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Gosick Volumen 1 - Capitulo 5


Capítulo 05

Fin del juego

Julie Guile se alejaba del puerto, había tomado una carroza en un cruce de caminos, el viento hacia balancear su largo cabello negro, acercándose a su pálido rostro, alejándose una y otra vez. Mientras se tambaleaba en su asiento, Julie observaba a lo lejos pensativa.

— Así es.

Hablo sin pensarlo.

— Huei que estaba en el suelo aquella vez y fui yo quien tomó su pulso, en definitiva no tenía, parecía estar muerto,… después de eso siempre pensaba, ¿porque?

El paisaje afuera comenzaba a cambiar poco a poco, al ver a las personas de la ciudad el sentimiento de tranquilidad se fortaleció, su venganza había terminado, y había logrado huir. Desde el asiento del conductor se escuchó una alegre voz.

— Hoy tenemos un buen clima, ¿verdad señorita?

Le hablaron, pero lo ignoró, pero aun así continuo.

— A pesar de que estaba nublado hasta hace poco, parece que será un buen da.

—… Cierto.

Julie contestó en voz baja y entrecerró los ojos. Recordaba a Victorique, y sonrió sin pensarlo, de seguro ella no lo sabía, pero esa pequeña niña había resuelto la pregunta que se había hecho durante 10 años.

La pelota de tenis que estaba donde se supone que estaba Huei, de seguro fue  el mismo truco que uso hace diez años para fingir su muerte, y así los chicos y las chicas cayeron presas del miedo, fue uno de los motivos de los enfrentamientos, después de eso el grupo se separó, y comenzaron a asesinarse.

— Ya veo…

Sujetó con fuerza el collar con forma de corazón.

Había logrado vengarse con éxito de los adultos que habían encerrado a las “liebres” en esa caja, también del joven que había actuado como “Perro de caza”, ellos ya no estaban, todo había terminado, solo debía de huir a algún lugar lejano.

… Hasta que Julie se percató de algo extraño.

La carroza no se dirigía a una estación de tren que conectara con otro país, sino que se alejaba de la estación. Apresurada se dirigió al conductor.

— ¿¡A donde me lleva!?

— ¿A dónde? Señorita.

El conductor se dio la vuelta, era un hombre joven y apuesto, tenía artículos parecidos a los de la aristocracia, torcía su boca con ironía. Para ser un conductor tenía una capa de alta calidad envolviéndolo, y una corbata que parecía cara en su cuello.

— ¿¡Quién eres!?

Ese estilo de peinado inusual… su cabello daba vueltas terminando en una punta, nunca había visto aquel peinado… gritó mientras aquello le robaba la atención.

— Soy Grevil

— Grevil… ¿Quién?

— Un inspector.

— ¿Ha?

Tiró con fuerza de las correas, y los caballos se detuvieron después de relinchar. En ese instante se escucharon muchas pisadas acercándose y Julie trago saliva, de pronto muchos policías estaban rodeando la carroza.

Al ver a los alrededores pudo percatarse de que estaban frente a la estación de policía, un edificio cuadrado con ventanas igualmente cuadradas con barrotes de acero, el edificio parecía viejo sentía como si esos escombros naranjas fueran tras ella. Julie fijo la mirada. Frente al edificio se encontraban de pie un chico y una chica… esa persona asiática… era Kujou Kazuya quien se llamaba a sí mismo el tercer hijo de una familia de soldados imperiales, y la chica que Julie había llamado pequeña detective, quien tenía un cabello rubio digno de la nobleza, Victorique. Ambos la observaban mientras se tomaban de las manos.

Julie se encogió de hombros y riendo se dirigió al conductor.

— ¿Fin del juego he?

— Eso parece.

El conductor bajó de su asiento, y abrió la puerta desde afuera estirando su mano hacia Julie, su cabeza que tenía un cabello que bien podría ser un arma, estuvo a punto de pegar a Julie al rostro, tomó su mano y bajó de la carroza mientras que el conductor inflaba su pecho.

— Julie Guile, quedas arrestado por el crimen de asesinato.

Julie sonrió solo por un instante, después de eso se volvió inexpresiva como el hielo, y comenzaron a avanzar rumbo a la estación de policía.

 

🐇  🐇  🐇

 

En una habitación de la estación de policía Julie Guile se encontraba sentada frente al inspector Blois, Victorique y Kazuya. Los lacayos se encontraban en el pasillo, de pie frente a la puerta tomándose de las manos por algún motivo. El inspector Blois no era de esta estación de policía, pero para responder a la llamada de Vicorique, y gracias a de dónde provenía, usó su poder para manejar la estación como si fuese de su jurisdicción.

Esa habitación era lúgubre, y muy grande. Había una gran mesa sin decoraciones justo en el centro del cuarto, solo había un punto de iluminación, y las sillas puestas para cada uno hacían ruido cuando alguien se movía un poco. En esa silla se encontraba sentada Julie con una expresión de extrañeza. Dirigiéndose a Victorique.

— ¿Cómo supiste que yo era la culpable?

Por algún motivo Victorique y el inspector Blois sacaron al mismo tiempo sus pipas de sus maletas, los pusieron en sus bocas y fumaron, Victorique exhalo el humo hacia Julie y el inspector Blois a Victorique, se quedaron viendo mientras exhalaban el humo.

— .. “Es la fuente de la sabiduría”

Victorique fue la que hablo. Victorique al ver que Julie, el inspector y Kazuya la observaban, levantó su cabello dorado y continuó como si se tratara de una molestia.

— Parece que tengo que explicarlo, para empezar, mentiste.

— ¿Mentí? ¿Yo?

Julie parpadeo, Victorique asintió y levanto la cabezas.

— Cuando te presentaste: Julie Guile, hija de una familia adinerada, creciste en una amplia mansión…

Kazuya continúo extrañado.

— ¿Cómo supiste que estaba mintiendo?

— Kujou, tú, ¿no lo recuerdas? La costumbre de esta persona cuando se pone a pensar.

Victorique se puso de pie, comenzó a caminar mientras la imitaba sosteniendo el collar, dio cinco pasos y se dio la vuelta, volvió a dar otros cinco pasos y volvió a girar. Alzo la cabeza.

— ¿Na?

— ¿Na? ¿Que?

Se dio cuenta que los tres la observaban, y Victorique respondió como enojada.

— Ustedes, intenten pensar, ¿creen que una persona que se crió en una gran mansión se movería así?

— ¿A qué te refieres?

— Estos movimientos… serian de una persona acostumbrada a un lugar pequeño… tan pequeño que a los cinco pasos chocaría con una pared.

— ¿Eso quiere decir que la habitación en la que vivía era pequeña?

— No puedo negar eso, pero podría ser un ambiente más estrecho.

Victorique volvió a tomar asiento y dijo en voz baja.

— Por ejemplo, en una prisión, o tal vez una habitación de hospital, en el ático de alguna mansión, eso pasaría si no pudieras salir por un largo tiempo.

El inspector Blois por algún motivo se vio incomodo, y se aclaró la garganta, Victorique lo vio de reojo y continuo.

— Blois justo ahora hablo de manera general, no tiene ningún significado profundo.

—…

El inspector no respondió.

— Agradezco el “permiso para salir”

—…

Kazuya se incomodó por el ambiente que creaban, los observó a ambos. Victorique se dirigió a Julie.

— Falsificaste tu identidad, y hay otra cosa importante, tenías el arma desde el principio.

Kazuya levantó la voz sorprendido.

— ¿Arma?

—Sí, cuando Morris encontró un arma y planeaba usarla, Julie sacó su propia arma y lo asesino, había dicho que encontró el arma a medio camino, pero eso fue mentira.

— ¿Cómo lo supiste?

— El peso de la bolsa.

Victorique apunto a la bolsa de mano que tenía Julie.

— Esa bolsa, cuando nos encontramos por primera vez en el salón, era bastante pesada, cuando golpeaste a Kujou en la cabeza hizo un gran sonido, ¿lo recuerdas?

— Si, por supuesto.

— En ese entonces ya tenía el arma, la bolsa era pesada por ello, y después de usar y arrojar el arma, se le cayó la bolsa por accidente y yo la recogí.

— Ah, sí, lo recuerdo.

Kazuya recordó cuando Victorique levanto la bolsa de Julie y se la lanzó, la bolsa voló ligera por el aire…

— Ned Baxter, si el trató de asesinarnos no fue porque fuese el culpable, de seguro él también fue un hombre relacionado con el incidente de hace diez años, creía al igual que Morris que dentro de nosotros había una “liebre” planeando su venganza, temiendo a escondidas, y asesinando antes de ser asesinado.

La habitación cayó en silencio… y al final Julie asintió.

— Así es…

Esa expresión era extrañamente alegre. Era como si al ser atrapada fuese liberada de sus pecados y regresado a casa. Julie abrió la boca.

— Yo lo hice. Parparé el barco, escribí las invitaciones, los maté a todos y hundí el barco, pero, un hubo error de cálculos… Roxanne ya estaba muerta, y en cambio ustedes sin relación subieron a bordo. No podía dejar que ustedes murieran, todo el tiempo estaba preocupada.

Julie sonrió levemente.

— Cada que los veía, recordaba el pasado, Yang, un joven chino, gentil y serio, era confiable, aunque al final fue asesinado por Ned Baxter… Kujou-kun, cada que te veía lo recordaba.

— ¿Podrías decirnos que fue lo que pasó hace diez años?

Dijo el inspector Blois, y Julie asintió.

—… Está bien.

 

Entonces Julie Guile comenzó a hablar.

Diez años atrás, en la noche, en una calle de esta ciudad, la hicieron subir a una carroza negra con barras de acero, y junto con muchos otros chicos y chicas despertó a bordo de un barco… el verdadero QueenBerry, entonces esa noche de pesadilla comenzó. Sus amigos murieron uno tras otro, Huei los traicionó, como subieron a cubierta con sus compañeros heridos, las “libres” que sobrevivieron. Contó todo lo que había visto…

 

Monologo 5

Avanzamos por el pasillo inundado, subimos las escaleras rumbo a la proa…

El cuerpo de Lee que cargaba sobre mi espalda era cada vez más pesado, un paso después de otro, cada que ascendía mis piernas temblaban, pero solo yo podía cargarla, ambos chicos habían sido heridos por Huei, y el color de sus rostros era pálido por la pérdida de sangre, la chica restante lloraba por el shock. Si no la cargaba, Lee seria dejada atrás.

¿Aun estará con vida? ¿Aún sigue inconsciente? No podía saberlo, su cabello negro se mecía cuando ascendíamos por las escaleras, estaba perdiendo el saludable color chocolate de su piel. Y después de continuar subiendo las escaleras, por fin llegamos a cubierta. Había amanecido. La noche anterior cuando salimos a la parte trasera de la cubierta no podíamos ver debido a la oscuridad, pero ahora había amanecido, la luz blanquecina proveniente del este iluminaba el blanco cielo sobre la cubierta, el mar era color gris, las tranquilas olas iban y venían. Avanzando un paso tras otro, con las piernas temblando, en dirección a la sala de radio. Y cuando abrimos la puerta…

Un humo blanco se expandía por la habitación llegando hasta el techo bloqueando la vista como si fuese niebla Entramos aun llenos de sangre, había personas adentro, eran nueve adultos, que voltearon a la vez.

Un hombre jugaba a las cartas, otro leía un libro tranquilamente con la mirada baja. Otros fumaban. En cuanto entramos a la habitación los hombres se quedaron con la boca abierta, después de eso, todos gritaron a la vez.

— ¿¡De que país son!?

— ¡Digan su nacionalidad! ¿¡De donde eran los niños que murieron!?

Me tomaron por los hombros sacudiéndome El hombre que tenía la copa de brandi se puso de pie, comparado con los demás hombres era el más joven. Alrededor de 30 años y medio… tomó el brazo de uno de los ancianos.

— Bueno, bueno, ¿porque no los felicitamos primero por su trabajo?

— Morris-kun…

Morris y el hombre que gritaba se me quedaron viendo hacia abajo mientras estaba atónita, levanto ambos brazos, entonces junto ambas manos…. Aplaudiendo.

— Bienvenidas valientes “liebres”

Los demás hombres lo siguieron, comenzaron a aplaudir, esas sonrisas, sonrisas, sonrisas… creí que había enloquecido.

El cuerpo de Lee que cargaba, debido a que me había quedado sin fuerzas, fue resbalándose hacia abajo hasta caer al suelo. Grite “Lee” agachándome, y los hombres nos vieron hacia abajo, al su cabello negro y piel de chocolate.

— ¿Con que árabe he?

Pateó el cuerpo tendido en el suelo de Lee, y grité. Lee no se movía, podría ser que en realidad ya estuviera muerta… Tome el collar con forma de corazón que planeaba regresarle y lo puse dentro de mi bolsillo, mis lágrimas comenzaron a desbordarse. Los hombres solo me observaban.

— ¿Inglaterra sobrevivió?

— Por supuesto, él era el “perro de caza” regresó con vida.

— Las demás son…. Francia, Italia, América y… Saubure.

Se vieron a los rostros y asintieron. En el fondo de la habitación se encontraba una persona siniestra, estaba sentada en una silla de ruedas y solo su cabeza estaba cubierta por una tela de lino, su piel arrugada colgaba, y sus ojos estaban medio escondidos. Se trataba de una mujer anciana. Frente a ella se encontraba una vasija de plata, una de cobre y una más de vidrio. Sostenía un espejo brillante de oro.

— Un joven morirá pronto…

Dijo con una voz baja, los hombres voltearon dirigiéndose a la anciana.

— ¡Roxanne-sama!

“Eso lo comenzara todo. El mundo se volverá una piedra rodando”

La habitación cayó en silencio. Hasta que la anciana, Roxanne gritó.

— Ocurrirá como se ha dicho, entonces este país se desarrollara cada vez más.

— ¡Si…!

Los hombres bajaron sus cabezas, solo nosotros nos quedamos de pie, confundidos.

— (¿Cómo se ha dicho?... ¿A qué se refiere…?

Al final la anciana movió la cabeza y anuncio mientras reía.

— ¡Con esto termina la “Corrida de las liebres”! ¡Hundan la caja! Y engorden a las “liebres”

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