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Gosick Volumen 2 - Capitulo 3


Capítulo 03:

La hija de Cornelia

 

 

Frente a ellos se encontraba la escena de una aldea medieval.

Cuando llegaron a la aldea, una ligera llovizna caía sobre las montañas que tenían  forma de hoja de cierra, había una espesa niebla blanca, Como si entraran a una habitación con una gran cortina color crema, Kazuya avanzó atravesando la espesa niebla, entrando a la “aldea sin nombre” El puente era muy viejo, crujía con cada uno de las pisadas de las seis personas, bajo de ellos a lo lejos había un río que fluía violentamente, levantando espuma blanca cada que golpeaba con alguna de las paredes de piedra, el viento soplaba y los seis sin pensarlo aceleraron el paso, hasta que lograron atravesar el puente.

El otro lado de la puerta que se encontraba al cruzar el puente, estaba hecho de piedra formando un arco, y sobre ella podía verse un andamio, con varios hombres. Tenían el cabello dorado amarrado por la parte de atrás meciéndose notablemente con cada movimiento que estos hacian. Kazuya intentó hablarles, pero debido al fuerte viento y la forma del arco estorbaba, Cuando pensó que no podía ver debido a la niebla de pronto esta comenzó a disiparse, logrando ver tan lejos como para sorprenderse. El viento silbó con fuerza y a excepción de Victorique, todos se taparon los oídos volteando a ver los alrededores como si temieran de algo.

— Oigan miren.

El hombre de Barba, Alan dijo mientras que la niebla se dispersaba.

—… ¡Ah!

Kazuya levantó la voz.

Lo que apareció frente a ellos eran las casas de la aldea hechas de piedra, tenían una forma extraña, Justo en medio se encontraba una plaza frente a ellos y un poso de agua en él, pero… no había nadie.

— ¿Ruinas?

No pudo soportar decir es el silencioso Raul, y Derik asintió hablando en voz alta.

— ¡Es una aldea medieval! Solo miren esa iglesia…

Comenzaron a poder ver a lo lejos ya que la niebla se estaba disipando, apuntó a una torre que parecía una iglesia.

— Esos vidrios…

— Es como las iglesias de la época medieval de las pinturas.

Aran se quitó el sombrero mientras decía eso, los tres se encontraban fascinados observando la iglesia, guardando silencio por un momento. Kazuya parecía preguntar y Derik dio la vuelta y comenzó a explicarle.

— Somos estudiantes de la universidad de artes después de todo, sabemos mucho de esto.

— ¡Hyu!

Alan, silbó con alegría, mientras que por otro lado Mildred se mantenía en silencio, parece que aún se sentía mal. El viento volvió a soplar, lo que quedaba de la niebla de pronto termino de despejarse. Kazuya se detuvo de pronto. En algún momento había aparecido frente a ellos varios hombres, todos ellos portaban lanzas o espadas largas se le quedaron viendo a Kazuya sin decir nada.

—… ¿Fantasmas?

Alan fue el que susurró mientras tocaba su barba, no parecía estar bromeando. No era de extrañar esa reacción, además de que la aldea parecía vieja y del estilo medieval, los aldeanos que aparecieron frente a ellos vestían de una manera clásica. Los hombres vestían camisas hechas a mano y chaquetas de cuero, mientras usaban sombreros, en cuanto a las mujeres, su falda se necia con el viento, Parecía a algún escenario de Shakespeare al estilo medieval… Además de que todos los hombres y mujeres en el lugar tenían cabellera dorada, amarrada por la parte de atrás, eran pequeños hacían recordar a muñecos hechos a mano con su pequeño rostro.

Los aldeanos con sus ojos verdes observaban a Kazuya, con la piel seca y rostro inexpresivo, debido a ello daban la impresión de ser un conjunto de fantasmas. Hasta que los aldeanos pusieron su atención sobre Victorique, y comenzaron a susurrar.

— La hija de Cordelia…

— ¿¡De Cordelia…!?

— Es idéntica, miren esa cara…

— Que mal augurio…

Todas eran voces secas como hojas que caían de algún árbol, los aldeanos levantaron sus armas al mismo tiempo, y pudo escucharse el hierro chocar entre si… en ese momento… de pronto resonó una voz.

— Esperen.

Todos los aldeanos bajaron sus armas al mismo tiempo. Abrieron un camino como su fuese algo y un anciano comenzó a acercarse. Parecía tener unos 60 años… casi todo su cabello era blanco con algo de dorado, largo y amarrado por la parte de atrás, una larga barba bajaba desde su mentón, escondiendo la mitad de su rostro.

El hombre avanzó hasta ponerse frente a Victorique era como alguna clase de imagen sagrada, sus ojos brillaban en silencio, mientras observaba a Victorique hacia abajo.

—… ¿Eres la hija de Cordelia? ¿Cuál es tu nombre?

— Victorique de Blois.

La voz de Victorique era baja, contesto con una voz que hacia recordar a una anciana, el hombre tragó saliva…

— ¿De Blois…? Como es que se mezcló con la sangre de la aristocracia del país…

— ¿Tienes alguna queja?

— No… tu madre…. ¿Qué pasó con Cordelia?

— Desapareció.

— Ya veo, un criminal no tiene tiempo para estar en paz.

—…!

Victorique mordió sus labios.

— Cordelia no es una criminal.

— Es de tontos dirigir una lengua afilada a los que han vivido más tiempo, puedo ver que no pareces una niña decente debido a que no fuiste criada en la aldea, Incluso Cordelia no iba en contra de lo que le decía, y se retiró tranquilamente… bueno, no importa.

El hombre no parecía importarle la mirada furiosa de Victorique y volteó a ver a los aldeanos.

— Los hijos y nietos que leyeron nuestro mensaje… es esta chica, la hija de Cordelia, pero ella no tiene ningún pecado, no la echaremos, mejor dicho, ¿no es esta una bendición para el festival del solsticio de verano?

Los aldeanos guardaban silencio, mientras se veían los unos a los otros, nadie pudo decir nada. El hombre continuó.

— Hagan como les he dicho, No se preocupen, no ocurrirá ningún infortunio, aunque sea la hija de Cordelia…

El viento sopló meciendo el cabello blanco del hombre.

—… Aunque sea la hija de una asesina.

 

El hombre era el jefe de la aldea, se nombró a sí mismo como Sergius, la aldea ya tenía 400 años rechazando directamente el mundo inferior, dijo que han estado viviendo manteniéndose por su cuenta. Caminaron por la aldea con Sergius como su guía.

— El festival se da para recibir los espíritus de nuestros ancestros, es un festival para la fertilidad, desde mañana por la mañana… comenzara junto al amanecer y terminara al anochecer, me gustaría que permanecieran hasta entonces.

— Hasta el anochecer del día de mañana he…

Victorique susurró.

— Sí, un poco más de un día, una carroza saldrá de la plaza tocando algo de música, anunciando que el festival comenzara en el bosque, un poco después de eso el festival continuara en la aldea a medio día lanzando avellanas, esa será la señal, después de eso algunos jóvenes comenzaran con una actuación en la plaza “el ejercito de la primavera” y “el ejercito del invierno” , ambos bandos comenzaran una batalla, el general del invierno terminara siendo derrotado, celebrando la victoria del general de la primavera, después de eso recibiremos a los ancestros, se dice que pasan por la iglesia antes de llegar a la plaza, en ese momento tenemos que dejar la iglesia completamente sola, y entonces llegará la noche, los aldeanos elegidos usaran máscaras, tomando el papel de los ancestros que han regresado, y comenzaran a danzar, el festival terminara con ello, con la promesa de tener un año de paz y fertilidad…

Sergius continuó con su explicación, Pero Kazuya se quedó con la palabra que dijo antes: “una asesina” y por el otro lado los tres jóvenes no parecía importarles lo que les decian, se la pasaban observando la aldea mientras hablaban en voz alta.

— ¡Mira ese pozo de agua!

— La casa hecha de piedra, el calentador, también la chimenea Uwee, apesta a viejo.

A un lado de Sergius caminaba un joven que parecía ser su ayudante, comenzó a observar el reloj de muñeca de última generación que tenía Alan. Tenía un arma de casa en una mano, era un joven hermoso entre los aldeanos, primero vio el reloj de reojo pero como se sorprendió se le quedo viendo fijamente.

— ¿Nunca habías visto uno?

—… No salgo de la aldea así que…

— ¿En serio? ¿Entonces qué haces todos los días?

Ambos eran jóvenes de la misma generación, y Alan le hablaba ruidosamente, estaba orgulloso mostrándole su reloj y lentes, y jaló la chaqueta de Derik quien caminaba a su lado sintiéndose orgulloso de su chaqueta. Sergius le pareció aquello un tanto molesto, moviendo sus largas cejas.

Siguiendo la guía de Sergius atravesaron la plaza, cerca de ella se encontraba un acantilado y un pequeño y oscuro bosque, Parece que la aldea tenía una forma circular rodeada por el bosque que tenía acantilados por algunos lugares, en definitiva era un lugar peligroso. Era una aldea pequeña, pero a pesar de ello los aldeanos podían mantener sus estilos de vida, Kazuya estaba impresionado. Y en ese momento… Sergius volteó a ver al pequeño bosque, las ramas se movieron levemente emitiendo un sonido. En el instante siguiente Sergius tomo el arma que tenía el joven ayudante, levantó el arma y la apunto hacia el bosque. Alan y los demás que platicaban alegremente no se habían dado cuenta. Y el joven ayudante suspiró. .

El sonido sordo del arma resonó.

Alan y los dos universitarios saltaron al mismo tiempo, se voltearon a ver a las caras sorprendidos.

— Que, ¿¡que paso!?

—… Un lobo.

Sergius lo dijo como si nada.

— En estas montañas y a los alrededores viven lobos salvajes, son enormes, bastante intimidantes, si encontramos uno lo amenazamos así para que no se acerquen a la aldea.

Los tres jóvenes se veían mutuamente.

— En el bosque hay muchos acantilados difíciles de reconocer, además de lobos salvajes, no vayan a entrar allí, la mejor manera de mantenerse a salvo es en la aldea.

El joven ayudante se mantenía cayado como si temiera de algo, no decía ni una sola palabra. El hablador Alan, se dirigió a Sergius mientras jugaba con su barba.

— Viejo, pero los de abajo, en Bolovitz llaman a las personas que viven aquí lobos grises o al menos alguna cosa extraña.

Parecía pedir confirmación de Raul quien sin decir palabra, asintió mientras se encogía de hombros viendo con temor la boca del arma. El ayudante pensó temeroso que de entre cualquiera tenían que terminar diciéndole “viejo” al jefe de la aldea, trago saliva, dudaba si se había enojado, viendo a la cara de Alan y la de Sergius. Cuando Sergius comenzó a hablar con una voz seca.

— Por supuesto que no, nosotros somos humanos, solo comienzan a decir cosas porque vivimos en lo profundo de la montaña.

— Hee

Alan asintió Derik rió en voz alta, Raul también sonrió.

—… Pero, lo que pasa es que nuestra raza es un poco diferente, solo es eso, los humanos de abajo… ¿hay quienes tienen diferentes razas con diferente color de piel verdad? Es algo así, nosotros no hemos hecho nada.

 Sergius agrego al final palabras extrañas y comenzó  a caminar, el camino seco de piedra continuaba, mientras observaba a la gran iglesia, pasándola de largo, al otro lado de la iglesia, se encontraba un pequeño cementerio donde aún había algo de niebla, por algún motivo emanaba un ambiente de infortunio, Kazuya dio la vuelta observando el oscuro bosque que parecía seguirlos, la niebla continuaba entre sus árboles y ramas.

De pronto el camino comenzó a ensancharse, si continuaban avanzando terminarían entrando en el bosque…. Cuando pensaba en ello de pronto Sergius se detuvo. El camino de piedra que se extendía continuaba con una inclinación ascendiente, era una pequeña colina oscura, donde se pudo observar a lo lejos una figura enorme. Tenía un cuerpo más grande de lo imaginado, era algo gris, Mildred trato de gritar pero no emitió ningún sonido...

Era un enorme lobo gris.

Ahora se encontraba sobre la colina oscura, y cuando pensaba que haba volteado a verlos, la figura de pronto pateó la colina con su patas traseras como si fuese a destruir el suelo, acercándose para atacar… la enorme silueta del lobo gris. Sin querer le hizo a Kazuya recordar el rumor que escuchó estando de Bolovitz junto a la expresión sombría del encargado de la posada.

— (Los lobos grises viven allí…)— (No debes hacerlos enojar…)— (No los hagas enojar por cosas absurdas…)— (Temibles hombres lobo…)

El viento silbó.

— (¿He?)

Kazuya se tallo los ojos, esa enorme figura frente a él… se percató de que estaba hecha de piedra, un objeto inanimado frio y gris, entonces se dio cuenta de que era solo alguna clase de ilusión óptica, se trataba de una lúgubre y gris mansión. Estaba hecha de piedra, a su izquierda estaba una torre alta, que se parecía a la cabeza de algún animal. El pasillo de la entrada estaba hecha con flores en forma de círculo, los arreglos del techo eran hermosos, aunque ahora se encontraba envejecida con un tono grisáceo. Parecía como si todo fuese dibujado por algún pincel negro, era elegante pero a la vez pobre, era un edificio extraño. En los alrededores del edificio se encontraban muchas flores extrañas, se trataba de unas flores rojas de las que desconocía su nombre. El único color fresco era eso, ese color rojo como simulando sangre daba una impresión sombría y de mal augurio. Sergius habló:

— Aquí es, esta es mi mansión.

Kazuya y los demás se quedaron viendo entre sí, Sergius continuó.

— Durante el festival del solsticio de verano ustedes se quedaran aquí

 

La mansión era grande y elegante, cada una de las habitaciones tenía muebles de caoba pulida, rodeado con cortinas de terciopelo, era una mansión completamente diferente a la aldea construida de piedra. Pasaron por la gran entrada y frente a ellos había unas enormes escaleras con una alfombra roja y sobre ella un gran candelabro. Sobre las escaleras había un largo pasillo, y cerca del techo se encontraban algunas luces. A lo largo del sombrío pasillo se encontraban pinturas de los ancestros, todos estaban bien arreglados con su largas cabelleras doradas, la pintura que se encontraba más cercana era la más vieja, podía pensarse que se hizo cuando tendría unos cuarenta años.

Kazuya se encontraba viendo hacia arriba observando las pinturas, cuando de pronto se escuchó la voz de un niño de alguna parte.

— Ese es Theodore-sama. El jefe de la aldea asesinado.

Los hombros de Victorique temblaron. Todos voltearon en dirección de dónde provenía aquella voz, allí se encontraba una mujer con una luz en mano, tendría alrededor de unos 25 años, ¿o tal vez 6?. Su frondosa cabellera dorada estaba arreglada a modo de trenzas, tenía una cara hermosa, de pocas expresiones, parecía una muñeca rota que en cualquier momento haría ruidos y caería al suelo. Sus ojos verdes que hacían recordar a las gemas brillaban en la tenue oscuridad.  Y debido a su ropa fácilmente se podía saber que era una sirvienta, al igual que el jefe de la aldea Sergius era de un estilo clásico, su falda era larga, y grande por la parte de atrás, en su cintura portaba un corsé, el cuello de la ropa también era larga haciendo que no se pudiera ver su piel blanca. Sergius se dio la vuelta.

— Ella es Harminia, la sirvienta de esta mansión.

Harminia dobló ligeramente la pierna haciendo una reverencia, viendo hacia abajo a Victorique con una mirada fría.

— Eres idéntica a Cordelia.

Kazuya tragó saliva. Su voz era la de una niña, podría pensarse que pertenecía a otra persona, para después ser grave y gruesa como la de un hombre. Harminia continuo hablando, su voz era aguda y grave, podría ser de mujer o de hombre, de niño o de adulto, realmente no se sabía.

— Aunque era solo una niña lo recuerdo muy bien, Hace 20 años cuando Cordelia fue exiliada, justo en esta mansión…

— Harminia.

— Theodore-sama… Cordelia tomó las monedas de oro y…. a Theodore-sama…

— Harminia.

— Con una daga.

— ¡Harminia!

—…

Cerró la boca, y levantó su mano izquierda. Levantó el dedo índice y lo apunto a sus ojos, acercándolo cada vez mas, bajó su parpado derecho y comenzó a hacer círculos con el dedo tallándose el ojo directamente. Parecía que estaba usando mucha fuerza, Kazuya solo tragó saliva. Podía verse la parte de abajo del ojo de Harminia, muchas venas rojas se acumulaban, comenzándose a teñirse de rojo mientras seguía frotando. Hasta que de pronto alejó la mano de su ojo. Debido a la tenue luz de la lámpara se sentía como si su ojo se hubiera oscurecido un poco.

 

 

— El incidente ocurrió en el estudio, aunque ahora ya nadie la usa, es una viaja habitación que se encuentra en el primer piso.

Rodearon la mesa del comedor mientras que  Harminia llevaba la comida frente a ellos, en las cuatro esquinas habían lamparas hechas de artesanías de cristal, y habían varias pinturas adornando las paredes, era asfixiante a pesar de que era una habitación elegante Kazuya se preguntó si se debía a que el techo estaba muy bajo, El techo del pasillo también era bajo, estaba creado como si en cualquier momento se viniera abajo para aplastarlos, estaba nervioso… ¿seria debido a que los habitantes de la aldea eran de baja estatura? Lo que les llevaron eran Sándwiches y Té rojo, dulces horneados, con vajillas de plata, seria debido a que estaban pulidos a modo del siglo anterior que a pesar de ser viejos seguían brillando, Sergius comenzó a hablar.

— El anterior jefe de la aldea se encerraba solo en el estudio por las tardes, y al ser las 11 de la noche la sirvienta Cordelia… una chica de 15 años en ese entonces, había ido a cambiarle el agua.

Si tenía solo 15 años entonces… Kazuya pensaba para sí mismo, tendría la misma edad que Kazuya y Victorique.

— En aquel entonces le ayudaba a Theodore-sama después de todo yo también estaba en esta mansión, cuando los otros hombres pasaban por el pasillo justo vi la figura de Cordelia entrar en el estudio, como siempre llevaba ese candelabro consigo, Después de tocar la puerta llevó su mano a la perilla, pero parecía que la puerta estaba cerrada, así que sacó la llave y abrió la puerta, en ese momento pase de largo por el pasillo, creo que eran las 12, después de todo saqué un reloj de mi bolsillo, Cordelia era una persona que seguía los horarios, pero por algún motivo los hombres que pasaban conmigo no pudieron dar una hora exacta, Cordelia…

Los tres jóvenes mientras comían observaban la vajilla preguntándose por ella Alan hablo en voz alta, Derik le respondía, mientras que Raul se mantenía callado, viendo fijamente la vajilla de plata, pegándole, dándole vuelta, ninguno de los tres parecía tener interés en lo que decía Sergius, ni siquiera lo escuchaban, sería que Mildred tendría resaca, ya que se encontraba callada con una expresión turbia tampoco avanzaba mucho con la comida.

—… Cuando Cordelia gritó fuimos corriendo al estudio,  Movimos a un lado a Cordelia que estaba alborotada con temor y entramos al estudio… Estaba hundido en la oscuridad, Las velas solo iluminaban el suelo, habiéndose caído del candelabro, él ya se encontraba sin vida, le habían clavado una daga por la espalda desde arriba hacia abajo, la punta de la daga salía por su pecho teñida de rojo, y entonces, por algún motivo…

Sergius dejo de hablar, para después decir extrañado.

— Habían muchas monedas de oro esparcidas por el suelo.

—… ¿Monedas de oro?

— Así es, deberían de haber alrededor de unas 20, pero como las monedas de oro no tienen ningún uso en esta aldea se supone que Theodore-sama las reunía, las monedas estaban teñidas de rojo por la sangre de Theodore.

—…

— A partir de esa noche, Cordelia cayó en cama con fiebre, diciendo entre sueños “cosas redondas, hay tantas… son tan lindas...” Una y otra vez… o más seguro es que estuviera hablando de las monedas de oro… mientras tanto nosotros hablábamos, y 10 días después la temperatura de Cordelia disminuyó, logrando levantarse de la cama, así que nosotros… no, yo, el siguiente jefe de la aldea la exilio.

— ¿Exilio…?

Kazuya repitió.

—Sí, le dimos una maleta y una moneda de oro y la sacamos de la aldea, pasó por el puente, ni siquiera sabía si logró bajar la montaña a salvo, los lobos salvajes y los acantilados… una pequeña chica que nunca había puesto un pie fuera de la aldea, no creí que fuera llegar al pueblo a los pies de las montañas a salvo… incluso ahora lo recuerdo, sujetó con fuerza la moneda de oro, una lagrima brilló en sus ojos verdes, no le enseñamos como bajar de la montaña, tampoco le dimos comida ni nada para protegerse del frio, no tenía nadie que viera por ella, y el jefe de la aldea anterior tomaba esa clase de niños para que le ayudaran en la mansión. Y entonces, castigamos a Cordelia…. Era la culpable, Cordelia había bajado por su cuenta después de varios días la montaña, llegando a la ciudad… habría logrado vivir de algún modo, después de todo pudo tener una hija.

Y Kazuya preguntó.

— No puede ser... ¿por qué… la exiliaron…?

 — No podíamos pensar en nadie más que ella como la culpable, el estudio estaba cerrado con llave desde dentro, además, incluso ella misma admitió que no había nadie más en la habitación y no hay más que dos llaves del estudio, uno de ellas lo tenía el mismo Therodore-sama sobre él, y la otra la tenía Cordelia en su mano, además, pudimos ver claramente que ella tenía las velas que estaban en el suelo, no había nade más que ella aparte de Theodore.-sama, En ese entonces Cordelia dijo que Theodore ya estaba muerto, posiblemente algo habría ocurrido después de que ella entrara a la habitación, entonces Cordelia asesinó a Theodore-sama, incluso la temperatura que le dio después, seria por sus propios pensamientos.

— Pero solo con eso… eso no es suficiente prueba para decir que ella lo hizo…

— Mi juicio no está equivocado.

Sergius dijo en voz baja.

— Entonces, después de la muerte de Theodore-sama me convertí en el siguiente jefe de la aldea, y lo que decido es definitivo.

— Pero…

— No podía dejar libre al culpable, se volvería un problema en la aldea, y mi trabajo es protegerla

—…

— Cordelia es la culpable, no puedo pensar en nada más que eso.

Sergius repetía tercamente, hasta que Victorique quien se había mantenido en silencio comenzó a hablar.

— ¿Puedo ver ese estudio?

Y Sergius movió la cabeza a los lados.

— No puedo dejar que hagas eso.

— ¿Por qué?

—… Sería un problema si los invitados comienzan a dar vueltas como les plazca.

Sergius lo dijo de mal humor, y guardo silencio.

 

🐺  🐺  🐺

 

Las habitaciones preparadas para cada uno se encontraban en el tercer piso donde estaban todas las habitaciones para invitados, eran lo suficientemente grandes, en el centro de la habitación había una gran cama con dosel, había un espejo grande que reflejaba desde el pecho para arriba en el muro, en lo profundo de la habitación habían elegantes cortinas de terciopelo, parecían pesadas. Las habitaciones desde la esquina estaban en el siguiente orden. Victorique, Kazuya, Mildred, Alan, Derik y Raul. Victorique se encontraba pensando con su pequeña mano en su blanca barbilla sin siquiera voltear a ver a Kazuya. Pusó la pipa en su boca y le prendió fuego. Después de eso se estiró y alzo su mano al listón de las cortinas, estirando de ella con todas sus fuerzas. Las cortinas con una onda se abrieron lentamente, se pudo observar un balcón de piedra con una vista a un gran árbol. Victorique entrecerró los ojos, viendo detalladamente la vista hacia abajo, Kazuya se puso a su lado mientras le preguntaba.

—… ¿Qué pasa?

Entre los árboles se encontraba la parte trasera de la vieja iglesia, se encontraba viendo al cementerio. Se mantuvo en silencio durante un tiempo, cuando de pronto salió de la habitación y Kazuya apresurado:

— ¿A dónde vas?

— A pasear.

—… ¿Pasear?

—…

Victorique no respondió nada más, puso su mano sobre la barandilla azul acero pulida, y comenzó a bajar lentamente por las escaleras de mármol. Harminia que se encontraba limpiando con un pañuelo blanco y un balde de latón, dobló su cuello como la de una serpiente, la pequeña chica la seguía con la mirada.

Victorique llegó a la entrada de la mansión, y comenzó a caminar más lentamente, Kazuya por fin logro darle alcance caminando a su lado, ninguno de los aldeanos volteó a verlos, y Victorique tampoco los volteo a ver, solo continuó por el camino de piedra.

— ¿A dónde van?

De pronto se escuchó una voz de alguna parte, y Kazuya se dio la vuelta, en algún momento a sus espaldas… un joven se encontraba de pie rodeado de niebla. A primera vista se podía comprender que se trataba de una persona de la aldea, vestía prendas viejas como si de una obra de Shakespeare se tratara, su larga cabellera dorada estaba amarrada por la parte de atrás, su piel blanca casi transparente era parecida a la de ella, con los mismos ojos verde esmeralda profundos, ¿pero qué clase de expresión era la que tenía? Era como un muro frio… Se trataba del joven que se había sorprendido viendo el reloj y la ropa de Alan y los demás…

— Yo los guiaré. Ah, mi nombre es Ambrose, es un placer.

El joven… se nombró a sí mismo como Ambrose frente a Victorique y Kazuya, y Kazuya por fin lo recordó, la impresión que tenia del joven de pronto cambio en el instante en que habló con ellos con una sonrisa, él tenía una expresión hermosa, vivida y alegre, con sus mejillas teñidas de color de rosa, sonreía amablemente.

— Ha pasado mucho tiempo desde que recibimos visitantes de afuera, este, como decirlo, esto algo feliz. Pero intenté que no se me notara mucho…

— ¿Eres de los que vino a recibirnos verdad?

Kazuya pensó que un poco extraño y preguntó.

—…

Ambrose guardó silencio un poco confundido.

—… Los habitantes de la aldea, a nadie les gusta los cambios, bueno, creo que no les gusta tener contacto con personas de otras culturas… si conviven activamente con las personas de afuera entonces Sergius-sama…

— He… Ambrose-san ¿también piensas igual?

— Bueno, yo…

Ambrose guardó silencio. Después de eso comenzó a observar con detenimiento a Kazuya, su cara y su figura, cuando se comenzaba a sentir incomodo por la mirada de Ambrose, él estiró su mano, acariciando las mejillas de Kazuya como si fuera algo extraño, tocando su cabello y jalando de él. Kazuya no pudo soportarlo y pregunto.

— …Que… ¿Qué pasa?

— Ah, me preguntaba porque tu color de piel y cabello era diferentes, ya sabía que las personas del mundo exterior no se limitan a tener el color de cabello dorado pero…

Parece que era la primera vez que veía a una persona asiática, a Kazuya no parecía agradarle, pero el movió su mano como para corroborar el contorno de su cara, hasta que Kazuya exclamó.

— ¡Victorique! ¡Sálvame!

Victorique no parecía nada interesada y solo resopló, para después voltear a ver hacia arriba a Ambrose.

—… Tú, hay un lugar al que me gustaría que me guiaras…

Ambrose la escuchó con una sonrisa.

— Claro, pero a cambio déjame tocar un poco más a esta persona, ¿está bien verdad?

— Haz lo que quieras.

— ¿¡Vic..!?

Victorique volteó ver a otro lado, y entonces dijo en voz baja.

— Quiero ir a la casa donde vivía Cordelia.

Los dedos de Ambrose de pronto se volvieron fríos, alejó sus manos de Kazuya y volteó a ver a Victorique, eran la misma mirada que los demás aldeanos, inexpresiva.

La casa de Cordelia se encontraba en una esquina de las casas alineadas construidas de piedra, la habían dejado de lado. Era como si hubiera sido prohibida, como si fuese una isla alejada, nadie le había dado mantenimiento, la pared estaba gastada por el viento y la lluvia y las enredaderas secas subían por ella, se veía cruelmente solitaria.

 Ambrose que los había guiado, se alejó como si huyera, desapareciendo en la niebla. Kazuya estaba enojado pero Victorique se encontraba como si nada, llevó su mano a la perilla para abrir la puerta, no tenia llave, Los sedimentos se habían ensuciado por un largo tiempo, la mano de Victorique se  había manchado de negro, se limpió con un pañuelo que le prestó Kazuya. Se dio la vuelta como si fuera una molestia, y entraron en la pequeña casa. Era tan pequeña como para sorprenderse, era solo una vieja habitación.

Todas las casas de la aldea serán iguales, se preguntaba Kazuya, la habitación de piedra fría tenía una pequeña cocina y una vieja silla usada, También había un horno, todo se encontraba lleno de polvo, Todos los muebles en la lúgubre habitación eran viejos, además de que tenía la impresión de que tenía una imagen pesada a la vista de los aldeanos. Kazuya se percató de la diferencia que había entre la habitación y la elegante mansión, quedándose atónito.

— (Parece como si fuera un lugar completamente diferente)

Pero los ojos de Cordela Gyalo se habrían acostumbrado al vivir sola en esta habitación, se podía ver por un lado y otro cosas lindas adornadas de chicas, había puesto una flor en lo que parecía ser una botella de vidrio para jalea, su nombre estaba puesto en la ventana, Las cortinas estaban en mal estado, pero tenía un diseño lindo bordado a mano. Se sentía como hasta hace 20 años una chica había vivido en el lugar, Kazuya de pronto sintió la sensación de la chica en la habitación… era una habitación en la que no había estado nadie, pero sentía como si una sensación dulce le llegara. Esa fotografía que guardaba Victorique con tanto aprecio… Su rostro se parecía mucho al de ella, era una chica desconocida que usaba bastante maquillaje… Cordelia Gyalo había estado aquí…

Victorique observaba la habitación en silencio, mordió su lindo labio, caminando por todas partes de la habitación, continuando con su inspección.

—… ¿Que estás haciendo?

—… No lo sé, buscando algo.

Victorique se dio la vuelta, frunció el ceño desesperada, Kazuya la vio con una expresión seria.

— Nosotros solo estaremos aquí hasta mañana por la noche, en cuanto termine el festival nos echaran, así que tengo que encontrar algo antes de que eso pase…

— Si…

Victorique daba vueltas por la habitación buscando algo, volviéndose cada vez más rápida, el polvo bailaba y Kazuya tosió, al final Victorique se detuvo como si se hubiera rendido.

—… No hay nada.

— Eso parece…

— Mi madre pudo haber dejado algún mensaje, en algún lugar de la aldea… o eso creía… pero no encuentro nada…

Victorique mordió con fuerza sus labios. Después de eso se arrodilló, y poniendo fuerza en su puño comenzó a golpear ligeramente el suelo, el polvo blanco comenzó a elevarse, y Kazuya dijo mientras tocia.

— ¿Que estás haciendo?

—… Golpeo el suelo.

— Bueno, eso puedo verlo…

— Si hubiera algún lugar donde el sonido tuviera algún cambio, significaría que hay algún hueco debajo.

—… Entonces déjame hacerlo a mí, ponte de pie.

Kazuya puso una rodilla en el suelo, y comenzó con cuidado desde una esquina de la habitación, siguiendo golpeándolo con el puño, una vez que terminó de golpear el área de la cocina, se movió al dormitorio, no pasó mucho tiempo hasta que encontró un lugar donde el sonido resonó con fuerza y Victorique se acercó. Entre ambos levantaron la tabla del suelo. Levantando una gran cantidad de polvo, debajo… se encontraba un pequeño agujero cuadrado, era tan pequeño como para que cupiesen unos 3 o cuatro libros, parecía que no había nada allí, pero al verlo bien se encontraba una fotografía escondida por el polvo. Se vieron mutuamente. Victorique extendió su mano, tomando la vieja fotografía. El polvo salió volando al entrar en contacto con su dedo blanco.

Era la fotografía de una dama.

Tenía el cabello arreglado hacia arriba con un adorno rojo, tenía un vestido con escote, parecía estar abrazando algo, se trataba de un bebe envuelto en suave seda. Era la fotografía de una madre y su bebe… El rostro de la dama era sin error alguno el de Cordelia Gyalo, El collar con una moneda de oro que tenía Victorique era igual al de la fotografía… ¿era una fotografía de Cordelia Gyalo de adulta con su hija…?

—… ¿Por qué algo como esto… está aquí?

Fue lo que susurró Victorique.

— Kujo, esto es extraño, Cordelia Gyalo fue exiliada de la aldea cuando tenía 15 años, pero la mujer de la fotografía ya es adulta, si yo soy esa bebe, entonces sería una fotografía de hace poco más de 10 años… Kujo…

Victorique frunció el ceño.

— ¿Qué significado tendrá este fragmento? ¿A dónde se dirige este Caos?

— Victorique…

— Alguien vino a esta aldea varios años después de que Cordelia fuese exiliada, y ese alguien llego a esta casa, posiblemente llevándose “algo” que estaba aquí escondido y dejando un mensaje oculto, una fotografía de Cordelia de adulta. ¿Quién fue? ¿Tiene alguna relación con Cordelia? ¿Y qué fue lo que se llevó de este lugar?

Victorique movió la cabeza a los lados.

— Solo hay cosas que desconozco, pero encontraré cada uno de los fragmentos…

Ambos salieron de la casa de Cordelia y cerraron la puerta. Victorique estaba centrada en sus pensamientos, y eventualmente dejo de explicarle a Kazuya, se quedaron de pie frente a la puerta, Kazuya quitó el polvo de la cabeza y la ropa de Victorique, y uso el pañuelo para limpiar sus manos. Cuando Victorique comenzó a caminar, y Kazuya la siguió aun con la ropa sucia mientras se quejaba.

— Yo también terminé lleno de polvo, maldición, no he traído ningún cambio de ropa, y si me preguntas por qué, eso fue porque ayer salimos sin que me dijeras a dónde íbamos… ¿Me estas escuchando?

Victorique resopló, y se dirigió al cementerio que se encontraba en la parte trasera de la iglesia, caminando cada vez más rápido.

— ¿A dónde vas?

— A ver la tumba de la persona asesinada.

Kazuya frunció el ceño y sin más remedio la siguió.

Llegaron a la tumba que tenía una niebla espesa como si fuera humo y de pronto sintieron que la temperatura descendió, las lapidas de piedra eran rodeadas por enredaderas, debido a la espesa niebla no podían ver muy lejos.

— (No tiene remedio… No hay manera de que pueda dejar a Victorique a solas en un lugar extraño como este, sería un problema si tropezara y callera el algún agujero… ¡Tengo que ser precavido!)

Al final Victorique se detuvo. Los zapatos de cuero resonaban con un sonido seco mientras pisaban los guijarros. Kazuya detuvo su mirada en una lápida con forma de cruz, Victorique estaba viendo aquello fijamente, apretaba sus labios, y Kazuya comenzó a leer el nombre grabado en la lápida.

—… The... o…do…re…

Era el nombre del jefe de la aldea que había sido asesinado hace 20 años, en su epitafio ponía que era un hombre sabio y un buen jefe de la aldea, había tenido una muerte accidental y tenía algo escrito en prosa, Kazuya lo leyó con dolor en su corazón cuando Victorique dijo en voz baja “… ¡Ah!”

— ¿Qué pasa?

— Kujo, mira esto.

El dedo con el que apuntaba Victorique temblaba un poco… y allí se encontraba… apenas visible enterrada en sobre la suave tierra, como si lo hubieran incrustado a la fuerza entre las piedras, era un pequeño escrito a mano, se veía ligeramente una letra, Victorique llevó su mano a la tierra y comenzó a escarbar, parecía como un pequeño animalito que hacia un hoyo en la tierra para enterrar alguna semilla. Kazuya apresurado la detuvo, extendió su propia mano, y sus uñas se mancharon de negro por la tierra al ponerse a escarbar en su lugar. Hasta que apareció la escritura, solo que la tierra estorbaba y no se podía ver. Kazuya limpio la lápida con un pañuelo, y este comenzó a volverse negro, hasta que las letras pudieron verse mejor. Como si revivieran cierto y extraño poder desde el pasado hasta estos días… Al voltear a ver a Victorique, sus ojos comenzaban a acumular lágrimas… lo que estaba escrito era…

“No soy culpable. C.”

Eran unas pequeñas letras temblorosas.

Victorique se quedó viendo a aquellas letras por un tiempo, hasta que se puso de pie. Comenzó a patear el suelo con sus pequeños pies como si hubiera explotado de ira. El sonido que emitía era como si el mismo ambiente se hubiera enojado, y un ave salió volando del otro lado de la niebla como si se hubiera asustado, el sonido del aleteo se fue alejando poco a poco hasta desaparecer disipando la niebla a su paso, dejando caer lentamente una pequeña pluma blanca, al seguirla con la mirada, esta cayó sobre los guijarros que temblaban. Desde algún lugar no muy alejado se escuchó una tenue risa. Era una voz muy baja, como si el mundo susurrara, era una risa fría… sin pensarlo Kazuya se acercó a Victorique, y ella se quedó allí de pie como si no escuchara nada, y susurro en voz baja.

— La que escribió esto… fue Cordelia…

— Victorique, ya regresemos.

— Mi madre fue exiliada de la aldea aun siendo inocente.

— Victorique…

— Entonces ¿qué paso con el verdadero culpable?

Victorique levantó la cara para ver a Kazuya, sus ojos verdes esmeraldas temblaban ligeramente, se veía algo de blanco debido a la niebla.

—… ¿El culpable aún está en la aldea?

Se volvió escuchar una tenue risa de alguna parte..

El viento sopló y la niebla se disipó un poco, Kazuya creyó ver por un instante una cosa grande y negra, tragó saliva… en esta ocasión logró escucharlo claramente. Era el gemido de una bestia y continuó… el sonido se hacía cada vez más fuerte y de alguna parte llego a un extraño hedor, en cuando se percató que clase de olor era, Kazuya sintió como si le apretaran el corazón.

Olía a zoológico.

Era el mismo olor que había percibido cuando fue con su familia al zoológico. Ese olor que provenía de las bestias.

— ¡Victorique, hay algo allí!

Kazuya tomó la pequeña mano de Victorique, la niebla no había terminado de disiparse sentía una presión como si alguien presionara una tela con fuerza sobre su cabeza, y Kazuya comenzó a correr.

— ¿Kujo?

— ¡Que hay algo allí! ¡Corre!

Victorique se dio la vuelta, su sombrero había salido volando y levantó la mano, pero Kazuya se dio cuenta de ello antes y lo atrapó, volviendo a correr de nuevo. En este punto ya escuchaba claramente el gemido del animal como si sufriera, y sentía como una la respiración de ese animal estuviera justo detrás de él, regresaron al camino de piedra y ya no se escuchaba solo el sonido de sus pisadas como si fueran a caer, se escuchaba también un sonido seco de alguien detrás de ellos, algo pateaba el suelo andando en cuatro patas.

Kazuya corría, y llegó al frente de la mansión, el viento soplaba con fuerza, levantando el dorado cabello de Victorique. La niebla se despejaba y ambos abrieron las puertas de la mansión.

Kazuya hizo que el pequeño cuerpo de Victorique entrara primero, para después entrar él casi cayendo y cerró la puerta.

Afuera los aullidos continuaban junto con el sonido de un jadeo, y entonces un fuerte sonido como alguien intentando abrir la puerta. Kazuya y Victorique se mantuvieron abrazados sin darse cuenta, Ella respiraba agitadamente se hacía pequeña con los ojos completamente abiertos.

Pasaron algunos minutos.

El sonido y la presencia desaparecieron y Kazuya comenzó a abrir la puerta lentamente. La niebla se había disipado como si hubiera sido mentira, allí ya no había nada, la lluvia ya había parado por completo, y la luz iluminaba con calidez.

Kazuya sonrió, tragó saliva y bajó lentamente la mirada… allí estaba… en la parte baja de la puerta de la entrada, marcas blancas de garras como si alguna bestia hubiese querido entrar.

 

Ambos subieron lentamente las escaleras y cuando estaban por regresar a las habitaciones para invitados, escucharon una voz ruidosa del fondo del pasillo, una conversación. Kazuya se acercó y tocó la puerta.

— (Creo que era la habitación del hombre de barba que hablaba mucho… La habitación de Alan-san)

Respondieron e intento ver, en la habitación se encontraban Alan Derik y Raul además de una mujer que desconocía. Parecía que los cuatro jugaban Póker, Derik continuaba perdiendo, y levantaba la voz quejándose de sus derrotas,  mientras que Alan y Raul que lo observaban sonreían. Alan le daba consejos, mientras que Raul con su gran cuerpo se encogía mientras reía,

— ¿A dónde fueron?

La mujer extraña levantó la cabeza y le habló con una voz a la que ya estaba acostumbrado. Confundido, volteó a verla.

Era una mujer joven con una caballera rojiza, un cabello brillante que hacia recordar a una zanahoria, además sus ojos parecían solitarios de un color azul grisáceo.

Usaba un vestido de verano simple con un escote cuadrado, tenía un corte redondo que pareció que pudiera verse su trasero, y en su pecho tenía un lindo diseño de flores. Se percató de que Kazuya parecía en problemas, y la mujer dijo como si estuviera cansada.

— Soy yo, yo.

Se puso una sábana cercana sobre la cabeza y Kazuya se sorprendió

— ¿¡He!? ¿¡Mildred-san!?

Cierto, la hermana tenia esos ojos, y sin duda era el rostro de Mildred, pero generaba un ambiente como si fuera otra persona completamente diferente, Era pesado y asfixiante, en el instante en que se cambió el habito de monja a una ropa normal, la verdadera personalidad alegre de ella salió a la luz, Mildred rió con fuerza, se divertía mientras sus brazos temblaban.

— jajaja, que no puedas saber quién soy solo porque cambie mi peinado que chico tan despistado.

Los tres reían plácidamente, y Kazuya se puso rojo.

 

Kazuya y Victorique se tranquilizaron en esa habitación, los seis huéspedes comenzaron a hablar de lo que habían hecho hasta entonces, los jóvenes se habían encerrado en la habitación por lo lúgubre de los aldeanos y el mal clima jugando Póker, a la mitad Mildred se les unió haciéndolo más emocionante.

—… Nos persiguieron los lobos.

Kazuya comenzó a decir lo que les ocurrió mientras estaban en el cementerio, y la expresión de Mildred se torció como si temiera, mientras que por el contrario los tres jóvenes parecían felices, Alan, comenzó a hablar en voz alta mientras jugaba con su barba.

— Parece divertido.

Al gritar eso Derik comenzó a reír en voz alta, Mientras que Raul se mantenía en silencio.

— ¡No fue nada divertido!

— Ahora que lo dices el jefe de la aldea dijo que salían lobos.

—… Bueno, si…

— Nosotros también tengamos cuidado

Alan dijo en voz alta, Derik continuo riendo mientras que Raul parecía tener miedo encogiéndose, se encontraba sentado en una lujosa y vieja silla, que comenzó a rechinar.

Alan se dio la vuelta a donde estaba Mildred...

— Ahora que lo pienso hermana…. ¿Y la llamada?

Al escucharlo, movió la cabeza a los lados como si hubiera sido inútil, y Kazuya preguntó.

—… ¿Llamada?

— Si, hace poco la hermana dijo que quería hacer una llamada, así que le preguntó al jefe de la aldea, pensábamos que podría haber alguno por aquí.

Kazuya se dio cuenta.

— Cierto Mildred-san, ayer en la noche llamaste a alguna parte…

Mildred se aclaró la garganta a proposito y cambio el tema de conversación. De pronto Victorique que se mantenía en silencio pregunto.

—… Después de todo no hay teléfonos ¿verdad?

Después de eso Kazuya se percató de algo, y dijo en voz alta.

— ¡Es cierto! Como es que en lo profundo de la montaña con las personas que no salen para nada… ¿cómo es que tienen electricidad…?

Alan sonrió.

—Así es, ¿para sorprenderse verdad? Las lámparas de esta mansión no usan ni gas ni aceite, usan electricidad, Bueno, es cierto que estamos en lo profundo de las montañas, pero al no haber muchas casas es fácil construir, bueno, ¡aunque costaría dinero! Incluso en las montañas de suiza hay bastantes casas de vacaciones.

— Pero aquí es...

— Si, no es un lugar para vacacionar.

Alan asintió, Después de eso volteó a ver a Victorique.

— Bueno, en teoría ¿pero aún no lo entiendes verdad?

— Hasta cierto punto, pero…

Victorique sitio. Todos fijaron su mirada en su pequeño cuerpo, y la habitación de pronto cayó en el silencio. Solo Victorique parecía tranquila. Abrió sus pequeños labios y comenzó a hablar.

— El jefe de la aldea hace poco dijo que se mantenían viviendo por su cuenta, ¿pero en serio creyeron que pueden hacer eso…?  ¿De dónde obtienen el acero? ¿De dónde obtuvieron las hojas de te rojo? ¿Qué tal las uvas para el vino? ¿Lo hacen todo en la aldea? Algo como eso es imposible, pero aun así Sergius dijo que Theodore guardaba las monedas de oro. Incluso el mismo, cuando exilio a Cordelia le dio una moneda de oro. Es decir, él tiene la misma moneda de cambio del exterior, y sabía su valor.

— AA.…

Kazuya asintió al mismo tiempo que Alan y Victorique continuó.

— En ese sentido ellos tienen contacto con el mundo exterior, aunque los aldeanos casi no salgan de aquí, al menos el jefe de la aldea tiene conocimiento e información, así fue como pudo hacer esa publicación en el periódico, además, el conductor de la carroza que montamos no temía este lugar, parecía acostumbrado a subir, y de seguro así fue para traerles ese te, vino, de uvas, tal vez el periódico y revistas.

Victorique hablaba fluidamente pero de pronto cerró la boca. La habitación cayó en silencio...

Mildred parecía ocupada pensando mientras barajeaba las cartas y levantó la cabeza.

— Hace poco escuche algo de esa extraña sirvienta, dijo algo de la electricidad, que tenían alguna clase de patrocinador.

— ¿Patrocinador?

— Si, si nombre era… ¿Brian? Si, un hombre llamado Brian Rosco, parece ser de un descendiente que salió de la aldea y vive afuera, aunque parece que nadie aquí lo conoce, es un joven rico. Hace como 10 años supo de la aldea y otorgó fondos, ¿es bastante loco verdad? Para una aldea como está, escondida entre las montañas, tomarse la molestia de darles electricidad.

—… Ya veo.

Victorique asintió, y notó la mirada llena de preguntas de Kazuya.

— ¿Porque haría esa publicación en el periódico llamando a los descendientes? Siempre me pareció extraño, además acerca del festival del solsticio de verano, será que están buscando más patrocinadores como aquel hombre llamado Brian Bosco

— Ah, ya veo…

— Y justo por eso es que cuando di mi nombre Sergius supo que era el nombre de alguien de la aristocracia, para después reprimir las reacciones de las personas de la aldea llamándonos a su mansión.

—… Ah, ¿entonces eres de la aristocracia? ¿Eres rica?

La expresión de Mildred de pronto brillo mientras hacia su pregunta. Y Victorique entrecerró los ojos como si fueran un hilo.

— No tengo nada de dinero que se mueva a mi voluntad.

— Ah…

Mildred lanzó las cartas a la mesa como si hubiera perdido. Victorique volteó a ver hacia arriba a Kazuya, y comenzó a acercársele sin saber realmente que era lo que pensaba, hasta que dijo algo en voz baja para que solo él lo escuchara.

— Hace 10 años buscaron descendientes y Brian Bosco vino a esta aldea con algún objetivo.

— Objetivo… ¿Eso fue traerles electricidad verdad?

— Entró en la casa de Cordelia, y se llevó algo, esa persona dejo una fotografía de Cordelia de adulta, si eso fue hecho después de que exiliaron a Cordelia hasta ahora, entonces no hay nadie más que aquel llamado Brian Bosco, ¿Pero qué clase de persona es él? ¿Cómo y por qué se encontró con Cordelia? ¿Qué objetivo es el que tenía? ¿Qué fue lo que se llevó que estaba escondiendo Cordelia bajo el suelo?

— U, um…

— Si dicen que fue hace diez años, fue antes de que la gran guerra comenzara, creo que fue una época en la que tuvo que poner la electricidad e irse de inmediato…

Victorique cerró completamente la boca, Parece que estaba dudando si continuar, sus ojos negros no sabían que era lo que estaba pensando.

 

Raul se puso de pie en silencio, y todos voltearon a verlo.

— Y, y, ¿y si escuchamos la radio?

—… ¿Radio?

Kazuya preguntó, y Derik dijo como si estuviera convencido.

— Yo tengo uno, cuando escuché que había electricidad intente conectarla, estamos en lo profundo de las montañas, y creí que sería un poco difícil de que funcione pero…

— ¿Tienes una radio en tus cosas?

Kazuya volvió a preguntar y Derik acercó una radio cuadrada que estaba sobre un cofre A un lado de la adornada radio estaba una figura y una brújula, Derik comenzó a jugar apasionadamente con la radio.

Presionó un botón que apenas produjo sonido, y se empezó a escuchar ruido en la radio y Derik comenzó a presionar el botón con cuidado como buscando un sonido, al final, el ruido se cortó y lentamente… comenzó a escucharse la música, de vez en cuando parecía cortarse, pero logró conectarse de algún modo, subió el volumen, y Derik levantó la cabeza cuando unas trompetas comenzaban a escucharse.

— Lo ves.

Kazuya también sonrió, era una buena música que terminaba haciendo de lado la tenebrosa atmosfera de la aldea, y Alan comenzó a silbar incluso Raul se alegró comenzando a mover sus hombros. Mildred con alegría se puso de pie, y comenzó a Silbar como Alan.

— Que bien, ¿quién quiere bailar?

—… Tu... ¿en serio eres una hermana?

Derik, dijo como sorprendido, pero a ella no le importó y tomó la mano del avergonzado Raúl trayéndolo con ella y comenzó a bailar, la música fue haciéndose más fuerte poco a poco. Parece que al bailar Mildred hacia mucho ruido moviendo los pies, mientras se divertía alegremente, daba vueltas y su largo cabello rojo bailaba con ella en el aire. Kazuya veía a la hermana bailar mientras sostenía a un avergonzado Raúl… como esa… sintió algo extraño, era como si las paredes se hacían para hacia lentamente, se hacían grandes y toda la habitación retumbaba… se escuchó un sonido desagradable. A la vez que el volumen subía también el ruido de la radio con un mal presagio. Derik tenía una expresión de sospechas, y comenzó a mover la radio. De la radio de pronto comenzaron a salir sonidos extraños, hasta que se detuvo.




—… ¿He?

Derik susurró. La habitación había regresado a caer en el silencio y todos se veían a la cara. Derik parecía comenzar a frustrarse moviendo la radio, pero sin importar que, la radio ya no se volvió a escuchar.

— ¿Se rompió?

Fue Alan quien preguntó, y los hombros de Derik temblaban, estaba comenzando a enojarse y dijo en voz alta.

— No puede ser, es el último modelo.

Derik estaba frustrado, mientras continuaba moviéndole a la radio El sol fuera de la ventana comenzó a bajar, y la habitación de pronto se volvió sombría. Todos continuaban en silencio viéndose unos a otros, hasta que Mildred puso su trasero en una silla con violencia.

—… Fuwaaa.

De pronto Victorique Bostezó, estirando su pequeño cuerpo mientras se ponía de pie y cuando se aproximaba a la puerta Kazuya se puso de pie apresurado.

— ¿Vuelves a tu habitación?

— Sí, tengo que sacar mi equipaje.

— Ya veo, entonces yo también regresaré a mi habitación…

— No, tú vendrás conmigo y sacaras mi equipaje.

— ¿He? ¿En serio?

— Así es.

Mientras conversaban salieron al pasillo cerrando la puerta detrás de ellos. Mildred con sus hijos grises azulados llenos de inseguridad levantó a la cara y se quedó viendo la puerta hasta que ambos desaparecieron.

Los dos una vez habiendo regresado a la habitación de Victorique se concentraron en lo que tenían que hacer, Kazuya se arrodilló sobre el suelo, y comenzó a sacar las osas de la pequeña maleta de Victorique alineándolas en el cuarto. Paso frente a un espejo que adornaba la pared, y se encontró con los ojos verdes de Victorique reflejados en el espejo. Victorique había tomado asiento en una gran mecedora cerca de la ventana, y comenzó a fumar de su pipa, la mecedora fue hecha para un adulto así que por supuesto, era demasiado grande para ella, había abierto las cortinas de la ventana y estaba observando hacia afuera, allí se encontraba el balcón hecho de piedra y el gran árbol pero estaban escondidos debido a la niebla que había vuelto a aparecer… hasta que regresó la mirada a la habitación Viendo al espejo y su mirada se encontró con la de Kazuya.

—… ¿Que?

— Eres un monstruo de la limpieza.

— Que… ¡que grosera! Esto es normal.

— …

Victorique alzó la mano, y tomó el cojín que tenía la mecedora, lanzándolo al suelo, y Kazuya por reacción se acercó a recogerlo, llevándolo de vuelta con Victorique.

— Fum, buen trabajo.

—… ¿que fue eso?

— Probé que eres un monstruo de la limpieza, ¿estas contento? Una vez que termines de limpiar regresa a tu habitación.

— Si… ¿he? Espera un poco,… ¿por qué estoy esforzándome en ordenar tus cosas?

— También podría probarte ese misterio… pero es una molestia, sal de aquí.

— Espe…

Kazuya estaba atónito, Victorique había dejado de verlo, tomando la pipa con una mano, mantras observaba la niebla fuera de la ventana, y cuando regresó la mirada Kazuya se estaba retirando a su habitación, pero lo detuvo llamándolo.

— Kujo.

— ¿Que?

— Creo que nadie en la aldea se había percatado de ese mensaje, el mensaje de Cordelia dejado en la tumba de Theodore “No soy culpable. C.”…

— Ahora que dices, si alguien lo hubiera notado lo hubiese borrado.

— La que se dio cuenta de ello 20 años después fui yo.

— Si…

Victorique cerró la boca, mordió sus labios y se mantuvo en silencio. Kazuya se sentía confundido por sus fuertes intenciones, y se quedó de pie, sintió la determinación de Victorique de no querer irse así.  Después de eso recordó como en el jardín botánico de la escuela santa Margarita el hermano de mayor de esta chica que era como una pequeña muñeca, el inspector Greville de Blois no la miraba a los ojos, revivió uno de las historias de fantasmas de la escuela “Victorique de Blois es una lobo gris”… Los compañeros de clases que hablaban de ellas con miradas entre admiración y miedo, la mirada brillante de Avril Bradley… era la pequeña y hermosa amiga de Kazuya, alguien misteriosa.

Mientras estaba pensando algo pequeño lo golpeó en la parte de atrás de la cabeza, volteó mientras se acariciaba la cabeza y su pequeña y hermosa amiga… Victorique de Blois, había lanzado algo mientras se movía en la mecedora, había muchos macarrones con sus envoltorios dorados regados por el suelo.

— ¿Que estás haciendo? Moo, ya volviste a hacer tu desorden.

— No te atinaba así que…

— ¿Y quién los recogerá?

— Por supuesto, tú.

—… ¡Claro que no!

Kazuya recogía todos los macarrones mientras se quejaba, dándoselos a Victorique. Dentro de su cabeza se preocupaba por la misteriosa chica, la frustración de dar vueltas a su merced, y conocimiento que él no podía comprender, y cuando intentó ponerlo en palabras termino diciendo lo siguiente.

—… Estoy preocupado Victorique, llegamos a este lugar, volvamos rápido a la escuela.

No hubo respuesta.

— Estoy preocupado por ti, no sé qué es lo que pasa con esta aldea, incluso salen lobos…

—…

Kazuya tomó una jarra de agua y la vertió en una copa roja.

—…  Me dio sed solo de preocuparme.

— Lamento escuchar eso.

—… Eso es lo que yo quiero decir, Eres tú la que hace que me preocupe.

Victorique fingió que no sabía nada. Kazuya estaba enojado y volteó a ver a su mano, Se supone que había vertido agua, pero solo se escuchaba el goteo del agua y cuando volteó a ver a la copa alzo la voz, Victorique extrañada volteo a ver a Kazuya.

Lo que tenía la copa era… Una pequeña cantidad de agua y algo redondo… con algo negro justo en el centro, ese era… un ojo.

La habitación comenzó a sentirse extrañamente fría, el ojo parecía ser de algún animal, era un poco más pequeña que la de un humano, el ojo se movía dentro de la copa con agua, volteando hacia él, quien parecía que volvería a gritar pero se percató de la mirada de Victorique, y de algún modo se las arregló para mantenerse tranquilo y dejar la copa.

— ¿Qué pasa?

— No, este… un insecto, Este, Iré con Harminia para que cambie el agua.

Kazuya dejó el agua en la mesa mientras su corazón aun latía con fuerza.

 

 

🐺  🐺  🐺

 

El sol se puso lentamente, la aparente tranquila oscuridad cayó sobre “la aldea sin nombre” En la habitación de Victorique, desde la ventana que se había dejado abierta, el sol bajaba como si ardiera sumergiéndose detrás del gran árbol, al final desapareciendo dejando oscuridad tras de sí, Toda la aldea fue envuelta en las tinieblas, solo quedo un manto de blanca niebla,  el viento sin diferencia del día soplaba ligeramente vagando por la aldea.

— Victorique cerremos las cortinas.

Kazuya se puso de pie y tiro del cordón que tendía desde arriba de la cortina, y la cortina se cerró mientras ondeaba con fuerza. Victorique que estaba sentada en la mecedora, se mantenía en silencio pensando en algo desde hace rato, Sergius les había dado de cenar a los invitados algo simple, y regresaron a la habitación, desde entonces estaba así. ¿Estaba escuchando o no? Aunque le hablara ella no respondía, y el entre suspiros regresó al lugar de antes… a usar su pequeña maleta a modo de silla. Cuando de pronto llamaron a la puerta, después de responder comenzaron a abrirla lentamente, y cuando Kazuya se levantó pudo escuchar levemente el sonido de la ropa al moverse, alguien había entrado.

Era Harminia, tenía consigo un gran contenedor con agua caliente abrazando con ambas manos y dijo en voz baja.

— Es el agua caliente para el baño, úselo por favor.

Al fondo de la habitación había un cuarto de baño, abrió la ligera puerta, bajó la tina de agua y salió a paso veloz, Kazuya frunció el cejo… No provocaba ningún sonido al caminar… Era como si nadie estuviera caminando… se sentía una gran diferencia en comparación con la hermana de cabello rojizo, Mildred, ella al caminar hacia un mucho ruido aún más del que haría un gran hombre, pero el sonido que hacia Harminia casi no se sentía su presencia…

Cuando salió de la habitación, Harminia se dio la vuelta con rapidez, y se les quedó viendo a Kazuya y Victorique, separó lentamente sus labios,

—… Si tienen algo que necesiten usen la campanilla por favor.

—Entendido.

Y cerró la puerta.

 

De pronto Victorique se puso de buen humor,  bajó de un salto de la mecedora,  y se dirigió al baño saltando casi como si bailara. Kazuya la veía con extrañeza, junto con el balde había una toalla de baño con una marca de pata de garo, y comenzó a verter el agua poniéndose de rodillas en el suelo, parecía estar muy feliz. Incluso parecía estar tarareando, y Kazuya le preguntó extrañado.

— ¿qué pasa?

Y Victorique levantó la cabeza.

— Me gustan las duchas.

—… Hee, ya veo, es cierto que en los viajes podemos ver nuevas partes de la otra persona, Victorique ¿te gusta estar limpia, y de paso las duchas?

—…

— ¿Además de dulces y libros? … y… ¿he? ¿Por qué me ves así?

— No lo digas como si fuera transparente.

—… ¿he? ¿Qué pasa con eso?

Victorique fingía no saber nada, sacó de su maleta un set de ducha… un peine brillante hecho de marfil, un jabón que emanaba un aroma de rosas, un espejo para maquillaje dorado… mientras que Kazuya la observaba.

—… ¿Qué pasa?

— Una dama se va a bañar, vete para halla.

— Ah… Lo, ¡lo siento!

Kazuya se puso de pie, se dirigió a la puerta, y se dio la vuelta.

— Estaré en el pasillo, si pasa algo extraño llámame.

No hubo respuesta. Salió al pasillo y cerró la puerta detrás de él, suspirando. Al que darse solo en el pasillo de pronto comenzó a sentirse intranquilo, estaban en una aldea desconocida en lo profundo de las montañas, las cuatro personas que venían con ellos eran desconocidas, además la radio que de pronto se detuvo y ese ojo en el agua y los lobos… Se sentía tan intranquilo que le parecían que las paredes y los techos lo acechaban de todas partes, Kazuya movió la cabeza hacia los lados para no perder ante la intranquilidad.

— Victorique por algún motivo dijo que no regresaría, entonces tengo que evitar que pase por peligros…)

Al final, al otro lado de la puerta, dentro de la habitación pudo escucharse un tenue sonido de agua, más que un humano parecía como si hubiera sido un gato metiéndose en la tina. Y después… se escuchó a lo lejos la voz de Victorique.

— Oh, oh, oh…

— ¡Victorique!

Kazuya apresurado se dio la vuelta, abrió la puerta y entró de golpe en la habitación, puso atención a los sonidos…

— Me gustan las duchas…

— ¡?

— Porque esta calientita…

—…… ¿está cantando?

Kazuya se sintió avergonzado, se acercó la puerta y comenzó a susurrar.

— ¿Que pasa Victorique?

— Estoy cantando.

— ¡¡Que mala eres!!

Le llegó a Kazuya el sonido del agua moviéndose como si estuviera enojada, para seguirle por un silencio. Kazuya volvía al pasillo cuando Victorique le dijo con una voz muy baja.

—… ¿Mala? entonces Kujo…. Intenta Cantar.

— ¿¡Eh!? No, es vergonzoso cantar.

— Kujo…. Canta.

Kazuya se arrepintió de haber bromeado con Victorique y puso ambas manos en sus caderas, recordó una canción infantil que solía cantar en su pueblo natal. Comenzó a cantar pero su voz ya haba cambiado en comparación con aquel entonces, en comparación a cuando era un niño, su madre y hermana solían pegarle en la espalda diciéndole “Kazuya eres bueno cantando” y “Tu papa y hermanos no pueden hacerlo” Era feliz por ello. Pero si su padre o hermanos lo encontraban cantando le dirían enojados que no era para un hombre el cantar, así que a lo mucho solía tararear, y se emocionó al no haber cantado en mucho tiempo.

Kazuya infló su pecho, y cantó, Pareció que arrojaron algo del otro lado hacia la puerta haciendo un gran sonido, y a continuación diciendo.

— ¡Cállate!

— Tú… ¡Tú me dijiste que cantara!

Kazuya con los ojos llorosos dejo de cantar, y preguntó en voz baja.

— ¿Era bueno?

No hubo respuesta, y Kazuya cerró la boca, en la habitación se volvió a escuchar el ligero chapoteo del agua, el sonido del corazón de Kazuya y el sonido de la cortina al moverse con el viento eran lo único que se escuchaba. De vez en cuando del otro lado de la cortina se filtraba algo de niebla hacia dentro de la habitación y desaparecía de inmediato, Era silencioso, los lobos aullaban de vez en cuando a lo lejos, se escuchaba el aleteo de las aves, cuando algo en la esquina de su campo visual se movió. Kazuya sintió algo de incomodidad y levantó la cabeza, algo se había movido, volteó a ver a toda la habitación, pero nada había cambiado.

—… (Eso no puede ser… ¿algo acaba de moverse…?)

La cama con el dosel, la maleta, la elegante mecedora, la cortina, el espejo en la pared… ¿espejo? Kazuya se le quedó viendo, algo se movió dentro del espejo, era en la cama, el futon de plumas sobre la cama. Hasta hace poco no había nadie pero aun así por algún motivo había un bulto en la cama. Kazuya se dio la vuelta, y la cama se encontraba como siempre, volteó de nuevo a ver el espejo. Las sabanas que se veían a través del espejo se iban inflando cada vez más, hasta que fue tan grande como para que una persona cupiera adentro, cada vez más grande… Kazuya gritó.

Sin pensarlo se dirigió corriendo hacia la puerta en dirección al pasillo pero… se percató que aún estaba Victorique, se dirigió a la puerta del baño y la golpeó.

— ¡Victorique! ¡Victorique! ¿¡Está todo bien por halla!?

… No hubo respuesta.

De pronto Kazuya recordó la radio que dejo de escucharse y el agua con el ojo,

— (Es extraño… ¡¡hay algo extraño!! ¡¡Victorique!!)

Las lámparas de la habitación se apagaron, siendo envuelto en la oscuridad, Kazuya intento abrir la puerta del baño, repitiendo el nombre de Victorique una y otra vez pero sin respuesta. Hasta que se encontraba gritando… y de pronto las luces de la habitación se encendieron, también la cama que se reflejaba en el espejo regreso a la normalidad.

—… Realmente eres ruidoso, ¿por qué hacías tanto escándalo?

Pasaron varios minutos después de que Victorique había salido del cuarto de baño, vestía una piyama blanca con volantes, junto con un sombrero redondo y blanco, la mitad de su cabello dorado se escondía bajo el sombrero, y la otra mitad caía por su espalda. Kazuya se sentó en la mecedora.

— Tu… esa es mi silla.

—…

Kazuya se puso de pie, y después abrió la boca para decir los fenómenos extraños que habían ocurrido mientras que Victorique bostezaba sin interés, guardó cuidadosamente los artículos de baño y comenzó a buscar macarrones en una bolsa.

— Victorique, regresemos a casa mañana temprano.

Al decirlo con un tono de voz diferente Victorique levantó la cabeza.

—… ¿por qué?

— Es peligroso, aquí ocurren cosas extrañas… esta aldea es extraña, además, ¿no te parece siniestro que la radio haya dejado de funcionar de pronto?

— ¿La radio?

Comenzó a hablar como si fuese molesto.

—… ¿Qué? ¿Qué?

— Ese fue un truco.

— ¿¡En serio!?

Victorique hizo un gran bostezo, como si dijera que no tenía remedio.

— ¿Recuerdas que otra cosa había sobre el cofre donde estaba la radio?

— ¿Sobre el cofre? Este… La radio, una brújula y una figura de María…

Kazuya pensó, mientras que Victorique continuaba bostezando.

— El imán de la brújula, los imanes hacen que las máquinas de electricidad se vuelvan locas, aunque no sé si alguien lo dejo allí de casualidad o a propósito.

— .. Eso es…

Kazuya frunció el ceño.

— Podría ser que lo supiste en ese momento.

— Por supuesto.

— ¡Entonces dilo! Todos estábamos preocupados incluyéndome a mí.

— Habían muchas otras cabezas que podían haber pensado.

— Oye…

Kazuya se quejaba mientras observaba a Victorique que estaba sentada en la mecedora y se puso de pie.

— Kujo… ¡en verdad eres un hombre egoísta!

—… Eso es exactamente lo que yo debería decir.

— No queda de otra, Kujo, lo convertiré en palabras para que un genio egoísta a medias como tú lo comprenda.

—… Siento eso.

— Pero en cambio, deja de estar diciendo que regresemos, yo no me iré.

—…U... um.

Victorique comenzó a caminar y salió al pasillo, Kazuya la siguió.

— Ponte de pie aquí.

—… Entendido.

—  Entonces cierra los ojos hasta que yo te lo diga y arrepiéntete.

— ¿Arrepentirme? ¿Por qué?

No le quedo de otra y cerró los ojos, hasta que desapareció la presencia de Victorique y cerró la puerta.

Silencio.

De algún lugar comenzó a escucharse el sonido de algo tambaleándose, pero lo soporto manteniendo los ojos cerrados. Y al final, Escuchó la voz de Victorique que se supone había salido de la habitación.

—… Está bien, ya puedes abrir los ojos.

Y la obedeció, frente a él se encontraba un muro, el espejo que le reflejaba a la altura del pecho y parecía reflejar la parte superior de la cabeza de Victorique junto con su sombrero blanco. Se escucha su voz.

— ¿Lo entiendes Genio a medias Kujo?

—… Ni idea, Victorique, ¿en dónde estás?

Lo que estaba allí en el lugar donde estaba el espejo, era un hueco como la de una ventana, y la habitación del otro lado se veía como si reflejara a la habitación en la que estaba Kazuya, Cuando Victorique intentó sacar la cabeza por ese agujero cuadrado, se estiraba lo más que podía. Parece que al final termino aceptar que no alcanzaría, y se fue corriendo a algún lugar, encontró una pequeña caja donde ponerse de pie y regresó, a pesar de que parecía ser una caja liviana, cuando la cargó Victorique parecía ser pesada, la movió lentamente mientras apretaba los dientes, Por fin pudo subirse a la caja, logrando estar a la mima altura que Kazuya, sacando la cabeza por el agujero cuadrado.

—… Lo vez.

— Ha.

Como Kazuya no parecía comprender lo que pasaba Victorique pisó el cojín sobre la caja.

— Es decir, Alguien vino a esta habitación y quitó el espejo, Kujo, lo que estabas viendo no era un espejo, viste a alguien en la otra habitación debajo de las sabanas de la cama, solo intentaban amenazarte.

—…

Kazuya se le quedó viendo a Victorique, normalmente no la veía así,  pero debido a que Victorique estaba sobre una caja tenía la misma estatura que Kazuya y se quedó fascinado viendo sus ojos verde esmeralda.

— ¿Lo entendiste?

Victorique por su parte abría los ojos grandes preocupada de que no la hubiera entendido, viendo fijamente a Kazuya, nublo su expresión y Victorique dijo apresurada.

— ¿Que, que pasa Kujo?

— ¿Eso quiere decir que hay un culpable verdad?

— Ah, sí, así es, es por eso que está bien.

—… ¡No está bien!

De pronto habló en voz alta y Victorique abrió los ojos grandes por la sorpresa, no entendía los sentimientos de Kazuya y comenzó a patear el suelo bajo ella.

— Incluso los fantasmas serán mejor, todo acabaría si dijéramos que esta es una mansión embrujada, pero hay un humano culpable… además, esta no es la mía, es tu habitación, alguien está tratando de hacerte algo ¿verdad!?

—…

— Victorique…

—…

— ¿Quién y Por qué intentarían hacerte algo así?

— No sé quién pero de seguro es alguien entre los aldeanos, pero tengo una idea del motivo, es porque soy la hija de Cordelia.

La voz con la que respondió Victorique era baja. El pequeño rostro frente a el, sus ojos se nublaron, no hacia ninguna expresión, y mientras que observaba su rostro con detenimiento, Victorique comenzó a temblar.

— Fue alguien de la aldea que terminó creyendo la culpabilidad de Cordelia, o… el verdadero asesino que teme a que encuentre algo…

— Victorique…

Los ojos de los aldeanos aparecieron en su mente, con armas en sus manos, y al final Sergius entre ellos. Encontraron a Victorique entre los invitados, Harminia quien condenó el acto a Cordelia, el ojo y. Ambrose a pesar de que se dirigió a ellos tan amablemente tenía una actitud fría con el asunto… Pero se sentía como si detrás de todo se encontrara Sergius, el protegía a la aldea, y podría ser que…. Con respecto a la verdad que busca Victorique…

Victorique dijo con fuerza.

— Pero no regresaré.

— ¡Es peligroso!

Victorique piso el suelo bajo de ella mientras veía fijamente a través del muro

— Pero Kujo, tu…

Interrumpió lo que quería decir como si dudara, y después puso una expresión seria.

— Tú me estas protegiendo ¿verdad? Me seguiste aquí incluso sin nada de equipaje.

—… ¡Por supuesto!

Kazuya gritó, y ambos se quedaron viendo fijamente. No era porque se llevaran bien, era una mirada como si una pelea final fuese a comenzar, pero aun así, ambos continuaron viéndose sin decirse nada, y de pronto…

Alguien abrió con fuerza la puerta de la habitación de Victorique, se trataba de Mildred con su cabello rojizo vistiendo un Dolly curl, parecía molesta.

Entró a la habitación haciendo mucho ruido al caminar y Kazuya recordó como Harminia caminaba sin hacer ruido, había una gran diferencia entre ambas, Mildred entró a grandes pasos, hasta que se percató que Victorique estaba frente a un agujero cuadrado y comenzó a reír mientras la apuntaba. Victorique resopló, y sus hombros comenzaron a temblar como su fuera un pequeño gato regañada por adulto, parpadeando sorprendida.

— ¿Que estás haciendo pequeña?

El color en la expresión de Victorique cambió, y Kazuya se sorprendió para sus adentros,

— (No me digas que… ¿le preocupa ser de baja estatura?)

Mildred no parecía decirlo con maldad, lo dijo mientras se acercaba.

— Ellos son tontos, ellos… ¡son ellos! El barbudo de Alan, el rico de Derik, el callado de Raul, los tres, solo me lleve bien con ellos porque Derik es rico.

— Po.. ¿Por algo como eso?

— ¡Me gusta el dinero!

Por algún motivo Mildred lo dijo molesta.

—Más que un vino de uva delicioso, más que un hermoso vestido, el dinero me gusta más que nada.

Sin pensarlo Victorique y Kazuya se quedaron viendo, Recordaron la vajilla que robo en el bazar del mercado Nomino, en el momento en que comenzó a hablar de dinero se sintió algo extraño, el ambiente que emanaba Mildred, tenía aroma a flores, dulce y espeso mientras reía,

— (Por que será…)

Dinero, dinero, Mildred continuaba diciéndolo, y Kazuya se cansó, pero fue Victorique la primera en abrir la boca.

—… El vino y los vestidos se compran con dinero.

— Como sea, ellos vienen como turistas, a pesar de que como estan los aldeanos la noche anterior del festival, ellos estaban más interesados en la iglesia, porque esa iglesia tenía que estar cerrada una vez al año durante el festival del solsticio, y no se permitía a nadie adentro, parece que habían decidido muchas cosas, los seguí ¿y que creen que hicieron cuando fueron a la iglesia? Había importantes y viejas vasijas, la tiraron al agua sagrada que estaba cerca, hacían mucho ruido diciendo que era interesante, ¿por qué veían todo con tanto interés? ¿Porque se rían? Hicieron enojar a los aldeanos, y al final, PAM, no solo fue una, los tres tiraron las tres vasijas … ¿cómo fue que no se rompieron?, maldición… el jefe de la aldea se enojó tanto que le salía humo de la cabeza, ellos solo le ven valor a lo nuevo, pero no saben su valor real… idiotas.

Mientras Mildred hablaba, tomó el recipiente de agua y una copa roja, y la bebió sin siquiera ver su contenido…. Y comenzó a toser.

— ¿Que tiene esta cosa...? Me tragué… ¿algo redondo?

—… ¡Ah!

Kazuya pensó “era un ojo” pero procuró no decir nada innecesario, en cambio dijo que debería ser un dulce o algo así y ella pareció convencida.

Mildred salió de la habitación mientras hacía mucho ruido al caminar y volvió a reinar el silencio, y Victorique regresó de la habitación de al lado Ambos hablaron poco, y Kazuya comprobó varias veces que la puerta estuviera cerrada con llave.

— Victorique, yo estaré en esta habitación, me daré cuenta de inmediato si alguien entra.

— Um... que valiente.

—… Oye, lo digo en serio, ¡recuerda que eres tú a la que buscan!

Kazuya puso la mecedora contra la puerta, se sentó y cerró los ojos… no parecía poder dormir, le era difícil dormir sin almohada, además la forma en que estaba sentado no era cómoda para ello. Cuando Victorique le comenzó a hablar en voz baja algo alegre.

— Tu… ¿Recuerdas cuando traía una asombrosa y sencilla cama entre mis cosas?

Kazuya le ponía atención mientras le parecía extraño.

— Tus cosas... ¿esa tonta y enorme maleta tamaño familiar como si fueras a un nuevo continente?

— ¿¡Mu!? El tonto eres tú, eso fue a la conclusión a la que llegué después de pensar mucho, era lo mínimo necesario... ¡Pero te creíste mucho regañándome y dejándolas a un lado, toma la responsabilidad y duérmete en esa mecedora!

—… Un florero y un juego de té. Creo que nunca necesitarías algo como eso.

Le contesto, y volvieron a volar los macarrones por el aire, mientras que Kazuya enojado recogió los dulces del suelo, y los regresó al lugar en el que estaban…

— ¿Victorique…?

Al levantar la cabeza parecía como si Victorique estuviera pensando el algo, ya no veía a Kazuya quien solo suspiró y regresó a la mecedora.

La noche avanzó y la mansión fue envuelta en silencio, la luz se hizo más tenue y Kazuya intentó a dormir. Victorique se recostó en la gran cama con dosel, y se quedó dormida, y Kazuya cerró los ojos en la mecedora, decidió dormir a la fuerza. Pero después… fijó la mirada en Victorique que yacía dormida. Abrazaba la almohada contra su cabeza.

—.. Que forma más extraña de dormir.

— Ku… Kuu… kuu….

Se escuchaba su respiración al dormir, y al verla bien, la cama demasiado grande y Victorique demasiado pequeña, más que una persona, parecía un gran cachorro, hasta que se escuchó desde el pasillo un reloj… “Ton, ton, ton”… Uno, dos… Kazuya comenzó a contar, y el sonido se detuvo al contar las 12, se percató de que eran las 12 y se decidió en dormir de una vez. Cerró los ojos abrazando la intranquilidad en su corazón.

 

Monologo 03

 

Sentí una presencia y me desperté a meda noche. La mansión estaba en silencio, solo se escuchaba el viendo afuera de la ventana, pero resonaba algo extraño, me acerque a la puerta y puse atención a los sonidos.

—… Por eso, a mitad del festival…

Alguien estaba hablando en voz baja, se podía escuchar la voz de los hombres desde una orilla del pasillo.

— Ninguno de los aldeanos se percatara…

—… Si… sin dudas no se enteraran.

Los hombres halaban a escondidas.

— Basta con que lo llevemos hasta el automóvil, hay un automóvil al pie de la montaña.

Parecía molesto, posiblemente solo lo estaría imaginando, pero parecía así después de todo. Los hombres que hablaban no se percataron de que alguien los escuchaba y continuaron hablando acerca de sus planes para el día de mañana.

— Si es a mitad del festival los aldeanos no se darán cuenta, la iglesia estará vacía a cierta hora.

— Bajaremos la montaña, y entonces…

¿Y entonces…?

 

 

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