Otonari no tenshi sama vol 1 - Capítulo 1, 2 y 3
- yumenosubs39
- 28 feb
- 31 Min. de lectura

Capítulo 1
El encuentro con Tenshi-sama
—… ¿Qué estás haciendo?
Fujimiya Amane, la primera vez que habló con ella… con Shiina Mahiru fue en medio de la lluvia, cuando la vio sentada en un columpio. Este año se había convertido en estudiante de primer año de preparatoria, había comenzado a vivir solo, y en el departamento del lado derecho vivía un ángel, por supuesto que llamarla ángel es solo un sobrenombre, pero la belleza y lindura de Shiina Mahiru era tal como para pensar que esa comparación no era ninguna broma, cabellos largos color lino bien cuidados, siempre en buen estado, liso y brillante, piel blanca color leche casi transparente, facciones definidas, largas pestañas y grandes ojos, labios de un buen color rosado, era orgullosa de una belleza que parecía algo construido. Ella asistía a la misma preparatoria, al estar en el mismo año escolar Amane había escuchado mucho acerca de la valoración hacia ella, la mayoría haciendo mención a su gran belleza, en verdad siempre tomaba el primer lugar en la lista de calificaciones, parece que era un as en los deportes y en las clases, Amane estaba en una clase diferente por lo que no sabía mucho al respecto pero tal y como decían los rumores parecía ser una mujer perfecta, no se le podía encontrar nada que se le pareciera a un defecto, figura hermosa, excelentes calificaciones, una personalidad madura, normal que fuese popular.
Esa mujer hermosa vivía a un lado del departamento de Amane, de seguro sería una situación para envidiar como para que cualquiera intentara ponerle una mano encima, pero a pesar de eso Amane no tenía la intención de hacer nada con ella, por supuesto, desde el punto de vista de Amane Mahiru era una chica hermosa y atractiva, pero en posición era solo la vecina, mientras que no hubiera necesidad de hablarle no tenía la intención de relacionarse con ella, si lo hiciera terminaría obteniendo la ira de los chicos, para empezar si solo con vivir a su lado pudiera llevarse bien con ella los chicos enamorados no batallarían tanto, si tuviera que decir algo más no es como si el pensar que una chica sea atractiva fuera lo mismo que decir que con eso se enamoraría de ella, para Amane era consciente de ella como una chica hermosa pero solo eso, eso tenían por lo que no es como si deseara alguna clase de relación agridulce, solo por ser vecinos no tenía la intención de acercársele, así que en cuanto la vio sola bajo la lluvia sin un paraguas se le quedó viendo con extrañeza preguntándose “¿Y esta qué está haciendo?” A pesar de que no salió con nadie después de clases se quedó sola sentada en un columpio en el parque de camino al departamento desde la escuela.
(¿Qué está haciendo bajo la lluvia?)
El lugar era lúgubre, bajo el cielo gris donde no pasaba la luz del sol, desde la mañana había estado lloviendo por lo que el campo de visión era malo, desde la distancia con su cabello color lino y su uniforme pudo identificarla fácilmente, pero lo que no sabía era por qué estaba allí mojándose sin usar un paraguas, no parecía que estuviera esperando a alguien, tampoco parecía mostrar resistencia al hecho de estar mojándose, su rostro observaba ligeramente hacia arriba, tenía poco color, incluso podría decirse que estaba un poco pálida, en el peor de los casos podría terminar resfriándose pero a pesar de eso allí estaba ella tranquila, si no quería regresar a casa entonces podría hacer lo que quisiera, no tenía la intención de decirle nada, pero cuando estaba pasando por el parque… al ver el rostro de Mahiru con más atención parecía tener una mueca como si estuviera a punto de llorar, no es como si intentara relacionarse con ella o tuviera segundas intenciones, es solo que de alguna manera le dolería dejar sola a una persona que tuviera esa clase de expresión.
—… ¿Qué estás haciendo?
Le habló como si nada, ella al moverse sus cabellos se balancearon, al estar empapados con agua parecía algo pesado, como siempre tenía una expresión hermosa, a pesar de la lluvia no parecía haber perdido su brillo, al contrario, se veía mejor, una hermosa chica mojada, sus ojos se posaron sobre él, cuando menos ella debería de saber que son vecinos, después de todo se habían encontrado un par de veces por la mañana, es solo que hasta ahora no se habían hablado ni relacionado y esos ojos color caramelo se veían alerta por la repentina aparición.
—… Fujimiya-san ¿Necesitas algo?
Parece que había recordado su apellido, fue una sensación extraña pero al mismo tiempo se dio cuenta de que a pesar de eso su nivel de alerta no bajaba, bueno, normal que estuviera alerta cuando alguien que es relativamente extraño se le acercase de la nada, puede que ella simplemente no quisiera relacionarse con personas del otro sexo, parece que había estado recibiendo acercamientos de chicos en la preparatoria apenas ingresó, pero Amane no quería que pensara que él tuviera alguna segunda intención al hablarle.

—No necesito nada realmente, ¿Pero es normal que te llame la atención si ves a una persona mojándose en medio de la lluvia verdad?
—¿En serio? Gracias por la consideración pero estoy aquí porque quiero, no necesitas preocuparte por mí.
A pesar de estar alerta no es como si estuviera hablando con una voz afilada, era un tono de voz suave, era una voz ambigua que no mostraba como se sentía.
(Bueno, sabía que pasaría esto).
Era claro que no necesitaba nada de ella, solo estaba pasando y si ella lo rechazaba no tenía la intención de indagar en qué era lo que le ocurría, desde antes le habló solo porque si, si ella quería estar en ese lugar y ese momento entonces podría hacerlo sin problemas, al contrario, ahora se preguntaba por qué se había acercado a hablarle, su belleza parecía frágil, Amane al verla solo le respondió con un “Ya veo” ¿Será que tuvo suerte? Realmente no le importaba si pensaba bien de él o no así que solo quedaba regresar a casa sin decir nada más, pero… allí estaba una chica sola mojándose bajo la lluvia, dejarla así le haría sentir mal.
—Podrías enfermar, ve a casa pronto, no necesitas regresármelo.
Así que Amane decidió involucrarse solo un poco, de alguna manera se sentiría mal si se enterara que después se resfrió por dejarla así por lo que extendió hacia ella el paraguas que tenía sobre su cabeza, ella lo tomó, mejor dicho, casi la obligó a sostener el paraguas y le dio la espalda antes de darle tiempo de mover los labios, al alejarse escuchó la voz de Mahiru a su espalda pero fue una voz tan débil que desapareció mezclándose con el sonido de la lluvia, Amane se retiró del parque de esa manera.
“Solo espero que no se resfríe” ¿Será que fue porque pensó en eso? Al final el sentimiento de culpabilidad por dejarla sola en ese estado se vio un poco diluido, ella lo rechazó así que Amane no pensaba en relacionarse más, después de todo no tenían nada que ver el uno con el otro, eso era lo que pensaba Amane mientras emprendía su regreso a casa.
Capítulo 2
Resfriado y los cuidados de un ángel
—Amane, tu nariz es ruidosa.
—Tú eres ruidoso.
Al día siguiente quien se resfrió fue Amane, su mejor amigo, mejor dicho, su mal amigo Akazawa Itsuki se lo señaló y Amane fracasó al intentar evitar sorber la nariz, en cambio su respiración era rara y los mocos continuaban cayendo, se sentía mal, ¿Era por un resfriado que estaba moqueando o se sentía mal por moquear? Amane lo sabía al punto del dolor, había tomado una pastilla que compró pero no es como si el dolor se hubiera ido por completo, ahora se llevaba bastante bien con los pañuelos mientras que Itsuki se le quedaba viendo con una mirada entre atónito y preocupado.
—Se suponía que ayer estabas bien.
—Me mojé con la lluvia.
—Mi pésame, mejor dicho ¿Qué no usabas paraguas?
—…Se lo di a alguien.
No había manera de que dijera que se lo había dado a Mahiru así que lo dejó de manera ambigua, por cierto, había visto a Mahiru en la escuela y parecía estar bien, estaba en una situación que le daba risa al haberse resfriado por entregarle el paraguas, fue porque no se bañó con agua caliente justo después de llegar a casa así que era algo que se había provocado él solo.
—¿No eres demasiado amable por entregar el paraguas sin importar que te mojarías?
—Claro que no, se lo regalé.
—¿A quién se lo diste incluso aceptando el riesgo de enfermarte?
—… ¿A una niña perdida que estaba sola por donde pasaba?
Bueno, tenía un cuerpo esplendido como para poder llamarla niña, mejor dicho, tenían la misma edad.
(… Ah, es cierto, ¿Tenía una cara como de estar perdida?)
Lo dijo él mismo y se convenció, en ese momento la expresión de Mahiru era idéntica como la de una niña perdida que buscaba a sus padres.
—En serio que eres amable.
Itsuki continuó riendo sin saber que Amane estaba pensando en la Mahiru de ayer mientras le dolía el corazón.
—Pero bueno, independientemente de que haya sido porque prestaste tu paraguas de seguro después de eso no te cuidaste ni bañaste bien, me da la sensación de que ese fue el problema.
—…Lo sé.
—Conozco tu poco saludable estilo de vida después de haber ido a tu casa.
Por eso te enfermaste tonto, se lo dijo como si nada y Amane no pudo responder, es como lo decía, básicamente Amane no se cuidaba mucho, siendo más específicos era malo con la organización, su departamento era un desastre, siempre comía las comidas que vendían ya preparadas en la tienda por lo que tenía un desbalance nutricional, casi siempre comía en la calle, Itsuki agregó Atónito “En serio que puedes vivir solo” desde su punto de vista al saber cómo vivía de seguro sería normal que se resfriara tan fácilmente.
—Hoy regresa pronto a tu casa y descansa, es sábado, cúrate de una vez.
—Eso haré…
—Si al menos tuvieras a una novia que te cuidara en estas situaciones…
—Cállate, no tienes derecho a hablar cuando tienes novia.
Itsuki lo dijo con un poco de orgullo y Amane le respondió molesto mientras llevaba sus manos a la caja de pañuelos.
Pasó el tiempo pero la enfermedad de Amane solo empeoró, le dolía la cabeza y tenía mocos, normalmente así terminaría con un resfriado normal pero aumentó con dolor en la garganta y una sensación de pesadez que se apoderaba de su cuerpo, intentó apresurarse a regresar a casa pero parecía que podían con él, el resfriado lo arrastraba haciendo que moviera sus pies más lentamente, para cuando por fin llegó a la puerta del edificio departamental y entró en el elevador se desplomó contra una de las paredes, “Haa…” dejó Salir un suspiro más violento que de costumbre, más caliente, tal parece que lo había resistido en la escuela pero ¿Será que bajó la guardia ahora que estaba más cerca de su casa? Su cuerpo de pronto comenzó a sentirse peor, la sensación de flotar en el elevador también, normalmente lo pasaría como si nada pero ahora lo mareó y le pareció pesado, pero a pesar de eso ya estaba llegando a su departamento.
El elevador se detuvo en el piso en donde vivía, Amane bajó pesadamente del elevador y comenzó a caminar… entonces se detuvo, allá a donde veía se encontraba alguien, una chica de cabello color lino con quien casi no hablaba, por lo que podía ver parecía hermosa y vívida, el color de su piel parecía normal, sin importar como lo pensara parecía que estaba saludable, ¿Cuida su piel con normalidad? Se notaba la diferencia, en sus manos se encontraba el paraguas plegado que le había prestado el día anterior ¿Qué no se suponía que le había dicho que no necesitaba regresarlo?
—… No necesitabas regresármelo.
—Es normal regresar lo que te han prestado… ¿…?
Pero se interrumpió, eso fue porque vio a Amane a la cara.
—Este… ¿Tienes fiebre?
—… ¿No tiene nada que ver contigo verdad?
Apareció en el peor de los momentos, Amane frunció las cejas, debería de haber rechazado de inmediato el paraguas pero ahora no era un buen momento, ella es lista, de seguro rápido se dio cuenta que él se encontraba enfermo.
—Pero por culpa de que me prestaste el paraguas…
—Fue algo que hice por mi cuenta ¿No tiene nada que ver contigo verdad?
—Claro que tiene que ver, te resfriaste porque me encontraba en ese lugar.
—Está bien, no importa, no necesitas preocuparte.
Amane no quería ser un objeto con el cual pudiera llenar su autosatisfacción, pero ella no parecía que fuera a dejarlo solo, al verla insistente con sus hermosos ojos sobre él comenzó a perder la compostura.
—… Como sea, adiós.
Fue duro para Amane decir algo como eso, pero quería liberar a Mahiru de su preocupación aunque sea a la fuerza, tomó el paraguas, sacó la llave de su bolsillo… hasta allí todo estaba bien pero en el instante en que logró abrir la puerta la fuerza se le escapó de su cuerpo, por fin había entrado a su casa, ¿Será porque se sintió más tranquilo? Terminó dejando caer todo el peso de su cuerpo sobre el mueble a un lado, “Esto es malo” no había que preocuparse porque el mueble no resistiera, era robusto, tampoco que las cosas sobre este se cayeran, normalmente quedaría con un poco de dolor y eso no le preocupaba pero… sintió como un brazo lo sostenía forzándolo a mantener la postura de su cuerpo.
—…No puedo dejarte así.
Fue una voz delgada.
—Te regresaré la que te debo.
Le dolía la cabeza, su conciencia era ambigua por la fiebre, intentó negarse a lo que le decía pero no pudo, antes de que pudiera entenderlo Mahiru ya había entrado a su casa sosteniéndolo y ayudándolo a entrar.
—Estoy entrando, espero me lo permitas.
Fue un tono de voz tranquilo pero no parecía que fuera a permitir un no por respuesta, Amane resfriado no tenía fuerzas para oponerse, solo fue llevado por ella, por primera vez en su vida una chica estaba entrando en donde vivía.
No es como si Amane tuviera una novia que cuidara de él mientras esté enfermo, pero parece que llegó un ángel a ayudarlo.
Fue hasta que se sintió un poco mejor después de entrar que se arrepintió de haberla dejado hacerla lo que quisiera, eso es por la situación del departamento, el departamento de Amane era un 1SLDK, una sala de estar amplia y un dormitorio, era un lugar espacioso un lujo para que una persona viva pero sus papás se dieron el lujo de escoger ese lugar debido a la seguridad del edificio, fue Amane quien decidió vivir solo y sus papás no opusieron resistencia pero no quería que fuera algo que les costara tanto a sus padres, así que terminó siendo un lugar ni muy grande ni muy pequeño, dejando eso de lado Amane a pesar de vivir solo era alguien malo para la organización y la limpieza, por supuesto, habían muchas cosas tiradas en la sala de estar hasta el dormitorio.
—No puedo ver esto.
El ángel, de nuevo, el mesías de Amane vio eso y terminó hablando de manera bastante honesta, la verdad es que era una vista bastante mala por lo que Amane no pudo decir nada, había guardado bien algunas cosas pensando en que podría entrar un tercero pero a estas alturas… Mahiru dejó salir un suspiro a través de sus labios rosas pero no le puso más atención y llevó a Amane a su dormitorio, a medio camino ambos estuvieron a punto de caer, por lo que Mahiru se abrió un pequeño camino, para Amane eso fue algo doloroso.
—Por ahora me iré a cambiar a mi departamento, tú también cámbiate ¿Está bien?
—… ¿Piensas regresar?
—Si te dejara no podría dormir o dormiría mal.
Estaba respondiendo aún más a comparación de la vez pasada que la vio mojada y eran respuestas frías así que Amane no se quejó de más, Mahiru salió de su departamento y tal y como se lo pidió se cambió de ropa.
—En serio que esto es un desastre, ni siquiera hay donde pisar… ¿Cómo es que puede vivir así…?
Cuando se estaba cambiando escuchó esa voz del otro lado de la puerta después de salir, en serio que se sintió mal.
Amane después de haberse cambiado se quedó dormido sin darse cuenta, de alguna manera logró separar sus pesados párpados y logró ver un cabello color lino dentro de su campo de visión, al levantar más la mirada se dio cuenta que no estaba soñando, Mahiru lo estaba observando en silencio.
—… ¿Qué hora es?
—Las 7 de la noche, has dormido varias horas.
Mahiru respondió de manera ambigua, se puso de pie, le sirvió algo de bebida deportiva en un vaso y se lo entregó, Amane lo tomó agradecido y tras tomar por fin pudo darse cuenta de los alrededores, ¿Fue porque había estado durmiendo? Sintió su cuerpo un poco menos pesado, sintió su cabeza fría y al llevar la mano a su frente allí pudo notar algo como un pedazo de tela húmedo, se dio cuenta de que tenía algo pegado, algo que no había en esta casa y en ese instante Mahiru respondió “Lo traje de mi casa”, no es como si hubieran compresas en la casa de Amane, ni siquiera bebidas deportivas, de seguro eso era también algo que trajo ella.
—…Siento los inconvenientes.
—…No.
Fue una respuesta fría y corta, solo pudo sonreír con amargura, su sentimiento de culpa la había llevado a cuidarlo pero a pesar de eso de seguro no era como si quisiera hablar con Amane, para empezar estar a solas en la casa de un hombre a quien apenas conocía, no pensaba que fueran tan cercanos como para eso, siquiera para hablar.
—Por ahora dejé algunas medicinas sobre la mesa, me gustaría que las tomaras después de comer pero… ¿Tienes hambre?
—Nn, algo.
—¿En serio? Entonces ¿Qué tal si preparo algunas gachas con arroz?
—… ¿Eh? ¿Hecho a mano por Shiina?
—¿Hay alguien más? Si no lo quieres me lo comeré yo.
—No, comeré, déjame comer.
No pensó que le prepararía algo de comer así que dudó por un instante, desconocía las habilidades de Mahiru para cocinar pero había escuchado que era buena en economía del hogar y por el contario no había escuchado ningún rumor acerca de algún defecto de su parte por lo que no parecía que fuera a ser algo malo. Mahiru al escuchar su respuesta se le quedó viendo atónita, después de eso extendió la mano al termómetro que estaba sobre el mueble a un lado.
—Iré a traerlo, mide tu temperatura por favor.
—Nn.
Tal y como se lo dijeron tomó el termómetro, se abrió la camisa y Mahiru desvió la mirada.
—Hazlo cuando salga de la habitación.
Su voz era un poco más violenta, al voltear a verla tenía la cara un poco roja, no es como si le avergonzara mostrar su pecho frente a una chica, para Amane su reacción fue algo inesperado pero ¿Será porque había descansado? Sintió que ahora podía entender sus cambios con más facilidad, sus mejillas blancas estaban teñidas de rojo mientras desviaba la mirada, estaba temblando, le dio la sensación de que incluso sus orejas tenían algo de color, parecía estar avergonzada.
(… Ah… creo que ahora entiendo un poco por qué todos los chicos dicen que es demasiado linda).
Amane pensaba que Mahiru era una chica hermosa pero no es como si sintiera algo por ella, hermosa, linda, no hay duda de que esos calificativos le quedaban bien, una belleza que parecía ser una creación, pero eso era todo, una imagen cercana a ser arte pero a pesar de eso al verla avergonzada y perdiendo la compostura sintió que por fin mostraba un lado humano lo que la hizo extrañamente linda.
—… ¿Entonces no deberías ir por la comida de una vez?
—Lo… lo haré aunque no me lo pidas.
Es solo que no podría decirle linda, si lo hiciera ya podía imaginar como lo vería mal así que se tragó sus palabras, Mahiru salió del departamento a paso rápido mientras que Amane fingía no interesarle su reacción.

¿Se vio afectada? Cerró la puerta con un poco de violencia, tras verla Amane volvió a pensar dejando salir un suspiro.
(… Bueno, ha de tener cierto sentimiento de responsabilidad y culpa).
De seguro normalmente no haría algo como entrar en la casa de un hombre desconocido para cuidarlo mientras está enfermo, sería un gran problema si terminara siendo atacada después de todo, y a pesar de ese riesgo tomó la decisión de cuidarlo, ha de estar bastante mal para que pasara eso, además de que Amane claramente no tenía interés en ella, puede que eso le haya dado cierta sensación de tranquilidad, ella por su parte lo estaba cuidando como si no tuviera de otra.
—… Ya lo traje.
Estaba esperando mientras pensaba un poco con la cabeza caliente por la fiebre cuando llamaron a la puerta de manera contenida, tal parece que estaba preocupada de que estuviera con poca ropa, es a estas alturas pero recordó que tenía que medirse la temperatura.
—Aún no he terminado de tomarme la temperatura.
—Se suponía que tenías que hacerlo mientras que yo no estaba…
—Lo siento, me distraje.
Así que se disculpó honestamente y comenzó a medirse la temperatura, no pasó mucho tiempo antes de que sonara esa alarma electrónica, levantó la pequeña pantalla para poder ver y allí marcaba 38.3 grados, no era como para ir al hospital pero era un número relativamente alto. Después de acomodarse la ropa le respondió a Mahiru “Ya está bien” y ella entró con una bandeja que tenía un plato sobre esta, al verlo pareció más relajada, de seguro fue porque tenía la ropa puesta.
—¿Cuántos grados?
—38.3, tomaré la medicina, dormiré y me curaré.
—…Los medicamentos de venta libre son solamente tratamientos sintomáticos y no tratan la enfermedad en sí, necesitas descansar y dejar que tu sistema inmunológico haga el trabajo, en el peor de los casos ir con un médico.
Fueron breves palabras pero notaba que estaba preocupada por él lo que le dio algo de cosquillas, “Maldición” Mahiru dejó salir un suspiro mientras dejaba el plato en el mueble a un lado de la cama, entonces le quitó la tapa, adentro se encontraban las gachas con arroz, un alimento pensado en no caer muy pesado y con muchos líquidos, tenía algunas ciruelas, de seguro era para darle algo de sabor y porque ayudaba con la gripa, cuando menos eso había escuchado Amane, el plato emanaba vapor, no estaba tan caliente como para decir que estaba hirviendo, se había enfriado a conciencia después de prepararse, por su presentación podía decir que le había dedicado su tiempo, en el plato con comida blanca se veían ligeros puntos rojos.
—Adelante, antes de que se enfríe por favor.
—Nn, gracias.
Lo tomó y tras esto se le quedó viendo, Mahiru le preguntó.
—… ¿Qué pasa? ¿Estás diciendo que te dé de comer? No te daré esa clase de servicios.
—Nadie está diciendo eso… no, solo pensaba que eres buena cocinando.
—Vivo sola, eso es de lo más normal.
Dijo algo que sin querer hizo que a Amane le doliera.
—Fujimiya-san, antes de la cocina deberías de hacer algo con la limpieza del departamento por favor.
—No puedo responder a eso.
Parece que Mahiru se dio una idea de lo que estaba pensando, Amane disimulando se aclaró la garganta y tomó una cucharada, el sabor de la comida sobre su lengua, después de todo era un sabor gentil y cálido con una cantidad de sal contenida, tenía muchas ciruelas secas que atraían el sabor dándole un buen toque, no es como si le gustaran mucho las cosas amargas como las ciruelas, pero en el platillo era un buen estimulo derritiéndose con el todo.
—Delicioso.
—Gracias, aunque cualquiera puede hacer un platillo como este.
Le respondió con una buena valoración y ella sonrió ligeramente, ya había visto esa expresión en la escuela, una sonrisa para los demás, tranquilizadora, pero sin querer se le quedó viendo.
—… ¿Fujimiya-san?
—Ah, no, no es nada.
Esa sonrisa de un instante desapareció, fue una pena, pensó eso pero no lo dijo, Amane volvió a comer intentando disimular.
—…Como sea, por ahora ingiere suficientes líquidos, usa esto si después quieres limpiarte el sudor, traeré algo de agua así que humedécelo y límpiate.
Después de comer Mahiru le dejó una nueva bebida deportiva sellada junto a un contenedor con agua y una toalla, también aquellas compresas frías dejándolo todo en el mueble a un lado de la cama, no había manera de que fuera a quedarse a dormir en casa de un hombre extraño, para Amane también era de agradecer todo lo que había hecho incluso que ahora se retirara, desde el punto de vista de Amane no había nada de lo que le faltase preparar.
(Aunque lo está haciendo por un sentimiento extraño del deber).
Hablaba de manera ambigua incluso fría, pero lo que estaba haciendo era gentil, Amane dejó salir esa sonrisa amarga que ya acostumbraba a hacer.
(De seguro esta es toda la relación que tendremos, en serio que es cordial).
De seguro ella no se relacionaría más de lo necesario, cuando mucho cuidarlo como compensación de lo ocurrido, así es, no es como si tuviera que relacionarse con ella, no debería de preocuparse, ¿Será que la medicina estaba haciendo efecto? La sensación de pesadez era más ligera, podía pensar que la temperatura estaba bajando, se sintió más despierto que antes de dormir.
—Nee ¿Puedo preguntar?
—¿Qué cosa?
Mahiru que estaba preparando lo necesario volteó a verlo.
—¿Por qué te mojabas en ese columpio? ¿Problemas con el novio?
Lo que le llamaba la atención eran los motivos del por qué habían terminado así, es decir, lo sucedido el día de ayer, Mahiru sentada en ese columpio, ¿Por qué estaba allí? Tenía una mirada que parecía el de una niña perdida, le llamó la atención por eso fue que le entregó su paraguas, pero no entendía el motivo de esa expresión, si estuviera esperando a alguien ¿Sería un hombre? Podía imaginar algo como eso pero Mahiru parecía atónita.
—Desafortunadamente no tengo novio ni tengo pensado tener uno.
—¿Eh? ¿Por qué?
—Al contrario ¿Por qué existe la premisa de que tengo que estar en una relación?
—Siendo tan popular pensé que sería normal que tuvieras uno o dos.
Para Amane que había interactuado un poco con ella era una chica bastante humana, con voluntad fuerte pero una chica normal, aunque para quienes la rodeaban posiblemente tenían una impresión diferente, una chica hermosa madura y pura, tanto como para llamarla un ángel, un pequeño cuerpo pero con buena figura, un ambiente frágil que daban ganas de proteger, la figura ideal para un hombre, sobre eso tenía buenas calificaciones, buena con los deportes, y además de eso buena en la cocina, normal que fuera popular, la había visto de reojo y con eso sabía que tenía muchas amistades, justo por eso que no pensaba que no tuviera una relación, en ese sentido en el instante en que dijo uno o dos la expresión de Mahiru se tensó en una mueca.
—No tengo, tampoco recuerdo ser una persona con tan poca moral como para tener más de una pareja, eso es imposible.
Fue una mirada bastante fría, Amane entendió de inmediato que había pisado una mina, puede que sea debido a la enfermedad pero sintió un escalofrió recorriendo su espalda.
—Lo siento, esa no fue mi intención, me disculpo.
—…No, está bien, yo me disculpo por tomármelo demasiado a pecho.
Pero después de bajar la cabeza regresó a su ambiente frio, más que haberse calentado por un momento es como si la temperatura hubiera descendido al punto de nevar.
—Como sea, en ese momento no era algo como eso, simplemente quería enfriar mi cabeza… siento que debido a que te preocuparas terminases enfermando.
—No, eso fue algo que hice por mi cuenta así que sería un problema si te sintieras culpable por eso, después de todo apenas nos relacionamos Shiina.
Así que después de todo le estaba cuidando por un sentimiento de culpabilidad, cuando Amane iba a la mitad de su frase ella se quedó parpadeando haciendo una expresión extraña, de seguro le llamó la atención eso de la relación que tienen.
—Es normal que no interactuemos, por más que digan en la escuela que soy un ángel hermoso no tengo la intención de actuar como tal, ¿O pensaste lo contrario?
Mahiru desvió la mirada incomoda, después de todo dejó salir una sonrisa amarga al verla, parece que está siendo demasiado consciente de eso, hacer que una chica hermosa le deba una, de seguro pensaría que fue algo como eso, Mahiru ha de haber experimentado cosas como esas por eso es que siempre estuvo alerta desde que lo vio, era autodefensa por lo que no tenía la intención de culparla.
—¿Ha de ser molesto verdad? Tener que cuidar a un hombre que ni siquiera te agrada.
—Eso es cierto.
—Lo sabía.
Ella misma lo admitió lo que le pareció algo divertido, ella a pesar de ser una estudiante ejemplar y ángel adorable después de todo tenía cosas que le gustaban y cosas que le desagradaban, tuvo una ligera sensación de cercanía, pero parece que para Mahiru había dicho algo que no debería, frunció las cejas, pero eso sobre todo era la prueba de que solo era una humana con sentimientos humanos.
—Creo que está bien, al contrario me hace sentir más tranquilo, “eso es molesto” los ángeles también son como las personas.
—… ¿Podrías dejar de llamarme de esa manera?
Tal parece que le daba vergüenza que le llamaran de esa manera, se le quedó viendo insatisfecha, fue tan divertido que Amane sonrió sin querer.
—Bueno, lo que quiero decir es que no me relacionaría contigo a menos que necesitara algo.
Al decirlo Mahiru se quedó con los ojos abiertos sorprendida, después mostró una sonrisa amarga.
Amane sintiéndose un poco mejor estaba recostado en la cama viendo el techo mientras recordaba a Mahiru, la medicina estaba surtiendo efecto, y después de sentirse un poco mejor sintió bastante sueño, cerró los párpados y recordó lo ocurrido el día de hoy, la hermosa ángel (sarcasmo) cuidó de él, de seguro nadie le creería si lo contara, tampoco es como si tuviera la intención de decirlo, secreto, se sintió un poco extraño verlo de esa manera pero lo mejor sería no relacionarse con cosas problemáticas, esa fue a la conclusión a la que llegó, a partir de mañana no serían más que simples extraños, se dijo eso mientras sentía como su conciencia se perdía poco a poco.
Capítulo 3
Hablemos del ángel
Tal y como había anunciado la relación entre Mahiru y Amane era la de completos extraños, al día siguiente de haber sido cuidado por Mahiru se sentía bien, vio a Mahiru después de regresar de comprar comida en la tienda pero no es como si hubiesen hablado, es solo que parecía un poco más tranquila al verlo bien. Cuando comenzó la semana de escuela las cosas no cambiaron, seguían siendo simples extraños, es solo que si tuviera que decir un pequeño cambio es que cuando se veían en la escuela hacían una ligera reverencia, un saludo, solo eso.
—Oh ¿Ya te sientes mejor?
—Si, gracias.
Itsuki parecía algo preocupado ya que la última vez que lo vio regresaba a casa medio muerto, apenas lo vio investigó como se encontraba de salud, el fin de semana le envió un mensaje “¿Sigues vivo?” dudando le respondió que no había problemas, difícilmente creería algo como eso pero al verlo se veía claramente más tranquilo.
—No, incluso yo me preocuparía al verte tan enfermo, bueno, está bien si ya te recuperaste, deberías de tener una mejor vida, ponte a limpiar tu casa.
—Ya me dijeron eso.
—¿Nn?
—Ah, no, no es nada… ya aprendí, comenzaré a limpiar desde el sábado.
“No, limpia hoy mismo” le respondió pero ignoró ese comentario, de seguro eso no quedaría limpio en un solo día, volteó a otra parte e Itsuki no le dio seguimiento pero tenía una cara de estar atónito.
—Bueno, es tu casa por lo que puedes hacer lo que quieras pero cuando menos deja un espacio por donde poder caminar.
—…… Lo consideraré.
Se cambió de zapatos con una expresión de frustración y se dirigió al salón de clases, pero después de todo se dio cuenta de que había un escándalo, al ver desde la ventana como siempre allí estaba la hermosa de Mahiru siendo rodeada por chicas, cuando le hablaban ella respondía con una sonrisa gentil, pero era una personalidad completamente diferente a cuando estaba en su casa, al verla hizo una sonrisa amarga naturalmente, de esa manera Itsuki llevado por su mirada volteó a ver a Mahiru.
—Ah ¿Shiina-san? Como siempre desbordando popularidad, bueno, es hermosa.
—¿Tenshi-sama?... ¿También piensas que es linda Itsuki?
—Bueno claro, pero tengo a Chii por lo que es como ver a una modelo.
—¡Deja de presumir!
Chii, específicamente Shirakawa Chitose, la novia de Itsuki, una pareja que se llevaba bien, bastante, tanto como para que el pecho de Amane se quemara al verlos de vez en cuando, Itsuki no parecía afectado porque le picaran un costado.
—Amane ¿Tú también piensas que Shiina-san es linda verdad?
—Es hermosa pero solo eso.
—Que puro.
—¿Es como si fuera una flor lejos de nuestro alcance verdad? No es como si fuera a relacionarme con ella, con verla es más que suficiente.
—Tienes razón.
Ocurrió ese fenómeno extraño de tenerla a ella cuidándolo mientras estaba enfermo pero desde antes vivían en mundos separados, Amane no pensaba que pudiese haber un futuro en el que se llevasen bien, una persona floja y desordenada no estaría al nivel de una chica hermosa y ejemplar, Amane estaba consciente de que era malo seguir así, y tampoco pensaba que pudiera hacer algo con una chica linda, así es, no pensaba que pudieran siquiera relacionarse.
—… ¿Qué estás comiendo?
Escuchó esa pregunta cuando se encontraba en el balcón de su departamento bebiendo una bebida de cereza, le dio flojera ir a la tienda así que tomó lo que tenía en casa mientras respiraba algo de aire fresco, cuando Mahiru se asomó por el balcón de su departamento, había asomado un poco la cabeza para poder verlo y al ver la bebida en caja que tenía en manos frunció las cejas, para Amane eso fue completamente imprevisto, no pensó que volvería a hablarle, se quedó petrificado un tiempo atónito.
—¿Lo sabes solo con verme verdad? Con esto se repone la energía en unos 10 segundos.
—… ¿No me irás a decir que esa es tu cena verdad?
—Está decidido que esta es mi cena.
—¿Solo eso para un hombre en crecimiento estudiante de preparatoria?
—No te metas.
Se la pasaba comiendo almuerzos preparados que venden en la tienda y si acaso algo de pan del supermercado pero no es como si siempre comiera ligero como lo estaba haciendo ahora, simplemente tenía flojera y no tenía ganas de sopas instantáneas así que se quedó solo con la bebida, de seguro no sería suficiente por lo que pensaba comer algunas papas fritas de la alacena después, podría servir para aguantar.
—Cocinar… parece que no hace falta preguntar siquiera, no parece que puedas cocinar, en serio que vives solo cuando no sabes hacer el aseo ni cocinar…
—Cállate, no tiene nada que ver contigo.
Era una verdad que lo apuñalaba por lo que frunció las cejas y terminó de beber lo que le quedaba, ya hace poco le habían hecho entender que tenía que hacer algo con el orden y limpieza en su vida por lo que ya pensaba hacer algo, pero entre más se lo decían menos ganas le daban de hacerlo. ¿Por qué tenía que escucharlo de ella? al contrario, era algo que le parecía extraño pero Mahiru se le quedaba viendo fijamente, al final dejó salir un suspiro.
—…Espera un momento por favor.
Apenas dijo eso y regresó adentro desapareciendo del balcón, se escuchó como la puerta corrediza se cerraba y Amane susurró “¿Qué fue eso?” ¿Esperar? ¿Qué se supone que debería de esperar? Volteó a ver al balcón del departamento de Mahiru pero no hubo respuesta.
(Está comenzando a hacer frio, quiero entrar…)
Le dijeron que esperara así que cuando menos esperó, pero las noches de otoño eran más frías de lo que esperaba, podía sentir como el calor se le iba del cuerpo, para empezar ¿Qué obligación tenía de esperarla? Ni siquiera él lo sabía, dejó salir un suspiro que comenzaba a volverse blanco cuando escuchó el timbre llamando a la puerta de entrada, era el anuncio de que había alguien visitándolo, por supuesto que solo podía pensar en una persona, no sabía cuál eran sus verdaderas intenciones pero a pesar de eso comenzó a caminar en dirección a la puerta, sabía quién era sin ver por la mirilla, se puso las sandalias, quitó la cadena y abrió la puerta… tal y como lo pensaba allí se encontraban esos cabellos color lino balanceándose.
—… ¿Qué estás haciendo?
—Fue desagradable ver que llevas una vida tan insalubre… son sobras, aquí tienes.
Fum, junto a un sonido como ese Mahiru extendió las manos hacia adelante, sus manos eran más pequeñas y esbeltas que las de Amane sobre las cuales tenía un pequeño contenedor, era medio transparente por lo que podía verse la comida dentro, ¿Será que estaba cálido? La tapa estaba un poco empañada por lo que no sabía que había adentro pero de seguro comida hervida, “Vamos” resopló, la mirada de Amane tenía grabado “¿Por qué?” y al entenderlo Mahiru dejó salir un suspiro.
—Es que no comes como se debe, aunque tomes complementos alimenticios no sirve de nada si no tienes la comida principal.
—¿Eres mamá?
—Creo que es de conocimiento común, y ¿Qué tal si ordenas un poco más tu departamento? No hay donde pisar.
Volteó a ver hacia detrás de Amane “¿Lo vez?” medio atónita entrecerrando los ojos, Amane no pudo decir nada.
—…Hay algo de espacio.
—Claro que no, tu ropa está en el suelo.
—Se cayó.
—La ropa limpia debe doblarse, la sucia en la lavadora, las revistas se guardan o se empacan para tirar, sería un gran problema si resbalaras por pisarlas.
Su forma de hablar no era como si le reprochara algo pero por algún motivo parecía preocupada por él, lo entendía por lo que no podía responderle de mala manera, para empezar ella había entrado en el departamento debido a su descuido al haber enfermado así que no había nada que hacer porque le dijera estas cosas, cuando menos frunció las cejas haciendo una mueca extraña pero al final tomó lo que Mahiru le estaba ofreciendo, pudo sentir la calidez del contenedor, era de agradecer en estos momentos que comenzaba a tener frio.
—¿En serio está bien que me coma esto?
—Si no lo quieres lo guardaré.
—Ah, no, lo tomo agradecido, solo pensaba que normalmente no podría probar la comida de un ángel.
—… En serio, deja eso.
Terminó llamándola de esa manera ya que en la escuela así lo hacían con normalidad, pero las mejillas de Mahiru se enrojecieron claramente, parece que en lo personal le daba vergüenza que la llamaran de esa manera, si Amane estuviera en su situación no hay dudas de que no le gustaría, era algo de lo más normal, Mahiru se le quedó viendo con las mejillas enrojecidas y gotas de lágrimas asomándose en las orillas de sus ojos y Amane al verla dejó salir una risa.
—Lo siento, ya no te diré así.
Si continuaba con eso era más que claro que terminaría haciéndola enojar, además de que no eran lo suficientemente cercanos como para jugar de esa manera, Mahiru no dijo nada más, se aclaró la garganta cambiando de tema, se había quedado con la cara roja por unos instantes por lo que no parecía que cambiase algo.
—Bueno, muchas gracias por esto pero no necesitabas preocuparte.
—No es la gran cosa, es como parte de los cuidados, es… por autosatisfacción, al ver la mala vida que llevas no pude evitar que me llamara la atención.
—Ya veo.
Se mostró de manera patética por lo que esa decisión podría ser normal hasta cierto punto, incluso ahora había toda clase de cosas tiradas en el pasillo detrás de Amane, vio todo cuando pasó a cuidarlo por lo que a estas alturas no tenía sentido intentar ocultarlo.
—…Come como se debe y ten una vida más organizada.
—¿Eres mamá?
Mahiru se le quedó viendo tan seriamente que Amane en su dolor volvió a preguntarle eso.
Amane regresó adentro con la comida que le habían entregado, tomó algunos palillos de los que le habían dado en la tienda y se sentó en el sofá de la sala de estar, Mahiru lo había presionado contra él pero ¿Cómo será el sabor? Las gachas con arroz eran deliciosas pero podría ser que debido a la enfermedad su sentido del gusto fuera extraño, cuando menos lo sintió como un sabor muy gentil, de seguro Mahiru sería buena cocinando sin importar de que se tratase pero ¿Cómo será en realidad? Dudó por un segundo y después abrió el contenedor, de allí emanó el aroma de la comida hervida, se trataban de varias verduras y pollo hervido, también arroz con un color ligero, adornado con algo como pescado y zanahorias, se veía bien, Amane quien no había comido nada más que aquella bebida rápido sintió como le afectaba en el estómago, rápidamente tomó los palillos y tomó algo de Daikon.
—Delicioso.
El sabor salió de inmediato, parecía típico de Mahiru que fuera orientado a lo saludable, el sabor era ligero pero no tan condimentado como en la tienda, el sabor era completamente diferente, un sabor suave se distribuyó dentro de su boca, la textura era de la comida hervida, no es como si le gustaran especialmente las verduras pero para Amane era delicioso, es como si le dijeran “come más verduras” como principal en el centro mientras que el pollo estaba a un lado pero no tenía nada con lo que quejarse, era un lujo el poder probar una comida preparada por una chica de preparatoria y podía ver el esfuerzo puesto en esto, a estas alturas pero pensó que hubiera sido bueno haber comprado algo de pan.
—Ese ángel es asombrosa.
Buena con los estudios, las cosas del hogar y los deportes, podía hacerlo de todo, de seguro eso si ella lo escuchara lo pensaría como que le decían algo malo, Amane continuó comiendo sin detener sus manos.
—Te lo regreso, estuvo delicioso.
Al día siguiente por la noche, Amane fue a ver a Mahiru a su casa para regresarle las vasijas, ciertamente Amane era malo con las labores de la casa pero no era a tal punto como para no poder lavar un contenedor como ese, lo había lavado y secado, de seguro eran los mínimos modales necesarios, en el momento en que tocó el timbre Mahiru ya había pensado que podría ser él, abrió la puerta sin siquiera preguntar de quien se trataba, estaba usando un vestido de una pieza, en cuanto lo vio entrecerró los ojos, al corroborar el contenedor “Parece que lo has lavado como se debe” como si estuviera halagando a un pequeño niño, Amane frunció las cejas sin querer.
—Muchas gracias por tomarte las molestias, aquí tienes.
Mahiru recuperó su vasija, hasta allí todo estaba bien pero ahora sacó otro contenedor, después de todo parecía estar caliente, el interior de seguro era algo hervido con carne de cerdo o algo por el estilo, la tapa transparente no dejaba ver el interior por el vapor acumulado pero podía ver el color de los alimentos en el interior, de seguro había algo de sopa de miso con verduras, ya con eso se veía delicioso, lo pensaba pero no entendía por qué se lo estaba dando.
—No… solo estaba regresándote esto…
—Es la cena de hoy.
—Si, lo sé.
—Desde ahora te lo pregunto pero ¿No tienes alergias? No aceptaré que me digas que ciertos alimentos no te gustan.
—Nada, bueno, lo tomaré de nuevo.
Comida dos días seguidos, ¿Qué estaba pasando? Para él eso era para agradecer, las habilidades de una chica de preparatoria eran muy superiores a las de él y no había dudas de que sería delicioso, es solo que se veía como algo muy apreciado, por supuesto en el sentido de la vida tranquila de preparatoria de Amane, vivía solo, y tenía los utensilios de cocina, de seguro para personas como ellos no tendrían que preocuparse por esos detalles, pero a pesar de eso dudaba un poco en relacionarse con ella.
—Hago mucho para una persona, sería de agradecer si pudieras aceptarlo.
—…Si es eso entonces lo tomaré agradecido, pero ten en cuenta que si haces cosas como estas las personas podrían malinterpretarte pensando que tienes alguna clase de afecto hacia la persona.
—¿Sientes afecto por mí?
—Ah, no, para nada.
¿Eres tonto? Se le quedó viendo como si quisiera decirle eso, no había manera de que naciera un malentendido como ese, para empezar Amane no podía siquiera imaginar que fuera a recibir el afecto de una mujer tan hermosa y talentosa como ella, es cierto que tenía una vecina linda, podría ser como el evento de una comedia romántica pero no había nada de romance en esto, no había nada de comedia en sus conversaciones, y de paso no tenía la intención de dejar que entrase de nuevo en su casa ni entrar en la de ella, si acaso aceptaba las palabras cálidas de Tenshi-sama.
—Entonces no hay ningún problema, después de todo normalmente comprarías algo de la tienda para comer.
—¿Cómo lo sabes?
—La vez pasada no vi ninguna señal que mostrara que sueles usar la cocina, además de que había muchas bolsas del supermercado, solo es de pensar un poco y es fácil de entender, también tienes una mala cara, vives en un ambiente insalubre.
Mahiru había visto tanto a través de él solo con ir a visitarlo una vez, Amane se sintió extraño pero no podía decirle nada.
—… Entonces si me disculpas.
Le entregó lo que le tenía que entregar y de esa manera regresó adentro, escuchó como ponían el candado a la puerta y Amane bajó la mirada a la comida, en sus manos podía sentir la calidez, dejó salir un suspiro y regresó a su casa, de repente le dieron ganas de comer, la berenjena y el cerdo salteados con miso de sésamo estaba delicioso.
Al final de cuentas todos los días en cuanto regresaba la vasija recibía algo nuevo para comer, debido a eso las costumbres alimenticias de Amane fueron mejorando, la comida de Mahiru no estaba muy condimentada, pero era deliciosa y para evitar tantas vueltas de regresar los contenedores terminaron comiendo juntos, en sí la comida todos los días cambiaba de ser oriental a occidental, toda la comida era deliciosa que al final le dolía un poco, sabía que era malo esperar algo de ella todos los días y se sentía mal por ello, pero comenzó a desearlo como si estuviera siendo domesticado, puede que la dependencia hacia la comida de tenshi-sama fuera alta, pensó que estaba mal pero su estómago lo deseaba cada vez más.
—… Últimamente te vez mejor.
¿Sería debido a la mejora en su nutrición? Amane parecía verse mejor, incluso Itsuki se lo comentó, Amane había pedido comida del comedor de la escuela, y como siempre Itsuki era bueno para darse cuenta de las cosas al punto en que daba miedo.
—Itsuki, das miedo.
—¿Qué pasa? Mejor dicho ¿Por qué?
—No… bueno, ¿Ves demasiado a través de las cosas?
Le había explicado ligeramente que se había topado con Mahiru cerca de la casa, pero no es como si le hubiera dicho algo de la comida, tenía algunas cosas que decir de ella pero más que nada la sentía como su salvadora, si terminaba diciendo algo de manera descuidada… Itsuki sonrió con alegría.
—Bueno, es cierto, tienes ese lado insalubre ya es como una costumbre de vida.
—Cállate.
—Pero bueno, ¿Has cambiado un poco?
—… ¿A la fuerza?
—Jaja, ¿Vino tu mamá a regañarte?
—… No te equivocas, pero tampoco has acertado.
La forma de hablar de Mahiru era cercana a ser la de una madre, aunque es demasiado joven como para ser una mamá por algún motivo no le agradaba la idea de rechazarla.
—Oye Itsuki, ¿En serio soy tan insalubre?
—Si, en muchos sentidos, también te la pasas agachado, con una cara como si no tuvieras ganas de nada, te sientes como alguien sombrío e insalubre.
—Así tengo la cara.
—Lo sé, pero podrías tener un poco más de energía.
—No pidas cosas imposibles… ya veo, así que tengo una cara con ojos muertos…
No se veía en el espejo con regularidad por lo que realmente no lo sabía pero parece que los demás no lo veían con muy buen aspecto, podría ser que la cara de Amane se viera con normalidad como la de un muerto y fue justo por eso que Mahiru terminó preocupándose.
—Deberías de preocuparte un poco de cómo te ven las demás personas, siempre estás con la mirada baja emanando un ambiente de no se me acerquen, en pocas palabras, ere alguien sombrío.
—Lo dices como si nada.
—Bueno, aunque lo adorne no cambia el hecho de que tienes una mirada muerta.
Cuando menos podría ser un poco más considerado, pero solo le respondió “Eso fue demasiado” y desvió la mirada.




Comentarios