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Gosick Volumen 2 - Capitulo 5


Capítulo 05:

Un secreto duerme en el bosque

 

Parece que la carroza que partió desde primera hora de mañana desde el pueblo al pie de la montaña, Bolovitz, subió la montaña mientras hacía ruido al pasar sobre las espinas, llegaron a la aldea pasadas el medio día después de pasar por frágiles desfiladeros como copas de vidrio.

La aldea estaba trastornada tras la muerte de un viajero y suspendieron el festival del solsticio de verano por un tiempo. el jefe de la aldea comenzó a reunirlos en la mansión gris y comenzaron a discutir, los cuidadores jóvenes que se encontraban vigilando sobre las vigas, se percataron de la carroza, y bajaron el puente uniendo fuerzas, recibiendo al invitado. Un viajero joven rubio de ojos azules, portando un abrigo elegante de seda brillante plateado comenzó a cruzar el puente dignamente. Los jóvenes vieron a ese nuevo visitante con su penado extraño, su cabello estaba hecho una línea hacia el frente, era como un taladro retorcido, lo observaban desde arriba atónitos… Ese hombre, Greville de Blois, el inspector había llegado a la aldea.

Su hermosa hermana pequeña Victorique de Blois y entró en la habitación que le habían indicado. A esa habitación sombría en lo profundo del pasillo, a ese estudio en el que había ocurrido un asesinato hace 20 años.

 

🐺 🐺 🐺

 

El estudio estaba envuelto en el silencio, parecía que no había entrado nadie en mucho tiempo, el librero y los libros sobre el escritorio estaban llenos de polvo, las cortinas de terciopelo levemente separadas dejaban entrar la luz del sol que quemaban el suelo, cambiando el color en varios lugares. Victorique abrió la puerta y entró en la habitación, con sus pequeños pasos que se supone deberían ser ligeros, hizo que el polvo comenzara a levantarse, Victorique se aclaró un poco la garganta, respiró un poco más lentamente y comenzó a ver a los alrededores. Era una habitación pequeña, había un escritorio de lectura y un gran librero, una silla con las patas dobladas, sobre un cofre se encontraba un candelero de metal, el escritorio y la silla, todo, era más grande y elegante en comparación con la pequeña habitación. En una de las paredes se entraba adornado un largo estante, y del otro lado de los cristales de él, había viejas armas adornadas que parecían ser de la época medieval, lanzas que parecían pesadas de acero, delgadas y largas espadas, entre otras cosas. A un lado de aquel estante se encontraba un gran reloj de péndulo, pareciera como si alguien lo hubiera mantenido, se encontraba moviéndose apropiadamente, el péndulo se balanceaba lentamente, las letras no se podían ver debido al polvo, pero si los números. Victorique detuvo su mirada, y se quedó viendo en un punto en el suelo. Separo sus pequeños labios.

— Aquí estaba el cuerpo.

Movió solo un poco su mirada.

— Y aquí, había una gran cantidad de monedas de oro tiradas.

Cerró los ojos.

—… ¿Por qué una montaña de monedas de oro se encontraba en él suelo? Debería de haber un motivo, en definitiva, este es un fragmento, un fragmento del caos, en definitiva es una pieza para poder reconstruir todo, Piensa, piensa…¡!

Victorique abrió lentamente sus ojos, volteó a ver a la puerta y susurró.

— Y entonces Cordelia entró, abrió la puerta que estaba cerrada con llave y no se encontraba nadie en el estudio pensando que eran las 12 de la noche, pero no sabía exactamente la hora, y entonces Cordelia encontró el cuerpo… ¿y la ventana?

Corrió a un lado de la ventana que se encontraba llena de polvo, abrió con violencia la cortina, y de nuevo una nube de polvo se levantó. Al ver fuera de la ventana Victorique movió la cabeza hacia los lados. Del otro lado había un acantilado, se escuchaba un sonido muy a lo lejos debajo…

— Por aquí no…

Victorique susurró.

— No pudieron haber entrado o salido por aquí. El culpable debió de usar la puerta para salir, el estudio estaba como siempre, pero aquí se cometió el asesinato, entonces…

Mordió con Fuerza sus pequeños dientes que eran como perlas, Victorique lo estaba soportando.

— ¡Ma…!

— ¿Qué estás haciendo?

Se escuchó una voz suave, Victorique tragó saliva y se dio la vuelta, allí se encontraba Harminia. Había abierto la puerta sin hacer nada de ruido, viendo hacia abajo con una expresión de reprimenda hacia la pequeña intrusa. Victorique apretó con fuerza los dientes.

— Sergius-sama dijo que no entraras aquí.

—… ¿Por qué?

Victorique le respondió.

— Que ¿por qué…?

Harminia dudaba inclinando la cabeza, y se volvió a mover como si fuese una muñeca descompuesta.

— ¿No será porque sería un problema si se dieran cuenta?

—… ¿A qué te refieres?

— El incidente que ocurrió en este estudio, esconde otra cosa después de todo.

— ¿¡No me digas que!?

Harminia sonrió. “Ku ku ku” su risa continuó. Ku ku ku…

Victorique interrumpió su riza con una voz inexpresiva.

— No puedo perdonar la decisión de Sergius. Puedo hacer una hipótesis de que nadie tiene opinión acerca de las decisiones que él toma como jefe de la aldea. Y esa maldición continua hasta ahora, pero… el que nos halla prohibido ver este estudio, es su propia lógica, ¿no sería porque siente algo de inseguridad dentro de sí? O posiblemente, puede que haya algo que sea problemático si lo descubren. ¿Me equivoco?

Harminia reía cada vez con más fuerza. Pero esa risa eventualmente se vio interrumpida, comenzó a tener una expresión pálida como la de un fantasma llena de preocupación. Se talló los ojos, y sus pupilas parecían no reflejar nada, después de tallarse comenzaron a vérsele incontables venas rojas moviendo la cabeza de izquierda a derecha preocupada. Harminia dio un gran suspiro.

Fu u u u …




— ¿Que pasa Harminia?

Harminia terminó de exhalar, y después de eso dijo.

— … La verdad es que, siempre ha habido algo que me intrigaba, pero nunca dije nada

Victorique la veía detenidamente, Harminia se aproximaba sin hacer ruido al caminar. Se acercaba a Victorique lentamente, hizo vibrar el aire con una voz grave.

— En ese momento me encontraba en la mansión, también durante el suceso de aquella noche, recuerdo el escándalo, pero en ese entonces tenía seis años, Temía el pecado de Cordelia y cuando ella cayó en cama por la fiebre me sugirieron verla, pero me negué, tenía miedo y por fin exiliaron al culpable al bosque con escaso equipaje, estaba tranquila, después de eso fui yo la que caí en cama por fiebre, tanto así le temía a Cordela… a la presencia del culpable.

Harminia interrumpió lo que estaba diciendo. Ella misma se desconectó, y sus pupilas se movieron haciéndose más pequeñas, tenía una expresión extraña sin saber a qué era lo que estaba viendo, y con esa expresión de acercó a las mejillas de Victorique.

— Pero. Incluso después de que desterraran a Cordelia, La desgracia de ella no salió de la aldea. Y doce años después, la aldea comenzó a cambiar poco a poco, el color de la aldea comenzó a perderse, como si fuese una pintura que solo fuese pintada con blanco y negro, y entonces los niños redujeron bastante. Aun con los nuevos bebes que nacían… la desgracia no desaparecía, podría ser que… tal vez piense demasiado… pero podría ser que…

Harminia no continuó hablando. Y Victorique fue la que habló.

— Puede que el culpable aún se encuentre en la aldea.

—…

Harminia apretó con fuerza la boca.

— … Es lo mismo con la conversación de Sergius-sama. Lo más sencillo fue pensar que Cordelia fue la culpable, la puerta del estudio estaba cerrada desde adentro y esa llave solo la tenía Theodore-sama y Cordelia, dentro no había nadie, nadie además de Cordelia quien había entrado por su cuenta, Nadie más pudo haber apuñalado a Theodore por la espalda con la daga. Por supuesto, también hay cosas que no entiendo, las monedas de oro que estaban esparcidas por el suelo, y como todos estaban confundidos con respecto a la hora… además, el hecho de que el culpable era alguien cercano a Cordelia no cambia.

— Fum

— Pero…

Las pupilas de Harminia se hicieron más pequeñas y gritó.

— ¡Me percaté de ello cuando me volví adulta! ¡Hay algo extraño en todo esto! Theodore-sama… fue apuñalado en la parte superior de la espalda de arriba hacia abajo y la daga fue enterrada en su espalda hasta la empuñadura, sin embargo, Theodore-sama era un hombre adulto, y la exiliada Cordelia era una chica de 15 años, su estatura era diferente. Si no fuera así…

Por algún motivo la expresión de Harminia se aclaró y comenzó a sonreír emocionándose mientras juntaba ambas manos, moviéndolas con fuerza de arriba abajo. Una daga que no podía verse brillo por la luz del sol que entraba por la ventana, y como si apuñalara al hombre muerto que se encontraba allí hace 20 años… fue un instante frio.

— … Si no fuera así no hubiese podido matarlo. Pero ¿por qué Cordelia, se tomó la molestia de dar la vuelta hasta la espalda de Theodore-sama? ¿y lo apuñalo de ese modo? Además, con su baja estatura, y necesitaría mucha fuerza, de lo contrario no hubiera podido hundir la daga hasta la empuñadura.

—… Exactamente.

— Esto es lo que estaba pensando, para un hombre más grande que ella misma, si fuese a apuñalar a alguien así, entonces.

Harminia puso la daga invisible al nivel de su estómago, y tomo una posición como si apuñalara de frente a su adversario con todo el peso de su cuerpo. Abrió grande los ojos y comenzó a mover el cuello lentamente, viendo a Victorique hacia abajo.

— ¿Verdad?

— Así es.

—…….

Harminia de pronto guardó silencio.

— ¿Quién habrá sido quien lo asesino?

— No lo sé, yo solo comprendo que hay algo extraño.

Solo dijo eso y Harminia cerró la boca. Salió del estudio a paso rápido, como si estuviera huyendo. Dejo sola a Victorique en la habitación, observando su figura al alejarse. Comenzó a hablar sola.

— La daga con una manera extraña de apuñalar. Las monedas de oro esparcidas, el tiempo confuso…

Movió el cuello a los lados, desde la luz que provenía de la ventana podía verse el polvo como si fueran dos personas bailando. Blancos y alzándose. El sonido del reloj de péndulo se escuchaba pesado, resonó correctamente. Y…

Se escuchó un leve sonido, y entonces… El reloj comenzó a sonar. Victorique abrió grande los ojos, poniendo atención al sonido como si estuviera sorprendida, sus mejillas se pusieron rojas, y su expresión se ilumino, en ese momento… se escuchó el sonido de las aves al volar fuera de la ventana. Y varias plumas blancas pudieron verse a través de la ventana. Levanto la mirada y se quedó viendo hacia afuera, varias de ellas se elevaron hacia el cielo oscuro. La expresión de Victorique cambio a una expresión tranquila, como si fuese una pequeña muñeca… estaba pensando en algo.

Sus ojos verdes esmeralda comenzaron a moverse, era como si un fuego verde ardiera en ellos. esos ojos, pese a que parecían arder, a la vez eran fríos. Entrecerro los ojos, y se mantuvo así por varios segundos. hasta que. Victorique levantó la cabeza, esa expresión era fría llena de confianza.

— “La fuente del conocimiento” ha hablado… ¡todos los fragmentos han sido reunidos!

Se dio la vuelta lentamente hacia la pesada puerta del estudio.

—… Pero…

De pronto su expresión se nubló.

— Pero… como pruebo esto…

 

 

 

 

🐺 🐺 🐺

 

En ese entonces, Kazuya estaba corriendo por todas partes, de la plaza al comentario, Buscando a Victorique de la cual se había separado, el día de ayer habían sido perseguidos por lobos salvajes, alguien le había puesto un ojo en el agua, una persona extraña se había metido en la cama de al lado para amenazarla y el asesinato que había ocurrido hace poco…  Borró todas las cosas que estaban pasando por su cabeza, Kazuya estaba muy preocupado. Daba vueltas por la aldea preguntando por todas partes a los aldeanos si no habían visto la chica con la que había llegado, e inclinó la cabeza…Haa... Justo cuando estaba suspirando algo se clavó por la parte de atrás de su cabeza era algo extraño con la punta afilada… Al darse la vuelta algo como la punta de un taladro amarillo abarcaba toda su área de visión, temió por un momento que se le encajara en el ojo y sin pensarlo retrocedió.

— … Tú.

Era la voz de ira de un hombre.

— ¿Eres Kujou Kazuya-kun verdad?

—… ¿Inspector!?

El inspector Greville de Blois se encontraba de pie. Abrazaba una enorme maleta cuadrada de viaje, fruncia el cejo y sus manos temblaban. Parecía estar enojado.

— Su equipaje es grande.

— Tú…

— ¿Eso también será de herencia?[1] Y el equipaje de Victorique también era grande…

— Tu… tu…

Varias venas azules aparecieron en su frente. Dejó algo de tiempo y el inspector gritó con ira.

— ¿Por qué estas tu aquí!? ¡Además, además… eso...! ¡eso! ¡Eso! La del cabello largo… la descarada… la enana…

Y Kazuya mientras sentía la aplastante ira del inspector…

— Este… ¿la hermana del inspector?

—…

Solo se escuchó su nariz al resoplar. El inspector no le respondió, solo continuaba pisando el suelo molesto, y por fin dijo en voz baja.

—… Eso también… ¿está aquí?

— Haa…

— Kujou-lun, No hay manera de que hallas venido a esta aldea tu solo después de todo…

— Parece que es la aldea natal de su mamá.

El inspector movio la cabeza y gimió molesto.

— ¿¡Donde esta eso!? ¡¡Eso!!

— Yo también la estoy buscando.

— ¡Que persona tan despreocupada! Tú también lo sabes, “Eso” tiene un permiso especial para salir, por eso es que casi no sale de la academia, y antes de eso no salía de la torre de la mansión, pero si se supiera que vino hasta acá por su cuenta, ¡también me pasaría algo terrible a mi…!

El inspector Blois pateaba el suelo enojado.

— ¿…Algo terrible? Inspector, ¿Por qué Victorique no puede salir afuera? De vez en cuando viajar para tomarse unas vacaciones, o al menos salir los fines de semana de compras, creo que cualquiera podría hacer esas cosas…

El inspector fingió que no lo escuchaba y Kazuya suspiró.

— Pero aun así inspector… ¿Vino persiguiendo a Victorique verdad? Pero vaya que adivino que estaba aquí.

— ¡Eso es obvio! Que “eso” salga por su cuenta de la academia Santa Margarita, es algo sin precedentes. Tu. ¿¡Si fuese el caso el lugar al que se tomaría la molestia para venir seria este lugar verdad?

—.. ¿En serio?

Cuando ambos estaban discutiendo, a lo lejos se vio una mujer con un remolino de cabellos rojos que se acercaba… y se pudo ver que se dio la vuelta rápidamente. Kazuya se percató de eso.

— ¡Cierto inspector-san…! Acerca del culpable del asunto de la vajilla de porcelana robada en el bazar… ¿por qué vino con nosotros? Esa hermana… la que hacía papel de hermana, le encantan las apuestas y el alcohol, y además dijo que le gustaba el dinero por sobre todo el dinero, como sea, esa extraña hermana…

—…

Por algún motivo el inspector volvió a fingir que no lo escuchaba. Kazuya cerró la boca y se le quedo viendo al inspector.

— (Hay algo extraño…)

Ahora que lo recordaba la actitud del inspector era extraña también cuando Victorique resolvió el caso de la vajilla robada en el basar. Cuando se percató del culpable salió de la biblioteca con una expresión como si tuviese un problema,  además de que no atrapo al culpable, y además esa mujer Mildred, cuando vio al inspector dio la vuelta y se alejó como si huyera…

Mientras que Kazuya estaba pensando, la puerta de la mención se abrió y Victorique salió de allí. El inspector grito “¡Ah!” puso ambas manos sobre los hombros de Kazuya y comenzó a sacudirlo.

— ¡Esta bien! ¡Dile a “eso” que regrese de inmediato a la academia! Tú, ¿¡lo entiendes!?

Victorique se percató de su discusión y levantó la cabeza para verlos, pero no parecía sorprendida. Kazuya se alejó del inspector, y corrió dirigiéndose a Victorique.

—… ¿En dónde estabas? Victorique, estaba preocupado buscándote.

Kazuya le hablaba casi gritando, pero Victorique continuó caminando como si estuviera muy centrada pensando en algo. Cuando Kazuya le habló, ella por fin parecía que se percató de ello y levantó la cabeza.

— ¿Ah, eres tú?

— No es “Tu” y tu hermano mayor también vino…

— Ah ¿Greville? Ya pensaba que era hora de que llegara…

— ¿En serio? ¿cómo es que lo sabias?

Victorique levantó la cabeza como si estuviera sorprendida, y dijo extrañada.

—… Tu… ¿no te habías dado cuenta?

— ¿Darme cuenta? ¿De qué cosa?

— De eso.

— ¿Eso?

—… Así déjalo

Victorique lo dijo como si estuviera enojada y cerró la boca. Y como continuó caminando Kazuya se apresuró a seguirla.

—Como sea, a pesar de que acaba de ocurrir aquel terrible incidente, te pones a dar vueltas por allí sola, si no quieres regresar no hay nada que hacerle, pero en cambio por favor, no te alejes de mí.

— ¿Por qué?

— ¡Porque me preocupo!

Kazuya lo dijo enojado. Victorique por primera vez volteó hacia arriba y se quedó viendo fijamente el rostro de alguien como su fuese algo extraño y ese rostro eventualmente cambio a una expresión dura.

—… Tú, No estoy para eso ahora.

— Por eso. Victorique, me preocupo por ti…

— No necesitas hacerlo.

— …!!

— Tu, Déjame sola, ¿por qué eres tan entrometido? ¿Estas aburrido?

— ¡¡Naa…!!

El rostro de Kazuya se tiñó de rojo por la ira y cuando movía la boca sin emitir palabras, escuchó una voz a lo lejos que los llamaba a ambos. Los dos voltearon al mismo tiempo y Ambrose quien estaba de pie frente a la iglesia les hizo una señal con la mano. Se vieron mutuamente y dejaron la discusión en un armisticio y ambos se dirigieron a la iglesia.

 

Frente a la iglesia en algún momento Ambrose había reunido a chicos y chicas en sus diez años. Ambrose tenía una cara de cansancio, pero aun así estaba alegre.

— Sergius-sama lo consideró y el festival del solsticio de verano continuará, así que…

Según la explicación de Ambrose durante el atardecer del festival, solo los niños se reúnen en la iglesia para ver el futuro. Durante la puesta en escena del medio día, el ejército del verano había ganado y después de prometer por la prosperidad, la iglesia se quedaba deshabitada por la tarde y los ancestros llegaban a la plaza atravesado la iglesia, y cuando se hiciera de noche, con los ancestros viendo por la prosperidad comenzarían con el ritual. Pero antes… había un ritual en donde solo los niños de uno por uno se les mostraba el futro mediante una forma cercana a los espíritus de los ancestros, El jefe de la aldea estaría hablando las palabras de los ancestros.

— Ya que estamos, ¿qué les parece si lo intentan? Yo soy el ayudante de Sergius-sama después de todo, fórmense en la fila por favor.

Parecía que para Victorique era algo molesto, pero después de que solo Kazuya dijo que lo intentaría, ella también se formó.

Un ambiente pesado llenaba la iglesia. El techo era alto pero la anchura delgada, entre más ascendía se volvía más puntiagudo, el Vitral brillaba, había eco al grado de que una pequeña voz resonaba por todo el lugar. Las habitaciones interiores estaban sumergidas en la oscuridad, había flores y muchos y pequeños tragaluces que dividían la luz sutilmente. Las pequeñas luces blancas caían como si fueran nieve. El amplio salón frontal tenía cinco líneas de largas bancas alineadas, las largas sillas hechas de piedra eran adornadas por las flores. Parecía que solo había una habitación en donde el brillo de los pétalos de las rosas de luz que provenía desde el techo puntiagudo no llegaba sumergiéndose en la oscuridad. Y la capilla tenía tenues luces, tenía candeleros, cuyas pequeñas llamas se mecían. Iluminando varias vasijas que parecían puestas con mucho aprecio, Kazuya pensó que esos deberían de ser las vasijas que habían arrojado al agua bendita.

Sus ojos se acostumbraron a la oscuridad y pudieron ver a Sergius y Ambrose sentados en la capilla. Sergius tenía cubierto el cuerpo con una toga que le hacía parecer a un monje, el cinturón morado que portaba era tan largo que llegaba al suelo, cerró los ojos y bebió de una copa de vidrio hasta terminar con el agua que había en ella. Cuando hacia eso Ambrose rellenaba la copa. Los chicos y chicas se dirigían a la capilla del fondo por turnos con el jefe de la aldea Sergius y los chicos le susurraban algo, cada vez que ocurría Sergius cerraba los ojos, se mantenía en silencio durante unos segundos como si estuviera rezando. y les respondía en un susurro. Esas palabras eran sorprendentemente largas, pero solo decía una cosa, algunos chicos y chicas parecían satisfechos con una gran sonrisa, mientras que otros lloraban asustados, iban retirándose uno detrás de otro. Era un ambiente silencioso y de respeto. En un inicio Kazuya no estaba siendo serio, pero siendo presionado por la actitud de los chicos y las chicas comenzó a sentirse de manera más seria.

— Pero aun así… ¿el futuro? ¿Tengo que preguntarle algo…?

Por fin había llegado el turno de Kazuya, y Victorique, ella empujó a Kazuya.

— Tu, ve primero.

— Hee, ¿yo? e, entendido…

Kazuya avanzó hasta ponerse frente a Sergius.

— Este…

Sergius cerró sus ojos, y Kazuya comenzó a ocuparse pensando.

— (Este... ¿algo como si podré volverme útil para mi país y para el mundo?... algo acerca del futuro…)

—… La verdad es que tengo una amiga.

Su boca se movió por su cuenta, y comenzó a decir algo completamente diferente a lo que estaba pensando, pero por alguna razón una vez que comenzó a hablar no pudo detenerse.

— Este, es una chica, como sea, es linda pero mal hablada, como decirlo, la verdad es que no sé realmente que hacer, desde un principio eso no es por mi culpa, creo fuertemente que ella es la extraña, siempre me usa y me trata como tonto, y me trata como si fuera un estorbo.

—… Eso es muy cruel.

— Si, me canso continuamente, en serio me hace enojar.

—.. ¿es una suposición?

— ¡Es la verdad! me enoja tanto que no puedo soportarlo.

— Um…

— Lo que quiero decir…

— … Dilo.

— Yo… este…

Kazuya dudó. Después de eso dejo de tratar de pensar y su corazón fue el que continuó.

— ¿A partir de ahora podré estar por siempre junto a Victorique?

Su rostro se puso rojo, se preguntó por qué de pronto se había sentido triste, y se arrepintió con fuerza de haber hecho esa pregunta. Entre enojo y expectativa, un sentimiento desconocido se albergó en su pecho. Se decidió ignorarlo pensando que una emoción como esa no era digna de un hombre.

La capilla fue envuelta por el silencio, hundida en la oscuridad. Percibió la luz de sobre Sergius que se mantenía con la boca cerrada, un fragmento de rayo de luz… brilló solo un instante mientras caía y después desapareció. Después de eso sintió que estaba aún más oscuro que antes, y esperó mientras se mordía los labios. Al final Sergius susurró con una voz ronca.

— No morirán juntos.

Kazuya levantó la cabeza, y Sergius abrió lentamente los ojos. Sus pupilas habían desaparecido, sus dos ojos eran de un color blanco borroso, abrió su boca y habló. Al principio no logró entenderle, pero eventualmente logró escuchar sus palabras.

—.... Varios años a partir de ahora… soplará un gran viento que sacudirá el mundo.

— ¿He?...

— Sus cuerpos son ligeros, a pesar de que sus sentimientos sean fuertes, no podrán contra ese viento.

—…

— Debido a ese gran viento, los dos se separarán.

Kazuya sintió como se le enfriaba la sangre.

— Pero no te preocupes.

—…

— Sus corazones nunca se alejarán.

— Corazones…?

— Si, así es.

Las pupilas de Sergius de pronto regresaron a como eran, y tomó agua directamente de la jarra, de su boca a su garganta, el agua cayó como una cascada. Le susurró a Kazuya “puedes irte” y después llamó a Victorique quien segua.

Y Como si terminara de clavar un clavo.

— No preguntes acerca de tu madre.

Escuchó decir detrás de él.

 

Kazuya salió corriendo de la iglesia donde estaban los niños haciendo ruido. Afuera estaba bastante iluminado, aún era medio día. Se cansó de correr y una vez que llegó afuera se detuvo. La espesa y blanca niebla aún se podía ver, por detrás y por delante de él no había nadie, Kazuya se encontraba de pie solo. Dentro de su cabeza las palabras de Sergius resonaban.

— (Sus corazones no se alejarán…)

— (Debido a ese gran viento, los dos se separarán…)

— (Dentro de varios años…)

— (Un viento…)

Kazuya movió la cabeza con fuerza hacia los lados.

— No voy a creerlo, no creo en las adivinaciones…

Sintió que su voz se escuchó junto con inseguridad. Y pensó que no era típico de él. Después de eso se preguntó por qué habría hecho esa pregunta mientras inclinaba la cabeza. Al estar de pie así centrado en sus pensamientos se quedó viendo a sus zapatos, y sintió la presencia de alguien del otro lado de la espesa niebla frente a él, se acercaba mientras escuchaba sus pisadas una tras otra. Y eventualmente desde la niebla apareció un pequeño rostro con su cabello amarrado detalladamente, se talló con fuerza los ojos y se le quedó viendo a Kazuya. Se trataba de Harminia.

— Esa adivinación…

Kazuya le explicó brevemente, y Harminia asintió, su voz era grave como la de un hombre, y después de eso continuó con una voz aguda como la de una chica joven.

— ¿Te dieron un resultado malo verdad?

— Haa, bueno… si… tal vez.

— Las adivinaciones no fallan.

— Bueno, no es como si realmente creyera en las adivinaciones…

— No fallan.

Harminia se dio la vuelta, y comenzó a reír. Desde detrás de Kazuya apareció Victorique que los estaba viendo, Harminia los vio a los dos y mientras los comparaba habló esta vez con una vez como de una anciana.

— Pero hubo una vez en el pasado en la que falló…

Harminia dijo eso y se retiró, hasta que su figura desapareció dentro de la niebla.

— ¿Que le pasa? falla o no falla… Victorique… ¡¡Waaa!! ¿¡Que, que pasa!?

Cuando Kazuya estaba por quejarse volteó a ver hacia abajo a su lado y se sorprendió. Victorique parecía de mal humor inflando sus mejillas. Era como si una ardilla de árbol se hubiera llenado la boca con nueces. Y en sus ojos había muchas lágrimas.

— (Esa expresión… de seguro le dijeron algo bastante malo…)

Kazuya le preguntó a Victorique mientras se encontraban caminando en dirección a la mansión.

— ¿Qué fue lo que preguntaste?

—… ¿Eso tiene algo que ver contigo?

La respuesta de Victorique buscaba pelea, estaba de mal humor como siempre, Kazuya se molestó.

—… Bueno, nada, pero…



Recordó que si le hicieran la misma pregunta le sería un problema, así que guardó silencio.

— (Puede ser que Victorique haya hecho una pregunta que no pudiera decirle a cualquier persona, una pregunta seria… entonces no creo que sea buena idea preguntarle a la fuerza…)

Y Victorique dijo de aun de mal humor.

—… Pregunté si crecería…

— ¿Crecer? ¿Qué cosa?

— De estatura.

—… ¿¡Estatura!?

Kazuya dejo de caminar, y volteó a ver hacia abajo a su lado. Viéndolos a ambos la cabeza de Victorique con su pequeño cuerpo le llegaba por el pecho a Kazuya, para ser una chica de 15 años se podría decir que es más bien pequeña. Parece que ella le preocupa eso. Y Kazuya sin querer dejo salir una frase irrespetuosa.

— Ha, solo era la estatura…

Pensó para sí mismo.

— (ah, ya veo, la adivinación le dijo que ya no crecería más de estatura…)

Sin querer sonrió mientras sentía un poco de pena por ella. El sentimiento de enojo que sentía hasta ahora desapareció como si nada. Kazuya normalmente no solía preocuparse mucho por esas cosas, a diferencia de cuando su padre y hermanos lo lastimaban de verdad. Pero Victorique que volteó a ver hacia arriba a Kazuya que había comenzado a sonreír, con una sonrisa…no… observo a Kazuya con una mirada peligrosa.

— … Kujou, tu, ¿te acabas de reír?

— ¿He?

La expresión de Victorique de pronto se llenó de tristeza.

— Tu… Siempre eres así, nunca me… entiendes. Pero aun así… siempre dices lo que piensas tan fácilmente como si fueras transparente.

Victorique soltó unas palabras como si fueran un acertijo. Eran palabras que no parecían típicas de ella, su tono de voz era más oscuro que de costumbre, parecía que en cualquier momento se pondría a llorar. Kazuya sorprendido estaba por responderle, pero en ese momento…

Victorique se levantó ligeramente el vestido de encaje y dirigiendo la punta de sus zapatos de piel pateó con todas sus fuerzas a la espinilla de Kazuya. No tenía demasiada fuerza, pero su pequeño zapato era bastante duro, Kazuya saltó.

— ¡Aaaaa!

Victorique se le quedó viendo a Kazuya como si estuviese llorando.

— Oye… ¿Victorique? Eso duele, oye, duele, ¿¡que estás haciendo!?

Victorique no le respondió y entró primero a la mansión…

 

Kazuya intento seguirla, pero el inspector Blois lo había vuelto a encontrar y lo llamó para detenerlo. Estaba preocupado por Victorique, pero se detuvo en ese lugar.

— Oye Kujou-kun, ¿y? nuestra, este… “eso” … ¿regresará? Es un problema si no está en la academia, es un problema para mí, a ti te escucha…

— No, inspector…

Kazuya le comentó que Victorique aun no regresaría y que el la acompañaría. El inspector se río.

— Kujou-kun, La estas siguiendo eso quiere decir que están relacionados ¿verdad? Es cierto, te llevas bien con “eso”. Además, no es algo solo entre tú y “eso”.

— … ¿A qué te refieres?

El inspector entrecerró los ojos y vio a Kazuya hacia abajo.

— “Eso” no puede estar afuera… Cordelia Gyalo hizo algo que no debería en la anterior guerra mundial. “Eso” no es una persona normal, es peligroso, tu aun no sabes eso, Kujou-kun…

La expresión del inspector estaba entre miedo y mal humor, Kazuya lo observaba en silencio viendo hacia arriba, quería preguntare algo, pero no sabía que debería preguntarle, simplemente se percató de que había algo que aún no sabía acerca de Victorique, al pensar eso se sintió entre enojado y triste. El inspector Blois continuó.

— Como sea, “Eso” tiene que regresar a la academia Santa Margarita, ingresó a esa escuela con esa promesa, lo que sigue… probablemente mi padre lo decida…

— ¿Su padre?… ¿el conde Blois…?

— ¡Así es…! “Eso” y yo también, seremos acusados, después de todo, de entre la familia tengo a tarea de vigilar a “eso”…

Kazuya movió la cabeza hacia los lados sin entender nada.

Apareció una figura humana del otro lado de la niebla que se acercaba a los dos, Kazuya se percató de esas fuertes pisadas y se dio la vuelta, el inspector también se percató de ello un poco después. Aquel que se acercaba desde la niebla era Ambrose. Llegó a paso rápido desde la iglesia, se acercó a ambos y se detuvo. Al verlo así, parecía que fuese alguien quien estuviera perdido dentro de la niebla por mucho tiempo, sus ropas parecían viejas, también el chaleco de cuero le llegaba hasta las rodillas, zapatos grandes y puntiagudos que hacían ruido al caminar, como si fuera un fantasma errante de un granjero de la era media. Pero su rostro, ese cabello rubio y ojos verdes, mejillas rosadas cual chica, y además ese brillo lleno de curiosidad en su expresión, desbordaba de un especial atractivo de alguien joven quien apenas acababa de entrar en la adolescencia. Él le dirigió una sonrisa a Kazuya, se percató del nuevo invitado y cortésmente continuó.

 — Escuché que teníamos un nuevo invitado, si, gus… ¿?

De poco a poco comenzó a cortar lo que decía, y Ambrose, con una mirada brillante veía hacia arriba hacia rostro de aquel que parecía ser de la aristocracia, tenía su atención puesta en aquello que parecía un taladro. Esa era la naturaleza de Ambrose, parecía ser un niño travieso, se olvidó por completo de su posición como ayudante del jefe de la aldea, y observó con curiosidad al nuevo invitado, y de pronto, comenzó a preguntar como si fuera un niño.

— ¿Señor, ese peinado es una moda entre los jóvenes? ¿Por qué tendrán esa imagen? Y además esa ropa… ¿es seda verdad? ¿Los hombres también visten de seda? ¿Y qué es eso plateado que brilla en sus mangas…? ¿Qué es eso que está en lugar de los botones? Es hermoso… ¿está hecho con plata? Y, y…

—… ¡Ambrose!

Se escuchó una dura voz proveniente desde lo profundo de la niebla. Ambrose se dio la vuelta, y cerró su boca, el inspector Blois podría haber hablado de su moda como si nada, pero se sorprendió al ver a un anciano que vestía como monje apareciendo a través de la niebla y cerró la boca. El inspector se escondió detrás de pequeño cuerpo de Kazuya, y le susurró desde atrás.

—… ¿Quién es?

— El jefe de la aldea.

La voz de Sergius temblaba de ira, se le quedaba viendo fijamente a su joven ayudante. Ambrose, quien por su parte se mordió los labios como diciendo “maldición” y agachó la cabeza.

— Ambrose... ¿Aun tienes esa clase de intereses? Eres la persona que protegerá este lugar como el siguiente jefe de la aldea, a pesar de que eres un joven que está aprendiendo de mí.

— Ha…

— Cada que viene una persona del mundo de afuera te llenas de curiosidad, también era igual cuando eras niño, pasó lo mismo cuando vino un sucesor llamado Brian Rosco hace tiempo, se quedó en la aldea un tiempo, y no hablaste de la aldea, estúpida curiosidad. Incluso varios meses después de que se fue Brian solo te quedabas sobre los andamios viendo en dirección a las montañas, incluso dijiste que querías convertirte en un joven viajero, ¿no has cambiado nada de cuando eras un niño tonto verdad?

— Lo siento mucho…

Ambrose bajaba cada vez más la cabeza.

— Además, Ambrose… tu cabello se está suelto, amárralo fuertemente como se debe, eso es para evitar que tu corazón dude.

Ambrose se llevó la mano rápidamente a su cabello, no se veía demasiado alborotado, pero algo como dos cabellos sobresalían por su cuello. Sergius observaba por un momento a que el joven se arreglara el cabello, hasta que por fin la mirada del anciano se dirigió a Kazuya y a aquel que se escondía, al hombre a la moda.

— ¿Usted es?

Ambrose anunció que era el nuevo invitado que había llegado, y siguiéndole de Kazuya quien mencionó que era el medio hermano de Victorique, Sergius frunció el ceño. Y el inspector Blois saludó inflando su pecho.

— Greville de Blois, soy un famoso inspector… no, … es… broma… ¿pasa algo?

En cuanto el inspector Blois dijo su profesión la expresión de Sergius cambio por completo.

— ¿Inspector he?...

— Haa, este… ¿pasa algo?

— En ese caso…

Sergius se le quedó viendo directamente al inspector Blois.

— Por favor, tenemos un caso que me gustaría que solucionara.

 

 

🐺 🐺 🐺

 

 

En el comedor que se encontraba en el primer piso de la mansión gris.

 Una pieza de mármol, cuatro espejos las paredes en las esquinas, con lámparas de cristal. Había pinturas adornando los muros, y tal parece que eran cuadros del paisaje de la aldea. Era una habitación lujosa, pero después de todo por algún motivo era opresiva, el techo era bajo, y si se le ponía atención parecía como si los fuese a aplastar. Kazuya suspiró, dudaba del estado del inspector Blois sentado a su lado. Sergius se había llevada a Kazuya y al inspector Bois, y llegaron a la habitación sin decir nada.

Comenzaron a llegar un anciano tras otro, parecían ser los pesos pesados de la aldea, y tomaron asiento, Kazuya y el inspector Blois se hacían pequeños en una esquina. Harminia entró en la habitación sin hacer ruido, traía consigo viejas pero brillantes vajillas. Comenzó a dejar té y brandy, vino de uva entre otras cosas. Sergius se dirigió al inspector Blois, y comenzó a explicarle lo que había ocurrido varias horas antes, acerca del incidente en que un hombre fue muerto quemado en lugar del muñeco de “hombre de la nieve”.

— Es decir, pudieron ver justo antes del incidente al hombre llamado Alan que murió, caminando en otro lugar, las chicas le lanzaron avellanas, y se retiró con dolor… pero después de eso, cuando Ambrose le prendió fuego al muñeco que estaba sobre la carroza, resultó que dentro del muñeco se encontraba Alan, quien fue envuelto por las llamas y murió…

— Si.

El inspector Blois escuchaba preocupado mientras movía constantemente el pie.

— Es bastante conveniente que sea un inspector, nos gustaría que resolviera este caso misterioso…

—… Oye.

El inspector pellizco la pierna de Kazuya.

—… ¿Qué pasa?

— Que pasa con “eso”?

— La lista hermana del inspector? Posiblemente se encuentre en su habitación.

— Tu, ve a traer eso.

Kazuya se puso de pie y le susurró al inspector.

— ¿De nuevo vas a pedir prestado el conocimiento de Victorique, y hacerlo como si fueran tus hazañas verdad? Entonces deberías ir tú mismo a pedirle que te ayude, lo que haces no siempre tiene sentido.

El inspector Blois le regresó una mirada extraña a Kazuya, y esa cara poco a poco por algún motivo comenzó a cambiar a frustración, y entonces dijo como si lo escupiera.

—… Nunca.

— ¿Qué cosa?

— Lo que yo le pido y lo que tú le pides es diferente. El resultado es completamente diferente. Kujou-kun, aun no te has dado cuenta, la gracia que tu recibes, es como si continuaras recibiendo dinero gratis de un prestamista sin escrúpulos y malos intereses, es algo inusual y bastante extraño.

— … ¿Qué estás diciendo?

— ¡Solo ve a traerla! Tú se lo pedirás a “eso”, Kujou-kun.

— ¡Inspector...!

Pero aun así, Kazuya estaba preocupado por dejarla sola, se puso de pie y salió del comedor. El lugar estaba construido elegantemente, pero después de todo sentía ambiente aplastante del bajo techo. Caminaba solo por el pasillo. Subió por las grandes escaleras con pasamanos de cobre azul y tocó la puerta de la habitación de Victorique. Abrió la puerta de inmediato y Victorique asomó la cabeza de mal humor.

—… ¿Qué?

— Estaba preocupado así que vine a verte.

— Estoy bien, No quiero saber nada de ti, déjame sola.

— Tu… Tch, entendido, ya no seré insistente…. pero, tu hermano mayor está pidiendo que lo salves en el comedor.

— ¿Qué lo salve?

Victorique parpadeó con sus grandes ojos.

— Los aldeanos le pidieron que resolviera el caso que rodea al “hombre del invierno” pero no sabe nada y solo ve a lo lejos, y me pidió que yo te pidiera que fueras.

— Un hombre tonto como siempre.

— Desafortunadamente no es el mío, es tu hermano mayor… ¿qué harás?

Victorique inclinó solo un poco el cuello, por su expresión parecía estar pensando, después de eso asintió.

— Bien, vamos.

Salió de la habitación, y Kazuya le siguió.

— ¿Y los demás?

. —... Mildred está en su habitación. Parece que después de todo no tiene demasiado interés en el festival. Ambos hombres estaban haciendo un escándalo en alguna habitación, pero parece que ahora están afuera, más que estar de luto por la muerte de su amigo, odian más a los aldeanos. Parece que piensan que los aldeanos le dieron una terrible muerte a Alan por humillarlos.

Victorique solo dijo eso y se adelantó caminando por el pasillo, Kazuya se apresuró a seguirla. Desde el guardainfante[1] de la falda de Victorique podía asomarse su fleco[2] cada vez que caminaba se mecían y Kazuya quien caminaba detrás de ella se les quedaba viendo. Los zapatos de cuero debajo de su vestido de encaje, eran tan pequeños como para preguntarse si serian hecho para niños, El vestido de encaje, guardainfante, se inflaban con el terciopelo, cada que caminaba estos se mecían.

 

Ambos regresaron al comedor, y todos a excepción del inspector por algún motivo se levantaron de las sillas, la ventana estaba abierta, y parecía que el oscuro bosque de afuera fuese entrando. Las oscuras ramas tenían hojas que evitaban que la luz entrase en el bosque, Sergius tomó el arma de caza y se puso en posición. Kazuya estaba sorprendido.

— ¿Qué estás haciendo?

—… Un lobo.

Sergius respondió brevemente. Kazuya centró su atención en lo profundo del bosque, pero allí no había nada. Aunque ayer cuando llegaron a la aldea, Sergius reaccionó a un ligero ruido, y después de decir que era un lobo disparó hacia el bosque…

¡Tss!

Desde dentro del bosque algo había movido una rama, y se logró escuchar un ligero sonido seco.

— ¡Te tengo!

Sergius susurró, y sin darles tiempo a detenerlo, disparó hacia el bosque. El arma rugió y Victorique que estaba un lado tragó saliva diciendo “¡no puede ser…! Con una voz baja. Cuando Kazuya volteó a ver s su lado ella se estaba mordiendo ligeramente sus labios rosados, después de eso corrió dirigiéndose a la ventana. Parecía que Sergius iba a volver a disparar y se detuvo.

— ¡Detente!

Al mismo tiempo se pudo escuchar un gemido desde afuera, Sergius bajó el arma y susurró.

—-… Tengo que rematarlo …

— ¡No! ¡Esa es la voz de un humano!

Sergius solo se le quedaba viendo a ella sin saber que era lo que estaba diciendo.

— Antes… aquellos dos habían dicho que saldrían a dar un paseo… ¡al bosque!...

Victorique gritó, dio la vuelta y salió del comedor, Justo parecía que Ambrose pasaba por el pasillo, y se dio la vuelta sorprendido hacia la chica. Kazuya y los demás siguieron a Victorique. Salió de la mansión, y llegó a la parte del bosque que se encontraba justo afuera de la ventana del comedor. Victorique separó las oscuras ramas, entrando al bosque, su vestido era jalado por las ramas y manchado de tierra, lo que hizo que su apariencia fuera cambiando cada vez más. Y desde fuera del bosque… resonaron unos gemidos. Era como si el llanto de un humano fuese opacado, o como si una pequeña bestia estuviera chillando.  Sin saber de dónde provenía el sonido, Kazuya volteó a ver el cielo sin pensarlo, no podía ver el cielo, solo se encontraban las ramas con hojas movidas por un siniestro viento…

Allí los lobos aparecen…

Lobos salvajes aparecen… en este bosque…

— ¡¡Victorique!!

Kazuya apretó con fuerza los dientes, y fue detrás de ella, el llanto pequeño se le acercaba por detrás. Y Victorique por fin se detuvo. El llanto se volvió más fuerte.

— ¿Victorique…?

Victorique se dio la vuelta lentamente cuando Kazuya la llamó. Con una expresión como si tuviera problemas.

— … Es el segundo Kujou.

— ¿He?

— Raul también ha sido asesinado.

 

Kazuya corrió siguiendo a Victorique, y volteó a ver al suelo al que ella apuntaba. Allí estaban Raul, de su pecho estaba saliendo sangre, Tenia abiertos los ojos por completo como atónito volteando hacia el vacío. Solo con verlo por un momento pudo entenderlo, la voz del llanto de antes era de Derik. Había venido siguiéndolos a Kazuya y los demás desde fuera del bosque, con un extraño llanto, él se detuvo. Se acercó al derribado Raul y su voz se hizo más fuerte.

— Los dos estábamos paseando, Raul dijo que sería divertido y fuimos entrando cada vez más al bosque, y al hacer eso, escuche el sonido de un disparo de alguna parte. Pero, ¿qué paso?... ¡está muerto! ¿¡Por qué le dispararon!?

Derik abría y cerraba la boca como si no entendiera lo que le estaban diciendo.

—… Lobos.

Los aldeanos por fin llegaron, y al ver la tragedia guardaron silencio.

— Ayer, ¿viste como el jefe de la aldea disparó hacia el bosque verdad? después de escuchar un ruido del bosque pensó que era un lobo y entonces…

Ambrose agregó en voz baja.

— Los aldeanos no entramos al bosque, así que, no creo que hayan pensado que fuera un humano…

— ¿¡Que estás diciendo!? ¡Está muerto! Si le disparan a un humano este morirá… ¿¡que es que no lo saben!?

Derik gritaba pero los aldeanos guardaban silencio mientras se veían unos a otros. Victorique se inclinó y Kazuya al preguntarse qué era lo que estaba haciendo volteó a ver a las manos de Victorique. Ella había levantado algo del suelo, y pudo ver que era, pero no entendía lo que significaba. Solo Victorique entrecerró los ojos como entendiéndolo y asintió.

Lo que Victorique había levantado…  era una dura avellana.

 

 

 

🐺 🐺 🐺

 

— En este bosque no crecen las avellanas, Kujou, es decir, aquí no debería de haber ninguna.

Victorique comenzaba a explicar como si le fuera una molestia mientras caminaban saliendo del bosque, y Kazuya que llegó a su lado acelerando el paso continuó.

— ¿Eso que… quiere decir?

— Alguien la llevó hasta allí.

— Um…

— Por cierto, ¿dónde está la ladrona de vajillas?

Kazuya se sorprendió por el cambio repentino de tema de conversación.

— No, no lo sé… ¿no estará en su habitación?

— Fum…

Victorique de pronto bostezó. Por un momento la aldea estaba en un caos, pero los aldeanos continuaron con el festival. Ambrose se les quedo viendo a ambos, al recordar cuando Sergius dijo “A lo que yo le disparé fue a un lobo, no a un humano” suspiró. Victorique se mantenía en silencio solo viendo el rostro de Ambrose, era una expresión extraña, y al final ella dijo en voz baja.

— ¿Qué es lo que tú crees?

— ¿Yo?

Ambrose abrió la boca, pero la cerró al pensar en su respuesta, después dudó, se quedó un tiempo en silencio, hasta que comenzó a hablar después de aclararse la garganta.

— yo no puedo decir nada, nadie vio a Raul caer después de todo. Pero, desde la posición de Sergius-sama dudaría si fuese yo quien hubiera matado a un humano, ya que es cierto que nadie vio un lobo. Si en realidad dice que no lo hizo, entonces harían falta pruebas de ello.

Ambrose dudo un poco, y Victorique se le quedó viendo.

— Las evidencias son necesarias para saber si hay o no hay delito.

Esas palabras no eran dirigidas a lo de Sergius, parecían que eran dirigidas a lo relacionado con Cordelia Gyalo. Victorique asintió en silencio.

—… Exactamente.

Entre ambos nacido un ambiente de simpatía.

— Por cierto, Ambrose, ¿quieres que el festival del solsticio de verano termine bien verdad? Entonces ¿te gustaría erradicar la raíz de todo mal cierto?

— Por supuesto, ¿que pasa con eso?

— El torbellino que envuelve la aldea sin nombre… he obtenido todos los fragmentos que lo causan, si reconstruyo los fragmentos puedo resolver el misterio, en mi caso suelo usarlo para matar mi aburrimiento, pero es diferente cuando trato de ponerlo en palabras para otras personas además de mí, eso es porque es molesto. Los adultos son extremadamente complicados con los problemas ya que no aceptarían las explicaciones de un niño, si acaso lo hago con Kujou que está a mi lado.

—… ¿En serio?

Kazuya preguntó un poco sorprendido. Y Victorique lo ignoró volteando hacia otro lado.

— Siempre me lo explicas porque te lo pido, normalmente no lo haces… ya veo…

— Kujou, eres ruidoso.

Victorique lo dijo en voz baja como si estuviera de mal humor y Kazuya se apresuró a cerrar la boca.

— Lo, lo siento.

Y Ambrose como si dudara…

— Entonces, ¿eso que quiere decir?

— Se quien es el culpable.

—… ¿¡He!?

Ambrose le preguntó en respuesta.

— ¿A qué te refieres? El que le disparó y mató a Raul-san, Sergius sama…

— … ¿Qué harías si te dijera que no fue así?

— Pero, en ese momento, disparó el arma de fuego…

— Es cierto, lo hizo, pero ¿cómo es que sabes que esa fue la bala que asesino a Raul?

— Eso, eso es…

Ambrose guardó silencio Su rostro de pronto se volvió inexpresivo, se mantenía observando el suelo como si estuviera pensando en algo.

— Ambrose, ¿quieres que convierta en palabras la reconstrucción del caos?

—.. Este…

Kazuya intervino para explicar.

— Que si quieres que te diga quién es el culpable.

— Ya veo… si por supuesto.

La voz de Ambrose era dura.

— Entonces ayúdame.

— ¿Ayudarte? ¿Ayudarte a qué?

— Encontraré al asesino de Alan y Raul, pero en cambio, ayúdame con la reconstrucción de los fragmentos del caos de hace 20 años que tengo.

— Si dices hace 20 años… ¿el caso de Theodore-sama verdad?...

— Si, el culpable es otra persona, pero para probarlo necesito la ayuda de ambos.

Kazuya que estaba escuchando preguntó.

— ¿De ambos?

— Ambrose y Kujou, de ambos.

Ambrose y Kazuya se vieron mutuamente. La mirada de Victorique tenía un brillo frio, desde el fono de su mirada había unas llamas verdes ardiendo.

— Hago un intercambio al reconstruir el caos, a cambio de desentrañar el misterio, requiero un pago acorde.

Kazuya recordó la primera vez que la conoció, en cambio de solucionar el caso en el que él se había involucrado, le pidió que le llevara algo de comida inusual. Cuando dijo eso, Victorique sonrió.

— No necesito un pago como ese, en la mayoría de los casos lo que pido es mucho más grande, un sacrificio doloroso. Ese es un habito que tengo desde muy pequeña, peticiones tan diabólicas como sean posibles. Algo que se tenga presente en el corazón todos los días. Es por el aburrimiento, Kujou.

Victorique sonrió como si recordara algo, parecía bastante divertida.

— Greville a pesar de que me pide mucho ayuda, lo detesta.

—… Ya veo.

Kazuya pensó que comprendía un poco más a esos hermanos, y asintió. Recordó la extraña platica que tuvo anteriormente con el inspector Blois.

— Bueno, antes dijo algo de un prestamista sin escrúpulos y de malos intereses.

— Posiblemente se halla referido a mí.

— Parecía molesto.

Victorique bajo los hombros como si no le llamara la atención.

 

Por la tarde.

El festival del solsticio de verano continuó, y el momento en que los ancestros regresarían pasando por la iglesia se acercaba. Los jóvenes que iban de visita y los mojes salían uno a uno, reuniéndose en la plaza dejando la iglesia vacía. Los aldeanos esperaban el retorno de los ancestros, para que después de eso, por la noche, el último festival de fertilidad daría inicio.

El cielo se volvía oscuro, y varias antorchas se encendieron por la plaza, parecía incluso más claro que al medio día, iluminaba el suelo de piedra y a los aldeanos con sus atuendos de la era medieval. Victorique, Kazuya y Ambrose y varios jóvenes de la aldea, se escondieron en la sombra de las largas sillas en la iglesia. La iglesia se quedó vacía, y en ese momento… Kazuya, Victorique y los demás silenciaron su respiración, se encogieron y escondieron. La iglesia fue envuelta en el silencio al grado que podían escuchar las antorchas arder a lo lejos en la plaza, El ambiente era húmedo, mucho más frio que afuera. Podía percibirse el aroma dulce de las flores cercanas. La ya oscura iglesia en medio día era aún más oscura con la luz azul de la luna atravesando las ventanas, el color naranja de las antorchas de la plaza llegaban hasta la iglesia, atravesaban el vitral e iluminaban ligeramente el suelo. Cuando sus vistas se acostumbraron a la oscuridad, por fin pudieron verse mutuamente.  Victorique se encontraba encogida agachada. Y Kazuya se encontraba igual. Le preguntó a Victorique en voz baja.

— Oye… ¿por qué nos escondemos?

— Porque el culpable vendrá aquí.

—… ¿a qué te refieres?

— En la iglesia siempre hay alguien, cuando se encuentra sola es ahora. cuando dicen que los ancestros bajan, entonces el culpable usará este tiempo para robarlo sin duda alguna.

— ¿Robar…?

Ambrose le preguntó en respuesta.

— ¿Que cosa? Esta aldea no tiene nada de valor para robar…

Victorique le dijo con una voz dura.

— Puede que tu no lo sepas Ambrose, pero lo viejo tiene su valor por ello, los seres humanos siempre continúan en la búsqueda de deseos pidiendo nuevos estímulos, seres extraños que respetan el valor. Las cosas que fueron hechas hace mucho son cosas extrañas, y conforme el tiempo pasa la cantidad de ellas se reduce. Para alguien conocedor eso sería algo muy valioso. Kujou, vamos, ¿lo recuerdas verdad? Acerca del plato robado.

Kazuya asintió. Recordó ese basar en el que se encontraba la vajilla de porcelana. Parecía muy viejo y que en cualquier momento se rompería, era un plato muy extraño, al escuchar su valor de Mildred la vendedora, era sorprendentemente alto. En ese entonces, los convenció diciendo que era porque es viejo…

— Dependiendo de la persona que lo vea, esta aldea es una montaña de oro, alguien conocedor lo desearía, aún quedan muchas cosas viejas con mucho valor, el cofre viejo que está en la habitación en la que me alojo también, la figura de maría, la vajilla vieja de plata… y…

Victorique les susurró que guardaran silencio.

La pesada puerta de la iglesia se abrió sin hacer ruido. Y alguien entró como si fuese devorado por la oscuridad. Comenzaron a escucharse sus pisadas. Esa sombra que avanzaba lentamente para no emitir ruido, se alargaba por la luz de las antorchas de la plaza, alargándose hasta el techo de la iglesia, meciéndose siniestramente, y continuaba acercándose lentamente.

Paso por un lado de Kazuya y los demás quienes se escondían en por las bancas, y su rostro fue iluminado por la luz de luna que entraba por las ventanas. Estaba sonriendo mientras era iluminado por la luz azul… Kazuya fijó su vista, y pudo ver el rostro del culpable dentro de esa tenue oscuridad…

— … No me digas que, ¿¡esa persona!?

— ¿Lo recuerdas? Kujou.

Victorique Susurró.

— La historia de las vasijas en el agua bendita.

Kazuya pensó un poco y después asintió.

La noche anterior. Mildred les contó mientras estaba ardiendo en ira. Los jóvenes habían entrado en la iglesia, y tiraron las grandes vasijas en el agua sagrada que parecían ser importantes para los aldeanos. Los tres hicieron lo mismo. Los aldeanos estaban molestos, ellos solo les daban valor a las cosas nuevas, diciendo que en verdad no sabían su verdadero valor…

Victorique movió la cabeza hacia los lados.

—… Fue al contrario, ellos… esos tres jóvenes, sabían su valor más que nadie. Por eso fue que la primera vez que entraron a la aldea gritaron al ver la iglesia que parecía una torre vieja. Los tres por igual parecían tener una expresión de respeto, hicieron una pose como si rezaran. Ese era su verdadero rostro. Después de eso se enorgullecieron por su reloj de pulsera y radio. Todas esas palabras humillando a la aldea eran mentira, Raul y Alan que están muertos y Derik saben más de lo viejo que nadie, su corazón debería estar conmovido por esta aldea que aún mantiene su festival del solsticio de verano desde las épocas medievales.

— Entonces, ¿por qué…?

Ambrose hablo gritando en voz baja. Pero en lugar de una respuesta Victorique señalo a la sombra con una mano.

—… Porque él es el ladrón.

Kazuya gritó en voz baja. El dueño de esa sombra era…

 

Entró en la capilla que se encontraba en el fondo, y levantó sus manos cuidadosamente en la oscuridad, cargando una vieja vasija con ambas manos. Victorique Susurró.

— Ellos dejaron caer las vasijas en el agua sagrada, por supuesto, no era que estuvieran jugando. Eran bastante serios, lo que ellos buscaban era la verdadera vasija vieja. Cuando vieron aquel anuncio en el periódico se tomaron la molestia de venir porque al ser la legendaria vieja aldea de los lobos grises debería tener muchas cosas viejas de valor. El que hayan dejado caer las vasijas al agua bendita, era para saber si flotaban o se hundían. Si fuera verdadera se hundiría si fuera falsa flotaría, pero la vasija se hundió, así que era verdadera, en ese caso…

Victorique se puso de pie. Levantando la voz al dueño de aquella sombra.

— Hasta aquí, Derik

Los hombros del hombre comenzaron a temblar, abrazó la vasija valiosa, y su respiración se volvió entrecortada, observaba fijamente a la pequeña silueta de Victorique que había aparecido desde la oscuridad, esa expresión era completamente diferente a la de aquel que lloraba por sus amigos fallecidos, parecía una persona completamente diferente, inexpresivo con una mirada fría. 

Después de ver a Victorique comenzó a correr. Pasando por un lado de las bancas dirigiéndose a la pesada puerta de madera. Kazuya saltó de entre las bancas mientras esparcía pétalos de las flores. Deteniendo a Derik que estaba corriendo, los movimientos de Derik eran torpes para proteger la valiosa vasija, veía a Kazuya con una temible mirada, dio la vuelta y volvió a correr, Kazuya tomó y jalo con fuerza de su pierna y el rostro de Derik se golpeó con el duro suelo de piedra, comenzando a gemir. Después de eso, los atónitos Ambrose y los chicos jóvenes salieron, reteniendo a Derik. Los pétalos de las flores comenzaron a esparcirse por el lugar, todos lo rodearon para que no pudiese huir, uno de los jóvenes salió corriendo para llamar a los aldeanos. Derik solo abrazaba la vasija para no entregársela a nadie

— Esto es mío, ¡mío! ¡Yo la encontré! ¡Yo me la llevaré al pie de las montañas, me la llevaré! … ¡me la llevaré en el auto, es mía!… no de Raul ni de Alan… ¡mía!

Derik estaba gritando, parecía un niño egoísta.

Kazuya volteó hacia abajo a verlo, Algo había caído de la ropa de Derik haciendo un ruido pequeño y seco, se agachó para recogerlo… era una avellana. Se lo mostró a Victorique y ella asintió estando satisfecha.

— Así es, es una avellana, Kujou ¿ahora lo entiendes?

— … Umm… para nada…

Kazuya movió la cabeza a los lados.

 

🐺 🐺 🐺

 

Los aldeanos se reunieron en la vieja iglesia de piedra.

Los jóvenes aldeanos a pesar de sus pequeños cuerpos habían capturado a Derik, los aldeanos dejaron algo de distancia, viendo hacia abajo con una mirada siniestra a Derik. Desde las ventanas la luz de la luna iluminaba el suelo de piedra en esa iglesia que tenía un ambiente húmedo y frio. Las antorchas aun ardían en la plaza sin personas. Se escuchaba su sonido que emitían al arder a lo lejos. Un sonido de pasos se acercaba, y se escuchó la pesada puerta de madera. El hombre del que Ambrose era ayudante, Sergius entró en la iglesia, el suelo de piedra resonaba con sus pisadas. Y por fin llegó el inspector Blois, se acercó a grandes pasos a Derik y dijo como si el mismo lo hubiese capturado.

— Escuchemos la historia tranquilamente en el pueblo al pie de la montaña, te capturaré bajo mi jurisdicción, vamos, de pie.

— … Inspector, espere.

El inspector se dio la vuela, esa expresión era iluminada por las llamas naranjas de una pequeña antorcha que tenía Ambrose en una mano, en el reflejo de sus ojos podía verse el fuego moviéndose.



— … Necesito que se explique.

—…

El inspector vio hacia abajo. Le hizo una señal dirigiéndose a Kazuya. Él, con una expresión de fastidio, volteó a ver a Victorique. Victorique avanzó mientras pisaba los pétalos de las flores que habían salido volando de las bancas, y trató de cargar con ambas manos la vasija que trataba de robar Derik, y comenzó a inspeccionarla minuciosamente, parecía como si un gato estuviera divirtiéndose con un juguete nuevo, el inspector frunció el cejo.

— … Este, Victorique-san, acerca de la promesa de que nos explicarías…

Victorique levantó la cabeza, sus largos cabellos dorados se mecieron al voltear a ver a Kazuya.

— Kujou, explícales lo que hallas entendido.

—…

— Kujou, tu…

—.. Entendido, soy un genio a medias, Victorique, conviértelo en palabras.

— Muu…

Victorique por fin dejó la vasija y se puso de pie. Ella avanzó al centro del circulo que estaban formando y comenzó a ver a cada uno de ellos cuidadosamente y terminaron dando medio paso hacia atrás. Los únicos que se quedaron sin inmutarse ante el ambiente aplastante era el jefe de la aldea Sergius, Ambrose quien tenía la antorcha, y la sirvienta Harminia.

— El incidente del muerto incinerado del “hombre del invierno” y el incidente en el que Raul fue confundido por un libo salvaje y disparado, ambos fueron cosas de Derik

— Pero, ¿como…

Ambrose susurró.

— Justo antes del incidente, Alan pasó por la plaza, todos vieron cómo se retiraba luego de que le lanzaran las avellanas, el ejército del invierno y el ejército del verano pelearon y yo como victorioso dentro del ejercito del verano, prendí fuego al muñeco… no hubo tiempo para que lo intercambiaran.

— Cuando cambiaron a Alan con el muñeco fue mucho antes, por la mañana, cuando la plaza estaba deshabitada. Al amanecer, Ambrose, nos explicaste acerca del festival, después de eso la plaza estaba vacía, en ese momento Derik golpeó a Alan hasta derribarlo, lo enrolló en una manta y lo intercambio con el muñeco.

— Pero…

— Al que vieron directamente no se trataba de Alan, era un hombre que vimos desde lo lejos, la apariencia física de Alan y Derik se parecen, la ropa de los tres era la misma, lo distintivo de Alan era su barba, sombrero y lentes, solo se los puso, haciendo pensar que era Alan el que pasaba.

Derik levantó la cabeza.

— … No hay pruebas.

— Raul es alto, era imposible para el pasar por Alan, pero Derik, ustedes tienen el mismo físico.

— Pero…

— Además…

Victorique le mostró aquello que había levantado Kazuya y se lo mostró a Derik. Se trataba de una avellana. Derik volteó a ver hacia arriba a Victorique mientras inclinaba la cabeza, pero al final puso una expresión pálida, se puso colérico, y después de eso su expresión se tiño de rojo, desesperado.

—…Mierda…

— Esto se acaba de caer de tu cuerpo, si tú no te hubieras hecho pasar por Alan, entonces ¿por qué tienes avellanas en tu ropa?

—…

Derik no respondió. Mildred quien estaba de pie detrás de los aldeanos, saltó mientras mecía su cabello rojo, sostuvo a Derik quien se resistía, y jalo de la orilla de sus pantalones.

Otra avellana cayó. Un temible silencio rodeó la iglesia que tenía un ambiente húmedo y frio. Las luces de las antorchas iluminaban los rostros de Victorique y los demás con un color naranja siniestro. La que rompió con el silencio fue Victorique

— Y también en el bosque donde estaba Raul derribado con el disparo, había avellanas en el suelo, eso quiere decir que Derik estuvo en la escena.

Sergius levantó la cabeza. Pero la inclinó la cabeza como si no entendiese.

— Es decir, Derik llamo a Raul al bosque, y le disparó a muerte. Entre los tambores del festival, no se habrían dado cuenta de un disparo en las lejanías ¿verdad? Y probablemente, midiendo el momento en que Sergius pasara viendo por la ventana, lanzó una piedra al bosque, haciendo ruido. Como lo dije anteriormente, Sergius pensó que era un lobo, y disparó apuntando al bosque, al hacer eso Derik comenzó a correr, haciendo un escándalo llorando en donde estaba Raul.

— Eso es…

Sergius susurró.

— El que asesino a ese invitado…

— Sergius, no fuiste tu.

— Pero que…

Sergius hizo una mueca mientras se tocaba la barba. Se quedo en silencio viendo al techo, y dijo con una voz baja como intentando que nadie lo escuchara.

—… Que haya sido salvado por la hija de Cordelia…

Victorique no respondió. Solo volteó a ver hacia arriba al rostro de Sergius somo si estuviera a punto de explotar apretando con fuerza los dientes.

 

Ambrose dijo tímidamente.

— Pero… ¿Cuál es el motivo? Según lo que comentaron hasta ahora los tres eran ladrones, pero lo que ocurrió no fue solo un robo, sino hasta asesinatos…

— Posiblemente una pelea entre compañeros.

A las palabras de Victorique, Derik quien estaba agachado levantó la cabeza, estaba sonriendo.

— Así es…

— ¿Asignación de roles?

— No puede ser, ¡No hay manera de fuera por algo como eso!

Derik río.

— ¿Entonces?

— Yo conozco el valor de las cosas, así que las robaría para cuidarlas con cuidado, No tengo problemas con el dinero después de todo, pero el objetivo de Alan y Raul, al final era el dinero después de todo. Ellos querían robarla, traicionándome. Los escuché, a media noche estaban platicando a escondidas de mi… aunque obtuviera la vasija, yo no tenía la intención de venderla. Quería tenerla en casa para cuidarla bien. Pero ellos, planeaban venderla cara a algún coleccionista… estorbándome…

Derik comenzó a ver con una mirada sombría a los aldeanos. La antorcha que tenía Ambrose emitía sonido al arder. Las llamas se reflejaban en la mirada ardiendo de ira de Derik, tiñéndolo de un siniestro rojo.

— Ustedes también son cómplices, malditos tontos atrasados en otra era, no saben que tantos tesoros hay en esta aldea. Oye, sirvienta, ¿¡cómo te a través a usar tan maravillosa vajilla de plata de la era medieval para comer!? Son cómplices de esos idiotas. No puedo creer que dejen esa vasija así como si nada. La vasija y la vajilla de plata, en serio serían más felices estando resguardadas que en manos de humanos que no conocen su verdadero valor, ¡Yo…!

Ambrose respondió en voz baja.

— ¿La felicidad de las cosas, es que puedan ser usadas verdad?

—… ¿¡Tú que demonios sabrás!?

Derik gritó, para después agacharse y echarse a llorar.

 

Los aldeanos en la iglesia guardaban un pesado silencio, el ambiente se sentía cada vez más húmedo y frio, la luz comenzó a hacerse más fuerte, y las luces que atravesaban las ventanas proyectadas en el suelo comenzaron a ser más brillantes. Al final Sergius dijo a los jóvenes.

— ¡Llévenselo! Yo decidiré como dispondremos de él.

El inspector trató de oponerse, pero Sergius lo interrumpió con una gran voz.

— Así son las reglas aquí, mientras que están en la aldea tienen que seguirlas.

— Pero, esta aldea se encuentra en el territorio del país de Saubure, sería un problema si no siguen las leyes de la policía de Saubure.

—… ¿Dices que aquí es Saubure?

Sergius río con fuerza, su voz llegó hasta el alto techo, atravesó las ventanas y resonó en el lejano cielo sobre la aldea. Sergius volteó a ver al inspector Blois. Algo en él, algo temible habitaba en su mirada como si lo atravesara, lo que estaba allí no solo era el pequeño cuerpo de Sergius, había algo que no podía ver, esa era la temible existencia no humana de la que hablaban los habitantes del pueblo a los pies de la montaña. Sergius dejo de reír y susurró lentamente.

— Esta no es una aldea.

— … ¿Ha?

— ¿Dices que aquí es Saubure?  no sabes nada, invitado, aquí es…

Todos los aldeanos salieron de la iglesia, en el lugar no quedaba nadie más que Sergius y el inspector Blois, la luz azul caía desde el techo de la iglesia, y la expresión del inspector parecía estar más azul de lo habitual, los pétalos de las flores dispersas por el suelo de piedra, parecían marchitarse. Esa existencia no humana…

… Como si un lobo gris fuese absorber su vida…

Sergius continuó riendo y el inspector Blois se le quedó viendo dudando si ese hombre se habría vuelto loco. Pero Sergius parecía divertirse.

— Esta es Seirun, el reino de Seirun. Yo no soy el jefe de la aldea, soy un rey. Para empezar, somos de razas diferentes… ¿Lo entendiste?

 

🐺 🐺 🐺

 

Las antorchas ardían con fuerza en la plaza a la vez que emitían un sonido, las llamas se mecían alto en el cielo. Los aldeanos corrían dando vueltas para poder reanudar el festival que había sido interrumpido. Diciéndose cosas mientras se ponían prendas encima.

— … ¿Qué era lo último del festival?

Mildred se acercó mientras mecía su cabellera roja, preguntó, y sus pisadas eran cada vez más fuertes. Victorique y Kazuya se vieron mutuamente.

— Este… los espíritus de los ancestros regresarán a través de la iglesia, y mostrarán para la abundancia…

Parecía que había escuchado su conversación y Harminia se acercó, continuó con una voz grave como si resonara desde el fondo de la tierra.

— Los ancestros conversaran usando palabras de ese mundo, palabras que nosotros desconocemos.

— Ah, es cierto… Ambrose tomaría el papel de uno de los ancestros ¿verdad? Haciendo esa mascara negra…

Pensó para sí mismo (Es la máscara que traía consigo al igual que el muñeco “hombre del invierno”) Después de eso recordó que Ambrose le había preguntado acerca del festival que se realiza en verano de los espíritus de los ancestros que se realizaba en el país que había crecido.

Cuando se había ido de intercambio, Kazuya había cerrado las puertas de su corazón del país en el que había nacido, lentamente y sin haber ruido, y se había mantenido siempre de pie fuera de ella, triste, cuidando de no abrirla, pero mientras participaba en este festival de la extraña aldea de la época medieval, la puerta fue abriéndose lentamente sin hacer ruido.

Sin pensarlo tragó saliva y cerró los ojos.  Dentro de sus recuerdos, un nostálgico paisaje regresó a el.

 

Las cigarras lloraban, junto con su llanto pudo escucharse una voz venir de alguna parte. Alguien de la familia había dejado en el borde de la casa un abanico, que brillaba mientras era iluminado por los rayos del sol de verano. Se escuchaba el sonido del agua que le llegaba al corazón, su madre levantó ligeramente el dobladillo de su Kimono se puso un pañuelo en la cabeza y comenzó a regar el seco jardín… Kazuya había estado acostado sobre el tatami observando el jardín tranquilamente, cuando su madre le había acercado el abanico. Con un ligero sonido de pisadas, y una alegre sonrisa su amada madre estaba frente a él, pero debido a que la luz del sol del verano era tan brillante, no podía ver bien su rostro.

— Arara Kazuya-san, Si no te cambias pronto tu papá te va a regañar.

El pequeño Kazuya se levantó rápidamente después de esas palabras, y en ese momento las puertas corredizas se abrieron con un gran sonido, su padre entró con pasos largos vistiendo un Hakama[1] Detrás de él le siguieron sus dos hermanos que vestían igual. Ellos tres eran idénticos como hermanos. Portaban con orgullo una placa dura ancha y grande en el pecho. Su padre vio hacia abajo a ver a Kazuya quien estaba sentado tranquilamente en el tatami, y dijo como si estuviera sorprendido.

— Kazuya, ¿Qué estás haciendo? ¡Prepárate rápido para partir! Oye, esto es porque no lo diriges bien…

Lo dijo con un tono de voz como si regañara su madre que estaba en una orilla y ella le regresó una sonrisa, susurrando, “Lo siento mucho” y Kazuya se hizo pequeño pensando que por su culpa habían regañado a su mamá, salió corriendo rápido de la habitación para cambiarse.

A diferencia del oscuro pasillo, su hermana mayor era bastante linda mientras abrazaba un ramo de rosas con su kimono puesto. Le dijo que su fresco kimono rojo era fabuloso, y Kazuya sin pensarlo se quedó viendo ese lindo kimono de seda... su hermana estaba feliz, sonriendo mientras le decía “Kazuya-san eres un buen chico”. Escuchó la voz de su padre en la habitación, y apresurado salió corriendo a su habitación para cambiarse.

Ese era el día en que los espíritus de los ancestros regresaban, después de eso, Kazuya y su familia saldrían a hacer una visita al cementerio. Afuera estaba caliente. Las cigarras lloraban tranquilamente. Su padre iba al frente, caminando hasta el templo, Justo detrás de su padre se encontraban sus hermanos mayores, la madre de pequeño Kazuya lo llevaba por la mano derecha, mientras que su hermana mayor por la izquierda, caminaba con todos sus esfuerzos para seguir a los adultos. La espalda de su padre que caminaba al frente era demasiado grande. 

El sol iluminaba a las hierbas y las hojas de los arboles que se encontraban a ambos lados del camino, el verano de ese país era hermoso, ese era la estación preferida de Kazuya. El parasol blanco de su mamá se movía con viento caliente del verano que estaba soplando, ese viento también mecía el cabello negro de su hermana mayor, cubriendo la vista de Kazuya, sorprendido, tropezó con las escaleras de piedra y comenzó a llorar, su madre y su hermana lo levantaron y abrazaron entre risas.  Se podía percibir el dulce y gentil aroma de ellas, ese era el aroma de las mujeres, esa era la gentileza, era el amor, y por algún motivo su padre y sus hermanos no lo hacían.

Al llegar al templo, su padre se puso frente a una lápida, y comenzó a hablarles a los ancestros varones lo esplendida que era la familia política. La madre de Kazuya tomó con sus blancos y delgados brazos que parecían tan frágiles, el ramo de rosas que abrazaba su hermana mayor y decoró la lápida con ellas. Tomó algo de agua con el Hishaku[2] y comenzó a verterla sobre el agua, la que siembre dispersaba el agua era la madre de Kazuya, Solo con verla su corazón se humedecía, ese entrañable paisaje del agua…

La voz de su padre continuó, y sus hermanos que lo escuchaban tenían una expresión llena de orgullo. Frente a los esplendidos ancestros varones, su padre era un hombre aún más esplendido, sus hermanos también querían convertirse en eso y ello seria decidido en un futuro cercano. Kazuya escuchaba las palabras de su padre como es debido, pero era tan cordial que era difícil de seguir, la mayoría eran palabras que el usaba, el Kazuya niño aun no las comprendía…

En ese momento una mariposa pasó muy cerca de Kazuya, Tenía un ligero y hermoso color dorado, el sol pasaba ligeramente a través de sus alas, el dorado era el color favorito de Kazuya, al final esa mariposa se fue, pero en secreto de todos Kazuya siempre pensaba en la hermosura de aquella mariposa dorada…

Las cigarras lloraban a lo lejos…

Los veranos en aquel país son muy hermosos.

 

 

Kazuya abrió los ojos. Se encontraba de pie en medio de la plaza de la aldea sin nombre, nadie se percató de que por un instante había ido a un viaje por sus recuerdos, Kazuya solamente abrió los ojos tranquilamente.

Sintió como si todo hubiera ocurrido en un pasado lejano, cuando solo habían pasado unos cuantos años. ¿Sería por la distancia? ¿Sería por estar al otro lado del mar?

Al voltear a ver a su lado, se encontraba para lo que Kazuya era una hermosa mariposa dorada, se encontraba Victorique aún viendo el escenario de la plaza con los ojos bien abiertos. Veía a lo lejos como si estuviera recordando algo. Nadie dijo nada, era un momento silencioso. Ambos guardaron silencio al mismo tiempo, y cada uno veía la plaza con sus recuerdos en sus corazones. Cuando Victorique de pronto levantó su mano, tiró de los cabellos rojos de Mildred.

— ¡¡Ahh!! ¡Duele! ¿¡Que estás haciendo chibi-chan[3]!?

—… ¿Y? Mildred.

— Que, ¿qué?

— ¿Por qué conocías a Greville?

— ¡!

Las mejillas rojas de Mildred de pronto se tornaron completamente azules.

— Que, ¿de qué estás hablando?

— ¿Él te contrató? ¿O es un amigo?

Mildred bajó los hombros después de pensar en algo.  Kazuya comparó los rostros de ambas mientras se preguntaba que era lo que pasaba.

— ¿Desde cuándo te diste cuenta? chibi-chan.

— Desde que subiste a la fuerza con nosotros en el tren.

—… ¡¡eso fue desde el inicio!!

— ¿De que hablan?

Kazuya se metió en la conversación, Victorique por un momento puso una expresión de molestia, pero perdió ante la mirada de Kazuya.

— Kujou, tu, ¿en serio no te diste cuenta?

—  Por eso, ¿de qué cosa?

— Que Mildred era una ayudante de Greville.

— ¿¡Heeee!?

— Enserio eres… escucha, Mildred robó ese plato en el bazar, pero…

Mildred gritó ligeramente “Gee”

— Tu… también sabias eso.

— Por supuesto, pero Greville dejo pasar lo que hizo esta mujer, pero ¿por qué? Debería de haber alguna relación entre ellos que fuese el motivo, y entonces cuando salimos a escondidas de la escuela Santa Margarita de la cual no deberíamos de salir y cuando a pesar de que estaba con resaca, incluso se tomó la molestia de seguirnos hasta aquí subiendo en esa carroza tirada a caballo y entonces ella hizo una llamada a alguna parte. Eso quería decir que había alguien a quien tenia que llamar sin importar que.

—… ¿eso que quiere decir...?

— Ella, a petición de Greville, tomó el papel de vigilarnos en la aldea, por eso fue que a pesar de que sabia que ella robó el plato no la capturó.

—.. . Lo arruine en el juego de póker después de todo…

Mildred lo dijo aburrida.

— Me llamó en el bar del pueblo, digo, él es de la aristocracia, vestía atuendos caros, y parecía ser alguien tonto, pensé que podría hacerlo, pero a mitad del partido terminaron cayéndoseme las cartas para hacer trampa que tenia bajo la manga, él había perdiendo una y otra vez, cuando comenzó a ser ruidoso diciendo “te atraparé, te atraparé” diciendo que era parte de su trabajo, fue bastante molesto.

— Mildred-san, eso fue tu culpa por hacer trampa.

— ¡Quería dinero!

Por algún motivo Mildred era violenta al usar las palabras, como si en verdad estuviera enojada, pateando con fuerza el suelo., mientras que su gran pecho rebotaba. Un atractivo aroma provenía de su gran cuerpo, como si gotas grandes de flores cayeran al suelo.

— ¡Es que me gusta el dinero!

Kazuya siendo presionado sin pensarlo se preguntaba.

— (¿Por qué esta mujer solo cuando habla de dinero parece atractiva…?)

Inclinaba la cabeza mientras pensaba en ello. Mildred continuó.

— Mi casa, bueno, somos pobres. Pasamos por dificultades. Llorábamos mientras pelábamos papas.

Hizo un gesto como limpiándose las lagrimas usando un pañuelo de lana que sacó mientas decía aquello con una voz lamentable. Pero las lágrimas no le brotaban.

— Mi padre era un ciudadano de Ailrand que siempre tenía una botella de wiski en una mano, y mi madre… este… um… uu… no puedo recordarlo bien, pero… como sea…

— Deja de inventar cosas por favor, también ese llanto de mentiras.

— ¡Cállate! Como sea, gracias a eso, al ver el dinero estaba tan feliz como para que se me saliera la saliva. ¡Me encanta el dinero! ¡Tanto como para no poder dormir por las noches!  Bueno, aunque no sabia que en esta aldea había una montaña de tesoros…

— No se te ocurra robar nada. Sergius-san te castigará…

—  Es porque soy pobre…

Mildred se mordió los labios, y seguía diciendo aquello tercamente.

— ¿¡No importa ya soy una ladrona verdad!?

— ¡No!

Ambos se quedaron viendo por un tiempo, Hasta que al ver que Kazuya no retrocedía, Mildred dijo fastidiada.

— … Que hombre tan serio.

— Uu…

Kazuya bajó los hombros ligeramente, al apuntar aquello que le preocupaba, y Mildred por algún motivo regresó a estar de buen humor.

— Entendido, regresaré ese plato a la iglesia, lo robé porque escuché que era caro, pero no sé dónde debería venderlo. Lo enrollé en sabanas y los escondí bajo la cama… ¿Podrían dejarlo pasar verdad? Entonces…

— … Entendido… Pero regrésalo como es debido.

— ¿No es algo extraño tener eso en cambio de que no hables?

— Claro que no.

— Dije que lo regresaré, no seas así. Que hombre tan aburrido…

— Na… ¿que?

Kazuya que estaba enojado por fin recordó. Aquellos artículos coloridos que vendían en el bazar. Antes de llevarse el sombrero estilo indio, vio muchas cosas junto con su compañera de clases Avril. Anillos brillantes, tarjetas postales, y…

— Este, entonces me gustaría que me dieras algo que vendías en el bazar.

— ¿Qué cosa? ¿Cuál de todas? Desde ahora te lo digo, pero nada caro, a mí me gusta el dinero, así que no me gusta darles cosas caras a las personas.

— ¿¡Que clase de lógica es esa!?

Kazuya suspiró, y después de eso se acercó al oído de Mildred, susurrando en voz baja. Al hacer eso, ella hizo una expresión un poco extraña. Viendo fijamente la cara de Kazuya.

— … ¿En serio quieres algo como eso?

— ¡Si!

— Eres algo serio, pero también eres extraño…

Kazuya se puso rojo.

— Sabes, no odio eso, me gustas mucho mas que ese inspector que viste a la moda.

Después de eso, Mildred sonrió divertida mientras mecía su cabello rojo.

Desde la lejanía, Ambrose quien portaba una antorcha en una mano se acercó a Kazuya corriendo.  Después de dudar un poco, le entregó la antorcha a Harminia. El fuego ardía. Varias chispas naranjas salían de la antorcha.

— Dentro de poco comenzará la ceremonia de recibimiento de los ancestros…

— Ya veo…!

Victorique se acomodó un poco la ropa, Kazuya y Ambrose se quedaron viendo mutuamente después de verla, la expresión de Ambrose era un poco rígida por el nerviosismo.

El viento de la noche estaba soplando haciendo que las llamas de la antorcha que sostenía Harminia con su mano pálida se meciera de izquierda a derecha mientras emitía ruido al consumirse. Cuando el festival llego a su clímax...

 

Monologo 05

Lo que recuerdo…

Cada noche…

Son memorias de sangre…

 A pesar de que “eso” ocurrió en un pasado distante, lo recuerdo todas las noches de una manera tan vivida que puedo sentirlo. La daga que se enterró hasta la empuñadura junto con un sonido pesado, estaba hecha y adornada con un latón elegante. También afuera de la ventana con vidrio de diamante el sol ardía como si fuesen llamas, el instante en que las cortinas azules de terciopelo se mecieron con el viendo, emitiendo un sonido seco.

Desde el pecho del hombre que se desmoronó hacia el suelo sin poder emitir siquiera un grito, también la punta de la daga brillaba con un color rojo oscuro Después de emitir un leve sonido de su garganta como si humedeciera el ambiente, el lugar fue envuelto por un silencio como si no fuera de este mundo. También ese silencio que pareciera no albergar a ninguna persona Al final, el sol fuera de la ventana terminó de caer y la habitación fue envuelta por la oscuridad, También el que me halla quedado de pie Después de regresar al lugar del que salí, también la felicidad que llegaba lentamente. Era como si acabara de pasar No puedo olvidarlo. ¿Estaré en una prisión?

Las personas nos llaman lobos grises, pero están equivocados, Los lobos nunca se matan entre ellos, y por un motivo como “ese”.

 

🐺 🐺 🐺

 

Tomé la antorcha, y me quedé de pie. El festival del solsticio de verano por fin estaba por terminar, mientras parpadeé, los invitados tontos insensibles, se mataron entre si y el misterio de ese acto había sido resuelto y él atrapado, yo estuve riendo todo el tiempo. Los tontos no deberían hacer algo como un asesinato, de inmediato lo descubrieron, y fue juzgado. Lo siento, no quiero que me pase.

Estiré la mano que tenía libre, y toqué mi propio rostro. Jale mi parpado inferior con mi dedo anular, y comenzó a hacer un ruido, me rascaba el glóbulo ocular por la parte de abajo Cada vez que tengo sentimientos de ira o nerviosismo, el ojo me pica, me pica demasiado, fue lo mismo en ese momento, escondiéndome en ese lugar, mientras contenía mi respiración, trataba de gritar como si estuviera ardiendo, pero yo quien aun era un infante no tuve mas que soportarlo mientras presionaba con fuerza mis dientes. Un poco más, un poco más, un poco más y terminará…

Ese momento… si, siempre regresa a mis pensamientos, el recuerdo del asesinato. ¿Estaré en una prisión?...

A lo lejos el sonido de las pisadas sobre los guijarros pudo escucharse, los ancestros habían regresado mientras caminaban tomando una antorcha, junto con los tambores en la plaza y sonidos de látigos, los espíritus de los muertos chillan mientras que les dan una feliz bienvenida, los látigos resonaron, el sonido de los tambores era grande, el frio ambiente del oscuro cielo temblaba.

El cielo nocturno se hacía angosto, era como si un techo oscuro se fuese haciendo más bajo, comencé a sentir que este no era un escenario bajo el cielo estrellado, parecía que el festival había llegado a su Clímax, el sonido de los tambores resonaba, haciendo vibrar el cielo nocturno.

Los ancestros se acercaban a la plaza mientras bailaban alegremente, esas prendas rojas y moradas que parecían venenosas, esas prendas superiores siniestras que estaban hechas de paja, las personas de ese mundo y nosotros de este, ¿será que se ven diferentes? Sus ropas, sus movimientos, también esos gritos como rugidos, no se podría pensar que anteriormente hallan sido humanos. Pero, nosotros hemos realizado este festival de solsticio de verano esperando hacerlos felices.

Ellos se acercan.

A la cabeza se encontraba un hombre que tenía una máscara negra. Los hombres que caminaban detrás de él bailaban alegremente, en comparación con los hombres que saltaban pateando el suelo, los movimientos del hombre de la máscara negra eran extraños, era como si sus cuatro extremidades no las hubiera movido en mucho tiempo, temblaban con movimientos torpes, bailando hacia adelante, parecía que fuese a caerse, pero aun así era el muerto que avanzaba al frente de los demás.

La máscara que había hecho Ambrose era bastante buena, estaba satisfecha con ella. Si se la puso él mismo y comenzó a caminar con ella, eso quiere decir que ese joven también ha de estar satisfecho. Esos pasos largos eran la hermosura de aquel ayudante del jefe de la aldea, ha de estar orgulloso.

Los ancestros llegaron a la plaza, nosotros los recibíamos con canciones, dando vueltas con agradables movimientos, Veía desde a tras a los aldeanos, que pasaban verduras maduras, bordados y un gran barril de abundante vino de uva mientras bailaban. Yo no bailaba con ellos, Estaba de pie en una esquina de la plaza, simplemente viendo el lugar.

Nadie sabe que yo soy la culpable del asesinato.

 

Ku, ku, ku,

Comencé a reír, era tan agradable que era irresistible. En el festival de la plaza algunos tenían verduras, otros tenían bordados, mientras que otros tenían vino en sus manos mientras bailaban, El sonido de los gritos, tambores y látigos resonaban. Ninguno parecía percatarse de mi risa que se escondía detrás de ese ruido.

Ku ku ku 

Y de pronto, el hombre que llevaba puesta la mascara negra se detuvo. Solo yo me percate de eso. Me tragu´r mi risa, y por algún motivo un silbato comenzó a sonar en mi corazón. “Huye”, me susurraba. Solo pude quedarme de pie, mi corazón comenzó a latir con fuerza… Tenia un mal presentimiento. El hombre de la mascara se agachó en ese lugar, y después de eso comenzó a hacer movimientos cortos. Levantó la cabeza.

 

¡Huye!

 

De nuevo escuché esa advertencia, pero ya era tarde, mis ojos se habían cruzado con los del hombre de la máscara, no podía moverme. Esos ojos de la mascara inexpresiva, esos ojos me vieron tan fijamente como apara emitir un ruido. Grité sin poder articular palabra. Y el hombre de la mascara dijo algo, sus palabras no llegaron a mis oídos, no pude entenderlo, pero, pero, aun así, lo escuché claramente de la voz que hay en mi interior.

 

Ya es tarde, te he encontrado… ¡Harminia!

 

🐺 🐺 🐺

 

 

La plaza fue envuelta lentamente en el silencio. La oscuridad aumentó, y solo quedaba un siniestro silencio. El cielo de pronto se volvió alto y las estrellas comenzaron a brillar. Yo solo me quedaba de pie con la antorcha en una mano, mientras que el hombre continuaba diciendo algo extraño. Los aldeanos reunidos en la plaza, comenzaron a comparar con su respiración entrecortada al hombre de la máscara y a mí. Pude escuchar las llamas de la antorcha, y la voz del hombre comenzó a hacerse cada vez más fuerte. Pero no podía escucharlo, a pesar de que hablaba tan alto…

Me percaté de que esa era la voz de los muertos, lo sabia porque yo no conocía las palabras de aquel mundo. Las palabras de aquel mundo resonaban lentamente en este, y el hombre de la máscara comenzó a acercarse a mi lentamente, la voz de aquel mundo era fuerte, y la máscara retorcida sobre el cuello de aquel hombre se movía de izquierda a derecha, viendo a donde yo estaba.

Pude ver a Ambrose quien me observan con extrañeza, y yo misma me volví extraña. Si Ambrose está aquí, eso quiere decir que el hombre de la mascara no es él. Entonces… ¿quién es el que esta allí!... Mi vista por un instante se volvió oscura.

¿Quieren era aquel muerto? Alguien me susurro en el oído.

 

¡Así es, es el hombre que asesinaste Harminia!

 

Mis piernas estaban temblando. La voz del hombre de la máscara cada vez se mezclaba más con las de este mundo, las palabras que estaba escuchando cambiaron, él ya se encontraba frente a mí con su estatura parecía que se había agachado y gimió.

—  Te encontré… a ti quien me asesinó.

Grité, mi voz por fin pudo salir, era un grito extraño como el rugido de una bestia, retrocedí.

— Harminia.

Grité el nombre del muerto con una voz temblorosa.

—… Theodore-sama…

El hombre gritó con una voz que temblaba de ira.

— Fuiste tú quien me asesinó, un hombre orgulloso fue asesinado fácilmente por la mano de una joven. Como te a través a vivir tan tranquilamente durante estos 20 años. Harminia… ¡Niña estúpida!

Retrocedí aún más.

— … ¡No, yo no fui!

— Dejaste caer las monedas de oro.

Trague saliva. Y el hombre debajo de la máscara comenzó a reír.

— Las monedas de oro cayeron brillando, lo recuerdo muy bien. Harminia, las monedas de oro que cayeron del reloj de péndulo como si fueran estrellas… si, lo recuerdo muy bien, son mis últimos recuerdos después de todo. Harminia, pequeña asesina…

— Lo, ¡lo de las monedas de oro!...

Los únicos que sabían aquello eran los muertos. Nadie además de mi lo sabía, el motivo por el que una gran cantidad de monedas cayeron al suelo… Comencé a llorar entre gritos.

— ¡Theodore-sama! No, ¡vete por favor! ¡Vete a ese mundo!...

— Harminia, ¿lo admites?

— Lo admito lo admito, yo…

Comencé a balancear la antorcha mientras gritaba, pequeñas chispas bailaron hacia el cielo, se vertieron sobre mi como polvos naranjas.

— Yo… ¡yo te asesine!

La plaza fue envuelta en el silencio. Mientras que las llamas de las antorchas se mecían. Un viento frio golpeó mi cuerpo, el viento movió consigo la niebla, interponiéndose entre el muerto y yo. Los aldeanos, todos… y también los invitados… se me quedaban viendo como si estuvieran sorprendidos, sus ojos humedecidos, comenzaron a llenarse con un sentimiento de malestar y miedo. Ellos retrocedían.

—… No tenia, remedio…

Gemí, pero dentro de mi corazón algo susurraba (¿En verdad?) Nadie podía escuchar esa voz, solamente yo, siendo atrapada por el miedo grité.

— En que… ¡en ese entonces era solo una niña!

— ¿Tu lo asesinaste verdad?

Y por fin, el hombre de la mascara hablo con una voz normal

— Tu lo asesinaste después de todo… fue como tú lo dijiste, Victorique.

— ¡?

Desde la sombra de una gran antorcha, apareció esa chica. Era la hija de Cordelia. Sus ojos verdes estaban completamente abiertos, viéndome fijamente. Dudé, me acerqué al hombre de la mascara con grandes pasos, y le quité la máscara con violencia. El que apareció era… uno de los invitados, el chico asiático. Era una expresión aburrida. No había nada interesante en él, su cuerpo era pequeño, delgado. Parecía amable con las personas, tenia una expresión de ser algo terco, era un chico normal. No debería ser alguien de quien temer. Él tenía una expresión de pena, pero no retrocedía ni un solo paso. Cuando abrió la boca, con una voz cuidadosa y me dijo.

— Harminia-san, quería escuchar tus palabras y actúe…

— ¡Entonces…!

— Victorique dijo que… Tú asesinaste a Theodore-sama

Volteé a ver una vez mas a la hija de Cordelia, nuestros ojos se encontraron. Los ojos de la chica estaban llenos de determinación y no retrocedía, me regresó una fuerte mirada. Y me puse a llorar.

Como si le hubiesen echado aceite al fuego y a mis ojos, me comenzaron a picar como si ardieran.



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