió al barco antes, por eso fue llamado, para intentar asesinarlo, ¿pero Ned? Incluso el, hace diez años tendría alrededor de 10 años… sería más una víctima…

— Kujou, tú, ¿porque desde hace rato estas gimiendo con lo que es obvio?

Victorique dijo aquello como si estuviera fastidiada desde el fondo de su corazón,  y Kazuya sin doblarse, respondió “… pero…”

— Pero hay muchas cosas que no entendemos.

—…

— Ah, cierto, ¿Ned podría ser el culpable? Tal vez cómplice de Julie…no, si fuera así, no le darían tanto rodeo y asesinarían a Morris entre los dos.

— Umm, es justo como lo dices.

— Kuu… que frustrante… Ah, por cierto, antes de que subiéramos al barco…. Ocurrió el asesinato de la adivina Roxanne, era una de las llamadas para venir al barco QueenBerry, pero la asesinaron, y la maid culpable huyó…

— Tienes razón Kujou.

— Este… eso quiere decir….

— ¿Eso quiere decir?

 — U… um… ni idea.

— Tu Caos es realmente aburrido.

Victorique susurró como como si estuviera aburrida desde el fondo de su corazón. Kazuya se rindió, y terminó callándose mientras caminaba tomándola de la mano. Los cinco por fin llegaron a las escaleras, por algún motivo las luces estaban apagadas, como si hubieran caído en la oscuridad, A un lado se encontraba el elevador iluminado con una luz blanca brillante, incluso dentro de la jaula era clara, parecía ser más seguro por ese lado. Kazuya se dirigió al elevador y al preguntar si no subirían, por algún motivo el rostro de Ned cambio de color negándose.

— ¿Porque? Por aquí parece más seguro…creo.

Victorique y Kazuya se vieron a los ojos, y ella se encogió de hombros.

—… Eso dice.

Los cinco comenzaron a bajar alertas por las oscuras escaleras, lentamente, paso a paso, continuaron bajando hasta que…

Se escuchó un pequeño sonido, y Morris gritó. Los otros cuatro de pronto sintieron como sus corazones se aceleraban.

— ¿Qué? ¿¡Qué pasa, viejo!?

— E... e… esto es….

Morris temblaba dentro de la oscuridad, y todos volteamos a ver a donde estaba apuntando. Justo a un lado de donde estaba el rostro de Morris había pasado una flecha de ballesta quedando ensartada en la pared. Después de eso todos investigaron, En la loseta se encontraba un botón ubicado de forma que no destacara. De seguro Morris lo había pisado por un descuido, se movió lentamente y observó la flecha.

— No... ¡No me jodan! Ustedes… a mi….

Estaba observando furioso a Victorique y los demás.

— Viejo, ¿estás bien?

Cuando Ned habló, cada vez se enfurecía más.

— ¿¡Que es lo que está bien!? ¿¡Una liebre, la que está entre ustedes puso esa trampa apuntando hacia mmi verdad!? ¡No! Todos ustedes están juntos, ¿¡no estarán tratando de asesinarme!?

— ¡Ya basta viejo!

Julie frunció el ceño, mientras sujetaba su collar.

— Entonces, no te hubieras detenido por ser peligroso cuando todos abordaron el bote salvavidas ¿verdad? Deja de decir tonterías.

Ambos se quedaron viendo.

En ese silencio que desbordaba nerviosismo, la voz de Kazuya resonó tranquilamente, Kazuya se dirigía a Victorique.

— Victorique, ten cuidado con las trampas… aunque también estoy viendo por tu parte…

Con esa voz tranquila y seria, Julie terminó sonriendo, pero después de la repuesta de Victorique esa expresión cambio a duda.

— Yo no tengo por qué preocuparme.

Kazuya se sorprendió, al igual que los tres adultos. Ned se acercó a ella con una expresión que daba miedo.

— ¡Oye! ¿¡A que te refieres!?

Esa voz tenía cierto tono de amenaza, y Victorique como si no le importara, contesto con su tranquilidad de siempre.

— Este barco está hecho para asesinar adultos, así que estoy bien.

— No puede ser, no hay manera de que las trampas elijan, si abres una puerta por error, si pisas algo o tocas algo, incluso tu…

Victorique sonrió, era una expresión como la de un ángel.

— Todos las trampas han sido puestas a la altura de adultos como tú, si tomamos en cuenta la altura seria para atravesar el cráneo de personas de alrededor de 170 o 180 centímetros...

— ¡Ah!...

Kazuya gritó.

… Es cierto, es justo como lo decía, La flecha de la ballesta que asesinó al primer hombre, también la que acaba de salir volando, todas se habían puesto a esa altura… Lo que significa…Victorique que mide aproximadamente 140 centímetros, aunque activara alguna trampa, esta pasaría muy por arriba de su cabeza.

— Kujou, será mejor que avances agachándote solo un poco, de lo contrario, aunque tu cerebro este bien, puede que te termine dando solo un poco en la parte de arriba de la cabeza.

Kazuya sujetó la mano de Victorique con fuerza y avanzó inclinándose un poco hacia adelante, sujetando la mano de Victorique más firmemente que hace poco, ¿Estaría cansada? Se mantenía observando su rostro. Julie que caminaba detrás de ellos los observaba.

Las escaleras estaban oscuras como siempre, Continuaron bajando lentamente mientras vigilaban por si cualquier trampa, parecía que habían estado bajando durante mucho tiempo. Julie que estaba atrás le dijo a Kazuya en voz baja.

— Oye… eres un chico muy gentil.

Kazuya levantó la cabeza, ¿De qué está hablando? Pensaba mientras inclinaba la cabeza, Julie caminaba a su lado mientras observaba con detenimiento a Victorique

— Estas protegiendo a esa chica con todo tu esfuerzo.

Era un tono de voz como si se estuviera burlando, Kazuya se ruborizó.

— Ah, eh, no realmente… además… ella también se queja mucho de mí.

— Le gusta que la cuides.

Julie dijo ligeramente, pero Kazuya no estaba convencido.

— ¿Le gusta que la cuide?

— Ella es una chica, aunque un poco torpe, pero creo que confía en ti, también te dejó su equipaje, mira, incluso no aleja la mano que sostienes.

Kazuya se centró en la sensación en su mano. Es cierto, aunque se estuvo quejando, Victorique también estaba sujetando su mano, ¿Estará insegura por la situación actual? Su actitud, sus palabras, no sentía nada de inseguridad, pero era como si sus sentimientos fluyeran a través de sus manos conectadas. Sin pensarlo Kazuya sujetó su mano con fuerza.

—… Joven, es esa clase de persona. Si no fueras alguien en quien ella confía, nunca te daría su equipaje, podría apostar por ello.

— Bueno, aunque antes de que saliéramos de viaje hizo un gran escándalo cuando abrí su equipaje por mi cuenta…

— Dependiendo de quién hubiera sido nunca lo hubiera perdonado. Si fuera el caso ni siquiera hubieran salido de viaje,  se hubiera negado y regresado.

—Mu…

Kazuya estaba pensando, poco después le respondió ruborizado a Julie quien lo veía a la cara admirada.

— Pero yo solo… me siento responsable de esta situación.

—… Ara… ¿tú eres el criminal que hizo esto?

— Deja de bromear, no es eso…

La expresión de Kazuya se nubló, así es, para empezar fue él el que se llevó a Victorique de viaje, Ella, desde que la conoció siempre estaba el jardín botánico dentro de la gran biblioteca, aquel que fue construido por un antiguo rey para encontrarse con su amante, esa habitación cómoda del piso superior. Devoraba libros. De vez en cuando escuchaba algo en el mundo inferior, y llegaba de inmediato a la conclusión de que hablaban de Victorique, se decía que aparecía un fantasma en la academia santa Margarita, pequeña, como una diosa, una extraña existencia. Creía que ella, día tras día rodeada por misterios pasaba los días en paz. Y él, de entre todos la había invitado a un viaje de fin de semana, trayéndola a un lugar tan peligroso como este... si algo le llegara a pasar a Victorique, sería su responsabilidad. Ella era puro cerebro. Su cuerpo era tan pequeño, él no era más que un pequeño niño impotente pero, al menos quería proteger a Victorique

Eso era lo que pensaba Kazuya, en esas situaciones era bastante serio. Su padre era estricto consigo mismo y con los demás, sus hermanos que eran mucho mayores que él, solían decirle “protege a los que son más débiles que tu” “Aunque seas débil, has lo imposible para protegerte” Honestamente, no podía hacer algo como eso, él estaba aún muy lejos de aquello, lo imposible es lo imposible, pensaba eso pero no podía comenzar a quejarse dirigiéndose a Julie. Kazuya se puso un poco terco, no importa si sabía eso o no, Julie dijo como burlándose.

— Ara ara, que buen chico.

— No… eso es porque soy el tercer hijo de una familia de soldados imperiales.

— Pero antes que eso, ¿eres un hombre verdad?

Julie se rio entre dientes. Y cuando lo hizo Kazuya enrojeció. Continúo divertida.

— Me gustan esa clase de chicos. Sobrevivamos y regresemos juntos a casa.

Kazuya estaba avergonzado por las palabras burlonas de Julie, no sabía que responderle y guardo silencio.

Por fin llegaron al piso objetivo, El que caminaba adelante era Ned y dijo como sintiéndose seguro “llegamos” Kazuya se sintió aliviado, y Victorique a su lado.

— Solo un poco más.

Pero, en ese entonces…

Morris que seguía a Ned, gritó como cayendo en la desesperación. Kazuya y Julie se quedaron viendo para después terminar de bajar las escaleras. Cuando faltaban dos escalones, se escuchó el sonido del agua salpicar, podía sentir claramente el agua en sus zapatos al caminar y lo que las lámparas azul blanquecinas mostraban era…. Agua de mar.

El hundimiento había avanzado mucho, el agua de mar subía hasta llegarle a la altura de las rodillas. Era el piso de la sala de objetos y el cuarto de máquinas, era completamente diferente a los pisos superiores, como si estuvieran dentro de un enorme tubo de tierra, mataba tanto el paisaje ese pasillo parecía bastante insalubre, el agua sucia se tambaleaba, era una imagen para perder la esperanza.

Ned y Morris se veían el uno al otro como si no lo creyeran, y Morris fue el primero que comenzó a lamentarse.

— ¿¡Que está pasando!?... ¡Con las cosas así no podremos llegar a proa!

Ned abrazó su cabeza, y se lamentó en voz baja y…. Julie, que había bajado de las escaleras después de ellos, comenzó a caminar por el pasillo con el agua llegándole a las rodillas, los hombres solo pudieron ver su silueta de espalda, hasta que ella se dio la vuelta, dirigiéndose a Kazuya.

— ¿¡Que estás haciendo!? ¡Ven tapido, si nos apuramos podremos lograrlo a tiempo!

— Ah… ¡sí!

Dudó un poco, pero Kazuya asintió con fuerza. Se inclinó hacia adelante y de dirigió a Victorique

— Sube.

Por un segundo la expresión de Victorique era como a de un ave a la que le dieron con una pistola de postas. Desde la lejanía Julie gritó.

— ¡Que subas rápido!

— Rápido, rápido tenemos prisa.

Victorique solo pudo decir “U… um…” y se subió a la espalda de Kazuya. Era como si cargara a un pequeño perro o un gato, era muy ligera como para una persona. Cuando por fin pudo subirse rodeó el cuello de Kazuya con sus delgados brazos y lo abrazo con fuerza.

— A, ah, Victorique, me ahorcas.

—… Sopórtalo.

— ¡No!, terminaré muriendo.

Mientras platicaban, Kazuya avanzaba moviendo el agua. Detrás de él, se escuchaba el sonido de Ned y Morris al caminar.

— ¡Si! ¡Este pasillo no está obstruido! ¡Podremos salir a proa! ¡Vayamos pronto arriba! ¡Subamos las escaleras!

Cuando escuchó eso, Kazuya aceleró el paso, ¿Victorique estaba feliz? Juntaba su cuerpo sobre su espalda y comenzó a mover las piernas. Parecía que fuera a caerse al agua, así que para sostenerla bien Kazuya puso más fuerza en sus brazos, y con una sonrisa amarga al no saber si estaba feliz o no, Victorique continuaba meciendo sus piernas.

 



Llegaron a las escaleras que llevaban a la proa y comenzaron a ascender lentamente teniendo cuidado de las trampas mientras que Morris balbuceaba.

— ¿Cómo fue que llegamos a esto? ¡Hay una liebre entre nosotros, no se descuiden, ah, cierto…!

Gritó y de pronto saltó al pasillo del piso superior. Si lo comparamos con el piso en el que iniciamos se encontraban debajo de este, debido a eso la iluminación era tenue, y la alfombra roja en el piso paresia vieja y usada, anteriormente era de un rojo, pero su color se había ennegrecido, había comenzado a oscurecerse después de que muchas personas hubieran pasado por el centro de ella. Las lámparas adornadas eran pocas, puestas de manera práctica.

Morris salió corriendo, y abrió una puerta cercana, se trataba de una habitación de tercera clase, había una cama de cuatro pisos hasta el techo, sin importar que siguiera abriendo una puerta tras otra, continuaban las mismas habitaciones sin fin. Parecía que Morris se encontraba buscando algo. Ned se dio la vuelta.

— Viejo, ¿qué estás haciendo?

— Si este barco si en realidad es una réplica de la caja, debería estar por este lugar. ¡Ah! ¡Aquí esta!

La expresión de Morris se torció con triunfo, mientras se acerca a Ned.

— ¿¡Ah!?

Gritó se detuvo rápidamente. Morris quien se dirigía hacia ellos tenía una pistola en su mano, la sostuvo con ambas manos mientras tumbaban, brillaba como la negra oscuridad. Ned.

—¡¡¡Aaa!!!

Cuando gritó, Victorique y Kazuya se escondieron detrás. Morris sonreía mientras le apuntaba con el arma.

— Hay muchas armas escondidas en este barco, en armarios, dentro de floreros… debajo de la alfombra, por todos lados y esta es una de ellas.

—… ¿Por qué?

Habló Julie desde atrás. Observaba a Morris con una expresión triste, sus manos temblaban parecía que estaba a punto de llorar, frente a ella Morris se mantenía inexpresivo. Y como si dijera algo obvio comenzó a hablar.

— Para que se asesinaran mutuamente.

— ¿A qué te refieres…?

Morris se encogió de hombros.

— Ellos, algunos murieron por activar las trampas, otros encontraron armas asi se asesinaron entre sí, fue todo como lo planeado, si sobrevivían muchos no hubiera tenido sentido.

— ¿Pero qué?

— No necesitan saberlo, además…

Morris sonrió.

— También había un perro de caza.

—… ¿Perro de caza?

— Así es.

Morris cerró la boca y después preparó el arma lentamente. Un sonido sordo de mal augurio resonó en el lugar.

—… La liebre está muerta.

Se percató del arma apuntaba a Victorique y Kazuya gritó sorprendido

— Espe… ¡Morris-san! ¡¿Porque!? ¡Victorique no es la culpable! ¡Incluso tu dijiste que era una noble de verdad!

 — Llegados a esto, ya no sé lo que está pasando, afortunadamente tengo 6 balas, los mataré a todos… y entonces huiré del barco.

— ¿¡Na..!?

— Después de todo este barco se hundirá dentro de poco, cualquier prueba quedará en el fondo del océano, igual que hace 10 años…

Kazuya se puso de pie frente a Victorique para protegerla, la boca del arma estaba justo frente a él, sudaba frio, sin que se diera cuenta sus piernas comenzaron a temblar, el solo apretó con fuerza los dientes… y desde detrás de ella, Victorique sin una pisca de nerviosismo le sujeto por la espalda.

— Kujou, tu… ¿qué estás haciendo?

— Que… ¿¡cómo que qué!? Te, te protejo de la, ba, bala….

— Morirás.

— Pu, puede ser, pero si hago esto Vi, Vi, Victorique no morirá.

— Bueno, sí pero…

— Yo, yo fui quien te invitó, tengo la responsabilidad de llevarte con vida de regreso, es mi responsabilidad como tercer hijo de una familia de soldados imperiales.

En la mente de Kazuya, las figuras de su correcto padre y la de sus dos hermanos idénticos a él aparecieron. ¿Desde cuándo seria? Esa tarde con buen clima, cuando cruzaba cierto lugar en dirección al dojo… Lanzaron Kazuya de pronto contra un adulto, sin tener el valor para enfrentarse a él, terminó en el tatami blanco del dojo. A pesar de ser un hombre tenía ganas de llorar, como si fuese frustrante, como si fuera triste, como si no fuera el mismo…. Recordó la expresión de su hermano que lo veía desde arriba.

— (No creas que la tendrás fácil por ser un niño)

En ese momento, en ese dojo alguien le susurró. De seguro habría sido aquel adulto, ese susurro sin energía quedo grabado en el corazón de Kazuya, un dolor que no se borraba.

— Así que… Victorique….

Volteó a verla hacia abajo a ella que se encontraba a su lado. Y Victorique…

—…!!

Abrió por completo sus ojos verde esmeralda viéndolo hacia arriba. Kazuya pensó que era la primera vez que veía el rostro de sorpresa de Victorique, cada vez que llegaba a ella nueva información de un extraño caso, ella tomaba los misterios felizmente… el “Caos” consumiéndolo, En esos momentos también parecía solo un poco sorprendida, pero la expresión de Victorique era completamente diferente de esas ocasiones. Ella se sorprendió inocentemente, era una expresión como si hubiese encontrado algo completamente inusual, y entonces, susurró.

— Kujou, podría ser que tú eres… ¿una persona correcta?

— ¿Qué es eso?... ¿un alago?

— No,

— ¿Te estas burlando?

—… Eso es. Simplemente es a lo que me ha guidado la información. Tú, ¿Porque te estas enojando?

— Uu…

Cuando Kazuya parecía comenzar a enojarse… Se escuchó el sonido del arma.

— (¿¡Disparó…!?)

Kazuya sin pensarlo abrazó a Victorique para protegerla, acercando su cuerpo al de ella, cerró con fuerza sus ojos y gritó sin emitir sonido. Desde que nació hasta ahora… creció viendo a su excelente hermano, su dura época infantil, salió de viaje para quedarse de intercambio, el día a día en la escuela santa margarita, el intercambio con Victorique como parecido parte del destino, un encuentro impactante… después de eso,  todo desapareció…

 

— (¿He?...)

Kazuya no había muerto. Abrió los ojos con miedo y Victorique movía su cuerpo como si no le gustara.

—… Me asfixias… ¿estas tratando de matarme?

— Oye.

Mientras se enojaba por la manera en que se dirigía a su salvador alejo sus brazos del delgado cuerpo de Victorique. Morris se encontraba en el suelo boca arriba, había un agujero negro entre sus ojos, se había quedado con una expresión de sorpresa. Al voltear se encontraba Julie con un arma de mano, posada en una de sus piernas, solo levantando un poco la orilla del vestido rojo se podía apreciar sus blancas y largas piernas. Bajó el arma inexpresiva y se puso de pie. Como si tratara de excusarse.

—… La encontré. Estaba escondida en la sombra de una lámpara. No sabía porque así que me quede callada.

Ned se acercó con una expresión de miedo al cadáver de Morris, recogió el arma que sostenía, la lanzo hacia debajo de las escaleras, hacia el agua. Se dirigió a Julie y le dijo.

— Arroja tambien esa arma.

— ¡Na!

— En caso de que aun quede alguna pizca de duda entre nosotros, si tenemos esas cosas, solo terminaremos asesinándonos, yo ya la tire, ahora es tu turno…

—… Pero

— ¿O es que aun tienes algún motivo para tener un arma contigo?

Julie chasqueó su lengua. Lazó su arma y se escuchó el sonido del agua. Volvió a chasquear la lengua.

—… Vayamos a la sala de radio.

Comenzó a ascender las escaleras, y su bolsa de mano se le resbalo, cayendo al suelo. Victorique la levanto y Kazuya inclino la cabeza con un “¿He?” de entre cualquiera, ¿Victorique se tomaría la molestia de ser tan amable con los demás como para recoger esa bolsa? No parecía tener la intención de devolversela amablemente, Victorique solo observó a Julie y se la lanzó, y ella la atrapó. Una vez en sus manos, continúo ascendiendo por las escaleras. Los tres la siguieron.

 

🐇  🐇  🐇

 

Cuando se encontraban ascendiendo las escaleras paso a paso, las gotas de agua caían desde la ropa de Ned, Julie y Kazuya. Victorique era la única cuya ropa no se había mojado, pero su ropa de clase alta, sus calcetas estaban completamente negras por la suciedad. Kazuya al ver aquello no podía quedarse sin decir nada, se sintió patético, ella siempre estaba en el jardín de la gran biblioteca leyendo libros, no tenía ninguna culpa, haber traído a una chica santa como ella a llenarse de lodo a este barco… tomó su mano con fuerzas y Victorique volteo hacia arriba para verlo.

 —… Hay algo que me llama la atención desde hace tiempo.

— ¿Qué cosa?

— Gritaste que eras el tercer hijo de una familia de soldados imperiales.

— Si.

— ¿Tiene algún significado especial ser el tercer hijo?

—……… ¿¡Ga!?

Kazuya se enojó soltando su mano, Victorique se sorprendió al verlo enojado de verdad.

— ¿Tu, tu, porque te enojas?

— Desde hace rato dices cosas como persona correcta, tercer hijo, Victorique, tú, ¿estás buscándome pelea?

— ¡N, no es así! Es solo lo que la verdad me indicó, yo solo, quería comprobar un fragmento del Caos.

— Desde ahora te digo, seré el tercer hijo, pero mis notas son las mejores

—… En tu país, ¿que el tercer hijo tenga buenas calificaciones es mejor que el primer hijo?

— No es así…. Es solo… es simplemente es orgullo. Como siempre dan prioridad a mis hermanos, pensaba resistirme y me esforcé estudiando.

Aunque diga eso, cuando fue expulsado del dojo de su vecindad fue como si todo su esfuerzo fuese en vano, Kazuya así lo sentía, cambió de la escuela militar al internado en Saubure, juntó su equipaje y subió al barco sin darles el tiempo de que su familia lo detuviera, era como si estuviera huyendo de su país, de su familia, incluso de sí mismo… Y así es como Kazuya había llegado aquí.

— Fum…

Victorique asintió. Después de un tiempo de silencio, continuó como si cantara.

— Las familias de este país son iguales, se le hereda todo al hijo varón mayor.

La expresión de Victorique cambió a ser un poco extraña, Volteó a hacia arriba a ver a Kazuya, era como si estuviera observando algo extraño.

— ¿Orgullo he?

— ¿…n?

— Kujou, no solo eres una persona correcta, también eres alguien honesto.

— ¿Ha?

— Solo con decir por ti mismo, por decir que eres orgulloso, tu alma es simple y hermosa.

— ¿Me estas elogiando? ¿No le estarás dando vueltas solo para tomarme por tonto?

Victorique se molestó y Kazuya la observaba extrañado. Para después fruncir el ceño mientras guardaba silencio. Cuando veía su rostro de perfil, sus mejillas estaban infladas como si fuera una pequeña ardilla con sus semillas. Posiblemente era la manera en que Victorique le daba las gracias por haberla protegido, elogiándolo… intentaba expresar algo de amistad pero… Victorique le dijo a Kazuya quien estaba balbuceando quejándose.

— Es absurdo, simplemente señalaba la verdad. Solo convertí la reconstrucción del caos en palabras.

Después de eso Victorique guardó silencio. Y Kazuya siendo Kazuya, se preguntaba porque de Victorique de pronto se había enojado.

Los cuatro siguieron subiendo las escaleras en silencio. Ned como costumbre, lanzaba la pelota de tenis hábilmente dentro de la oscuridad, cuando su figura desapareció al dar la vuelta en el descanso oscuro de las escaleras. En el instante siguiente, resonó un ruido sordo. Después de eso pareció escucharse un pequeño grito. Kazuya y Julie se quedaron viendo.

—…. ¿Ned?

Julie preguntó temerosa. No hubo respuesta. Y Kazuya le siguió.

— ¿Que paso?

Kazuya y Julie volvieron a verse. En el instante siguiente ambos comenzaron a subir deprisa, cuando llegaron al descanso oscuro de las escaleras, encontraron algo que nunca hubieran pensado…

Ned se encontraba muerto boca abajo.

Kazuya gritó y se acercó deprisa, el cuerpo había caído con sus pies en dirección a él, su mano derecha se escondía debajo de su cuerpo y su mano izquierda hacia ellos, La palma de su mano estaba en su cadera, se extendía como si hubiera puesto con cuidado. Tomó esa mano izquierda y verifico su pulso.

— (¿¡Porque!? ¿¡Porque…!? Pero que ha…. ¿Una trampa? ¿Había alguna puesta por aquí?.. Pero qué…)

—… Ku, jou.

Victorique le gritó con una voz baja. Y al darse la vuelta, su rostro expresaba una preocupación desde el fondo de su corazón mientras los veía hacia abajo.

—… ¿Que?

— Kujou, ven aquí.

— Espera un poco, esta persona podría estar muerta, debemos corroborar si había alguna trampa…

— Kujou, no importa, solo ven.

Victorique dijo con terquedad, y Kazuya se enojó un poco por como lo dijo.

— Victorique, deja de ser tan ego…

— Tengo miedo, por favor, quédate a mi lado…. Por favor, Kujou.

Se quedó observando al rostro de Victorique aun postrado sobre una de sus rodillas. Ella lo observaba como costumbre, como si no le diera derecho de negarse, como si le dijera, “rápido, rápido, ponte de pie”. Pero la frase de ahora… no parecía provenir de Victorique. Kazuya dudo, pensando que Victorique estaba mintiendo.

— (¿Que tienes miedo? Eso es mentira, además, nunca dirías “por favor”) 

Tragó saliva.

— (¡Ya veo, entiendo…! Victorique quiere que me mueva de aquí… quiere que me aleje…de este… cuerpo de Ned…)

Kazuya se puso de pie y regresó a un lado de Victorique. Al ver a un lado, Julie estaba petrificada con ambas manos en su boca, abría los ojos como si no creyera lo que está viendo.

— No puede ser…

Susurró en voz baja.

— Es igual. ¡Es igual a aquel entonces…! ¿¡Que está pasando!?

Kazuya le susurró a Victorique mientras se interesaba en Julie.

—… ¿Qué pasa?

— Escucha Kujou.

La voz de Victorique contenía nerviosismo.

— En cuanto los tres salfamos de las escaleras, llegando al piso superior, nos esconderemos. Puede que lo mejor sea buscar un arma. De las que hay por todo el barco.

— ¿Na…?

Victorique tenía una expresión seria, y susurro algo extraño.

— Nosotros somos 3 personas, de su lado solo es una persona, pero, somos dos niños y una mujer, no estoy segura de que podamos contra un hombre adulto,  parece que fue un error haber tirado el arma de esa mujer, pero arrepentirse ahora no tiene ningún sentido.

Julie respondió en voz baja.

— ¿A qué te refieres? ¿Qué pasa?

Victorique levantó la cabeza, abrió grande sus ojos verdes esmerada intranquila para después abrió ligeramente sus labios sin color.

— Nos asesinaran.

— ¿¡Na…!?

Kazuya quería decir algo, y guardó silencio, pero volvió a pensar, para intentar hacer lo que ella dice, Julie que estaba de pie retrocedió, pasando lentamente por un lado del cuerpo, dejando el descanso de la escalera.

Victorique dijo en voz baja.

—… ¡Corran!

Kazuya sujeto la mano de Victorique.

Para poder seguir ascendiendo, tenían que volver a pasar por el lugar cubierto por una elegante alfombra, al igual que las lámparas adornado el lugar. Entraron en la habitación más cercana, era una habitación de primera clase, se trataba de una biblioteca. Del techo colgaba un candelabro  y libreros lujosos se levantaban hasta el techo. Los tres buscaban por los estantes y la alfombra mientras se cuidaban de las trapas.

Cuando Kazuya abrió un cajón, se encontró dos nudillos metálicos, para ambas manos, se dio la vuelta hacia Julie, quien sostenía un abridor de cartas. Sus hombros se movían al ritmo de su respiración. Sus ojos se encontraron Julie en silencio puso uno de sus dedos sobre sus labios y Kazuya asintió, podía sentir como los latidos de su corazón iban en aumento en el silencio, el tiempo pasaba… pero nada ocurría.

Kazuya inclinó la cabeza mientras observa a Julie para después voltear a ver a Victorique que se encontraba a sus espaladas para poder protégela y cuando estaba por preguntarle “Oye, que es lo que pasa”… La puerta comenzó a abrirse sin emitir sonido. El que estaba de pie allí era… Ned Baxter, quien se suponía había muerto.

Ned sostenía una enorme hacha en su mano derecha, era una expresión completamente diferente, como si fuera otra persona, de pronto se sintió como la temperatura de la biblioteca descendía… movía la cabeza de izquierda a derecha, primero encontró a Julie quien se entraba de pie contra el muro, comenzó a acercarse lentamente a ella. Ned estaba blandiendo el hacha y Julie movía el cuchillo en respuesta. Y gritó dirigiéndose a Kazuya.

— ¿Que están haciendo? ¡Huyan! ¡Vayan rápido al cuarto de radio y pidan ayuda!

Cuando dijo eso Ned volteó lentamente, y observó a Kazuya y a Victorique que protegía. Sus ojos eran vacíos y negros, como si hubieran abierto dos agujeros en su rostro, pero al ver a Victorique comenzaron a brillar poco a poco.

— Es la chica, la liebre…

— ¿¡Na!?

— Tengo que cazar a la liebre.

Levantó el hacha en el aire, dio una patada al suelo y salió volando. Ned apuntaba directamente a Victorique. Kazuya hizo que se cubriera en el suelo, y cuando llego Ned, lo golpeó en el rostro con todo lo que tenía.

Sus cuerpos tenían una diferencia notable, pero gracias a que tenía puestos los nudillos metálicos, el golpe de Kazuya tenía bastante impacto, Una vez que el puño de Kazuya hizo contacto, Ned cayó derribado boca arriba.



Julie se acercó a ellos y acaricio la cabeza de Kazuya.

— Bien hecho, eres todo un hombre.

— No, el tercer hijo de…

— Si, si, el tercero, ¡huyamos rápido!

Julie tomó el hacha y los tres salieron de la habitación, Empujaron entre los tres un gabinete que se encontraba en el pasillo, fuera de la habitación y lo dejaron frene a la puerta para bloquearla. Ascendieron por las escaleras, y parecía que Ned se había despertado ya que podía escucharse la puerta siendo golpeada.

Avanzaron a cubierta, continuando por las escaleras que cada vez se iluminaban más. Kazuya corría abrazando el pequeño cuerpo de Victorique, observaba con extrañeza los nudillos metálicos que tenía puestos Kazuya, llenos de la sangre de Ned. Frente a ellos venia Julie subiendo las escaleras mientras sostenía con ambas manos el hacha, y volteó a con una mirada de angustia, no hacia Kazuya, sino hacia Victorique.

— Tu… ¿cómo lo supiste? ¿Cómo supiste que no estaba muerto?...

Kazuya pensaba que no era momento como para hablar de eso, pero se percató de que la expresión de Julie era pálida y guardo silencio. Victorique frunció el ceño y a diferencia de la situación, habló con una voz tranquila,

— Es sencillo, es lo que “la fuente de la sabiduría” me mostró.

— Victorique, conviértelo en palabras, en palabras.

— Um…

Victorique asintió.

— Es algo sencillo, esa manera en que estaba en el suelo era demasiado extraña, boca arriba, escondiendo su mano derecha detrás de su espalda, era como si estuviera en problemas si se la tocaran, y su mano izquierda era todo lo contrario, se extendía dirigiéndose a nosotros, como si dijera que le tomáramos el pulso.

— Ahora que lo dices…

— ¿En serio crees que estaría en esa posición si hubiera caído en una trampa? Sería mucho más natural si sus manos estuvieran extendidas frente a él, eso fue debido a que me percaté de eso.

— Pero no tenía pulso, lo revisé.

— Así es…

Julie dijo en voz baja, su rostro era azul como un muerto, sus labios también temblaban ligeramente y después susurro como hablando consigo misma.

— En ese entonces… su pulso.... se había detenido.

—… ¿En ese entonces?

— Ah, um, no es nada, continua pequeña detective.

Victorique hizo sonar su nariz insatisfecha, parecía que no le gustaba que la llamaran así.

— Es posible detener el pulso temporalmente.

— ¿Como?

— Teniendo algo en la axila… la pelota de tenis.

Kazuya y Julie gritaron “Ah” Se vieron a la cara y parpadearon varias veces.

— Ya veo…

Ned siempre estuvo jugando con la pelota de tenis, recordaron cuando la lanzaba y atrapaba, esa pelota se encontraba debajo de su axila izquierda, y si se le imprime fuerza…

— Podría hacer que deteniendo su pulso temporalmente, el humano que tome su brazo para revisar el pulso piense que está muerto, Kujou, me di cuenta por eso te llame.

— ¿“Tengo miedo, quédate a mi lado”?

Fue Julie quien lo dijo, Las  mejillas de Victorique se sonrojaron, estaba molesta.

— Eso, eso no fue lo que pensaba de verdad, dije eso para que ese tercer hijo de una familia de soldados imperiales se moviera.

— Deja de decirme así.

— ¿Debería decir, el excepcional tercer hijo de una familia de soldados imperiales?

— ¡..Da! ... ¡Me voy a enojar!

Ambos se mantenían cerca a pesar de que se la pasaban quejándose del otro. Julie los observaba con una mirada llena de soledad…

 

🐇  🐇  🐇

 

Los tres salieron a cubierta. Había amanecido, la mañana iluminaba la cubierta mojada, la lluvia intensa de la noche anterior se había tranquilizado, pero aún no había dejado de llover, el mar era oscuro, y las olas se levantaban siniestramente. La habitación de radio, esperaba a los tres como si se tratara de una pequeña cabaña construida en medio del bosque. La cubierta estaba resbalosa y Victorique estuvo a punto de caerse en varias ocasiones, y cada vez, Kazuya se apresuraba a apoyarla. Cuando los dos estaban por entrar a la sala de radio… Julie quien aparentemente se retrasaba, gritó desde atrás.

— Kyaaaa.

Frente a los ojos de Kazuya que se había dado la vuelta apresurado, se encontraba Julie, un brazo gordo le estiraba el cabello por la parte de atrás. Se trataba de Ned Baxter. Julie volvió a gritar.

— ¡¡Nooooo!!

Los ojos de Ned estaban inyectados en sangre, abrió grande la boca, había cambiado a ser alguna clase de bestia malvada como las que salen en las pesadillas de los niños. El hacha que sostenía en sus manos cayó al suelo y Ned lazo el cuerpo de Julie por a la cubierta, y comenzó a caminar dando grandes pasos.

— ¡Vi, Victorique, por aquí!

Kazuya a pesar de ser presa del miedo, tomó a Victorique y comenzó a correr, estuvieron a punto de caer varias veces por el suelo resbaladizo… abrieron la puerta de la sala de radio. Victorique entró sola a la habitación, y cuando trataba de cerrar la puerta Victorique levantó su pequeña mano y jaló a Kazuya.

— ¡Victorique, quédate aquí, pide ayuda con la radio!

— ¿Kujou, y tú?...

— ¡Tengo que hacer algo con él, de lo contrario te asesinara!

— Kujou…

— Yo… a ti…

Kazuya se acercó lentamente, temblaba ante la imagen del “perro de caza”, de Ned.

— Yo te traje aquí, tengo la responsabilidad de regresarte con bien a casa.

—… ¡No es así!

Victorique gritó con una voz temblorosa. Esa expresión mostraba dolor, a pesar de que tenía tantas cosas que decirle, no tenía las palabras para comunicárselo… Victorique abrió la boca, pero no podía encontrar las palabras y la volvió a cerrar. Repitiéndolo varias veces. Al final Victorique encontró las palabras.

— Tu... yo quise venir aquí, yo fui quien encontró la invitación, tu solo…

— No es así, es por mi culpa.

— Piensa con lógica.  Piensa en quien es la que tiene la responsabilidad.

—  Eso no tiene nada que ver… sabes, yo, quiero salvarte, como el tercer hijo de una familia de soldados imperiales…

Kazuya de pronto sintió como si el ser “el tercer hijo de una familia de soldados imperiales” fuese algo como una maldición. No sabía cómo decirle sus verdaderos sentimientos a Victorique.

—… No, no es eso.

Kazuya se esforzó, y dijo con sinceridad.

— Quiero salvarte.

La expresión de Victorique cambio. Como si estuviera triste, abrió la boca tratando de decir algo, pero Kazuya cerró la puerta a la fuerza.

Victorique se mantuvo observando, No era esa expresión fría, cínica y distante característica de un noble, esa era la expresión de una pequeña chica insegura.

… Kazuya imprimió fuerza en la puerta. Lo último que vio fueron los ojos verde esmeralda de Victorique, como los de una pequeña cachorrita perdida,  

— Ku… Kujou…

Una pequeña voz casi imperceptible.

— Kujou, por favor…. Quédate conmigo. Regresemos juntos, no quiero estar sola. ¡Kujou!

Kazuya cerró los ojos, y se escuchó el sonido de la puerta al cerrarse. En el siguiente instante, el “perro de caza” atacó.

Kazuya apretó con fuerza la mano que sostenía los nudillos de acero, tomó posición. Recordaba las técnicas de pelea que sus hermanos mayores le habían enseñado cuando estaba en su país, recordó el Kenpo, sus hermanos eran entusiastas, pero Kazuya tenía confianza en su capacidad de memorización. Por eso es que era un genio. Cerró su puño y golpeó con todas su fuerza apuntando a la nariz de Ned quien termino recibiendo el golpe en la cara, y se tambaleo solo un poco. Ned abrió su mano y comenzó a frotarse el rostro de arriba abajo, cuando bajo la mano su rostro dibujaba una extraña sonrisa. Kazuya se estremeció al verlo y como si fuera a derrotar algo a temer, volvió a golpearlo, fue un sonido sordo, desde la nariz de Ned fluía la sangre. Ned volvió a frotarse el rostro arriba y abajo, y su mano se llenó de sangre. En el momento en que vio eso, una de sus cejas comenzó a temblar… estaba enojado.

Ned pateó el suelo de cubierta y se abalanzó contra él, Kazuya subió su guardia para protegerse y… salió volando, su espalda golpeó contra el suelo cayendo boca arriba. Ned se subió sobre él y comenzó a golpearlo, una y otra vez, hasta que estuvo por perder la conciencia.

Pensó que era igual que aquella vez… en ese dojo de su vecindad, cuando temblaba sobre el suelo. Los que tenían a Kazuya así eran sus hermanos, mucho más fuertes y adultos, pero ahora era diferente, este era un país completamente diferente, y solo con una pequeña chica, su amiga, si Kazuya perdiera, la vida de ambos desaparecerían fácilmente de la faz de la tierra. Aquí solo les esperaba una línea final.

Kazuya apretó los dientes resistiendo, los movimientos de Ned se volvían un poco más lentos, y en el momento en que pudo verlo lanzó su puño al aire, los golpes de Kazuya alcanzaron a Ned en varias ocasiones.

Extrañamente no había perdido el aliento, Kazuya se preguntaba por qué y creyó darse una idea de la razón, últimamente había estado subiendo y bajando esas escaleras con forma de laberinto de la academia santa margarita. Victorique se burló de él diciendo que le serviría como ejercicio… posiblemente sin pensarlo había aumentado su resistencia. La cabeza de Ned se movía hacia atrás cada vez que Kazuya lo golpeaba, pero cada vez que lo hacía regresaba, su rostro estaba lleno de sangre, rojo, como una siniestra bola roja, Kazuya golpeaba ese rostro una y otra vez.

Ned comenzó a apretar el cuello de Kazuya y su conciencia se alejaba de poco a poco.

— (¡No perderé, yo no perderé!)

Pero era la fuerza de un adulto el que lo sujetaba, y comenzó a perder la fuerza de su cuerpo poco a poco.

— (Victorique…)

Abrió los ojos, y solo veía blanco, apretó los dientes y golpeó a Ned con todas sus fuerzas, quien comenzó a aflojar su agarre. Kazuya abrió los ojos, mientras respiraba con dificultad, cada que respiraba su vista volvía, se puso de pie y retrocedió un poco apoyándose en el barandilla de la cubierta. Ned quien tenía el rostro lleno de sangre también se puso de pie y fue tras él mientras se balanceaba. Detrás de él se encontraba la silueta de una persona, Kazuya fijo su mirada… se trataba de Julie, había  recuperado la conciencia y se acercaba lentamente, en sus manos se encontraba el hacha. Cuando su mirada se encontró con la de Kazuya, hizo una señal poniendo el dedo en sus labios para que guardara silencio, y asintió levemente. Levantó las manos de nuevo frente a Ned, y en el instante en que estaba a punto de golpear su rostro…

Kazuya se agachó deslizándose entre las piernas de Ned, quien se inclinaba con el peso de su cuerpo hacia adelante, Julie blandió el hacha y se hundió en su espalda de forma inclinada y aulló como si fuera una bestia. Julie alejo sus manos del hacha.  temblando. Kazuya se dio la vuelta, tomó sus pies y lo levantó usando todas sus fuerzas.

—… Uwaaa

El cuerpo de Ned dio vuelta aun con el hacha clavada en su espalda y pasó por encima de la barandilla cayendo al mar. Kazuya se apresuró a la barandilla, para ver hacia el mar, una ola alta había engullido a Ned levantando espuma blanca, después de que las olas se movieron, el cuerpo de Ned Baxter había desaparecido en el fondo del océano. Julie se acercó a la barandilla mientras respiraba con dificultad moviendo sus hombros.

— Joven, me salvaste.

— Tú me salvaste a mí.

— Lo hiciste bien.

Julie sonreía, sobre el mar la espuma blanca del mar regresaba, el amanecer estaba cerca y el mar se tranquilizaba, ambos guardaron silencio por un tiempo observando el oscuro mar que había devorado a Ned.

En la sala de radio se encontraba Victorique enviando un SOS a la guardia costera, se encontraba sentada frente a una maquina cuadrada, como si alguien hubiera dejado una muñeca a modo de broma, pero su expresión era pálida como prueba de que no era una muñeca, sus manos estaban ocupadas.

En cuanto se abrió la puerta, Victorique saltó y sus hombros temblaban, en el momento en que vio a Kazuya entrar, parecía que estuviera a punto de llorar por el alivio. . En el instante siguiente su expresión había regresado a ser la de la noble con un poco de ironía.

—… Parece que estas bien.

Al ver a Julie que entró después de él, su expresión se volvió más cautelosa. Julie se percató de ello y dijo con una voz alegre.

— ¿Pediste ayuda?

— Por supuesto, parecé que llegaran de inmediato, por cierto…

Victorique se encogió de hombros y su expresión se nubló.

— No deberíamos estar demasiado lejos del puerto, pensaron que era extraño que a pesar de estar cerca de tierra quedáramos varados. Fue difícil explicarles por radio.

Después de decir eso Victorique se puso de pie se acercó a Kazuya quien se quitaba tembloroso los nudillos de acero de sus manos. Era como si una pequeña y delicada muñeca caminara, pero como prueba de que no era una muñeca, tenía una expresión difícil de explicar, alivio, ansiedad, su expresión era transparente. Victorique guardó silencio y sujetó sus manos.

 

 

 

🐇  🐇  🐇

 

Varios minutos después la guardia costera llegó y los tres abordaron su barco.

El crucero QueenBerry se hundió en el fondo del mar haciendo un gran sonido, el gran barco se hundía lentamente, pero después solo quedo el mar silencioso, era como si en un inicio nunca hubiera habido nada. El barco de rescate, a diferencia del QueenBerry no estaba adornado y era robusto, una cubierta que parecía muy usada, la barandilla estaba despintada en varios lugares.

De entre la tripulación aparecieron un par de hombres con sombreros de conejo que se les acercaban… por algún motivo venían tomados de la mano… eran los lacayos de Grevil de Blois. Ambos gritaron con sus expresiones pálidas, verificando que Victorique estuviera bien.

— ¡Qué bueno! ¡Estas viva! ¡Es un milagro!

— ¡Que sorpresa! el barco se hundió, debió ser difícil.

Hacían mucho ruido.

Victorique puso sus manos en la barandilla, observando la superficie del mar, sus cabellos dorados como siempre delgados como hilos brillaban mientras bailaban con el fuerte viento, su elegante vestido blanco estaba sucio, manchado en varios lugares. Esa expresión era de soledad, y Kazuya se puso de pie a su lado.

— ¿Que estás viendo?

Victorique levantó su cabeza para verlo, sonrió ligeramente, y, como si le fuese a decir un importante secreto, acercó sus labios al oído de Kazuya para susurrarle.

— No odio las cosas hermosas.

Entonces el sol de la mañana se reflejó en el mar, y apuntó hacia las olas que iban y venían, rojas como si ardieran. En algún momento la lluvia había amainado y la mañana brillante envolvía el barco, ambos veían hacia abajo, al mar que era iluminado por la mañana. Kazuya se percató que era la primera vez que su pequeña amiga de cabellos dorados le enseñaba acerca de lo que le gustaba u odiaba, sintió que le decían algo especial y sonrió. Al final respondió.

— Vengamos de nuevo.




—… ¿De nuevo?

— Sí, vengamos juntos a ver el mar.

Por algún motivo Victorique esbozó una sonrisa un poco solitaria.

— ¿De nuevo he?

— ¿N?

— No, no es nada, Kujou, no es nada.

El sol de la mañana ascendía lentamente y cuando se percataron el brillo rojo del sol cabio a una luz cálida. El barco se acercaba a tierra, las olas se iban y venian suavemente.

 

🐇  🐇  🐇

 

Julie Guile bajó del barco, agachaba la cabeza para no destacar, cada vez caminaba más rápido y al final casi corriendo alejándose del bote.

— (Ya veo)

Susurró dentro de su corazón.

El barco había llegado al puerto, las personas comenzaron a bajar. Había personas hablando mientras bajaban equipaje, marinos ocupados, subiendo a otros barcos preparándose para largos viajes, familias que se reunían para despedirlos, el puerto era envuelto por el bullicio de la mañana.

Julie se había mezclado en el bullicio, desapareciendo. Por supuesto, la policía le había dicho que se quedara pero no tenía la intención de escucharlos. Julie caminó en el puerto de la mañana, mezclándose entre la multitud de personas. Una vez que bajó del barco, la mujer llamada Julie Guile había desaparecido, si se mezclaba en la ciudad, ya no la encontrarían. Julie caminaba deprisa, no se había percatado de los hombres que la seguían tomados de la mano, ambos tenían sombreros de piel de conejo. Julie susurró.

— (Ya veo, en ese entonces tú también…)

Las lágrimas brillaban en sus ojos. Comenzó a recordar deprisa. No, no era una palabra tan bonita como recordar, aquello era una pesadilla, una noche como de pesadilla.

— (Es cierto, nos engañaste… Huei…)

El “perro de caza” soltado entre las “liebres” Huei… Ned Baxter…

— (En ese entonces, también fingiste haber muerto…)

 

 

 

 

 

 

 

 

Monologo 04

 

Guarde el collar con forma de corazón que había recogido de las escaleras en mi bolsillo y me puse de pie, era hora de dejar esas oscuras escaleras y regresar al pasillo de antes. Pero en las escaleras ocurrió algo inesperado, pude escuchar en la distancia el sonido de un arma seguido de varios gritos… Comencé a correr bajando las escaleras, hasta salir al lúgubre pasillo, y estaba tan sorprendida que solo me quede de pie.

—… ¿Huei?

Encontré a mis compañeros derribados, la pequeña chica francesa estaba en el suelo como si estuviera cubriendo a Lee, el chico italiano, estaba apoyando su espalda contra el muro, me encontraba atónita viendo como la sangre brotaba desde su hombro, el chico americano, delgado y de cabello rizado estaba tendido en el suelo boca arriba y frente a él, estaba de pie Yang sangrando del brazo. Y en medio de ellos, un chico delgado… Huei estaba de pie, se supone había muerto.

Grité sin pensarlo, y se dio la vuelta hacia mi lentamente, su rostro pálido no mostraba ninguna expresión, era como su un poder mayor a él lo estuviera manipulando como una marioneta.

 — Encontré una liebre.

Dijo eso y comenzó a sonreír, en su mano portaba una escopeta, se podría llegar a la conclusión de que la había tomado de los dos chicos que murieron ahogados. Eso quiere decir… sus últimas palabras,

— (Apareció un fantasma…)

— (Robo nuestra arma y nos dejó aquí…)

Ese “fantasma” debió de haber sido Huei quien se supone había muerto, y ahora mis compañeros estaban en el suelo sangrando.

Se me subió la sangre a la cabeza saqué el arma que tenía en mi bolsillo y apunté al pecho de Huei.

— ¡Huei, baja el arma!

—… Tu primero.

Huei jaló del gatillo mientras sonreía.

Un golpe de calor corrió por mi hombro derecho, cuando me di cuenta estaba de rodillas sobre el suelo y el arma que sostenía había caído, tenía sudor frio en la frente, y sentí un escalofrió. Huei se acercaba paso a paso, como si se divirtiera, apuntando el arma a mi cabeza…

—… ¡Detente!

Un joven gritó. Yang se puso de pie con su brazo sangrando, su voz temblaba con ira y se interpuso entre los dos.

— ¿Por qué estás haciendo esto? No lo sé pero… no apuntes a una chica.

— Eso no tiene nada que ver. Hombre o mujer, eso no tiene nada que ver dentro de esta caja.

La voz de Huei temblaba, parecía temer a algo, sus ojos mostraban inseguridad.

— Lo importante es el  género de “nacionalidad”

—… ¿A qué te refieres?

— Solo estoy ayudando, ustedes son las “liebres” y yo soy el “perro de caza” me ordenaron que las devorara al azar ¡llegaré hasta el final por el bien del país!

— ¡Huei…!

Esas extrañas palabras que estaba diciendo, levanté la cara confundida para verlo, y Huei levantó el arma.

— Lo que está ocurriendo aquí es el “futuro” esto es definitivo.

Yang saltó hacia él. La boca del arma apunto a su pecho y Huei jaló del gatillo.

El pequeño cuerpo de Yang salió volando manchando mi rostro con su sangre. Huei le había disparado a quemarropa, y Yang quien había recibido la bala tenía un gran agujero en su pecho, había hecho un gran sonido en comparación con su pequeño cuerpo al caer al suelo, la sangre estaba fluyendo, manchando de rojo la ennegrecida y vieja alfombra.

Grité, y Huei apuntó el arma hacia mí, sonriendo. Abrió sus labios ligeramente.

— Ruega por tu vida.

A pesar de que voltee a verlo con ira, la expresión de Huei no cambió.

—… No.

— Entonces muere.

Acercó la boca del arma, y cerré los ojos. Apretó el gatillo y se escuchó un pequeño sonido.

Abrí los ojos. Parecía que se había quedado sin balas, y tomé con prisas el arma del suelo con la mano izquierda. Huei dio la vuelta y comenzó a correr.

Se escuchó el sonido de la detonación del arma en varias ocasiones, pero no le daba, comenzaba a perder la conciencia por el sangrado del hombro, cuando me percate, estaba llorando mientras continuaba jalando del gatillo, mi vista había sido obstruida por las lágrimas mientras mis hombros temblaban.

Observé con la vista borrosa a Yang, me puse de pie y me acerqué a mis demás compañeros. Los chicos italiano y americano a uno le habían disparado en un costado y a otro al hombro, pero las balas solo los habían rozado, después de haberlos llamado pudieron ponerse de pie, parecía que la chica francesa solo se había desmallado  por el miedo.

Los tres estaban de pie y se acercaron a Lee quien estaba inconsciente de nuevo por la pérdida de sangre. El collar en forma de corazón que quería entregarle aún estaba en mi bolsillo, solo pensé en devolvérselo, y volví a caminar. El chico italiano se tambaleaba, y el chico americano comenzó a hablar forzadamente, se trataba de un malentendido del lugar en el que provenía.

— Yo, vivía cerca del mercado, ganaba un poco de dinero en una tienda por las mañanas, esa tienda acomodaba verduras de todos colores, creía que esas verduras hermosas y deliciosas no perderían ante los de ningún país.

El chico americano sonreía débilmente como para desriele que lo escuchaba, hasta que a chica francesa gimió débilmente.

— ¿Porque?

Los demás volteamos a verla. Y preguntó sin dirigirse a nadie.

— ¿Porque estaba vivo? Se supone que debería de estar muerto…

Nadie dijo nada. Yo también pensaba en ello una y otra vez como si estuviera loca… en ese entonces… no tenía pulso….

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