Maburaho Volumen 1 - Capítulo 5
- yumenosubs39
- 1 mar
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Capítulo 05
Se escuchó el sonido de las olas, el sonido residual entraba por sus oídos, también pudo escuchar ligeramente el sonido de las gaviotas, al igual que un ligero temblor. Yuna abrió los ojos, estaba desconcertada debido a que había sido hecha dormir a la fuerza, estaba confundida, no sabía bien donde se encontraba. Trató de levantarse pero falló, el área por sus hombros dolía, cuando había tratado de huir del camión se había golpeado, no era como para haber gritado, extrañamente le llamaba la atención, no lo gustaba la idea de que le dejara alguna marca, pensó.
Poco a poco su campo de visión comenzó a aclararse, el techo era bajo, era una habitación cuadrada, las paredes y el suelo, todo era de madera, se encontraba allí en recostada en el suelo. Trató te levantar la cabeza para ver a los alrededores, pero no podía ver nada como una ventana, el lugar era sombrío, siquiera sabía que tan amplio era, no era solo debido a que se encontrase confundida.
Se volvió a escuchar el sonido de las olas, y el suelo se balanceaba de adelante hacia atrás.
— ¿Un barco?
Por fin comprendió, parecía que la habían encerrado en el fondo de una habitación de algún barco, no había manera de que hubiera ventanas. Se levantó lentamente, y en esta ocasión pudo lograrlo. No podía mover ambas manos, las tenía amarradas con una soga a su espalda, estaba firme, no parecía que pudiese desatarse, se presionaban contra sus muñecas, se sentía mal. Le dolían los hombros y las muñecas, pero por más que se preocupara no había nada que hacerle. Algún otro lugar que le doliese…
Y allí se dio cuenta, volteó a ver a su entrepierna… Lo había logrado de algún modo, su ropa no estaba en mal estado, estaba del mismo modo que cuando estaba en Harami, ni su blusa ni su falta estaban rotas, tampoco sentía dolor de haber sido violentada. Se sintió aliviada, no quería pasarla mal en un lugar como este, quería proteger eso.
Se escuchó un sonido afuera, y se sorprendió. Presintió como quitaban la llave, y la puerta de madera se abrió. Una mujer alta entró, estaba un poco oscuro pero logró ver su rostro, era la misma mujer que la había secuestrado.
— ¿Despertaste?
Era una voz fría, no tenía ninguna entonación, no era como si lo hiciera a propósito, desde antes era así.
— Tu…
— No hace falta que de mi nombre.
Ciertamente la habían llamado Distel, pero no parecía ser su verdadero nombre, se acercó y se puso de pie frente a ella, y al hacerlo, volteó a verla hacia abajo con una mirada fría con un poco de lastima, era una mirada como quien ve a alguien que va a morir, desvió la vista pero esos ojos se habían quedado grabados en lo profundo de su mirada, no desaparecía, esa expresión era como si solo siguiera las instrucciones de un manual, posiblemente también al asesinar personas. De pronto la atacó el miedo.
— ¿Tienes miedo?
Hizo una pregunta como si viera a través de ella.
—…
No respondió, o lo correcto sería decir que no podía responder.
—… Eres libre de guardar silencio, ¿o es que no puedes hablar? Bueno, estas teniendo una experiencia que las personas normales no tendrían, no pensaré mal si te quedas así todo el tiempo.
Era fría como siempre, era como si quisiera recordarle la situación.
— Seria más sencillo si te mantienes callada, pero si tienes algo de valor en tu corazón dilo aunque sea a la fuerza, aunque sea solo ese instante sabrás que estas vivía, por más anormal que sea, la realidad es la realidad.
Si, aquello que ella había hecho no era normal.
En la mañana se había despertado con normalidad, desayunó con normalidad, su desayuno era sopa de miso y huevos, en las mañanas siempre desayunaba comida estilo japonesa, después de eso limpió su habitación, se cambió de ropa un poco emocionada,, no tenía dudas con lo que usaría ya que la noche anterior ya había elegido, quería que le dijeran que era linda, y al final se lo dijeron, llegó junto con Kazuki a Harami, y en el lugar en el que se esperaban llegó Kuriko y las demás, habían muchas cosas que no había visto antes en la exposición, estaba viendo por todas partes, cuando de pronto todo se volvió negro, y al despertar estaba encerrada en un camión… intentó huir, pero al final la pusieron a dormir y ahora se encontraba en este lugar. Fue demasiado repentino, tanto como para no poder recordarlo muy bien, pero solo comprendía una cosa, había sido secuestrada.
¿Por qué había sido secuestrada? Hace poco estaba casi tocando a Kazuki. Sensei, Kuriko, Rin y ella misma pensaba que a quien querían secuestrar era a Kazuki, ¿entonces por qué? ¿Por qué había sido secuestrada ella? La misma pregunta que se hizo en el camión la volvió a atacar, ¿Qué estaba pasando? ¿Dónde se encontraba? Había demasiadas cosas que desconocía.
Cuando Distel estaba por salir de la habitación preguntó con todas sus fuerzas.
— Este… este lugar…
— ¿Nn?
— ¿Qué es este lugar?
Ella se dio la vuelta.
— Es un barco, creí que lo sabrías.
Distel volteó a ver el techo.
— Friedrich der Grosse[1], ese es el nombre del barco, se tomó la molestia de un viaje de ida y vuelta a Alemania.
Era un nombre que recordaba, era el nombre del barco que estaba en el muelle en la exposición de la gran Alemania.
— Fue construido para conmemorar 30 años de la independencia del imperio alemán, era algo para adornar la ceremonia del rey, se hizo a propósito de madera, y parece que ha viajado por el mundo, está afiliado a la naval, pero al ser de velas no participó en la guerra, al término de la guerra fue vendido de inmediato y terminó siendo parte del navío de Wilhelmshafen, y como lo obtuvimos para esto, lo usamos como parte de la exposición de la gran Inglaterra.
Con esto ahora sabia porque el interior era de madera, era un barco viejo.
— Ha pasado por muchas remodelaciones así que no queda mucho de su parte original, pero a pesar de que parece de velas tiene su motor.
Y por eso eran las ligeras vibraciones. Con algo así, les debió de haber tomado tiempo en llegar a Japón. Yuna pensó “Friedrich der Grosse” Kazuki también sabía que estaba en la exposición, si hubiera seguido con Kazuki quien quería entrar, tal vez se hubiera percatado más rápido de donde se encontraba. Distel continuó sin saber lo que ella sentía.
— Kaori y los demás nos siguieron en los aeroplanos pero eso fue solo un señuelo, incluso lo hicimos a propósito para que encontraron los boletos de avión, deberían estar jugando en el aeropuerto de Narita.
Yuna no entendía que era lo que ella estaba diciéndole, ¿Aeroplanos? ¿Narita? Distel río.
— Te habíamos subido a un avión, pero te bajamos de inmediato, y parece que Kaori y los demás pensaron que huiríamos por avión, así que si dimos vueltas por la capital en el camión fue porque queríamos hacer tiempo para corroborarlo, pero parece que no fue necesario.
La mujer rubia continuó.
— Este barco salió de Harami, se dirige a Vancouver pero no bajaremos, lo haremos hasta San francisco. En el aeropuerto de Nevada, Colorado… Después de eso… no importa si no lo sabes.
— No puede…
Si querer dejo salir su voz, sabía que se trataba de un barco, pero no creía que estuvieran demasiado alejadas de la costa, en una situación así sería difícil huir o pedir ayuda.
— Entonces, a partir de ahora…
— Te quedaras así todo el tiempo, después te quitaré las sogas, después de todo estamos sobre el mar, no hay manera de que huyas.
Con esas palabras tubo un poco de esperanza.
— Ups.
Distel torció ligeramente os labios.
— No pienses en usar magia de teletransportación ni nada por el estilo, si lo intentas la barrera de tres capas que rodea el barco terminara quemándote.
—…
Se deprimió, si pensaba más claramente, no había manera de que no hubieran pensado en una contramedida para algo como eso.
— Bueno, si te dieron algunas ganas de hablar es algo bueno.
Ella trajo una silla de una de las esquinas de la habitación que tenía respaldo, se sentó y cruzó las piernas.
— ¿Qué…?
— ¿Estas aburrida verdad? Te haré compañía.
Tal parece ser que ella había aceptado escucharla, aunque no pensaba que pudiese leer su corazón, tal vez estaría revisando a detalle sus expresiones faciales y tonalidad de voz, Pero Yuna no dijo nada, Aunque le haya dicho que la acompañaría, no le respondió, y según sus palabras, estaba la posibilidad de que algo extraño sucediera, incluso siendo una mujer inexpresiva como ella, debería tener algo que la enojase. El silencio continuó por un tiempo.
— Este…
Al final, Yuna perdió ante la curiosidad.
— ¿Qué cosa?
— ¿Por qué me secuestraron?
— ¿Qué harás sabiéndolo?
— Quiero saberlo, creo que es evidente.
— Aunque lo sepas no podrás contárselo a nadie.
Se tragó las palabras, era cierto, estaba sola.
— Pero aun así…
— Entonces te lo diré… realmente no lo sé.
Perdió el ritmo, pensó que había escuchado mal.
— Es cierto, nos dijeron que te secuestráramos, pero no escuché el objetivo, seria para bloquear el flujo de información a quienes están bajo órdenes, por lo que no me dicen y tampoco pregunto de más, ¿lo entiendes?
Ahora que lo recordaba, algo así estaba escrito en una novela de espías que había leído antes, aunque no le interesó mucho y no lo leyó ni a la mitad.
— Tu magia es sorprendente, pero en verdad no eres una “maga excelente” puede que haya algo además de eso, pero no lo sé.
— ¿Entonces porque a Kazuki?
— ¿Ese joven he?
Distel dijo como si recordara.
— Él también es necesario. Pero no es como si fuese así, las circunstancias cambiaron, ahora solo contigo estaba bien, él aun está en Japón.
— Ya veo…
Yuna volteó hacia abajo, escondiendo su expresión, pero Distel no dejo pasar ese gesto.
— ¿Estas más aliviada?
— He…
— Tu expresión cambió.
La mujer sostuvo ligeramente su mentón.
— Tienes una expresión de estar relajada, el nerviosismo en tu cuerpo se fue.
Era justo como lo decía, en el instante en que supo que Kazuki se encontraba bien, su cuerpo completo se relajó, el peso de su corazón desapareció.
— Que extraña eres, normalmente estarías preocupada por ti misma.
— ¿Eso es algo malo?
Se quedó callada, había olvidado de su posición, sin querer sonrió un poco.
— A quien apuntaban era a Kazuki-san. Así que pensé en querer que estuviese bien, mientras no le haya pasado nada a él no importa. Aunque puede que ya no vuelva a verlo…
Distel escuchaba con mucha atención las palabras de Yuna.
— No, puede que no sea así.
Sin pensarlo levantó la cabeza.
— Puede que ese chico venga hasta aquí.
— Ustedes… ¿planean capturarlo?
— No, seria por su propia cuenta.
Eran palabras inesperadas, pensó que estaba bromeando, pero no parecía ser así por su tono de voz.
— Shikimori, estoy diciendo que él vendrá por ti.
— Que,… si hiciera eso estaría feliz pero, pero, Kazuki no está acostumbrado a ese tipo de cosas,… aunque es lo mismo para todos.
— No, a diferencia de como se ve ese chico no es un debilucho.
— ¿Por qué... dirías algo como es…?
— Lo sé.
Su expresión no había cambiado, pero la interrumpió, sintió que era extraño, la primera vez que la veía y era la persona que la había secuestrado, pero aun así parecía prever los movimientos de Kazuki, tanto como para exagerar. Ahora que lo pensaba cuando la estaban secuestrando Distel se había topado de casualidad con Kazuki y una mujer frente a ella le estaba apuntando con un arma, antes de eso vio como ponía el dedo en el gatillo claramente tenía intenciones de disparar. Pero no lo hizo, debería de haber tenido tiempo más que suficiente, pero terminó retirándose llevándola consigo.
—… ¿no disparaste verdad?
La pregunta salió de su boca, las cejas de Distel se movieron, como si se preguntase “¿te percataste de eso?”
— Si.
— ¿Por qué?
— No hay ningún motivo, porque me dio la gana.
Después de eso cerró la boca, parecía estar pensando en algo.
—… Es cierto… sus miradas se parecían.
Dejo escapar eso.
—… ¿Se parecían?
— Lo había visto antes, esa cara de desesperación intentando salvarme, la determinación de no querer alejarse de lo preciado a pesar del miedo, sin importar ponerse en peligro, algo como eso.
Yuna no entendió de inmediato que era lo que ella estaba diciendo.
— Matías, mi verdadero hermano menor…
Cuando pronunció ese nombre, Distel mostró sentimientos por primera vez en su expresión, en realidad tenía algo de fuerza.
— Ese niño siempre me consolaba, al morir nuestro padre… aunque nos hallamos quedado solos los dos, él no había perdido la esperanza, el que me ayudo a entrar en la academia de magia de Hamburgo fue Matías.
La mujer de cabello dorado parecía estar viendo a algún lugar distante.
— La escuela no era realmente divertida, y me dijo que la priorizara, me contrataron en un trabajo relacionado con la política, pero aun así no era ningún trabajo limpio, era la Agencia Federal de Defensa Constitucional después de todo.
Ese era el nombre sencillo de la institución de defensa del país en el oeste de Alemania, Desafortunadamente Yuna no lo sabía.
— Fue justo después de que entrara, no era un trabajo del que me enorgulleciera. Pero aun así pudimos vivir mucho tiempo una vida tranquila.
—…
— No llegaba tarde a casa, pero justo ese día las luces de la calle estaban apagadas, estaba tan oscuro como para que nadie pasara, quien estaba frente a mí era mi anterior superior que se encontraba borracho, esperándo a que regresara junto con mi hermano menor.
Ella hizo una pausa.
— ¿Quieres escucharlo?
Yuna movió la cabeza a los lados en silencio.
— .. Mi hermano menor trató de protegerme, era un niño después de todo, lo atacaron violentamente y murió. El incidente estaba relacionado con la agencia así que fue sepultado… Cambié a Staj, seria porque buscaba venganza, y como una historia estúpida el este y el oeste de Alemania se unieron, y terminé siendo perseguida por traición. Terminé sin dinero y huyendo.
No había manera de que Yuna supiera las circunstancias de Distel, pero pudo imaginarlo.
— Aunque trabajara en el este de Alemania como obrera o escondida en algún campo de Ucrania no podía olvidarme de mi hermano pequeño. Su mirada en ese entonces, incluso ahora puedo recordarlo claramente… nunca creí que vería algo como eso en Japón.
—… ¿Fue por eso que no le disparaste a Kazuki?
— Puedes estar tranquila, la próxima no tendré piedad.
No la estaba alagando.
— Aquí también tengo mi misión, además, en Japón no ha sido la primera vez que he visto esa mirada.
Ella comenzó a decir algo inesperado, sintió un cambio extraño.
— Él también… era igual, inocente, con un brillo de determinación, por eso fue que me uní a la organización.
—…. ¿Quién es esa persona?
Distel no respondió, se levantó de la silla y abrió la puerta de madera, y cuando estaba por irse, se dio la vuelta.
— Te pregunto, ¿eres religiosa?
Yuna contestó con la verdad.
— No realmente.
— ¿Satanista?
Distel se rio irónicamente, pero de inmediato regresó a ser inexpresiva, y dijo.
— No importa a quien, por ahora ponte a rezar.
Yuna volvió a quedarse sola, cuando la puerta volvió a abrirse apareció un hombre joven, le dio Pan y leche, se trataba de Oguro quien le había ayudado en el camión. La desató para que pudiera comer y cuando pensó que la dejarían así, volvieron a amarrarla en cuanto terminó de comer, y cuando le dijo “me duelen las muñecas” Aflojó un poco la soga. Después de eso no pasó nada por un tiempo, sería que aún quedaban algunos efectos de la droga que tenía mucho seño. De seguro le habrían dado alguna droga fuerte a propósito, su cuerpo estaba entumecido, de seguro fue hecho para que no pudiese huir, debido a eso no tenía la intención de huir como en el camión. Dirigió su mirada al techo se quedó tumbada en el suelo, sabía bien que se encontraba sola, a pesar de ser una habitación dentro de un barco sentía que aún tenían algún plan escondido, sentía que se extendía hasta el infinito. Estando sola le pareció cansado pensar, pero recordó el tiempo divertido que paso con Kazuki en Harami, lo que hizo que su sensación de soledad aumentara.
¿Por qué la habrían secuestrado? no sabía el motivo por el que la habrían atrapado, esa mujer había dicho que no lo sabía, pero por más que lo pensaba no podía encontrar la respuesta, ¿la abrían secuestrado debido a que puede usar la magia más de 200,000 veces? Movió la cabeza hacia los lados, no debería ser por eso, eso también lo había negado esa mujer, no sabía la razón, pero aun así, dijo “no eres una maga excelente” que descortés había sido eso.
Seria debido a las olas que el bote se balanceó con fuerza, quería saber la hora, pero desafortunadamente al tener las manos atadas a su espalda no había manera de que pudiera ver su reloj, era un reloj pequeño de Mickey Mouse que movía sus manos dando vueltas, era viejo pero debido a que su papá se lo había regalado lo estaba usando. Comenzó a pensar en el rostro de su padre, como trabajaba dando vueltas por el mundo, no sabía dónde estaría ahora, la última vez que vio su rostro había dicho que se dirigía a México. Ahora que lo recordaba, aquel que le había dicho que criaba un demonio dentro de su cuerpo fue su padre… ¿A qué se habría referido? ¿Sería porque podía usar mucha magia? ¿En serio sería tan raro? Cuando estaba en primaria y la revisaron los doctores se sorprendieron, la verdad es que si era raro. Pero aun así era muy cruel que le dijera demonio, era como si fuese un ambiente en el que podría cometer algún crimen, era como si dentro de ella existiera otra personalidad, su padre no lo habría estado diciendo a modo de broma, el mismo pensaba en eso, pero aun así como ejemplo era demasiado malo. Cuando estaba pensando en eso, por fin se dio cuenta.
— (Podría ser que… esa sensación en el camión…)
Se escuchó un sonido. Abrió los ojos y aparecieron dos personas, una chica de cuerpo pequeño y un hombre latino. Estaba algo oscuro pero comprendió que la chica se trataba de Sumireko Junko, el nombre del hombre era Vibel.
— Ha pasado un tiempo Miyama-san.
Sumireko dijo con una sonrisa.
— Perdón por lo de Harami, te puse a dormir, me sorprendiste cuando me hablaste de pronto.
— Sumire-san…
Yuna abrió la boca ligeramente, pudo recordar cuando en Harami Sumireko la había secuestrado, pero era verdad que un día antes era una estudiante que tomaba clases con ella justo detrás de su asiento, no podía creerlo.
— ¿Por qué?...
— Ara, ¿no te has dado cuenta? ¿No te has dado cuenta de quién soy?
Yuna movió la cabeza hacia los lados, lo único que entendía es que no era su aliada.
— Bueno, entonces te lo diré, soy una integrante de la organización, para poder secuestrarte me tomé la molestia de transferirme a tu escuela, está bien si no te digo desde donde vine, aunque fue una surte que termináramos en la misma clase, nuestro asiento estaba cercas y pude vigilarte junto con Shikimori-kun. El único problema es que los estudios eran aburridos.
— Entonces, esos boletos…
— Si, eso fue para que fuese más fácil secuestrarte, pero no solo fue eso, además de que los aceptaste todo el tiempo estuve sugestionándote, de poco a poco. Quiero que me alagues.
Estaba orgullosa, estaba presumiendo justo frente a la persona que acababa de secuestrar, tenía una personalidad que no podía creer, Yuna tenía miedo. Sumireko solo sonreía.

— ¿Pero tú no me vas a elogiar verdad? Lo entiendo, pero está bien, a partir de ahora te llevaremos a américa, te investigaran, te desnudaran, te harán toda clase de experimentos, ¿es excitante verdad?
— Por supuesto que no.
Dijo en voz baja, mientras que Sumireko levantaba cada vez más la voz.
— Además de que le ofrecí a “él” un poco de tu cabello y un fragmento de tus uñas. Que asombroso.
Estaba excitada, extendió los brazos, lo decía como si fuera un sacerdote que anunciaba sus palabras. Yuna tenía miedo, y volteó la cabeza a uno de los rincones, de nuevo aparecio“él”, aquel que había mencionado Distel… ¿“él”? ¿Quien?
— Ya basta de platicar no crees, Fialka.
El hombre la interrumpió, volteando a ver sospechosamente a Yuna, Sumireko se percató de ello.
— Fialka solo es mi nombre clave, pero tampoco es como si Sumireko fuera mi nombre verdadero, tengo esta cara pero soy de Rusia, nací en Siberia.
Fialka significaba Sumire en Ruso, pero aun así, había rusos y alemanes, y por cómo se veía el hombre había nacido al sur de Europa, ¿sería una organización de varios países? Vibel salió adelante, y con esos movimientos, su cuerpo se endureció.
— Ya vamos a hacerlo.
— Adelante, es lo que “él” quería después de todo.
Yuna al principio no comprendía que es lo que quería hacer el hombre, pero de inmediato lo intuyó, una expresión llena de deseo, lo presintió y se encogió, emanaba perversión.
— No…
Dejo salir un grito y Sumireko escuchaba su voz satisfecha.
— Si, si, asústate más, sus órdenes son “hacerla estar en peligro” yo tengo algo que hacer así que los dejare solos, el resto lo hará Vibel.
Se alejó, y debido a que estaba amarrada con las manos en la espalda no podía huir, comenzó a arrastrarse hacia atrás mientras que el hombre se acercaba mientras se divertía.
— Entonces Miyama-san, adiós.
Sumireko la despidió con la mano.
● ● ●
De noche, en la bahía de Tokio resonaba el motor Turbomeca[1] un helicóptero francés tenía sus hélices girando, sobrevolaba hacia el mar moviéndose en línea recta. Kazuki gritó mientras sacaba la cabeza de la cabina.
— ¡Vaya que supiste que irían en barco!
— ¿No estaban ni en Haneda, Narita ni Osaka verdad? No creo que fueran hasta Kyuushu, en Choufu y Ryuugasaki no hay más que aviones chicos, así que en un barco, además de que si usar el Friedrich der Grosse sería lo más rápido para ellos.
Para no perder ante el ruido Kaori estaba gritando mientras controlaba el helicóptero.
— ¡Lo has hecho!
— ¡Hubiera sido mejor si nos hubiéramos percatado antes! ¡Esos malditos a pesar de ser alemanes salieron charlatanes!
Después de percatarse del truco en el aeropuerto de Narita, y al hacer una llamada se dieron cuenta de que el Friedrich der Grosse había partido, volvieron a subir al helicóptero, y debido a que no tenían tiempo para recargar gasolina, para reducir el gasto eliminaron algo de peso haciendo que el piloto bajara y fuese Kaori quien lo manejara. Afortunadamente no había casi nada de viento, y pese a que Kaori lo manejo peligrosamente pudieron despegar del aeropuerto sin problemas.
— ¡Ida Sensei un mensaje de Kuriko-san!
Rin le pasó la diadema con micrófono a Kaori, Kuriko se había quedado en Narita continuando con la recolección de información.
— ¡Si! ¿Sabes cómo están las cosas?
— Tengo información de la guardia costera, encontraron por casualidad un barco de reconocimiento con tres mástiles de velas.
— ¡Ese es! ¿Dónde se encuentra?
— Fuera de Chiba, han avanzado bastante, las coordenadas son…
Kaori se esforzó desesperadamente para memorizar el lugar que le había dicho Kuriko.
— ¡Gracias! ¡Vamos halla!
Kaori aumentó la velocidad, debajo de ellos pasaron por el faro de Nojimazaki eventualmente solo había el negro mar. Kazuki tenía fija la mirada viendo hacia el frente, pero ni siquiera podía distinguir el horizonte, no había luna ni estrellas, no podía distinguir entre el oscuro cielo y el mar.
— Shikimori, allí están.
Muy a lo lejos pudo apreciarse un punto de luz, que comenzó a parecer cada vez más grande, tomando la forma de un barco, al acercarse pudieron comprender bien que se trataba de las luces de navegación. El barco también se debería de haber percatado de inmediato de ellos el sonido del helicóptero era demasiado grande, además de que no tenía nada para amortiguar el sonido.
— ¡Aterrizaremos de emergencia! Tenemos que regresar con Yuna después de todo, Vamos a hacer un alboroto.
— Que especifica.
— De todos modos son unos novatos, da igual lo que hagan, además de que no me gusta hacer planes, es igual que con las vacaciones de verano, no hacía nada más que dormir y después de todo.
El cuerpo del helicóptero se inclinó, se acercó mientras formaba una media luna, la oscura cubierta comenzó a verse mejor, era extrañamente estrecha.
— ¿¡Bajamos!?
— Espera un poco… es difícil, es estrecho, y las cosas del barco estorban.
Además de que el mástil estaba estorbando en la cubierta, habían cosas como cuerdas y botes, al iluminar con la luz pudieron verse a los tripulantes dando vueltas. Kaori regresó el helicóptero.
— ¿¡Que hacemos!?
— Vallamos con un método alborotador.
Las revoluciones del motor cayeron de golpe, bajando la velocidad rápidamente.
— ¡Abre la puerta!
Kazuki abrió la puerta de aluminio, y el sonido del motor se volvió más fuete, entrando un viento cálido. Justo debajo se encontraba la cubierta del Friedrich der Grosse.
— ¡Shikimori! ¿¡Eres bueno saltando!?
Kaori gritó.
— ¿¡He!?
— ¿¡Que si has saltado!?
— Nunca había hecho nada como eso.
— Entonces es tu primera vez, ¡salta!
— .. He,… ¿¡Heee!!?
Debajo no se encontraba le mar, era la cubierta del barco, además de que era una altura de alrededor de 30 metros, casi lo mismo que un edificio de 10 pisos.
— ¡Rápido!
— ¿He? ¿Rápido? ¿¡Quieres matarme!?
Si saltara estaría en caída libre, estaría cayendo directo a la cubierta, terminaría aplastado al chocar contra el barco. Kazuki había perdido el impulso, inseguro, y Kaori dijo.
— Este bien, ¡lo lograras de algún modo!
— ¡Claro que no! Podrías usar algo como usar magia para que pudiera aterrizar…
— Aquí estoy ocupada pilotando, has algo por tu cuenta.
— ¡Al menos una cuerda!
— Que ruidoso, Kamishiro, derríbalo.
— Si.
— ¡¡Uwaa!
Kazuki gritó por el miedo y la cubierta del barco brillo, comenzó a escucharse un impacto como si golpearan con un martillo.
— Tch, están disparando.
Kaori se quejó, los tripulantes del barco se habían reunido disparando armas automáticas. Comenzaron a salir líneas de fuego desde las 8 direcciones, y le dieron en varias ocasiones al Helicóptero.
— Eso fue porque estaban perdiendo el tiempo.
— ¡Aunque me digas eso!
Ocurrió una pequeña explosión en el motor, y el sonido de las Hélices cambio, comenzaron a descender, dirigiéndose directo a la superficie del mar, no era como si fuese a propósito, estaban cayendo. Kaori golpeó la instrumentaría.
— Ya no tiene potencia, no ascenderemos, esto ya es chatarra.
— ¡Sensei!
La situación en la cola era extraña, el Helicóptero se balanceaba, en ocasiones se alejaban del Friedrich der Grosse y en otras se acercaba, el sonido de las armas continuaba atacando el Helicóptero, la parte externa estaba hecha un desastre.
— Shikimori, Kamishiro, sujétense a mí.
Se dirigieron al barco de madera.
● ● ●
— No… no vengas por favor…
Yuna dijo con una voz temblorosa.
— Detente por favor,… aléjate….
— Sí, sí, a si me gusta
Vibel sonreía, justo porque ella estaba reaccionando así que él estaba divirtiéndose, lentamente, avanzando, disfrutando del momento, Yuna retrocedía mientras movía las manos a su espalda haciendo que sus muñecas dolieran.
— Hay personas que dicen que hay que salir con las mujeres de manera igualitaria, esos tienen cerebro de sopa de miso. Lo divertido es menospreciarlas y usarlas a la fuerza, no es bueno contenerse.
El hombre se acercaba poco a poco, y Yuna se alejaba de igual manera, la perseguía a una velocidad muy lenta. No quería que la atrapara, sabía bien que era lo que estaba pensando ese hombre, como sea, tenía que huir. El hombre no corría, y aun caminando era lento, claramente se estaba divirtiendo, Yuna sabía que su desesperación era diversión para el hombre, no había manera de que se dejara atrapar por ese hombre, Ya no podía retroceder más.
— Llegaste a la meta, buen trabajo.
Vibel, como si riera.
— Ese es el final, gracias por viajar con nosotros, a partir de ahora viajaremos a un nuevo mundo de placer, aquellos que vayan a subir apresúrense…
Yuna quien encogía su cuerpo, fue perseguida por una mirada de deseo, su respiración comenzó a agitársele, incluso podía percibir su aroma corporal.
— Las chicas en Estambul me divirtieron, siempre se resistieron mientras lloraban al principio, una lloró de frustración después de que la golpee, la otra era divertida, estaba temblando, llorando siempre desde principio a fin, continuaba llorando y temblando al saber que era lo que le haría, y hasta me lo pedía “Please” pero que obra maestra, pensó que la escucharía “Please, please, mister”
La mano del hombre llegó al botón de su blusa.
— Hi…
Era una voz de miedo, y Vibel sonreía mientras la escuchaba, sus dedos comenzaron a dirigirse hacia abajo…
Cuando se escuchó un sonido y la puerta se abrió.
— ¡Vibel!
Un hombre entró, era el joven que le había traído la comida antes, se trataba de Oguro. Vibel claramente estaba descontento.
— No me interrumpas.
Le dijo al joven con una voz dura.
— No me hagas decirlo cada vez, déjala, tenemos prohibido ponerle una mano encima hasta llegar a San Francisco.
— ¿Ordenes de nuevo?
— Así es.
— Hee, a la mierda.
Vibel resopló.
— En el camión me interrumpiste pero esta vez no va a ser así, yo haré que esta mujer “este en peligro” me habían ordenado eso, ¿y quien crees que fue? Fue “él”, esa persona de la que ustedes ni siquiera dicen su nombre, ¿entiendes lo que significa Oguro?
Parecía que sus palabras tuvieron efecto, el hombre se quedó de pie como si lo hubiese golpeado un rayo, su actitud hasta ahora cambió, Vibel parecía satisfecho.
— Me lo dijo directamente, si lo entiendes entonces sal de aquí.
De nuevo se volvió hacia Yuna, y a su espalda se escuchó el sonido de la puerta al cerrarse.
—… No…
— Maldito, ¿a quien te estas dirigiendo?
Oguro sostenía un arma automática en su mano, y la boca del arma apuntaba directamente al rostro de Vibel.
— No saldré.
— ¿No escuchaste? Él fue quien me lo ordenó…
— ¡Apresúrate!
Si voz fue rápida, y al verlo bien la mano con la que sostenía el arma estaba temblando, y su respiración era entrecortada.
— Hee… ya le has disparado antes a personas pero aun así estás nervioso.
— Ra, rápido…
— Es una lástima, ¿por qué los Waiss man group usarían a un mocoso como tú? No lo entiendo.
— Cállate… sa... sal.
— Morirás.
El dedo de Vibel se torció de una manera extraña, y en ese instante Oguro soltó el arma dejándola caer al suelo, su cuerpo estaba petrificado como si se estirara, como si lo sostuvieran por el cuello. Cayó al suelo. Al final abrió grande la boca, sacó la lengua y dejo de respirar. Vibel levantó el arma y la guardó en su bolsillo, no vio ni de reojo el cadáver.
— Bueno, nos interrumpieron pero ¿qué te parece si continuamos?
Como si retomara las cosas un poco tarde comenzó a acercársele, su sonrisa no había cambado. El cuerpo de Yuna comenzó a temblar.
— Que lida resistencia ku ku ku.
En ese momento un enorme ruido hizo temblar el barco.
● ● ●
El Turbomeca se había estrellado en la parte frontal del Friedrich der Grosse, las grandes hélices que se habían desprendido habían cortado con la estabilidad del barco, la cola del barco había obstruido el área de desembarco, el cuerpo del helicóptero había golpeado la base del mástil principal y cayendo de lado, pero fue envuelto con el combustible prendiéndose en llamas, comenzando con un incendio.
Kazuki había sido lanzado a la parte trasera de la cubierta, se había golpeado pero de alguna manera logró mantener la conciencia. Volteó a ver a los alrededores mientras le dolía todo el cuerpo, y justo a su lado se encontraba Kaori, un instante antes de la colisión ella se lo había llevado con teletransportación.
— Sensei, ¿dónde está Rin?
— No lo sé, aunque es cierto que se teletransportó, pero no la traje hasta aquí.
Había un estándolo en la parte delantera, comenzaban a salir llamas del Helicóptero, además de que las llamas estaban extendiéndose, pudo ver como algunos tripulantes sacaban una bomba para apagar el incendio.
— Vamos, si nos quedamos aquí el enemigo nos encontrara…
Kaori se agachó.
— Se, ¡Sensei!
— Mierda.
Se quejó, estaba sosteniendo su propio estómago.
— Parece que me dieron entre el alboroto, había una barrera en el barco, a pesar de que la atravesamos fue un verdadero Shock.
Parece que debido al choque del Helicóptero la barrera se había roto un poco, de no haber sido así, ahora estarían quemados. Había mucho sudor en la frente de Kaori, parecía bastante doloroso.
— No puedo usar magia de curación, cuando nos la enseñaron me la pasaba jugando videojuegos después de todo.
Frente a ella había un set de emergencias, parece que también lo había traído con ella en el momento de la tele transportación. De no poder curarse, al menos tendrían que moverse del lugar, Kazuki tomó su brazo ayudándola a ponerse de pie.
— Sensei, sopórtalo por favor.
Kaori volteó a ver de reojo a Kazuki, y dijo sorprendentemente.
—… Tú… ¿querías tocar el cuerpo de una mujer?
— ¡No bromees! Aquí vamos.
— Hee te has vuelto un poco más hombre.
Ella alejó su mano de Kazuki y sonrió.
— Aun no he caído tanto como para depender de uno de mis estudiantes.
— ¿Estas bien?
— Si.
Kaori tenía un rostro como si no tuviera sangre pero se mantuvo de pie, parece que no había manera de que escondiera su dolor, mantenía su mano sobre su estómago.
— ¿No puedes usar magia verdad? Iré primero, sígueme.
— Pero, estás herida.
— Escucha lo que te dicen los mayores, vamos.
Comenzó a correr como para no pensar que se trataba de una persona herida, saltó a la puerta de descenso y Kazuki apresurado la siguió, saliendo de cubierta. Era un lugar algo oscuro, no tenían luces eléctricas, eran lámparas, Kaori continuó avanzando sin que le importase.
— ¿Sabes cómo es dentro del barco?
— Es igual a un RPG, es igual a un calabozo.
— El lugar en el que tienen atrapada a Yuna…
— Si estuviera en su lugar para que le fuese difícil de escapar, entonces en la parte delantera que está más abajo, de seguro en algún almacén del barco.
El piso de madera resonada cuando pasaban, desde hace rato se había escuchado algo como una alarma, de seguro para informar de los intrusos.
— ¡Halt! (alto en alemán)
Desde el frente se escuchó una voz, tenía un arma, no parece que habían descubierto su identidad pero a lo mucho sabrían que eran personas que venían en el helicóptero. Kaori movió la mano simulando un golpe a mano abierta lanzando una onda de choque, el hombre cayó al suelo con un grito.
Y como si hubiera sido una señal, los tripulantes del barco comenzaron a aparecer uno tras otro, rodeándolos y apuntándoles con armas.
— Waa.
A los pies de Kazuki había llegado una bala haciendo saltar fragmentos de la madera.
— ¡Shikimori! ¡Por aquí!
Kaori lo jaló del brazo. Bajaron por unas escaleras estrechas rápidamente, las balas los seguían detrás, Kaori lo volvió a mover la mano lanzando una onda de choque a las escaleras. Junto con un gran sonido, las escaleras se derrumbaron, deteniendo a sus persecutores.
— Bueno, algo como eso.
Ambos continuaron corriendo, de vez en cuando daban la vuelta engañando su ruta de huida. Los sonidos de los pasos de sus perseguidores comenzaron a escucharse cada vez más lejos.
— Los perdimos.
— No, parece que aún nos persiguen.
— Creo que ya va siendo hora, nos recibieron a disparos y si tienen esa cantidad de personas entonces…
Kaori se detuvo, y Kazuki estuvo a punto de chocar contra su espalda.
— Sensei, que…
Ella no pudo atención a lo que el trataba de decir, tenía la mirada fija frente a ella. Había alguien, estaría esperándolos, no se escondía, tenía la espalda en una puerta de madera detrás de ella, dentro de la oscuridad, viéndolos.
— Distel…
— Kaori, ¿todo este escándalo es cosa tuya?
La mujer rubia dijo para comprobarlo.
— Correcto, ¿me elogiaras?
— Como si pudiera hacerlo, un barco hecho de madera en estos tiempos es muy extraño, es una importante herencia cultural, después te haré llegar la factura.
— Si lo intercambiamos por Miyama no me importaría pagar.
— Hee, así que te tomaste la molestia de hacer este escándalo para salvarla.
Detrás de sus palabras había una extraña expresión. Kaori también la tenía.
— Creo que lo mejor es ir a lo grande. ¿A ti te gusta verdad? Salir volando desde un edificio en Dresde, y aquí con una batalla aérea.
— Solo me ponía a tu nivel, ¿eres una fanática de los videojuegos verdad?
— Bueno, sí, ¿podrías regresarme a Miyama?
— Es imposible, vete a casa.
— No tengo ningún modo de hacerlo, ¿si te dijera que está sé que está aquí qué harías?
— Haría esto.
La mirada de Distel brilló de un color dorado. Kaori lanzó de inmediato una onda de choque, y al chocar ambas magias se creó una explosión, Kazuki recibió el impacto del aire caliente y cayó al suelo. Lo tomaron del hombro y lo levantaron.
— ¡Huyamos!
— Sensei, solo es una…
— ¡No la subestimes!
Las paredes, el techo y el suelo estaban ardiendo, y no solamente estaban en llamas, habían sido convertidos en cenizas al instante, el olor a quemado llenaba el lugar.
— Uwa…
Era un poder impresionante, Solo con que Distel lanzara magia, los alrededores se habían destruido, si les hubiera tocado un poco hubiera sido el fin. Corrió con Kaori sosteniéndolo, no huían directamente, saltaron a un pasillo cercano. Si hubieran continuado corriendo de frente hubieran aparecido los otros tripulantes del barco, así que se apresuraron a doblar a la derecha. Cuando de pronto se escuchó un grito, Distel por error había lanzado magia a los tripulantes de barco, al darse la vuelta de reojo, pudo ver cuerpos calcinados con sangre mientras emanaban un olor. Kazuki comenzó a temblar, y Kaori dijo.
— Lo viste verdad, no tenemos oportunidad de ganar en potencia mágica, ahora solo podemos huir.
Distel volvió a disparar magia mientras que ambos corrían dentro del barco. El barco no tenía puertas ni plomerías, era un pasillo angosto, era un pacillo con el suficiente ancho para que pasaran las personas de uno en uno, si se encontraran de frente no había otra más que pelear. Subieron y bajaron escaleras pasaron por pasillos, y de vez en cuando se escondían. Pero aun así nunca se dieron la vuelta, después de todo Kaori parecía estar familiarizada con el barco.
Bajaron las escaleras en varias ocasiones, y como escucharon el sonido de pasos se metieron en una puerta que ya se encontraba abierta, era una habitación en donde se encontraban varias mesas y sillas., el techo era bajo, era una habitación inferior. Pudieron escuchar que su perseguidor bajaba las escaleras y Kaori frunció el ceño. Por el sonido de las pisadas eran varias personas, parecía que no era solo Distel. Deberían de haber muchos hombres ocupados con el incendio en la parte delantera, pero parece que aún tenían suficientes hombres. En esta ocasión Distel no estaba lanzando magia, podría ser que temiera hacer demasiados destrozos por fuego aliado. Y a pesar de que algunos tenían herramientas contra el fuego, la mayoría tenían armas. Entre ellos también había quienes usaban sub-ametralladoras. En comparación con ellos, no tenían ningun arma.
—… Puede ser un poco complicado…
La respiración de Kaori era agitada. Los tripulantes del barco derribaron la puerta de la habitación y Kaori lanzó magia de fuego, se agachó, y sería que se pusieron en guardia, ya que solo con el disparo de Kaori no continuaron entrando. Por ahora habían tenido un respiro, pero no tenían tiempo para relajarse.
— ¿Qué hacemos?
Kazuki preguntó.
— Veamos, por ahora robémosles algunas armas… kgg…
Las palabras de Kaori se detuvieron, y se apoyó en la pared, comenzando a descender lentamente.
— ¡Sensei!
Kazuki se acercó a ella. Tenía mucho sudor en su rostro y cuello, sus labios estaban azules, incluso para un novato podría decir que tenía una herida grave.
— Parece que también me duelen los órganos internos,… no debí de haber corrido
— Sería mejor que te recostaras un poco.
— No digas cosas imposibles, si me recostara aquí sería lo mismo que morir.
Kaori levantó su cuerpo a la fuerza, y movió la mano indicándole a Kazuki que se alejara. Del otro lado había algo de ruido, presintió como los tripulantes del barco se alejaban y en cambio una sola persona salió adelante.
— Kaori.
Era la voz de Distel.
— ¿Qué quieres?
— Si sales tranquilamente asegurare tu vida.
— Deja de mentir, me atacaste hace poco.
— Si sales junto con el chico no te haré nada.
— ¿Planeas llevarte a Shikimori?
— ¿Es mejor que morir verdad?
Kaori volteó a verlo de reojo, y Kazuki movió la cabeza hacia los lados en silencio.
— Parece que no eres popular, Shikimori dice que odia a las rubias, solo atraes a los hombres aburridos, que mala suerte tienes.
Dijo Kaori como burlándose, si el adversario hubiese perdido la tranquilidad podría verse alguna victoria, pero Distel no salía.
— Piénsalo bien, si quieres vuélvete nuestra alidada, no sé quién es el que nos contrató, pero ahora puedo asegurarte lo triple de lo que te pagan ahora, no creo que sea un mal trato.
Kaori se encogió de hombros.
— Oye, oye, no es típico de ti andar comprando, si estuvieras en mi posición, ¿caerías con algo como eso?
— Tienes razón, pero tengo algo más que decirte.
— ¿De nuevo me harás reír?
— “El” te está esperando.
Kaori guardó silencio al escuchar esas palabras, sería que recordó algo, entrecerró los ojos.
— Él no te ha olvidado.
Lo dijo en voz baja, no parecía ser una broma…
— ¿Te dieron ganas de salir?
—… Me niego.
Dijo Kaori.
— Me imagino que no ha de querer ver a mujeres como tú, no es bueno involucrarlo.
— En serio, tu perseverancia es igual que hace dos años.
La voz del otro lado se escuchó un poco pausada.
—… Entonces, adiós.
Escuchó como Distel les daba alguna orden a los tripulantes del barco, y sintió como la intención asesina aumento. Deberían de estar planeando entrar. Kaori se dio la vuelta y puso la mano sobre el hombro de Kazuki.
— Escucha, haré algo con esto, vete por aquel lado y busca a Miyama.
Señalo a una puerta que estaba al fondo.
— Pero, ¿y Sensei?
— Tonto, ¿por qué un estudiante se preocuparía por su maestra?
Kaori continuó.
— Vete de una vez.
— Sensei, su herida…
Ella aún continuaba presionando su estómago, incluso había sudor en su brazo, no parecía que le doliera pero era evidente que lo estaba soportando.
— Vete.
La voz de Kaori fue más dura.
— ¿Aun si te quedas aquí no servirás de nada verdad? Mientras estamos perdiendo el tiempo no sabemos que es lo que le estará pasando a Miyama. ¿Es mejor si actuamos separados cierto?
— Pero…
— Cállate, yo estoy más acostumbrada al infierno, una herida como esta es algo del día a día antes del desayuno, ¿o qué? ¿Quieres que te lleven aquí? Ambos serán tomados por ellos.
Dijo sin piedad, y Kazuki guardó silencio, Era justo como ella lo decía, podría ser que las posibilidades sean pocas, pero no había más que apostar por ello. No pudo responderle, esta maestra maniática a los videojuegos, tenía aplastantemente más experiencia.
— Vete rápido, de lo contrario…
Kaori dijo con una sonrisa.
— …Solo a ti te pondré cero en el examen de inglés.
— Ah…. Entendido.
Perdió los nervios, y su cuerpo se volvió más ligero. Kazuki pateó el suelo y jaló del pomo de la puerta roto. Detrás de él pudo escuchar el sonido de las armas disparando.
● ● ●
El suelo se inclinó con un gran sonido, sobre su cabeza se escucharon el sonido de las astillas de madera junto con gritos. Vibel que había llegado justo a su lado, perdió el balance, y cayó al suelo sin poder mantenerse de pie. Yuna continuaba moviendo sus brazos y eventualmente logró liberarse gracias a que Oguro se había tomado la molestia de aflojar el nudo, cayendo la soga al suelo. Se puso de pie, y Vibel por fin pudo levantarse. ¿Podría huir? No, la seguiría. Ella levantó su mano derecha, le llamaba la atención la barrera en la habitación, pero no podía hacer nada más que apostar.
— “¡Salamandra!”
Los espíritus comenzaron a concentrarse en su dedo, comenzando a brillar, y de inmediato se tiñeron de escarlata.
— ¡Si!
La “Salamandra” se alejó de su brazo, y se dirigió en línea recta a Vibel, terminó quemando su cabello.
— ¡¡Ggg. Oohh!!
Sus dedos también comenzaron a quemarse, el cabello, la piel... comenzó a percibirse un olor a quemado, levantando humo. Yuna desvió la mirada de la cruel escena, era algo que ella mismo había hecho, no podía evitar ser cruel al pensar en lo que estaba por hacerle aquel hombre.
Se dirigió a la puerta, parecía que esta había recibido algún impacto ya que estaba medio rota, el pasillo sombrío estaba igual de destruido. Comenzó a correr, tenía que huir de algún modo.
— Espera…
Escuchó una voz que le llamaba, y se detuvo. Vibel se encontraba de pie, su cabello estaba en llamas, su rostro y manos también, pero no parecía haber recibido demasiado daño.
— Perra… como te a través…
La expresión de Yuna palideció.
— (¿La barrera de la habitación?... no estaba rota…)
De seguro se había roto a medias, debido a eso a potencia de los espíritus invocados no fue suficiente.
— Me quemaste… hiciste algo estúpido.
Vibel dejaba salir esas palabras, entre enojado y humillado, su rostro ligeramente quemado se retorcía.
— Espera… te asesinare…
Comenzó a mover las piernas.
— ¡¡Nooo!!
Y Yuna comenzó a correr intentando superar el miedo.
● ● ●
El sonido de las armas de fuego se escuchaban cada vez más lejos, como si fuesen absorbidos por el pasillo de madera, eventualmente dejaron de escucharse. Kazuki dejo de correr apoyándose en una pared, se sostenía de un muro mientras se sujetaba el pecho, tratando de silenciar sus movimientos, Su corazón latía muy rápido, no podría tranquilizarse, no solo por haber estado corriendo, sino también por el nerviosismo. Se hizo pequeño y estaba temblando, los músculos de su cuerpo estaban respondiendo al nerviosismo. Hasta hace poco estaba junto a Kaori, antes de eso estaba Kuriko, incluso Rin, pero en esta ocasión se encontraba solo, había enemigos dentro del barco, no tenía ningún arma y no podía usar su propia magia. Las lámparas alrededor no iluminaban, se encontraba en la oscuridad, la madera su espalda era fría, y se si quedaba quieto lo atacaban el miedo y la soledad.
— Ha, ha…
Dejó salir una leve sonrisa, parece que ni siquiera podía hablar, y se sentó. Se abrazó las rodillas, quería recostarse, quería dormir, si hacia eso todo dejaría de molestarle, olvidar todo de una vez, quería encerrarse en un mundo solo para él mismo. Pero a pesar de eso, su pecho no lo dejaba, sus nervios regresaban con el sonido de los tambores, no podía detenerse, había decidido salvarla, no tenía más que creer en sí mismo.
Tomó el collar sobre la camisa que le traída dolor, se levantó, tenía que seguir moviéndose, tenía que buscar a Yuna. Comenzó a caminar, y se dio la vuelta. Escuchó unos pasos desde el camino por el que había venido, alguien lo había perseguido. No se trataban de varios, y no eran esas características pisadas pesadas de los tripulantes del barco. Eran unas pisadas correctas, con un fuerte sonido. ¿Podría ser Kaori? No, las de ella serían más violentas.
— (Esa persona me siguió)
Sin duda alguna era Distel, sintió un escalofrió recorriendo su espalda, la persona más peligrosa lo había seguido. Se apresuró y se quitó los zapatos, si corría podría saber su ubicación por el sonido de sus pisadas. Abrió la puerta que se encontraba frente a él, y entro rápidamente. Era una habitación con el techo alto. Había cajas y latas, además de costales con harina de trigo. Parecía ser el almacén de los alimentos. Volteó a ver a los alrededores, y se subió sobre una montaña de costales, se escondió en la parte de atrás de estos y se puso los zapatos. El lugar en el que estaba parecía inestable, tenía que sostenerse para que no se balancearan, si se cayeran lo encontraría sin duda alguna.
Los pasos se acercaron, llegaron justo frente a la puerta, parecía que se alejaban pero… se detuvieron. Abrieron la puerta, Kazuki dejó de respirar, escondiéndose entre los costales. La mujer rubia entró en el cuarto sin prisas pero sin moverse demasiado lento, en su mano izquierda tenía un arma. No parecía que fuera a inspeccionar la habitación, solo llegó hasta el centro y dijo tranquilamente.
— Sal de allí.
Kazuki se sorprendió, pensó que lo habían encontrado.
— Ahora es momento, sé que estas aquí.
Encogió más su cuerpo, puso su mano en la boca, no, aun no lo habían encontrado, ese era solo un engaño.
— Si no vienes encoches yo iré allá.
Tranquilízate, esa solo es una trampa para hacer que temas, no había manera de que supiera el lugar en el que se encontraba, solo estaba esperando a que apareciera. Se escucharon los pasos, el barco estaba tan silencioso que parecía que los disparos de antes habían sido mentira, podía escuchar incluso la respiración de Distel.
—… Y eso que te di la oportunidad.
Estaba hablando con un japonés extraño.
— ¿Queras resultar herido? ¿Nunca has recibido un disparo verdad?
Kazuki mordió la manga de su camisa para no hacer ningún ruido, estaba escondiéndose detrás de los costales de trigo para que no lo atraparan.
— Vamos, sal rápido.
Esa frase parecía tener más intranquilidad, no lo habían descubierto después de todo, si lo hubiera sabido hubiera disparado desde hace tiempo, no perdería tanto tiempo... Pero no podía quedarse así, si en verdad lo buscara eventualmente lo encontraría, era necesario que escapara de la habitación, ¿pero que podría hacer? No tenía ningún arma, y tampoco había ninguna cerca, solo tenía las manos vacías, a pesar de que fuera una mujer no pensaba que le fuese a ser fácil.
Al estar agachado detrás de los costales de trigo comenzó a verlos, parecían ser de américa, tenían grabada una marca de Carolina del norte.
Puso fuerza en su estómago, no tenía otra más que hacerlo, sacó solo un poco la cabeza y al comprobar la posición de Distel, quien se acercaba caminando, puso ambas manos en el costal y puso atención a los sonidos. Tranquilizó su corazón acelerado, los sonidos de las pisadas se acercaban, de poco a poco. Era un sonido de pisadas aplastante para sus oídos, y allí empujó con todas sus fuerzas los costales. Cada costal tenía unos 30 Kilos, la montaña de costales cayó como una avalancha dirigiéndose a Distel, pudo ver con claridad como sus cabellos dorados caían bajo aquello. El polvo de la harina de trigo se elevó, y su visión fue bloqueada de color blanco. Movió el polvo en el aire, atravesó los costales por encima y comenzó a correr, salió por la puerta que había dejado abierta.
— Hasta aquí llegaste.
Se escuchó un sonido, algo duro le presionaba la cabeza. Kazuki estaba sorprendido, por un segundo dejo de respirar, Distel quien se suponía debería de estar bajo los costales estaba recargada en la pared fuera de la habitación y le apuntaba con un arma.
— Admito que tienes valor, pero no deberías hacer nada para lo que no estás acostumbrado.
Es decir, desde el principio ella no había entrado en la habitación, uso una ilusión para hacerlo salir, habría sido a manera de provocación, Es cierto, ella no sabía el lugar en el que se había escondido, así que usó eso para ponerle la trampa.
Kazuki se maldijo a sí mismo, había caído espléndidamente, en serio, no estaba acostumbrado. Distel se alejó de la pared aun apuntándole.
— Este es el fin, Kaori está herida, ¿de seguro te rendirás verdad? Es la mejor manera para que vivas más.
Kazuki fue presionado por el arma y sin pensarlo retrocedió.
— Eres la gran cosa, a pesar de ser solo un estudiante de secundaria, que me persiguieras hasta aquí, ¿tan familiarizado estas con esa chica?
Sintió como si el fondo de la boca del arma con el que la apuntaban fuese infinito.
— Responde.
—… No estoy tan familiarizado.
— ¿Entonces por qué?
— Solo quería hacer lo que pudiera, quiero salvarla.
— ¿Estás enamorado?
— No lo sé… pero, quiero volver a ver su sonrisa una vez más, no es que me guste o no, quería ver a Yuna y entregarle esto.
Sostuvó con fuerza el collar. Kazuki se había decidido, salvaría a la chica que le sonreía a él quien no tenía nada de especial. No sabía si era solo por autocomplacencia, puede que ella en verdad solo este apuntando a sus genes, pero eso también estaba bien, le gustaba él, le mostró su expresión alegre, solo con eso era más que suficiente. Desde el día en que se encontraron en ese terreno baldío, desde que la vio allí, sola llorando, siempre había pensado que quería hacerla sonreír. Yuna había sido secuestrada con una organización desconocida, era estúpido pelear contra algo como eso, pero él pensó que tenía que hacer todo lo que pudiera. Eso era lo único que podía hacer. Distel no movía su arma.
—… Maldición, se parecen demasiado.
Dijo lentamente.
— Eres igual a mi hermano menor, tienes sus ojos, no es una lógica retorcida, moviéndose solo por su determinación, lo dio todo por rescatarme.
Kazuki no sabía que era lo que estaba diciendo, si acaso comprendía que la mujer frente a él lo estaba comparando.
— Incluso ahora lo recuerdo claramente, esa mirada observaba a aquel hombre, si pudiera regresar a ese entonces, pensaría en querer salvar a mi hermano menor, pero no puedo.
Puso el dedo en el gatillo y comenzó a ponerle fuerza. Kazuki sin pensarlo retrocedió aún más, su espalda chocó contra la pared, era un camino sin salida.
— No hagas lo que no puedes hacer, es porque puedes arrepentirte que es parte del pasado, los muertos no regresarán, esa organización desapareció el asunto, continuaron diciendo que había desaparecido del mundo, por eso es que lo olvide, traicionando al país, di toda la información que tenía, no era la gran cosa como para ser llamado una venganza, quería arrinconarme al punto de no arrepentirme, pero desde el momento en que se unió la parte este con la oeste todo terminó.
Parecía que Distel estaba pensado en algo, pero para Kazuki ahora no tenía el derecho de saberlo, solo pudo recibir los sentimientos, como si evitara los sentimientos dolorosos.
Volteó la cabeza, su espalda estaba chocando con algo, era una perilla de acero. En cuanto se percató de eso se dio cuenta de que no era una pared, se trataba de una puerta. Distel continuaba hablando, de seguro no a Kazuki.
— Yo quien no tenía ningún lugar a donde ir, fui salvado por “él” me dio un lugar al que pertenecer, fue por eso que… Había olvidado a mi hermano menor, hasta ahora.
Kazuki estaba buscando algo a sus espaldas y ella no se había percatado.
— Y… ¿qué es lo que planeas hacer conmigo?
— Dispararte, solo eso, no me importa si no existes.
— Planeas… ¿matarme?
— Si.
— ¿Entonces porque no has jalado del gatillo?
Distel tenía una expresión como si sufriera. Kazuki giró a la perilla, abrió la puerta y se dio la vuelta, cerró la puerta con todas sus fuerzas en la cara de Distel. Corrió, también se trataba de un pasillo, pero estaba completamente escuro, no había ni linternas ni lámparas, olía a agua, sus pisadas salpicaban al correr. El suelo se encontraba mojado, también sus pies, se resbaló y en cuanto puso las manos en el suelo… este se rompió. Se había abierto un agujero a sus pies, era por culpa del incendio, se trataba del agua que usaron tratando de apagar las llamas, no podía soportar el peso de Kazuki. Cayó al piso inferior junto con fragmentos de madera quemada y agua.
Su conciencia se alejaba por el golpe, de algún modo logró gritar, pero aun había enemigos, esa mujer se encontraba arriba. No podía perder la conciencia. Avanzó gateando, apresurándose aunque sea un poco. Parecía que Distel lo había perdido, no bajo tras él, era su oportunidad, podía escapar.
Y en ese instante, escucho algo frente a él.
— (mierda…)
La suerte no estaba de su lado, por fin había logrado escapar, pero parecía que habría más enemigos. Pero ese sonido se encontraba lejos. No se dirigían a él, más que eso, parecía un grito. Kazuki puso atención a los sonidos.
● ● ●
— Fuuu… ¿cuantos he derrotado?
Kaori se encontraba recostada a la fuerza en la sombra de un escritorio tenía varios dedos doblados.
— Bueno me la han hecho, pero como ataque de bienvenida no está mal.
Volteó a ver al suelo de reojo, allí se encontraban varios tripulantes del barco con armas en las manos. Kaori había enviado a otra parte a Kazuki, y comenzado a pelear mientras se teletransportaba por el barco, aunque diciendo eso, no se contuvo, fue diferente como hasta ahora, no tenía que preocuparse por ponerle atención a Kazuki. No veía a Distel, lo más seguro es que haya ido tras Kazuki solamente podía orar para que no lo atrapara. Tenía sudor en los brazos y el rostro, el cansancio se le estaba acumulando, tanto debido a la herida como por haber usado demasiado la magia, no era nada fatal, tenía rozones de bala por todas partes, estaba sangrando, lo había estado ignorando, pero de vez en cuando le daban mareos y ganas de vomitar.
Volteó a ver el arma que tenía en la mano, se la había arrebatado a uno de los tripulantes del barco, se trataba de una Browning Hi-Power, un arma demasiado grande en las manos de una mujer.
— Los tripulantes del barco deberían de haber tenido Cutlass como todos buenos piratas…
Verificó las balas del cargador, solo le quedaba un disparo, y contado la de la recamara tendría dos tiros, la cantidad de enemigos era claramente mayor. Entró un hombre de baja estatura, y Kaori sin comprobarlo solo jaló del gatillo, parece que le había dado en el hombro, pero parece que su enemigo lo había soportado, continuaba corriendo hacia ella, tenía gran espíritu. Como si no le quedara remedio volvió a disparar, en esta ocasión cayo derribado, ya no se movía. Debido al enemigo que había mostrado más agallas, había terminado sin armas. Dejo el Browning en el suelo, podría servirle lanzándola como si fuera una piedra, pero se percatarían de que se había quedado sin balas. Por ahora corrigió su respiración, pensando en que debería hacer ahora, podría continuar peleando usando magia, pero al final estaba sola, eventualmente la derrotarían.
— (Es patético, pero también podría rendirme…)
Pero eso sería hasta después de corroborar de que Yuna y Kazuki hubiesen huido.
— Sen… sei.
De entre los enemigos escuchó una voz que reconoció.
—… ¿Quién es?....
Lo sabía, pero aun así preguntó.
— Soy yo, Kaori Sensei.
Se trataba de Sumireko Junko, Una estudiante suya hablaba como si se divirtiera.
— Me preguntaba quién podría haber sido cuando escuché que habían intrusos, ¿cómo has estado?
— Cállate, ya vete a casa, ¿te toca la limpieza mañana verdad?
— ¿No te sorprendes?
— Bueno, algo.
Ya había comprobado que era la espía de los enemigos, además de que en esta situación no podía estar sorprendiéndose por cada cosa.
— ¿Qué quieres? Es la hora de que los niños vayan a dormir.
— Que fría, un estudiante tuyo solo está haciendo una pregunta.
— Afuera ya es de noche, si te quedas jugando tan tarde por la noche me pondré en contacto con tus padres.
— Ara, es normal para un estudiante de preparatoria desvelarse, ¿nunca has caminado por Chibuya?
— No he ido a una ciudad como esa.
Después de contestar Kaori, río ligeramente, estaban hablando de algo tonto, a pesar de que se estaba enfrentando a muerte con ella dentro del bote, no podía sentirse el nerviosismo.
— Es una pena, si no fuera por esta situación te guiaría por la ciudad.
— Creo que paso, si fuese iría sola.
— No puedes, Kaori-sensei, no regresaras a Japón después de todo.
— He ¿planeas pedirme que me rinda?
— No, no planeo hacer nada como eso, morirás aquí.
Sumireko lo dijo alegremente.
— Este es el ataúd de Sensei.
Pensó que había escuchado mal, pero desafortunadamente sus oídos eran buenos.
— No, espera, creo que es demasiado grande para mí…
¿Sumireko estaba escuchando lo que Kaori estaba diciendo? ¿Solo estaba alerta? De vez en cuando hablaba mientras su voz temblaba.
— No tengo un corazón tan grande como para dejar vivir a alguien, es un derecho que tiene el ganador sobre el perdedor, no hay algo tan estúpido como alguien sin bandos.
— ¿Qué clase de educación recibiste?
— Ara, una normal, ¿no has visto cadáveres congelados en Siberia? Congelador¿s desde el cabello hasta las uñas, no es nada extraño, teniendo una vida diaria como esa pierdes la humanidad rapiditamente.
Era una lógica retorcida de locos, está tomando un desastre natural y un asesinato como si fueran lo mismo, no había manera de que las personas que crecieron en áreas frías piensen igual, esa era solo la opinión de ella. Kaori movió la cabeza hacia los lados, dependiendo que clase de pasado tenga, crecería como una persona rara, el solo pensar que había una persona así en su clase, hace que se sienta mal.
— Bueno, Sensei, ¿estas preparada?
Volteó a ver a los alrededores, había un arma sin balas, además de un librero roto y las patas de una silla rota, además de que estaba herida. ¿Ella era hábil? Sería una estupidez pensar en eso. Kaori exhaló.
— Sumi…
— ¿Si?
— Estás reprobada en el siguiente examen.
Movió su mano derecha, levantando un estruendo y lanzo una onda de choque concentrándola en la parte del techo donde estaba Sumireko, la madera se derrumbó, y algunos tripulantes del barco cayeron. Había gritos de ira y confusión, Sumireko también había dicho algo, pero no la escuchó. Kaori salió huyendo.
● ● ●
Yuna estaba corriendo, debido al miedo no podía mover bien las piernas, pero estaba corriendo a la fuerza, no sabía en donde se encontraba ni a donde se dirigía, simplemente huía de Vibel. Sintió como si subiera las escaleras, presintió como si hubiera atravesado varias puertas, había perdido el sentido de la ubicación.
¿Por qué en barco estaba tan destrozado? No había señalamientos ni marcas, ¿a dónde estarían dirigiéndose todos? No comprendía nada, una vez regresando a casa no volvería a subir a ningún barco. Ese hombre, sin duda alguna la estaba siguiendo. Contuvo desesperadamente el pánico, las ganas de llorar y de gritar, era evidente. Ese lugar era una cubierta de armas, era más oscuro que otros lugares, habían cañones en el suelo por todas partes, Eligió una y se escondió en su sombra, eligiendo el lugar más oscuro. Dejo de respirar, trato de contenerse de temblar mientras tocaba el frio acero, pero no podía tranquilizar los latidos de su acelerado corazón, solo podía rezar para que no la escuchara.
— ¿Donde? ¿Dónde estás?
Era la voz de Vibel, hablaba con un japonés extraño.
— Sal… sal y divirtámonos.
Las pisadas se hicieron más fuertes, Yuna encogió su cuerpo.
— Oye, no puedes huir de este barco. Así que divirtámonos, me enamoré de ti, es en serio… después de todo eres la única que me ha quemado la cara.
Lamió sus labios, su respiración era agitada, esos gemidos que emitía de vez en cuando.
— Vamos, sal de allí, te hace sentir placer como nunca antes has sentid... te violaré y tu lloraras y gritaras, te golpearé, pero aun así no dejaras de llorar, te golpearé una y otra vez y continuaras gritando. Serás tan ruidosa que terminaré cortándote la garganta, comenzaras a escupir burbujas de sangre, yo quedaré completamente teñido de rojo, se sentirá bastante bien… definitivamente me vendré, entonces te decapitare, y luego meteré eso en tu boca vamos oye… ¡será genial!
Estaba riendo, no se alejaba de su oído, la desesperación y el miedo comenzaron a ascender de su estómago, no podía detener las lágrimas. Los pasos se acercaban cada vez más, se dirigía lentamente a donde estaba en línea recta sin cambios. Con los pocos nervios que le quedaban sabía que tenía que huir,… ya… ya… ya…
Alguien la atacó desde atrás tapándole la boca. No podía gritar, la desesperación se apodero de todo su cuerpo por un instante.
— Tranquilízate.
Esa persona dijo eso voz baja.
— Tranquilízate Yuna.
Kazuki dijo eso y alejó lentamente su mano.
— ¿Kazuki-san?
— Así es.
Yuna se dio la vuelta para estar frente a Kazuki, quien sonrió.
— Siento haber llegado tarde.
— Viniste… pero.
Ella habló con la voz aún más baja.
— Ese hombre, Vibel se está acercando.
— Lo sé.
Kazuki asintió.
— Los seguí, escucha bien.
Apuntó a la oscuridad detrás de él.
— Allí hay un agujero, se hizo cuando el Helicóptero chocó, después de eso sube a cubierta.
— Entendido… pero… ¿y tú?
— Iré enseguida, incluso yo no quiero hacerle frente a ese tipo.
Aun se escuchaban las pisadas de Vibel, Kazuki sostuvó el cuerpo de Yuna y Ella avanzó a gatas.
Kazuki volteó a ver como estaba Vibel, estaba buscando en otro lugar, no había llegado a donde estaban ellos. Se metió por el agujero tratando de no hacer ningún ruido, y en cuanto doblo las piernas y cruzó, Yuna lo abrazó.
— ¡Kazuki-san!
Puso su rostro en el pecho de Kazuki.
— ¡Viniste!... ¡Viniste!
Ella estaba temblando, parecía que no había podido con sus nervios al dar la vuelta, lo sujeto de la chaqueta y no parecía que lo fuese a soltar.
— Yuna, aún no hemos logrado escapar, puede que él nos siga, así que aléjate.
—… Si…
Los ojos de Yuna estaban rojos, y levantó la cabeza.
— Tenemos que huir de aquí…
— Así es, escapemos.
— Si.
Comenzaron a correr, pero de inmediato se detuvieron. Yuna y Kazuki estaban sorprendidos, viendo hacia el frente.
— Fin del juego.
La persona que hablaba tenía el cabello rubio, se trataba de Distel.
— Admito que eres valiente, es justo como lo pensaba.
Distel dijo eso como si recordara algo.
— Pero el mundo no es tan fácil como para que puedas lograrlo solo con eso, desde antes ha sido así.
Ella se acercaba como si se deslizara, Kazuki se puso de pie al frente tratando de proteger a Yuna.
— Déjalo, solo aumentaran los heridos.
—…
Kazuki fulminaba con la mirada a Distel frente de ella, y ella parecía recibir esa mirada. Sintió la presencia que alguien había bajado detrás de ellos, podría saber quién era sin siquiera darse la vuelta, se trataba de Vibel.
— Esta mujer me ha dejado así la cara… No me aburriré al violarla y asesinarla, Me divertiré con ella bastante en lo que llegamos a San Francisco…
—… No.
— Que importa.
Vibel tomó a Yuna por el hombro, y la hizo voltear a la fuerza.
— Que lindo rostro… divirtámonos desde ahora…
— ¡Detente!
Kazuki alejo a la fuerza a Yuna, se dio la vuelta para que Vibel no pudiera tocarla.
— Y tu quien mierda…
Tenía una expresión diferente, pero de inmediato regresó a la de antes.
— Hahaha, ¿ese mocoso he? Lo siento, si te hubiera secuestrado en ese momento como es debido esto no hubiera pasado, ahora no eres necesario.
Kazuki había puesto fuerza en sus piernas, y se había quedado de pie sin moverse.
— Hee… ¿un caballero que protege a su princesa? ¡No hagas cosas estúpidas!
Sintió como que algo golpeó a Kazuki al rostro, el puño de Vibel le había dado, derribandolo al suelo. En cuanto volvió a levantarse lo volvieron a golpear, trató de ponerse de pie y lo pateó, sentía un dolor intenso en el cuerpo no podía contraatacar, había una gran diferencia entre un profesional y un novato, seguía golpeándolo y pateándolo.
— ¡Kazuki-san! ¡Kazuki-san!
Yuna gritaba, mientras que él pensaba en una manera de hacer que escapara mientras soportaba el dolor. Pero allí no solo se encontraba Vibel, también Distel, a quien tenían acorralado era a él, ¿que podría hacer para salvarla?
La mujer rubia se le quedó viendo la escena con lastima, con una expresión como de nostalgia, como si recordara algo del pasado, era una mirada extraña…
Perdió toda la fuerza de su cuerpo.
— Hehe, toma esa.
Vibel reía, con su respiración entrecortada.
— No sé de qué clase de escuela de elite seas, al final de cuentas eres solo un niño.
— Ya déjalo.
Dijo Distel.
— También nos lo llevaremos, no lo mates.
— Que importa le enseñare lo duro que es el mundo.
— Detente, lo necesitaremos.
— Claro que no, ¿no importara si lo mato verdad?
El dedo del hombre se había doblado de una forma extraña, le mostró lentamente el dedo imbuido en magia.
— Te asesinaré… pero no solo eso, te cortare la cabeza, y antes de eso haré que veas como violo esta mujer…
— Déjalo Vibel.
— ¡Cállate! Tu no habl…
— ¡Detente!
Se escuchó un sonido metálico, y los alrededores se quedaron en silencio. Distel había sacado un arma, apuntándole a Vibel.
— Distel…
El hombre latino veía el arma que brillaba de negro, y a la mujer que la sostenía.
—… ¿Se te contagiaron los sentimientos?
— Aléjate de él, no hay necesidad de hacer eso.
— Tu… estas extraña.
— Cállate.
La voz de ella era clara. No tenía ni una pizca de duda, claramente estaba determinada al apuntarle a su compañero.
— Regrésalos.
—… Kgg, por eso no puedo confiar en las mujeres.
Vibel dijo como si lo vomitara, pero no se alejaba de Kazuki.
— Es como “él” lo dijo.
Los hombros de Distel se movieron.
— “Él” me pidió “Has que Yuna esté en peligro” pero no solo fue eso, me pidió que te vigilara, no sabía cuándo lo traicionarías, y me pidió que terminara contigo llegado el momento, ¿lo entiendes? Nadie confiaba en ti, que bueno, con esto se aclara la traidora.
—…
El rostro de Distel se puso pálido, casi se podía escuchar el sonido producido al morder sus labios.
— Tira el arma y tendré piedad, si haces eso puede que piense en no tomar su vida.
—… Cállate.
El arma se balanceó un poco, pero aún continuaba apuntándole a Vibel.
— Me decidí a que no se repetiría lo que le paso a mi hermano menor. En ese momento yo… yo no pude moverme, solo me quede viendo en silencio como golpeaban a mi hermano, ese hombre estaba interesado en los niños varones, simplemente me uso pero no me puso un dedo encima.
Esas palabras tenían sentimientos que provenían desde el fondo de su corazón, movió el arma y la fijo en su frente.
— Ya no me arrepentiré, no quiero hacerlo, aléjate de Shikimori.
—… ¿Qué cosa incomprensible estas diciendo?
Vibel se río, y puso las manos en sus bolsillos.
— ¿Entonces qué? ¿Planeas disparar?
— ¡Dispararé!
Resonó el sonido del arma, y el olor de pólvora se esparció por el lugar. Aquella que había recibido una bala y se encontraba en el suelo fue Distel. Había un agujero de quemadura desde el bolsillo de Vibel, y comenzó a sacar lentamente un arma.
— Oguro la tenía, ya veo, a esta distancia un arma es más efectiva que la magia, comenzaré a usarlas de ahora en adelante.
Escupió, las burbujas del líquido cayeron sobre la ropa de Distel. Vibel se volvió a Yuna y Kazuki.
—…. Bien… creo que va siendo la hora de la verdad.
Movió la mano con el arma, apuntándole, Kazuki pudo ver como tomaban por el brazo a Yuna. No le quedaba otra más que usar una de las pocas magias que le quedaban. Su cuerpo comenzó a calentarse, pero de pronto comenzó a atacarlo un dolor.
— No me hagas perder tiempo y esfuerzo mocoso.
El hombre movió el dedo, y Kazuki sintió como si le apretasen el cuello. Algo había entrado en su sistema respiratorio y robado todo el oxígeno sin piedad alguna. Los ojos comenzaron a moverse intentando salir, sus pulmones eran presionados, no podía respirar.
— Está es mi habilidad especial y está es una versión especial.
Le picaba alrededor de la garganta, no entendía que pasaba tampoco podía hablar, su conciencia se estaba oscureciendo por su cuenta.
— ¡Kazuki-san!
Yuna corrió para acercársele, cuando trató de ayudarlo Vibel no la dejó, la pateó mandándola a volar.
— Tu espera, después te daré toda mi atención.
La presión en el cuello de Kazuki era fuerte.
— ¡Ka…!
Pudo hacer un leve grito. Parece que Yuna lo escuchó, y movió sus labios.
— (Como te atreves… Kazuki-san…)
Por algún motivo presintió que esa voz se encontraba demasiado lejos, los alrededores comenzaron a iluminarse, sintió que era demasiado brillante.
● ● ●
— Kaori-sensei, ¿a dónde vas?
La voz de Sumireko resonaba.
— (Ya lo sabes)
Kaori le respondió internamente, después de haber dado el impacto, se dirigió cayendo a la habitación de al lado. Quería huir más, pero le dolía todo el cuerpo y ese era su límite, al igual que la habitación anterior esta era oscura, pero más angosta. Le llegó el olor a quemado de alguna parte, el fuego debería de estar extendiéndose, parece que venía desde la parte frontal del barco. Sumireko entró lentamente por la puerta que había dejado abierta, no se veían los tripulantes del barco, sería que perdieron la conciencia debido a la madera que había caído, parece que Sumireko se había retirado, y aunque no podía decir que fuera conveniente, parece que solo quedaba ella. Volteó a los alrededores buscando algo como arma, y se sorprendió. No había nada, Solo estaba el muro el techo de madera destruidos, pero no había nada que pudiera tomar, era una habitación inútil. No había nada para esconderse o usar como escudo, de entre todas las posibilidades había terminado huyendo al peor de los lugares.
— Ara, sensei, ¿aquí estabas?
Dijo Sumireko con una expresión alegre, después de pensar un poco Kaori se dirigió hacia un muro.
— Moo, no deberías hacer eso, resistiéndote inútilmente.
Era un tono de voz como si estuviera jugando, se acercaba lentamente.
— Estas hecha una montaña de sangre y huesos rotos, no deberías moverte sin antes sanarte, si tienes mala suerte tus músculos se desgarraran, tu sangre no parara de salir.
— Gracias por la advertencia, ¿podrías llamar a un doctor? De preferencia a Akai del aula de enfermería.
— Ah ¿Te gusta Akai-sensei?
— No, lo detesto, me gustaría lanzarlo al mar al igual que a ti.
— Parece que no te has lastimado esa boca.
Piso su pie derecho.
— Hi…
Y un grito salió de su boca.
— Que grito tan poco femenino.
Gro su zapato que tenía una herida como si se lo torciera,
— Fu, fu, Kaori-sensei que divertida.
Sumireko llevó la parte trasera de su mano a su boca.
— Sería una lástima matarte así, ya sé Sensei, conoces Sokutenbokou?
—… No….
— No deberías hacer eso Sensei, eres una maestra después de todo, era una emperatriz, tenía el derecho de asesinar a los que se le oponían, incluso cambió el nombre de su país.
— Detesto la historia mundial, me da flojera recordar las fechas y es aburrido.
— Esta historia es divertida, la emperatriz decía que las demás le estorbaban, y las puso en botellas, cortándoles las manos y piernas.
— Wee…
Debería de ser una historia de hace mucho tiempo, comenzó a sentirse mal.
— Kaori-sensei, te haré lo mismo, te pondré en alguna botella para que todos podamos verte, si te damos algunos nutrientes por intravenosa, podrás vivir mucho, ¿qué te parece?
Tenía una gran sonrisa, tenía la misma expresión como si fuese de compras o el hombre que le gustara le dijera alguna broma, solo su frase era de una loca.
—… No bromees.
Respondió Kaori.
— No tendré piernas ni manos, ¿cómo se supone que jugare videojuegos? Aún no he jugado el Gundam de PlayStation 2 si quieres convertirte en un Daruma hazlo tú, con esa cara podrás alegrar a cualquiera
La expresión de Sumireko se endureció soltó su pie y dirigió la palma de sus manos hacia arriba.
—… Sensei, ¿piensas ser piadosa conmigo?
— ¿Eso es ser piadosa? Además, detesto que las personas como tú me llamen por mi nombre.
En la palma de la mano de Sumireko comenzó a reunirse la luz, aumentando cada vez su brillo, creando una esfera de luz. Aplastándola con las manos.
— Nada de orar, morirás.
En el instante en que bajó la esfera de luz que se encontraba en sobre cabeza, la mirada de Kaori se fijó detrás de Sumireko. Había una pequeña chica, era hermosa, su ropa estaba rasgada en varias partes, Había sangre recorriendo por su dedo, sería que había llegado de alguna herida de la parte de arriba, además, en su mano se encontraba una espada japonesa, la sostenía con fuerza.
— Kamishiro…
Rin se acercó más rápido de lo que Kaori susurró su nombre. Sumireko se dio la vuelta lanzándole la esfera de luz, pero Rin aun en carrera blandió la espada, la luz de magia se dispersó frente la Katana. Ella se acercaba a gran velocidad, y Sumireko comenzó a crear otra esfera de luz desesperadamente, pero en ese momento la espada japonesa ya la había alcanzado.
—…!!

Blandió una vez el acero color plata, y un grito que ni siquiera parecía grito resonó en el lugar, la estudiante nacida en Siberia cayó al suelo y ya no se movió.
Rin guardó la espada en su vaina y se acercó a Kaori.
— Sensei, ¿cómo se encuentra?
— De lo peor
En el instante en que pensó que la habían salvado, un intenso dolor comenzó a recorrerle por todo el cuerpo, era como si una orquesta completa estuviera haciendo un escándalo.
—… Pero aun así, ¿dónde habías estado hasta ahora?
— En el mar. Fui teletransportada al mar, estuve nadando todo este tiempo, después de subir al barco llegue aquí.
— Entonces hiciste algo sorprendente, ¿ya no había enemigos?
— Había, mande a volar a los que me tope.
— Jeje.
Rin estiró el brazo, y Kaori se puso de pie mientras sostenía su estómago.
— ¿Puedes caminar?
Después de levantarse gracias a la mano de Rin se apoyó en la pared.
—… Que tengas que ver por una maestra…
Solo dijo eso, y perdió las fuerzas.
— Se desplomo…
Le prestó una mano de nuevo, y la llevó en su hombro, logrando mantenerse de algún modo. Kaori vio a Rin de reojo.
— Ella… ¿está muerta?
— No, solo perdió la conciencia, ¿la salvamos?
—… No, déjala allí.
Comenzaron a caminar, cada vez que daban un paso, Kaori gemía de dolor.
— Ah… llévame hasta la cubierta del barco, debería de haber un bote en la parte trasera, podríamos usar eso, esperaremos allí a Shikimori.
— Si
— Que buena chica, cuando lleguemos a casa te daré un juego de la Famicon “Obake no Q-taro: WanWan Panic “
— Odio los videojuegos.
— Ah, ya veo…
En ese entonces se escuchó un ruido sordo sobre ellas, y no solo una vez, era un ruido continuo, y en cuanto pensaron que el ruido haría que algo de madera se desprendería, el Barco se inclinó bastante hacia un lado.
— ¿¡Pero que!?
Estuvieron a punto de caer, Kaori susurró, y parece que Rin tampoco lo sabía, solo se quedaron observando el techo.
—… Kamishiro, olvida lo de ir a cubierta, vayamos a ver que fue eso.
● ● ●
Yuna estaba brillando. Pero no podía decírsele simplemente brillar, ciertamente estaba emitiendo luz, pero no se sentía que deslumbrara, era como un brillo oscuro. Yuna comenzaba a hincharse mientras brillaba, todo su cuerpo estaba envuelto por algo como partículas negras pegajosas, haciendo que pareciera que su cuerpo había crecido, eso estaba tomando forma de humano, y no parecía detenerse.
— Pero… que mierda…
Vibel retrocedió, esa luz que emitía su cuerpo era escalofriante. Las motas de luz negra habían llegado hasta el techo, y seguía haciéndose grande. Comenzó a escucharse el ruido de la madera crujiendo, la luz comenzaba a atravesar el techo, abriendo un agujero mientras esparcía fragmentos de madera. Kazuki solo podía ver aquello sin pronunciar palabra, incluso el dolor de haber sido golpeado parecía ser algo de hace mucho tiempo y olvidado. La expresión de Yuna era pálida, podría decirse que no tenía sangre, sus pupilas negras y grandes habían cambiado a un color escarlata como si estuvieran ardiendo.
Kaaa….
La concentración de luz estaba rugiendo, destrozó los muros, atravesó el techo, dobló el suelo, parecía una bestia salvaje, dispersando luces negras por todos lados. Esa figura de una bestia loca, una bestia, un demonio.
Kazuki recordó su enorme poder fuera de lo normal, ese poder mágico de 200,000, y las palabras que había mencionado que su padre: había criado a un demonio. Dentro del cuerpo de Yuna había algo que no era humano. Todo el barco se balanceó, y el agua comenzó a entrar por las aberturas de las paredes. Esa destrucción que no sabía detenerse, siempre gritando, había hecho que el barco se inclinara sin regresar a la estabilidad y comenzaban a hundirse lentamente.
— Kk--- monstruo…
De seguro el que más entendía la situación de los que estaban en el lugar seria Vibel, por fin había en tendido el significado de la orden que le dieron, la de “Hacer pasar por peligro a Yuna” el objetivo de la misión era corroborar su despertar, solo eso, por ello es que la idea era secuestrar a Kazuki y no a ella. Pero no le habían dado la libertad de decírselo a nadie más, El brazo de Yuna se movió, ese esos movimientos mostraban claramente que estaba en trance, el remolino de luz atacó a Vibel.
— ¡Ahh…!
El grito solo duro un instante, fue tan rápido que no le dio tiempo de esquivarlo, levantó el cuerpo de Vibel, golpeándolo, atrapándolo por la cabeza y alzándolo, azotándolo una y otra vez contra el suelo. El hombre ella había perdido la conciencia, sus brazos y piernas del hombre colgaban, pero el brazo de luz no detenía sus movimientos.
— Ya basta…
Kazuki dejó escapar unas palabras.
— Ya basta, Yuna, ¡detente!
El golpeado Vibel aún no estaba muerto, era el peor asesino, pero el sentimiento de no dejar que Yuna se convertirá en una asesina lo llenó.

Los movimientos de la luz se detuvieron. Soltó al hombre, y entonces extendió su brazo hacia Kazuki.
— ¿Yu… na?
Los ojos de Yuna aun emitían esas llamas, Kazuki vio esa mirada como si disparara, Kazuki retrocedió. Se escuchó un estruendo, y el lugar en donde se encontraba de pie había un agujero. Sintió un escalofrió en su espalda, si se hubiera quedado allí su cuerpo hubiera sido destrozado, Yuna retrocedió su brazo y el monstruo de luz hizo lo mismo.
— Yuna, ¿no me reconoces? ¡Soy yo!
Ella no lo escuchaba, estaba envuelta en movimientos destructivos, asesinar, destruir el barco, de seguro no se detendría hasta haber hundido el barco, esa soledad tras haber sido secuestrada, el miedo hacia Vibel, la ira de haber herido a Kazuki, hacían que se moviera ciegamente
— ¡¡UAAAAAAAAAAAAA!!
Yuna gritó, la luz rugió, el remolino de luz se acercaba a Kazuki. Recibió el impacto y lo mando a volar, dio varias vueltas en el aire y cayó sobre su espalda, se golpeó la cabeza y su visión comenzó a oscurecerse, estaba perdiendo la conciencia.
— Eh... pero que… es eso…
Era la voz de una mujer, Kazuki retomó algo de su conciencia, pudo ver a Rin sosteniendo a Kaori. Ambas estaban aturdidas ante la enorme luz de la Yuna transformada en Kishin[1]
— Sensei, Rin-chan, ¡cúbranse!
Estaba en Shock por haber sido lanzado, su voz era débil, no llegó a ellas. Yuna se acercaba, seria que estaba decidida a destruir todo lo que entrara en su campo de visión, ni siquiera se percataba de las personas que conocía. Levantó el brazo, y puso fuerza para aplastar a Rin y Kaori.
— ¡Detente!
Kazuki movió su cuerpo ignorando el fuerte dolor, corrió hacia ambas derribándolas, un aplastante viento paso por encima de su cabeza, y junto con un intenso dolor sus topas se desgarraron, dejándole una marca. Terminó boca arriba, y vio a esos ojos en llamas.
— ¡Yuna!
La luz no se detenía, se hacía cada vez más grande, planeaba asesinarlos a los tres. Ella extendió sus brazos lo más que pudo, el poder mágico desbordaba, conteniendo esa magia el viento se convertía en una tormenta cortando los alrededores como si fuese un látigo, que se dirigió a Kazuki. El presentimiento de muerte lo atacó.
— (Yuna no se detiene… ¡pero la detendré!)
Despejó la desesperación y puso fuerza. Su cuerpo se volvió más ligero, Las últimas 3 veces que podía usar magia Kazuki… podría hacer que su cuerpo volara hasta la luna o cambiar la estación, su magia muy potente. La primera vez que conoció a Yuna, hizo que nevara en toda la región de Tokio, pero no sabía si pudiera detenerlo con ese poder.
— Detente, ¡Detente!
Concentró su magia en un solo punto, y entonces…. Se escuchó un sonido, algo saltó desde su pecho, era un pequeño brillo, dio vueltas en el aire, y entonces cayó. Solo eso.
Pero solo con eso el torbellino de luz se distorsionó. La enorme bestia perdió su forma, comenzando a dispersarse como motas de luz, siendo absorbido por el cuerpo de Yuna. La tormenta se detuvo, Y ella cayó al suelo.
Kazuki sintió como si Yuna callera en cámara lenta.
— ¡Yuna!
Trató de levantarla, si cara estaba pálida y su cuerpo frio.
— Espera… ¿eso era Miyama?
Dijo Kaori mientras levantaba la cabeza con temor, parece que no podría creer que esa bestia descontrolada fuese Yuna.
— Si…
No se presentía para nada la bestia, en ella quien se encontraba con los ojos cerrados, era solo una chica normal.
— ¿Está bien?
— Está bien, pero perdió la conciencia, Rin-chan, ¿puedes usar magia de curación?
— Un poco.
Los tres rodearon a Yuna, la recostaron boca arriba, y Rin acercó su mano.
— No se muevan.
Una sombra que se encontraba debajo de las escaleras destruidas comenzó a hablar. Se trataba de Sumireko. Su cabello estaba alborotado, su ropa desgarrada, parecía que no estaba herida. Había despertado, escuchó los ruidos de la batalla, y había llegado hasta allí. La mirada con la que veía a Kazuki y los demás claramente albergaba rencor.
— Agradecería que no se movieran… no me importa, los asesinaré a todos.
— Maldita…
Rin desenvaino la katana, viendo fijamente a Sumireko.
— Eres ingenia por no haberme dado el golpe de gracia. Te enseñaré que es lo que pasa por no haberlo hecho.
Su brazo se movió ligeramente. Y comento a reunir una esfera de luz, envolviendo completamente su brazo.
— Los asesinaré… los asesinare a todos, les entregare su cabeza a “él”
Rin trató de acercarse corriendo, pero había algo de distancia, los movimientos de Sumireko eran más rápidos.
— A esta distancia no fallaré… ¡todos morirán ardiendo!
Hizo un movimiento como si lanzara algo, en el momento en que la esfera de luz se alejó de su mano, ella comenzó a balancearse. Al igual que la bola de fuego que había lanzado, el cuerpo de Sumireko fue envuelto en llamas, quemando su ropa, continuando con su cabello. Gritó, y al mismo tiempo comenzaron a sangrarle cada uno de los folículos del cabello, llegando a su piel y evaporándose. Ella había comenzado a arder como una antorcha, y aun así parecía que había encontrado algo, comenzó a caminar. Frente a ella se encontraba la mujer rubia, había estado derribada en una de las esquinas de la habitación, pero abrió los ojos y veía directamente a Sumireko, Esa mirada siquiera parpadeaba, la había atrapado.
— Kk… cómo pudiste…. Cómo pudiste... Aa…
Al final no emitió ningún sonido. Sumireko estaba ardiendo en su propia sangre, cayó al suelo y ya no se movió. “Distel bañada en sangre” Kazuki y los demás por fin comprendieron el porqué de ese sobrenombre.
Distel se levantó por su propia fuerza, desde su estómago aun fluía la sangre. Comenzó a acercarse.
— Hee, nos salvaste.
— Yo tampoco soy la que solía ser…[2]
— Que forma tan nostálgica de decirlo, como sea, gracias.
—… Fm…
Ella se acercó al muro, y movió la mano.
— Váyanse rápido, el barco se hundirá dentro de poco.
— ¿Qué harás tú? ¿Te harás amiga de los pescados?
— No les importa.
Kaori sonrió con amargura. Sería que ya esperaba una respuesta parecida de Distel por lo que no se enojó. Se dirigió a Kazuki.
— Vámonos.
— Pero…
— Está bien, Distel no se subiría en el mismo bote que yo, ella siempre está sola, siempre ha sido así.
¿Sería que nunca la consideraría como amiga o aliada? Kazuki no lo entendía. Cargó a Yuna mientras que Rin le prestaba el hombro a Kaori. Subieron a cubierta, necesitaban alejarse del barco.
— Kaori…
La mujer rubia dijo en voz baja.
— ¿Que?
— Nos vemos.
— Nos vemos.
Kaori no sabía si había alcanzado a escuchar su respuesta, Distel se había agachado escondiendo su expresión.
Epilogo
Yuna abrió lentamente los ojos.
— ¿Kazuki… san?
— Si.
Kazuki asintió lentamente.
— Yo… fui atrapada… me persiguieron… me encontré con Kazuki y entonces… ¿he?
Parece que lo tenía confuso.
— Ah… este lugar es…
— Estamos en un bote.
Después de que los cuatro salieran a cubierta subieron a los botes salvavidas que se encontraban en la parte de atrás, sería que los demás tripulantes del barco habían escapado en los demás botes, solo quedaba uno. Después de alejarse lo suficiente en el bote usando remos se dedicaron a usar magia de sanación en Yuna. Ella se había despertado, y Kazuki le había ayudado para que le fuese fácil levantarse.
— Ida-sensei… Rin-san.
Kaori hizo una señal V con los dedos mientras que Rin frunció el ceño al ver ese gesto. Al otro lado de las olas podía verse el Friedrich der Grosse tambaleándose, realmente no había mucha diferencia con los botes salvavidas.
— Que… ¿qué fue lo que me pasó? Como decirlo… estoy bastante cansada, parece como si estuviera moviendo el cuerpo todo el tiempo.
Se había descontrolado liberando poder mágico, de seguro el cansancio sería difícil de soportar, no había energías en sus palabras.
—… Realmente no lo recuerdo bien pero… pero fue algo malo. En serio… al grado de que sentí morir…pensé que quería irme a otro lugar… pero algo brillaba, y cuando lo vi perdí la fuerza.
Su mirada se detuvo en el pecho de Kazuki.
— Ah… es esto… había visto esto.
Era el collar con la cadena de plata, tenía forma de cruz y estaba brillanda. En cuando vio eso obtuvo más energía.
— Como decirlo, es algo cálido, me hizo sentir mejor… estaba feliz… y en cuanto abrí lo ojos… este…
Kazuki se quitó el collar del pecho.
— Aquí esta.
Yuna lo tomó un poco confundida.
— Muchas gracias… es cierto… en cuando abrí los ojos me encontré con Kazuki.
Ella sonrió. Y Kazuki se puso rojo.
— De seguro Kazuki san me lo regresaría.
— No…. No es así… yo no…
Yuna tenía una expresión extraña.
— ¿Entonces quién era?...
—…
No solo las mejillas de Kazuki estaban rojas, sino que todo su rostro, la vergüenza lo atacó como un Tsunami.
— No, no importa quien haya sido.
— Claro que no, no estaría feliz si alguien además de Kazuki me rescatara.
— Incluso estaba Ida-sensei y Rin-chan.
En cuanto dijo eso ambas fingieron ignorancia.
— Yo no hice nada realmente…
— Yo tampoco.
Yuna hizo una mueca.
— Lo vez, dilo claramente por favor, di: “Yo te salvé”
Kazuki quien había sido acorralado dijo en voz baja.
—…salvé.
— No te escuché, dilo claramente.
— No importa.
— ¡Sí importa!
Desde el horizonte del mar comenzó a deslumbrarse el sol. Y desde el lado contrario se comenzó a escuchar el sonido de unos helicópteros. Podría verse que volaban en formación.
— Lo vez, vinieron a salvarte, de seguro es Kuriko-san, hace poco se lo hicimos saber por comunicación mental. Tenemos que remar rápido.
— ¡Moo!
Yuna volteó a ver a otro lado. El sonido de los helicópteros era cada vez más fuete.

Los helicópteros habían sido un arreglo de Kuriko. Sacaron del barco dañado a Vibel que estaba inconsciente al igual que los tripulantes del barco. La persona que contrató a Kaori se los llevo a alguna parte. Planeaban recuperar el cuerpo de Sumireko, pero ya ni siquiera tenía forma humana y la dejaron en el barco. Nunca encontraron a Distel quien se suponía continuaba con vida, y cuando le preguntaron a Kaori, solo contestó “era persistente después de todo…” El barco Friedrich der Grosse duró unas horas flotando en el mar, pero eventualmente se hundió de manera natural, por supuesto, no apareció en las noticias, llegó información de que justo antes de que se hundiera el barco, se acercó un bote, pero no pudieron corroborarlo.
Kazuki y los demás descansaron de la escuela el día siguiente, y después de eso se dirigieron a la escuela, solo Kaori debido a las heridas graves no pudo salir de cama por varios días, y los estudiantes que no sabían de la situación solo decían “que le pasa a esa encargada de la clase” viéndola de mala manera.
Después e que Yuna recobró las energías asistía a clases alegremente, Kazuki nunca le mencionó lo que en verdad había ocurrido dentro del barco. Tras pasar un tiempo pasándola en clases, todo lo ocurrido en el barco parecía una mentira, pero de vez en cuanto Kazuki tenía malos recuerdos, se preguntaba cosas como si que el hecho de poder estar con Yuna habría sido debido a el plan de alguna organización, y en cuanto recordaba el monstruo que despertó dentro de ella, se preguntaba si era solo él.
Si ella volvía a salirse de control, de seguro no podría detenerse, en esa ocasión las cosas habían resultado bien, pero podría ser que no volviese a correr con la misma suerte. La expresión de Yuna quien se sentaba a su lado derecho no mostraba nada de oscuridad, si volviera a ocurrir de seguro no podría hacer nada… Pero ahora no tenía por qué pensar en eso. Solo con ver su sonrisa era suficiente.
El collar en su pecho brilló


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