Maburaho Volumen 1 - Capítulo 2
- yumenosubs39
- 1 mar
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Capítulo 02
Llegaron mucho más tarde que los otros estudiantes, y Kazuki entró en el edificio de la escuela, se cambió rápido de zapatos y corrió junto con Yuna al salón B del segundo año. Kuriko era de tercer año y Rin de primero por lo que eran de diferentes clases. Justo cuando sonó la primer campana los dos lograron llegar al salón de clases, algunos compañeros los saludaron a la vez que tomaban asiento, Su asiento se encontraba justo en la fila de en medio casi al final, y Yuna detrás de él.
Kazuki se preparó para tomar la primera ahora, sacando una libreta y un libro de su maletín, la primera clase era de Historia mágica.
El origen de la magia es bastante viejo, parece que venía de la vieja Europa, por Inglaterra. Según los registros, en ese entonces incluso se podía modificar el clima o cosechar comida a placer, eran habilidades indispensables, junto a ellos estaban los chamanes, o eso es lo que había escuchado. Desde Roma en la era medieval, la magia tomó otro camino, desarrollaron magia para producir oro, por ese entonces tenían las habilidades para construir Praga, es decir, desde tiempos antiguos la alquimia existía en Europa. Cada uno de los países comenzó a competir en habilidades mágicas aumentando así su status. Por supuesto, no es como si todos los países hubieran podido obtener habilidades mágicas.
Involucrando a la religión, España comenzó con su gran persecución de magos mostrando sus colmillos, haciendo que los que anteriormente eran agricultores convirtieran sus habilidades para ser asesinos en el nuevo continente, Dependiendo de la era y el lugar una gran cantidad de sangre fue derramada. Entrando en eras más cercanas, debido a las políticas del rey el país se volvió no laico, haciendo que le siguiera la era de la magia. Como resultado de las persecuciones, los magos de la iglesia perdieron sus posiciones.
Aquellos con poder, se centraron en los medios de comunicación internacionales, ya sea una conversación sensible, un vuelo mágico, o correspondencia mágica, comenzaron a atesorar esa velocidad, Estos medios de comunicación pudieron promover la centralización de las naciones así como la de prevenir el surgimiento de fuerzas hostiles de los otras partes.
La estabilidad de la velocidad del sistema nacional termino dependiendo del poder de estos magos terminando involucrándolos en la política, y centralizándose la autoridad. Aquellos magos que no eran contratados por el país caían a ser simples ciudadanos y consigo muchas habilidades mágicas, por lo que alguna magia transmitida en secreto terminó siendo de dominio público. Eso no solo ocurrió en el occidente, sino que también en el oriente. La magia comenzó a ser de sentido común, y extrañamente tanto en el este como en el oeste.
Así que, Kazuki estaba estudiando como es debido, Para poder entender todo aquello de la magia correctamente en la academia Aoi, haciendo énfasis en la historia.
La academia Aoi era diferente a las demás, su currículo era especializado, contaba con la filosofía de no perder contra otras escuelas en la nutrición y enseñanza de magia, es por ello que seleccionaban de todo el país solo a la elite. Para Kazuki eso era lo que le molestaba, incluso podría llamarse complejo, según la lógica de esta era, cualquiera podría ser llamado mago, pero era diferente para cada persona, había una diferencia en el poder mágico de cada uno.
El poder de la magia se definía por su cantidad total, es decir, cuantas veces podría usarse, esa es la diferencia entre las personas, una persona común podría usarla alrededor de 12 veces, tal vez un par de decenas, Entre mayor fuese este número más se era considerado como un elite y la posición social mejoraba. Las personas juzgaban constantemente quien estaba arriba o abajo, esa era la situación actual. La fuerza de la magia es algo diferente, aunque se use una sola vez la fuerza varia (Es complicado, ambas se llaman fuerza[1]) pero por lo regular entre más cantidad de veces se pueda usar la magia más poderosa es la magia usada.
Pero en el caso de Kazuki esto estaba un poco lejos, además de que para poder ingresar en la escuela de elite la cantidad de magia para usar debería de superar las 1000. No le agradaba que las personas alrededor lo vieran diferente. Tal parece que fue admitido en la escuela por cuestiones de su sangre, pero aun así no es como si estuviera con ánimos.
… ¿Hoy lo pasaremos sin hacer nada?
Mientras pensaba en ello alguien lo tomó por el hombro.
— ¿Kazuki-san?
En cuanto lo llamaron volteó a su lado derecho, se sorprendió ya que el rostro de Yuna estaba demasiado cerca. Después de voltear por completo ella lo veía extrañada.
— ¿Pasó algo?
— No, ¿Qué cosa?
— Este… la maestra aún no ha llegado.
Al escuchar eso volteó a ver al reloj que estaba sobre el pizarrón, estaba centrado pensando. Por lo que no se había dado cuenta pero la aguja estaba bastante inclinada.
— Es cierto.
— ¿Hoy no iba a venir una nueva encargada de la clase?
El maestro del grupo B había sido internado en el hospital debido a una enfermedad desde inicios de Junio, debido a que era mucha la ausencia tuvieron que enviar a un nuevo maestro.
— ¿Era así?
— Si, todos están hablando de ese rumor, ¿ya se te olvido?
¿Sería que Yuna se acordó de lo ocurrido en la mañana? Comenzó a fruncir el ceño.
— Moo… entonces, habíamos prometido que saldríamos el domingo, ¿te acuerdas al menos de eso?
—… Por supuesto.
— ¿Qué pasó con ese pausa?
— A, no, este…
Lo había olvidado.
— Sumire-san me dio dos boletos, habías dicho que fuéramos, esto es algo muy importante.
— Yuna, Yuna, estás hablando muy fuerte.
Kazuki puso su dedo anular sobre sus labios, no le habían dicho su relación a sus compañeros de clases, harían un escándalo si se enteraran. A Yuna no parecía agradarle, pero aun así continuó hablando más bajo.
— Que no se te olvide por favor.
— Lo siento… pero aun así, el maestro tarda mucho ¿no lo crees?
Las clases ya habían comenzado desde hace tiempo.
— Es cierto…
Cuando de pronto se abrió la puerta. Una mujer había entrado mientras jadeaba casi cayendo. Era una mujer joven. Tenía una buena figura, parecía estar aliviada por haber llegado. Pero sus movimientos eran violentos, tenía el cabello amarrado rápidamente detrás de ella, no usaba nada de maquillaje. Dejó la lista de asistencia en el escritorio como si lo lanzara.
— Este…
Una de las chicas que se encontraba hasta el frente de las filas dijo nerviosamente.
— Ah… lo siento, lo siento, Esperen un poco, a que corrija, mí, respiración.
La mujer comenzó a erguirse.
— Um…
Exhaló con la boca entreabierta.
— Lo siento… ¿quién es usted?
La estudiante volvió a preguntarle, y ella movió la mano ligeramente.
— Espera, ahora les explico.
Después de eso tomo un gis, y comenzó a escribir en grande en la pizarra.
— Bien, atención, yo soy la nueva encargada, Iba Kaori.
Usando el gis apunto a su propio nombre, la escritura se inclinaba a la derecha.
— Lo siento, se me hizo tarde, esta escuela está más lejos de lo que pensaba.
Hizo un gran suspiro.

— Gracias a eso he estado corriendo desde muy temprano, no había corrido tanto desde que Salí corriendo con mi software de videojuegos en mi mochila.
Algunos estudiantes se rieron entre dientes.
— El maestro Nakamura fue ingresado al hospital porque se volvió loco e intento suicidarse, así que he venido en su lugar, ¿he? ¿O era una enfermedad del hígado?
La mujer se presentó brevemente, su nacionalidad era japonesa pero en realidad había nacido en Europa del este, también había estado en américa del norte y vagado por un tiempo, sin importar a donde fuera imponía su japonés, cuando vivía en Alemania decían que era una mujer a la que se le daba mejor el japonés que el alemán, regañándola por ello. Cuando llegó a Japón ingresó a la universidad, mientras decía algo como “conquistaré todos los videojuegos que se vendan” sintiéndolo como un gran logro.
— Gracias a eso mi habitación está enterrada en videojuegos, termino mejor durmiendo sobre ellos que en la cama, a mi nombre Kaori se escribe con Katakana, no es como si no supiera escribirlo con Kanjis, además llámenme como es debido, después de todo soy profesora, no se olviden de ser educados.
Las expresiones de alumnos tenían escrito “¿Qué es lo que estás diciendo a estas alturas?” Al percatarse de eso Kaori continuó.
— Así que cuento con ustedes, ¿tienen alguna pregunta?
Yuna levanto la mano, y Kaori tenía una expresión de sorpresa.
— Tu nombre es… ¿Miyama Yuna cierto?
Yuna también estaba sorprendida.
— ¿Cómo es que lo sabes?
— Que tonta, es de sentido común aprenderse todos los nombres de antemano
Infló su pecho haciendo gestos infantiles.
— ¿Y? ¿Qué pasa?
— Este… la siguiente hora ya ha comenzado.
Fuera del salón se encontraba el maestro de historia mágica esperando, parecía enojado mientras observaba su reloj de muñeca. Kaori volteó a verlo de reojo.
—.. Está bien, déjalo.
— Hironaga últimamente ha dicho que tiene la presión sanguínea alta…
— Entre más alto más admirable, incluso si su presión sanguínea sube a records Guinness está bien.
— Entonces moriría.
— Estará escrito en los records de la historia ¿verdad? ¿Solo eso? ¿Entonces hay alguien más que quiera hacer alguna pregunta?
Una estudiante de cabello castaño levantó la mano.
— Tú eres… este…
Comenzó a hojear rápidamente la lista de los estudiantes.
— Matsuda Katsumi ¿verdad?
—… Soy Junko, ¿no había dicho que memorizó todos los nombres?
— Cállate, al menos recordé el nombre de Yuna. ¿Y? ¿Qué cosa?
— ¿Hasta cuándo será la encargada de nuestra clase?
— Mm. Creo que para siempre.
Junko le regresó una expresión llena de dudas.
— Si Nakamura sensei se recupera…
— No se recuperará, puede y aproveche para retirarse.
Movía las manos de un lado a otro como diciendo, no preguntes estupideces. Toda la clase estaba fastidiado.
—… ¿Está bien que diga algo como eso?
— Después de todo ya no vendrá, está bien, es una enfermedad por la edad, así que seré la encargada para siempre hasta que se gradúen, vamos, alégrate.
Kaori se rio abriendo por completo la boca, se podían ver sus dientes súper blancos, Junko tenía una expresión de querer decir nada más.
—… ¿Se afilo los caninos?
— ¿He? Ah. ¿Estos dientes? Soy una vampiro.
Inflo su pecho, parecía creerse dominante.
— Vivo tomando la sangre de mis estudiantes, si no estuvieran afilados no me servirían.
Se río en voz alta pero toda la clase permaneció en silencio, siquiera se movían. Parece que se sintió incomoda, y se aclaró la garganta.
— Bueno, eso tenemos, cuento con ustedes en adelante, si tienen algo que les preocupe puedo aconsejarlos, ah pero sin cosas de romance o de exámenes, es aburrido, ha pero si es acerca de algún plan para derrocar al gobierno o magia para revivir a los muertos está bien.
Hizo un giño nada atractivo. Se escuchó que tocaron la puerta de manera sorprendente, era el maestro Hironaga y Kaori chasqueó la lengua.
— Tch, ya va siendo hora, ya acabamos
Puso la lista de asistencia bajo su brazo y se dirigió al pasillo mientras se mantenía alerta, pero se dio la vuelta.
— Cierto, ese hombre… este… ¿cómo era? ¿Shiki?... Shikimori Kazuki.
— ¡Ah, sí!
Le hablaron y Kazuki respondió por pura reacción, y la maestra se le quedo viendo
— Con que eres tú.
— Si…
Sin pensarlo Kazuki se encogió de hombros, se sintió como una rana siendo cazada por una serpiente, ella sonrió.
— Fu fu fu, ya recordé tu rostro.
— ¿He?
Estaba confundido y a Kaori no le importo.
— Bueno, aquí terminamos, no necesitan saludar, es una molestia.
Abrió la puerta con fuerza, el maestro Hironaga estaba rojo por el enojo, le dio la vuelta y se alejó del salón corriendo.
● ● ●
La clase terminó con el maestro Hironaga enojado y quejándose, las demás clases continuaron como siempre. La última clase de historia japonesa terminó, y la sensación de liberación desbordó en el salón que comenzó a llenarse de las voces de los compañeros de clases. Yuna guardó su libro de texto y libreta en su maletín, ella no realizaba ninguna actividad de club, solo planeaba regresar junto con Kazuki a casa.
Kazuki estaba terminando de guardar sus cosas lentamente, y Yuna se le quedaba viendo, más que solo querer verlo, no podía alejar sus ojos de él.
— Miyama –san.
Alguien le hablo, volteó para ver de quien provenía esa voz, se trataba de Junko
— ¿Qué pasa?
Junko acababa de transferirse hace alrededor de medio mes a la academia Aoi, debido a su inusual apellido atraía la atención pero en realidad era una chica muy tranquila, debido a eso no se le solía ver platicando con otras personas en el salón de clases, y si lo hacía, era como hace poco, para hacer alguna pregunta.
— ¿Tienes algo de tiempo?
— Eh… si…
Respondió mientras se preocupaba de Kazuki.
— Ya veo.
Junko no hablaba demasiado fuerte, solo de escucharla parecería que se hablaba con la contestadora del teléfono.
— ¿Te interesa la historia?
— ¿He? ¿Historia?
— Si.
Pensó un poco, y al leer los libros, no era como si le gustara, pero tampoco le disgustaba, así que respondió honestamente.
— No realmente.
— Ya veo, ¿antes lo dijiste verdad? Tenías dos boletos de entrada, ahora lo que están exponiendo en Harumi es acerca de Alemania.
— A… sí.
Era un evento con el cual iría con Kazuki, pero ahora que lo pensaba no había siquiera considerado de que era.
— La verdad es que tenía planeado ir, pero terminé teniendo un compromiso, ¿el domingo es el último día verdad? Así que si gustas… pensaba en algo como eso…
La exposición de Alemania, se trataba de un evento en el centro internacional de comercio de Tokio, la verdad es que estaba planeado realizarse en el Centro Internacional de Exposiciones de Ariake en Tokio pero fue interrumpido y cambiado de lugar, debido a que era un lugar con gran poder de publicidad altamente valorado.
Se tenía planeado para así presentar la cultura alemana y su historia a Japón, era un plan de una industria periodística. Además tenían tratados amistosos con la embajada de Alemania, así que simplemente trajeron cosas de Alemania para exponerlas, en especial acerca del tesoro del emperador haciendo que las miradas se reunieran, incluso tenía un barco de más de 80 años.
— ¿No?
— No es así
— Vas a ir junto con Shikimori-kun ¿verdad?
Junko sonrió.
— Si…
Sorprendida se ruborizó.
— Ara, ¿están saliendo?
— Eso es lo que creo, pero…
Su voz se hizo más profunda.
— ¿Cómo lo sabes?
Debido a que Kazuki odiaba palabras como “salir “o relación hombre mujer” procuraba no decir esa clase de cosas en la escuela, aunque de vez en cuando lo hacía de a propósito pero cuando lo hacía, él siempre salía huyendo de inmediato, Yuna estaba insatisfecha por eso.
— Solo con verlos se entiende.
Ella volvió a sonreír, pareciera que se había dado cuenta de algo, aunque se supone que tienen la misma edad parecía verse un poco más adulta.
— ¿No han salido aun a una cita?
— Eso es…. No…
A una distancia a pie se encontraban los dormitorios de la escuela, también había un parque de diversiones, pero por algún motivo terminó así.
— Entonces es perfecto, puede estar un poco lleno, pero de este modo Shikimori-kun no sentirá tanta vergüenza.
Ciertamente, ellos aun siquiera han caminado juntos por largas distancias, tampoco recordaba ir a alguna parte con él con ropa de calle... Tomó ambos boletos de la mano de Junko y agachó la cabeza.
— Muchas gracias.
— Está bien, aunque yo los tenga no tiene ningún sentido.
Mientras escuchaba esa frase Yuna se apresuró para ir a los dormitorios, pero mientras hablaban Kazuki había desaparecido debería de estar avergonzado por lo que se fue antes a casa.
— Diviértete.
Junko le dio la espalda diciéndole eso. Eran palabras secas, pero Yuna no se percató de ello.
Kazuki justo se encontraba saliendo de la escuela, por sur supuesto, para regresar a casa, y solo. Para poder evitar la mirada de Yuna se mezcló con los demás de la clase, salió al pasillo con cuidado sin ir demasiado rápido ni demasiado lento, esperando el momento. A estas alturas Yuna ya se habría dado cuenta, además de enojada o quejándose, posiblemente ambas, Realmente no es como si no quisiera regresar a casa con ella, se excusaba para sí mismo, solo que era un poco vergonzoso. Kazuki no había tenido ninguna relación con mujeres hasta ahora. No tenía nada que destacara desde las uñas hasta la punta de la cabeza, para contar su calificación era más rápido comenzando por abajo y tampoco es como si fuera bueno con los deportes, pero aun así, no es como si todo de él fuese malo, simplemente, era alguien simple y normal. Ni bueno ni malo, no tenía ninguna característica especial que lo hiciera resaltar, era de la clase de estudiante que terminaría graduándose sin llamar la atención.
Cuando Kazuki era pequeño era muy activo, antes de graduarse quería hacer algo con su vida, pero en cuanto se percató de su propio poder mágico, comenzó a ser mucho más tranquilo. A diferencia de los demás, la magia de Kazuki era aplastantemente inferior, la realidad era en este país aquellos con más poder mágico tienen ventaja en la escuela y en la sociedad, es decir, la línea de salida era diferente, además de que cuando fue admitido en la escuela de magia Aoi su estado de ánimo se hizo aún más sombrío, por ello pasaba su juventud sin gran ánimo, el poder mágico es de nacimiento así que a estas alturas no podría cambiar nada. Tenía la doctrina de evitar esfuerzos inútiles. Pero de pronto llegó un gran cambio a su vida esas eran ellas, y sin ningún precedente.
No había tenido experiencias cercanas con ninguna mujer, además de que Yuna era demasiado directa, siempre intentaba estar con él sin importarle la mirada de los demás, arrastrando a Kazuki a todos lados. Allí es donde él daba un paso atrás, era demasiado repentino, además, que de pronto una chica linda llegue a sus pies diciendo “soy tu esposa”… ¿hay algún humano que pueda aceptarlo como algo natural? Por supuesto, habrá quienes dirán “que suerte” pero desafortunadamente no era el caso de Kazuki.
Por supuesto, no era como si no comprendiera los sentimientos de Yuna, era inocente, sin maldad, era por eso que quería poner algo de distancia, quería algo de tiempo para poder acostumbrarse, solo era eso, posiblemente, solo eso.
Cuando se percató estaba caminando bajo una hilera de árboles, parece que salió de la escuela mientras pensaba, se dio la vuelta y apresuradamente se escondió en la sombra de un árbol, estuvo así por un tiempo, había podido ver la figura de Yuna que pasó de largo frente a él a paso rápido, ella se encontraba buscando a Kazuki. Espero hasta que se hubiera alejado, y después de corroborar que no lo notara comenzó a caminar. Se odiaba a sí mismo, ¿Por qué tenía que esconderse? Yuna solo quería caminar a su lado, no, esto también era vergonzoso. Si se volviera a enterar que se estaba escondiendo, comenzaría a hacer un alboroto, si fuera solo eso estaría bien, pero se pondría triste, al menos sabia eso. Siempre pasaba lo mismo, odiaba a esa parte de sí mismo.
Sería mejor que la siguiera ahora que Yuna se detuvo para cruzar la calle. De algún modo aceleró el paso, veía al frente pero realmente no había reducido demasiado la distancia, ella sorprendentemente caminaba rápido, en cuento intentó correr, un auto se detuvo a un lado de Kazuki, y de pronto abrió la puerta, un hombre enorme salió del auto, lo rodeó con el brazo y le tapó la boca.
— (¿¡He!?)
Intentó decir algo, pero la mano llena de vellos lo había agarrado muy bien.
— ¡Tráelo rápido!
Al dirigir su mirada a su izquierda, pudo ver un hombre sombrío al volante Su cabeza estaba llena de preguntas.., ¿Me están secuestrando? ¿A mí? Comenzó agitarse por reacción, pero lo abrían contenido con una gran fuerza, solo movía las manos inútilmente. Sin embargo al moverse desesperadamente su codo logró acertar a la nariz de quien lo sostenía, gimió y disminuyo su fuerza.
Kazuki logró liberarse, pensó que se había salvado y entonces escucho que el hombre del auto chasqueó la lengua. Al mismo tiempo su visión se desvaneció, pensó que le habían cubierto los ojos pero no había sido así, sus ojos por un instante se hincharon, su garganta dalia, sintió como si le metieran algo a la fuerza en la boca, le habían robado el oxígeno de sus pulmones, sintió como su lengua salía. Lo atacaron sensaciones siniestras, como si su cuerpo se inflara por dentro, sus ojos estaban a punto de salirse. Su garganta era comprimida, no podía hablar. Lo tomaron por los hombros pero ya no podía oponer resistencia, lo empujaron al auto.
— ¡Kazuki-san!
Escuchó una voz y al mismo tiempo el sonido de una explosión. El cuerpo de Kazuki salió volando por la onda expansiva rodó y chocó contra uno de los árboles, aún mantenía la conciencia, y el hombre que lo había tomado se levantó mientras sostenía su cabeza. Intentó acercarse una vez más a Kazuki, pero una bola de fuego sobre su cabeza volvió a estallar, tiñendo los alrededores de rojo. El hombre se rindió con Kazuki, y corrió hasta la parte exterior del auto, donde se escuchó el rugir del motor, el auto estaba medio quemado pero aun podía moverse.
— ¡Sube!
La voz molesta del conductor gritó, y el hombre saltó al asiento del copiloto, salieron a toda velocidad haciendo rechinar los neumáticos.
— Kazuki-san
Yuna se acercó corriendo con una expresión pálida. Pero Kazuki no respondía, solo observaba a la nada y lo movió tomándolo por los hombros.
— ¿Estas bien? Kazuki-san.
—…
De pronto se escuchó una voz a lo lejos.
— ¿¡Kazuki-san!?
— ¿Eh?... Ah.
Por fin pudo responder, y se dio cuenta que estaba atónito.
— ¿No estas herido?
— Um, bueno…
Debido a que había chocado contra el árbol tenía dolor en todas partes pero no era nada grave.
— ¿Y Yuna…?
— A mí no me pasó nada.
Volvió a ver el lugar en el que estuvo a punto de ser secuestrado y su cuaderno con las reglas de la escuela yacía en el suelo solo con marcas de quemaduras, fue una explosión de luz y sonido, pero realmente no tenía mucha potencia.
— Eso... ¿lo hiciste tu Yuna?
— No.
Lo negó mientras movía la cabeza a los lados.

— Yo también, este, estaba sorprendida, no pude hacer nada… lo siento.
Parecía sentirse impotente y frustrada ante la situación.
— No, yo tampoco hice nada.
Sonrió pobremente, a pesar de que asistía a una escuela de elite de magia el resultado era este después de todo.
— Pero entonces… ¿quién?...
Apuntaron a los que estaban por secuestrar a Kazuki, lanzando magia y además limitándose para que no ardiera, era un arte que las personas normales no podrían lograr. Volvió a ver al lugar en el que estaban y en algún momento apareció una persona.
— Arara, ya se fueron, un Mercedes 280SE, vaya clase de auto el que usaban, costara bastante reparar algo como eso.
Lo dijo bastante despreocupada.
— Sensei…
— Hola.
Ida Kaori sonreía mientras levantaba la mano.
● ● ●
— Vamos bebe esto.
Kazuki dio las gracias para después llevarse a la boca el vaso que tenía el logo de una tienda de té. Un ligero sabor a brandy recorrió por su garganta.
— Siento que sea de los baratos, la verdad es que no se diferenciar el té.
Dijo Kaori.
— No… está bien, gracias.
Aun aquedaba algo de Shock en su cuerpo, ahora no pensaba en nada llevando el vaso a su noca, del mismo modo Yuna tomaba de otro vaso mientras asentía en silencio. Los tres se encontraban en la casa de Kaori, después del incidente les dijo “por ahora vengan a mi casa para que se calmen” los dos asintieron una y otra vez, no quería regresar a los dormitorios para quedarse solo, agradecía la compañía de otra persona. Bebía lentamente del líquido marón.
— ¿Estas bien?
—… Tal vez.
No había confianza en sus palabras. Volteó a ver a los alrededores, se trataba de un departamento de una habitación con un techo alto. Sería que se acababa de mudar ya que muchas cajas nuevas se encontraban apiladas, dentro de ellas había toda clase de videojuegos. Kaori se sentó en un cojín en el suelo, mientras tomaba de una copa.
— Eso es…
— ¿Esto? Jugo de tomate.
Ella bebía del líquido rojo suspirando con alegría, después de eso se dirigió a Kazuki.
— La pasaste muy mal.
— Ee...
Movió la cabeza ligeramente, le era difícil creer que estuvieron a punto de .secuestrarlo.
— Recuerdas su rostro.
— No, para nada.
Eran hombres desconocidos, pero se percató de que no eran japoneses. Todo había ocurrido en un parpadeo, en un instante le taparon la boca, no podía moverse libremente, quería huir rápidamente como si fuese una película, pero eso le fue imposible, y mientras pasaba aquello no pudo hacer nada… si no fuera por esa magia ahora estaría en algún lugar desconocido… hasta que se dio cuenta.
—… Sensei.
— ¿Nn?
— ¿Fuiste la que me salvó?
La única persona que se encontraba cerca era Kaori Y ella levantó un poco los hombros.
— No importa quien haya sido.
Lo había negado, pero su tono de voz no hacía ver que quisiera que le creyeran, parecía que no quería que indagaran mucho en ello.
— De seguro vino a salvarte algún Clark Kent.
— ¿He?
— ¿O tal vez Ghost Raider? No importa, estas a salvo.
Después de eso hizo una sonrisa seca y Kazuki no preguntó más al respecto, solo le dio las gracias. Kaori terminó de beber su jugo de tomate a la vez que hacia ruido.
— Entonces, ¿sabes por qué intentaron secuestrarte?
—… ¿Sensei, no lo sabe?
— No, en serio no lo sé.
Kaori lo negó con la cabeza.
— Vi tus calificaciones, pero no son realmente sobresalientes, tu familia tampoco es adinerada, pareces ser solo un estudiante normal.
— Cierto.
Respondió con honestidad, él tampoco tenía idea alguna del motivo, el solo continuaba con su vida normal de estudiante de preparatoria, no se le venía nada a la mente.
— Pero…
Yuna comenzó a hablar.
— Kazuki san es un estudiante de la academia de magia Aoi. No lo habrán intentado secuestrar por eso.
— No es algo tan admirable como eso.
— Pero la sangre de Kazuki es la mejor del mundo.
— Ah, ya veo.
No estaba sorprendido pero ahora que lo pensaba podría ser cierto. Kaori inclinó la cabeza.
— ¿Eres el mejor del mundo?
— No, no es como si yo fuera el mejor del mundo, lo fueron mis antepasados.
El cuerpo de Kazuki, su sangre era muy especial. Sus ancestros comenzaban con Paracelsus, Twardowski von Ogończyk, magos excelentes de épocas modernas y antiguas, del este y del oeste, todo existía concentrados en sus genes. Es decir, si Kazuki tuviera un hijo, la posibilidad de que este fuera un mago de excelencia era bastante alta. El estatus social se era decidido por el poder mágico así que ese niño tendría un futuro asegurado y toda su familia prosperaría. Es por ello que la familia de Yuna le ordenó que se casara con él y Kuriko lo derribaba. Kaori escuchaba con admiración.
— Hee, eres asombroso, puede que sea por eso.
— Pero no es como si yo pudiera usar magia.
— Pero si tuviste ancestros tan famosos, creo que tú también serías bastante bueno.
— Aunque me gustaría que ese fuera el caso.
Kazuki tenía una expresión de odiarlo.
— ¿Cuantas veces puedes usar la magia?
Kaori preguntó.
— Tres veces.
—… ¿he?
— ¡Tres veces! Antes eran 8.
Por fin se desesperó, Kazuki tenía un nivel aún más inferior que el de las personas normales, era un poseedor de magia muy débil. Además de que solo 8 veces ya eran muy pocas, si termina por usarlas todas seria el fin.
— Bueno, eres sorprendente en cierto sentido.
Ella lo admiraba de una forma extraña.
— No tiene sentido. No puedo usarla.
— Si de todas formas no tienes deberías acabártelos.
— ¿¡Quieres matarme!?
Los humanos que terminaban usando toda su magia su cuerpo terminaba teniendo un gran cambio. Desaparecía, su cuerpo desaparecería convertido en polvo, ya sea desde el primer ministro hasta un trabajador de oficina, no había excepciones, era lo mismo para Kazuki, además no tenía ni idea como es que había llegado a esa situación. Eso quería decir que no importa que tan especial sea la sangre que corre por sus venas, por más tesoro que fuera, si usaba magia terminaría secándose, ese no era un tesoro.
— Así que no tiene sentido que me secuestren.
Estaba quejándose, el que podría convertirse en un mago, era el hijo de Kazuki, después de todo era mejor raptarlo que tomarlo para casarse y tener un hijo con él.
— Fum... ya veo.
Kaori asintió.
— Y Miyama, ¿cuántas veces puedes usar magia?
— Este… yo…
Volteó a ver a Kazuki.
— 210,000… veces.
La maestra se quedó sin habla y solo suspiró.
— Es bastante.
— Si… bueno…
— Dentro de la escuela eres de las mejores, nunca había escuchado esa cantidad.
— Casi no hay nadie con 200,000 después de todo.
Kaori estaba atónita, La academia Aoi era una academia para magos de elite, por lo que había estudiantes que superaban los 100,000, Kuriko y Rin también. Pero no había nadie además de ella que superara los 200,000. En la época actual, en cuanto un bebe nacía le revisaban de inmediato la cantidad de magia que poseía, mostrando el número exacto. Según los registros del gobierno, la mayoría rondaba las 20 veces, eran muy pocos los que superaban los 30,000. Alguien con 200,000 no tendría relación con las personas normales, los únicos que le igualarían serían las personas asombrosas que están grabadas en la historia.
— Es por eso que Yuna y yo no estamos equilibrados.
Kazuki se sentía ridículo, si decía 200,000 tendría que reunir a 50,000 de él para por fin igualar a una Yuna.
— Por supuesto que no, a pesar de ser muchas tiene sus dificultades, cuando era pequeña no tenía amigos que me hablaran, incluso mi papá me decía “si tienes tantas es porque te crio un demonio”.
— Un demonio sorprendente.
— Eso me lastimó bastante, no podía hacer nada para evitar sobresalir…
Yuna parecía consternada mientras hablaba.
— Ya veo.
Al mismo tiempo en que Kaori parecía convencida se escuchó el sonido del timbre, se puso de pie y se dirigió al teléfono que se encontraba en una esquina de la habitación, era el teléfono con un inusual sonido de timbre. Hablaba en voz baja por lo que no pudieron escuchar el contenido de la conversación, paso poco tiempo antes de colgar el teléfono.
— Bueno, fue une tragedia, hablaré con la policía, ahora les toca olvidar lo ocurrido, lo mejor será que duermas mucho.
— Soy un estudiante de preparatoria.
— No te preocupes.
Pero aun así estaba de acuerdo en olvidarlo, si se preocupaba por siempre terminaría enfermando.
— Por ahora mantente tranquilo.
Kazuki respondió “Ee…”, no había remedio con ir a la escuela, pero parecía probable que se sentiría mal estando en la calle.
—.. Los Boletos… se desperdiciaran.
Dijo Yuna desanimada, no sabía de qué era lo que estaba hablando así que preguntó.
— ¿Qué es eso?
— Los boletos de entrada.
Hablaba de los boletos de entrada para la exposición de Alemania que había recibido de Junko antes de salir de la escuela.
— El próximo fin de semana será el último día así que quería ir contigo…
— Pero, paso eso…
— Yo, quiero ir.
— No tiene remedio, iremos algún otro día.
— Kazuki san siempre dices eso pero nunca salimos.
Yuna estaba insatisfecha.
— ¿Y por qué no van?
Kaori dijo mientras abría otro jugo en caja que había sacado. Kazuki refuto sorprendido.
— Porque es peligroso…
— Bueno, es cierto, ¿pero es necesario un cambio de aires verdad? Si te quedas así enfermarás.
Señaló justo lo que le molestaba, es cierto, tenía confianza de que terminaría deprimiéndose.
— Hay un límite en lo que puedes estar solo, además estarás en medio de una multitud, ¿está bien verdad?
— Pero puede que sea peligroso.
— Entonces ¿qué te parece si vamos juntos?
— ¿Sensei también?
— Si, yo también tengo boletos, cuando le preste un videojuego a un amigo me lo regaló como agradecimiento.
Abrió una cajonera y sacó el boleto, agitándolo en el aire.
—Tengo varios, así que pueden invitar a los amigos que quieras, a, pero…
Pareciera que se acababa de dar cuenta de algo.
— ¿Sería malo si me interpongo en su cita?
Kazuki se apresuró a decir.
— No, no es una cita, no es eso, es de mucha ayuda que vengas con nosotros, en serio.
— ¿En serio? A Miyama no aparece agradarle.
A un lado de Kazuki que asentía se encontraba Yuna desanimada, entonces preguntó.
— Este… que tal si…
— No me importa.
Al contrario de sus palabras ella volteaba a otro lado.
— Pero creo que preferiría que fuéramos a solas.
— Sería más divertido su fuéramos todos ¿verdad? también podríamos platicar y comer.
— ¿Eso quiere decir que no quieres ir a solas conmigo?
Estaba bastante en contra, Kazuki se desanimó.
— No digas eso, entre más seamos mejor.
— Bueno, aunque no me importa.
Lo observaba con una mirada fría, hablaba como si no pudiera confiarse.
— Pero en cambio dentro de dos semanas en domingo saldrás conmigo.
— ¿También dentro de dos semanas?
— Así es, haré que me compenses.
— Um… entendido.
Asintió pobremente, estuvo a punto de ser secuestrado y en algún momento las cosas cambiaron a tener una cita, sintió como si lo hubieran engañado mientras que Kaori sonreía.
— Esta decidido, basta con que se diviertan, este domingo también iré.
—… Siento que estas planeando algo…
— No es nada, no hago nada de eso.
Lo negó exageradamente haciéndose ver más sospechosa.
— Solo diviértanse, pueden estar tranquilos, aún tienen tiempo así que vayan a elegir que ponerse, disfruten de su juventud.
Ella terminó de beber su jugo de tomate dejándolo de lado.
● ● ●
Casi al mismo tiempo, en otro lugar de la ciudad.
— ¿¡Pero qué demonios hiciste!?
La voz de enojo de Distel resonó por la habitación, sus ojos desbordaban ira.
— ¿¡Qué demonios tratabas de hacer!?
Vibel volteaba a otro lado y chasqueó la lengua, la manga de su camisa estaba quemada.
— Que importa, era un buen momento, así que creí que podría hacerlo.
— Las preparaciones en otro lugar están por terminar esta semana, creí haberte dicho que no le pusieras una mano encima hasta entonces.
— No soporto esperar, basta con atraparlo, lanzarlo en la camioneta y enviarlo a San Francisco, el resto lo harán los demás.
— Y como resultado nosotros que estamos en Japón seremos expuestos, solo acéptalo, podrían atraparte.
— Solo basta con que huya. Puedo a matar varios policías fácilmente.
— Estarían en guardia y no podrías volver a actuar en el país, que estúpida retribución.
— Que molesta…
— ¡Cállate!
Era tranquila, pero su voz era suficiente como para callarlo, solo emitía una intención asesina, la temperatura de la habitación cayó de golpe. Ella se sentó en una silla de madera.
— Te lo dije desde antes, está prohibido hacer cosas innecesarias.
Solo dijo eso y después guardó silencio.
— Pero…
La pequeña mujer que escuchaba en silencio abrió la boca.
— ¿Qué pasa?
— Vibel no se equivoca con lo que dice, no pienso ser flexible, pero deberíamos hacerlo mientras podamos.
Más que objetar lo decía como si la provocara. Debajo de su cabellera marrón, unos ojos negros brillaban.
— Fialka, no te pongas de lado de este estúpido hombre.
— Solo falló por casualidad, si hubiera tenido éxito no hubiera habido problemas.
— No tiene sentido suponer cosas que no pasaron.
— Puede que el domingo no vaya.
— Hace varios días parecía sencillo, pero en caso de que no tengamos contacto con nuestro objetivo, basta con que pasemos al plan vice, además dijiste que era seguro el fin de semana.
— Si pero…
Vibel respondió mientras se acercaba a la pared.
— … Los métodos de “él” hasta ahora han sido los más beneficiosos.
— Métodos estúpidos.
— No es si son estúpidos o no, es si funcionan o no.
— Entonces está decidido, no funcionan.
— Oye eso no es así.
— Escucha.
Ella no podía pasar a Vibel que protestaba, solo terminaba negándolo todo.
— Esta no es la Sierra Leona en donde estabas, no estamos atacando una mina de diamantes, tira esa costumbre de mercenario en áfrica.
— Pero… tu método es bastante extraño, preparando un gran escenario, incluso tomándote la molestia de decidir un día.
El estiro ambas manos.
— ¿Que planeas hacer teniendo un escenario tan grande? Es cierto, no es solo ese objetivo, es necesario crear células en este país por todas partes, pero lo mejor siempre es lo más simple, ¿o qué? ¿Este es el método que a “él” le gusta?
Después de esas palabras Distel cerró un poco los ojos.
—… Si quieres creer eso adelante, pero si se mezcla en la multitud, tú y yo no nos veremos sospechosos, es solo eso.
Ella dejo un espacio de tiempo.
— Esos estudiantes tienen escoltas.
Vibel se sorprendió.
— ¿Que dijiste?
— ¿No te habías dado cuenta? ¿Por qué crees que fallaste en capturarlo? Los estudiantes no contratacan. Aquellos son especialistas en magia trabajan de escolta, además, emanan el mismo olor que nosotros.
Al escuchar eso el cuerpo de Fialka y Vibel se quedaron rígidos, lo mayoría de los magos poderosos eran contratados por el gobierno debido a su habilidad e incluso hay quienes realizaban acciones ilegales.
— ¿De qué organización?
— ¿Ya te lo dije verdad? Tienen el mismo olor que nosotros.
— ¿Que tan hábiles son?
— Tanto como mercenarios de áfrica.
Era irónico, la cara de Vibel estaba roja y su dedo se torció de manera extraña.
— Maldita…
— Ya déjalo.
En algún momento Distel sostenía un arma automática, Sig Sauer P220 apuntando a la frente de Vibel.
— A esta distancia un arma es más rápida que la magia.
— Kgg...
El ex mercenario apretó con fuerza los dientes, viendo con ira a Distel.
— De todos modos, no hay cambios. Es todo.
Ella se puso de pie y dejo la sala. Al mismo tiempo en que abrió la puerta, Vibel escupió al suelo, y después pateo la mesa.
— No me gusta esa clase de mujeres.
Sacó una caja de puros españoles de su bolsillo con las letras COHIBA escritos en ella.
— Solo porque puede hacerlo un poco ya se cree líder, ¿quién se cree que es?
— A “él” le agrada después de todo.
— Kgg. ¿”Él”?
Vibel encendió un puro y el aroma comenzó a esparcirse por la habitación
— Él, él, él, incluso aparece aquí, lo detesto.
— ¿No lo has visto?
— No, maldición, todos apenas lo ven y ya no pueden decirle que no, incluso esa mujer de buenos aires, dijo su nombre mientras abría las piernas para mí.
Su voz parecía pesada pero no estaba enojado, era algo siniestro, claramente era una existencia diferente ese sentimiento de temor a lo desconocido.
— ¿Qué pasa con él?
Fialka continuó.
— Dices eso porque no te has encontrado con él.
— Al igual que yo es un hombre y un humano ¿verdad?
— No es así, parece que no lo entiendes.
Era una voz con lastima, más que querer enseñarle hablaba enorgulleciéndose.
— Él es humano, pero tiene un arte único, su voz, figura, gestos… Todo se compone de posibilidades calculadas, la palabra carisma es insuficiente, es asombroso, una vez que lo veas… le entregarás todo de ti.
Lo dijo como si estuviera eufórica, de seguro ella ya lo había visto.
— Hee... ¿tanto así?
La mujer de cabello castaño se quedó viendo a Vibel.
— Así es.
Él bajó los hombros con una expresión sombría.
— No lo entiendo, bueno, siempre y que me den mi dinero.
— ¿Pero al menos abras hablado con él no?
— No sé nada de él además de su voz, era una plática de un bono por un trabajo. Cuando estaba tranquilamente en Argentina de pronto uso magia y su voz resonó dentro de mi cabeza, era la primera vez que lo escuchaba tan claramente, y eso que no le había dicho nadie donde estaba.
Guardo silencio, como si se revelara, como si no pudiese creerlo y frunció el ceño.
— Da igual, siempre y que me den dinero escucharé lo que tenga que decir esa mujer.
Lanzó el puro al suelo, y lo aplastó.


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