Gosick Volumen 1 - Prologo y Capitulo 1
- Anibal Bello
- 2 mar
- 54 Min. de lectura




Victorique continuaba viendo a los alrededores
— ¿Qué es eso?
— Una tienda de helados.
— ¿Y eso?
— Venden periódicos…
— ¿Y eso?
Kazuya tomo la mano de Victorique firmemente, para que no se fuera caminando por allí.


Personajes
Victorique: Una chica envuelta en misterios. En Saubure, un pequeño país de Europa, pasa el tiempo entre una gran cantidad de libros en una habitación secreta del piso más alto de una torre biblioteca de la escuela Santa Margarita.
Kazuya Kujou: Es un joven que proviene del país isla del extremo este, estudiante de intercambio en la escuela Santa Margarita.
Avril Bradley: Compañera de clases de Kazuya y estudiante de intercambio desde Inglaterra.
Cecile-sensei: Encargada de la clase de Kazuya.
Grevil de Blois: Inspector Aristócrata.
Roxanne: Vieja adivina que vive en un pueblo cercano de la escuela.
Ned Baxter: Actor británico.
Julie Guile: Hija del propietario de la mina de carbón.
Morris: Ministro de relaciones exteriores del reino de Saubure.
“Se puso a correr detrás el conejo por la pradera, y llegó justo a tiempo para ver cómo se adentraba en una madriguera.
Alicia le siguió, sin detenerse a considerar cómo se las arreglaría después para salir.”
-Alicia en el país de las maravillas.
Prologo:
¡Hagan correr a las liebres!
Una cosa grande y negra…
El niño pensó que se trataba de un perro, un perro negro que se mezclaba con la oscura noche. Era un perro de caza. Sus extremidades eran negras y sus ojos brillaban cual si se trataran de llamas azules meciéndose en la oscuridad.
El niño salió del oscuro bosque y fue cuando pudo caminar por la vereda hacia el pueblo. Era muy tarde para hacer recados, Quería regresar rápido a casa donde el cálido fuego ardía en la chimenea. Pensó en tomar un atajo y en el instante en que puso un pie en el jardín de la mansión, se encontró con ese perro de caza. El niño sin pensarlo retrocedió varios pasos.
Sintió una desagradable sensación suave en la suela. Había pisado algún líquido tibio y al voltear a ver hacia sus pies allí se encontraba tirada una pequeña masa de carne. Carne Roja, pequeñas gotas de sangre lo salpicaron y pudo ver partes de pelaje café esparcidos por el lugar. Una larga oreja se observaba desde dentro de esa masa de carne y un ojo, como si se tratara de una esfera de vidrio viendo hacia arriba reflejando la oscuridad del cielo nocturno, oscuro y vacío.
… Se dio cuenta de que se trataba de una liebre.
Levanto su cabeza y vio caer una gota de sangre fresca desde las fauces cerradas de aquel perro de caza. Él la había matado…
Los brazos del niño se quedaron sin fuerzas, y la botella de vino de uva que estaba sosteniendo cayó lentamente hacia el suelo, los fragmentos salieron volando y el líquido morado rojizo salpico el rostro del perro de caza.
El perro saco la lengua y lo lamio.
Un relámpago rugió de repente. Y un rayo de luz blanco ilumino esa mansión en las afueras del pueblo. Se supone que es una mansión en decadencia donde nadie se encuentra viviendo, pero en esa terraza se encontraba sentada la silueta de algún humano al que nunca había visto. El niño abrió por completo los ojos.
El humano se cubría la cabeza con una túnica de lino roja y estaba sentado en una silla de ruedas. Logró vislumbrar una oscura cavidad a través de una ligera abertura en su túnica, en donde debería de encontrarse su cabeza.
Sacó un viejo y delgado brazo desde la túnica cual rama seca, no parecía que perteneciera a un ser humano vivo. En su mano sostenía fuertemente un pequeño espejo de oro mientras temblaba.
Había tres contenedores, uno de oro, otro de cobre y uno más de vidrio con un misterioso brillo Entonces una vieja voz resonó.
— ¿¡Un joven morirá pronto verdad!?
El niño trago saliva. Era la voz de una anciana…Le hizo sentir un temor como si sus palabras de mala fortuna fueran a volverse realidad. Y continúo hablando.
— Esa muerte lo comenzara todo. El mundo se volverá una piedra rodando.
Resonaron las voces de incontables hombres desde la terraza donde se supone que no debería haber nadie. El niño froto sus ojos por la sorpresa y esa terraza que había sido iluminada durante un instante con el relámpago, volvió a ser sumergida en la oscuridad.
— ¿Que deberíamos hacer…?
— ¿¡Que deberíamos hacer!?
— ¡Roxanne-sama!
—… La caja.
Una vez más la voz de la anciana resonó.
— Preparen una gran caja, una caja más grande que este jardín y háganla flotar en la superficie del agua…
Los relámpagos comenzaron a caer uno tras otro y el rayo de luz ilumino la terraza y el jardín. El escenario que se mostró, hizo que el niño cayera y no pudiera más que gritar con una voz silenciosa. En la terraza se encontraba la anciana de túnica roja y todos los humanos que la rodeaban, se cubrían con túnicas blancas, levantaron las manos como almas errantes en la terraza. Y en el jardín…
Comenzaron a dar vueltas muchas masas color marrón. Más de diez liebres huían desesperadamente con el perro de caza persiguiéndolos y matándolas a mordidas. Pequeñas masas de carne rodaban por el suelo formando charcos de sangre. En el siguiente instante, el relámpago se alejó y de nuevo la mansión fue envuelta en la oscuridad.
Silencio.
Después, la voz de la anciana resonó desde la terraza.
— Entonces,.. “¡hagan correr a las liebres!”
Capítulo 01
El hada dorada
Diez años después, en un pequeño país de Europa, en el reino de Saubure a los pies de una cordillera en una academia construida elegantemente con piedra, y en una esquina…
—…Y entonces, cuando la guardia costera llego, la comida que se encontraba en los platos dentro del crucero aún estaba caliente, el fuego del horno se encontraba ardiendo, las cartas de juego aún se encontraban alineadas sobre la mesa… pero aun así, aun así no había nadie, incluso los marineros del crucero habían desaparecido… habían habitaciones con sangre y algunos rastros de pelea, pero… de todos formas, no había un solo niño…
— Uhm, uhm, uhm.
Desde el edificio de la escuela con forma de U, una pequeña puerta abierta de par en par daba al jardín central donde encontraban sentados en el segundo escalón de una escalera de tres escalones de piedra, dos estudiantes que se encontraban conversando con entusiasmo detrás de la escuela, en el jardín de flores. Frente ellos que acercaban sus rostros, se encontraban bailando flores de varios colores con una placentera brisa primaveral.
De los dos estudiantes, uno era un joven asiático de apariencia algo seria y de complexión delgada, y la otra era una chica de cabello rubio y piel blanca El joven era un estudiante de intercambio de una isla del este: Kujou Kazuya. Por el otro lado, la chica era una estudiante de intercambio de Inglaterra, Avril Bradley, no había pasado mucho tiempo desde que se volvieron compañeros de clases, pero ambos eran estudiantes de intercambio y se volvieron tan cercanos como para hablar sin restricciones.
Avril se encontraba entusiasmada platicando, su cabello dorado corto se mecía con el viento.
— Por cierto.
— Uhm, Uhm.
— La guardia costera investigó el interior del crucero… y en el instante en que alguien toco descuidadamente un florero, una flecha salió disparada y estuvo a punto de morir.
—… ¿A qué te refieres? ¿Había alguna clase de mecanismo en el florero? ¿O es que había alguien que estaba escondido y en cuanto toco el florero disparó? O…
En el instante en que Kazuya, con una expresión seria comenzó a decir una lista de teorías, Avril puso una expresión malhumorada. Y Kazuya sin darse cuenta de ello continuo hablando hasta que Avril le tapó la boca con su mano blanca.
—… ¿Fumm?
— Solo escucha, a partir de ahora viene la parte importante, demonios, eres demasiado serio Kujou-kun.
— Lo siento, continua Avril.
Kazuya no estaba convencido, pero su compañera era una mujer, así que terminó disculpándose sin querer.
— Escucha, la guardia costera se contactó con la policía de altamar y continuaron investigando el bote, la parte del fondo comenzó a inundarse y sin tener tiempo suficiente para investigar ese crucero, el “QueenBerry[1]” se hundió hacia el fondo del mar en un instante. Se hundió en las oscuras, oscuras profundidades del mar con un sonido prestigiando mala suerte.
— Eso parece malo.
— Pero sabes…
Entonces, mientras que Kazuya mantenía sin mover sus manos como un anciano, Avril levanto su voz como para preparándose para el clímax.
— Ese crucero que se supone que se hundió hace 10 años atrás, El “QueenBerry”, ha vuelto a aparecer.
— No puede aparecerse, ¿ya se ha hundido verdad?
— Silencio, cállate Kazuya
—… Lo siento.

— Una noche de la tormenta, en ese barco que aparece de pronto al otro lado de la niebla tiene a bordo a las personas que se suponen habían muerto, y entonces seducen a las personas, para hacerlos sacrificios humanos… y junto al bote... se hun…
Cada vez comenzaba a hacer más baja su voz y Kazuya solo pudo esperar mientras contenía la respiración. Y de pronto Avril abrió por completo sus ojos azules.
—… dieron! ¡¡Kyaaaa….!!
— ¡¡Kyaa!!
— Jajaja ¡Caíste Kujou-kun! ¡Gritaste! ¡Y eso que eres un hombre! ¡A pesar de ser el hijo de un soldado! ¡Gritaste con una historia de fantasmas! Jajajaja.
Avril se había puesto de pie de repente con un grito exagerado mientras que Kazuya solo pudo bajar la cabeza con un “mi… mierda” ante ella que se pavoneaba tras su victoria.
Avril que estaba de pie se dio unos golpecitos en el trasero para limpiarse el polvo de la falda de su uniforme mientras este se balanceaba mostrando ligeramente sus largas piernas blancas. El cielo se encontraba despejado y las escaleras de piedra de la parte trasera del edificio de la escuela eran bañadas con la luz del sol, haciendo que Kazuya entrecerrara los ojos. Abril dijo divertidamente.
— Vamos, tenemos que regresar a clases. Kujou-kun, eres un miedoso, tus calificaciones son buenas y siempre tienes una expresión seria, es cierto, se siente como si fueras el hijo de una familia de soldados… o eso pensaba pero... Sí que es inesperado.
Kazuya se encogía de hombros cada vez más cuando Avril se enorgullecía alegremente viéndolo hacia abajo.
— ¡Yo gane! ¡Yahoo!
Dijo eso entrando en el edificio, y mientras observaba su silueta por la espalda alejarse, hizo un juramento “Conseguiré una historia de fantasmas más atemorizante y se la presumiré a Avril, tengo que hacerla gritar, te regresaré esta deuda, en nombre del tercer hijo de un soldado imperial” Y mientras llevaba consigo esa frustración, siguió a Avril hacia dentro del edificio.
Como siempre, al entrar en el salón de clases, se encontraban allí hijos de familias aristócratas de unos 15 años, cada uno de esos chicos portaban corbatas deslumbrantes y artículos de la más alta calidad, mientras que las chicas con cabello y uñas cuidadosamente arregladas, todos sentados en lujosos escritorios de un fino roble. Sus extremidades eran largas y sus rostros tranquilos. De entre ellos resaltaba ese joven asiático de expresión seria, Kujou Kazuya, en el instante en que Kazuya entro en el salón, todos sus compañeros de clases comenzaban a susurran mientras lo veían de reojo.
— Es el Shinigami[1]
— Ha regresado.
Susurraron eso con un francés elegante, tomando cada vez más a Kazuya por tonto.
🐇 🐇 🐇
Año 1924.
En un pequeño país de Europa, en el reino de Saubure.
En su frontera con Suiza se encuentra una cordillera montañosa y una placentera altiplanicie. En la frontera de Francia se encuentra un campo de uvas que se extiende por todo lo largo. En su frontera con Italia se encuentra un ruidoso puerto que encara al mar mediterráneo, en una de las orillas del territorio largo y angosto se encuentran las profundidades de los Alpes de abundante naturaleza, en la otra orilla se encuentra un lugar de veraneo conocido por los aristócratas, el Golfo de Lyon.
El reino de Saubure ha sobrevivido evitando la guerra mundial al estar rodeado por fuertes fronteras, con un clima fácil de vivir y naturaleza abundante, además de su orgullosa y solemne historia.
Si en ese reino, el Golfo de Lyon fuese una elegante entrada, podríamos decir que la cordillera de los Alpes encontrada más en lo profundo sería un ático secreto, en las faldas de esa cordillera se encuentra construida una escuela con una orgullosa historia, aunque no tan larga como la del reino mismo, aquí se encuentra construida la escuela Santa Margarita, es un organismo especializado en educar a los hijos de la aristocracia con el nombre del reino. Cuenta con un ambiente que facilita la creación de relaciones. En esa escuela que viéndolo desde el cielo tiene forma de u[2] construida solemnemente de piedra, solo pueden entrar y salir los estudiantes hijos de la aristocracia y los profesores, es una escuela con el principio de ser secreta.
Pero, después del desenlace de la gran guerra, en la que cada país se vio involucrada, la llamada primer guerra mundial, La escuela Margarita comenzó a aceptar a estudiantes de intercambio de excelencia académica de los países aliados.
El estudiante llegado de la isla del extremo este, Kujou Kazuya de 15 años de edad tenia calificaciones de excelencia y el último hijo de una familia de soldados, tenía dos hermanos, uno ya era académico y el otro se centraba iniciando en una carrera política. Kazuya fue considerado y admitido en la escuela como estudiante de intercambio. Hace medio año que arribo a Saubure.
Pero, contrario a aquellas expectativas que Kazuya albergaba en su pecho, fue recibido por los niños aristócratas con prejuicios y con historias de fantasmas que se propagaban por la escuela. Puede que el ambiente dado por su expresión seria se debiera a su personalidad de buen estudiante que se esfuerza, pero por algún motivo se le relaciono con historias de fantasmas, por lo que fue un medio año difícil con el que tuvo que lidiar con muchos problemas… pero dejemos ese tema para otra ocasión.
🐇 🐇 🐇
La campana de acero que anunciaba el inicio de clases resonó. Kazuya, al igual que los otros estudiantes tomó asiento, mientras observaba un asiento vacío a un lado de la ventana. Durante este medio año nunca había visto asistir a clases a la persona a la cual pertenecía ese asiento, siempre estaba vacío sin falta, pero aun así, como si se hubiesen puesto de acuerdo, ninguno de sus compañeros de clases se sentaba allí, se acercaba o ponía cosas en él, como si temieran de algo. Aunque aún ahora Kazuya no sabía a qué le temían.
La maestra encargada de la clase entró al aula, se trataba de una mujer con rostro infantil y de baja estatura, con unos grandes lentes redondos. Siempre abrazaba en su pecho algún libro de referencia con ambas manos, inclinando su cabeza como un pequeño cachorro. La encargada… Cecile-sensei, suspiró después de ponerse de pie frente al podio.
— (… ¿Are?...)
Kazuya se percató de que Cecile-sensei no se encontraba bien.
Le lanzaron un papel desde el asiento de atrás, golpeándolo en la cabeza. Al levantarlo y abrirlo se percató de que se encontraba en inglés.
— (Para el miedoso Kujou-kun. ¿Esta noche podrás ir al baño solo? De Avril-chan)
Al voltearse Avril movía su mano mientras sonreía, está de buen humor… ¿será alguna clase de expresión de amor?
Al terminar las clases, cuando Cecile-sensei estaba por salir del salón de clases, se detuvo.
— Kujou-kun, espera, espera.
Kazuya que era llamado, se preocupó al pensar que sus calificaciones podrían haber bajado.
— Pensaba pedirte eso, toma.
Lo que le entregaron eran las impresiones que se habían usado durante clases. Cecile-sensei apuntó desde el pasillo hacia el asiento que siempre estaba vacío a un lado de la ventana.
— Siento pedírtelo siempre pero, ¿podrías entregárselo a Victorique?
— Ya veo… entendido.
Cuando asintió, una sombra se alineo con Kazuya, al levantar la cabeza, se encontró con un lindo rostro, su cabello dorado corto brillaba con la luz del sol que llegaba desde la ventana. Avril se encontraba espiando.
— He~ Victorique-kun, este… ¿es quien siempre está descansando?
— Sí, pero aun viene a la escuela, ¿verdad Kujou-kun?
Kazuya asintió vagamente y Avril inclino la cabeza extrañada.
— ¿A qué se refiere? ¿Entonces en dónde está?
—… En el jardín botánico.
— ¿He? ¿Esta escuela tenía algo como eso? … ¿Un jardín botánico?
— Lo tiene.
La expresión de Kazuya se nublo y a Avril le parecía extraño.
— En un lugar bastante alto.
— ¿Qué es eso? Ne, Kujou-kun, ¿te llevas bien con Victorique-kun?
Cecile-sensei respondió a su pregunta asintiendo alegremente y Kazuya inclino la cabeza un poco, Avril se encontraba cada vez más emocionada.
— ¿Y bien?
— No, incluso yo no lo sé muy bien, como podría decirlo…
— Se claro, ¿Ne, que clase de chico es?
— Como decirlo, alguien temible… o de mal humor… o cruel…
Avril inclino la cabeza pero susurró “bueno no importa” y regresó al salón de clases.
—… Este, Cecile-sensei.
Kazuya detuvo a la maestra que estaba por retirarse.
— ¿Nn? ¿Qué pasa?
— ¿Porque estaba desanimada? Es solo que me llamaba un poco la atención…
Ante la pregunta de Kazuya Cecile-sensei abrió cada vez más los ojos.
—… ¿Te diste cuenta? la verdad es que… no es algo relacionado con la escuela. En el pueblo en el que vivo está ocurriendo un incidente extraño. Desde la mañana la policía ha estado preguntando, entre otras cosas…
— ¿Incidente?
Cecile-sensei bajo la voz. Podría ser debido a que es un incidente que ocurrió en un lugar cercano, pero nublo su mirada con preocupación.
— Y sabes, es un incidente bastante extraño, esto es todo lo que sé de acuerdo a lo que escuché de los policías y los rumores que corren por el vecindario.
— ¿Qué clase de incidente?
— Una anciana que vivía a las afueras del pueblo fue asesinada por alguien y además, de una manera muy extraña…
— ¿Una anciana…?
— Ya estaba retirada, pero parece que antes era una famosa adivina, creo que se llamaba Roxanne. Se acercaban a ella grandes políticos y hombres de negocios. Parece que era buena viendo el futuro.
— Sensei, algo como una adivina es un poco…
Es solo una superstición, pero al intentar decirlo noto a Cecile-sensei cansada y prefirió guardar silencio.
— Parece que aún no han encontrado al culpable, por eso da algo de miedo. De todas formas, la asesinaron de una manera muy extraña. ¿Que habrá pasado…?
Cecile-sensei, le platico un poco a Kazuya acerca de lo que escucho de la policía y los rumores que corrían entre la gente del vecindario. Resumiendo la conversación, la adivina fue asesinada de un disparo en una habitación cerrada con llave, pero no se encontró el arma y se desconoce aún el culpable… parece que eso fue lo que sucedió.
— Da algo de miedo pero, solo debemos ser algo pacientes, últimamente un inspector famoso Greville de Blois hizo un gran escándalo entre la policía haciendo la investigación. Llevo a dos de sus subordinados para investigar en el pueblo.
— Que misterioso[3]…
Kazuya susurro sin pensarlo, y Cecile-sensei puso una expresión un tanto extrañada.
— La anciana asesinada también era una persona un tanto extraña, en su mansión tenía muchas liebres, y parece que estas eran asesinadas a mordidas por un perro. Pobrecillas… abrían tenido mucho miedo…
Susurró con una expresión sombría, parece que Cecile-sensei le atemorizaba la siniestra y sombría atmosfera que daba ese incidente. Al percatarse de la expresión de preocupación de Kazuy, volvió a sonreír señalando a las impresiones que le había entregado.
— Entonces Kujou-kun, te lo encargo, es un poco… alto… pero, este, esfuérzate y sube.
— Si, si… es lo de siempre.
Asintió mientras sonreía con amargura.
2
Gran biblioteca de Santa Margarita.
El edificio construido en uno de los rincones escondidos de la escuela fue edificado hace más de 300 años como uno de los más renombrados almacenes de libros de Europa. Con una elegante vista exterior hecha de piedra, no sería extraño si se convertirá en un lugar famoso de turismo, pero este no había sido tocado por los ojos de las personas para que la escuela santa margarita pudiese continuar sin involucrar a personas sin relación,
Kazuya avanzaba por un camino mientras levantaba el sonido de la tierra seca al caminar, llegó a la biblioteca y entró. La gran biblioteca tenia forma cilíndrica por dentro y uno de los muros fue convertido en un gran librero. El atrio colocado en el centro brillaba con aspecto religioso en el lejano techo elegantemente y entre cada librero se encontraban escaleras echas de madera peligrosamente conectadas cual si fueran un laberinto.
Kazuya miro hacia arriba y pudo observar algo como un cinturón largo y dorado colgando.
— Victorique, con que otra vez estas hasta arriba
Sin pensarlo se le escapó la voz y sin tener remedio Kazuya comenzó a ascender por las escaleras que parecían un laberinto.
— Estaría bien si de vez en cuando te encontraras un poco más abajo. Ella ¿todos los días sube esas escaleras? Es algo pesado…
Entre más ascendía por las escaleras, el suelo se alejaba cada vez más. Al voltear a ver hacia abajo sus ojos comenzaban a darle vueltas, así que Kazuya avanzo siempre adelante, subió las escaleras con la espalda erguida como el tercer hijo de un soldado imperial. A mitad del camino se quedó sin aliento, pero se esforzó.
— Pero… ¿porque hicieron esto? Esta biblioteca…
Según un escrito, esta biblioteca fue construida en el sigo 17, parece que por el rey que fundó la escuela Santa Margarita. El rey, quien era atormentado por su esposa, construyó una habitación secreta en lo alto de la gran biblioteca para poder encontrarse con su amante, así que creó las escaleras cual si fuesen un laberinto…
Entrando en este siglo, se le instalo un elevador hidráulico como parte de las renovaciones, pero era reservado para los empleados de la escuela, no tenía relación con Kazuya. Por eso es que subió y subió por las escaleras laberinto, y seguía subiendo. Kazuya por fin había alcanzado el piso más alto, y gritó.
— Victorique, ¿estás?
No hubo respuesta, y Kazuya continuo sin desalentarse.
— ¿Estas cierto? ya vi tu largo cabello. Oye.
Levantó la voz dirigiéndose a la larga cabellera dorada que caía por el atrio, un delgado y blanco humo subió hasta el techo. Kazuya avanzó un paso, y allí… se encontraba el jardín botánico.
En la habitación secreta del piso más alto de la gran biblioteca, no se encontraba el cuarto de cama que el rey construyó para su amante, sino que había sido renovado y construido un invernadero verde y frondoso. Grandes árboles de los países del sur brillaban bajo la suave luz que provenía del tragaluz. Era un jardín iluminado donde no había personas.
Desde el invernadero hacia las escaleras había sido dejada una gran muñeca de porcelana con la mitad de su cuerpo como si hubiese sido simplemente lanzada allí. Estaba cerca de ser de tamaño real, de una altura aproximada de 140 centímetros, envuelta con gran cantidad de prendas de seda y encaje. Sus cabellos dorados, colgaban por el suelo como un turbante, Su rostro de perfil era frío cual la porcelana. No se trataba de un adulto ni de un niño, sus ojos despiertos brillaban con un ligero color verde esmeralda transparente. Esa muñeca de porcelana tenía en su boca una pipa, levantando un humo blanco que se dirigía hacia el techo. Kazuya se acercó a esa muñeca… no, a esa hermosa chica a la cual se podría confundir con una muñeca
—… Al menos responde Victorique.
Los ojos verdes de la chica estaban ocupados sobre los libros que estaban alineados sobre el suelo. La chica se encontraba en el centro de esos libros alineados de manera radial, había libros desde historia antigua hasta ciencia actual, mecánica, alquimia… desde inglés hasta francés, latín y chino, lo escrito allí era de toda clase de idiomas. Y esa chica leía aquello de manera casual, Victorique, levantó la vista. Dirigió una simple frase hacia Kazuya quién mantenía una expresión de insatisfacción.
— Ha, eres tú.
Como si fuera algún anciano, con una estropeada y baja voz, bastante alejada para ese pequeño cuerpo, hermosa como un hada. Kazuya se quedó en silencio ante esa actitud cortante y arrogante… bueno, todas las veces es lo mismo. Siempre que Kazuya viene aquí Victorique está enojada. Al quedarse en silencio, Victorique regreso su vista una vez más a los libros. Y mientras seguía leyendo pasando página tras página…
— Shinigami, ¿Qué es lo que quieres conmigo?
— Que no me digas así.
Kazuya bajo la cabeza y puso la mano en el apoyo de las escaleras. Shinigami, es el alias de Kazuya del que no está muy agradecido. Originalmente los estudiantes de esta escuela tenían los ojos puestos en las historias de fantasmas, y con una academia con una profunda historia, había sido fuente de estas historias. Por ejemplo, “El Viajero que llegó en verano traerá la muerte a la escuela” por ejemplo “En el 13va escalón de la escalera, vive un demonio” por ejemplo…
De cabellos y ojos negros, un viajero silencioso llegado del oriente. Kujou Kazuya fue tomado como “El Shinigami que llego en verano”. Los estudiantes a los que les gustaban mucho las historias de fantasmas no se acercaban mucho a Kazuya. Es de dudar hasta qué punto creen en ello, pero los estudiantes se emocionaban.
Así que, Kazuya no había logrado tener ningún amigo cercano, y cuando se percató ya había sido tomado por Cecile-sensei como el contacto de la persona más extraña de la escuela: Victorique. A pesar de que no le estaba haciendo compañía a esta hermosa chica arrogante por gusto… o eso se suponía, terminó acostumbrándose a subir esas escaleras cual laberinto para venir a verla. Y sin importarle eso a Victorique continúo con esa voz.
— Kujou, tú, no vengas de nuevo conmigo solo porque no tienes amigos. En serio no aprendes, ¿o es que te gustan las escaleras?
—… Por supuesto que no. Toma.
Kazuya sacó las impresiones que le había confiado la maestra y Victorique apuntó con la nariz al suelo “ponlos allí”. Después de eso, dijo como si cantara.
— ¿Fuiste a tener una cita con las flores solo porque hay un buen clima?
— No, no fue una cita, solo hablamos, sabes, escuché una historia de fantasmas del lujoso crucero QueenBerry… ¿He? Espera un poco, Victorique.
Kazuya quería retirarse rápidamente del invernadero, pero regresó a paso rápido, se le quedo viendo a Victorique que estaba inmersa en los libros.
— ¿Cómo es que sabias eso? ¿Podría ser que?… ¿estabas viendo?
— No.
— ¿Entonces cómo es que…?
— Como siempre.
Victorique respondió mientras continuaba leyendo.
— La fuente desbordante de conocimiento me lo ha mostrado.
Kazuya esperaba la siguiente palabra, Victorique continuó diciendo como si cantara mientras sostenía su pipa.
— Kujou, tu eres alguien metódico y un serio talento.
— Lo siento.
— Esos humanos, son de los que al salir al aire libre usan de manera escrupulosa el sombrero del uniforme. Tu cabeza aún tiene las marcas del sombrero, y ese pétalo rosa en tu cuello, pertenece a una flor Pansy[4]. Es decir, deduzco que estabas en el jardín de flores.
— Pero una cita… pude haber estado solo…
— Kujou, estabas flotando esta mañana, escuché tus pisadas alegres mientras subías las escaleras.
— ¿He...?
¿Así fue? Kazuya inclino su cabeza. Se suponía que subió las escaleras como siempre siguiendo las reglas, enderezando su espalda… Victorique dijo fríamente como si escupiera.
— Incluso tus contraargumentos fueron más alegres de lo habitual. La razón por la que estas actuando y flotando como un macho de humano es clara. Lujuria. Kujou, estas en una condición de inusual alegría debido a tu lujuria desmedida. No hay nada de lujuria en ir solo a ver las flores, así que estabas con una mujer. Sin duda alguna esa era una mujer a la que no le desagradas. Eso fue lo que me dijo “La fuente de la sabiduría”
— No, Victorique… Elige mejor tus palabras. Lujuria…y además desmedida…
Kazuya se puso completamente rojo y se sentó abrazando sus rodillas. A pesar de que Victorique no los había visto, acertó en las acciones que había realizado Kazuya ese día, aunque era lo mismo de siempre, pero lo de esta mañana era especialmente vergonzoso. Kazuya observó el rostro de perfil de Victorique mientras abrazaba sus rodillas.
— ¿Cómo acertaste?… estoy impresionado…
Victorique continúo leyendo sin responder por un tiempo, y cuando pareció que por fin las palabras de Kazuya llegarían a su cerebro solo asintió con un “Ah”
— Sabes, He pulido mis cinco sentidos, los fragmentos del caos que he tomado de este mundo y la fuente de la sabiduría que se encuentra en mi interior. Jugué con ellos, estaba demasiado aburrida. Es decir, solo lo reconstruí, y si me dan ganas puedo transformarlo en palabras para que alguien simple como tú pueda entenderlo, bueno, la mayoría de las veces me da flojera, así que solo guardo silencio.
—… ¿Porque no te quedas callada conmigo?
— Kujou, puede que sea porque me dan ganas de molestarte en cuanto te veo.
Después de decir eso, Victorique guardó silencio volviendo a sus libros. Kazuya se encogió de hombros a la vez que observa el rostro de perfil de Victorique.
Kazuya como un talento representante de su país, que le dijeran “alguien simple como tú” normalmente sería algo imperdonable para él. Pero que lo dijera esa chica, hija de la aristocracia, Victorique, que no había tomado siquiera una clase, por algún motivo no pudo quejarse. Realmente no sabía qué clase de chica es Victorique o como fue criada. Hermosa, pequeña, muy inteligente e inalcanzable. Tenía nombre de varón, un poco loca, pero podría tratarse de una chica genio.
Según la información de varias personas, ella sería la hija ilegítima de algún noble, por algún motivo era tan temida dentro de su familia que la enviaron a la escuela porque no querían tenerla en su mansión, su madre era una bailarina famosa y estaba loca, una leyenda decía que era la reencarnación de un lobo gris, que había sido vista devorando carne cruda… como era de esperarse de una historia de fantasmas de esta escuela, cada vez se volvían más extrañas.
Kazuya no le preguntó a Victorique acerca de ello, como el hijo de un soldado imperial, le era imperdonable juzgar a las personas solo por su curiosidad, Si Victorique se volviera una persona aún más extraña de lo que ya era por sí misma, no sabría por dónde comenzar a preguntar. Sin saber por qué era molestado por Victorique aun después de que llegó con esfuerzo subiendo por esas escaleras hasta el jardín lo hacía enojar, para Kazuya eso era… como decirlo… la rutuna diaria.
— Por cierto, Victorique, todos los días estás leyendo una gran cantidad de libros.
Kazuya comenzó a hablar sin titubear.
— ¿Podría ser que estas intentando leer todos los libros de esta biblioteca?
Lo había dicho en broma, pero Victorique levanto la cabeza y señalo casualmente hacia las escaleras.
— Habré terminado de leer todo lo de aquel muro… ¿Oya? Kujou, tu, tus glóbulos oculares parecen estar por salir de tu rostro, ¿qué te pasa?
— Muchas cosas, tú[5].
Victorique al bostezar, arqueó su cuerpo como si se tratara de un gato.
— Ah, estoy aburrida. No hay suficiente caos para reconstruir, no importa que tanto lea no es suficiente, Kujou.
—… Creo que solo con leer uno de esos tomos mi cabeza explotaría.
Kazuya dijo eso mientras apuntaba a un libro escrito en latín frente a él. El rostro de Victorique se iluminó luego de bostezar de manera consecutiva.
— Ya se, Kujou, te explicaré.
— ¿Qué cosa?
— Acerca de este libro, este es… un libro de vieja adivinación, Kujou.
— ¿Adivinación? Que interesante.
— Eso no tiene nada que ver.
— ¿He?... ¿entonces porque me hablarás de él?
— Porque estoy aburrida.
Victorique asintió como si fuera algo obvio. A Kazuya le parecía ser tan problemático como para querer huir, pero se contuvo y comenzó a escuchar.
— Sabes, según este libro, la adivinación ha estado junto a la codicia humana desde tiempos antiguos. Por ejemplo, en el antiguo imperio romano, la gente quemaba órganos de animales y omoplatos, según las marcas que quedaban en ellos realizaban los presagios. Esto siguió hasta el siglo 11, pero fue prohibido por una junta de la iglesia cristiana. Después, se abrían libros, y se hacían los presagios con lo que allí estaba escrito. Esta adivinación con libros también continúo desde tiempos antiguos. Los ancestros adivinaban usando el libro de homero y los cristianos comenzaron a usar la biblia, pero esto también fue prohibido por la iglesia…Oye, Kujou, no te duermas, moriré de aburrimiento.
—… Si, lo siento.
— Es decir, la adivinación era una herejía pero a pesar de que fue prohibida por el gobierno y la iglesia, las personas continuaron con ello, a través del paso de los siglos los clérigos continuaron haciéndolo en secreto dentro de las iglesias ¿Sabes porque? ¿Kujou?
— Quien sabe…
Victorique alejo la pipa de su boca y exhalo el humo. Para después decir lamentablemente.
— Porque aciertan, Kujou
—… No puede ser…
— El antiguo emperador romano Valens, se sentía inseguro sobre su propia posición, así que mandó a traer a un adivino para que le dijera el nombre de la persona que lo estaba amenazando. La adivinación constaba de dibujar el alfabeto en una superficie plana usando comida, para después liberar a las gallinas, como resultado, las gallinas comieron la comida que se encontraba en el lugar de “T” “E” “O” “D”. El emperador lo interpretó como Theodorus y ejecutó a todo aquel con ese nombre en el imperio, pero el siguiente emperador que gobernó su imperio se llamaba Theodosius. Eso quiere decir que se equivocó de nombre.
—… Qué historia tan perturbadora.
— Escúchame seriamente, Voy a quedarme dormida del aburrimiento.
— Lo siento.
— Varios libros corroboran que el objeto más confiable como sustituto para la adivinación es “el espejo mágico” ese espejo que incluso Leonardo Da Vinci dibujó en su pintura “La bruja que usa el espejo mágico” es el predecesor de la esfera de cristal. Se hace la adivinación durante tres días y tres noches preparando una vasija de plata llena de vino de uva, una vasija de cobre a la que se le verte aceite, y una vasija de vidrio llena de agua, La vasija de cobre representa el pasado, la vasija de vidrio el presente, la vasija de pata el futuro, y son reflejadas en el espejo mágico.
En una página del libro que sacó Victorique, se encontraba una imagen explicativa con una mujer que se encontraba cubierta desde la cabeza con una túnica roja frente a tres vasijas. Los hombres que vestían de blanco se encontraban agachados como si pegaran sus frentes al suelo. Victorique cambiaba de páginas mientras continuaba hablando, Kazuya temía hacerla enojar, así que escuchó tranquilamente.
Recordaba como en el país en donde había sido criado, las mujeres seguían obedientemente caminando tres pasos detrás del hombre, por lo que no lograba acostumbrarse al tipo de mujeres que caminan tres pasos delante y se giran enojadas para decir “ven rápido”. Antes que nada son los estudios, pensaba Kazuya. Los estudios son algo duro, dan sueño.
— Bien, la descripción de la adivinación usada por el profeta Moisés usaba bastones fue escrita en “El libro de los números”[6] es muy interesante. Para poder saber en qué tribu nacería el hombre que se convertiría en el próximo líder de la gente de Israel, hacían una adivinación donde preparaban 12 bastones con el nombre de cada tribu escrito en ellos.
— Hee... Eso es bastante inesperado.
— ¿Qué cosa?
— Victorique, no sabía que creyeras en la adivinación.
— Por supuesto que no lo creo.
— ¿He?
Victorique tomó un libro tras otro, y abrió uno del montón que se expandían de forma radial frente a ella. Kazuya giro su cuerpo tratando de huir sin pensarlo. Victorique estiro su pequeña mano presionando un libro contra él y Kazuya se rindió.
— ¿Qué pasa con este libro?
— Es de psicología, te explicaré a ti que eres un talento a medias cabeza dura. ¿Por qué las personas creen en las adivinaciones?
— Ha…
— Las adivinaciones aciertan, pero por supuesto, no de forma objetiva a la realidad. Aciertan de manera subjetiva, es decir “se piensa que se acertó”. Ese es el poder de la superstición llamada adivinación que ha continuado por los siglos. Y sabes, eso es porque ha sido controlado por la psicología de las masas “desean que acierten”… es decir, es lo mismo que el boom de las historias de fantasmas que se extienden por esta escuela, todos son cómplices criminales de manera inconsciente.
— Um…
— Además, intentemos decir tres causas. Primero, solo las adivinaciones que aciertan quedan registradas en la historia, eso quiere decir que muchas otras adivinaciones duermen en su sombra. Segundo, la habilidad del adivinador para observar la expresión de la persona, acertando en sus datos. Y el tercero, se da en el caso de que ninguna de las dos anteriores se cumpla.
— Nn…
— Por ejemplo Kujou, si antes de ser transferido a esta escuela te hubieran leído la fortuna de tu vida después de ser transferido. Si obtuvieras una buena fortuna, y tuvieras buenas calificaciones pensarías que acertó, Si obtuvieras mala fortuna y pasaras por momentos difíciles pensarías que acertó.
— Con el emperador anterior, Valens. Las letras del alfabeto que eligieron las gallinas se supone que pudo haberse combinado de incontables maneras, pero el imperator dudaba de alguien llamado Tehodoro en sus adentros, por eso fue que enlazó el resultado de la adivinación con el nombre. Es por eso que las adivinaciones son supersticiones usadas para sustentar las acciones que se realizan. “quiero un empujón en la espalda” Es decir, son para evadir la responsabilidad… ¡¡Ah!!
— Qu… Que, ¿qué pasa?
Victorique que se encontraba platicando tranquilamente de pronto comenzó a abrazar su dorada cabeza por lo que Kazuya brincó preocupándose de que se estuviera volviendo más loca. Y Victorique se le quedó viendo como si lo detestara.
— Me he aburrido más de la cuenta por explicarle esto a personas simples como tú,
— Que… que grosera.
— Kuu… me duele el pecho, el aburrimiento es doloroso… y bien, ¿cómo tomaras la responsabilidad?
— ¡Oye!
Kazuya que se había enojado de pronto recordó algo.
— Cierto, Victorique, hablando de adivinaciones…
Recordó la información que le dijo Cecile-sensei. Si mal no recuerdo, en un pueblo cercano una anciana fue asesinada de una manera muy extraña, o algo así… le dispararon en una habitación cerrada, y no pudieron encontrar el arma. Y su profesión era…
— Ayer una adivina fue asesinada en un pueblo cercano.
En el instante en que comenzó a hablar, los pequeños hombros de Victorique comenzaron a temblar, levantó el rostro, y por primera vez en toda la mañana observó directamente a la figura de Kazuya. Sus cabellos dorados delgados cual hilos dibujaban al caer pequeñas olas en el suelo. Esa piel tan blanca casi transparente que sus venas parecían poder verse, y sus ojos verdes esmeralda como si fueran de una anciana que ha vivido y sufrido por mucho, dirigió esa mirada como si estuviera observando un distante paisaje. Kazuya sin pensarlo desvió la mirada de esos ojos y al abrir Victorique silenciosamente su boca.
—… Caos ¿he?
Después de susurrar esa palabra, exhaló humo al rostro de Kazuya.
— Coff, gee…no, aunque me pidas que te explique detalladamente…
Kazuya se sentó a un lado de Victorique y comenzó a hablar después de toser debido al humo y limpiarse las lágrimas de los ojos.
— Solo escuché un poco cuando hablaba de pie con Cecile-sensei, parece que ella también solo lo escuchó de un policía y de los rumores del vecindario… bueno, de todos modos, esa anciana, parece que compró una acogedora mansión cuando comenzó la gran guerra pero…
La adivina, Roxanne esa anciana de quien se corrían rumores que tenía alrededor de 80 o 90 años, junto a su mayordomo indio y su sirvienta árabe Vivian los tres en esa mansión y al parecer el incidente ocurrió la noche anterior cuando vino a visitarlos su nieta.
— Espera, Kujou. ¿Porque el mayordomo era indio y la sirvienta árabe?
— Parece que le gustaban los ayudantes extranjeros, además la anciana era culta, podía hablar tanto hindú como árabe a un nivel conversacional por lo que no tenía problemas. Ah, la sirvienta no podía hablar más que árabe, pero parece que el mayordomo podía hablar bien el inglés y francés.
Esa noche le dispararon a la anciana Roxanne en su habitación privada, la bala atravesó su ojo izquierdo y murió de inmediato. Aún se desconoce el culpable, esa noche en la mansión se encontraban el mayordomo, la sirvienta y la nieta, podría pensarse que el culpable se encaba entre ellos tres, pero la investigación sigue estancada.
— ¿Por qué?
— Este… la ventana y la puerta estaban cerradas con llave desde adentro, pero no encontraron la pistola y dicen que ninguno de los tres lo hizo.
— Fum…
Victorique vio hacia arriba a Kazuya como si asintiera, y él por su parte estaba algo nervioso. Esta era toda la información que obtuvo de Cecile-sensei y además parecía que ella no sabía nada más y justo cuando pensaba que estaría en problemas si comenzara a preguntar más al respecto, se escucharon unas pisadas que provenían desde la entrada de la biblioteca. Kazuya se acercó al apoyo de las escaleras para ver hacia abajo y logró ver entrar al inspector del que anteriormente hablaba Cecile-sensei, Greville de Blois.
— (Regresó de nuevo…)
Kazuya tocó los hombros de Victorique estando fastidiado y continuó.
— Escucha la continuación de un hombre con un peinado extraño.
— ¿Mm?
La expresión de Victorique se volvió complicada. Se logró escuchar el sonido del elevador hidráulico de uso del personal cuando el inspector Blois subía, junto al sonido metálico de la jaula de acero al ascender. A continuación Kazuya observó a los dos jóvenes subordinados del inspector que usaban sombreros de cacería de conejo. Entraron a la gran biblioteca tomados de la mano, aparentemente ellos estarían esperando abajo, y al ver hacia arriba, saludaron con su mano libre. Aquel joven que le gustaban los crímenes Greville de Blois, se había hecho a la fuerza con una posición dentro de la policía. Aquellos dos fueron involucrados por ese inspector por gusto, pasándola mal. En el momento en que alejó la mirada de ellos dos, el elevador por fin llego con un fuerte sonido.
La figura del inspector Greville de Blois apareció en el pequeño corredor que se encontraba frente al jardín botánico. Ese hombre extraño se encontraba de pie frente a ese vivido y frondoso verde bañado por la gentil luz proveniente del tragaluz. Portaba sus tres trajes, una corbata estilo escocesa, y en su muñeca brillaban puños de plata de gran calidad. Era todo un hombre joven noble, pero tenía algo que no encajaba. Endurecida, esa cabeza bien podría ser usada como un arma.
Abrió la boca después de ponerse en una buena posición con los brazos cruzados apoyando su peso sobre un pilar mientras estaba de pie de manera inclinada.
— ¡Hola Kujou-kun!
—… Hola
El inspector Blois se acercó de buen humor y le dirigió la palabra a Kazuya de manera amistosa, sin ver en lo absoluto a Victorique, y ella por su parte .volteaba hacia otro lado con su pipa.
— Tu, A ti, te salve la vida con esta sobresaliente inteligencia ¿verdad? Ese fue un caso problemático, me hace recordar…
— Creo que la que lo resolvió fue Victorique…
— Pensaba en hacerte escuchar acerca de un caso. Por algún motivo cuando te hablo de ello mi cabeza comienza a despejarse, es la inteligencia de este gran inspector.
Anteriormente Kazuya, mientras se dirigía a la escuela, por confidencia se convirtió sospechoso de un caso de asesinato y fue atrapado por el inspector Blois. Aquella que salvo de ser deportado de regreso a su país, o ser hallado culpable del crimen de asesinato, fue esa extraña chica que conoció en el jardín botánico, fue Victorique.
Por supuesto, Victorique no salvó a Kazuya porque estaba preocupada por él, para ella, ese incidente eran fragmentos de caos que debían ser reconstruidas por “la fuente de la sabiduría”. Realmente, después de terminar con sus conjeturas, no reportó la inocencia de Kazuya, sino que él por sí mismo fue a explicarle a la policía mostrándose inocente.… Incluso ahora tiene escalofríos al recordar lo que sucedió en aquel entonces.
Después de aquello, el inspector Blois pone un pie en el jardín botánico cada que se encuentra con algún caso difícil, haciendo que Kazuya escuche los detalles del caso y Victorique quien escucha desde un lado “reconstruye los fragmentos del caos” haciéndolos bajar a tierra hasta el inspector.
Es decir, él no es ningún gran inspector, solo les deja las cosas a los demás…
— Inspector, hable por favor con Victorique, aunque yo lo escuche no lo entenderé.
— ¿Que dices? Aquí no hay nade más que tú y yo.
— …
Kazuya comparó los rostros de los dos atónito, parece que el inspector Blois y Victorique ya se conocían desde antes del primer caso, pero ni siquiera se ven a los ojos y se siente como que el inspector detesta la idea de pedir la ayuda de Victorique y como a pesar de eso necesita de ella, las cosas terminaron así, Victorique levanto el rostro y se dirigió a Kazuya.
— Este bien, Kujou. Yo estaré leyendo aquí, ustedes continúen conversando. No se preocupen, aunque de vez en cuando comience a hablar sola no tengo nada que ver si de casualidad les da alguna pista.
— No, pero, eso es…
— Bien, conversemos. Ah, oye, voltea hacia aquí.
El inspector Blois se cruzó de brazos y Kazuya se dispuso a escucharlo.
El inspector Blois sacó una pipa de su bolsillo, y en un rápido movimiento lo puso en su boca. Kazuya miraba distraído como desde la boca del inspector y de la pipa un humo blanco se elevaba, perdiéndose dentro de su flequillo de línea fluida. Victorique volteaba en otra dirección como siempre, también con su pipa mientras hacía ondear el humo. En cuanto el inspector terminó de exhalar el humo, comenzó a hablar.
— La adivina Roxanne fue asesinada anoche, las personas de la mansión habían terminado de cenar y cada uno se relajaba, la adivina se encontraba en su habitación privada, que se encontraba en el primer piso, el sirviente se estaba debajo de su ventana, es decir, en el jardín con las liebres que estaban libres, regresándolas a su cobertizo.
—… ¿Liebres?
El inspector Blois se sorprendió cuando Victorique preguntó y asintió dirigiéndose a Kazuya.
— La adivina tenía muchas liebres y un perro de caza, parece que de vez en cuando liberaba a las liebres y el perro de caza las asesinaba a mordidas, no sé porque pero las liebres asesinadas habían sido criadas con cuidado sabiendo que habían cumplido con su ciclo de vida, no entiendo para nada esa ley. Tal parece que era una anciana extraña.
— Ya veo.
Se trataba de la voz de Victorique, pero a pesar de que ambos se encontraban conversando no se veían a la cara, Kazuya había sido puesto justo en el centro de ellos… aunque era lo mismo de siempre.
— La sirvienta se encontraba realizando la limpieza en la habitación de al lado. La nieta estaba justo en la habitación de arriba bailando con una grabación a gran volumen. Fue cuando resonó el cañón de un arma y todos se reunieron sorprendidos en el pasillo de la mansión. La sirvienta tocó la puerta de la adivina preocupada mientras gritaba, pero no hubo respuesta, la puerta tenía llave. El sirviente apresurado llevó un hacha hasta la puerta y sugirió romperla. La puerta había sido hecha con materiales ligeros para que incluso una anciana en silla de ruedas pudiera abrirla y cerrarla sin problemas, pensó que con un solo hachazo podría romperla fácilmente. Pero la nieta levantó la voz y se opuso con fuerza. Tal parece que la razón que dio fue que, tras la muerte de la anciana la mansión se volvería de ella así que pidió que no lo rompiera, y el sirviente dio marcha atrás. Pero la sirvienta era extranjera, no entendía lo que quería decir la nieta, así que trajo una pistola de protección personal desde la habitación de al lado y sin detenerse disparo en la cerradura de la puerta rompiéndola. La nieta molesta ataco a la sirvienta y ambas comenzaron a golpearse. En ese momento, el sirviente hindú entro solo a la habitación. La adivina se encontraba derribada. Le habían disparado en el ojo izquierdo, fue una muerte inmediata. También la ventana se encontraba cerrada desde adentro y el arma no se encontró.
— Fum.
— No entiendo absolutamente nada.
Casi al mismo tiempo en que el inspector susurraba eso, Victorique…
— Con que eso fue lo que pasó.
Dio un gran bostezo de aburrimiento estirando ambos brazos como un gato perezoso. Después de eso volvió a bostezar. El inspector Blois, observó el rostro de perfil de Victorique con una mirada llena de ira como para sorprenderse.
— Bueno, aunque sabemos quién es el culpable, el sirviente que se encontraba bajo la ventana es bastante sospechoso, pero las pruebas…
— La culpable fue la sirvienta, Greville.
Victorique dijo eso en medio de un bostezo El inspector volteo a verla con sorpresa y de inmediato volvió a desviar la mirada dirigiéndose a Kazuya.
— Tu, ¿¡A qué te refieres con eso!?
— ¡No lo sé! ¡Aunque me tomes así del cuello!
Victorique dijo con una voz tranquila.
— La sirvienta no podía hablar más que en árabe ¿verdad? Y la única que la entendía era la adivina.
—… ¿He?
El inspector Blofs y Kazuya voltearon a ver a Victorique aun con una posición de pelea.
— ¿A qué te refieres Victorique?
— Es algo sencillo, no es algo como para ser llamado caos Escucha, la sirvienta golpeó la puerta y grit+o en árabe, como no hubo respuesta fue a la habitación de al lado y regresó al pasillo con una pistola, disparando a la cerradura de la puerta y rompiéndola.
— Sí, sí.
— Las únicas personas que sabían lo que gritó la sirvienta era ella misma y la adivina.
Kazuya se dirigió a Victorique que hablaba con una voz tranquila.
— ¿Qué fue lo que grito?
— Posiblemente, algo así, aunque no sabe quién de entre la nieta y el sirviente, tomaría el papel del malo “Ama, atentan contra su vida, ¿acaba de escuchar un disparo verdad? Aléjese de la ventana acérquese a la puerta, ahora la salvaré”
Kazuya y el inspector se vieron a la cara.
— ¿Que? ¿A qué te refieres? Uu….
Como el inspector comenzaba a preocuparse mientras abrazaba su cabeza, Kazuya dijo en su lugar.

— Este… en ese momento, la adivina aun… ¿estaba viva?
— Por supuesto.
Victorique asintió como si nada. Y de esa manera estando sumergida en los libros, levató el rostro al darse cuenta de que Kazuya y el inspector la observaban inclinando la cabeza. La luz del sol que provenía del tragaluz se posaba sobre ellos, un gentil viento, y también las ramas verdes y frondosas mecían el peinado del inspector Blois. Después de un momento de silencio Victorique volvió a bostezar. Se percató de que nadie había entendido, y dijo pareciéndole inusualmente molesto.
— ¿No es suficiente conversión en palabras?
— No es para nada suficiente, por favor Victorique.
— Es decir, lo que mato a la adivina no fue el primer disparo, esa fue solo una farsa, la sirvienta disparó a la adivina, el asesinato se cometió en frente de los testigos, Kujou. Gritó en árabe engañando a la adivina, haciendo que se pusiera frente a la puerta por ser seguro, disparándole por la cerradura de la puerta. El que haya recibido el disparo en el ojo izquierdo posiblemente haya sido porque la adivina trataba de ver a través del agujero de la cerradura, pero lo que encontró allí fue el cañón del arma, Kujou.
— He, espera… entonces… ¿qué paso con el primer disparo? ¿Kujou-kun?
— Inspector-san, No soy yo el que está deduciéndolo, es Victorique.
— El primer disparo he…
Victorique volvió a dar un gran suspiro.
— Fue disparado en la habitación de al lado, haciendo temer a la adivina y para acercar a las personas que se encontraban en la mansión. No sé a qué fue lo que le disparo, pero sería mejor que investigaran en la habitación de al lado, deberían encontrar una nueva marca de bala.
—…Ya veo.
El inspector Blois se puso de pie, como si no hubiera ocurrido nada se arregló las mangas de sus tres sacos y su cabello, caminando rápido dirigiéndose hacia el elevador, como si se estuviera huyendo. Kazuya se dirigió a la figura de su espalda con indignación.
— ¡Inspector!
—… ¿Qué pasa?
— ¿No le dará las gracias a Victorique? Le ha ayudado con la investigación…
— ¿De que estas hablando?
La expresión del inspector al voltearse era del mismo orgullo. Kazuya lo observó mientras el alzaba los hombros y barbilla. Alejo lentamente la pipa de su boca lanzando humo justo al rostro de Kazuya y hablo rápido mientras se alejaba caminando.
— Kujou-kun, sabes, estaba preocupado y solo vine a ver como estaba un joven asiático al que salve. Menos mal que te encuentras bien pero parece que dices cosas extrañas.
—…Greville
Victorique levantó el rostro, y habló con una voz tranquila. El inspector que ya se había subido a la caja de metal del elevador volteó a ver a Victorique con una expresión de preocupación, como si estuviera viendo algo más. En ese instante, fue como si las posiciones de adulto y niño se invirtieron con un gran sonido, era una escena extraña. Kazuya guardo silencio mientras los observaba.
— Acerca del motivo del culpable, debería estar escondido detrás del primer disparo.
—… ¿¡A qué te refieres!?
— Al menos piensa eso por tu cuenta, Greville.
El elevador comenzó a moverse y el rostro del inspector se torció con frustración y de esa manera comenzó a bajar en la caja de acero, hasta que la figura del inspector desapareció.
— Fuwa~~
Victorique hizo un gran bostezo cayendo al suelo como un gato, y comenzando a dar vueltas.
— Terminó en un instante, estoy aburrida de nuevo, Aa, aaa~~
— Dime, Victorique.
Kazuya estaba de mal humor, y por supuesto, a Victorique no le importaba, continuo dando vueltas sobre los libros abiertos.
— Ese inspector con peinado extraño, de seguro planea quedarse el crédito para sí mismo a pesar de que siempre es Victorique quien se lo dice
— ¿Te molesta?
Inusualmente preguntó eso Victorique y Kazuya asintió con fuerza.
— No me gusta lo ilógico que es, además, ¿Que pasa con esa mala actitud para alguien que pide un favor?
Victorique sin mucho interés como costumbre, y Kazuya continúo.
— Cierto… ¿tú y el inspector se conocen? Aunque no parecen llevarse muy bien…
Victorique no respondió, Kazuya se rindió encogiendo sus hombros y de pronto Victorique se levantó.
— Kujou, baila un poco.
—… ¿¡Ha!?
— No te quedes así, ponte de pie, y baila de inmediato.
— ¿Porque?
Dijo Victorique como si fuera algo lógico.
— Porque estoy aburrida.
—… No, ¡yo me voy! Ah, ya casi comienzan las clases de la tarde, este…
— Kujou.
Victorique lo vio fijamente con esos ojos verdes y Kazuya no pudo moverse, como si fuera una rana acechada por una serpiente. Kazuya volvió a toser debido al humo.
— ¡Cof…! Este, Victorique.
— Kujou, rápido.
Victorique, con solo una palabra y una mirada.
— Baila.
—…… Si
Tomando uno de los hilos de sus recuerdos, Kazuya comenzó a bailar una danza del festival de verano de su tierra natal. Por un hijo de la familia de militares, nunca había bailado, o cantado.
—Fum… ¿qué clase de baile es ese?
— Bon odori, ¿también quieres hacerlo?
— Como si fuera a hacerlo, Ah… estoy aburrida.
— Enserio… eres una persona cruel.
— Tal vez ya me vaya a dormir…
El suspiro de Victorique resonó en el jardín botánico.
3
Entonces, al día siguiente.
Kazuya se despertó como siempre justo a las 7:30 de la mañana en su habitación privada dentro del dormitorio de varones de la escuela santa Margarita. Se dirigió al comedor mientras observaba a los demás chicos por el rabillo del ojo tambalearse en el cuarto de lavado y en el pasillo dirigiéndose a lavarse la cara y el cabello. Al llegar al comedor se sentó en el mismo lugar de siempre.
La madre del dormitorio con un color de cabello demasiado rojizo, dejo el desayuno sobre la mesa. Pan, leche y frutas, pero en cuanto intentó llevarse algo a la boca.
—… ¿¡Ah!?
La madre del dormitorio se sentó en una de las sillas de la esquina, mientras leía el periódico de la mañana y consumía tabaco. Kazuya se sorprendió y levanto la cabeza.
— ¿Paso algo? ¿La comida tiene algo?
— Ah, no, la comida esta deliciosa, no es eso, ese título…
Kazuya recibió el periódico de la madre del dormitorio y comenzó a leer como si lo devorara. El titulo ponía lo siguiente: “El inspector Blois obtiene el crédito de nuevo. ¡¡A resuelto estupendamente el caso de la adivina Roxanne!!”. De entre todos, el inspector Blois se ha hecho con el crédito del razonamiento de Victorique. Siguiendo con el artículo, la sirvienta árabe y el mayordomo hindú fueron capturados, la sirvienta era hermosa, puede ser también por eso que se pusieron a investigarla, y entonces…
— ¿¡Pero qué!?
La nieta que había recibido la herencia de la adivina… aquella temible que se había agarrado a golpes con la sirvienta, le dio un apasionado beso al inspector Blois como agradecimiento, y… bueno, eso da igual… le dio un lujoso yate como regalo. El inspector rio a voz alta diciendo que iría este fin de semana a divertirse en el yate…
— ¿¡YATE!?
Kazuya le regresó el periódico y se acomodó en su silla. Un segundo, dos segundos… se puso a pensar. Ese beso de agradecimiento y elegante Yate, se suponía que debió de haberlos recibido Victorique… es imperdonable que se hayan equivocado… maldición, ¡ese maldito inspector cabeza de taladro! Kazuya se detuvo.
— ¡¡Victorique!!
Entró a la gran biblioteca santa Margarita a la primera hora de la mañana, subió por esas delgadas escaleras estilo laberinto y al llegar arriba el jardín botánico se encontraba vacío por algún motivo. Al voltear al ver el reloj aun eran las 8 de la mañana, de seguro Victorique estaría por venir…
Kazuya estuvó algunos minutos y luego bajo por las escaleras laberinto, en pleno descenso, pareció que algún trabajador de la escuela subía, logró ver a alguien subir mientras que el elevador hidráulico hacia ruido. Al salir de la gran biblioteca corriendo chochó de repente con algún estudiante que se dirigía a la escuela.
— ¿¡Kya!?
— Lo, lo siento… Ah, pero si es Avril.
Con sus deslumbrantes, largas y flexibles piernas, y su cabello dorado corto, se encontraba de pie esa chica inglesa. Una fotografía que tenía consigo en la mano cayó al suelo, y Kazuya la levantó. Se trataba de la fotografía de un joven chico.
Conteniendo una sonrisa se dirigió hacia Kazuya ese hermoso y brillante rostro, desbordaría belleza para cualquiera. Kazuya bajo un poco los hombros.
— Buenos días Avril…esto... ¿Quién es? ¿Tal vez tu… novio?
— ¡Jajaja! Por supuesto que no Kujou-kun.
Avril río mientras golpeaba los hombros de Kazuya, fue bastante doloroso, puede que las chicas tengan mucha fuerza.
— Duele…
— Él es Ned-sama
— ¿Ha?
— ¿No lo conoces? Ned Baxter-sama, un actor del escenario inglés, ahora es bastante famoso, es asombroso de apariencia, y es bueno actuando.
— Hee, ¿eres su fan?
— Um
Avril movió la cabeza.
— Un amigo de Inglaterra me la dio, solo la cuido con aprecio.
— Con que eso era…
Avril guardó en su bolcillo esa foto que parecía importante.
— Bueno, nos vemos después en el salón de clases.
— Ah, si.
— ¿Te vuelvo a contar algo de miedo?
— No… Esta vez me toca a mí de hablarte de algo de terrorífico.
— ¿A pesar de que eres un miedoso?
Kazuya le impacto pero, Abril no parecía darse cuenta, se despidió moviendo la mano mientras se alejaba corriendo.
— (Miedoso…)
Recuperándose, Kazuya comenzó a correr.
Al salir de la escuela y dirigiéndose al pueblo, las personas, las carretas tiradas por caballos, y últimamente los automóviles iban y venían por la calle principal, Kazuya entró en el departamento de policía local. El pequeño edificio hecho de ladrillo, tenía enredaderas pegadas en su muro exterior, era un edificio viejo que incluso parecía poder derrumbarse en este momento, Entró por la puerta delantera atravesando puertas de cristal con varias grietas, las losas color turquesa en el suelo también estaban agrietadas por algunas partes. El inspector se encontraba en la habitación más grande del tercer piso, incluso más esplendida que la del jefe del departamento, como era de esperarse del hijo de un noble, el inspector Greville de Blois detuvo a sus dos subordinados sorprendidos mientras se tomaban de las manos, y levantó la mirada ante la silueta de Kazuya. En los cuatro lados de la habitación había libreros, por algún motivo a pesar de ser el departamento de policía, muchas muñecas de estilo occidental se encontraban alineadas, en definitiva era una habitación extraña que mostraba sus gustos.
—… Hola, Kujou-kun
— I, inspector-san… ¡Idiota!
— ¿Ha?
¿Qué está pasando? Muchos hombres comenzaron a reunirse y los dos subordinados se tomaban de la mano frente a la puerta estorbándoles, observando al famoso noble junto con el chico oriental recién llegado.
— Leí el periódico de esta mañana ¿Qué fue eso?
— No… este…
El inspector Blois comenzó a buscar una excusa.
— No es como si buscara el beso, fue ella, además, si no hubiera diferencia de edad… eso realmente no me hizo fe…
— No es el beso.
— ¿He?
— Es el lujoso Yate, el agradecimiento de parte de la nobleza, para empezar eso es algo que no deberían de haberte dado a ti, Vic, to, ri…. ¿¡Fum!?
En el instante en que trató de decir el nombre de Victorique, el inspector salió corriendo hacia Kazuya como si hubiera saltado, tapándole la boca, con los ojos inyectados en sangre se le quedo viendo a Kazuya en silencio. Solo se alcanzó a escuchar un ¿Qué pasa, que pasa? De las personas alrededor. El inspector con ambos brazos sostenía a Kazuya por la boca y el cuello, buscando moverse de lugar estiro un pie y cerro violentamente la puerta con una patada. Por fin alejo la mano de la boca de Kazuya.
— .. ¿¡Gee!?
— Odia a tu boca. Estabas a punto de revelarlo todo.
— Oye.
— Ah, está bien, entiendo, que hombre tan irremediable, perdí ante tu pasión.
— ¿Ha…?
— Tenía planeado ir el fin de semana a divertirme en el Yate, iría a relajarme solo con el tema natural de “el hombre y el mar” no queda de otra, los invitaré a ustedes también.
El inspector suspiro exageradamente y se sentó ligeramente subiendo el trasero en el escritorio, abrazando una muñeca occidental que estaba en uno de los libreros y abrazándola en su pecho, comenzó a acariciar su cabello con cariño. De ese modo, sin importarle que Kazuya lo estuviera viendo como si fuera un pervertido, comenzó a hablar como si estuviera solo.
— Sabes, ella…
— ¿Ella?
—Victorique… con mi trabajo puedo obtener la excepción, “el permiso para salir”. Después de todo soy el inspector Greville de Blois. Solo es de esforzarse.
Kazuya inclino la cabeza.
— ¿Permiso para salir?
— No, no es nada... Entonces, nos vemos el fin de semana, me comunicaré después para darte los detalles.
El inspector despidió con un bye, bye, mientras sostenía la muñeca con la otra mano, A Kazuya le pareció misterioso y salió de esa habitación como si estuviera huyendo.
— ¿Entonces hiciste promesa para el fin de semana?
En la gran biblioteca de santa Margarita. Kazuya volvió a subir una vez más las escaleras laberinto y allí se encontraba como siempre la hermosa chica con su pipa en el jardín botánico. Frente a ella se encontraban extendidos de madera radial varios libros difíciles de comprender. Victorique, sin levantar la cabeza se encontraba sumergida en los libros mientras que su cabellera dorada se esparcía como un turbante. Parece que podía comprender esos difíciles libros mientras les daba vuelta a las páginas y a la vez poner atención a lo que Kazuya decía y mantener la conversación.
— Si.
—… ¿Con Greville?
Kazuya infló su pecho.
— No conseguí la propiedad del yate, pero por el momento obtuve algo como una victoria determinante.
Kazuya ardiendo en indignación, con una expresión vivida embriagado por su victoria, mientras Victorique inclinaba la cabeza, levantó la mirada cansada con sus ojos como si fuera una anciana que ha vivido por mucho dolor.
— Déjame preguntarte algo.
— Sí, sí, ¿qué pasa?
— Kujou, ¿a ti te gusta Greville?
— ¡Claro que no! ¡Detesto a ese tipo, hasta me dan ganas de vomitar!
— Déjame preguntarte otra cosa, es acerca del valioso fin de semana, Kujou, ¿Estas feliz de pasar el tiempo con ese Greville que tanto odias?
— Claro que no estoy… ¿he?
Después de que Kazuya se quedara perplejo, se agachó mientras inclinaba la cabeza.
—… ¿Porque fue que pasó esto?
— También quiero preguntártelo pero, bueno…
Sin importarle en lo absoluto Kazuya que estaba desanimado Victorique levantó la mirada de los libros, mientras fumaba de la pipa. La gentil luz radiaba desde el tragaluz, y la piel blanca de Victorique también brillaba con ella.
— Ya veo… entonces podré salir. Greville obtuvo un “permiso de salida” de esta prisión, eso fue lo que dijo…
Kazuya se encontraba desanimado y no se percató de ese extraño susurro.
— Un viaje de fin de semana con el inspector... ¿Por qué fue que pasó eso? No, será porque él tenía problemas, podríamos llamarlo un empate, pero… ¿al menos podría hacer algo con ese peinado? es vergonzoso caminar con el…
Victorique se puso de pie. Su estatura era de alrededor de 140 centímetros, con su cabello dorado colgando, piel blanca y ojos verde esmeralda, esa figura más que un humano daba una sensación extraña, como si se tratara de una muñeca bien elaborada moviéndose.
Kazuya también se puso de pie, no habían muchas veces en las que Victorique se levantara, pero cada vez que lo hace Kazuya se sorprende de su pequeño cuerpo. La cabellera dorada de esa pequeña figura le llegaba alrededor del pecho. Levantando la cabeza como si se tratara de una niña Victorique dijo…
— Preparémonos para el viaje.
— ¿He? Pero, aún quedan algunos días para el fin de semana.
—…
Por algún motivo Victorique hizo una expresión de frustración y comenzó a caminar en silencio. Presionó el botón del elevador hidráulico de uso del personal de la escuela y al abrirse entró en la jaula de metal.
— ¿¡He!?
— ¿Que pasa Kujou?
— Victorique, ¿porque te subes al elevador?
Victorique que se había volteado, alejó la pipa de su boca.
— Porque tengo permiso, este es un elevador para el uso del personal y mío… ¿Qué pasa? ¿Por qué parece que fueras a llorar?
— No, acabo de subir las escaleras laberinto, creí que hacías el mismo esfuerzo…
— No seas tonto, el único idiota que se toma minutos de su vida para subir esas escaleras eres tú Kujou. Ahora que lo dices…
Victorique volteó a ver a un lugar distante.
— Cuando subí al elevador esta mañana tú estabas en las escaleras ¿cierto? Aunque no te hablé porque parecías muy apresurado bajando.
—… ¡Por favor háblame! ¡Eso fue porque había venido a verte!
Sin importarle que Kazuya hallaba desanimado, la caja de metal comenzó a cerrarse y apresurado…
— A mí también déjame subir.
— No puedo hacer eso, esto es solo para uso del personal y mio. Con tus muslos adoloridos ve y baja las escaleras, es un importante ejercicio para ti que solo te la pasas estudiando, vete a esforzar inútilmente.
Kazuya quedó impactado, en la isla del lejano oriente donde fue criado, sus dos hermanos no solo tenían calificaciones sobresalientes, sino que también entrenaban bastante así que le pedían a Kazuya correr y hacer flexiones en cada oportunidad. Se percató que, desde que llego a Saubure, no había realizado nada que se considerara ejercicio, además de que sus hermanos eran más musculosos. Al crecer uno de sus hermanos se convertido en erudito y el otro que era rápido escapando entró al gobierno. Kazuya no podía decir si la clave de su éxito fue solo estar en el lugar y momentos correctos… sin pensarlo se quedó de pie viendo a la distancia, mientras Victorique esbozo una sonrisa y lo despidió con la mano.
— Bueno, amigo, nos vemos abajo.
— He… espera ¿¡Victoriqueee!?
La caja de metal comenzó a bajar solo con Victorique adentro.
4
Entonces el tiempo paso, y llego el fin de semana.
Desafortunadamente el nublado cielo envolvía el interior de la escuela santa Margarita. El dormitorio de estudiantes se encontraba en una de las esquinas de la escuela en la montaña, bueno aunque se diga dormitorio de estudiantes, es un lugar donde los hijos de los nobles duermen y despiertan, en ese edificio de dos pisos echo de roble de alta calidad. En cada una de las habitaciones las cortinas de seda se mecían, cada uno de los alumnos contaba con una amplia habitación personal, también tenían un gran comedor con candelabros. Victorique y Kazuya discutían frente a los dormitorios de estudiantes.
— ¿¡Qué pasa con toda esta cantidad de equipaje!? Victorique, eres extraña.
— Sabes, esta es a la conclusión que llegué al usar todo mi intelecto, es lo mínimo necesario para el viaje…
Victorique no parecía tener mucha confianza y por el lado de Kazuya su rostro estaba completamente rojo, señaló a las maletas que ella había dejado en el suelo que le doblaban la estatura.
— ¿Porque necesitas tanto equipaje para un solo día de viaje en Yate? Pareces una chica que escapa de casa, es lo suficientemente grande como para que quepamos los dos adentro.
— ¡Es necesario porque es necesario!
Repitió Victorique como si se volviese terca. Pero Kazuya no sabía perder.
— Además, eso es incluso más del equipaje que usé cuando llegue de intercambio, y eso que cruce el mar desde el extremo oriente, este viaje en barco duró alrededor de un mes… cierto Victorique, ¿puedes llevar por tu cuenta este equipaje?
— Por supuesto que no puedo.
—… ¿Entonces?
— Kazuya, tú lo llevarás.
— ¡No puede ser...!
Sin importarle que Victorique trató de detenerlo, Kazuya abrió el gran equipaje para poder investigar lo que trae a adentro, mientras que Victorique reclamaba “Es el equipaje de otra persona…” “Mi privacidad…” resistiendo mientras decía cosas por el estilo, pero una vez puesto así, nadie podría detener a Kazuya. Cecile-sensei que pasaba tranquilamente se sorprendió al verlos así y se les quedo viendo.
—…Ustedes, se llevan bien como siempre, pero… ¿Qué están haciendo?
— Justo a tiempo Sensei, tome esto.
Kazuya que había levantado la cabeza le lanzó algo a la maestra, y ella lo recibió sorprendida. Y Victorique tristemente…
— ¡Esa es mi brújula…!
— Algo como eso ya hay en el Yate, ah, tampoco necesitas este salvavidas, también… esta montaña de cambio de ropa, con uno estaría bien. Si… ¿¡Por qué traes contigo un set de vajillas!? ¿¡Y esta silla!? ¿¡Eres alguna clase de refugiada!?
… Al final fue reducido a una pequeña parte del equipaje a los hombros de Victorique, y pudieron salir sin mayores incidentes, comenzaron a cambiar dirigiéndose al pueblo dejando el enorme equipaje a Cecile-sensei.
— Kujou, un hombre como tú es…
Victorique dijo con desanimo.
— Eres alguien bastante correcto.
— Claro que no.
— Se dice que los viajes prueban los lazos de amistad, haciendo posible descubrir los defectos del otro…
— ¿Que estás diciendo? Ah, Victorique, corramos, tenemos que subir al tren en 14 minutos.
— Muu…
Ambos corrieron hacia la única estación que había en el pueblo, una pequeña estación con la marca de un reloj circular ubicado bajo el techo triangular, la pequeña estación temblaba cada vez que el tren de vapor llegaba. Kazuya compró los boletos y Victorique se quedaba viendo cuando pasaban por la revisión de los boletos.
— Victorique, ¿y tú boleto?
—… ¿Boleto?
— Aquí lo compramos, vamos, saca tu cartera.
Y al ver los billetes que tenía al sacar su cartera, Kazuya apresuradamente hizo que la cerrara. Compro también el boleto para ella y corrieron hasta la estación estirándola por la mano. Llegaron hasta la estación pasando entre los viajeros adultos que se amontonan como si se trataran de ratones en el piso de alguna cocina. El tren de vapor al que se suponen subirían, justo estaba comenzando a moverse, Kazuya se regresó para tomar de la mano a Victorique haciendo mover su cabellera dorada mientras ella corría con esfuerzo, subió después de levantar el pequeño cuerpo de Victorique y subirla al tren. El tren al que ambos habían subido comenzó a aumentar de velocidad y se fue alejando de la pequeña estación con un fuerte regido.
El cabello dorado de Victorique que se encontraba de pie junto a la puerta mientras tomaba de la mano la barandilla se levantaba con el viento como algodón de azúcar y justo a ella esos ojos verde esmeralda abiertos con sorpresa. El tren aumentaba cada vez más su velocidad, vio personas de pie en el campo de uvas que se extendía en el pueblo, volviéndose tan lejanos que no alcanzaba a verlos.
Kazuya guió a Victorique que se encontraba de pie, hacia sus asientos, Victorique lo siguió obedientemente. Llegaron a los asientos que se encontraban uno frente al otro, poco después de sentarse en los duros asientos… Kazuya gritó.
— ¿Porque traes tanto dinero?
— ¿Es necesario cierto?
— ¡No hace falta tanto! Además, si las personas ven una cartera como esa, te harás popular en un instante, Ha, me sorprendiste… ¿he? ¿Victorique?
Victorique sostenía con ambas manos el marco de la ventana cual si fuera una niña, mientras observaba el paisaje de afuera. Kazuya observaba esa expresión. Estaba preocupado de que estuviera enojada por estarla reprendiendo desde la mañana… pero Victorique no parecía estar molesta, solo abría sus ojos verde esmeralda como si estuviera sorprendida, fijando su vista afuera de la ventana.
Un verde frondoso y vivido, un paisaje de la extensión de la cordillera, y eventualmente los caminos y edificios fueron aumentando, cambiando a los edificios de la ciudad. La ciudad se encontraba cerca de la escuela bajando la montaña, Victorique observaba aquello apasionadamente. De vez en cuando moviendo su vista al tren que levantaba el ruido o al humo que se levantaba desde la chimenea.
— (Es como si fuera la primera vez que se sube a un tren…)
Kazuya observaba el rostro de perfil de Victorique quien veía fuera de la ventana, fingiendo no hacerlo mientras mantenía su boca cerrada.
La estación de tren a la que se dirigían se encontraba en una ruidosa ciudad cerca del mar mediterráneo, era tan vivida que no se podría pensar que es el mismo país de aquel pueblo a los pies de las montañas. Se trataba una gran ciudad de la cual llegaba un aroma de agua salada hasta la estación. Kazuya bajó a Victorique, a diferencia del pueblo, en esta ciudad habían varias plataformas, también al observar arriba, el techo era tan alto que parecía perder sentido, si se descuidaban podían perderse dentro de la estación.
Los adultos que parecían estar acostumbrados a viajar iban y venían siendo interrumpidos por personas encargadas de llevar las maletas vistiendo de rojo. Muchas personas dirigiéndose a las múltiples plataformas, y aún seguían bajando, era una estación de la ciudad donde una infinidad de personas cruzaban. Pero las siluetas de los niños eran muy escasas, por lo que de vez en cuando las personas que pasaban los veían brevemente con extrañeza a ellos dos que se encontraban de pie.
Victorique seguía viendo a los alrededores después de bajar, y Kazuya después de por fin encontrar el lugar donde revisaban los boletos comenzaron a avanzar hacia allá. Pero Victorique como si estuviera emocionada, mantenía interés haciendo difícil moverse, Kazuya se llenó de determinación, y tomó por la mano a Victorique… su mano era pequeña, más que tratarse de la mano de una compañera del mismo nivel de estudios, parecía que estuviera llevando a su pequeña hermana.
— No te alejes de mí, Victorique.
—…
Victorique continuaba viendo con interés a los alrededores, y lo que encontró fue…
— ¿Qué es eso?
— Una tienda de helados.
— ¿y eso?
— Venden periódicos… oye, camina derecho, te van a atropellar.
Kazuya salió a la calle como si estuviese abrazando el pequeño cuerpo de Victorique. Por la extensa calle cruzaban caballos tirando de carrosas al igual que automóviles, desbordando de personas que cruzaban entre el cruce da automóviles y carrosas cual si estuvieran acostumbrados, deteniendo a los caballos y subiendo. Las tiendas se alineaban a los lados del camino exhibiendo y adornando en sus ventanas dulces de gran calidad y elegantes vestidos, sombreros y abanicos. De nuevo llegó un ligero aroma a agua salada, el mar se encontraba cerca.
Kazuya se detuvo y silbo, una carrosa de cuatro ruedas tirada de caballo se acercó deteniéndose frente a ambos. Victorique dijo sorprendida.
—… ¿Es magia?
— Así los llamas, vamos, sube.
Incluso después de subir, Victorique se dirigía hacia afuera inspeccionado a las personas que pasaban y a los edificios con extrañeza. Kazuya fue el primero en hablar.
— Dime, Victorique… ¿No has salido mucho?
Victorique no respondió, parecía que se encontraba molesta al ver su rostro de perfil, así que Kazuya no pregunto más al respecto. Kazuya ya se encontraba cansado al llegar al punto de reunión con el inspector en el Golfo de Lyon.
5
En una esquina del muelle que miraba hacia el mar mediterráneo.
Se encontraban anclados elegantes yates de los nobles, cruceros extranjeros de diseño exótico. Personas de muchos colores de piel subían y bajaban una y otra vez de los barcos. Un hombre joven estaba de pie sobre un brillante Yate sobre la costa. Vestía una camisa de marinero a rayas, ajustados pantalones blancos y una mascada roja rodeando su cuello. Su cabello era como costumbre una puntiaguda arma… Era el inspector Blois de Greville. En cuanto su mirada se detuvo en ellos dos, los saludo de buen humor moviendo la mano.
— Hola, marinero.
Kazuya con su expresión de cansancio movió su mano sin fuerzas. El inspector Blois bajo fácilmente poniendo un pie frente a los dos haciendo una buena pose, preguntó un poco perdido…
—… Es desconcertante… ¿Por qué tengo que pasar el fin de semana con ustedes?
— Yo también creo que es extraño… ¿es un buen yate cierto?
— Se llama Blois go[1] Por cierto Kujou-kun.
De pronto el inspector puso una cara seria. Se agachó de modo de que Victorique que estaba de pie a su lado también lo escuchara, la diferencia de sus estaturas serían más de 40 centímetros, y susurró.
— Acerca de aquel caso… el primer disparo en la habitación de al lado.
— Inspector-san, de nuevo vuelves a pedir el favor de Victorique…
Victorique detuvo a Kazuya que estaba enojándose, sin tener remedio guardó silencio al ver que Victorique parecía querer escuchar.
— Le disparó a un espejo, fue hecho pedazos, parece que la adivina Roxanne lo usaba para sus adivinaciones, parece que era un espejo con una vieja historia.
—… ¿Un espejo mágico he?
El inspector Blois tembló de sorpresa con el susurro de Victorique.
— Habían muchas herramientas de adivinación en la habitación, por ejemplo…
— Un jarrón de plata lleno de vino de uva, un jarrón de cobre a la que le vertieron aceite, y un jarrón de vidrio con agua.
— Uh…
El inspector Blois observó a Victorique como si viera algo temible y Victorique se encogió de hombros.
— Son herramientas de adivinación Greville.
— Sabes mucho al respecto, a pesar de que no sabes cómo comprar un boleto.
Ninguno de los dos respondió tras el comentario de Kazuya y se desanimó.
— Después de eso la sirvienta árabe…
— Fum.
— Es hermosa.
—… Inspector-san, eso también estaba escrito en el periódico.
Blois volvió a hablar.
— Esa sirvienta comenzó a decir sus motivos con palabras extrañas, el traductor árabe no encontró nada más que era una persona extraña, aun no obtenemos nada, esto fue lo que nos dijo el traductor de árabe…
El inspector Blois interrumpió sus palabras y guardó un poco de silencio.
— “Esta es la venganza por la caja”…
Victorique levantó la cabeza, ella y el inspector se vieron a los ojos. Fue la primera vez que se les veía hacerlo, Kazuya se solo pudo observarlos pero, realmente no podía hacer nada y de pronto se escuchó una voz a lo lejos.
— ¡Inspector!
— ¡Fuu!
Los tres levantaron sus rostros, y observaron a las siluetas familiares acercándose mientras corrían al otro lado del muelle. Ambos tenían sombreros de caza de conejo, corrían tomados de la mano. Se trataban de los subordinados del inspector Blois.
— ¿¡Que pasa!? ¿¡Que está pasando!?
El inspector Blois inflo su pecho y dijo eso dirigiéndose a ambos quienes se detuvieron.
— Inspector, ¡buena pose!
— Puede hacerlo.
Kazuya veía de reojo a aquellos dos que decían halagos forzados al inspector.
— (El inspector es así porque estos lo malcrían… su cabello tampoco lo arregla…)
Al tratar de decirle eso a Victorique, y voltear a ver a su lado, ella había desaparecido. Al voltear alrededor buscándola ya había subido al yate y comenzado a investigar… Parece que de nuevo le volvió a picar algún bicho de la curiosidad.
— ¡Inspector esto es malo! ¡Es la sirvienta árabe!
— ¡Ha huido!
— ¡Heee! ¿¡Es en serio!?
El inspector Blois dio un salto y comenzó a correr detrás de sus subordinados, pero al darse cuenta regresó.
— Oye, Kujou-kun, ¡me tengo que ir! Puedes subir al Yate pero no lo manejes, después de todo soy el único que tiene licencia.
— ¿¡He!? ¿¡Solo subirse!? Sin poder conducirlo…eso es aburrido.
— ¡Lo sé! ¡Sopórtalo!
Tras decir eso se tomó de las manos con sus subordinados y se retiró corriendo. Kazuya observó sus siluetas alejarse atónito.
— (… No lo manejen… sopórtenlo… ¿He?)
Cansado se dirigió hacia Victorique, había bajado del yate ensuciando por completo su vestido esponjoso de encaje y despeinado su dorado cabello cual delgados hilos brillantes. Solo observaba la silueta del inspector Blois, sin parecer importarle.
— Oye, Este yate… era de la nieta de la adivina Roxanne, ¿cierto?
— Hum, ahora que lo dices.
— Fue parte de herencia que dejo Roxanne, eso quiere decir que desde antes este Yate era de Roxanne.
—… Cierto.
— Fum, por cierto.
Kazuya acababa de responder a Victorique, a pesar de que se aún se encontraba desanimado por no poder conducir el Yate. Al percatarse de él, Victorique se quedó en silencio, Kazuya se le quedó viendo a aquello que sostenía en la mano, que desde hace rato Victorique apuntaba frente a Kazuya… un sobre blanco
— ¿Qué es eso?
— Lo encontré dentro del Yate. Es una invitación… dirigida a Roxanne.
Kazuya le tenía interés, así que abrió el sobre. Ambos se sentaron sobre el Yate, dentro de este apareció una carta escrita en un elegante francés, y la leyeron. Se trataba de una elegante invitación para un crucero. A una cena sobre el mar cerca del lugar durante un día, dirigida a Roxanne, la fecha era para esta noche.
— Hay algo me llama la atención.
— Tienes razón…
Lo primero era el menú de la cena, escrito y adornado con grandes letras usando a propósito las siguientes palabras “El plato principal son liebres”
Liebres.
Son los animales que la adivina criaba en su mansión… para hacer que fueran asesinados por el perro de caza… y otra cosa, el título de la cena “El atardecer del jardín en miniatura[2]”
—… Caja, esa palabra la acabamos de escuchar ¿verdad?
— Si, tiene razón.
Kazuya y Victorique se vieron a la cara. La expresión de Victorique cambio de cuando decía “Estoy aburrida” a “Estoy demasiado aburrida” aun sin decir nada. Es algo que Kazuya podría decir debido a la experiencia, e intento regresar dentro del al brillante y lujoso Yate, era asombroso pero… que le dijeran que no lo podía moverlo era un poco… aburrido. Victorique asintió.
— ¿Vamos?
— Fum.
En cuanto llegaron al crucero siguiendo el mapa escrito en la invitación, el sol ya se había puesto. Mostraron la invitación en ese barco en la costa ligeramente oscura y subieron. Parecía que ellos eran los últimos invitados, el crucero partió de inmediato del puerto y comenzó a moverse mientras levantaba el sonido de las olas.
— (¿He?)
Era un barco silencioso, desde que estaba en el puerto tenía un color negro como siendo derretido por la oscuridad, si no se hubiera frotado los ojos, hubiera pasado por alto el barco en el puerto… era un barco como una ilusión negra. El humo negro se levantaba hacia el cielo de manera misteriosa, el cuerpo de Kazuya tembló sin pensarlo.
— (¿He? El nombre de este barco era…)
Inclino la cabeza.
— (Creo haberlo escuchado en alguna parte… si, no puedo recordarlo, bueno, que importa)
El barco avanzó como si dividiera el mar. En la lejanía un trueno resonó, parecía que el clima no era muy bueno.
El nombre que se encontraba escrito en ese barco era…
“QueenBerry”

Monologo 01
Tenía frio, y también hambre, se supone que el país de Saubure es rico, pero el huérfano que se encontraba en los callejones de la ciudad se congela al igual que si estuviera en el bosque.
Han pasado tres días desde que dejó las instalaciones, comiendo arroz y pescado robado, pero ya se encontraba en el límite.
De pronto fue atrapado por un adulto por el hombro, levantándolo. Pensó que lo habían encontrado y lo harían regresar a las instalaciones, pero no tenía fuerza para oponerse, lo lanzaron a la carroza que parecía ser de metal, pensó que era como un animal lanzado a su jaula.
Era oscuro, pero con sus ojos habiéndose acostumbrado a la oscuridad, logró observar a varios niños dentro de la jaula igual que él, todos vestían harapos y temblaban de frio, eran en su mayoría niños, pero también había niñas. La carroza comenzó a moverse mientras levantaba un ligero sonido de los cascos de los caballos al patear el suelo de piedra. Logro escucharse la voz de un hombre que provenía de la silla del conductor, se trataba de la conversación de dos hombres.
— Hemos capturado niños de Saubure.
— ¿Tierra natal?
— Bueno, han de ser huérfanos, nadie los buscaran si desaparecen, estará bien.
— (…. ¿Qué está pasando?)
Puso atención sin pensarlo.
— ¿Ahora dónde?
— Ahora... Quedan dos, bueno, los reuniremos de inmediato.
— Será sencillo.
Como no paraba de temblar, se pegó a uno de los niños de su lado, era cálido. La carroza se tambaleaba.
— (¿A dónde nos estarán llevando?...)



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