Gosick Volumen 2 - Capitulo 6 y Epilogo
- Anibal Bello
- 4 mar
- 46 Min. de lectura

Capítulo 06:
Mariposa dorada
Kazuya a quien le habían quitado la máscara, se volvió completamente rojo de vergüenza y se escondió en la sombra de Victorique. Los aldeanos reunidos en la plaza, aun con vino de uva en sus manos se le quedaban viendo a Kazuya sin saber que era lo que estaba pasando.
— (Bailar, usar una voz melodiosa… en serio es vergonzoso)
Kazuya se levantó un poco cuando Ambrose se acercó a él corriendo.
— Este, esas palabras extrañas que estabas usando, no me digas que…
— Si, es el idioma de mi país, si dicen “palabras que no son de este mundo” entonces, con que escucharan palabras que no habían oído sentí que lo pensarían así, así que…
— ¿Cuantos sonidos tiene tu lengua madre? ¿Escriben partiendo de la derecha? Este, ¿¡escriben hacia bajo!? Y, y…
Como de costumbre Ambrose comenzó a atacarlo con preguntas, Kazuya por fin lo interrumpió y le habló a Victorique.
— Explícale, este… lo del asesinato que hizo Harminia.
Victorique asintió. Harminia que había sido capturada la veía con extrañeza.
— Una paloma voló.
—… ¿Paloma?
— En el estudio, estaba pensado acerca ese momento 20 años cuando se cometió es asesinato. Y allí fue cuando entró Harminia, y hablamos, al final salió de la habitación, y continué pensando,… Cuando de pronto unas palomas blancas salieron volando fuera de la ventana.
— Um…
— Cuando vi eso, la fuente del conocimiento me habló.
Victorique volteó a ver hacia arriba a Kazuya, mientras emitía una extraña risa.
— Parece que era el mismo Caos, el mismo truco que se usó en el mercado Nomino, cuando robaron la vajilla. ¿Lo entiendes? Mildred liberó palomas de bajo de su falda, todos sorprendidos voltearon a ver el cielo, y ella robó la vajilla de porcelana. “usando algo que se mueve, la vista de las personas se limita” fue por eso que la paloma fue necesaria.
— Es cierto... pero… ¿qué pasa con eso?
— Solo cambiaron las palomas por las monedas de oro, es algo bastante simple.
Victorique susurró. Entraron de nuevo en la mansión gris y se dirigieron a ese estudio que fue el escenario de la tragedia de hace 20 años. Victorique comenzó a hablar tranquilamente.
—… En la hora del asesinato, Harminia aún era una niña de seis años. Dentro de lo que ella misma me dijo acerca del incidente, había algo como esto: “Para Cordelia, sería difícil apuñalar la parte superior de la espalda de un hombre adulto de arriba hacia abajo” ¿por qué Cornelia diría algo como eso? Porque ella era aún una niña, aún más chica que Cordelia, para ella eso sería algo aún más imposible.
— ¡Pero…!
Sergius interrumpió con un todo de voz diferente.
— La verdad es que Harminia también era una pequeña niña.
— Aunque fuese una niña, es posible dependiendo del metodo.
— No, es imposible.
Sergius seguía insistiendo en no escucharla, trató de salir del estudio sin escuchar nada, cuando Ambrose lo detuvo en silencio.
— Sergius-sama… solo escucharemos lo que tiene que decir...
Sergius lo veía un una mirada difícil.
— ¿Tienes opiniones contra mí? Joven idiota.
Victorique susurró en voz baja.
— Sergius, es como él dice, Solo escucharás lo que tengo que decir, quédate aquí.
Sergius se dio la vuelta molesto, pero no salió. Un silencio de mal augurio rodeó el estudio, en el estante las armas adornadas bien pulidas de la era medieval brillaban, el librero y el escritorio tenían polvo blanco sobre ellos.
— Este incidente tiene varias cosas extrañas, la primera, Theodore murió en este estudio que estaba cerrado con llave, había muchas monedas de oro en el suelo, además de que la daga estaba clavada en la parte superior de su espalda de arriba hacia abajo, y por último, la hora.
Victorique volteó a ver hacia arriba a Sergius con una mirada complicada.
— Sergius, tu hablaste acerca de la hora, dijiste “Eran exactamente las 12m revisé mi reloj de bolsillo, Cordelia también era alguien que seguía sus tiempos”
— Si…
— Pero, “las personas que estaban conmigo por algún motivo no sabían bien la hora”
— Si, pero eso es…
— ¿Por qué las personas que estaban esa noche en la mansión, estaban confundidos con la hora? Piénsalo.
Victorique dio la vuelta una vez, los labios de Harminia que estaba siendo sostenida por los jóvenes se torcieron. Al final, Victorique apuntó con su pequeño dedo a una de las paredes.
— El reloj de péndulo que siempre suena, ¿pero no sería que esa noche no sonó?
Allí se encontraba un gran reloj de péndulo, debido a que era viejo, las letras estaban borrosas, pero las manecillas se movían correctamente. Sergius gritó.
—… ¡Es cierto!
— Esa noche el reloj no se escuchó. Por eso creo que solo Sergius quien verifico la hora con su propio reloj estaba seguro de la hora. Las demás personas no pensaron lo mismo… entonces ¿Por qué el reloj de péndulo no sonó?
La mirada de todos se centraron en el pequeño rostro de Victorique.
—… Eso fue porque Harminia se escondía adentro.
— ¿¡Pero qué!?
Sergius se rio, y Victorique continuó sin importarle eso.
— Harminia entró en el estudio que no tenía llave incluso antes de que entrara Theodore. Entonces se escondió dentro del reloj, dentro de la caja donde está el péndulo, al ser el cuerpo de una pequeña niña no es algo imposible. Entonces ella entrecortó su respiración, y esperó a que Theodore llegara al estudio. Durante todo ese tiempo el reloj no sonó. Entonces, cuando Theodore por fin llegó… ahora es el turno de las monedas que estaban en el suelo.
— ¿A que te refieres…?
La expresión sonriente en la cara de Sergius comenzó a desaparecer eventualmente, el color de sus mejillas comenzó a ponerse pálido, Victorique continuó.
— La pequeña niña que estaba escondida dentro del reloj… ¿cómo logró asesinar a Theodore? ¿Creen que con la fuerza de una niña pudiese apuñalar a un adulto? Es imposible, pero, tiene su método. Si se le dejara todo al peso del cuerpo sin depender de la fuerza de los brazos, y dejárselo todo a la gravedad, de ese modo podría ser posible. La pequeña Harminia no lo apuñaló solo estando de pie, bajó con el arma en sus manos, desde arriba del reloj donde se escondía.
La habitación fue rodeada por un siniestro silencio. Todos tragaron saliva. Voltearon a ver temerosos al reloj y después a Harminia quien continuaba en silencio, hasta que ella río.
— Las monedas de oro no estaban en el suelo, Harminia las traía consigo. Y las dejo caer al suelo, desde el reloj al piso, las doradas piezas cayeron, como si fuera una lluvia de estrellas, La mirada de Theodore debió de haberlas seguido de inmediato, si no se hubiera dado cuenta de ello, eventualmente habrían hecho ruido sobre la alfombra al caer, se daría cuenta y al acercarse, desde dentro del reloj… ese era el lugar más sencillo para Harminia para que bajase saltando. Se sorprendió por la lluvia de oro y se detuvo. “la vista de los humanos se limita al ver algo en movimiento” La vista de Theodore fue limitada. Entonces viendo a Theodore que se había dado la vuelta, bajó de un salto del reloj y lo apuñaló con todo el cuerpo de su peso, Theodore se desmoronó junto con las monedas al suelo, murió sin poder hacer ruido. Eso explica las monedas dispersas y la forma en que fue apuñalado Theodore por la espalda. Después de haberlo asesinado, Harminia cerró con llave la habitación de Theodore, volviéndose a esconder dentro del reloj, esperando a que alguien encontrara el cuerpo. Por eso es que parecía que no había nadie en el estudio.
La voz de Victorique comenzó a temblar.
— Y entonces la que entró fue la sirvienta Cordelia. Ella se percató del cadáver, y huyo alzando la voz. Harminia salió huyendo por la puerta, diciendo que sin duda alguna Cornelia era la culpable. Una deducción bastante violenta… bien... Sergius.
Los hombros de Sergius estaban temblando. En esa expresión podía verse el cansancio del día y del paso de los años. Pero esa mirada no dejaba su orgullo, su expresión de anciano brillaba inseguro.
— Sergius fuiste el responsable, ¿cuál será tu pena después de haber desterrado a una pequeña chica inocente?
Un largo silencio y al final Sergius comenzó a hablar con sus hombros temblorosos.
—… Usaré todos mis derechos como el jefe de estas personas, y castigaré a esa mujer.
Veía con enojo y desprecio a Harminia, apuntándole. Y Harminia comenzó a gritar.
— ¡No! ¡No me expulsaran! ¡No quiero ir fuera de la aldea!
Y Ambrose dijo mientras la contenía.
—… También Cordelia-san, ella salió con bien de la montaña y pudo vivir abajo. Además, en el mundo de afuera está Brian Rosco, si lo buscas y le pides ayuda…
— Odio a Cordelia y a Brian, ¡quiero quedarme aquí!
— Pero a pesar de que afuera es asombroso…
Ambrose dijo sin pensarlo, después de eso guardo silencio.
—… Tu… ¿Cual fue tu motivo? Cuál sería el motivo para que una niña de seis años matara al jefe de la aldea que todos respetan…
— Intenta adivinar.
Dijo Harminia en voz baja.
—…. ¿El futuro verdad?
Fue una respuesta corta, y Harminia gritó.
— ¿¡Cómo es que lo supiste…!?
—… Si dijéramos una relación de un niño con el jefe de la aldea no puedo pensar más que en el viejo festival del solsticio de verano. Me imagino que abra alguno que otro niño que odie el jefe de la aldea por la lectura de algún futuro inconveniente
Victorique le había dicho a Kazuya que le dijeron que ya no crecería. Recordó su mirada sombría, y entonces se toparon con Harminia fuera de la iglesia, quien comenzó a decir cosas extrañas…
— (Las adivinaciones no fallan)
— (Pero hubo una vez en el pasado en la que falló…)
¿Que habrá sido aquello en lo que fallo? Victorique continuó.
— Solo fue una adivinación, se acabaría si simplemente no le prestas atención, Pero para Harminia, quien cumplía fervientemente con las reglas de la aldea y creía en el jefe de la aldea, no había manera de que “no creyera” en sus palabras.
—… Si… no tenía más que creerle… pero… no podía aceptarlo…
Harminia estaba susurrando.
— Yo… escuché un futuro que no debí de haber escuchado, ese futuro tenebroso que un niño con curiosidad…
— ¿Qué cosa?
— Mi propia muerte.
—… Aa…
Volteó a ver a los alrededores con lágrimas en los ojos.
— A partir de ese momento dentro de 20 años, me dijo que moriría cuando tuviese… 26 años… Quería vivir aún más, no, me gustaría vivir mucho, mucho más. Así que para que ese futuro no se completara, tenía que asesinar a aquel que leyó esa fortuna…
Sergius gritó con una voz temblorosa.
— ¿¡Por una razón como esa!? ¿¡Por una razón como esa asesinaste a un gran jefe de la aldea!? ¡Maldita niña!
— ¡Nadie lo sabía más que quien lo dijo! ¡Esa desesperación, ese enojo, esa tristeza!
Ambos se quedaron viendo. Harminia habría grande los ojos, parecía que en cualquier momento caería al suelo, en cambio los de Sergius estaba inyectados en sangre, su mano apretada temblaba por la ira. En ese momento la expresión de Sergius parecía como la de un lunatico, sus globos oculares estaban justo en el centro, era una mirada extraña que no se sabía a donde estaba viendo, mientras apuntaba con el dedo a Harminia, y entonces gritó con una voz tan grave que el suelo resonó.
— ¡Ambrose, córtale la cabeza!
—…… ¿He?
Ambrose se quedó con la boca abierta, y Sergius continuó hablando en voz muy alta.
— Corta la cabeza de la culpable, anteriormente teníamos esa forma de hacer las cosas, aquellos que cometían grandes crímenes… desaparecían de la aldea… ¡cuando tenía tu edad tenía el trabajo de decapitar a los culpables!
El inspector Blois que escuchaba detrás se apresuró para salir al frente.
— Este… Sergius-san, me gustaría decir algo, me estaré llevando a Derik a la policía, y acerca de la pena de la chica… si le cortan la cabeza, se estaría tomando a ese joven como culpable de un crimen de asesinato por la policía de Saubure y si los aldeanos guardan silencio, por asistirlo…
— ¡Aquí no es Saubure!
— No, aunque me diga que le pusieron un nombre raro de reino.
— ¡Vete de aquí!
Sergius le ordenó a los jóvenes hombres, y ellos sacaron al inspector. Sus gritos se escuchaban alejándose por el pasillo, y desde lejos se logró escuchar que dijo “¡Kujou-kun, has algo….!” Sergius continuó con una voz que hacía temblar las paredes.
— Como no pudimos definir la culpabilidad de Cordelia se le echó del pueblo, Harminia, tu cabeza caerá, tu torso y cabeza serán cremados. No regresaras en la noche del festival del solsticio de verano, está decidido que los pecadores nunca volverán a aparecer frente a los descendientes. ¡Ambrose!
— Se, Sergius-sama…
Ambrose quien era llamado, solamente se quedaba temblando, esa expresión hermosa que bien podría ser tomada por la de una chica, estaba completamente pálida. Sergius tomó una gran hacha que estaba adornada en el estante y la lanzó dirigiéndose a él, quien sin pensarlo, la recibió. Gritó y dejo caer la gran hacha al suelo, levantando pequeñas motas de polvo. La mirada de Sergius estaba teñida de rojo, observando con ira a su joven ayudante.
— Lo harás como sucesor de esta aldea, ¡no perdones a esta culpable!
— Pero… es algo que hizo cuando era niña… algo de hace 20 años, y.. y…
— ¡Ambrose!
— Yo. Yo… solía jugar mucho con Harminia cuando éramos niños. Es algo difícil de decir pero, era una onee-san muy amable. A pesar de que asesinó a Theodore-sama, era una persona amable conmigo, no…. Sergius-sama…
— Justo como lo dijo Theodore-sama, ¡Harminia morirá 20 años después!
No pudo resistir a la mirada, se movió lentamente y comenzó a levantar el hacha, su mano temblaba. Ambrose tenía tanto miedo hasta el punto de que se podían escuchar sus dientes chocar al temblar. Al final sus mejillas se volvieron como pétalos dispersos, y sus hombros comenzaron a moverse fuertemente. Después de eso se dio la vuelta a Kazuya, y él también comenzó a temblar.
— Visitante… afuera… el mundo de afuera… ¿hacen este tipo de cosas?...
Kazuya respondió con una voz temblorosa.
— La policía los atrapa, e… investigan muchas cosas… Victorique
Victorique abrió la boca.
— Abren un juicio.
— ¿Jui… cio?
Así es, comienzan a discutir la policía y la culpable… Harminia, hablando entre ellos, y entonces se decide una pena, también se encuentra la pena de muerte, y otras ocasiones en la que se es liberada, sin embargo, no hay nada como una pena de muerte para niños.
Ambrose dejó caer el hacha. Su expresión de perfil era bastante solitaria, pero emitía una fuerte determinación, presionó con fuerza sus labios y levantó la cabeza, Volteó a ver a Sergius quien estaba colérico y le dijo con una voz temblorosa.
— Yo siempre he respetado a Sergius–sama, además me gusta esta aldea, es la “aldea sin nombre” después de todo, y tú me aceptaste aun siendo un niño sin nombre, pero… esto no es todo el mundo… este… es decir…. ¡¡Harminia, Huye!!
Ambrose de pronto saltó a los hombres que retenían a Harminia. Mientras que levantaban una voz por la sorpresa, Harminia comenzó a moverse como si fuese una bestia enorme, pateó el suelo y salió volando, tomó una lanza que estaba adornada en el estante y se volvió a dar la vuelta. Abrió sus pálidos labios y susurró algo. Después de eso se dio la vuelta y emprendió la huida.
🐺 🐺 🐺
El mismo Ambrose estaba atónito por lo que acababa de hacer, quedándose de pie, los jóvenes de pequeña complexión dejaron a su jefe y a Ambrose y salieron disparados hacia el pasillo mientras gritaban el nombre de Harminia. Sergius alzó una voz maldiciendo, y levantó el puño dirigiéndose a Ambrose.
— Ambrose, maldito estúpido, síguela de inmediato, y córtale la cabeza, ¡¡mientras que no hagas eso no habrá manera de que te perdone!!
Y Ambrose le respondió con una voz temblorosa.
— Aunque sean las palabras de Sergius-sama, no haré algo como asesinar a una persona.
— No lo entiendes, Harminia a quien acabas de dejar escapar ocasionará una desgracia en la aldea y ya… ha comenzado, ¡ve rápido! ¡Y asesina a Harminia! Solo basta con que hagas lo que te digo, no creer lo que te digo es de estúpidos…
Ambrose estaba cabeza abajo como siempre, pero no asintió con tristeza como solía hacerlo, la movió hacia los lados, y cuando se dirigía a salir de la habitación en silencio. En ese momento…
La gran voz de los jóvenes resonó por el pasillo Ambrose y Kazuya se voltearon a ver, y atravesaron la puerta rápidamente… una enorme lengua de la bestia…
Algo rojo y espeso se acercaba a ellos, eso era… Fuego.
Las cortinas de terciopelo azules puestas en las ventanas estaban ardiendo, cayendo, como si fueran bestias que temblaban, haciendo que la alfombra gris también se incendiara aumentando de intensidad cada vez más. Lo que decían los jóvenes era…
— ¡Fuego!...
— ¡Harminia ha prendido fuego!
Regresaron corriendo entre gritos, Kazuya fijó la vista, dirigiéndose a las llamas como lengua de alguna bestia, y logró ver a una chica con una antorcha en su mano, corriendo en dirección contraria por el pasillo.
— ¡Salgan por la puerta trasera! ¡El fuego aún no ha llegado allá!
Kazuya se dio la vuelta y regresó corriendo al estudio. Y después de correr en sentido contrario los demás, tomó la mano de Victorique se solo se encontraba de pie.
— Victorique, es un incendio. ¡Rápido!
Ambrose entró corriendo detrás de ellos, acercándose a Sergius tomando el bastón del viejo, lo cargó en su espalda, y salió del pasillo detrás de Victorique y Kazuya. El humo blanco ya había abarcado todo el pasillo, haciendo difícil ver, Kazuya llevó a Victorique mientras le decía.
— ¡Cierra los ojos!
Comenzó a correr mientras soportaba el dolor en sus ojos. Al voltear a ver a Victorique, ella había hecho como se lo haya pedido apretando con fuerza los ojos. Victorique era lenta, y Ambrose cargando a Sergius los rebaso, ella solo corría con los ojos cerrados confiando en Kazuya, seguía corriendo sin temer. Kazuya sintió como la fuerza con que ella lo tomaba de la mano aumentaba.
Por fin llegaron a la puerta que era la salida trasera y salieron casi cayendo. Kazuya volteó a ver hacia arriba a la mansión mientras tocia por el humo. La mansión estaba en llamas. Las llamas que se dirigían al cielo oscuro emitían ruido, continuando ardiendo hacia arriba. Esa mansión que había visto como si fuera un lobo la primera vez, estaba completamente en llamas.
— ¡Harminia!
Se escuchó la tenebrosa voz de Sergius quien se puso de rodillas sobre el duro suelo, y su expresión se tiño de un negro rojizo, volteando a ver el cielo. Comenzó a sentirse la profunda presencia de su rencor. Ambrose quien había salvado a Sergius se había ido a alguna parte, dejándolo solo.
— ¡Harminia!... ¡No contenta solo de haber asesinado a Theodore, le prendió fuego a la aldea!
Victorique quien había abierto los ojos tragó saliva.
Kazuya al voltear… pudo observar a la “aldea sin nombre” en llamas. Las casas, techos y árboles, había fuego por todas partes, el muro exterior que era de piedra comenzaba a tornarse de un color siniestro por las llamas, las tejas en los techos, comenzaron a crujir mientras que emanaban humo al cielo nocturno. Las casas que parecían que tenían un sombrero de lamas, hacia ver como si toda la aldea fuese un candelabro, Toda la aldea se mecía en las llamas. Los aldeanos que se habían reunido en la plaza, sacaban agua del pozo tratando de apagar las llamas. Pero no podía ver a Ambrose.
El sonido de los gritos en la plaza llego hasta ellos, estaban diciendo algo y eventualmente en el centro del anillo, apareció Ambrose dirigiéndose hacia Kazuya y los demás, su largo cabello estaba algo suelto, al ver a Kazuya, gritó con un rostro de terror.
— ¡Harminia!...
Kazuya comenzó a correr con Victorique. Atravesaron la plaza, y comenzaron a avanzar a través del camino de piedra que atravesaba las casas en llamas. Llegaron hasta la entrada de la aldea, y Ambrose con un dedo tembloroso apuntaba hacia afuera. Solo había un camino al exterior… el puente.
En algún momento se había bajado el puente elevadizo.
Ambrose después de señalar con su dedo tembloroso apunto hacia arriba a los andamios, a ese lugar en el que los jóvenes vigilaban las afueras, bajando el puente para los visitantes…A pesar de que la aldea estaba envuelta en llamas, solo allí estaba en una profunda oscuridad… allí se encontraba alguien. Un atuendo viejo y azul y ojos verdes… Se trataba de Harminia.
Cuando Kazuya dio la vuelta para verla ella le regresó la mirada lentamente. Había levantado la antorcha que tenía en una mano mientras esparcía las llamas, mientras que en la otra mano sostenía con fuerza una lanza, Harminia se encontraba de pie con esa apariencia extraña cual si fuera de algún soldado de las viejas eras… Pasaron leves segundos, y…
Harminia río, y abrió la boca como si sus esquinas hubieran sido cortadas, era la primera vez que la veía reír así. Harminia se agachó, y en el siguiente instante se levantó como si hubiese crecido el doble, había saltado imprimiendo fuerza, y con ese movimiento bajó. Se le quedo viendo a Kazuya después de caer en el piso de piedra haciendo un gran ruido… esa mirada… era como si no enfocara nada. Kazuya puso detrás de si a Victorique cubriéndola.
—… Hicieron algo innecesario.
Dijo con una voz baja y puso la lanza en posición. Kazuya cubría a Victorique temblando, y Ambrose, como si estuviera sorprendido veía a Harminia y a Kazuya.
— ¡No hicieron nada innecesario! Harminia-san, ¡Victorique solo aclaró el asunto de su madre! Tú, quien paso por 20 años sin culpa…
— Para mí fue algo innecesario.
Harminia inclinó pronunciadamente la cabeza, volteando a ver a Victorique hacia abajo con una gran sonrisa. Y su sonrisa desapareció de pronto como si fuese absorbida por el vacío.
— Hija de Cordelia… ¡Puedes quedarte aquí hasta que mueras!
Kazuya tragó saliva mientras seguía cubriendo a Victorique de Harminia quien portaba la lanza. Pero… comenzó a correr por el puente que había descendido, en un instante ya se encontraba lejos. Ambrose alzó la voz parece que se percató de lo que estaba tratando de hacer.
— ¡Harminia! ¡No lo hagas!
—… ¡Así no podrán perseguirme!
— ¿¡Harminia!?
Harminia al terminar de cruzar el puente se dio la vuelta, y comenzó a bajar la antorcha que había levantado. Eventualmente los aldeanos se comenzaron a reunir, solo había una persona del otro lado del puente elevadizo, solo Harminia se encontraba de pie del otro lado, y de este, los aldeanos incluyendo a los invitados estaban atónitos. Ambrose gritó.
— ¡Harminia… planea encender el puente!
Kazuya tragó saliva. Harminia lanzó la antorcha justo en el centro del puente, y las llamas se extendieron, comenzándose a esparcirse lentamente por el puente. Sergius se acercó siendo apoyado por un aldeano, Ambrose se dio la vuelta y Sergius le dirigió la palabra.
— Ambrose… tienes el cabello suelto.
— ¿He?...
Ambrose estaba sorprendido y Sergius continuó diciendo enojado.
— Te había dicho que lo mantuvieras bien amarrado. Arréglatelo rápido.
— Sergius-sama… pero… el puente…
— No tenemos problemas sin ello, tenemos nuestra aldea, no necesitamos salir.
Ambrose se quejó ligeramente, ya no tenía la pose que siempre hacia cundo Sergius lo regañaba, le regresó una mirada directamente a los ojos. El fuego se extendió por el puente. Tenía el ancho para que una carreta pasara. Con gruesas cuerdas a ambos lados que ya estaban ardiendo. El puente comenzó a tambalearse ligeramente mientras que la madera del suelo comenzaba a cambiar a un color negro. Kazuya gritó.
— Victorique, ¡Rápido! ¡Tenemos que atravesar el puente!
Victorique volteó a ver hacia arriba a Kazuya como si temiera.
— Pero…
— ¡Si el puente cae no podremos regresar!
— Pero para ir al otro lado del puente…
Kazuya se dirigió a la temerosa Victorique con una voz tranquila.
— Si tienes miedo puedes cerrar los ojos, ¿puedes hacerlo?
Kazuya comenzó a correr sin esperar su respuesta, y Victorique lo siguió sin oponer resistencia, al darse la vuelta Victorique había cerrado los ojos con fuerza al igual que lo hizo cuando escapaban de la mansión, su linda y pequeña nariz se arrugaba mientras lo hacía, Al verla así Kazuya se sintió más aliviado, después de eso gritó hacia su espalda.
— ¡Inspector! También Mildred-san!
Ambos estaban pálidos por el miedo. Los invitados comenzaron a correr por el puente envuelto en llamas.
El puente se balanceaba mientras ardía. Y Kazuya volteó a ver hacia abajo. El lejano abismo no podía verse en la oscuridad, solo podía presentir que allí se encontraba algo dentro de esa espesa oscuridad, abajo se podía escuchar el sonido del agua fluyendo. Mientras que todos avanzaban con sus pies temblorosos, por algún motivo Kazuya cruzaba el puente con normalidad, Al darse la vuelta pudo ver los rostros del inspector y Mildred en pánico. Por primera vez pensó que era extraño, y al final pudo pensar en algo.
— (¡Ya veo! Estoy acostumbrado a esto, es porque siempre subo las escaleras como laberinto de la biblioteca, es cierto, ahora que lo recuerdo tuve miedo las primeras veces en lo que me acostumbraba…)
Mientras avanzaba hacia el centro del puente un grito como el de una bestia pudo escucharse desde el frente. Victorique se pegó a Kazuya con los hombros temblando por el miedo, Se percató de que al fondo se encontraba una figura temblando, Kazuya abrazó a Victorique con ambos brazos protegiéndola. Levantó la cabeza y pudo ver la punta de acero filosa acercándose a ellos. Se trataba de Harminia empuñando la lanza. Estaba corriendo con una extraña voz, el puente en llamas comenzó a tambalearse violentamente junto con sus movimientos. Ella se dirigía directo a Kazuya… no, se dirigía a Victorique. A un lado pasaron el inspector y Derik llevado por este, además de Mildred a paso rápido.
La punta de la lanza era de un negro siniestro Del otro lado de la lanza que se acercaba se encontraba el rostro riendo de Harminia moviendo la cabeza fuertemente de izquierda a derecha, pareciendo incluso que su cabeza caería, Kazuya retrocedió abrazando el pequeño cuerpo de Victorique, a la vez que el puente continuaba balanceándose, las llamas en las sogas en las orillas del puente acariciaron la mejilla de Kazuya.
La punta de la lanza rozó el brazo de derecho de Kazuya, pensó que estaba caliente, al voltear a ver su brazo pudo ver la tela desgarrada a la vez de que comenzaba a brotarle sangre, y al ver a su pecho, Victorique se encontraba abrazándolo con fuerza con los ojos cerrados. Después de eso por fin comprendió lo mucho que debería de temer al cursar el puente con los ojos cerrados. El mismo había sido el que le había dicho a Victorique que cerrara los ojos, pero en una situación en la que no puede ver a sus alrededores, siquiera caminar debería de dar miedo. Pero aun así ella había cerrado los ojos como él se lo había dicho, tomando su mano con fuerza. ¿No sería eso tal vez porque ella cree en su fuerza?... Si fuera el caso, esa sería la primera vez para Kazuya, Además de que Kazuya quien… siquiera su pare y hermanos esperaban algo de él, no sabía de su madre y hermana, pero hasta ahora nunca había habido nadie importante para él que le tuviera plena confianza.
— (… Tengo que hacer algo para salvar a Victorique)
Kazuya pensó fuertemente. Harminia levantó la lanza que tenía en el brazo, en ese momento Kazuya protegió a Victorique esquivando de izquierda a derecha, y en ese momento, revivió la voz de Sergius dentro de su mente.
— (Esa adivinación era…)
El futuro que le había dicho Sergius.
— (Varios años a partir de ahora…)
— (Soplará un gran viento que sacudirá el mundo…)
— (Debido a ese gran viento, los dos se separarán.)
— (A pesar de que sus sentimientos sean fuertes, no podrán contra ese viento.)
— (Sus corazones…)
— (…nunca…)
— (… se alejaran…)
Kazuya tragó saliva
— (Es solo una adivinación, como si fuese a acertar, no hay manera de que las personas que siempre han continuado viviendo en esta aldea de la era media puedan saber de un viento que golpee a todo el mundo… pero aun así… si fuese verdad…)
La mirada de Kazuya no perdía contra la de Harminia quien se le quedaba viendo fijamente.
— (Si fuese verdad, el momento en que me alejaré de Victorique aún no debería de estar cerca, así que regresaremos con bien a casa, regresaremos a la academia Santa Margarita... a nuestro lugar de siempre…)
La lanza se dirigió justo al centro donde se encontraban Kazuya y Victorique. Kazuya empujó el cuerpo de Victorique hacia el otro lado y dio un paso atrás. La lanza paso justo entre ambos. Kazuya tragó saliva al darse cuenta que se había alejado de Victorique, también Harminia se percató de ello.
Harminia se encontraba riendo sobre el puente en llamas, sus ojos estaban inyectados en sangre, tiñéndose de un rojo profundo.
— Empezaré contigo…. ¡¡Contigo!!
Levantó la lanza dirigiéndose a Kazuya. El puente estaba ardiendo cada vez más, Harminia se movió al lado izquierdo para evitar que huyeran un lugar más seguro donde habían menos llamas e hizo una estocada con la lanza con todo lo que pudo. Pero Kazuya de inmediato se movió al lado contrario, hacia la derecha, Allí se encontraba sola Victorique, se había puesto de pie para cubrirla, y Harminia dio la vuelta con una expresión extraña, como si se preguntara (¿Porque hacia allí?) había perdido el balance, había hecho un estoque con la lanza al aire con todo el peso de su cuerpo para asesinar a Kazuya, así que terminó siendo llevada por su propio cuerpo al borde del puente, cayendo a lo profundo del abismo.
— ¡¡Gyaaaaaaaaa!!
El grito comenzó a alejarse, era un grito que no olvidaría no importa cuantos años pasaran, al final, desapareció en la lejanía. Debido a la oscuridad no podía vérsele, pero Kazuya sabía que debajo se encontraba un rio fluyendo violentamente, y le recorrió un escalofrío.
El puente comenzó a hacer ruidos, amenazando con caer, no se habían movido más que unos pasos después del centro del puente, el fuego a su izquierda y derecha era fuerte, el muro de fuego estaba tras ambos. Quedaban algunos 10 metros de distancia, y Kazuya abrazó a Victorique para cubrirla de las llamas y comenzó a correr.
Solo faltaba un paso. Estaba más tranquilo, había podido llevar a Victorique fuera del puente, Kazuya, con su propia fuerza. Y…
Sintió como su cuerpo comenzó a tambalearse, pensó que era debido a que estaba más tranquilo, pero no fue el caso, el puente se estaba inclinando Por fin estaba cayendo el puente en llamas, lo que quedaba estaba cayendo al abismo brillando con las llamas naranjas… solo un paso… Victorique ya había bajado en tierra y cuando Kazuya piso también tierra… en ese momento, el cuerpo de Kazuya comenzó a inclinarse junto al puente. La expresión de Victorique que acababa de darse la vuelta cambio repentinamente a la de un grito, y su rostro desapareció mientras Kazuya se dirigía hacia abajo, en cambio apareció el cielo nocturno. El cielo brillante de estrellas cubría todo su campo de visión… por un instante fueron hermosas. Pero en el instante siguiente, su cuerpo comenzó a descender. Estaba cayendo al vacío.
El cielo estrellado se veía muy lejano, en ese momento se escuchó la voz de Victorique, el inspector Blois que veía a Kazuya hacia abajo, Ambrose y Mildred quien gritó. Del otro lado pudo ver la iglesia de la era medieval, el arco hecho de piedra, y vio la aldea como si el tiempo se hubiese detenido. El pueblo aún estaba en llamas.
Pudo ver aquello que Victorique le había mostrado en el pueblo a los pies de la montaña aquello que portaba en su pecho, aquel collar hecho con una moneda de oro colgando de una cadena, era como si la moneda lo siguiera. Kazuya quien por fin se había tranquilizado, sintió que ese instante había durado demasiado, pudo ver el collar de Victorique moviéndose demasiado tranquilo, y después de eso pensó
— (¿He? ¿Por qué Ambrose estará de este lado del puente?)
Quería preguntar pero las palabras no le salían, después de tambalearse, el cuerpo de Kazuya había comenzado a descender. Sintió como si todo se alejaba… De pronto le dieron unas enormes ganas de ver a su familia… El color del cielo de su país, la superficie del agua del mar en el barco, la primera vez que entró en su habitación de la escuela Santa Margarita… y la primera vez que Cecile-sensei le pidió que fuera subiendo las escaleras como laberinto de la biblioteca… ese día de primavera… Todos esos paisajes de pronto desaparecieron. Entre sentimientos de frustración por su orgullo mezclado con lastima atravesaron a Kazuya.
— (Papá, hermanos… lo siento…)
Kazuya susurró lleno de tristeza
— (No pude convertirme en el hijo, en el hermano menor que deseaban, fue por eso que hui. La verdad es que no vine a este país a estudiar, era difícil estar en casa. Me sentía patético al estar a un lado de Papá… pero no quería que pensara que era alguien aburrido… papá… lo siento… no es como si los hubiese odiado… los respetaba mucho…)
Las escaleras laberinto se encontraban en el corazón de Kazuya, dudó.
— (No sabía que hacer… terminé odiándome a mí mismo, dudaba, era doloroso, hui… Soy un hombre muy aburrido, Es justo como lo dijo Victorique, un genio a medias, una persona ordinaria, una existencia innecesaria. Así que…. Que alguien como yo… caiga en el acantilado…)
Presintió como si una pequeña mariposa dorada pasara frente a él… una pequeña mariposa de alas semi-transparentes, de aquellas que todos han visto alguna vez… Kazuya estaba llorando.
— (No hay nada que hacerle, estoy cayendo,… yo… yo…)
La mariposa dorada.
— (Pude salvar a Victorique, eso fue algo sorprendente…así que…)
Aquellos rostros de Victorique, Mildred y el Ambrose se encontraban ya en la distancia. Pero solo había una cosa que no se alejaba, era el preciado collar de ella. Más que alejarse, parecía acercarse cada vez más, alejándose del pecho de Victorique. Kazuya se percató que había arrancado el viejo collar del cuello de Victorique llevándolo consigo…. A pesar de que era el tan preciado pendiente de Victorique…
Victorique extendió su mano gritando algo, intentando alcanzar el collar.
— (No quiero que caigas… solo conmigo está bien… cuídate…)
O eso pensaba, pero en el instante siguiente.
Su cuerpo se balanceó.
Kazuya se quedó completamente en blanco, no sabía que era lo que había pasado, era como si alguien lo hubiera sacudido con fuerza despertándolo de un sueño.
Su campo de visión dio vuelta.
Y en el siguiente instante la oscuridad del acantilado envolvió a Kazuya.
—… ¡Kujou!
Desde arriba alguien estaba gritando su nombre.
Kazuya levantó la cabeza. Sobre él se encontraba Victorique, tenía una expresión extraña como si usara todas sus fuerzas, sus mejillas rosadas se habían tornado rojas sufriendo. ¿Por qué estaría arriba de el a pesar de que era tan pequeña? pensó.
Volteó a ver su mano, se percató de que su propia mano era jalada por la de ella. El cuerpo de Kazuya estaba completamente en el aire, y Victorique en tierra lo había sujetado y bajo a él se encontraba el acantilado, pudo oler un ligero aroma de tierra y a lo lejos escuchó el sonido del agua, el sonido del agua fluyendo salvajemente.
Victorique apretaba con fuerza los dientes y Kazuya volteó a ver su mano, trataba desesperadamente de levantar a Kazuya con ambas manos, pero la fuerza de Victorique era muy débil, ella por su cuenta difícilmente podría levantar una silla.
— Victorique, tu preciado pendiente cayó.
Ella apretaba con fuerza los dientes y no respondió, el motivo por el que Victorique había extendido su mano no era por el collar, se percató de que fue para atraparlo a él. Las pequeñas manos que lo sostenían se habían vuelto moradas al perder el flujo de sangre, Victorique gritó mientras presionaba con fuerza sus dientes blancos.
— ¿¡Que estás haciendo!? ¡Kujou! ¡Ven arriba Tonto!
— Pero… alguien como yo…
— Di todo lo que quieras cuando subas, ¡Tonto, genio a medias, persona corriente, guardaespaldas y Shinigami malo para cantar! ¡Kujou!
—… No creo que sea guardaespaldas…
— ¡Apresúrate!
Kazuya vio con extrañeza hacia arriba a la mano que tiraba de él. Se preguntó por qué se esforzaba tanto, hasta que por fin se percató.
— Victorique, tu…
— ¿¡Que…!?
— ¿No te duele la mano?
—…………………..No duele.
— ¿Duele verdad?
—…………………. No duele.
— Pero…
— ¡Si dije que no duele es porque no duele!
Observaba el rostro de Victorique quien se había puesto terca.
— (¡Ah!)
Kazuya pensó.
— (No hay manera de que no le duela, Victorique siente dolor fácilmente… es la primera vez que la veo mentir… que expresión más extraña…)
Infló sus mejillas más de lo normal, y sus ojos esmeraldas estaban llenos de lágrimas.
— Kujou, apúrate… ¿¡de qué demonios te ríes!? ¡Te estoy diciendo que te apresures!

Kazuya de pronto volteó a verla bien, Los pequeños pies de Victorique se acercaban a la orilla del acantilado. Si las cosas seguían así ella también terminaría cayendo, pero aun así lo sujetaba con fuerza sin soltarlo.
— ¡Regresaremos juntos, de lo dije antes, regresaremos juntos, ya te lo había dicho!
—… U,…
— ¡Apúrate tonto, guardia, Shinigami mal cantante!
— Lo siento… ah, cierto, Victorique…
— ¡¡Queeeeee!!
Victorique estaba enojada, y Kazuya continuó.
— Sabes… gracias.
— ¡¡Tontoooooo!!
—… Hehehe.
Kazuya estiró su otro brazo, tomando una raíz que sobresalía del suelo, comenzó a poner fuerza comenzando a subir su propio cuerpo poco a poco, acercándose al suelo. Victorique suspiró, y le llegó a sus oídos. A lo lejos se escuchaban las llamas, y Kazuya por fin logró llegar completamente a tierra. Suspiró. Estaba tan cansado como para poder caer dormido en ese mismo lugar.
Kazuya respiró profundamente, sentía como si sentimientos que habían estado atrapados por mucho tiempo dentro de él habían salido. Se puso de rodillas con su respiración entrecortada.
Por fin levanto la cabeza, y observó a Victorique que estaba a su lado. Ella estaba completamente sentada en el suelo, abriendo sus manos lentamente con una expresión extraña mientras se veía las palmas de las manos. Kazuya también volteó a ver esas manos, se habían puesto completamente rojas, parecían débiles después de haber cargado lo que fue lo más pesado que había cargado, parecía dolerle como si fueran quemaduras.
—… Victorique.
Después de percatarse de su mirada, Victorique apresuradamente escondió las manos detrás de su espalda. Entonces se percató de la sangre que recorría el brazo de Kazuya, y se le quedó viendo con una expresión extraña.
—… Victorique… este…
Cuando Kazuya trataba de decir eso, Victorique resopló como si estuviera enojada para después darse la vuelta dándole la espalda a Kazuya, susurrando levemente.
— Kujou… ¿pensaste que no te importaría caer verdad?
— Ah… ee… este…
La voz de Victorique parecía enojada, y Kazuya se rascó la cabeza, se preguntaba qué era lo que debía responderle, y Victorique continuó diciendo con un tono de voz enojada.
— No puedes caer.
—… Es cierto.
—…………….. Tonto.
El susurró de Victorique fue tan tenue que casi no se escuchó.
🐺 🐺 🐺
Bajo el abrigo de la noche las llamas asedian en la aldea, y al pasar algo de tiempo la carroza llegó desde el pueblo de Bolovitz a recogerlos. Dentro de la oscuridad parecia que el anciano conductor se percató de que algo extraño le había sucedido a “la aldea sin nombre” .Kazuya y los demás… Kazuya, Victorique, el inspector Blois, Derik, Mildred y Ambrose, volteó a ver a los seis, y dijo mientras inclinaba la cabeza.
— No hay ningún cambio en que traje a seis y me llevaré a seis pero… ¿sus rostros no son diferentes?
Cuando subieron a la carroza, Ambrose se dio la vuelta hacia al acantilado de la aldea dudando, Tanto los aldeanos como el terco anciano jefe de la aldea no se habían movido, simplemente se quedaban allí de pie. Ambrose dijo, no dirigiéndose a alguien, sino como excusándose.
— Cuando vi al puente ardiendo… sin querer… terminé cruzando entre el fuego. Siembre había querido cruzar ese puente, desde que conocí el mundo exterior de parte de Brian Rosco… desde que supe que “la aldea sin nombre” no lo es todo en el mundo... no quería pensar que esto era todo lo que teníamos…
Diciendo eso Ambrose infló su pecho subiendo a la carroza, levantó del suelo el listón de su cabello, y al partir lo lanzó por la ventana de la carroza. Sus cabellos dorados se movían cual hilos de seda. Victorique dijo en voz baja.
— ¿Estas bien… con haber estado afuera?
Kazuya tragó saliva, había estado sujetando la mano de Victorique todo este tiempo, el inspector Blois y los demás fingieron no saber nada, pero él solo vio de reojo a su hermana menor.
— Puede que ya no vuelvas a salir de nuevo, después de todo el embrollo que ocasionaste…
— Pero aun así estoy satisfecha.
Victorique le respondió, y Kazuya estaba sorprendido, la extraña distancia entre los dos hermanos,… era la primera vez que veía a los dos tener algo cercano a una conversación verdadera. Aunque el contenida sea algo dificil.
— Probé la inocencia de Cordelia, como su hija tenía que proteger su reputación.
—… ¡Fum!
El inspector Blois resopló.
— Aunque Cordelia Gyalo haya sido expulsada de su aldea natal por acusaciones falsas, no cambia el hecho de que esa mujer ocasionó toda clase de cosas en la anterior guerra mundial, tampoco cambiara el hecho de que no se le otorgará la libertar a la hija que lleva su sangre.
— ¿Papá la vendió verdad?
— ¡Naa!
Blois tenía una expresión terrorífica, viendo a su hermanastra fijamente. Victorique sin temer le regresó una mirada Victoriosa. El interior de la Carroza fue envuelta en silencio, después de que se tambaleara comenzó a descender de por la pendiente.
— ¿Que irá a pasar con esa aldea a partir de ahora?
Kazuya susurró sin dirigirse a nadie, y Ambrose se volvió hacia él respondiéndole.
— ¿Quién sabe?... creo que les tomará algo de tiempo volver a construir otro puente, pero sería igual como hasta ahora… y seguirán viviendo en adelante lo más seguro.
Su expresión pálida estaba llena de resentimiento.
— Ambrose-san…
— Yo siempre anhelé el mundo exterior, no sé qué es lo que me espera, pero siempre quise vivir afuera.
Derik quien se había mantenido en silencio hasta el momento, comenzó a decir en voz alta.
— ¿¡Tan bueno es el exterior!? Ustedes no entienden el valor, a lo mucho solo le prenden fuego.
Mildred suspiró lo más que pudo.
— Así es, ese incendio… es lo mismo que quemar dinero…
— Derik, estuviste a punto de ser juzgado por esa aldea, no importa como lo veas, parece que ellos tienen reglas más estrictas que las de Saubure. ¿Viste esa hacha? ¿Te gustaría que te cortaran el cuello con esa hacha medieval tan bien “afilada”? De seguro un hacha con un filo tan malo como ese hubiera hecho que bajaran el hacha una y otra vez, haciendo que sufrieras por mucho tiempo hasta que por fin murieras.
El inspector Blois se quedó en silencio después de escuchar lo que el mismo había dicho. Un silencio fluyó por un tiempo en la carroza. Se escuchaba claramente el sonido de la carroza al bajar de la montaña, tambaleándose, al final el inspector Blois dijo.
— Pero aun así… ¿qué es el reino Seirun?
—… ¿Seirun?
Victorique preguntó en respuesta. El inspector apresurado volteó a ver a Kazuya, parece que no tenía la intención de seguir conversando con su hermana, comenzó a hablar dirigiéndose a Kazuya como de costumbre.
— Cuando hablábamos de la disposición de Derik entre el jefe de la aldea y yo, él dijo algo extraño “Aquí no es Saubure” “No es una aldea” y después de eso dijo orgullosamente “Este es el reino de Seirun”
El inspector se encogió de hombros.
—… Le ponen un nombre de reino al azar a un pueblo entre las montañas, no tiene sentido, este es el territorio de Saubure, enserio que están locos… ah, lo lamento…
Después de que sintió la mirada de Ambrose se disculpó rápidamente. Victorique dio un gran suspiro.
— Ya veo, acerca de eso…
Todos se centraron en Victorique. Separó su cabello dorado mostrando sus ojos un poco somnolientos, volteando a ver a Kazuya que estaba a su lado.
— Kujou, ¿lo recuerdas? Cuando hable de los “ciudadanos especiales”
— Ah... um…
Kazuya asintió.
— La leyenda de los dioses de Grecia, como los gigantes del norte de Europa, o personas celestiales de china…
— Ah, eso que estaba escrito, algo como de que en la historia real… con mucha antigüedad…
Victorique suspiró.
— Hace mucho gobernaron los bosques del este de Europa y su leyenda aún permanece, la costa báltica fue atacada por enemigos de fuera, pero las personas de ese bosque nunca fueron derrotados. Ellos eran pequeños y no tenían mucho poder, pero tenían una inteligencia fuera de lo usual, haciendo que los enemigos se retiraran, Hazar en el siglo 9, el pueblo Pecheneg en el siglo 10 – 11, en el 12 al pueblo de Bolovitz. Y en el 13 hicieron retroceder al pueblo mongol. Ellos tenían muchos enemigos, eran orgullosos, pero de pronto en el siglo 15 desaparecieron, no fue debido por alguna guerra, un día de pronto desaparecieron de la historia, al final, ¿hacia donde desaparecieron?
El interior de la carroza fue envuelta por el silencio.
— El nombre de este pueblo era Seirun.
Alguien gritó ¡Ah! Ambrose comenzó a decir temerosamente.
— Ahora que lo pienso, no se de esa historia, pero se nos enseñó en la aldea que nosotros éramos el pueblo de Seirun. Aunque este era un bosque que formaba parte de Saubure, en realidad no éramos una aldea, sino un reino… pero dijeron que nunca debíamos decirlo, desde que era pequeño, tampoco podíamos pronunciar el nombre, al preguntar por qué nos dijeron que fuimos expulsados y quemados…
— Así es, ellos son el pueblo expulsado.
Victorique asintió.
— ¿Si dicen el siglo 15 recuerdan algo? En ese entonces ocurrió la quema de brujas. Pequeños y listos, el misterioso pueblo de Seirun, ellos fueron consumidos por esa ola, y final no pudieron mantener su reino de la costa báltica, no fue una guerra sino que fueron expulsados, y perseguidos, y por ese entonces, en el siglo 15 sería que el reino de Saubure creció rápidamente, haciendo crecer la leyenda de “los lobos grises” sorprendentes lobos tranquilos en lo profundo del bosque que podían entender el lenguaje humano, llamándole a los niños listos lobos grises… en el siglo 15 el pueblo de Seirun que había sido perseguido huyeron a las montañas de Saubure, y al parecer vivieron al parecer, entonces fueron llamados lobos grises, pero ellos quienes huyeron a Saubure, cada que los encontraban terminaban quemando sus pueblos, siendo arrinconados cada vez más a lo profundo del bosque eventualmente solo quedaron algunos descendientes, creando un pueblo viejo y de leyendas, posiblemente esa sea esta aldea.
Victorique continuó en voz baja.
— ¿Ustedes vieron ese festival del solsticio de verano verdad? El ejercito del invierno contra el ejército del verano, ese era un ritual para la abundancia parecido a los que hay en cada territorio de Europa, y solo el ejercito del invierno montaba a caballo ¿verdad? Puedo hacer una hipótesis, tal vez sea porque antes sus enemigos eran personas a caballo Y también que sea para alejar al invierno, ¿tal vez cada temporada eran expulsados de un bosque con abundantes recursos por sus enemigos a caballo?
Continuaron bajando la montaña en la carroza mientras esta se balanceaba. La luz de la linterna iluminaba el rostro de Victorique, y de vez en cuando se escondía por una sombra oscura. Nadie decía nada, Al final Victorique dijo con una voz baja y ronca.
— Como sea, es algo de hace mucho tiempo, nosotros estamos viviendo ahora, ahora…
Parecía que la rueda de la carroza había pasado sobre alguna piedra o raíz de árbol que se tambaleó con fuerza. La linterna se sacudió, e ilumino por un instante el rostro de Ambrose… una lagrima rodaba por su mejilla.
—… ¿ahora?
Preguntó brevemente y Victorique asintió.
— Así es... y seguiremos viviendo a partir de ahora.
Despees de eso parecía que Ambrose sonrió levemente, pero estaba oscuro y no se pudo ver muy bien. Mildred bostezó, y después de eso dijo.
— No entiendo cosas complicadas, pero en pocas palabras ese dinero es de hace mucho tiempo, ¿está bien con eso no?.... ¡aunque quiero mucho más dinero!
Ambrose río, y Kazuya esbozó una sonrisa, Mildred volvió a bostezar, y cerró los ojos cansada.
La carroza continuaba bajando la montaña mientras se balanceaba saltando por el camino, Victorique bostezó.
— … ¿Estas cansada? ¿Tienes sueño?
—…
Victorique asintió en silencio y después de eso dijo en voz baja.
— Kujou, canta.
— ¿Quieres que cante?
—…
— ¿Por qué? …
Kazuya suspiro, después de eso comenzó a cantar en voz baja la canción de niños en la que era bueno, cuando estaba cantando presintió como si Victorique hubiese sonreído.
— ¿Qué? ¿qué pasa?
—… Eres malo.
— Tu también Victorique.
Victorique continuó sonriendo, y la carroza continuaba bajando la montaña.
🐺 🐺 🐺
Por fin llegaron al pueblo al pie de la montaña, hacía tiempo que era de noche, se quedaron en la única posada que había para poder partir por la mañana, el dueño de la posada, cuando se percató de Ambrose quien portaba ropas como de la era media con su cabello dorado y lindas facciones, dijo temeroso.
— ¡Un lobo gris…!
Pero Ambrose estaba despreocupado, desde el cuerpo del ave colgando en la puerta, la administración de la posada, la electricidad… siempre se mantuvo preguntando, el miedo se había desaparecido él, pero en cambio parecía volverse un poco molesto.
— Eres como un niño preguntón, no me ataques con preguntas, ¿cuántos años tienes?
Por fin se enojó, retirándose a alguna parte.
El día siguiente estaba despejado, subieron al tren que ascendía la montaña, y bajaron de esta, transbordaron de tren y para el medio día por fin había logrado regresar al pueblo en la que se encontraba la escuela Santa Margarita. Mildred vestía un sofocante traje de monja sobre un vestido de verano, y regresando a la iglesia.
—Ahh… de nuevo a regresar a ese estilo de vida aburrido…
Se quejó, y después de eso cerró por completo la boca, guardó sus cabellos rojos tras el traje de hermana, y su cara parecía ser más seria, a primera vista parecía una hermana, y se retiró haciendo mucho ruido al caminar. El inspector Blois con Derik se retiraron subiendo a una carroza rumbo a la estación de policía, y se dio la vuelta a ver a Kazuya y los demás por la ventanilla.
— Por ahora regresen a la escuela, después me contactaré con la escuela dando indicaciones.
Con su sombría voz Kazuya comenzó a sentirse intranquilo, no sabía que era lo que le esperaría en adelante… La carroza en la que el inspector Blois llevaba a Derik comenzó a alejarse, y Mildred ya no se veía por ninguna parte, cada uno se habían ido a sus respectivas ocupaciones.
El viaje había terminado para ellos.
Salieron de la estación a la avenida, el viento del verano soplaba, era cómodo, debido a que era medio día había una gran cantidad de personas en la avenida, desde el lado contrario pasó un automóvil último modelo, mientras emitía un fuerte sonido. Ambrose se le quedo viendo con asombro.
—… Aquí… es ahora… he…
Comenzó a caminar sin saber a dónde dirigirse, con una expresión entre expectativa e inseguridad. Kazuya y Victorique lo vieron alejarse. Junto al tranquilo viento les llego el aroma de una de los viñedos, debido al calor el aroma rodeaba el lugar. El siguiente tren se aproximaba, y se escuchó el fuerte sonido de su silbato. Era el mismo escenario de siempre en aquel lugar. Ambrose de pronto pareció haber recordado algo y regresó corriendo, atrapando a Kazuya y con una expresión un poco alborotada le dijo al oído.
— Por cierto… en el momento de la adivinación…
— ¿Adivinación? ¿Ese?
— Si, la tuya, y la de tu amiga la chica…
— ¿Mia y de Victorique?
— Si.
Ambrose movió el cuello hacia los lados como si no supiera que decir.
— ¿Por qué hicieron la misma pregunta?
—… ¿La misma?
Kazuya inclinó la cabeza al mismo tiempo, y recordó que ese entonces cuando Victorique salió de la iglesia tenía los ojos llorosos, parecía no estar de humor. Cuando pensó que no le diría nada debido al Shock, ella se lo comentó, le había dicho que preguntó acerca de su estatura.
— (La misma pregunta… no recuerdo haber preguntado si crecería de estatura…)
Kazuya se quedó pensando por un momento, y luego de darse cuenta gritó “¡Ah!”
— (No, ¡es al revés! Victorique preguntó lo mismo que yo, no era que si crecería o no…)
“¿Kujou y yo estaremos siempre juntos…?”
La respuesta fue la misma que la de Kazuya, y Ambrose dijo extrañado.
— Si ustedes hubieran hecho diferentes preguntas, pensé que sus futuros serian diferentes, de seguro querían preguntar mucho eso, um…
Fue lo último que dijo y Ambrose se retiró caminando alegremente. Kazuya regresó a un lado de Victorique y se quedó viendo fijamente hacia abajo, a su rostro. Y ella respondió de mal humor.
—… ¿Qué te pasa? ¿Por qué te me quedas viendo?
— Ah, no, no es nada.
— Entonces vete para halla.
—.. ¡Oye!
Se le olvidó y comenzó a molestarse.
En serio sabia como hacerlo enojar, como sea, es lista pero mal hablada, no sabía qué hacer con ella, Kazuya parecía no ser el extraño, más bien lo seria ella, lo trata como tonto, lo usa, trata como un estorbo. Y… además.
— (… Que bueno que ambos regresamos a salvo)
Bueno, eso tenemos. Después de eso Kazuya volteó a ver a Ambrose que ya se encontraba lejos. Vestía esas ropas bien arregladas de la edad media que tenia de la “aldea sin nombre” pero su mirada brillaba, metió las manos en sus bolsillos al caminar, y comenzó a silbar… en un instante se había fundido con el ambiente, convirtiéndose en uno con el paisaje de la gran avenida.
Un viento caliente sopló, golpeándolo en la espalda, y vio como los cabellos dorados de ella bailaban en el viento como seda. En el momento el que el viento emano, Ambrose ya había desaparecido, Kazuya susurró un poco preocupado.
— Me pregunto que hará Ambrose a partir de ahora…
Victorique guardó silencio por un momento, su miraba albergaba un brillo extraño de nostalgia. Parecía como si envidiara a Ambrose quien había obtenido su libertad pero no dijo nada al respecto, solo respondió brevemente a la pregunta de Kazuya.
— ¿Está vivo verdad? Al igual que Cordelia Gyalo.
Y ese fue el fin de su viaje.

Epilogo: Amigos
Una tarde despejada. El sol del inicio del verano brillaba sobre la tierra seca de la gran avenida. Los arboles y las hiedras que rodeaban las casas, al igual que las rosas de Geranio brillaban con los reflejos del sol. Las puertas de la oficina de correos que se encontraba en una esquina comenzaron a abrirse lentamente, y de allí salió un chico asiático que portaba el uniforme de la escuela Santa Margarita. Portaba su sombrero bien acomodado, y comenzó a caminar con la espalda erguida. En sus manos sostenía lo que parecía ser un sobre cuadrado que había llegado del correo internacional. Y de una florería cercana apareció una chica un poco alta que vestía el mismo uniforme, ella tenía el cabello corto, y una expresión alegre, la chica al chico… en cuanto encontró a Kazuya su rostro se ilumonó.
— ¡Kujou-kun!
Kazuya quien era llamado, también se percató de la chica, Avril Bradley, y le sonrió.
— Hola Avril.
— ¿Qué estás haciendo? Ah, ¿esta semana también viniste a la oficina de correos? ¿Ese en un correo de tu pueblo natal?
— Si, por fin el libro que le pedí a mi hermano… ¡Waa¡… ¿Avril?
— ¿Dinero? ¿Dinero? ¿He?... ¿Qué pasa?
Avril quien había tomado el sobre de las manos de Kazuya se percató que estaba escrito con un lenguaje asiático viejo, y se rindió.
—… Te acabo de decir que es un libro. Hace poco le había mandado una carta a mi hermano para que me lo enviara. Y por fin llego.
Kazuya hablaba en voz baja mientras caminaba.
—… Justo a tiempo… aunque se tardó un poco.
— Hee... y dime, ¿qué clase de libro es?
— Eso es… este... no, está bien, no es la gran cosa.
Kazuya de pronto se puso rojo, y tomó de vuelta el libro verde de las manos de Avril. Ella infló sus mejillas insatisfecha y volvió a arrebatarle el libro, observó con detenimiento la parte frontal y trasera de libro, pero como estaba en un idioma asiático no lo entendió, no le quedo de otra más que regresárselo a Kazuya.
Ambos caminaron por la avenida, bañados con los rayos del sol mientras el polvo bailaba, haciendo un poco de humo. Un caballo viejo que jalaba de una carreta de carga pasó a un lado de ellos, desde esa carreta que tenía una pila de hierbas provino un cálido y un poco agrio aroma de verano.
Conforme se iban acercando a la escuela, las calles comenzaron a volverse menos pobladas, las casas se reducían, y la calle se inclinaba dirigiéndose a las montañas.
— Es cierto, Avril.
Kazuya comenzó a hablar fuerte intentando cambiar el tema de conversación del libro.
— Sabes, la semana pasada me pasaron muchas cosas… aunque sería demasiado largo así que la dejaré de lado pero... ¿recuerdas a la hermana que vimos en el basar del mercado Nomino?
— Si.
— Esa persona se llama Mildred-san, terminé conociéndola. Dijo que me daría solo una cosa de su Basar, este… para ti…
Kazuya abrió su maleta, y comenzó a buscar adentro, en el instante en que dijo “para ti” la expresión de Avril se iluminó, viendo dentro de su maleta alegremente.
— ¿Para mí?
— Parece que te interesó mucho así que…
De dentro del maletín algo brillaba con un dorado siniestro. La sonrisa del rostro de Avril desapareció como si hubiera sido una ilusión, e hizo una mueca con los labios.
— Dijiste mucho que lo querías, así que, te… lo… Avril, ¿qué pasa? Por qué... ¿Por qué pones esa cara?
Tenía el tamaño de la palma de su mano, era una calavera dorada que se había puesto Kazuya en la cabeza como tonto mientras observaba a Avril. Ella se le quedo viendo, y por algún motivo desde las orillas de sus ojos azules comenzaron a acumularse las lágrimas, Kazuya apresurado quería decir algo “Este…” y el cráneo dorado que tenía sobre la cabeza cayó. Dando vueltas por el suelo rodando por la pendiente de la calle levantando polvo. Kazuya la siguió apresurado, y escuchó a voz de Avril detrás de él.
— ¡Kujou-kun, Tonto!
—…. ¿¡Heeeeeeee!?
Por fin logró recoger la calavera, y cuando Kazuya levantó la cabeza, Avril había echado a huir corriendo por la calle como una liebre. Kazuya sorprendido trato de seguirla, pero era muy rápida y cuando por fin logró acortar un poco la distancia cuando llegaron a la escuela, Avril usó el agujero anterior… la chica había acortado por las ramas…
— ¡Espera, Avril! ¿¡Por qué te enojaste!? Espera….
Kazuya apresurado cruzó por el agujero y al haber entrado, la vio desaparecer dentro de la los terrenos de la escuela. Al cruzar, había roto algunas ramas llenándolo de hojas…
— Avril… ah… Cecile-sensei… este… hola…
La silueta de Avril ya no se encontraba, parecía que lo había dejado atrás, y en cambio, la maestra Cecile-sensei apareció con su rostro infantil y sus grandes lentes redondos.
—… ¿Kujou-kun?
Se apresuró a quitarse las ramas rotas y las hojas que tenía encima, Cecile-sensei lo veía con extrañeza hacia arriba, pero parece que después de unos segundos se dio cuenta. Contuvo la respiración y volteó a ver al jardín de flores. Allí estaba algo que no debería de estar… un pequeño agujero suficientemente grande para que una persona pudiera pasar por él.
— ¿¡Kujou-kun!?
—… Lo… ¡lo siento!
— La persona que pisó mis flores…
— Lo siento, fui yo…
— Ya veo, la semana pasada también cuando ibas con Victorique… por ese agujero... Dijiste que tú y Victorique salieron diciendo que la puerta estaba abierta y lo creí pero… ¿¡la verdad es que salieron por ese agujero!? ¡Kujou-kun!
— Lo, lo siento…
Kazuya bajó en repetidas ocasiones la cabeza, parecía que Cecile-sensei estaba bastante enojada, las flores, Victorique… continuó regañándolo.
El agujero en el jardín fue cerrado de inmediato mientras que Kazuya pensaba para sí mismo.
— (Avril de seguro estará decepcionada…)
Cuando de pronto logró ver algo de cabello dorado asomándose por la sombra de un árbol. Era Avril Lo más probable es que después de haber llegado a la escuela se percató de que Kazuya había sido atrapado y regresó a ver como estaba. Al final, Cecile-sensei le castigó haciendo que limpiara los baños y una semana con prohibición de salir por las noches, y se retiró del lugar.
Caminaba con la cabeza baja, cuando algo lo golpeó en la cabeza, volteó aun con la cabeza baja. Pudo ver la silueta de Avril quien había huido antes detrás de él. Y un pedazo de papel estaba hecho bolita a sus pies…. Lo que le había golpeado en la cabeza era eso… Lo levantó y abrió, al parecer era eso, algo estaba escrito con la letra de Avril.
Para Kujou-kun.
Gracias por guardar silencio de que fui yo la del agujero en el jardín… pero no necesito esa calavera. Kujou-kun… ¡Después de todo eres un tonto!
De: Avril-chan.
Kazuya comenzó a arreglar el papel arrugado. Lo dobló limpiamente y lo guardó en el bolsillo de su pecho… después de todo no lo entendía muy bien.
— ¿Podría ser que soy un tonto por no saber que soy un tonto?
Susurró eso y alrededor de Kazuya sopló un fuerte viento, parece que el tiempo de que el verano llegara estaba cerca.
—… Bueno, ¿entonces estas diciendo que hubiera sido mejor si lo supieras? Tonto Kujou.
En la Biblioteca de la escuela Santa margarita. Un edificio elegante construido hace más de 300 años después de terminado el fuego de la gran guerra, se dice que se volvió el almacén de libros de Europa. Pero debido a que estaba bajo la directriz de mantenerse como un secreto para cualquiera que no fuese estudiante o alguien relacionado de la escuela, la existencia de la misma era conocida por pocos. La biblioteca siempre se encontraba silenciosa, solo reinaba el olor a polvo. Y en esa biblioteca se encontraban unas enormes escaleras de madera como laberinto tan altas como para deslumbrarse. Kazuya se la había pasado la tarde subiendo durante varios minutos esas escaleras solo, hasta que llegó al piso más alto en donde se encontraba su amiga.
En el piso más algo había un tragaluz por el cual llegaba la brillante luz del sol, y un jardín con plantas del sur y flores. Además de una pequeña chica tan hermosa como una muñeca de porcelana, como todos los días, del mismo modo, la chica, Victorique de Blois, estaba tan tranquila como si el viaje de la semana pasada no hubiese ocurrido, enterrada en una montaña de libros. Su hermanastro, Greville de Blois, aún no se había contactado, se sentía de una manera como si no se hubieran quitado una espina… dejándoles con una inseguridad. Desde la pipa de porcelana que tenía en la boca comenzó a subir un humo blanco y delgado. Kazuya siguiendo esa señal de humo encontró el pequeño cuerpo de Victorique entre los libros, sentada.
—… ¡No me digas tonto! El día de hoy me la he pasado con mujeres enojadas, en serio enojadas.
— Te lo mereces, ¿no sabes la razón a detalle verdad?
— Ah…
Kazuya estaba de mal humor, pero a Victorique no parecía importarle.
— Nunca entiendes a las personas, pero siempre hablas siendo transparente, y terminan enojándose contigo, maldición, que tipo tan absurdo.
— ¿¡Que dijiste!?
— ¡Fun! Escucha tu propio corazón.
— Que pasa, maldición,… bueno, no importa, Victorique… ¿quieres esto? Como decirlo, yo tampoco sé cómo usarlo.
Victorique estaba metida en un gran libro mientras fumaba de su pipa, pero cuando Kazuya dijo eso levantó la cabeza como si fuese una molestia. Solo vio de reojo lo que Kazuya le mostraba y de nuevo regresó su mirada al libro…
—… ¿Qué es eso?
Kazuya parecía dudar, lo que le había mostrado era… la calavera dorada, la retiró nerviosamente.
— ¿Qué será? ¿Un pisapapeles?
— Kujou, en verdad que eres una persona cualquiera y aburrida.
— ¡Déjame!
— De vez en cuando, de pronto no te entiendo.
—… ¿No me estas elogiando o sí?
— ¿Es alguna habilidad del este? ¿O tal vez tú en especial eres extraño?
Kazuya era verdaderamente malo con la lengua afilada de Victorique, y cerró la boca, solo dijo en voz baja “La dejare aquí…” y la puso en el suelo. En ese momento se percató de algo que se encontraba en el suelo. Se trataba de ese extraño sombrero estilo hindú que Kazuya le había regalado la ocasión anterior. Después de todo parecía que a Victorique no le había agradado ese sombrero, en cambio, estaba puesto en el suelo al revés, dentro había un montón de Macarrones y dulces de Wiski. Tal parece que la conclusión a la que la llevo “La fuente de la sabiduría” fue usar ese sombrero para poner sus dulces. Kazuya dejó la calavera correctamente a un lado del sombrero… era algo un tanto extraño.
— Hablando de habilidades del este, Victorique.
— Que pasa, Shinigami Kujou quien se tomó la molestia de cruzar el océano.
— Tú… siempre agregas palabras de más.
Kazuya sacó algo de su maletín molesto. Se trataba del libro que había recibido por correo de su hermano mayor. Victorique quien había levantado la cabeza sin mucho interés, al ver que se trataba de un libro inusualmente pareció interesarle y se lo arrebato, comenzando a hojearlo, parecía un idioma al que no estaba acostumbrada, acercó su frente de manera linda al libro, dando vueltas a las paginas mientras susurraba “um, um…” En el libro había muchas imágenes en donde había parejas de dos personas.
—… Este… ¿qué libro es este?
— Es un libro técnicas de pelea del este, Mi padre y hermanos saben mucho de él, pero yo no mucho realmente, así que le pedí a mi hermano mayor que me enviara el libro.
— ¿Un libro de técnicas de pelea?...
Victorique dijo extrañada y levantó la cabeza. Kazuya desvió la mirada, estaba un poco sonrojado. La ocasión anterior había subido a un barco tenebroso con Victorique, y después de haber enfrentado a los peligros, Kazuya tenía algo de lo que se arrepentía, para empezar Kazuya era malo con las técnicas de pelea que les había enseñado su padre y hermanos, pensaba que podría hacerlo de algún modo sin ello, pero con lo ocurrido dentro de aquel barco, cuando se quedaran a solas con Victorique sin poder esperar ayuda de nadie más… Kazuya pensó en estudiarlo como es debido, ese era el arrepentimiento que tenía desde el fondo de su corazón. Pensando en ello, Kazuya le envió una carta a su hermano mayor con un reporte de sus calificaciones y otras cosas del país, además de mencionarle que desearía que le le enviara ese libro de técnicas de pelea. Sin embargo, el libro tardó en llegar, no fue hasta que había terminado su segunda aventura cuando por fin pudo recibirlo,
— (Ahora que lo pienso Mi hermano desde antes era así… dándome dulces justo después de haber terminado de comer, ayudándome a estudiar después de terminados los exámenes, es una buena persona, pero siempre es así…)
—… Tiene una carta.
— ¿He? ¿En serio?
Kazuya tomó la carta de Victorique, era una carta con una gran letra escrita toscamente. Era la letra de su hermano, Kazuya la abrió y comenzó a leerla.
“… Maldición… ¿ahora que te pegó? Que quisieras ese libro… mi hermano y yo inclinamos la cabeza, pero es una buena señal, Estuvimos hablando papá y mi hermano acerca cuando te convirtieras en un todo un hombre…”
Leyó hasta allí, y el Corazón de Kazuya se sumergió.
“… Por cierto, con respecto a tus calificaciones, papá estaba muy contento, puedes pensar que estamos orgullosos, demuestras que salir de nuestro país para estudiar en el mundo exterior fue la decisión correcta, aunque mamá y tu hermana menor se sienten muy solas, pero a pesar de que yo y mi hermano estamos aquí parece que si tú no estás es aburrido, mira que eres el favorito”
Kazuya sonrió un poco.
“Pero como hombre hay algo que tienes que hacer sin importar que, fuimos duros diciéndoles a mamá y a nuestra hermana menor que ahora estas creciendo como todo un hombre y como mujeres no deben estorbarte. Kazuya, vuélvete todo un hombre y regresa, conviértete en alguien por el país, no te conviertas en alguien sin valor que piense no tiene relación con el preciado país. Conviértete en un hombre esplendido, esperamos tu regreso mientras trabajamos con el corazón por el país.
De: Tu hermano mayor”
Kazuya cerró la carta a la vez que suspiraba y Victorique inclinó la cabeza, alejando su mirada de él como diciendo “bueno, que importa”
— (Hermano…)
Kazuya claramente se encontraba inmerso en sus pensamientos, se sentó viendo hacia las escaleras, entre las escaleras y el jardín botánico, viendo hacia abajo.
— (No parece que pueda convertirme en el hombre esplendido que mi hermano desea… ¿y apreciar mucho el país, es el valor del humano? ¿En serio será así?... para mi…)
¡Pam!
De pronto sintió algo de dolor en la parte detrás de su cabeza, al darse la vuelta, su balance se rompió, y Kazuya cayó varios peldaños de la escalera laberinto mientras gritaba “¡Uwaa!” Unos centímetros más inclinado y hubiera caído al fondo del abismo. Kazuya al levantarse lentamente, pudo ver a Victorique viéndolo hacia abajo mientras sostenía su mano.
—… ¿Qué pasa? ¿Aun estabas allí?
—… Lo de ahora…. Este… Victorique…
Victorique dejó el libro después de un gran bostezo, y Kazuya se levantó de las escaleras.
— ¿¡Victorique!?
—.. No, solo moví las manos igual como venía en los dibujos de este libro, solo fue coincidencia que estuvieras allí.
— ¡Mentira! ¡Lo sabía! ¿¡Eso fue porque te interesó verdad!?
— Fum… ¿y qué si fue así?
— ¿¡Que hubieras hecho si hubiera muerto!?
—… Nada…
Kazuya se volvió a sentar, esta vez a un lado de Victorique, abrazo sus piernas, dándole la espalda., llevó su mano al sombrero con dulces, desenvolvió uno y se lo llevó a la boca, Victorique parecía observarlo en silencio, pero no se quejó. Al final Kazuya, susurró en voz baja.
—… Es mentira.
— ¿Mentira? ¿Qué es mentira?
— Cuando dijiste que “nada”, Victorique, ¿no te gustaría que desapareciera verdad?
—…
Victorique no respondió. Y Kazuya pensó para sí mismo.
— (Tus ojos estaban llenos de lágrimas cuando escuchaste esa adivinación…)
Se sentía inseguro solo con eso, y agregó.
— (Además, tú me salvaste. En ese momento estas desesperada… ¿verdad? Victorique…)
Pero no lo dijo.
El día transcurría lentamente en la biblioteca, los rayos de sol que atravesaban el tragaluz comenzaron a cambiar lentamente. Victorique estaba sentada como siempre leyendo libros, Kazuya a su lado se había apoyado en la montaña de libros, estaba muy tranquilo desde hace rato. Victorique aun con su cara sumergida en los libros, puso atención en los sonidos.
—Zzzz…. Zzzz…
Se podía escuchar la respiración de Kazuya al dormir, y Victorique como aburrida veía su rostro, y de nuevo regresó a un libro, extrañada.
Varios minutos después, Victorique alejó la mirada de los libros.
— Kujou, ¿estas dormido?
En lugar de una respuesta, la respiración tranquila al dormir continuaba.
— ¿Estas dormido?
— Zzz…
— ¿Estas dormido?
Victorique volvió a preguntar. Junto a la luz del sol, un viento un poco fuerte y cálido entró por la ventana, las hojas de las plantas y las flores de colores que parecían venenosas se balanceaban.
—… Un amigo es más importante que un libro.
Victorique solo dijo eso.
Kazuya quien estaba dormido comenzó a despertarse. Y los hombros de Victorique quien estaba sorprendida comenzaron a temblar. El viento volvió a soplar, el cabello dorado de ella y el cabello negro de él comenzaron a moverse.
—… Hehehe.
La expresión de Kazuya era de alegría, pasó un instante y las mejillas rosadas de Victorique se tiñeron de rojo.
Créditos
Autor: Kazuki Sakuraba
Ilustrador: Sakuya Amano
Traduccion Japonés – Español: Yumeno
Corrección: Yumeno
Yumeno Projects:
Este proyecto de traducción se ha podido llevar a cabo gracias a nuestros patrocinadores. ¡Muchas gracias por su apoyo!




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