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Gosick Volumen 2 - Prologo y Capitulo 1


“No soy culpable. C.”

Eran unas pequeñas letras temblorosas.

Desde algún lugar no muy alejado se escuchó una tenue risa. Era una voz muy baja, como si el mundo susurrara, era una risa fría…

— La que escribió esto… fue…

Dijo Victorique en voz baja





“No te quedes allí, no te vayas a casa sin llevarte campanillas de invierno”

- El bosque está vivo, de Samuil Marshak

 

 

 

Prologo:  

No soy un criminal

 

 

Una cosa extraña y redonda brillaba de un color dorado… brillando dentro de la oscuridad. En una pequeña, pequeña habitación de una gran mansión, se encontraba en silencio hundida en la oscuridad. Cordelia volteó hacia abajo a ver a esa cosa extraña redonda que brillaba…

— ¿Qué será?

Su cabello rizado como algodón de azúcar caía sobre sus mejillas, ella era una pequeña y linda Maid, las ropas le quedaban grandes ya que era pequeña como una niña, sosteniendo un candelabro metálico.

La llama de las velas en el candelabro no eran nada confiables, solo iluminaba un poco el suelo de la habitación. La cosa extraña rodaba en el suelo, Cordelia extendió su mano, y lo levantó temerosa.

— Que hermosa.

Era lisa, al acercársela al rostro y verla, tenía escritos nueros, ¿Porque sería? Las llamas de la lámpara se balanceaban lentamente con la respiración de Cordelia. Y la cosa extraña brillaba con ella.

— Nunca había visto nada tan hermoso.

Los ojos de Cordelia brillaban, acariciaba la cosa extraña una y otra vez con la punta de sus dedos y la cosa extraña brillante parecía gustarle ser acariciada, Cordelia se divertía observándola, y sin darse cuenta dejó el candelabro en el suelo. Izquierda y derecha, adelante y atrás. Iluminaba el suelo ahogado en la oscuridad, uno, dos, tres, Cordelia pusó una expresión extrañada.

— ¡Hay muchas de estas cosas extrañas! ¡Muchas, hay muchas por el suelo!

Cordelia se inclinó al suelo, y estiró la mano temerosa, las cosas extrañas estaban esparcidas por todo el suelo, reflejando la débil luz de las velas, su el pequeño y lindo rostro fue teñido de dorado.

— ¡Un tesoro! ¡Hay muchos! Que hermoso.

Cordelia feliz comenzó a reunirlas y levantarlas, pero habían caído demasiadas al suelo, y no terminaba de recogerlas. Su rostro fue expresando cada vez más inseguridad, no tenía suficiente fuerza en sus brazos, y las cosas extrañas levantaron un sonido al volver a caer al suelo.

— ¿Qué es esto? ¿Porque se caen? Ah, cierto, debería de estar aquí… esa persona…

Volteó a ver a los alrededores, Cordelia llamó a esa persona con una voz temblorosa, pero nadie respondió, su voz se fue haciendo pequeña como si hubiese sido absorbida por la oscuridad, sus labios rojos temblaron.

— ¡Anciano…!

Se escuchó un sonido, y las llamas del candelabro se balancearon.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 01:

Victorique de Blois es una lobo gris

 

 

Una tarde con buen clima

A la izquierda y derecha del camino se alineaban casas de arquitectura de madera rodeadas por enredaderas de hojas verdes y frescas mientras eran balanceadas por el viento que soplaba. El alto cielo, era señal del clima que pronto se acercaría la primavera, se dice que son los días más facilites para vivir por estas tierras.

Dió la vuelta en una esquina del pueblo, abriendo con impulso la puerta de una pequeña oficina postal, un pequeño joven asiático entró corriendo. Portaba el uniforme de La prestigiosa escuela Santa Margarita, escuela que se encuentra al pie de la cordillera construida para nobles, Parecía bastante serio, caminando con su espalda completamente recta, el joven Kujô Kazuya se encontraba solo.

— Aunque no pedí dinero, había pedido un libro… ¿porque se habrán tomado la molestia?… ¿mi carta se habrá mezclado con alguna otra? Uumm….

Es su mano se entraba un sobre enviado del correo internacional.

— ¿Que debería hacer?… bueno, esta bien, por ahora regresaré a la escuela.

Kazuya salió a la calle preocupado pensando mientras caminaba, cuando la puerta de una pequeña tienda de artículos diversos se abrió, allí se encontraba una chica de alta estatura que vestía el mismo uniforme de la escuela Santa Margarita mientras abrazaba una bolsa de artículos con ella. De cabello dorado y corto, de largas extremidades, con expresiones maduras, era alguien hermosa, La chica se dio cuenta que Kazuya caminaba frente a ella, y su expresión se ilumino.

—… ¿He? ¡Kazuya-kun!

Le dijo de pronto con voz alta y Kazuya saltó mientras gritaba “¡Uwaa!” y en respuesta, La chica parecía haberse sorprendido de su reaccion con un “Kyaa” retrocediendo. Después de eso inflo sus mejillas y encaró a Kazuya.

— Moo, ¿porque gritas de pronto? me asustaste.

— Ah, solo era Avril…

La chica Avril Bradley parecía que no le había agradado la reacción de Kazuya, y a pesar de que estuvo un tiempo con las mejillas infladas, eventualmente volvió a sonreír.

— ¿Esperabas algo? ¿Ah, una carta?

— Si, este…. ¿¡Uwaa. Avril!?

Avril tomó de pronto el sobre de las manos de Kazuya, y dentro de la aleatoriedad se le quedo viendo.

— Ah, dinero.

— Si... mi hermano mayor me lo envió.

— ¡Qué bien! Mis papás son bastante tacaños, a pesar de que por ser mujer tengo muchas cosas que comprar.

— ¿hee…?

Kazuya inclino la cabeza al pensar en “por ser mujer” Avril por su parte tenía una expresión de envidia mientras observaba el sobre que sostenía, hasta que se lo devolvió...

—Nee, nee, ¿qué vas a comprar con el dinero?

— ¿He? No lo sé, ya tengo mis libros de estudio, ropa y artículos de uso diario, lo que necesitaba ya lo traje desde mi país, y… ¿are? ¿Qué pasa Avril?

Kazuya apresurado se preguntaba porque Avril lo observaba así mientras tenia ambos brazos en sus caderas.

— Lo que quieres y lo que necesitas es muy diferente ¿lo sabes verdad?

— ¿He?

— Kujô-kun, de verdad que eres serio.

— ¿Hee?

— Avril-chan te enseñará, sabes, la verdadera emoción de las compras, es ver toda clase de cosas, y dudar en que cosa comprar…

— No entiendo para nada eso, es de comprar solo lo necesario y regresar a casa sin desvíos ¿verdad?

— Que no es así, las compras son diversión.

— ¿En serio?

Avril se iba frustrando cada vez más conforme avanzaba la conversación y Kazuya solo inclinaba la cabeza, terminó hablando con un fuerte tono de voz.

— Cierto, Kujô-kun, te llevaré a un buen lugar, está bien, está bien.

— No, este…

— ¿Ara? ¿Porque opones resistencia al caminar? Si no vienes me enojaré.

— A, si… lo siento.

Kazuya tenía un mal presentimiento mientras era llevado a la fuerza por Avril, dirigiéndose en sentido opuesto de la escuela Santa margarita.

 

Año 1924,  

En un pequeño país de Europa, el reino de Saubure.

El reino de Saubure con una orgullosa tradición, pese a ser pequeño sobrevivió a la primera gran guerra, le llamaban el pequeño gigante de Europa del oeste. El territorio del país era vertical que le hacía parecerse a una torre, las fronteras con Francia eran abundantes viñedos, la frontera con Italia, era una zona de escape para las familias de nobles y el puerto de Lion frente al mar mediterráneo, La frontera con Suiza era rodeada por altos prados y cordilleras.

El pequeño y fructífero país de Saubure hacía de elegante puerta al puerto de Lion, en un lugar profundo de la cordilleras de los Alpes se decía era como el ático secreto, y en ese lugar secreto se encontraba la escuela santa margarita.

La escuela Santa margarita era rodeada por lugares verdes y era fácil de vivir, si se veía desde el cielo el edificio formaba la letra U hecho elegantemente de piedra. La escuela tenía su orgullosa historia y costumbres pese a no ser la misma del país. Los estudiantes estaban limitados a los hijos de la aristocracia, era conocida con un lugar rígido donde no se permitía la entrada más que a las personas relacionadas con la misma escuela. Pero una vez termino la gran guerra mundial, la escuela santa Margarita comenzó a aceptar a los estudiantes excelentes de los países aliados.

 

Kazuya quien había llegado desde la isla del lejano este tenía excelencia escolar y era hijo de una familia de soldados, sus dos hermanos mayores también eran excelentes, el mayor era académico mientras que el otro era alguien de quien se esperaban muchas cosas en la política. Kazuya también, un chico inusualmente serio, Lo que Kazuya esperaba era la visión de chicos aristócratas, sin embargo, por algún motivo la escuela se encontraba en medio de un boom de historias de fantasmas, terminando por no poder acostumbrarse del todo y viéndose envuelto en toda clase de incidentes, y había logrado hacer muy pocos amigos en este medio año como estudiante de intercambio con muchas dificultades…

— … y, entrada la noche, los dos que viajaban en un automóvil habiendo salido del bosque, algo de un brillo verde los superó, apresurado voltearon a ver fuera de la ventana, y eso era… ¡un caballero en armadura corriendo con todas sus fuerzas!

—… Eso si da miedo.

— Pero esa armadura, en el instante en que los superaron, dio la vuelta a ver al automóvil, entonces… su interior…

— Por cierto, que buen clima.

— Estaba vacío, ¡no había… nada!..... ¡Kyaaaaa!

— ¡Uwaaa!

— Ajajaja, Kujô-kun, de nuevo gritaste, que miedoso, Kujô-kun miedoso, Aajajaja.

A un lado de Avril quien estaba sonriendo, se encontraba Kazuya con una expresión desanimaba balbuceando mientras caminaba.

— Te digo que no es por la historia de fantasmas, es porque tu grito me sorprendió.

— Si claro.

— ¡Es en serio! Además, no existen los fantasmas.

— Eee, si existen.

— ¿Has visto alguno?

— Bueno, yo no, pero… aun así, el amigo del amigo del amigo…

A un lado de ellos que hablaban apasionadamente pasaba un caballo viejo de piernas largas mientras tiraba de una carreta lentamente. El camino por el que pasaban estaba rodeados por casas fabricadas con esqueleto de madera, y sobre esos muros blancos crecían enredaderas con hojas verdes y frescas, alrededor de las ventanas estaban adornadas con flores de Geranio, ese rojo fresco se balanceaba con la relajante brisa.

Por todas partes podría percibirse el gentil aroma de las plantas, podría ser también debido a que alejados del centro del pueblo se encontraban los amplios viñedos. Era una estación gentil y tranquila.

Iniciando el medio día la cantidad de personas iban aumentando gradualmente, y en ese camino se encontraban avanzando lentamente Kazuya y Avril mientras estaban discutían tranquilamente si existían no los fantasmas. Al final, cuando Kazuya estaba rompiendo la lógica de abril, ella Avril dijo aburrida.

— Es que… habiendo fantasmas es más divertido.

— Ese no es el problema, además…

— Con la que te llevas bien, vamos este... Vi… era Victorique-san? Incluso hay rumores de ella, dicen que no es humana sino una legendaria lobo gris. ¿No es emocionante saber que tu amiga es la legendaria loba gris?

— Claro que no, mejor dicho, ¿qué pasa con esos rumores? ¿No son muy indiscretos?

Kazuya protestaba, después de todo solo había estado por medio año de intercambio y debido a una historia de fantasmas en la que lo nombraban a él como un Shinigami, no había podido hacer muchos amigos, eran cosas difíciles una tras otra, no importa a donde viajara, no parecía que las historias de fantasmas fueran a gustarle. Avril hizo un gesto con la boca.

— Kujô-kun, de verdad que eres serio.

— Uu…

Kazuya cerró la boca que tenía abierta. En la isla en la que Kazuya había sido criado se le enseño que los chicos jóvenes deberían guardar silencio cuando se les dijera, y el mismo Kazuya pensaba lo mismo. La chica de intercambio de Inglaterra con la que se había convertido en buenos amigos, Avril Bradley no era seria y de cabeza dura, aunque era una chica. Pero era tratado como un genio a medias todos los días, no era nada divertido para Kazuya.

— Ho, Kujô-kun, llegamos, es aquí.

Avril no se percató para nada que Kazuya estaba un poco enojado mientras pensaba, mientras apuntaba de buen humor y Kazuya volteó a ver. En un cruce de caminos cerca de una gran plaza muchos aldeanos se reunían, en ese lugar se encontraba un mercado justo bajo el cielo azul, con muchos artículos, y en consecuencia había muchos clientes.

— Hoy es el día, una vez al mes se instala “el mercado nomino” he estado guardando dinero con ansias para esto.

— Hee…

Avril llevó a Kazuya de la mano, para adentrarse en medio del mercado nomino. Había toda clase de puestos en el mercado, habían artículos antiguos preparados para este día, antigüedades como muñecas del siglo pasado, sets de lindas vajillas, una chica que tenía aproximadamente su edad sonreía mientras se movía por el lugar, jabones aromáticos hechos a mano, ramos de rosas, toda clase de coloridas flores.

Había tantas cosas que Kazuya solo veía blanco y negro, y alguien de pronto lo tomo por el uniforme.

— Tú, ven a ver, en definitiva será mejor que vengas a verlo, vamos.

Era una voz muy seductora. Kazuya se dio la vuelta, y una mujer que emanaba una imagen diferente a la de su voz se encontraba sentada, vestía ropas que parecían bastante pesadas y asfixiantes.

— Vamos, observa.

— Ah, si…

Avril que continuaba avanzando al frente, se percató que Kazuya ya no le seguía y apresurada regreso, y al ver a la tienda en la que estaba parado Kazuya, su expresión brillo.

—Ah! Un Basar de la iglesia.

— ¿Enserio?



— Si Kujô-kun, compra aquí, los basares de la iglesia tienen toda clase de cosas compartidas por los creyentes, es más barato que otras tiendas, además… ¡esta tienda es linda!

Es como lo decía Avril, los objetos frente a la hermana parecían tejidos a mano, copas brillantes, anillos antiguos entre otras cosas, estaban un poco viejos, pero solo había cosas que a la vista de un joven chico parecerían bonitas. Kazuya estaba viendo las cosas, hasta que al final puso la mirada en uno.

—…Bien, compraré aqui.

— ¿Eh? ¿En serio?

Avril estaba un poco sorprendida, y Kazuya observaba los artículos con una expresión seria.

— Si… pero aunque diga eso, realmente no lo sé.

Kazuya levanto la cabeza y observó a la hermana que era la vendedora. Su cabeza estaba cubierta por sus ropas de monja, por lo que no se podía ver el color de su cabello, sus ojos eran grandes, de un color gris azulado que nunca antes había visto, era como si volteara a ver al cielo del desierto, brillaban con una impresión de soledad, tendría unos 18 o 19 años.

Esos ojos, esa forma de hablar, además la forma de sentarse en la silla de madera con ambas piernas abiertas, no importa como lo vea era algo inusual. Además desde hace rato hacía sonar su nariz con extrañeza, hacía movimientos nada adecuados para una hermana. Incluso su blanco rostro, cualquier persona que la viera diría que es hermosa, como si viera una expresión extraña, era algo única.

— Este…

En cuanto Kazuya intentó hablarle, se percató de una extraña fragancia, era algo diferente a un perfume, era un aroma extraño.

— (Ah!...)

Kazuya se dio cuenta.

— (¡Es el aroma de alcohol!... ¿pero porque una hermana de la iglesia olería a alcohol?)

Además, podría verse ligeramente por debajo de ella unos zapatos de cuero negro con ligeras manchas blancas. Una hermana que supuestamente vive prohibiéndose de deseos, oliendo a alcohol, y no se toma la molestia de limpiar sus zapatos…

— ¿Qué cosa?

La hermana respondió como si fuese problemático, y Kazuya continuó apresurado.

— Ah, no, este… me preguntaba si no habría algún buen regalo para una chica…

— ¿Una chica?

— Ha, si…

Le dio vergüenza, Kazuya pensaba en detenerse después de todo, y la expresión de Avril a su lado brillaba.

— ¿Qué tal esto? Aunque realmente no lo sé… Avril, ponte te pie aquí un poco. A, agáchate un poco más, si, un poco más, así está bien siempre estas sentada así que realmente no lo sé muy bien. Um…

Kazuya le probaba un collar por encima, y al principio Avril parecía feliz, pero comenzó a tener una expresión de duda, y terminó estando de mal humor, al verla así, la monja que se sentaba con las piernas abiertas como hombre, volteó a ver hacia arriba, conteniendo la risa. Kazuya continuaba cambiando de cosas que tomaba, desde una bolsa de mano con un lindo diseño hasta anillos que parecían antigüedades, Avril le quitaba todo.

— Que, ¿qué pasa Avril?

— Ninguna de esos sirve.

— ¿Hee?

— Dime Kujô-kun, ¿esto es un regalo para la persona con Vi?

— Um, si, no sale para nada de la escuela…. No, no puede salir, e, ¿he? ¿Ya conoces a Victorique?

— No directamente… pero…

Avril pateó una piedra que estaba cerca de su pie aparentando aburrimiento, para después levantar la cabeza.

— Esto está bien, en definitiva.

Kazuya aún no lo había visto, estaba en dirección de la hermana, y trago saliva.

— ¿Que, que es eso? ¿Para qué se usa?

— Se usa así.

Avril, con una expresión seria se puso un cráneo sobre la cabeza.

— ¡Mentirosa!

 — Es verdad, ah, y esto.

Avril volteo a ver a una montaña de tarjetas postales donde se encontraban dos chicas viendo los artículos, y comenzó a buscar con bastante ánimo, saco una con un dibujo de una gran cantidad de ratones en ella.

—… No.

— Entonces esto.

Levanto un sombrero brillante estilo indio brillante que parecía una corona. Al ponérselo, solo podría imaginar su costura parecía hecha de dulce, definitivamente era lindo, Kazuya dudó, y Avril trato dándose una vuelta.

—Mira, ¿es bonito verdad? De seguro que se alegrara.

— ¿Um…?

Eventualmente los ojos de Avril comenzaron a llenarse de lágrimas, y la hermana titubeaba ¿Seria simpatía? ¿O tal vez se estaba divirtiendo? Ella comenzó agregar.

— Es verdad, se le ve bastante bien, Yo también lo quisiera, pero es algo que tengo que vender.

— ¿He? ¿En serio?

Avril y la hermana se vieron a la cara, y después de eso voltearon a ver a Kazuya al mismo tiempo, asintiendo…. Unos segundos después de dudar… Kazuya terminó comprando ese sombrero extraño.

En el basar de la iglesia que tenía la hermana habia muchas otros tipos de artículos, al darles una mirada, sobresalía un hermoso plato de porcelana, estaba adornado en la parte trasera como si fuese importante, un hombre mayor delgado detuvo su mirada en él y le preguntó su precio a la hermana. La hermana inflo su pecho hábilmente y le dijo el precio, era de un valor enorme y sin pensarlo Avril y Kazuya se vieron el uno al otro,  y el anciano se alejó mientras movía la cabeza a los lados.

 Una chica del pueblo que estaba viendo la montaña de tarjetas postales levanto la vista y le pregunto a la hermana.

— ¿Por qué solo ese plato es tan caro?

La hermana inflo su pecho hábilmente.

— Yo tampoco lo sé muy bien, la esposa de un creyente dijo que era especial. El principal de hoy es este.

Las chicas del pueblo tomaron tarjetas postales lindas de flores y frutas, una cada una y después de comprarlas se retiraron.

— Ese plato, es caro.

— Pero parece bastante viejo, no la necesito.

Decían entre otras cosas y sus voces se alejaron cada vez más. El anciano que había preguntado antes por el precio del plato parecía que aún no se había rendido, lo observaba desde lo lejos con una expresión de deseo, tenía el sombrero que portaba bajo uno de sus brazos, mientras sostenía un pequeño florero que parecía haber comprado en algún puesto.

—… Oigan, ¿ustedes no me comprarían esto?

La hermana les dirigió la voz, al darse la vuelta, ella estaba apuntando a cierto artículo.

— Recomiendo este, es bastante lindo, el precio también es accesible.

— ¿Fum…?

Era una pequeña caja cuadrada del tamaño de la palma de la mano, se trataba de una caja musical. Avril sin pensarlo estilo la mano.

— Si ingresas una partitura de música puede tocar toda clase de canciones, es del tipo que tienes que darle cuerda, mira esta palanca…

— ¿Esto?

Avril tenía la caja musical en su mano izquierda, y en cuanto le dio vuelta a la palanca con la mano derecha…

¡PAM!

Se escuchó un gran sonido, la caja musical terminó hecha pedazos, y desde dentro algo blanco… una enorme paloma blanca salió volando, junto con el sonido del batir de sus alas, salió volando hacia el cielo azul. Avril gritó “Kyaa” y pasados, dos, tres segundos, vio la cara de Kazuya.

— ¿Que fue eso?

Las personas de alrededor se quedaron viendo sorprendidos a donde estaba Kazuya y Avril, a la paloma blanca que salió volando, dio dos vueltas a la plaza mientras emitía ruidos para después alejarse.

—………….. ¡¡Aaaaaaa!!

El grito de la hermana los sorprendió y las personas pusieron su atención en ella, La hermana puso ambas manos en sus mejillas con sus dos ojos gis azulados, abiertos de par en par.

— ¡La vajilla!

Kazuya tragó saliva. La hermana apuntaba con su mano temblorosa. El plato tan caro que debería estar allí…. Había desaparecido como si fuera humo. La hermana estaba sentada como si hubiera perdido las fuerzas y Avril estaba tan sorprendida que sus labios temblaban. Al voltear a ver a los alrededores, las chicas del pueblo que acababan de comprar las tarjetas postales gritaban desde un lugar un poco alejado, y el anciano que parecía desear el plato observaba hacia ellos con una expresión de extrañeza. “Alguien… policía…” se escuchaban que alguien decía.

— (Este incidente podría ser el mejor regslo…. Para Victorique…)

Pensaba en algo un poco indiscreto.

 

🐺  🐺  🐺

 

Escuela Santa Margarita, gran biblioteca.

En la geografía de una tierra plana entre las montañas, en una de las esquinas de la amplia escuela, estaba construido un edificio, construido hace más de trescientos años, era viejo, un almacén enorme de libros estilo europeo, estaba construido como de una clase de cilindro rectangular hecho de piedra, superando muchas temporadas de viento y lluvia a través del tiempo. Desde la escuela con forma de U hasta la biblioteca había un camino hecho de guijarro blanco, por donde caminaba Kazuya de prisa con un sombrero estilo indio en una de sus manos.

— Debido al escándalo de antes, llegué mucho más tarde que de costumbre, solo espero que no esté de mal humor…

Comenzó a hablar solo, mientras pensaba que no podía dejar esperando a su amiga en la biblioteca, y seguía susurrando que no necesitaba preocuparse, y a continuación recordó que era extraño que ella estuviera de buen humor, su expresión se nublo solo un poco. Kazuya llegó a la entrada de la biblioteca. Allí se elevaba una gran puerta con cuero y tachuelas de latón, Kazuya puso ambas manos en el pomo y jaló con todas sus fuerzas. Un viento fresco desde dentro de la biblioteca acaricio las mejillas de Kazuya, motas de polvo y aroma a conocimiento, sin pensarlo se volvió un sentimiento de respeto. Volteó a ver hacia arriba.

Uno de los muros de la biblioteca estaba desbordando de libros, por un momento creyó ver la pared, pero todo eso eran libros. En el centro había un atrio, y en el techo estaba elegantemente dibujado, parecía poder verse levemente alguna verde hoja fresca, pero la mayoría de las personas podría llegar a pensar que solo era una ilusión óptica, en lo profundo del salón del primer piso en un lugar que parecía tener una oscuridad de mal augurio, estaba escondido un elevador hidráulico que había sido puesto durante las remodelaciones de estas épocas, sin embargo su uso estaba limitado para los maestros y para una sola estudiante, es algo sin relación a Kazuya.

Lo que estaba por subir Kazuya eran unas escaleras de madera que parecían peligrosas dispuestas en uno de los muros cerca de un gran librero, era como se dirigiera hacia arriba formando un enorme laberinto, las estrechas escaleras se dirigían hasta el techo. Kazuya suspiro.

— Pero aun así… está lejos.

En el techo, cerca de una barandilla hecha de madera, algo se encontraba colgando, era algo como un listón que brillaba con un color dorado…era su largo cabello.

— Bueno, parece que está arriba, no queda de otra, subamos.

La postura de Kazuya era correcta, comenzó a subir junto con el sonido de sus pisadas, al bajar la mirada sus ojos daban vueltas, así que subía mientras se decía para sí mismo no voltear a ver abajo.

Parece que la biblioteca había sido construida en el actual reino se Saubure, por el siglo 17, el rey que tenía una amante, para poder encontrarse con ella había construido una habitación secreta en lo alto de la torre, pero para que nadie además de los dos pudiese subir, las escaleras fueron construidas a modo de laberinto…

Es cierto, realmente no había humanos que se tomarían la molestia de subir hasta arriba, mientras Kazuya pensaba en ello siguió subiendo, subiendo, y subiendo aún más… solo un poco más. Se había cansado.

Por fin llegó al piso más alto, con la respiración un poco entrecortada y grito el nombre de su amiga que se suponía estaba allí.

— ¡¡Victorique!! ¿¡Estas aquí!?

No hubo respuesta, pero era lo mismo de siempre. Kazuya avanzó otro paso. Sabía muy bien lo que se encontraba más adelante, lo que estaba allí era…

Un jardín botánico.

La habitación secreta que se encontraba en el piso más alto de la biblioteca, no era la habitación con cama que construyó el rey de antaño para su amante,  había sido remodelado y puesto un frondoso y verde jardín. Palmas de los países del sur, florecían plantas que parecían venenosas, siendo mecidas por el viendo. El viento entraba por la ventana en el techo junto con la cálida luz del sol. Era un lugar tranquilo que bien podría pensarse era el paraíso.

Desde el jardín hacia la barandilla se encontraba una linda muñeca dejada como si hubiera sido medio lanzada en el lugar. Su estatura era de alrededor de 140 centímetros, vestía un elegante vestido, por algún motivo solo su asombroso cabello dorado, caía hasta sus pies sin siquiera ser arreglado o adornado, como si fuera alguna clase de turbante. Esa expresión de perfil podría confundirse con la porcelana. Con sus ojos abiertos que no distinguían de un niño o un adulto, parecía como si estuviera viendo algún sueño estando despierta. Esa muñeca de porcelana tenía una pipa blanca es su boca, mientras que el humo flotaba de ella dirigiéndose hasta el techo.

Kazuya se detuvo por un instante, y se quedó admirado por esa imagen estática frente a él, después de eso regresó a ser el mismo, acercándose a chica, a esa belleza que recordaba a una muñeca de porcelana.

— Desde hace rato te he estado llamando agritos, al menos responde Victorique.

—… Ah, con que eras tú...

La chica abrió solo un poco la boca. Su baja voz se alejaba mucho de su pequeña apariencia, parecía a la de alguna persona mayor. La chica, Victorique, solo dijo esa frase, y volvió a cerrar la boca.

Frente a ella se encontraban muchos libros alineados de manera radial, latín, francés, árabe, había toda clase de letras e idiomas, solo con verlos parecían ser todos libros de gran dificultad.

— ¿Tu? ¿Hay alguien aparte de mí que se moleste en subir hasta aquí?

—… Anteriormente Cecile solía venir de vez en cuando, pero parece desde que te lo pide a ti, cada vez viene menos.

— Hee….

Kazuya asintió.

Cecile es la maestra encargada de la clase a la que asiste Kujô Kazuya, Avril Bradley y Victorique de Blois, después de pasar medio año como estudiante de intercambio, no había podido tener amigos entre los hijos de los nobles y estaba preocupada, en algún momento le pidió ayuda con algunos favores y como medio de contacto con la niña problema que nunca iba a clases, Victorique, así que Kazuya a regañadientes terminaba visitando a Victorique en la biblioteca, al final, Kazuya se vio envuelto en cada vez más incidentes que Victorique terminaba resolviendo.

Cada vez que venía, Victorique se quejaba, también con esa peculiar actitud de los aristócratas que hacia enojar a Kazuya, jurándose a sí mismo que no volvería de nuevo, pero siempre continuaba regresando al jardín.

Kazuya observó a un lado de Victorique, allí se encontraba sobre una montaña de libros en el suelo, algunos dulces de wiski y macarrones entre otros, esparcidos también por el suelo. Al ver a Victorique, se encontraba concentrada leyendo los libros, había olvidado por completo que parecían a los que él había traído.

— Estan por todos lados, en serio eres desordenada.

Kazuya recogió los dulces dejándolos en un solo lugar mientras se quejaba, y Victorique comenzó a hablar sin importarle Kazuya.

— Tú, crees en la existencia de “ciudadanos especiales”

Kazuya levantó la cabeza sorprendido ante la repentina pregunta y Victorique continuó sin importarle.

— Las personas que salen en las leyendas como los dioses, por ejemplo, las leyendas de los dioses de Grecia, gigantes de Europa del norte. La leyenda de china de la persona celestial, y otras leyendas parecidas, Creo en tu país también debería de haber.

— Aa… bueno, las hay, pero esas solo son leyendas ¿verdad?

— Poderosos y de gran habilidad, otras razas que temen a los dioses… si existieran, ¿las cosas no serían un poco más agradables?

Kazuya regresó de nuevo a centrarse en juntar los dulces y sin importarle Victorique continuó.

— Si observas la historia de Europa del Este, se pueden ver muchas descripciones sobre el antiguo pueblo de Seyrun. Dominaba las tierras de Europa del este donde había muchas batallas en la antigüedad, el pueblo legendario. Cada uno de ellos tenía un poder sorprendente, no eran muchos, pero con su intelecto dominaron las tierras, en el siglo 9 fueron las personas de Hazar, desde el siglo 10 al 11 los hombres de Pecheneg, el siglo 12 los hombres de Borobets, y el siglo 13 también invadieron a los mongoles, la gloria y orgullo de su pueblo fue largo, Llegando el verano atacaban los Jinetes, también a los feroces animales salvajes y lobos, dominándolo todo, las personas de Seyrun se les pensaba como dioses de leyendas. Pero ahora no se encuentran en ninguna parte. No hay ningún país llamado Seyrun, no importa cuántos libros lea, no hay nada acerca de ellos después del siglo 15, ellos de pronto desaparecieron de Europa del este… no, de la faz de la tierra como si fuesen humo. ¿Al final de donde vinieron y a donde se fueron? Lo que tendría una pista de ello, sería la caza de brujas del siglo 15, era la era de la inquisición, Kujô, fuiste al pueblo ¿verdad?

—… ¡!

Kazuya dejó de mover las manos que recogían los dulces.

— ¿Por qué tan de pronto? este… ¿cómo lo supiste?

— Tus acciones son trasparentes para mí.

—…Bueno, sí pero…

Victorique bostezó, y cuando dirigió su mano a la montaña de dulces que Kazuya estaba acomodando, tomo un dulce de wiski de dentro mientras revolvía todo, le quitó la envoltura y se lo llevó a la boca. Y comenzó a masticar como si fuera un pequeño animalito para después lanzar la envoltura, Kazuya la recogio y comenzó a buscar un bote de basura, pero como no logró encontrar ninguno no le quedó de otra y terminó guardándosela en el bolsillo.  Victorique dijo mientras comía…

— Tienes hojas en la cabeza, y no son de los que hay dentro de la escuela, además, se puede ver algo del correo saliendo de tu bolsillo, además, se notó que llegaste apresurado y más tarde de lo común, tal parece que saliste a algún lado en cuanto terminaron las clases de la tarde. Es solo eso, es algo sencillo.

—…Hum. Ahora que lo escucho, pero siempre me sorprendes, parece que a pesar de que no me veas, aciertas a todos mis movimientos.

Victorique de pronto levantó la cabeza. Y entonces se le quedo viendo abriendo grande esos ojos verdes como si fuesen el mar de un país en el sur.

— Solo es algo sencillo, es lo que me enseño “la fuente de la sabiduría”. Pulí mis cinco sentidos, tomé los fragmentos del caos de este mundo, estaba tan aburrida que me puse a jugar con “la fuente de la sabiduría” de mi interior. Es decir, una reconstrucción, si se me antoja, puedo convertirlo en palabras para una persona aburrida y corriente como tú… aunque es problemático y lo que no convierto en palabras es aplastantemente mayor, pero lo entiendes ¿verdad?

— De nuevo me dices corriente y cosas así tomándome por tonto…

— ¿No puedo?

Victorique preguntó extrañada desde el fondo de su corazón, sus ojos esmeralda brillaban y Kazuya se encogió de hombros.

— Posiblemente ya me acostumbre.

— No puedes hacer eso, la costumbre es la tumba de la sabiduría, arrepiéntete.

— ¿Arrepentirme? ¿Yo? ¿Cómo es que llegamos a esto?

Kazuya estaba enojado, pero no se sentía realmente enojado. Normalmente, no podría perdonar que le dijeran que es alguien corriente siendo que fue tomado como representante de su país al ser transferido como estudiante de honor a la escuela Santa Margarita  pero… ella quien no había ido siquiera una vez a clases y aun así podía comprender libros de gran dificultad tan fácilmente, solo pudo guardar silencio. Kazuya no sabía nada de qué clase de persona era Victorique, aunque parecía ser de la nobleza, por algún motivo era temida por su familia, y al no poder dejarla en la mansion la internaron en la escuela, su madre era una famosa bailarina, pero termino loca, dijeron que renació como una loba gris. Pero Kazuya nunca había escuchado eso venir de Victorique…. Sentía que poco a poco iba aprendiendo que era como un pequeño animalito salvaje que no terminaba de acostumbrarse a las personas, esos días se convirtieron en meses, y Kazuya siempre, siempre se preguntaba pensando que también se habla tomado la molestia de subir esas escalera laberinto para venir a ver a la extraña chica… Esa era la clase de vida estudiantil que tenía.

— Por cierto, Victorique, acerca de lo que tenía que hacer al salir al pueblo…

Victorique respondió mientras estaba ocupada masticando y leía sus libros.

— Fuiste a la oficina postal, ¿para recoger algo verdad?

—… Si, aunque en verdad había pedido que me enviaran un libro, parece que se equivocaron, ya que mi hermano mayor me hizo llegar dinero, dijo que era por su primer salario mensual como catedrático y me envió un poco,

— Fum.

— Así que es un ingreso extraordinario, te traje esto, un regalo.

Kazuya lleno de confianza le mostró el sombrero estilo indio, Victorique levantó la cabeza con una expresión problemática, y regresó a bajar la mirada hacia los libros… y como si estuviera sorprendida volvió a mirar.

— ¿Qué cosa es eso?

— ¿Que? Es un sombrero.

— ¿¡Eso es un sombrero!?

Era una reacción no de felicidad sino de sorpresa, Kazuya se encogió de hombros

— ¿Es raro?

— Es raro.

— Ya, ya veo… si no lo quieres entonces me lo llevaré.

En cuanto Kazuya dirigío su mano hacia el sombrero, Victorique desde en frente de sus libros dio una vuelta rodando por el suelo y le robo el sombrero, volvió a dar otra vuelta y regreso al lugar en el que estaba e hizo un movimiento para esconder el sombrero detrás de su cuerpo. Kazuya estaba en el lado opuesto con una expresión de extrañeza.

—… ¿Lo quieres?

— Tu. Te dije que era extraño, pero nunca dije que no lo quería.

— Pero… si es raro, lo cambiaré por algo que te guste más… después de todo debí de haber tomado el collar o el anillo, ¿Me habrán engañado? Ahora que lo pienso, esa hermana era extraña…

Después de estar pensando en ello Kazuya levantó la cabeza, y Victorique estaba jugando entusiasmada dándole vueltas al sombrero, parecía como un lindo gatito que jugaba con algo nuevo, pero no podía decírselo, hasta de pronto lanzó el sombrero.

—…. Ya me aburrió.

— Oye, un sombrero no es algo para jugar, es algo para ponerse, no te aburras antes de ponértelo.

— Estoy aburrida.

— Por eso, este… ¿he? ¿Aburrida? ¿Dijiste aburrida?

Kazuya tenía un mal presentimiento y comenzó a prepararse para huir, se pudo de pie diciendo “será mejor que vaya a los dormitorios…” pero Victorique lo vio de reojo, y en cuanto comenzó a caminar, lo atrapo por la orilla del pantalón. Kazuya cayó al suelo y el golpeo la cabeza contra el suelo.

— ¡¡Auch!!

— Te dije que estaba aburrida.

— ¡Te escuché! Pero aunque me digas eso… ¡¡Ah, es cierto!!

Kazuya se puso de pie de pronto.

— Te tengo otro regalo, se me había olvidado, cuando fui al pueblo, en el mercado Nomino donde compré el sombrero, ocurrió ese extraño…

En el mercado Nomino. Cuanto Kazuya había comprado el sombrero y puesto de pie para retirarse, la encargada del basar, la hermana, recomendó una pequeña caja musical, y en el momento en que Avril la tomó, por algún motivo se desmantelo y salió una paloma volando de adentro, todos voltearon arriba a verlo, y la vajilla más cara que se vendía en el basar había desaparecido como humo. Por supuesto, los clientes que se encontraban en el lugar, incluyendo a Avril y a Kazuya, fueron investigados por los policías para comprobar su inocencia, la Hermana hizo un escándalo pidiendo que buscaran el plato, pero al final no pudieron encontrar nada. Debido al escándalo, Kazuya y Avril se retrasaron en regresar, era tarde para el cierre de la puerta y se quedaron atónicos de pie frente a la gran puerta de metal. Kazuya dijo que explicarían lo ocurrido en el mercado Nomino, pero Avril dijo “regresemos por aquí” y lo guió por un agujero que se encontraba cerca de un jardín. Avril ya había llegado tarde la semana pasada, y después de cortar, uno, dos ramas pudo pasar. Kazuya le dijo que no deberían de hacer eso mientras pasaban por el agujero y regresaron a la escuela. Así que fue por eso que Kazuya tenía hojas en la cabeza.

— Pero es un incidente bastante extraño ¿verdad? La caja musical era tan pequeña como para caber en la palma de la mano, pero la paloma que salió de adentro era grande y en el instante en que la paloma blanca salió volando, el valioso plato había desaparecido, nadie huyó del lugar en ese momento, pero el plato no estaba en ningún lado.

—… Con que fue eso.

Victorique hizo un gran bostezo y Kazuya solo parpadeó, no le basto solo con bostezar sino que se estiró y volvió a jugar con el sombrero.

— ¿A qué te refieres?

— No puede ser más que esa persona la culpable, Kuyô, estaba cerca de ti.

— ¿Eh?

— Son fragmentos sencillos, esto ni siquiera lo puedo llamar Caos. Ah, estoy aburrida, puede que muera, tanto así estoy de aburrida. Kujô tonto.

—.. Ggg

Kazuya se molestó un poco.

— Entonces, ¿qué te parece si al menos te pones ese sombrero?

—… Fum.

Victorique se puso el sombrero, su largo cabello dorado colgaba detrás, parecía como si fuese una corona, era de un tamaño justo para su pequeña cabeza, Al hacer eso Victorique se veía como alguna princesa de algún desierto lejano. Kazuya pensó en alagarla diciéndole que se le veía bien, pero dudó, no sabía si debía decir cosas innecesarias…

Desde el mundo inferior se escucharon algunas pisada de zapatos de cuero. Kazuya se apoyó en el barandal para ver hacia abajo, y se encontró con la mirada de alguien que estaba de pie justo en el salón del primer piso. Kazuya volteó a ver a Victorique.

— Regreso.

—… ¿Mu?

La expresión de Victorique se torció un poco. Y el elevador hidráulico comenzó a moverse. Victorique se relajó un poco, la jala de metal hizo un gran sonido, el elevador había llegado al jardín botánico. Al otro lado se encontraba de pie un joven hombre. Y se escuchó un sonido metálico mientras la jaula se abría. Era un hombre con un peinado extraño levantando una mano mientras tenía la otra en su cadera en una buena pose. Vestía tres trajes,  corbata escocesa y en su muñeca brillaba un adorno plateado. Es una persona con un buen vestir pero por alguna razón solo su peinado era extraño, su dorado cabello se parecía a un taladro, solo eso podría ser un arma antipersonal. Kazuya dijo en voz baja.

—… De seguro te preguntará acerca del incidente que te acabo de decir.

Al decir aquello, Victorique bostezo sin mucho interés. El hombre, es el hermano de otra madre de Victorique trabajando por gusto como inspector. Greville de Blois, se dirigió a Kazuya lleno de confianza mientras hacía sonar sus zapatos de cuero.

— Tu, ustedes, me gustaría que escucharas algo…e…

Se quedó con la boca abierta, su expresión llena de confianza comenzó a palidecerse, con los ojos y la boca abiertos, apuntaba con su dedo tembloroso como si hubiera visto algún fantasma. Sorprendido, Kazuya volteó a ver a sus alrededores, Allí se encontraban Kazuya, y su pequeña amiga Victorique… que actualmente tenia puesto el sombrero, la montaña de libros, los dulces y el jardín botánico. Era como siempre, no había nada como para que se sorprendiera así. El inspector Blois movió su boca sin articular palabra, hasta que por fin pudo hablar.

— ¿¡Cordelia Gyaro…!? ¿Porque tu…?

—… Te equivocas, soy Victorique.

Victorique le respondió con una voz tranquila y se quitó el sombrero. Su cabello dorado como la seda cayó. La expresión pálida del inspector Blois fue cambiando poco a poco a una roja de ira, gritó entre miedo y enojo.

—… ¡¡Que confuso!!

— ¿Quién es Cordelia Gyaro?

Kazuya preguntó, y ambos hermanos que no se parecían nada, lo ignoraron,

— Este bien, no preguntaré.

Victorique no le presto atención a Kazuya y fumaba de su pipa, el inspector Blois que acababa de llegar saco la suya y le prendió fuego. Dos líneas de humo ascendían hasta el techo lentamente, hasta que por fin el inspector Blois, con su actitud usual comenzó a hablar.

Solo por un instante el sol se escondió detrás de una nube que pasaba, y la luz que caía sobre el jardín botánico, se oscureció lentamente, después de eso un rayo cálido de luz los ilumino, soplaba una ligera brisa, y las hojas de los arboles traídos de los países del sur movieron sus hojas una, dos veces...

—… Así que, el plato de porcelana del basar de la iglesia desapareció como si fuera humo, los policías revisaron a todos los clientes que estaban en el lugar, pero no apareció por ningún lado, era un plato como del diámetro de la cabeza de una persona, no era algo que pudiese ocultarse fácilmente en el estómago.

El inspector Blois hablaba mientras observaba a Kazuya, y él dijo con voz baja

— Eso ya lo sé, yo también estaba en el lugar, ¿por qué nunca volteas a ver a Victorique?

— ¿De que estas hablando? Yo solo estoy hablando con un testigo, nada más. Tal parece que aquí también hay otra persona, pero yo no veo a nadie…

El inspector Blois estaba sentado de tal manera que su voz llegara al oído izquierdo de Victorique y escuchara bien, mientras que ella leía lo que parecía ser un libro de historia antigua de la edad media de Europa del este. Continuó ocupada con esos libros de delgada escritura. Victorique levantó la cabeza pareciendo bastante aburrida y bostezó.

—… Que ya te lo dije hace poco, Kujô, el culpable era una persona que estaba junto a ti.

— ¿A quién te refieres?

Kazuya le preguntó extrañado y el inspector Blois, se subió a él como si lo empujara.

— Ya se, fue un estudiante de intercambio ¿verdad?

—… ¿Por qué Kazuya tendría que robarse un plato?. Además, la inspeccionaron a ella junto con Kujô. No es eso, había otra persona junto a ustedes ¿verdad? Alguien a quien no investigaron, ponte a pensar.

Victorique solo dijo eso y volvió su mirada a los libros, y el inspector Blois y Kazuya se vieron a la cara comenzando a pensar.

— Otra persona… podría ser… ¿esa hermana?

— Así es.

Victorique asintió a la pregunta de Kazuya y comó si se olvidara de ambos volvió a sumergirse en el mundo de los libros. Pasaron unos segundos de silencio, y esperaron a Victorique, parecían querer decir algo. Victorique alejó la pipa de su boca y con la otra mano tomó un dulce que se encontraba en el suelo, le quitó el envoltorio y lo puso en su boca, para después suspirar.

—… ¿Qué les pasa quedándoseme viendo tan fijamente?

— Queremos que lo conviertas en palabras, estamos esperando.

— ¿No lo entienden?

Victorique los observaba sorprendida desde el fondo de su corazón. Volvió a fumar de la pipa y la alejo de ella, el humo subía lentamente al techo, tomó otro dulce y comenzó a decir mientras masticaba.

— Ustedes… en serio… son tontos.

— ¡Oye!

Kazuya se enojó, y Victorique abrió los ojos por la sorpresa, el inspector Blois por su parte tenía la cara roja de enojo que no podía articular palabra, y Victorique sin importarle ello…

— No podría haber otra persona que robara el plato más que la hermana, Kujô, según lo que me dijiste, en el instante en que tomaron la caja musical que les recomendó la hermana, una paloma blanca salió desde adentro junto con un gran sonido, y todos en la plaza se sorprendieron viendo hacia la paloma que volaba. Pero no había manera de que la paloma saliera desde dentro de la caja.

— ¿A qué te refieres?

— Salió de debajo de la falda de la hermana.

— ¿Fa... falda…?

— Kujô, pero si fuiste tú quien lo dijo, esa hermana estaba sentada con las piernas abiertas como si fuera un hombre, allí fue donde sentiste que había algo extraño, eso fue porque la posición de la hermana tenía un motivo, ella escondía algo entre sus piernas.

Kazuya recordó bien la escena, la hermana que estaba sentada con las piernas abiertas La ropa de monja azul que cubría su cuerpo, y lo que escondía bajo de ella…

— Lo más probable es que entre sus piernas se encontrara cierto artículo, y escondió la paloma allí, en el momento en que les dio la caja musical, levantó su falda liberando la paloma, si podía sincronizarlo bien con el momento en que la caja se desarmara podría hacerlo parecer como si la paloma saliera desde la caja, y en el momento en que las personas sorprendidas veían la paloma, escondió el plato bajo su falda, y después de eso gritó que el plato había desaparecido.

Kazuya se sorprendió, y comparó los rostros del inspector Blois y de Victorique

— Pe, pero… Pero la hermana fue la misma que tenía el basar, ¿porque robaría la vajilla que ella misma vende?

— Eso no lo sabremos hasta que no se lo pregunten a ella, pero, pero según lo que dijiste parece que esa hermana había bebido alcohol, ¿no parece una hermana con muchas circunstancias? Además, las cosas que se venden en el basar son cosas de la iglesia, no es como si las cosas que vendiera fueran para ella misma, no sería extraño que lo tomara además…

— Um.

— Parece que investigaste muy bien la ropa y los zapatos de esa hermana, esos zapatos de color negro con manchas blancas, posiblemente seria por el excremento de la paloma que se escondía debajo de su falda, ¿por qué sus zapatos a pesar de estar debajo de su larga falda tenia excremento de paloma? si le preguntas eso es probable que no pueda responder.

Mientras hablaba, Victorique bostezó como si todo eso le fuera una molestia, y de paso… se estiro, y las lágrimas aparecieron en los bordes de sus ojos regresando de nuevo al mundo de los libros.

Kazuya volteó a ver al inspector Blois, él siempre se iba de inmediato apenas se resolvía el caso, pero por algún motivo, se cruzó de brazos mientras pensaba

—… ¿Inspector? ¿Qué pasa?

— Qué problema…

— ¿He?

— ¡Ah, no, no es nada!

El inspector dijo eso y se puso de pie, para después comenzar a caminar al elevador despacio, se dio la vuelta y tenía una expresión de querer decir algo… pero cerró la boca y desapareció dentro de la jaula de metal.

— ¿Inspector?

—…

El elevador hidráulico bajo junto con un sonido metálico. Al final se pudieron escuchar los pasos del inspector mientras recorría la estancia del primer piso, y sus pisadas se fueron alejando hasta desaparecer. Kazuya se puso frente a Victorique y le preguntó.

— Por cierto.

—… ¿Mm?

— ¿Quién es Cordelia Gyaro? ¿Por qué el inspector estaba tan sorprendido? ¿Qué fue eso?

—…

Victorique le estaba dando la espalda a Kazuya todo este tiempo, y volteó para presionar un libro contra su cara,  “Espe…” alcanzó a reclamar y Victorique se llevó otro dulce a la boca. Su mirada se ensombrecía poco a poco. El viento parecía haberse detenido, y las hojas dejaron de balancearse. Una línea de humo blanca subió hasta el techo desde la pipa de Victorique. Kazuya dejo de hablar, y el jardín botánico del piso más alto fue envuelto en un tranquilo silencio.

 

 

 

 

 

🐺  🐺  🐺

 

Al día siguiente.

Kazuya se despertó temprano  en su propia habitación en el dormitorio de chicos de la escuela Santa Margarita. Se había construido una habitación lujosa para cada uno de los chicos hijos de nobles, Escritorios y camas hechos de fina caoba, prendas de seda colgaban del hermoso armario, el suelo estaba adornado con una elegante y suave alfombra. Era normal que debido a que cada chico tenía su propia habitación estas estuvieran desordenadas, pero solo la de Kazuya estaba limpia y ordenada, si se diera el caso de que algo de polvo o basura cayera, Kazuya lo limpiaba o tiraba a la basura.

Esa mañana también, al levantarse fue a lavarse la cara, se cambió, se puso los zapatos y bajó al primer piso en dirección al comedor. Había muchos otros chicos que dormían hasta casi el límite de tiempo, así que el único que bajaba a esta hora era Kazuya, a lo mucho uno o dos chicos más. En una de las esquinas, en una de las sillas de madera se encontraba la madre del dormitorio con el cabello de un color rojo intenso, leía el periódico matutino mientras fruncía el cejo y fumaba. En cuanto se percató de Kazuya se puso de pie, le dio algo de pan, frutas y jamón ligeramente condimentado, para después preguntarle “¿…Lees?” entregándole el periódico que tenía en la mano. Kazuya comenzó a leer mientras comía.

—… ¿He? Es extraño…

Justo ayer el misterio que resolvió Victorique “Robo de la vajilla de porcelana” El inspector Blois en el instante en que se enteró del culpable hizo pasarlo como si hubiera sido resuelto por él, como costumbre, “¡El inspector Blois se quita el sombrero! Descubrió el paradero de la vajilla extraviada”

… ¿Qué clase de título era ese?, no daba señales de que la hermana ladrona haya sido atrapada.

— Que extraño, Normalmente los atrapa de inmediato, siempre lo ponen en el periódico del día siguiente, ¿por qué será?...

Kazuya pensaba que Incluso el día de ayer el inspector Blois estaba actuando un poco extraño, tenía una expresión pálida, en algún momento se quedó sin palabras, como si quisiera decir algo…

—Kujô-kun

Al levantar la mirada, la madre aun sentada en la silla de madera de la esquina con sus piernas cruzadas, le hizo una señal mientras exhalaba el humo.

— ¿Si?

— En lo más bajo del periódico de esta mañana hay unos anuncios ¿cierto? Esa sección me gusta así que siempre la leo.

— ¿Por qué?

— Hay algunas cosas interesantes, anuncios de que se está buscando a una hija que escapo de casa, personas que están en búsqueda de empleo, de vez en cuando se anuncian cosas extrañas que haría pensar que son de algún criminal.. Y sabes, los anuncios de hoy…

Kazuya dirigió la mirada a donde apuntaba… e inclino la cabeza… eso era…

 

“Aviso a los desencintes del lobo gris, hijos y nietos, les damos la bienvenida al festival del solsticio de verano”

 

Seguido de una explicación sencilla del camino, Cerca de la frontera con Suiza, en un pequeño pueblo llamado Horovitz.

—… ¿Qué es esto?

— No tengo ni idea, pero lobo grise, hay dichos populares sobre ellos en Saubure. Cosas como vampiros y la mujer de las nieves, todos tienen lo suyo dependiendo del país, en el caso de Saubure desde hace mucho, se dice que en lo más profundo bosque del se encuentran viviendo los lobos en silencio.

La madre se apasionó.

— Dicen que los lobos grises son mucho más inteligentes que los humanos, así que en una ocacion, cuando nació un niño muy inteligente, dijeron que la madre “dio luz a un lobo gris” y fue expulsada de su aldea. Es una historia antigua.

— ¿Eh…?

Recordó la historia de fantasmas que decía que Victorique era la reencarnación de un lobo gris, siempre había estado preguntándose todo este tiempo y con esta conversación sintió que lo resolvió solo un poco. Es decir, porque es demasiado lista…

—.. ¡Ah, buenos días!

La madre del dormitorio levantó la cabeza, y los chicos, hijos de nobles que estaban atrasados por fin llegaron al comedor, Al ver a Kazuya voltearon los ojos, y se sentaron en silencio lejos de él, Kazuya ya se había acostumbrado, así que sin importarle se puso de pie. Dejo el comedor mientras veía de reojo a la madre quien comenzó a dejarles la comida frente a ellos,

Kazuya caminaba por el comedor mientras recordaba el anuncio de hace poco, “Tal vez funcione un poco para alejar el aburrimiento” regresó al comedor mientras se decía para sí mismo.

— ¿Puedo tomar prestado el periódico?

— Te lo doy, ya termine de leerlo.

— Ah, muchas gracias.

Kazuya volvió a dejar el comedor, esta vez con el periódico bajo el brazo. Dejó el edificio y se dirigió con la espalda erguida al edificio de la escuela. A medio camino se encontró con Cecile sensei que estaba de pie sobre el césped, e inclino la cabeza. Ella tenía un pequeño cuerpo con cabello que le llegaba hasta los hombros, lentes grandes y redondos, era una mujer que daba una sensación de ser muy joven, por algún motivo, la maestra parecía decaída desde temprano.

— Buenos días Sensei.

— Ara Kuyô-kun.

En cuanto vio a Kazuya, sonrió.



 

— ¿Esta bien?

— Um... sabes…

Cecile sensei apuntaba a la sombra de un árbol que estaba en el césped… apuntaba a un jardín que estaba un poco alejado del edificio de la escuela.

— Por aquel lugar florecían felices unas flores, pero parece que ayer alguien las pisó, es una lástima, pero… ¿quién podría haber pasado por ese lugar? Es decir, no hay ningún camino cerca, está hasta el fondo.

— Um… ¿Nn?

Kazuya se quedó sin habla...

El día de ayer cuando llegaron tarde él junto con Avril después de que cerraran la puerta, pasaron por un agujero a escondidas cerca de un jardín… eso quiere decir que fueron ellos los que terminaron pisándolas… Ceclie-sensei se alejó desanimada sin notar el cambio del color en el rostro de Kazuya

El mismo día por la tarde.

Kazuya era iluminado por el sol que atravesaba los mosaicos del techo, se encontraba en el comedor para comer el almuerzo rápido y se puso de pie de inmediato, Avril quien comía un trozo de pan de dio cuenta preguntándose a donde se dirigiría, observando a Kazuya con extrañeza.

Kazuya salió del edificio y se dirigió a la gran biblioteca. Comparado con el día de ayer el viento soplaba con fuerza, debido a eso y a pesar de que el verano estaba cerca aun podía sentirse el frio. No había ningún estudiante que se alejara del edificio de la escuela a prisa, Kazuya se tomaba los hombros con frio mientras caminaba por el estrecho camino de guijarros vacío.

 

—… ¿Victorique?

Sabía que no recibiría respuesta, pero hoy como siempre continuo gritando su nombre mientras ascendía por las escaleras de madera.

Subía, y subía. Cuando por fin pudo llegar, intentando ver a Victorique, En medio de los libros alineados de manera radial estaba senta…. No… el día de hoy estaba acostada en el suelo, con ambos codos apoyados en el suelo y en sus mejillas, sus pequeñas manos tocaban sus suaves mejillas, como siempre, en una mano tenía su pipa de cerámica, acercándosela a la boca y fumando.

— Esa postura, tu ropa se ensuciará.

—… ¿Hay algún artículo en el periódico que te llamó la atención?

Kazuya cerró la boca preguntándose qué era lo que estaba diciendo, (¿cómo es que lo sabe?) mientras pensaba extrañado se sentó a un lado de Victorique…

— ¡auch!

Se había sentado sobre algo redondo y duro, haciendo un sonido seco bajo su trasero, lo había aplastado, se levantó apresurado, para ver de lo que se trataba, y era uno de los dulces que tenía Victorique regados por todo el suelo. Macarrones con chocolate. Kazuya dijo como fastidiado.

— De nuevo tienes todo regado, Victorique, no dejes los dulces directamente en el suelo, aplaste uno.

— ¡Aaaaaaaaaaaaa!

Victorique levantó la cabeza con sus ojos verde esmeraldas bien abiertos con una expresión de sorpresa.

— ¡Mis macarrones!

—…. Esta aplastado, ¿lo tiro?

— No puedes hacer eso, toma la responsabilidad y comételo.

— Heee, pero está hecho polvo.

— Kujô…

Unos segundos después de ser observado.

— Cómetelo.

—…… Si.

Kazuya perdió ante la mirada de Victorique, y sin remedio se llevó el polvo del dulce a la boca. Mientras masticaba volvió a sentarse a su lado, señalo el periódico que había tomado prestado, y Victorique solo lo vio un poco y regreso de inmediato a los libros.

— Parece que el inspector Blois resolvió el asunto de la vajilla de porcelana de ayer.

—… Umm.

— ¿No te sorprende?

— Eso fue lamentable después de todo, además, no me quiero relacionar mucho con los hombres de la casa Bois.

— Fum…

— Todos tienen peinados extraños.

—.. ¿He? ¿Todos?

Victorique levantó la cabeza y bostezó.

— Ha de ser genético.

— ¡No hay genes como esos! Además, tu cabello es normal.

— Los genes de mi madre son más fuertes en mí.

— ¿Fum?

Kazuya asintió, sin pensarlo veía a lo lejos, al otro lado del mar, recordó a la familia que había dejado atrás en la lejana isla del este, militares, un padre escrito, hombre entre hombres. Además de que sus dos hermanos mayores se parecían a su padre, y por el contrario su madre era una mujer muy amable parecía que sus dos hermanas mayores se parecían a ella, se pensaría que Kazuya por ser hombre se le parecería a su padre, pero, recordó negarlo a su querida madre y hermanas, y nunca lo había dicho.

— Yo… ¿también me pareceré a mi madre?

No hubo respuesta. Al ver a su lado, Victorique alejaba la pipa de su boca y se estiro, como cuando un gato se estira, su pequeño cuerpo se alargaba más de lo maginado.

— ¿Viniste a decir lo de Greville?

— Bueno, también hay algo de eso, pero.

— Parece que le tienes interés a mi hermano cabeza de calabaza. Estas revisando cada uno de sus movimientos.

— ¡Es lo contrario, no me agrada!

—… Lo sé, solo que es un poco divertido hacerte enojar, solo me burlaba. Kujô, cuando se trata de Greville te enojas fácilmente, para mí eso es extraño, pero solo un poco placentero.

—… Lo siento por eso.

Kazuya abrazaba sus rodillas mientras se quejaba, después abrió el periódico donde estaba el anuncio, y se lo mostró a Victorique. Cuando comenzó a leer el anuncio ““Aviso a los desencintes del lobo gris…” Parecía que a Victorique le era aburrido solo viéndola por el rabillo del ojo. Entonces le arrebató el periódico de las manos de Kazuya y se lo acercó al rostro al punto de que sus mejillas tocaran el periódico, una y otra vez leía el anuncio de izquierda a derecha moviendo la cabeza a los lados.

—  Aviso a los desencintes del lobo gris… festival del solsticio de verano.

— ¿Es un anuncio extraño verdad? Incluso la madre del dormitorio que me lo mostró, me comentó que se hacen anuncios como, para una chica que huyó de casa o mensajes pidiendo trabajo, e incluso cosas extraños que pudiesen imaginarse son de criminales. Es un mensaje extraño, Victorique, como decías que te aburrías, te traje algo del mundo de aba… ¿qué pasa?

Victorique se pusó de pie, parecía como una pequeña muñeca que había comenzado a moverse, su expresión, no fue tanta como la que hizo el inspector Blois el día de ayer, pero parecía que le había afectado, tenía una expresión pálida.

—… ¿Qué pasa?

Victorique parecía estar a punto de correr, y tropezó con la pierna de Kazuya, se escuchó un fuerte sonido, podían verse las suelas de sus zapatos de cuero, así como su Petitcoat[1] blanco con volantes y un lindo bordado. Victorique comenzó a levantarse lentamente.

— ¿Victorique?

—…

Después de unos segundos de silencio, Victorique ya se encontraba de pie. Como se mantenía callada, Kazuya la vio a la cara preguntándole “¿Estas bien?” y Victorique extendió sus dos pequeñas manos, y se tocó la cara.

— Duele.

—… Bueno, hiciste un ruido muy fuerte.

— Duele.

— Si.

—… ¡Si duele es por que duele!

— ¡No te enojes conmigo! Te caíste sola.

Inusualmente se había dado preferencia a sí mismo, mientras se preocupaba por ella.

— Maldición, ¿estás bien? Vamos ¿a dónde querías ir?

— Desde arriba del séptimo piso en el librero de la derecha, el libro número 31, iba por él, Kujô, ve a traerlo.

— ¿He?

— Tiene cubierta de cuero café, es un libro grueso.

—… Entendido.

Victorique lo decía mientras se sostenía la cabeza, así que sin más remedio, Kazuya comenzó a bajar un poco las escaleras y llevo su mano al libro que le habían indicado, las escaleras de madera parecían peligrosas, se balanceaban junto con los movimientos de Kazuya.

Victorique bajó, y tomando una posición estable a espaldas de Kazuya de pronto lo pateo, era una fuerza equivalente a de un niño pero Kazuya perdió el balance y termino cayendo arriba de las escaleras.

— ¿¡Que, que estás haciendo!?

— Fufu fue tu culpa, ten más cuidado.

— ¡Eso fue intencional!

Ese ambiente entre ambos estaba a punto de explotar, mientras regresaban al jardín botánico, siguiendo las indicaciones de Victorique, Kazuya dejó el libro frente a ella, quien lo hojeó como si estuviera acostumbrada a él, mientras se llevaba a la boca un dulce lanzando el envoltorio, Kazuya lo levantó y se lo guardo en el bolsillo.

—… Hace mucho tiempo en Saubure, una historia de fantasmas ocurrió. De seguro tú también lo abras escuchado la historia de fantasmas de “el lobo gris”

Kazuya asintió.

— Hay muchas leyendas inventadas, pero estos documentos tienen algo de credibilidad, es el diario de cierto viajero inglés del siglo 16, estaba pensando en ello.

Victorique apuntó al libro, creía que estaría en latín o en griego, pero al ver con temor, afortunadamente estaba escrito en inglés, Kazuya comenzó a leerlo con algo de problemas mientras giraba las páginas:

Año 1511 me extravié en un camino de las cordilleras cerca de la frontera de Saubure con Suiza. Sin contratar a un guía y con la brújula vuelta loca, vagué dentro del oscuro bosque, se volvió de noche y temeroso de las bestias encendí un fuego, las bestias salvajes le temen al fuego, y a media noche “él” apareció. Era un lobo joven, un lobo de pelaje gris-plateado, era diferente a otros animales, no temía al fuego, se acercaba lentamente mientras pisaba las hojas en el suelo. Cuando me estaba preparando para la muerte, algo sorprendente ocurrió.

El Lobo abrió la boca, pudiendo verse su lengua roja, pero él, no intentaba devorarme. Comenzó a hablar. El lobo gris era tranquilo, tenía una sabiduría que no correspondería a su juventud, en el fondo de la montaña no debería de tener con quien hablar, así que cuando él me preguntaba yo le contestaba, acerca de los misterios de la época, historia de hombres y bestias, cuando me di cuenta ya había amanecido, y me enseño un camino para poder salir del bosque. En cuanto nos separamos, hice una promesa con ese lobo gris: nunca le diría a nadie que me encontré con un lobo capaz de articular palabras humanas…

Pero no fui capaz de mantener esa promesa, en cuanto regresé a salvo no pude soportarlo y le conté a mi esposa, ella se lo dijo a su hermano mayor, y comenzó a dar vueltas hasta que él se enteró, me preguntaron acerca de los detalles del lugar, y él me volvió a pedir la misma promesa “nunca le digas a nadie”…

Un año después.

Volví a ir a las montañas, llegando al lugar en el que me había encontrado con el lobo, muy cerca se encontraba una aldea, en ese entonces no me percate debido a que era de noche, pero, la aldea estaba deshabitada. Alguien la había quemado. Su rostro pasó por mi mente, podría ser debido a mi culpa, debido a que no cumplí la promesa… Un joven lobo aulló, no era una respuesta, pero… se escucharon pisadas sobre las hojas, me di la vuelta y pude ver varias sombras desaparecer en lo profundo del bosque, pude ver por un instante una sombra gris plateada entre los árboles. Pude escuchar un aullido lejano, y baje la montaña, incontables lobos estaba rugiendo, baje casi cayendo de la montaña, y de pronto comencé a tener miedo, mi pecado, pensaba en ello mientras corría, Ellos estaban vivos, ellos habían huido, y aún se encuentran en lo profundo de la montaña”

 

Kazuya terminó de leer la página escrita en inglés, y suspiró, para después decirle a Victorique “Ya lo leí” y Victorique pusó una expresión de sorpresa.

— Tú… ¿todo este tiempo estuviste leyendo?

—… Lo siento, no puedo leer tan rápido como tú.

— Temo de tu talento a medias, pensaba que estaba a punto de quedarme dormida con los ojos abiertos.

— Uuu… es frustrante.

Si detenerse ni un poco por Kazuya quien fruncía el cejo, Victorique tomó el libro y comenzó a hablar mientras se ocupaba dándole vueltas a las páginas.

— En este país hay muchas leyendas de lobos. Lobos devora humanos, hombres lobos que asesinan personas en las noches de luna llena y otras leyendas llenas de sangre, “ El lobo tranquilo” “el filósofo que vestía pieles” etcétera…tengo toda clase de teorías pero creo dejo este país y pensó con una perspectiva más amplia comprendiendo por primera vez muchas cosas, y allí el problema, la leyenda del lobo sorprendentemente apareció hace varios cientos de años, por ejemplo desde el siglo 13 alguien leyó un libro como este, y nunca apareció nada como un lobo es decir…

Kazuya se le quedaba viendo fijamente mientras ella hablaba, como no entendía muy bien la conversación se comenzó a aburrir.

— (Por cierto…)

Recordó cuando Victorique se había caído y repetía que le dolía.

(¿Victorique será mala con el dolor? Bueno, a nadie le gusta el dolor, pero aun así, hizo un escándalo como si se fuese a acabar el mundo)

Kazuya se puso de pie por solo un instante, y se agachó hacia ella, Victorique al percatarse de lo pregunto.

—… ¿Qué pasa? Que expresión tan desagradable.

— Victorique, Voltea un poco.

— ¿Mm?

Victorique estaba sentada justo de frente a él, y a modo de broma le pegó ligeramente con el dedo en su frente blanca como porcelana. Por supuesto, lo hizo solo tocándola un poco haciendo lo posible por que no le doliera, apenas emitiendo un sonido, Kazuya comenzó a reír mientras que Victorique lo veía hacia arriba… las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos verde esmeralda.

— Jajaja, te sorpren… ¿di? Vi, ¿Victorique!?

— Duele.

— No debería ser posible, lo hice muy ligeramente, eres exagerada.

— Duele.

— ¿Que estás diciendo Victorique?

Victorique tenía ambas manos sobre su frente, moviéndolas de arriba hacia abajo, como una pequeña gatita que hubiera sido pateada de pronto por su dueño, temerosa, con una expresión de incredulidad.

 — ¿¡Que pasa con esa reacción!?

— Kujô, no creí que fueras esa clase de hombre.

— ¿¡Hee!? Está bien, lo siento, ¿en verdad dolió tanto? Pero sabes… ah, lo siento.

— ¡Nunca volveré a hablarte, terminamos!

— No puede ser.

Kazuya estaba sonriendo al creer que Victorique estaba exagerando pero después de eso, por más que le hablara, Victorique ya no le contestó, lo ignoraba completamente como si no hubiera nadie en el lugar, en un inicio se sintió triste, pero eventualmente se enojó.

— (Es la misma actitud que tiene el inspector Blois cuando ignora a Victorique, ya veo, estos hermanos, fingen que lo que no les agrada no existe. Pero aun así…)

Kazuya desanimado se puso de pie.

— Tú eres la cruel, ¿cómo que terminamos? Me disculpé como es debido, tu eres la egoísta. Ya no se nada.

No hubo respuesta de Victorique, Movió su Pipa y se centró en los libros como si no hubiera nadie.

— Te gusta más estar con tus libros que conmigo.

—….

— Entendido, ya no regresaré.

—…

— Es en serio, ya nunca regresare a la biblioteca, ¡Victorique! ¡Victorique llorona!

Kazuya gritó, y comenzó a bajar las escaleras de madera de impulso aun con el periódico en la mano. Bajando… bajando… y seguía bajando. Estuvó a punto de caer. Por fin logró llegar al primer piso, y Kazuya volteó a ver hacia el techo, por un momento creyó haber visto un pequeño rostro blanco viendo hacia abajo, pero en el siguiente instante desapareció apresurada.

— Pero que le pasa…

Kazuya volvió a susurrar.

—… En serio ya no regresaré.

Se escuchó a la lejanía la campana que anunciaba las clases de la tarde.

— Es en serio…

Abrió la pesada puerta, y junto la cálida luz del sol se escucharon los pájaros cantar. Kazuya dejo detrás de si la biblioteca un poco desanimado, y la pesada puerta volvió a cerrarse lentamente. Al final, el polvo y el conocimiento dentro de la biblioteca fue envuelto por el ambiente cerrado. Regresando solo al silencio.

 

 

🐺  🐺  🐺

 

Al volverse de noche, la escuela Santa Margarita era envuelta en el silencio como si el mundo hubiese acabado, como si no hubiese nadie en la escuela o en los dormitorios, el patio que rodeaba la escuela envuelto en un silencio semejante a la del frondoso bosque y los colores azules eran interrumpidos por las nubes invitando a la oscuridad. En ese momento, mejor dicho, al terminar de cenar, alrededor de las 7 de la noche, la noche caía temprano, los estudiantes se encontraban en sus habitaciones centrados en sus estudios. El llamado encargado del dormitorio daba rondines a tiempos definidos a las habitaciones de los alumnos. Agregándole un empleado que verificaba la entrada y salida de los estudiantes.

Sería que el encargado del dormitorio temía a los rumores del Shinigami, ya que pasaba de largo todos los días solo la habitación de Kazuya, pero sin necesidad de que se le revisara, Kazuya siempre tenía abierto un grueso libro de texto, como repaso a lo visto en la clase, y de la clase siguiente, también francés e inglés, en especial con el francés que se le daba mal.  Solo se escuchaba el sonido de la lámpara dispuesta en la pared. Los libros y útiles escolares estaban muy bien organizados, La expresión de Kazuya era la misma seriedad.

—…¿?

Levantó la cabeza, y de nuevo dejo caer la mirada hacia el libro… con una expresión dudosa y volvió a ver fuera de la ventana. La luz de la luna pasaba a través de las cortinas y la ventana francesa se encontraba entreabierta. Kazuya creyó haber visto algo moverse afuera, entre la oscuridad…

— (¿¡Pero qué…!?)

Con temor, abrió por competo la ventana y dirigió su mirada hacia afuera y abajo. La habitación de Kazuya se encontraba en el segundo piso, logró ver el césped y el terreno de la escuela, al otro lado, entre los arboles algo de un diámetro pequeño estaba en la oscuridad, estaba muy lejos por lo que no pudo verlo bien... se encontraba moviéndose muy lentamente.  Eso era… un maletero enorme. El maletero de viaje se estaba moviendo lentamente sin nadie que lo llevara, avanzaba un poco, alrededor de 10 centímetros y se detenía. Después de unos segundos volvía a avanzar otros diez centímetro y se volvía a detener, repitiendo. A pesar de que estuviera lejos, bajo la tenue iluminación, sin que nadie la estuviera moviendo, La inusual escena quedo grabada en los ojos de Kazuya.

— (Una maleta se está moviendo… ¿Por si sola?…)

Parecía dirigirse a la puerta principal de la escuela. Kazuya quedó perplejo por un instante, para después volver en sí, dejó el libro de texto y el lápiz y se puso de pie, estiró su brazo con mucho cuidado hacia una gruesa rama de un árbol que se encontraba fuera de su ventana, realmente no era muy bueno para trepar árboles, pero sus hermanos sin maldad, cuanto él era más pequeño, dejaban cosas de él sobre los árboles, otras veces haciéndolos frotar en la corriente del rio, de toda clase de cosas, dejando de lado si fue para molestarlo o no, sus hermanos pensaban que era divertido jugar en el rio y subir árboles, eran un poco violentos, pero, ¿era para jugar con su hermano menor de años de diferencia?... debido a ello podía subir y bajar de los árboles con habilidad.

En la cabeza de Kazuya solo había una cosa.

— (Un misterio… ¡una maleta se mueve bajo la luz de la luna!)

Tenía la intención de hablarle de ello a su extraña amiga Victorique, Kazuya usó la rama para bajar, y cuando faltaban alrededor de dos metros, bajó de un salto. La rama al balancearse hizo un gran ruido.

Kazuya se puso de pie, y comenzó a avanzar lentamente procurando no hacer mucho ruido dirigiéndose a ese objeto a lo lejos. La maleta por su parte seguía avanzando, moviéndose lentamente. Eventualmente Kazuya comenzó a emocionarse, pensaba en que si resolvía este misterio subiría a lo alto de la biblioteca y le hablaría de ello a Victorique, pero…

Cuando comenzaba a poder ver un poco al otro lado de la maleta, parecía que tenía un Angulo extraño, y al ver lo que estaba detrás de la maleta su expresión cambiaba, hasta que cambio a una de fastidio. Detrás de la maleta…se podían ver… unos pequeños pies. Tenían puestos unos zapatos de piel y podría verse una parte de un vestido elegante que se ondeaba cada vez que se movía… tenía un pequeño sombrero y un listón, que se movían con el viento de la noche… Podría ser ¿Victorique?

— .. Tú, ¿pero que estás haciendo?

Kazuya le habló desde el césped al objeto que estaba lejos… y dejó de moverse por completo.

Ante la voz repentina de un hombre, los hombros de Victorique comenzaron a temblar, Kazuya espió mas halla de la maleta, por algún motivo ella estaba llevando con ambos brazos una enorme maleta jalándola de poco a poco. Como Victorique no parecía responder,  Kazuya corrió desde el césped acercándose a ella, la enorme maleta era tan grande como para que ambos pudiesen caber adentro.

— Tu, ¿qué estás haciendo?

Kazuya volvió a preguntar.

— U…mm…

Victorique parecía que iba a decir algo pero cerro la boca, y como si no supiera nada volvió a jalar de la maleta.

— ¿A dónde vas?

—…

— Victorique?

—…

— ¿Dijiste que no podías salir de la biblioteca verdad? ¿No lo dijiste tu misma? Y justo ahora la puerta esta cerrada con llave y no se abrirá.

Kazuya, como estudiante de la escuela Margarita no se le perdonaba estar afuera después de la hora del cierre de la puerta, está ya estaba bien cerrada con llave, y si saliera al a fuerza después de eso no se le permitiría salir durante un tiempo en los fines de semana, incluso existia la posibilidad de que la escuela lo reportara con sus padres. Pero Victorique… Kazuya no conocía los detalles, pero parece que a ella no la dejaban salir para nada de la escuela, tenía que tener permiso de salida del inspector Greville de Blois, teniendo salir junto con ella… pero…

—…

Victorique no respondía a las preguntas de Kazuya, Dirigiéndose lentamente hacia la puerta, había aumentado la velocidad, ahora eran 15 centímetros a la vez.

— ¿Por qué te quedas callada?

Victorique que estaba ignorando a Kazuya, se dio la vuelta como si estuviera sorprendida, y Kazuya dijo extrañado.

— Que, ¿qué?

—…!!

— ¿No puedes hablar? Ah, ya se, ¿son caries verdad?

— ¡?

Victorique parecía frustrada.

— Por cierto tu mejilla derecha esta inflamada… ah, la izquierda también.

Eso fue porque…. Quería decirle, pero Victorique fruncía el ceño.

— ¿Vas con un dentista? Entonces no necesitas tanto equipaje, intentemos abrirlo, Uwaa, que es esto, ¿qué pasa con este equipaje? Cambio de ropa, un gran espejo… ¿¡Sillas!? Juego de té para 10 personas, un enorme florero y… ¿¡hasta una cama sencilla!? ¿¡A donde se supone que ibas!? No vas a vivir a otro continente, incluso este equipaje es más grande que el anterior, en serio eres una persona sin remedio

Kazuya comenzó a disminuir el equipaje mientras balbuceaban quejas, y Victorique ponía resistencia sin hablar moviendo sus brazos y piernas, mientras que Kazuya por su cuenta reducía el equipaje.

— Las personas que le duelen los dientes tienen que estar tranquilas.

— ¡?

Kazuya puso ambas manos en sus mejillas y las lágrimas se acumularon en sus ojos.

— Escucha, una vez que vayamos con el dentista regresaremos de inmediato, y, mantendremos en secreto lo del agujero para entrar, podríamos causarle problemas a Avri..., al estudiante que lo hizo.

Un poco después. Kazuya tomó con una mano la mini maleta que quedó después de que hiciera pequeño el equipaje de Victorique, y con la otra sostuvo su mano que con la que aún se estaba quejando y se dirigió al agujero que le había enseñado Avrll. Se dio la vuelta a ver a Victorique que parecía insatisfecha.

— Ah, demonios, antes de que lo olvide.

Kazuya volteo a ver a Victorique como si por fin lo hubiera recordad, apuntando a sus pequeños pies con los que siempre usaba zapatos de cuero. Las flores bailaban en la noche con roció en ellas.

— No pises las flores, Cecile sensei se pondrá triste.

—….!!

Victorique se encogió de hombros ligeramente.

 

Salieron de la escuela, y Kazuya tomaba con fuerza la mano de Victorique para evitar que se fuera de pronto a algún lugar por su cuenta, pero ella, que casi nunca había salido de la escuela, no sabía a donde iría si la dejaran sola. Podría terminar llorando perdida por algún camino o sin saber cómo funcionan los semáforos, podría ser incluso que pudiese caer en algún viejo poso de agua y no pudiese salir. Presintió toda clase de peligros y la expresión de Kazuya se puso pálida, sosteniendo con fuerza su mano,  mientras que Victorique por su parte movía su mano de arriba abajo, izquierda y derecha con violencia.

— Auch, Victorique, mis articulaciones, me dislocaras el hombro.

—…

— ¿A cual dentista?

—…

Victorique comenzó a caminar en silencio, y sin más remedio Kazuya la siguió. Eventualmente llegaron a cierto lugar, a una estación del tren, un reloj redondo brillaba en el centro del techo rectangular, la hora que marcaba eran las 7 y media. Kazuya volteó hacia arriba.

— ¿¡Una estación!? No me digas que ¿planeas abordar el tren? ¿A donde piensas ir? ¿No ibas con el dentista?

Victorique entró en la estación para comprar boletos fingiendo que no sabía nada, las manos de Victorique quedaron libres, después de que el empleado de la estación le dijera a donde dirigirse, Kazuya apresurado volvió a tomar las manos de Victorique.

— No puedes hacer eso, si te vas muy lejos la escuela se enterara que salimos.

—…

— Además, no tengo mi cartera.

—…

— Regresemos, Victorique, ¿qué planeas hacer?

—…

Victorique comenzaba a caminar y Kazuya apresurado se dirigió al empleado de la estación.

— Un boleto al mismo lugar que compró ella.

—… ¿Te diriges a Horovitz?

— ¿Horovitz…?

Kazuya  asintió con prisa, tomó el boleto y pagó, para después ir detrás de Victorique, Su pequeña silueta de espaldas se alejaba por la estación y Kazuya comenzó a correr.

— Victorique, tu…

—…

— ¿Por qué?

Victorique nunca contestaba, la pequeña estación comenzó a vibrar por la llegada del tren de vapor, las estrellas brillaban en el cielo. Se podía ver a lo lejos a otros pasajeros que compraban boletos, y el tren llego al andén emanando humo negro. Y las puertas se abrieron.

Victorique subió al tren y Kazuya, preocupado, subió detrás de ella

…. Maldición…

Se escuchó el silbato del tren y las puertas comenzaron a cerrarse.

— (Holovitz, es el nombre del pueblo que aparecía en el anuncio)

Kazuya recordó el anuncio en el periódico, que tenía escrito el extraño mensaje de “A los descendientes del lobo gris, les damos la bienvenida al festival del solsticio de verano” Y entonces…

— (En el anuncio estaba el nombre de la aldea de Horovitz, cerca de la frontera con Suiza, también estaba escrita la forma de llegar. Esta dentro de la cordilleras a las faldas de una montaña… pero Victorique… ¿¡que estas…?)

Kazuya parecía preocupado pero Victorique no decía una sola palabra. Kazuya no mostraba señales de recordar porque ella no le hablaba.

— (Ahora que lo recuerdo, la expresión de Victorique cambió cuando leyó el anuncio, Además, ese rumor que escuche de Avril acerca de Victorique… “Victorique de Blois es el legendario lobo gris” además el nombre misterioso que hizo gritar al inspector Blois “Cordelia Gyaro”…Solo hay cosas que desconozco, y Victorique no habla…)

Kazuya pensaba para sí mismo.

— (Que problema…)

Victorique por su parte tomo asiento en un cubículo, a pesar de que era pequeña su vestido ocupando el espacio de dos asientos, como si hubiese sido adornado por una muñeca, sin moverse, solo parpadeando de vez en cuando con sus ojos verde esmeralda. Su expresión como siempre parecía no estar de humor.

—-… Ah, ¿había alguien?

De pronto la puerta se abrió, y la cabeza de una chica joven apareció dentro del cubículo donde se encontraban Victorique y Kazuya quien se levantó de la sorpresa.

De seguro se trataba de otro de los pasajeros que se encontraban en el andén.

— Quien lo diría, a estas horas hay muy pocos pasajeros, me siento un poco sola, ¿puedo estar con ustedes?

Un perfume dulce que hacia recordar a las lilas y una voz un poco seductora, Kazuya creyó haber escuchado esa voz antes, levantó la cabeza mientras le decía “adelante”, Ella aun no había visto el rostro de Kazuya.

— ¡Ah! ¿Eres tú?

— Ah, este…

La que estaba de pie allí… era la aquella mujer que tenía ese pesado traje de monja, con ojos gis azulados como el cielo seco del desierto, Era la hermana que había robado la vajilla de aquel basar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Monologo 01

 

Todas las noches lo recuerdo, es un recuerdo sangriento.

Así es “eso” ocurrió hace mucho tiempo, todas las noches recuerdo los frescos olores, los sonidos, la sensación del tacto. El mango de la daga, el sonido sordo al que atravesarlo por completo, también lo adornado que este estaba. Fuera de la ventana como vidrio de diamante, ardía como las llamas del mismo sol. El terciopelo azul de la pesada cortina meciéndose por un instante, aun haciendo un sonido seco.

La punta de la daga que salió por el pecho hombre que cayo sin siquiera gritar, brillaba de un color negro rojizo. Después de dejar escapar un pequeño sonido de su garganta como si brotaran burbujas de ella, regreso a ser silencioso como si nunca hubiera aparecido en este mundo, silencioso como si nadie esperara allí, pero al final la luz del otro lado de la ventana se desvaneció por completo dejándonos envueltos por una profunda oscuridad. Me quede de pie, y después regrese al lugar en donde estaba, una persona llego feliz. Y esa voz, esa linda voz.

— ¡Nunca había visto nada tan bonito!

Esto y aquello, era como si recién acabara de despertar, ¿acaso lo había olvidado? Que ella se encuentra cautiva.

Las personas nos llaman “lobos grises” pero se equivocan en algo, y por una razón, los lobos no se matan entre ellos,


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