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Omiai Shitakunakatta no de Vol 1 - Capítulo 5

Capítulo 05

El festival de verano de los falsos comprometidos

 

En algún lugar, una casa estilo japonés en la gran puerta de la entrada se encontraba la placa “Takasegawa”. Entre los tatamis una familia de cuatro personas se encontraba cenando, los cuatro vestían vestimentas japonesas.

— Yuzuru ¿Cómo te ha ido últimamente con la hija de los Amagi?

Aquel que le preguntó a Yuzuru fue... Takasegawa Kazuya, el padre de Yuzuru, su apariencia física era ligeramente occidental, y allí estaba de donde había provenido los ojos azules de Yuzuru, Kazuya había participado junto con su padre en el Omiai de Yuzuru, pero a diferencia de su padre, él no estaba demasiado entusiasmado con su compromiso con Arisa. Así que, el hecho de que le preguntara al respecto hizo que Yuzuru se sorprendiera un poco, para empezar porque aquel que estaba más insistente con la boda se encontraba en un viaje en América.  La madre de Kazuya (es decir, la abuela de Yuzuru) provenía de América, por lo que era más que evidente que lo acompañaría.

— ¿Yukishiro?... ayer fuimos a la piscina, además nos fue bastante bien.

Yuzuru contestó a su pregunta mientras se llevaba su sopa de miso a la boca. No es como si la comida hecha por su madre supiera mal pero...

(La comida de Yukishiro es más deliciosa)

Ya le estaba dando abstinencia la falta de la comida de Arisa y quería regresar con ella. Era una molestia que las vacaciones de verano terminaran y tuviera que ir de nuevo a la escuela, pero aun así le gustaría comer de la comida de Arisa. Era un sentimiento inusualmente complicado.

¿Se dio una idea de lo que estaba pensando? La madre de Yuzuru... Takasegawa Sayori.... le preguntó... sus abuelos también provenían del occidente... pero de entre ellos era la que tenía más apariencia japonesa.

— ¿Cual sabe mejor? ¿Mi comida o la de Arisa-san?

— Yukishiro.

— Respuesta inmediata.... waa... en verdad que estás enamorado, puede que termine viendo a mi nieto antes de lo que pensaba.

¿Sus padres también estaban completamente de acuerdo con el matrimonio? Cuando menos Sayori así lo estaba. Bueno, para empezar desde antes le gustaban las cosas relacionadas con el amor, tenía algo que decir de eso dado a que ya tenía su edad pero...

— Mamá, sabes que no eres muy buena cocinando... un nivel como ese es fácil de superar.

La que dijo eso con una voz atónita fue la hermana menor de Yuzuru, Takasegawa Ayumi, actualmente una estudiante de segundo año de secundaria, su personalidad era un poco malcriada pero... aun siendo su hermana menor podría decir que tenía una apariencia linda, además de que sus ojos azules era característicos.

— Pero me gustaría probar una comida deliciosa como esa, daré mi impresión.

— ¿Ya con toda la intención de ser la cuñada?

— Onii-san, ¿Es solo cordialidad de tu parte? ¿O en verdad sabe bien? Me llama la atención.

Decía eso mientras continuaba comiendo, pero para empezar ni Yuzuru ni Arisa tenían la intención de casarse, por lo que no es como si fuera a ser su cuñada de verdad.

— Pero onii-san, a pesar de que te gusta tanto... aun la llamas por su apellido “Yukishiro”

Su hermana le dio donde le dolía, Yuzuru ya sabía que era alguien que es buena para notar los detalles... pero no podía bajar la guardia.

—... Si cambio la manera en que la llamo ahora es por vergüenza.

— Fum.

Afortunadamente Ayumi no insistió demasiado en eso, pero si se encontraba sonriendo.

— Bueno... puede que ahora sea un poco incómodo pero Yuzuru, si crees que ambos se quieren, deberías decírselo como se debe, ya están comprometidos, por lo que puede que no sea tan malo.

— Bueno... al principio yo también estaba insegura al estar con Kazuya... pero después de estar con él un tiempo resultó ser una persona esplendida.

Ya comenzaron, Yuzuru y Ayumi tenían una expresión como si quisieran decir eso, sus padres, Kazuya y Sayori se habían casado por medio de un Omiai. Por eso es que les agradaba mucho las bodas por el Omiai, posiblemente Sayori le había dado un color especial ¿no fue forzado?

— ¿En serio?

Ayumi le dijo eso a sus padres, teniendo algo de envidia a los casados (bueno, en realidad no) ¿sería para ser cuidadosa ante Yuzuru? él no podía negarlo al estar comprometido de la misma manera, aunque en verdad no es como si lo odiara, si fuera después de haber terminado la universidad, de seguro no se hubiera negado tanto como lo hizo.

— Si, si Yuzuru... ¿Dentro de una semana hay un festival de verano cerca verdad?

Cuando Kazuya de pronto llegó con ese tema a la mesa. Y Yuzuru de inmediato se dio cuenta a donde quería llegar.

— ¿Quieres que vaya con Yukishiro?

— Entonces esto es rápido, bueno, no los forzaré.

Tras decir eso, la conversación avanzó en como invitaría a su novia a ir al festival, naturalmente querían que fuera con Arisa.

— Bueno... es cierto, pero Ayumi, ¿estás bien con eso?

Hasta el año pasado siempre había ido al festival con Ayumi, era como si le preguntara ¿Estarás bien sin la escolta de onii-san?

— Tengo a mis amigas así que está bien, pero preséntamela también como se deben, no la conozco más que en fotografías.

— Si, sí.

Respondió de manera ambigua... pero ya estaba pensando en llamarle a Arisa.

 

◇◆◇◆◇

 

Ese día.

Yuzuru le mandó un mensaje a Arisa de pronto diciéndole “¿Si tienes algo de tiempo me podrías decir? Tengo algo de qué hablar” Arisa acababa de terminar de lavar los platos así que le respondió “estoy libre si gustas” y de inmediato le llamó, todo era para invitarla al festival.

— Eso tenemos ¿Qué dices? En esta ocasión no es como si se necesitaran boletos, fue solo una recomendación de mi padre, por lo que si tienes algo que hacer podrías negarte.

Era diferente como en la piscina, el festival de verano ya tenía un día y hora fijas, por eso es que si en ese momento tuviera algo que hacer... podría decir una excusa como esa.

— ¿Un festival de verano?... ¿Podré ver fuegos artificiales y esas cosas?

Pero aun diciendo eso, era menos presión psicológica que con la piscina, además de que la idea de poder ver hermosos fuegos artificiales terminó emocionándola un poco.

— Si... podremos verlos, y son un poco grandes.

¿Hacia cuanto que no iba a un festival de esos? Posiblemente desde la primaria.

— Entonces aceptaré la invitación.

— Gracias... además de que mis padres y mi hermana dijeron que quieren verte ¿Está bien?

— Ah, sí, entendido.

Y después de que se decidieron con una hora y lugar para verse, Arisa terminó con la llamada y entonces regresó a la sala de estar para informar.

— ¿Con quién hablabas?

El primero que le preguntó fue su padre, Naoki. Tenía el periódico abierto, no veía a Arisa a la cara pero... era un tono de voz fuerte que no le dejaba decir nada.

— Takasegawa Yuzuru-san... me invitó a ir a un festival de verano dentro de una semana.

— ¿Aceptaste?

— Si.

Arisa contestó de ese modo y... su madre... Amagi Emi... chistó ligeramente la lengua, parecía de mal humor.

— Waa... que atrevidos.

Solo dijo eso, ella sería la tía de Arisa, y se llevaba mal con su hermana la madre biológica de Arisa, por consiguiente también le caía mal ella, por ello odiaba tenerla como hija. La que de vez en cuando le decía cosas malas, y de vez en cuando le levantaba la mano era su madrastra Emi.

— No deberías comenzar con esas cosas dentro de la casa...

— Es un problema que te comportes así.

Fue Naoki quien le respondió con una voz tranquila, solo con eso Emi guardó silencio de inmediato, Había mucho tiempo en el que Naoki se encontraba fuera de casa por trabajo, por lo que la educación de los hijos la llevaba a cabo Emi en casa, podría decirse que se hizo más que clara la jerarquía de la familia con eso, pero por extraño que sea ella no podía ir en contra de lo que Naoki decía.

— Esta relación es bastante importante también para la familia Amagi... se supone que te he hablado varias veces de ello.

—......... Entendido Naoki-san.

Y de ese modo Emi se quedó con una expresión de insatisfacción, era diferente a Naoki, ella estaba en contra de la relación de Arisa y Yuzuru, por supuesto, no pensaba que fuera por el bien de Arisa, la hija de su hermana menor que tanto odiaba, tenía como pareja a un chico que parecía gentil de una casa prestigiosa como los “Takasegawa” y se esperaba que se casaran, de seguro eso no le agradaba para nada. En pocas palabras... odiaba la felicidad de Arisa.

No se sabía que era lo que pasó entre Emi y su hermana menor, la madre de Arisa, pero era algo injusto para Arisa.

— Hablando de eso ¿Ya tienes un Yukata?

Naoki de pronto le preguntó eso a Arisa, y ella movió la cabeza a los lados.

— No, no tengo.

— ¿No me dirás que planeas ir con ropa occidental?

—... ¿No puedo?

— Esa casa tienen sus costumbres muy arraigadas del pasado, de seguro su hijo aparecerá en Yukata, ¿planeas caminar a su lado con ropa occidental?

Naoki lo dijo un poco atónito, ahora que lo dice, sería una imagen un poco tonta, Arisa no pudo hacer nada mas que quedarse de pie frente a él, entonces, Naoki tomó su cartera y sacó cinco billetes de 10,000 yenes dejándolos sobre la mesa.

— Toma esto y ve a comprarte uno, si te sobra algo tómalo como tu mesada.

— M... muchas gracias...

Arisa tomó el dinero temerosamente, para Arisa, más que Emi, el que le daba más miedo era Naoki, no era como si él le levantara la mano, tampoco le hablaba mal, y no solo eso, cuando Emi se sobrepasaba era Naoki quien la protegía, haciendo que actualmente Emi casi no hiciera ni le dijera nada en frente de Naoki, pero al mismo tiempo, sin duda alguna era cercana a la indiferencia con Arisa, o al menos así lo veía ella. Más que alguien quien le mostraba una clara ira contra ella, le daba más miedo alguien quien no sabía que pensaba y por sobre todo, era la presencia más “fuerte” en la familia. Era un hombre con el que no tenía absolutamente ninguna conexión de sangre lo que lo hacía que le tuviera más miedo.

— Naoki-san, no deberías consentirla demacia...

— Es un gasto necesario.

Solo con eso terminó con el tema, honestamente odiaba que tomara esas cosas como negocio.

— Arisa, la que desea esta unión eres tú.

— Si... entendido.

Desde el punto de vista de Arisa, había aceptado a la fuerza el omiai con Yuzuru, eso era la prueba... pero cuando menos el que estuvieran forzándola era algo conveniente para la misma Arisa. Su padre Naoki no hacía más que decirle cosas como “hay varias opciones para pareja ¿Qué te parece?” por eso es que la respuesta de Arisa fue continuar con ese Omiai, le tenía miedo a Naoki, no podía decir nada para ir en su contra, y así fue como Arisa terminó teniendo una relación, pero desde antes Arisa ya había dicho que no quería casarse, desde el punto de vista de Emi, el poder elegir a un hombre era solo algo egoísta de su  parte, por ello no estuvo a favor en su momento, hasta que apareció Yuzuru.

— Hazlo bien, es por tu propio bien.

— Si.

¿Simplemente estaría intentando apoyar su romance? O......... era una amenaza “Si terminan no habrá un después” ¿o tal vez lo dijo con una intención completamente diferente? Arisa no lo sabía, solo eso le daba miedo.

 

◇◆◇◆◇

 

El día del festival del verano.

Yuzuru rápidamente se dirigió a la estación del tren para ir a recoger a Arisa. Allí ya había muchas personas que al igual que él esperaban a sus parejas o amigos, y en un lugar un poco alejado Yuzuru esperaba a Arisa.

(¿Qué clase de Yukata traerá?)

Mientras decía eso tocó la ropa occidental que tenía, la que tenía puesta era una ropa occidental para salir, después de todo Arisa le había mandado un mensaje que decía “no me gustaría que mi Yukata se ensuciara, así que de ser posible ¿me dejarías cambiarme en tu casa?” Así que Yuzuru pensaba en cambiarse del mismo modo que ella.

Yuzuru se encontraba viendo a las mujeres que pasaban por el lugar con Yukata imaginando como se vería Arisa.

— Takasegawa-san, gracias por esperar.

Escuchó la voz tranquila de siempre, volteó en esa dirección y allí estaba Arisa de pie con su inexpresivo rostro de siempre.

— No te preocupes, acabo de llegar.

Arisa tenía su ropa occidental, pero en la mano tenía dos bolsas, posiblemente uno tendría el Yukata... ¿Entonces el otro?

— ¿Y esas bolsas?

— Un Yukata y... algunos dulces, al ir a saludar creo que debía de llevar algo.

— Ya veo.

Posiblemente su padre fue el que se lo dijo, Naoki no era de muchas palabras, pero dentro de lo que escuchó de sus padres y Arisa, Amagi Naoki era una persona que se preocupaba por las apariencias. Puede que no sea del todo malo que cuando menos estuviera al pendiente.,. Aunque dejando de lado como es en realidad.

— ¿Quieres que los lleve?

— Entonces te encargo el del Yukata, los dulces... me gustaría entregárselos a tus padres con mis manos.

Le dio una de las bolsas.

— Te guiaré hasta la casa, sígueme.

— Si... entendido.

La casa de Yuzuru se encontraba a una distancia en la que podrían llegar caminando, y cuando llegaron a la entrada se detuvieron.

— Es aquí.

—.... ¿Así que aquí?

Volteó a ver la puerta hacia arriba con una expresión atónita, por poco y se quedaba con la boca abierta, desde el punto de Vista de Yuzuru, podría ser la expresión más “tonta” que le había hecho hacer Arisa.

— ¿Qué pasa?

— Ah, no... Solo pensaba que era grande.

— ¿Tu casa no es así de grande?

— Nuestra casa no tiene unos muros y puertas tan grandes.

Y cuando pasaron por la entrada.... se escucharon varios ladridos de perros, Arisa comenzó a temblar ligeramente, en eso cuatro perros se acercaron corriendo, movían las colas mientras se aproximaban a Yuzuru.

— Espera.

Ante la orden de Yuzuru los cuatro perros se detuvieron por completo.

— Sentado.

Al cambiar la orden todos se sentaron con algo de tiempo de diferencia, al principio Arisa no sabía lo que sucedía, pero de inmediato pareció impresionada.

— Los has criado bastante bien.

— Son perros guardianes después de todo, se criaron en el jardín.

Para empezar, no había nada en la vida de Yuzuru que no fuera útil para algo.

— ¿Puedo tocarlos?

— Claro, salúdenla un poco.

Yuzuru le dijo eso y se puso frente a sus perros anunciando sus nombres.

— Alexander.

Y al hacerlo un perro de pelaje rojizo-marrón caminó hacia adelante.

— Espera, sentado, pata.

Tal y como se lo ordenó, Alexander estaba sentado dando la pata como saludo y Yuzuru le acarició la cabeza.

— De entre todos él es el más listo... después de que te huela un poco te dejará tocarlo.

— ¿Es el líder?... ¿Es un Shiba inu?

— No, es un Akita inu.

Arisa extendió su mano hacia la pata de ese Akita inu, y él comenzó a olfatearla, después de eso Arisa llevó su mano hacia su cuello acariciándolo ligeramente. Después de eso el perro con pelaje completamente negro, después uno de pelaje café-rojizo, y el otro de pelaje café con algo de negro en la cabeza la saludaron, Yuzuru le enseñó sus nombres a Arisa.

— Pero aun así... tienen nombres sorprendentes, Alexander, Pyrrhus, Hannibal, Scipio... ¿Contra que planean luchar?

— ¿Ladrones?

— Demasiado poder bélico.... tanto los perros como sus nombres.

Después de eso Arisa volteó a ver a los cuatro perros, incluyendo a los dos Akita Inu, todos eran perros de raza grande, además de que entre los dos restantes había uno que era especialmente grande.

— Alexanter-chan es un Akita inu, Pyrrhus... ¿Es un pastor alemán verdad? Hannibal-chan y Scipio... ¿de qué raza son?

El perro llamado Scipio de seguro tendría unos 80 centímetros, y mientras que Hannibal era ligeramente más grande, Arisa no sabía la raza de esos perros tan grandes, por más tranquilos que sean, si unos perros tan grandes como esos se les acercaban, incluso Arisa temía un poco por la presión que emitían.

— Hannibal es un Spanish Mastiff, Scipio es un English Mastiff, bueno, ninguno de los cuatro tiene experiencia en lucha ya que nunca ha intentado entrar un ladrón.

— Cualquiera que aprecie su vida si investiga desde antes no entraría.

Tras decir eso la expresión de Arisa era suave, estaba sonriendo, a pesar de que había dicho que era más de gatos, parece que los perros también le gustaban de manera normal, mientras estaban en eso Arisa acariciaba a los perros.

— Entonces Yukishiro, ya va siendo hora.

— Es cierto... no me gustaría ensuciarme la ropa antes de saludarlos.

Arisa se levantó como si le fuera una pena, al quitarles la orden, los cuatro perros se fueron corriendo a alguna parte del jardín. Después de eso Yuzuru habló en voz alta.

— Oigan, ya traje a Yukishiro.

Después de un tiempo aparecieron personas en ropa japonesa.

El padre, Takasegawa Kazuya.

La madre, Takasegawa Sayori.

La hermana menor, Takasegawa Ayumi.

— Gracias por venir Ayaka-san, gracias por cuidar siempre de mi hijo.

— Ha pasado un tiempo Takasegawa... Kazuya-san, al contrario soy yo la que siempre está siendo ayudada.

Tras decir eso Arisa hizo un cordial saludo, Kazuya entrecerró ligeramente los ojos.

— Bueno, entra... me gustaría platicar un poco, además parece que las dos están un poco inquietas.

Kazuya les dio la espalda tras decir eso, Sayori y Ayaka estaban esperando, Yukishiro fue el primero en quitarse los zapatos para entrar y después le hizo una señal a Arisa con la mano.

— Vamos.

— Muchas gracias.

Arisa entró a la casa cuando las otras dos mujeres dieron un paso adelante.

— Soy la madre de Yuzuru, Takasegawa Sayori, gracias por cuidar siempre de Yuzuru,... Arisa-san, pero aun así... eres mucho más linda que en las fotografías

— Soy la hermana menor Takasegawa Ayumi, gracias por cuidar de onii-san, en verdad eres linda, no es de extrañar que onii-san esté tan aferrado a ti.

— Es un placer, mi nombre es Yukishiro Arisa,... a.... este...

Arisa estaba confundida siendo presionada por ambas mujeres, Yuzuru dio un paso adelante cubriéndola.

— Están poniendo en problemas a Yukishiro... si vamos a hablar que sea mientras tomamos algo de té... ¿verdad?

Después de eso le hizo una señal ligera con la mano a Arisa.

— Te guiaré.

— Si... cuento con ustedes el día de hoy.

Y Arisa volvió a hacer una reverencia.

 

◇◆◇◆◇

 

Tal y como se había pensado desde antes, Arisa tomó prestada una de las habitaciones de la casa de los Takasegawa para cambiarse y ponerse su Yukata, durante ese tiempo Yuzuru también se cambiaría pero... después de todo las preparaciones de las mujeres eran mucho más complicadas, Yuzuru fue el primero en terminar de arreglarse y se vio a sí mismo en un espejo. Su ropa era de un color azul marino cercano al negro, el obi era de un color rojo oscuro, y por inusual que fuera en esta ocasión usó algo de gel para el cabello.

— Bueno, creo que no hay problemas.

Estaba arreglado de manera en que no debería de haber problemas con caminar al lado de Arisa, y así Yuzuru esperó a Arisa algo intranquilo.

— Takasegawa-san, gracias por esperar.

En esa voz había más nerviosismo de lo normal, su expresión era la tranquila de siempre, pero podía notarse algo de nerviosismo e intranquilidad en ella.

— No, está bien... hee...

Yuzuru observó lentamente la apariencia de Arisa en su yukata.

 

Tenía una base azul marino, patrones de flores blancas Nadeshiko, su cabello estaba hermosamente arreglado, tenía esferas rojas (posiblemente corales) que la adornaban, En lo general no era demasiado llamativo el Yukata, si se tuviera que decir algo daba una sensación de tranquilidad, mientras que en contraste, el color del obi de un hermoso morado le quedaba bastante bien, era más hermosa que linda, daba una impresión más adulta, puede que a su edad le diera una sensación de tranquilidad haciendo que a Arisa le quedara esplendido, llamaba la atención por su belleza.

— ¿Se me ve raro?

— No, te queda bastante bien, eres bastante hermosa, te ves más adulta que de costumbre

Yuzuru lo dijo con la intención de alagarla, pero la expresión de ella no decía nada, Arisa le dio la espalda mostrándole el obi hermosamente amarrado.

— ¿Está bien hecho?

Arisa preguntó con intranquilidad, la pregunta más que decirle si le quedaba... ¿era preguntándole si se lo había puesto bien? Cuando menos así parecía.

 

 

 

— Sí, creo que está bien hecho, todos los años veo el Yukata de mi hermana por lo que puedo decirlo, puedes estar tranquila.

Yuzuru dijo eso y Arisa dejó salir un suspiro, después de eso respondió como si se estuviera excusando.

— La verdad es que hace años que no usaba yukata.... investigué en internet como amarrar el obi.

— Ya veo.

Ciertamente eso la haría estar intranquila, si se lo hubiera dicho desde un inicio pudiera habérselo pedido a su madre o hermana, pero a estas alturas no podía decirlo.

— Por cierto... también te vez bien Takasegawa-san... creo que te ves genial.

— Ya veo, gracias.

Yuzuru pensó que le era algo vergonzoso que una chica alagara su ropa, a pesar de que su madre y su hermana no eran así.

— Siento interrumpirlos pero ¿se puede?

Se escuchó una voz linda, al darse la vuelta allí estaba Ayumi con un lindo Yukata con patrones de peces dorados dibujados.

— ¿Qué tal onii-san?

— Te queda bien, te vez linda.

— ¿Qué pasa? Fue más ambiguo que con Arisa-san.

Comenzó a acercarse a Arisa con una sonrisa mientras se quejaba, entonces se le quedó viendo fijamente.

— Después de todo eres hermosa Arisa-san, um, te acepto como mi hermana.

— Jaja, gracias.

Ayumi estaba inflando su pecho con orgullo por algún motivo mientras que Arisa tenía una expresión de no poder decir nada, la verdad es que no tenían la intención de casarse, pero no podía decir algo como eso.

— Pero aun así, Arisa-san, tus gustos con los Yukata son parecidos a los de onii-san, ¿no se habrán puesto de acuerdo? Parece que van en conjunto... creo que dentro de poco llegará el día en que me llamen tía.

La forma de actuar y de hablar ya eran de una mujer mayor, mientras que por el otro lado no planeaban casarse, lo que hacía algo incómodo hablarle cuando ella ya daba por un hecho que se casarían, así que desviaron el tema.

— Por cierto Ayumi-san... ¿no irás al festival con el Yukata que tenías hace poco?

— ¿He? bueno... no iría así, quería ir con algo más lindo.

Para empezar tanto Ayumi como Yuzuru... en general toda la familia Takasegawa solía usar con frecuencia ropas japonesas, de seguro no pensaba que hubiera una chica, no, incluso una familia completa que normalmente usaría en casa Yukatas.

— En nuestra casa casi siempre usamos prendas japonesas.

Así que Yuzuru le dio una explicación breve a Arisa, y al hacerlo ella de inmediato parecía comprender.

— Eso es algo inusual... este... ¿lo decidieron entre familia?

— No realmente... bueno... nuestros padres siempre usan así que es como si los estuviéramos imitando.

— Desde que éramos pequeños así ha sido... además, ¿no crees que nos queda la ropa con el estilo de la casa? “TPO” no sé si quedaría decir eso pero en mi habitación uso ropas occidentales.

Sería una molestia cambiarse a cada rato cuando necesitara salir después de todo, ese era la clase de “TPO” a la que se refería.

— La verdad no tiene un gran significado, así que no necesitas preocuparte por imitarnos... por cierto, te queda bastante bien el Yukata.

Justo en ese momento llegaron los padres de Yuzuru, ambos la alagaron por cómo se veía, y Arisa puso una expresión un poco complicada, ¿estaba feliz por ser alagada o estaba avergonzada? Esa clase de cara era la que estaba poniendo. Yuzuru llegó a la conclusión de que sería lo mejor no estar demasiado tiempo en ese lugar, así que tomó la mano de Arisa.

— Bueno, entonces nos vamos al festival.

— Ah, este... con permiso.

Casi de manera forzada Yuzuru se llevó a Arisa escapando del lugar.

 

— Lo siento Yukishiro... no necesitas preocuparte por eso.

Después de que salieron del lugar Yuzuru se disculpó con Arisa, De seguro para Yuzuru debió de ser difícil ver a Arisa incomoda por su familia.

— No... Creo que debería de estar consciente de lo que estamos haciendo.

— Creo que después de todo estás pensando demasiado.

Yuzuru dejó salir un suspiro, Parece que el hecho de estar “comprometido” era algo que ambos veían de manera diferente.

— La verdad es que mi familia no se enojaría si rompiéramos con nuestro compromiso.

— ¿He?... ¿En serio?

— Después de todo no estamos casados, solo es un compromiso, bueno, dejando de lado que nos separaremos comprometidos es mejor que hacerlo casados.

Los divorcios no son algo inusual en la época actúal, y tampoco si lo es durante el compromiso.

— Hay esa posibilidad por eso es que la familia Takasegawa no está en la misma línea de partida que los Amagi, no hemos hablado de ello, ¿pero te están presionando cierto?

— Si...

Desde antes Arisa parecía estar intentando ocultarlo, pero seguramente su padre le habría ordenado algo que la hizo pensar demasiado.

—  Eso tenemos... por eso es que el compromiso y la boda... al no tener una relación demasiado profunda no se ha hecho pública... podría decirse que el compromiso no es algo más que una promesa hablada, si hubiera sido algo público, entonces la casa de los Tachibana, Satake y Uenishi ya lo sabrían.

En especial los Tachibana quien tienen cierta relación de rivalidad, el hecho de que el siguiente heredero de la familia Takasegawa estuviera comprometido era un hecho importante y se mantenía sin ser público, en otras palabras, no era oficial, Además Yuzuru le estaba hablando del compromiso a Arisa pero... lo importante eran los jefes de la casa. Pero... en pocas palabras, también debían mantener la privacidad de ambos, en parte para que no hubiera demasiadas repercusiones en caso de su rompimiento.

Así que, no era algo que los demás supieran, pero tampoco era un secreto absoluto, cuando menos era un tema que lo mejor sería no tocar, además, no era como si la casa Amagi no supiera de la relación de los Takasegawa con los Tachibana, posiblemente los Tachibana ya supieran del “compromiso” pero mientras que no se haya admitido públicamente, no podían mostrar que lo sabían

— Así son las cosas, ¿Así que no necesito pensar que es algo tan importante?

— Si, si... para empezar somos niños quienes apenas acaban de graduarse de la secundaria, hicieron que unos menores de edad inmaduros se comprometieran, me da la sensación de que ellos son los que están en contra de la moral si intentan obligarnos con fuerza a continuar contra nuestra voluntad.

De seguro cuando menos los padres de Yuzuru no confiaban del todo que él continuara con esto hasta el mismo final, lo mejor sería no confiar en niños que aún no pueden hacer uso de un buen juicio, aunque las personas confíen en el niño, al final siempre quedara algo de duda por su inmadurez.

— Ya veo... entonces no me lo tomaré demasiado en serio.

— Creo que eso sería lo mejor, Aquí eres la víctima, no has hecho nada malo, pero aun que no sea así... en definitiva no eres la mala aquí.

Yukishiro le dijo eso con fuerza, al hacerlo los ojos húmedos de Arisa parecieron tener un poco más de tranquilidad, era una expresión como si hubiera sido salvada, y susurró.

— Muchas gracias.

 

◇◆◇◆◇

 

Era un ambiente un poco cálido, lo había dicho para consolarla, pero puede que no sea algo para decir en un momento en el que se supone se divertirían, pero aun diciendo eso, no había manera de que ella se divirtiera teniendo esos sentimientos pesados encima... o eso pensaba, aunque fue un poco difícil llegar a una conclusión.

— Bien, dejemos de lado el tema aburrido... divirtámonos en el festival, ¿hay algo que te gustaría hacer o comer?

—... Honestamente... casi no he venido a lugares como este, por lo que aunque venga no sé qué es lo que podríamos hacer o comer.

Era como si estuviera quitándose de encima la baja emoción que tenía hasta hace poco, hablando más claramente.

— Ya veo, entonces... ¿Lo decidimos mientras caminamos?

— Es cierto.

Parece que después de todo los festivales alegran el corazón de las personas. Al principio Arisa parecía emanar un ambiente sombrío, pero mientras estaba caminando cada vez comenzó a parecer más alegre, estaba viendo a los alrededores con sumo interés, su expresión no había cambiado, pero su mirada parecía más vivida que lo normal, pero aun diciendo eso, en el festival habían muchas personas, estaba lleno, a pensar de que acababa de comenzar y ya habían muchas personas, si no tenían cuidado podrían terminar chocando con las personas a su alrededor.

— Ha...

— ¿Estás bien Yukishiro?

Arisa terminó chocando contra alguien y estuvo a punto de caer, Yuzuru se apresuró para sostenerla.

— Lo siento.

— No, yo no fui suficientemente cuidadoso... no estas acostumbrada.

Yuzuru parecía estar pensando un poco y al final le dió la mano, Arisa se le quedó viendo.

— ¿Qué pasa?

— Si gustas... ¿Nos tomamos de la mano? Creo que de ese modo seria más sencillo.

Aunque la verdad no le importaría si no quiere, eso pensaba, pero Arisa puso su mano blanca sobre la suya.

— Cuento con tu escolta...

— Entendido princesa.

—... ¿No te da vergüenza decir esas cosas?

— Da vergüenza cuando lo señalas, así que no lo hagas por favor.

Yuzuru sonrió con amargura, entonces sujetó con fuerza la mano de Arisa y de nuevo comenzaron a caminar.

(Pero.... ya veo, ya me preguntaba por qué siempre las parejas tenían que andar tomados de la mano casi en todas partes, un misterio resuelto)

Yuzuru pensó en eso mientras sentía las mirada a su alrededor, desde antes Arisa ya era hermosa, pero hoy debido a que tenía un ligero maquillaje, se veía mucho más madura, además de que vestía un hermoso Yukata, debido a eso los hombres que pasaban por un lado terminaban enviándole una mirada apasionada, entonces al verla tomada de la mano con Yuzuru, terminaban por verlos con celos y envidia, eso era inusualmente cómodo, pero no era como si Arisa fuera de Yuzuru, por lo que al mismo tiempo lo sentía algo vacío, si fueran novios o prometidos de verdad, ¿se sentiría tan bien?

—  Ah... ¿Puedo probar un algodón  de azúcar?

— ¿Algodón de azúcar? Ah, claro.

—... ¿No te acabas de reír?

— Claro que no.

Se veía un poco adulta, pero con el ambiente que emanaba y con sus gustos podía verla un poco infantil, aunque lo dejó como su secreto, “ya veo, así que esto es lo que Sôichirô se refirió como Moe” Yuzuru sintió que llegó a un nuevo descubrimiento mientras se acercaba con Arisa al puesto de los dulces.

— Disculpa.

— Si, bienvenidos... ah, así que es el onii-san de los Takasegawa.

El vendedor parecía feliz al ver el rostro de Yuzuru, todos los años venía al festival y los puestos no cambiaban, por eso es que había muchos quienes conocían a Yuzuru desde que era aún muy pequeño.

— Tu pequeña hermana vino hace poco... espera ¿creciste este año? Recuerdo que eras más pequeño ¿Cuántos mides?

— Este año superó los 170 centímetros.

— Hee, veremos qué tan alto serás el siguiente año.

Después de eso el vendedor volteó a ver a un lado de Yuzuru, en dirección a Arisa, y entonces sonrió.

— ¿Ella es la novia-san que mencionó tu hermana? Parece toda una señorita, hasta te tengo envidia.

— Muchas gracias.

Frente a las palabras del vendedor Arisa hizo una cortés reverencia bajando la cabeza, después de eso el vendedor comenzó a crear el algodón de azúcar.

— El algodón de azúcar... ¿Es para esta señorita? Parece que ya no pudiste comprarle a tu hermanita.

— Jaja, siento eso.

Todos los años venía a comprarle algodón de azúcar para su hermanita, pero no fue el caso ahora. Después de esperar un poco el vendedor terminó un algodón de azúcar un poco más grande que los demás, después de terminarlo y entregarlo le guiñó el ojo a Yuzuru.

— Estoy al cuidado todos los años de Takasegawa-san después de todo... cuento con ello también el otro año ¿podrías decirle?

No era como si la casa Takasegawa estuviera relacionada directamente con el festival, pero aun así, tenía mucha influencia, si se aprendió el rostro y nombres de Yuzuru y Ayumi, era porque cada año iban a saludar a los Takasegawa después de todo.

— Se los diré a mi padre y abuelo.

Tras decir eso Yuzuru se alejó del puesto junto a Arisa, para después acercarse a un puesto cercano y comprar algunas salchichas.

— Oye Yukishiro... ¿Podría tomar algo del algodón de azúcar?

— ¿Me estabas tomando por tonta hace poco?

Era un tono en broma, pero parecía que estaba algo molesta, y en cuanto Yuzuru se disculpó le mostró el algodón de azúcar.

— Adelante.

— ¿Puedo morderlo?

— Está bien, no me importa.

Era algo complicado, mientras pensaba en eso Yuzuru acercó su rostro al algodón de azúcar mordiéndolo directamente.

— Nn...

— ¿Qué tal?

— Está dulce.

— Eso es evidente.

 

 

Arisa dejó salir una voz atónita después de eso Yuzuru le mostró la salchicha que había comprado.

— ¿Quieres probarla? Aun no la he mordido.

— Entonces te tomaré la palabra.

Arisa abrió su pequeña boca y le mordió la punta de la salchicha lamió un poco de aceite que le había quedado a un lado de los labios, ese gesto fue bastante atractivo.

—  ¿Qué tal?

— Delicioso, pero...

— ¿Pero?

— Es un poco vergonzoso.

— ¿Verdad?

Arisa y Yuzuru sonrieron mientras se veían el uno al otro.

 

◇◆◇◆◇

 

Después de eso Yuzuru compró algo de ikayaki y Arisa un dulce de uva, a diferencia de la manzana acaramelada, era más pequeña y fácil de morder, por lo que a Arisa le gustaba mucho.

— ¿Ahora que comemos? Creo que va siendo hora de que pruebe algo dulce.

— Ah, peces dorados.

Arisa dejó salir una pequeña voz, se detuvo y se le quedaba viendo fijamente a un puesto.

— ¿Quieres intentarlo?

— Si... pero, nunca lo he hecho ¿es difícil?

— ¿Todo es un duelo verdad?

Tras decir eso Arisa parecía dudar mucho Bueno, Yuzuru pensaba que si quiere intentarlo podría hacerlo pero, de inmediato llegó a cuál era el problema.

— Si no puedes cuidar el pez que atrapes podría cuidarlo por ti.

— ¿En serio?

— En casa tenemos un estanque, ahora están allí los peces que he atrapado antes

Los peces dorados desde antes ya eran un poco delicados, por lo que si se estresaban demasiado podrían morir con facilidad, pero una vez que superan el cambio, se vuelven más duros, pudiendo vivir fácilmente más de 10 años. Dado a que Yuzuru cuidaría de ellos Arisa podía estar más tranquila y Yuzuru la acompañó al puesto, normalmente el trabajador les mostraría una sonrisa dándoles la bienvenida a los clientes nuevos, pero en el momento en que vio a Yuzuru quien ya conocía su rostro hizo una mueca.

— Gee... Takasegawa onii-san. Recuerdo que había prohibido que los hermanos jugaran.

Hasta ahora todos los puestos a los que se habían acercado los vendedores se mostraban amistosamente, por lo que para Arisa le parecía algo inusual su actitud, veía hacia arriba a Yuzuru un poco sorprendida.

—... ¿Ocurrió algo?

— Hace mucho atrapamos demasiados.

— ¿Cómo cuantos?

— Entre mi hermana y yo unos 100.

— ¿En serio...?

Desde el punto de vista del vendedor de seguro eran unos hermanos problemáticos, pero aun diciendo eso, en ese entonces Yuzuru y Ayumi aún eran unos niños... por cierto, después de eso su padre pagó no solo por los peces, sino que también por las molestias.

— Bueno, bueno, el que viene a atrapar peces no soy yo, es ella.

Yuzuru puso una mano en el hombro de Arisa mientras decía eso, ella bajó la cabeza ligeramente en una reverencia, y el encargado de la tienda abrió los ojos grandes sorprendido.

— He... Pero que chica tan hermosa... una chica tan linda es más que bien recibida... o eso me gustaría decir, ¿No será que tienen planeado atrapar todos los peces?

— Ella es nueva atrapando peces.

—... Si es el caso... bueno.

Por ahora parecía que lo habían convencido, Yuzuru le dio el dinero al trabajador, y le entregaron una pequeña vasija a Arisa... ella se subió las mangas del kimono, y se le quedo viendo nerviosa al agua, bajó el aro de papel para intentar atrapar los peces pero... se rompió.

— Mm... Es difícil, ¿En verdad se pueden atrapar con este aro de papel?

— Tu novio y su hermana destruyeron este negocio solo con un aro de papel como ese.

Dijo el encargado de la tienda de buen humor, parece que entendió que en verdad Arisa era una novata, desde su punto de vista debería de ser alguien bueno para sacarle ganancias, pero aun diciendo eso, no era como si pudiera tomar demasiado.

— Podría mostrarte un ejemplo ¿puedo hacerlo? Pagaré.

— Tú ni lo intentes.

— Regresaré lo que atrape, y no haré nada como tomar demasiados... solo quiero mostrarme bien frente a ella, ayúdame por favor.

—.... No tienes remedio.

Para empezar ya la había nombrado a ella como “novia”[1] aunque no era como si significara solamente “novia” así que no era como si le estuviera mintiendo, Yuzuru tomó uno de los aros de papel, y comenzó a explicarle a Arisa.

— Lo importante es que al bajarla o subirla rápido, el agua hará que el papel se rompa, por eso es que cuando lo levantes, en especial cuando lo metas, intenta hacerlo inclinándolo para que la fuerza de entrada y salida le pegue más al aro que al papel.

De ser posible, debería meterlo completamente recto, pero para una principiante como Arisa algo como eso sería imposible tomando en cuenta que tiene que moverse rápido para que los peces no se le escapen, por lo que le enseñó lo indispensable. Entonces intentó atrapar dos pescados frente a ella.

— ¿Lo hacemos juntos?

— Si..

Arisa tomó su aro, y Yuzuru se puso detrás de ella, la tomó de la mano, y se movieron lentamente para al final terminar atrapando uno... era el tercero que atrapaban.

— Por cierto, ¿este también tengo que dejarlo?

— Eso es más que evidente.

Tras decir eso Yuzuru liberó de nuevo los tres pescados, después de eso tomó un nuevo aro de papel y se lo dio a Arisa.

— Inténtalo.

— Si...

Tenía una expresión seria que no hacía normalmente, y después se acercó lentamente a un pez dorado, apuntaba a uno que estaba cerca de la superficie, deslizó lentamente el aro para después levantarlo, el pez se encontraba sobre el papel, Yuzuru de inmediato acercó la vasija con agua y Arisa dejó el pez adentro.

— ¡Lo logré! ¡Lo logré!

Arisa estaba sonriendo de felicidad, estaba de buen humor, ella normalmente ya era linda y hermosa... pero esa sonrisa la hizo ver mucho más linda y atractiva de lo normal, era una verdad que solo Yuzuru conocía.

— Si, lo lograste.

Yuzuru le dio unas palmaditas a Arisa en el hombro, normalmente no haría algo como tocarla, pero ahora por algún motivo le dieron ganas dejándose ir por la corriente, mientras que por el otro lado a Arisa no parecía importarle, más bien sonreía con felicidad.

— ¿Podrían terminar rápido?

Pero el encargado de la tienda los regresó a la realidad, Arisa se sonrojó y Yuzuru bajó la mirada al pez dorado un poco incómodo, después de eso Arisa atrapó tres más, obteniendo en total cuatro, era una gran victoria para alguien nuevo.

 

◇◆◇◆◇

 

Después de eso lanzaron aros, y algunos otros juegos disfrutando del festival, cuando terminaron de jugar les dio un poco de hambre.

— En estos momentos el Takoyaki y el Yakisoba se ven deliciosos.

— Es cierto... huelen bastante bien.

Con el ruido y los aromas en el ambiente ambos compraron un paquete de Takoyaki y uno de Yakisoba para cada uno, sentándose en las escaleras cercanas al templo, después compartieron la mitad de lo que habían comprado con el otro. Para empezar Arisa no comía demasiado, mientras que por el otro lado Yuzuru comía mucho, Por supuesto, al ser envueltos en el ambiente del festival cualquier cosa que comieran les sabía delicioso, el Takoyaki estaba un poco grasoso y con sal de más, no esperaba demasiado del pulpo, pero era más grande de lo que pensaba, de seguro ese era el “premio” de cuando se compra Takoyaki.

— Es delicioso al comer así durante el festival, bueno, aunque el 90% es gracias al ambiente.

— Es cierto, pero... la plancha de la cocina en una casa normal no suele tener demasiado poder como para poder hacer estos, por lo que es cierto que sabe algo bien al ser algo que casi no se come.

De que era delicioso era delicioso... pero después de todo un poco salado, Yuzuru se llevó a la boca algo de la limonada que también había comprado, por cierto, la limonada era agua mineral con jarabe de limón y grandes hielos, más bien como sidra. Ahora que lo pensaba más tranquilamente, le daba la sensación de que 300 yenes por ello era algo caro, pero terminó comprándolo gracias al ambiente del festival. El sabor no era tan malo, pero cuando escuchaba que costaba 300 yenes, la historia era diferente.

— Takasegawa-san, este...

— ¿Quieres probarla? Es gaseosa.

Yuzuru le preguntó y Arisa asintió ligeramente.

— Este... es la primera vez que lo pruebo, no quisiera algo que doliera mucho...

— Creo que ya se le fue algo de gas, no creo que sea así.

Tras decir eso Yuzuru le dio el vaso de plástico a Arisa, y ella se lo llevó a la boca.

— ¿Qué tal?

— Duele un poco pero... es delicioso.

— Me alegra que te gustara.

Después de eso Yuzuru corroboró la hora, aún quedaban alrededor de 30 minutos hasta que comenzaran con los fuegos artificiales. Juntó los contenedores del Yakisoba y el Takoyaki que habían terminado de comer y se levantó para tirarlos.

— Podemos ver los fuegos artificiales desde casa, creo que así podríamos verlos con más tranquilidad, pensaba regresar a casa para eso ¿qué me dices?

— Es cierto... Me da la sensación de que pensando en el ambiente, verlas desde tu casa se verían más hermosos.

Arisa asintió estando de acuerdo, la verdad es que había muchas personas reunidas como para poder ver bien los fuegos artificiales, pero el tema era diferente siendo una pareja que quería crear su propio mundo.

—  Podemos llevar algo más para comer... ¿Qué te gustaría?

— Me dio la sensación de que vi una tienda de crepas de camino aquí, me gustaría probar alguno.

— Que buena idea, entonces compremos algunos de camino a casa.

Ambos comenzaron a caminar en dirección a aquella tienda, Yuzuru compró de blue Berry, mientras que Arisa una de fresa, y como si fuera algo natural, la compartieron entre ellos, no era algo demasiado común de hacer, si acaso se lo permitían al ser el día del festival mientras caminaban tomados de la mano comiendo las crepas, los alrededores ya se habían oscurecido, y al pasar por la entrada de la casa.... de nuevo volvieron a escucharse los ladridos de los perros, sus ojos brillaban en la oscuridad, daba un poco de miedo, pero aun diciendo eso, Yuzuru le explicó un poco que eso era debido a que los perros veían mejor que los humanos en la oscuridad convenciéndola, los perros movían la cola, era como si hacía años que no se veían,

Ambos entraron en la casa después de acariciar un poco a los perros.

 

◇◆◇◆◇

 

Quedaban alrededor de 10 minutos para que iniciaran los fuegos artificiales, por ello es que Arisa y Yuzuru se sentaron en un buen lugar preparándose para verlos, por cierto, Ayumi se encontraba sentada a unos diez metros para ver los fuegos artificiales también a la vez de que procuraba no molestarlos, la verdad es que Yuzuru y Arisa no es como si fueran novios... pero si en verdad lo fueran, pude que Yuzuru debiera estar agradecido con Ayumi. Era una chica que podía ser considerada cuando se debía, por cierto, no era como si Ayumi se viera solitaria.

— Kyaa... moo, oye, no me laman, no tienen remedio.

Tanto el Spanish Mastiff como el English Mastiff estaban con ella, ambos se acababan de graduar de ser unos cachorros por lo que aún eran bastante cariñosos.

— Eso es sorprendente.

— No importa como lo veas, parece una niña siendo atacada por animales carnívoros.

Ambos eran “Mastiff” su estatura era un poco mayor que la mitad del cuerpo de Ayumi, si se levantaban superaban la estatura de Ayumi, además de que el peso de su cuerpo era cercano al doble, debería de ser bastante difícil para ella, mientras estaba así Ayumi se dio la vuelta, podían verse sus pantis entre sus largas piernas blancas, ver las pantis de su hermana no era algo divertido, así que Yuzuru volvió su mirada a Arisa.

— Are.... ¿Está bien que no le ayudes?

— Ella puede darles la orden de “espera” y la obedecerán, así que puedes estar tranquila, Ayumi lo está haciendo porque quiere.

Para empezar, solo era cuestión de tiempo para que les diera esa orden, y cuando pasaban el tiempo de ese modo, se escuchó la voz de su madre desde la cocina.

— Iré a ver...

— Que te vaya bien.

Al acercarse a la cocina comenzó a percibirse un aroma dulce.

— ¿Sandía?

Yuzuru susurró eso y Su madre asintió, le entregó un gran plato con sandía ¿fue considerada para que no ensuciaran sus Yukatas? Estaban cortados en pedazos pequeños.

— Aquí tienes, es para ti y Arisa-chan, dile a Ayumi que venga también, además de que tocó a los perros, tiene que lavarse las manos.

— Entendido.

Yuzuru tomó dos de los platos llevándolos consigo, al llegar Ayumi ya se había alejado de los dos perros, los perros parecían realmente tristes, de seguro Ayumi se había enojado.

— Oye, Ayumi.

— Ara, onii-san, ¿Qué pasa?... ¡Ah! ¡Sandía!

— Esto es de nosotros, primero ve a lavarte las manos, después de eso ve a tomar tu plato con mamá.

— Si.

Ayumi se fue corriendo, a pesar de que fueran perros que tanto quería, lo sucio está sucio, Ayumi se alejó y Yuzuru se dirigió a Arisa.

— Gracias por esperar Yukishiro.

— Ah, sandía, muchas gracias.

Dejaron la sandía a un lado y comenzaron a tomarlas usando palillos.

— La sandia es dulce, sabe bastante bien.

— Tienes razón.

¿Fueron seducidos por el aroma de la sandía? Los dos perros que estaban antes con Ayumi se les acercaron, además de que también el Akita inu y el Pastor alemán quienes movían la cola.

— No... ¿No van tras nosotros?

Arisa levantó el plato de sandía a la altura de su pecho, si los cuatro se le abalanzaran de seguro le quitarían la sandía en un instante. Pero por el otro lado Yuzuru parecía tranquilo.

— Saben distinguir bien cuál es la comida para las personas y la comida para los perros, en cuanto a eso está bien, además, de seguro Ayumi ha de venir dentro de poco con su comida.

Tal y como lo había dicho Yuzuru, Ayumi apareció con dos platos con ella, seguramente uno seria para ella, con la sandía, mientras que con el otro tenia sandia grande repartida en cuatro para los perros.

Ayumi dejó el plato en un lugar un poco alejado, y después se llevó a la boca un silbato, al hacerlo los cuatro perros se reunieron con ella de inmediato.

— ¡Espera! buenos chicos, ahora les doy.

Ayumi les puso delante de cada uno de ellos la sandía, después de eso los hizo esperar alrededor de cinco segundos.

— Adelante.

Con el permiso de Ayumi, los cuatro comenzaron a comer de la sandía. Ayumi se sentó de ese modo a su lado y comenzó a comer de su sandia, después de un tiempo por algún motivo Ayumi le guiñó un ojo a Yuzuru y se retiró a la cocina.

— En verdad... están bien entrenados.

— ¿Verdad? Después de todo los perros son los mejores.

— No, creo que los mejores son los gatos.

—... ¿No me cederás esa?

— No lo cederé.

Aunque ciertamente los gatos eran lindos, pero no podían hacer algo como seguir las ordenes de “espera” y “sentado” si se piensa en el compañero del hombre en definitiva serían los perros, Yuzuru estaba llegando a esa conclusión cuando de pronto se escuchó un gran sonido en el cielo, al voltear a ver hacia arriba allí estaba una hermosa flor de fuego iluminando el cielo nocturno.

 

 

 

 

 ◇◆◇◆◇

 

Uno tras otro los fuegos artificiales comenzaron a mostrarse, desde azul a rojo, iluminando el cielo nocturno.

— Son hermosos.

Arisa susurró aquello, y Yuzuru movió su mirada de los fuegos artificiales a ella, cada que un fuego artificial aparecía, su belleza cual obra de arte se iluminaba, tenía los ojos entrecerrados haciendo una sonrisa mientras veía con diversión al cielo, esa chica hermosa bien podría formar parte de una pintura. Un jardín, fuegos artificiales y una chica hermosa, si pudiera tomar una fotografía como esa, de seguro sería algo esplendido.

—... ¿Takasegawa-san? ¿Qué sucede?

— Solo pensaba que es hermosa...

— ¿Los fuegos artificiales?

— Por supuesto, los fuegos artificiales.

No había manera de que dijera “tu” Y Yuzuru de nuevo dirigió su mirada hacia los fuegos artificiales junto a Arisa, ninguno de los dos hablaba, pero extrañamente no era algo incómodo, Yuzuru lo sentía al contrario, bastante reconfortante, al final un gran fuego artificial iluminó de colores el cielo, y entonces dejaron de aparecer. Los fuegos artificiales habían terminado, lo principal que eran los fuegos artificiales habían terminado, por lo que el festival también lo había hecho, de seguro dentro de una hora aproximadamente los puestos comenzarían a quitarse.

— Fue hermoso.

— Si...

Ambos continuaron en silencio viendo el cielo nocturno, después de un tiempo Arisa volteó a ver en dirección a Yuzuru sonriéndole.

— Hoy fue muy divertido, muchas gracias.

— También lo fue para mí, me la paso bien el tiempo que estoy contigo.

Yuzuru le habló con honestidad, al hacerlo Arisa de nuevo volteó a ver hacia el cielo, los fuegos artificiales habían terminado, y el cielo parecía extrañamente solitario.

— Todas las personas en tu casa son buenas personas... todos... son amables, gentiles y alegres.

— Eso es justo porque viniste a visitarnos.

— Puede que así sea pero... pero aun así, es muy diferente a mi familia.

En su expresión parecía haber celos a la vez de desesperación, después de eso Arisa volvió a voltear hacia Yuzuru, parecía haber algo de duda en sus ojos, inseguridad y miedo, además de un sentimiento de culpa... había toda clase de sentimientos mezclados, Arisa parecía estar a punto de llorar, pero parecía haberse llenado de determinación apretando su mano.

— Yuzuru-san.

—... ¿Qué pasa?

— En verdad... lo siento.

Tras decir eso Arisa bajó la cabeza, pero Yuzuru no sabía por qué se estaba disculpando.

— Hi... ¿Hiciste algo?

—... Te mentí.

Dijo con una voz pequeña como si estuviera a punto de desaparecer.

Mintió.

Es decir, había engañado a Yuzuru, y él corrigió su postura.

— ¿En qué mentiste?

Si fuera algo sin importancia, no estaría tan nerviosa ni le tendría miedo a Yuzuru, por ello no pudo evitar ponerse igual de nervioso que ella.

— Antes, en el Omiai... dije que mi padre me había forzado a asistir.

Dijo Arisa con una voz temblorosa, es cierto, Arisa le había dicho eso, pero justo por eso fue que Yuzuru había prometido mantener el falso compromiso.

— ¿La verdad es diferente?

—... ¿Cómo es diferente?

— Mi padre.... es cierto que me preguntó ¿te gustaría ir a un Omiai? Pero no es como si me hubiera forzado, pero... yo... tenía miedo... así que acepté.... fui yo quien lo decidió.

¿No veía el rostro de Yuzuru por miedo? Arisa estaba agachada, no sabía cómo era su expresión, pero parecía como si estuviera por llorar, entendía como el miedo y la inseguridad la atacaban.

— Pe, pero... después de todo no quería.... continuar diciéndole que no... Además.... no sabía si habría un después... por eso... la que tuvo la culpa... fui yo... yo sola me puse la soga al cuello.

Sus lágrimas comenzaron a caer al suelo, y sus hombros estaban temblando.

— Si te lo hubiera dicho... de seguro no me hubieras ayudado... escondí lo que me era inconveniente, después de eso... tampoco te lo dije... solo terminé usándote... lo siento.

Después de eso Arisa guardó silencio, parece que su confesión había terminado, Yuzuru sin pensarlo terminó dejando salir un suspiro.

— Así que era eso... levanta la cabeza.

Yuzuru le dijo eso y Arisa comenzó a levantar la cabeza lenta y temerosamente, Yuzuru puso ambas manos sobre sus hombros.

— Algo como eso no me importa.

Habló lentamente y con gentileza, y al hacerlo la expresión de Arisa hizo una mueca.

— P... pero...

— Para empezar a eso no podría llamársele una mentira.

La interrumpió, después de eso se le quedó viendo fijamente a Arisa a los ojos, hablando para que lo escuchara claramente.

— Estabas siendo acorralada, cuando menos, al punto de ya no poder negarte a lo que te pide tu padre, no era una situación normal, por eso es que no pudiste hacer otra cosa, cualquiera podría decir que eso es “forzar” a alguien.

Su padre, Amagi Naoki, ¿con que sentimientos le había hecho esa pregunta? No lo sabía, puede que en verdad estuviera preguntándole la verdadera voluntad de Arisa, y puede que crea que Arisa en verdad deseara el Omiai, pero... como resultado Arisa terminó participando en el Omiai a pesar de que no quisiera, Un compromiso y una boda, estaba arrinconada para aceptarlo.

— Creo que te lo dije hace poco, pero aquí eres la víctima, puede que pienses que todo se ha dado por tus acciones, y puede que haya un poco de verdad en eso, pero aun así, no hay duda de que estás siendo infeliz, no es como si no tuvieras el derecho de pedir que te salven.

Si tuviera que decir algo que le molestaba, si Yuzuru tuviera que decir algo por lo que estuviera insatisfecho, eso sería...

— Creo que ya te lo dije antes, pero no creo que sea una molestia que me pidas ayuda, confía un poco más en mí.

Eso era todo lo que quería decirle. Los ojos de Arisa estaban rojos por las lágrimas, y habló en voz baja.

— E... ¿Entonces puedo pedirte algo?

— Claro.

—... Préstame tu pecho.

Tal y como se lo dijo Yuzuru la abrazó, Arisa puso su cabeza en el pecho de Yuzuru y comenzó a llorar.

 

Al abrazarla volvió a notar lo pequeña que era, su calor y su suavidad podía sentirlas a través de su cuerpo tembloroso, puede que ella estuviera llevando consigo la culpa como forma de protegerse, sintiendo que todas las desgracias, las injusticias, que todo era por su propia culpa, Justo por eso...

Puede que esté pensando demasiado, pero de cualquier modo, había creado un muro con su debilidad y personalidad, mientras seguía siendo aplastada por el ambiente familiar en el que vivía.

Yuzuru comenzó a acariciar su cabeza suavemente procurando no despeinarla, no sabía cómo podría salvarla, pero quería hacer algo por ella.

 

Pasó un tiempo, y Arisa alejó su cabeza del pecho de Yuzuru, aun habían lágrimas en sus ojos, pero su rostro ya se veía mejor que antes ¿Le fue algo vergonzoso llorar frente a Yuzuru? Tenía el rostro rojo, desvió la mirada un poco incómoda y se mantuvo en silencio.

— ¿Te sientes mejor?

—... ¿Puedo pedirte algo egoísta?

— Claro.

— Déjame estar así un poco más.

Arisa dijo eso y de nuevo volvió a poner su rostro en el pecho de Yuzuru, en esta ocasión no se estaba presionando del todo, solo estaba apoyando su mejilla.

— Acaricia mi cabeza por favor.

— Como ordene princesa.

—... ¿No te da vergüenza decir eso?

— Da vergüenza si lo señalas... ¿te lo había dicho?

— Aunque no lo señale es vergonzoso.

— Creo que tu petición da más vergüenza.

Mientras decía eso Yuzuru comenzó a acariciar su cabeza, su cabello era suave y cómodo al tacto, mientras la abrazaba y acariciaba Arisa volvió a abrir la boca

— Este, Takasegawa-san.

— ¿Qué pasa?

—... ¿Podría llamarte por tu nombre?

— ¿Nombre?

— ¿Puedo decirte Yuzuru-san?

Por un instante Yuzuru no sabía lo que estaba diciendo, del impacto dejó de acariciar la cabeza de Arisa, y al hacerlo ella comenzó a excusarse.

— Es que... Satake-san Ayaka-san y Chiharu-san también te dicen por tu primer nombre... solo yo te hablo por tu apellido... siento que hay distancia entre nosotros.

Lo dijo un poco de mal humor ¿Estaba insegura? Volteó a verlo hacia arriba y Yuzuru volvió a acariciar su cabeza mientras le respondía.

— Esta bien... ¿En cambio podría decirte Arisa? Todos te llaman así después de todo.

— Si, por favor.

Y así cerró los ojos asintiendo con satisfacción, lo tomó con fuerza como si fuera su manta preferida que no quería soltar, abrazándolo con ambas manos.

— Este... Arisa.

—... ¿Qué pasa?

— ¿Hasta cuándo necesitamos estar así?

Preguntó Yuzuru mientras le acariciaba la cabeza, era algo cansado continuar acariciándola todo el tiempo, y aunque sea de noche, pegar sus cuerpos en pleno verano era un poco asfixiante, pero Arisa respondió de este modo.

— ¿No se puede hasta que esté a gusto?

Yuzuru dejó salir un suspiro.

— No tienes remedio.

Y Yuzuru continuó acariciando la cabeza de Arisa.



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