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Maburaho Volumen 1 - Capítulo 3

Capítulo 03

 

Una nube blanca pasó sobre la cabeza de Distel como si hubieran lanzado un helado, el sol se mostraba bañándola con calor primaveral. Cerró los ojos sin pensarlo con el sol que se proyectaba sobre su piel blanca, de inmediato una nube se atravesó cortando la luz, se sintió relajada y se quitó los lentes de sol. Volvió a ver frente de si donde se encontraba detenido un buque de carga, en el muelle se encontraba una montaña de piedras negras, seria mineral de hierro traído desde Australia, el buque que se había hecho más ligero tras bajar su carga ya que subía y bajaba junto a las olas. Le llegó el aire salado y las holas lo golpeaban ligeramente, las gaviotas volaban sobre el mar lentamente y al otro lado avanzaba un crucero. Era un paisaje que se podría ver en cualquier parte, había algo parecido grabado en sus recuerdos, paso algo de tiempo intentando recordarlo.

“ Ah Cierto” recordó, era Königsberg, se parecía a su ciudad natal… ese era el puerto de Harumi, se sintió más fresca, pero no era como si ella hubiera nacido allí, ella nació en un país del norte de Alemania llamado Lubec, es por eso que estaba más habituada al rio Elba y el mar del norte, pero su padre le decía casi todos los días “Tu verdadera tierra natal es Königsberg” por lo que lo recordó naturalmente, lo escuchaba como si fuera su nana que incluso recordó el dibujo del paisaje. Su padre trabajaba de zapatero y no tenía madre, tenía un hermano menor y estaba ella así que debería de tener una madre, pero no recordaba su rostro, según su padre su madre murió por lo que parecía ser un accidente de tráfico, pero no había manera de que creyera a alguien que estaba completamente borracho, de seguro habría huido con un hombre más joven.

No era como si su padre no fuese serio, pero tenía poca tolerancia, en cuanto le pasaba algo malo de inmediato recurría al alcohol y cuando estaba borracho decía “Mis antepasados eran de la aristocracia” su línea sanguínea siempre cambiaba, en otra ocasión era de guerreros. Incluso en su lugar de trabajo se reirían de lo mismo ya que no se lo decía a ella, pero si en varias ocasiones a su hermano menor “Algún día te llevare a Königsberg” No quería ir halla, actualmente ya no se llamaba Königsberg, se había vuelto una ciudad dominada por personas de Slav, además de que eran activos todos los días. La mayor parte del dinero lo usaba en alcohol y no se daba el tiempo para escucharlos, así que aunque no hubiese tenido padres no hubiera habido diferencia.

Su hermano mayor encontró una nota, donde escribía que se dirigiría al este, sin importar si fuera al este o al oeste, que cruzara las fronteras de Polonia parecía sospechoso, dos meses después aproximadamente apareció un periódico del hallazgo de un cadáver desconocido, pero no lo comprobó, después de eso se olvidó de su padre, y tuvo que vivir sola con su hermano de algún modo.

Retomó la conciencia y escuchó una voz que la llamaba.

—  Teniente.

Un joven hombre la llamaba.

—  ¿Qué pasa?

— Creo que es hora de regresar.

Vio levemente su reloj, el sol ya se encontraba en lo alto, pero aun había tiempo para la apertura.

— Un poco más.

No quería pensar que el paisaje desde el muelle le causaba dolor, pero era verdad que le era difícil alejarse de allí.

— Pero…

Él lo dijo pareciendo un poco preocupado, puso esa expresión.

— Los demás miembros ya comenzaron a ponerse en posición, ¿no sería mejor que se prepare?

— No importa.

Pensó en dejarlo, pero al verlo con esa expresión de preocupación agregó.

— Ya terminamos con los arreglos previos, solo quedaba ocurra el accidente, pero no sabemos si ocurrirá, solo quedaba orar por ello y mantenerse tranquilos, eso quiere decir que, el me quede aquí, de cierta manera tiene su sentido. ¿Lo entendiste Oguro?

La mitad era una lógica retorcida, pero la expresión de Oguro parecía más aliviada.

— Recibido Teniente.

Lo dijo con cierta formalidad, no eran parte de una armada así que le había dicho que se detuviera ya que no tenía sentido, pero parece que por la costumbre no podía dejar de hacerlo. Durante medio año Distel había sido teniente de Bundesweer, en ese entonces él se unió como parte de la organización es por eso que aun hoy en día la llamaba teniente. Y por supuesto Oguro no era su verdadero nombre, era un nombre en código parecido a “Ogro” tenía unas facciones infantiles, y parece que sus padres se habían mudado debido a la su oposición con la administración militar Argentina, pero no había indagado mucho en ello.

El viento acaricio su mejilla y Oguro solo se quedaba de pie en silencio. Distel suspiró para sus adentros, quería decirle “Déjame sola” pero pensó que lo mejor sería mantenerse en silencio, no es que fuera incompetente, pero no funcionaria.

— ¿Qué pasa con Fialka?

Habló sin pensarlo acerca de otro tema.

— Acaba de llegar hace poco.

— Llegó tarde.

— La infiltración es primero después de todo.

Oguro se río, es cierto, puede que cueste trabajo y tiempo.

— Parece que llegó mientras vigilaba.

— Fun…

Puede que sea una molestia, pero era un trabajo que le quedaba.

— Pero en serio, no sabíamos si el objetivo vendría el día en cuestión.

— No había manera de que no lo superamos, lo hicimos para que así fuera.

— Ha…

— Fialka siempre estuvo en ello, siguió sugestionando todos los días más de seis horas y por más de diez días, así no debería de haber fallos. No es un asesinato así que no estaba prohibido, y como resultado vino el día de hoy.

— Buen trabajo, mis respetos.

Oguro iba a inclinarse, pero Distel lo detuvo con la mano.

— ¿Y lo demás?

— Ya están arreglados los pasaportes, cuatro desde la embajada de Narita.

— Bien.

Sabía que las cosas estaban preparadas, pero por si acaso no estaba de más preguntar.

— Las preparaciones de la aeronave también están preparadas, se encuentra en el aeropuerto Ryugasaki, pero…

— ¿Ocurre algo?

— ¿Es necesario todo eso? El adversario solo es un estudiante de preparatoria.

— Es mejor estar siempre preparados.

— …¿?

— Es una frase de boy scout, mi hermano pequeño estaba con ellos.

— Aa… ya veo.

Oguro tenía una expresión de sorpresa.

— No está de más estar preparados, si faltara algo sería un problema, pero si sobra a lo mucho chasquearías la lengua… bueno, aunque concuerdo que es mucho para ir contra un estudiante de preparatoria.

Sonrió con amargura y una parvada de gaviotas pasó volando sobre su cabeza.

— Eso quiere decir que tiene tanto valor. Escuché que es un estudiante de una escuela de especialistas en magia.

— Eso parece, es la opinión de su… “grupo de hechiceros”

La voz de Distel se endureció un poco, en su mente apareció claramente la voz de “Él” quien le ordenó llevar a cabo la misión.

— ¿En serio será así?...

— No hay errores en lo que “él” dice.

Lo dijo como interrumpiendo las palabras de Oguro.

— Juramos sinceridad, tampoco sin revelarnos ni hacer preguntas.

Era el tono de voz como la del acero, palabras que lo repelían todo.

—… Mis disculpas.

Oguro bajó su cabeza como un japonés.

— Con que lo entiendas.

Volvió a ver una vez más el reloj, había pasado más tiempo de lo que creía, Se escuchó un gran sonido y los fuegos artificiales estallaron en el cielo.

 

 

● ● ●

 

 

Un anillo de luz se expandía sobre el cielo del recinto de Harumi, todas las personas reunidas allí voltearon hacia el cielo a ver aquello. Debido a que era a medio día era solo sonido y humo, pero era algo muy adecuado para anunciar la apertura, era la bienvenida. Las explosiones continuaban cuando casi al mismo tiempo la puerta se abrió, todos los visitantes comenzaron a avanzar con sus boletos en mano mientras eran guiados por los guardias y encargados de la asamblea a la sala del lugar de exposiciones, era el último día de “La exposición de la gran Alemania” Kazuki volteó a ver su reloj digital mientras observaba por un lado a quienes avanzaban como si fuesen los Falanges de Macedonia. Pasaban las 10 con 5 minutos, habían pasado más de 30 minutos desde la hora de encuentro.

— Iba sensei llega tarde.

Dijo Yuna quien se encontraba a su lado.

— Si, parece ser típico de ella.

Volvió a ver a la puerta, la verdad no tenía la sensación de tener prisa, después de todo Kaori llegó tarde su primer día como maestra, de seguro se habría quedado dormida.

— Esperemos un poco más.

Yuna usaba ropas con una base roja, daba una sensación de pureza, esa falda rojo vino le quedaba muy bien, el sol reflejado en ella hacia que pareciera brillar. Sin pensarlo Kazuki se le quedo viendo.

— ¿Ocurre algo?

— Ah, no, solo pensaba que eres hermosa.

Se le escapó su opinión, era la verdad, la pureza de su juventud agregaba aún más a su atractivo de mujer resaltando su belleza, era entendible porque era popular en la escuela.

— ¿Eh? Este… ¿podrías repetirlo por favor?

— Eres… hermosa.

Puso las manos en sus mejillas feliz.

— ¡Dilo más veces por favor!

— Ya, no, así está bien.

— No, dilo por favor.

— Te dije que así está bien.

El rostro de Kazuki estaba rojo, volteó a otro lado como tratando de eliminar lo que había dicho.

— Moo…

Yuma parecía insatisfecha.

— Nn, ¿Que estás haciendo? ¿Kazuki-kun?

Detrás de él le llego la voz de Kuriko, lo tomó por un brazo y se lo torció subiéndolo por su espalda.

— ¡Aaaaa!

— Mo... Está prohibido ponerse a hacer cosas de comedia romántica aquí, está prohibido.

Le susurró en el oído.

— Escucha, después de que intercambiemos nuestro amor te pegas a Yuna, pero no te escapes de casa olvidándote de quien es tu primera mujer, o moriría de locura en la puerta.

— ¡No crees un escenario por tu cuenta!

Una forma de morir como un genio literario de la era Meiji[1], cuando gritó, Yuna se enojó.

— ¡Kuriko-san! ¿¡Qué quieres!?

— Este bien, aquí también esta Rin.

Un manteniendo a Kazuki de un brazo, Kuriko apunto moviendo la barbilla。Detrás de ella se encontraba Rin, moviendo la cabeza hacia los lados como cansada.

— Ustedes… ¿por qué están aquí?

— Iba sensei nos mandó llamar.

Rin respondió mientras veía de reojo a Kazuki quien continuaba diciendo “me rindo, me rindo”

— ¿Vieron a la maestra?

Kaori-sensei no tenía clases más que con los alumnos de segundo año, Kuriko era de tercero y Rin de primero.

— Si, Comimos ramen en el salón del club de animales.

Y Kuriko respondió con fuerza.

— Vino a nuestra clase y le quitó un videojuego a uno de los chicos, Dijo que se la pasaría jugando el domingo y me pidió que la acompañara.

—… No pensé que sería con Shikimori.

— Está bien, Kazuki está feliz ¿verdad?

Kazuki alzo un grito de dolor, después de intentar muchas cosas por fin fue liberado, termino desarreglado de la camisa. Los cuatro se dirigieron a una de las esquinas para no estorbar mientras que las personas que entraban se les quedaban viendo. Tres mujeres y un hombre, resaltaban bastante, Kuriko llevaba una chaqueta de hombre y unos lentes de sol, mientras que rin un estampado de flores, Solo Kazuki llevaba una camisa sencilla y vieja.

Por más que esperaban Kaori no llegaba, parecía que se volvería de tarde hasta que Yuna aconsejo “¿Qué les parece si vamos primero?” Pero apenas termino de decir eso un automóvil completamente rojo se acercaba delante de ellos. El auto continuaba hacia ellos sin disminuir la velocidad, los guardias le hacían señales pero no parecía que fuese a detenerse.

— ¡Ese auto… viene hacia nosotros!

Ante las palabras de Kuriko, las personas alrededor entraron en pánico, comenzaron a gritar, y salieron corriendo como si fueran crías de arañas. Kazuki y los demás se alejaron apresurados, pero el auto se dirigía directamente a ellos.

— Um... ¡viene hacia aquí!

Kazuki gritó, y los guardias que hacían señales como locos salieron corriendo, no había nada que lo detuviera.

— ¡Uwaa!

Cerró los ojos y de pronto se escuchó un gran ruido, el auto había derrapado, quedando justo frente a él, chocando contra la barandilla.

La escena del vehículo terminó, y la puerta se abrió de una patada. Salió una joven mujer mientras se sujetaba la cabeza, era una cara conocida y la manera de arreglar su ropa fue violenta.

— Iba… ¿sensei?

— Um… buenos días.

Levantó débilmente su mano izquierda mientras que con la derecha se sujetaba la cabeza, Kazuki y los demás se acercaron.

— ¿Estas bien?

— Estoy bien, normal.

—Pero después de ese accidente.

— Ah, está bien, este auto es bastante duro.

Era un Mazda K360 todo golpeado.

— No, pero, Sensei, parece que estas mal.

— ¿Ah esto?

Kaori alejo su mano de su cabeza.

— Es resaca, Desde la tarde de ayer comencé a beber, no podía vencer al jefe final, tenía bastante salud y termine desvelándome, y cuando me di cuenta me había terminado una botella de Crepkaya.

Krepkaya es un tipo de Vodka ruso que contiene 56 grados de alcohol, con esa cantidad es un milagro que solo terminara con una resaca. Se acercó a la máquina expendedora, metió una moneda y presiono el botón de jugo de verduras, lo tomó con violencia y lo bebió de un trago.

— Bien, estoy lista.

Lo dijo con energías después de golpearse ambas mejillas.

— Siento la espera, vamos de una vez.

— Ah, pero…

— ¿Qué pasa?

— Eso… ¿lo vas a dejar así?

Kazuki apuntó al auto mientras veía la barandilla.

— Está bien, déjalo así

— Pero ese es tu auto ¿verdad?

— No.

— ¿He?

— Lo tomé prestado de Akai de la enfermería, es bastante aficionado, tiene muchos.

Eso quiere decir que es el auto de alguien más por eso está bien romperlo, era de temer esa forma de hablar. Akai es el profesor de enfermería, siempre era alguien cool, tenía interés en saber que expresión tendría al ver esto pero no había manera en que le dijese. Kaori río con fuerza.

— ¡No Problem! está bien.

— ¿No se enojará?

— Que está bien, es de amplio corazón, de seguro me perdonará.

Los cuatro al mismo tiempo pensaron que eso no era algo que tuviera derecho de decir. Al final bajó la cabeza ante los guardias por el auto medio destruido y lo llevo hasta el estacionamiento, después de eso entraron todos al lugar del evento. Mostraron sus boletos y pasaron por la entrada. En el centro estaba puesto una zona de separación dividiendo las exposiciones en izquierda y derecha, los visitantes que se encontraban ordenados hasta ahora se habían disperso por todo el lugar observándolas.

— Es grande.

Yuna estaba admirada, comenzó a ver a los alrededores como con extrañeza y Kuriko le preguntó.

— ¿Yuna-chan, es la primera vez que vienes?

— Si, bueno… cuando era pequeña solo estuve un poco en Tokio.

Ella había estado mudándose e incluso últimamente había ido al extranjero, pero a pesar de que las mismas instalaciones eran viejas para ella era algo fresco. Kuriko había comprado un panfleto que vendían en el exterior y todos se juntaron para considerar por donde comenzarían.

— Creo que lo mejor es ir a la sala del rey con el tesoro escondido de Alemania.

— Yo creo que iré a ver este velero.

— A las Espadas y armaduras.

— ¿No habrá un buen hombre de Europa?

Cada quien dijo lo que quería, inusualmente todas sus preferencias eran diferentes.

— Oigan con esto no podremos ponernos de acuerdo.

Y Kaori…

— Bastaría con que comiencen a ver las cosas desde una orilla, sin importar cuantos sean de seguro podrán verlo todo antes de que regresemos ¿verdad?

Lo dijo mientras se quitaba los lentes, tenía puesta una camiseta color olivo, una chaqueta y por algún motivo un gorra de Karst Jaeger[2]

—Sensei, ¿por qué esos lentes…?

Kazuki inclinó la cabeza.

— Ah, ¿esto?

Hizo un gesto con el dedo índice levantándolos.

— Son de adorno, tengo una vista de 2.0 así que no los necesito, los uso dependiendo del lugar.

— ¿Por qué?

— Como medida para una belleza juvenil.

— ¿Ha?

Kazuki ya no sabía cuántas dudas había tenido el día de hoy.

— Con una belleza que robe el corazón sin pensarlo, puede encuentre a alguien ¿verdad?

— Eso… creo…

Era una lógica difícil de digerir pero Kaori parecía seria.

— ¿Qué pasaría si hay algún hombre que le gustan las chicas con lentes? Puede que por no tenerlos pierda una oportunidad, así que para prevenir ese desafortunado incidente me los pongo.

— Acaso… ¿tuvo algún mal recuerdo?

— No, pero las oportunidades debes tomarlas por ti mismo ¿verdad? Estos son los lentes para la batalla.

¿Batalla he? ¿A dónde planea ir a pelear?

— ¿Y? ¿Qué harás? ¿Por dónde comenzaras a ver?

Kaori también había dado su opinión pero al final de cuentas lo mejor era como ella había recomendado, terminaron comenzando a ver todo desde la orilla. Entraron a una exhibición cercana a la puerta del edificio.

— Parece una vasija volteada.

Kuriko respondió al comentario de Yuna.

— Cuando menos este es el área este, parece que aquí hay muchas cosas que tienen nombres de monstruos.

— ¿En serio?

— Si, como… el edificio Hidra.

—… Que nombre tan extraño.

—… Cierto.

Kuriko pensaba con los brazos cruzados, parece que tenía sus dudas, la dejaron atrás mientras susurraba “¿o era Gomorra?” y todos entraron. Al igual que el exterior, la parte interna tenia forma circular, era un edificio frio con una pista de patinaje, pero ahora estaba dividido y desbordando de cosas para exhibir. Comenzaron a ver las cosas a lo largo de la ruta, las personas de la industria explicaron la geografía de Alemania y una breve presentación de su historia.

Kazuki avanzaba mientras leía cosas al azar, Yuna parecía ver las cosas muy interesada o así se sentía, pero más que estar feliz por ver las cosas de Alemania, estaba más feliz por estar al lado de Kazuki, siempre caminaban juntos si alejarse ni un momento.

Avanzaron al área del fondo, parecía ser la presentación de la industria, allí se encontraba la cabina de varios vehículos, Mercedes Benz, BMW, Volkswagen, entre otras marcas inusuales, incluso había un auto completo.

— (Ahora que lo pienso, el auto que me atacó era alemán…)

Comenzó a tener malos recuerdos, los eliminó y se movió a otro lugar. Avanzaron por una vía que mercaba el camino hacia el oeste, y se movieron a un nuevo edificio. Había artículos relacionados con la historia. Y no solo había objetos que explicaban las cosas sino que también se encontraban los objetos reales y no solo de Prussia, sin que desde Bayern hasta cosas del principado del pequeño país de Westfalen.

Dieron la vuelta a una esquina donde se encontraba un retrato donde el pensador Volterre intercambiaba escritos con Frederich Segundo y se encontraron con el área de armas. Parecía una armería de la era media, se encontraban en diferentes segmentos espadas, armaduras y armas de pólvora, según las notas explicativas parecía que eran imitaciones del museo del palacio de Zwinger que se encuentra en Dresde, Alemania.

Kazuki estaba interesado en ellas, comenzó emocionarse y justo en frente de él se encontraba adornada la bandera militar de un escuadrón de caballeros y debajo de ella un estante con una espada larga. Creyó poder tocarla pero era una espada larga que se podía usar con una o dos manos, brillaba opacamente sin importarle la era.

— ¿Podrá usarse?...

— Ha sido cuidada y bien mantenida, puede usarse.

Rin contestó cuando Kazuki hablaba solo.

— Hee, parece pesada.

— No es así, al principio cualquiera podría sentirla pesada, pero si la blandes como si golpearas y cortaras algo,  terminarías acostumbrándote, aunque sería cansado.

— ¿Has usado una?

— No bromees, prefiero las espadas japonesas.

Le continuaban hachas y lanzas, había cotas de malla y cascos que parecían cubetas con una hendidura. Después de eso se encontraban mosquetes sobre una mesa de exposiciones, parecía que había de muchos pero todos de la misma clase. De pronto sintió una presencia y Kazuki levantó la cabeza. Logró ver un poco a lo lejos una mujer alta de cabello dorado, sus ojos se clavaron en ella sin importar la multitud.

— (¿Quién es esa persona?...)

En el instante en que pensó en eso, la mirada de la mujer se clavó en él. La profunda mirada de sus ojos azules se metieron en la cabeza de Kazuki, su cuerpo se entumeció, su conciencia se turbio, se perdió en su mente. Solo se quedaron grabadas las facciones de esa mujer de piel blanca, no tenía la libertad siquiera de pensar por qué era que estaba pasando eso, dejo de moverse a voluntad. Seria alguna clase de hipnosis, sintió como si se hubieran quedado a solas, no entraba en su vista las exposiciones, la mujer se lo había robado todo. La mujer hizo una expresión como si buscara en sus pensamientos, la mirada con la que lo veía tenía un poco de nostalgia y Kazuki comenzó a caminar naturalmente. Comenzó a acercarse a ella tambaleándose siendo llevado por sus pies, no tenía la intención de detenerse, La mujer, solo se le quedaba viendo esperándolo, la mujer lo observaba sin recibirlo pero sin rechazarlo. Ante la mirada de Kazuki ella parecía desbordar de benevolencia, la mujer movió la boca como si lo llamara.

— Kazuki-san.

La voz llego desde otra parte, Kazuki se quedó de pie con la boca entreabierta.

—… ¿Kazuki-san?

Yuna le hablaba.

— Kazuki-san, ¿ocurrió algo?

— ¿He? Aa.

Regresó en sí, aún estaba un poco aturdido, sentía como si acabara de ver un sueño.

— La mujer de antes…

— ¿Mujer? ¿Donde?

— Estaba, pero ya se fue.

Yuna parpadeaba.

— ¿Qué pasa con esa persona?

— No hacía nada pero… se me quedaba viendo fijamente.

— ¿?

No entendía la situación solo hizo una expresión de extrañada.

— Este, era una mujer muy hermosa, no podía evitar verla.

Comenzaba hablar sin saber que era lo que decía, al percatarse de ello Yuna se puso temperamental.

— ¡Oye! Quédate conmigo.

— Era alta, una belleza fría, me puse nervioso, aun siento que mi corazón late con fuerza.

— Kazuki-san.

— Pero era bastante extraño, parecía amable, pero a la vez no…. Como sea, era realmente hermosa.

— Kazuki-san!

— ¿Por qué esa mujer…? ¡Ah!

Kazuki saltó después de que Yuna lo pellizcara,

 

 

En una de las esquinas del complejo, en un lugar que Kazuki desconocía, se encontraba la base principal de Distel y los demás, estaba sellado por una estrecha ventana, solo las luces de las cámaras de vigilancia ayudaban a iluminar la habitación oscura. No habían pasado ni cinco minutos desde que Distel se alejó, no era algo que interfiriera con el desempeño de la misión, pero aun así Oguro estaría intranquilo, se puso de pie.

— Teniente.

Habló con preocupación.

— ¿Dónde estaba?

— En la exposición del nuevo edificio, fui a ver como estaban.

— Entonces iré yo.

— No, ya fui a verlos, no hay de qué preocuparse.

— Tenga cuidado, si ocurriera algún problema…

— Lo siento.

Ella se disculpó honestamente, le parecía algo bastante extraño por que Oguro abrió grande los ojos. Distel se sentó frente a los monitores, en la pantalla se encontraba Kazuki dando vueltas observando las exposiciones, y ella se le quedaba viendo fijamente.

—… Se parecen.

— ¿He? ¿Qué cosa?

— No es nada.

Distel despejó su nostalgia, y le ordenó a Oguro.

— Sigue el objetivo, la llamada es dentro de 10 minutos, tampoco olvides revisar los movimientos de Vibel.

— Si.

 

 

● ● ●

 

 

Kazuki y los demás salieron de la línea, sobre el camino estaban llevando a cabo una interpretación, era un malabarista que se encontraba manipulado cuatro cuchillos al mismo tiempo en el aire y en el cielo pasaron varios aviones volando.

— Oh, hay muchos y pequeños.

Kuriko volteó a ver hacia arriba, habían máquinas rojas de hélices de tres alas, estaban dando piruetas. La multitud aplaudió.

— Que genial.

Yuna también aplaudió.

— ¿De donde habrán llegado volando?

Ante la pregunta de Rin, Kuriko abrió el panfleto, y mientras lo hojeaba.

— Parece que han pedido permiso para usar un camino como pista de aterrizaje… y dice que también pueden tener preparados otros aviones…

— Me gustaría verlos.

— Parece que están expuestos en el edificio B.

El edificio al que señalaba Kuriko tenía una gran puerta abierta.

— ¿Vamos?

— Si.

Con Rin a la cabeza se dirigieron al edificio B, Adentro habían viejas máquinas de doble ala, el espacio no tenía relación con la de los demás. Cada una de las máquinas de baja altura estaban rodeadas por cuerdas, había un tablero blanco que daba las explicaciones, comenzaron a observar.

Yuna se quedó de pie frente a una aeronave blanca.

— Es más pequeña de lo que pensaba, ¿de que época serán estos aviones?

— De principios del siglo 20, apenas estaban comenzando, tenían motores de potencia más aja que la de una motocicleta.

Leía el tablero blanco mientras escuchaba la explicación de Kuriko, parecía ser un Albatros 3 C.

— Aunque este es el grande, es para que suban dos personas después de todo.

— Kuriko-san, sabes mucho.

— Mi abuelo le gustaban mucho hablaba con el cuándo estaba en américa, y terminé aprendiéndolo, por cierto, incluso en la parte de afuera tienen antiaéreos, que extraño que tengan tantas armas.

Terminaron de ver las cosas de inmediato, después de eso se propusieron ir a descansar.  Se sentaron en las sillas que estaban alineadas afuera, a un lado había una esquina de cafetería, las personas que se cansaban de caminar descansaban allí.

Después de descansar un poco, a recomendación de Kaori decidieron moverse por separado, ella misma dijo que estaba cansada debido a que se había desvelado jugando juegos de rol la noche anterior y se iría a dormir.

— Solo deberían ver cualquier cosa y dar vueltas por allí, nos reuniremos aquí.

Solo dijo eso, y vieron su espalda alejarse. Pero a pesar de que actuarían separados, por supuesto, Yuna estaría a lado de Kazuki, Kuriko y Rin fueron a ver otras exposiciones.

— Kazuki-san, ¿a dónde vas?

Yuna preguntó mientras hojeaba un panfleto.

— Me gustaría subirme a ese velero.

Estaba un poco alejado, pero en el puerto había un velero “Friedrich der Große” en exhibición, era un barco traído desde Alemania.

— ¿Por halla verdad?

En la dirección en que Yuna apuntaba, se encontraba un velero de mediano tamaño detenido, había una fila desde allí hasta el edificio de exposiciones.

— Parece que se formaron de inmediato, ¿no tendremos que esperar hasta que podamos entrar?

— Um… bueno, donde sea está bien.

— Vamos a donde exhiben las joyas.

En el edificio sur se encontraban exhibidos los tesoros de la realeza de Inglaterra y de Preußen, así que decidieron ir a verlo. Ambos caminaron uno a un lado del otro, y como no había tanta fila, no parecía estar tan lleno.

— ¿Ara?

En cuanto estaban en camino al edificio sur, Yuna susurré.

 — ¿Qué pasa?

— Ese, en ese edificio de dos pisos.

Apuntó a la entrada del nuevo edificio.

— Se parece a Sumire-san…

— ¿Sumire-san? ¿Sumire Junko?

— Si, la persona que me dio los boletos, aunque fue porque dijo que no podría venir.

Inclino la cabeza.

— ¿Por qué estará aquí?

Kazuki también veía el nuevo edificio, pero debido a la multitud, no podía ver ninguna cara conocida.

— ¿En serio está allí?

— Si, acaba de entrar, aunque estaba junto con un hombre.

— ¿Entonces le sobraban boletos?

Si viniera a solas con un hombre no había nada que hacerle si le sobraban boletos, puede ser por eso que se los dio.

— Si… puede ser.

Ella parecía convencida.

— Pero… esa persona se sentía algo siniestra, creo que no le queda a Sumire-san.

— Bueno, las personas tienen toda clase de preferencias.

Después de decirlo sintió que acababa de decir algo muy cruel. Kazuki y Yuna atravesaron la puerta y comenzaron a caminar en línea. Adentro habían utensilios usados por el rey, habían artículos de uso diario, al frente se encontraba una silla que solían usar la familia Hohenzollern, también había una cama, estaba hecha de un firme roble. Al fondo estaba adornada la corona del rey y la espada del tesoro, las personas se le quedaban viendo,  las gemas brillaban con las luces dirigidas hacia ellas, querían verlas mejor pero el guardia de seguridad no permitía que la multitud se acercara. Avanzaron un poco más y encontraron un pequeño letrero que decía “Esquina de joyería” Allí se encontraban exhibidas joyas no solo de Israel y Bélgica, sino también procesados en Alemania.

Había toda clase de accesorios exhibidos del otro lado del cristal, todas adornadas en oro y plata, liberando un asombroso brillo.

— Son hermosas.

Yuna las admiraba, aunque parecían inferiores a lo exhibido con las cosas de los reyes, no cambiaba el hecho de que eran hermosas. Kazuki también se les quedaba viendo todo ese tiempo, hermosos collares se encontraban alineados sobre un fino lienzo negro, todos tenían joyas en ellas, diamante, Rubí, Zafiro, Esmeralda, había otros brillando de los cuales ni siquiera sabía el nombre ¿Quién portaría esta clase de cosas? ¿Nobles de Europa? ¿Alguna esposa de algún emperador extranjero?  ¿O tal vez la viuda de algún rico fallecido?... de cualquier modo, ese era un mundo que no tenía nada que ver con ellos.

— Kazuki-san, aquí hay un área de donde venden osas.

Yuna tomó su mano llevándolo hasta la entrada. Y entró sin esperarlo, atravesó la puerta a paso rápido, era una habitación tan amplia como la anterior y después de todo las joyas estaban acomodados en vitrinas, el vendedor estaba de pie esperando en el centro. Los clientes eran muchos, pensaron en ir solo a ver, pero terminaban comprando mucho, como no habían venido más que para ver la habitación anterior, parece que se habían emocionado comprando, parece ser uno de los objetivos de la exposición. Kazuki se acercó a ver a una vitrina en donde por comparación habían menos clientes, había un gran anillo, como era algo para vender tenía su etiqueta de precio, pero había una gran cantidad de ceros alineados, tanto como para no contarlos. Como el vendedor no decía nada, de inmediato se apartó buscando a Yuna, se encontraba en una de las esquinas de la habitación, allí estaban vendiendo varios adornos alineados sobre una mesa, tenía una pequeño espejo para que se los pudiesen probar fácilmente. Ella estaba allí observando tranquilamente.

— ¿Son lindos verdad?

— ¿No quieres ver los del otro lado?

— No puedo tocarlos.

Yuna llevó su mano a uno collar que brillaban con una luz fosforescente, el collar era grande, tenía un arreglo con forma de cruz, estaba conectado con una cadena de plata que reflejaba a luz, brillando tenuemente, dejó el collar y llevó su mirada a otros broches y anillos, pero al final terminaba regresando al collar. Kazuki se mantenía observándola todo el tiempo mientras hacia esos gestos.

— .. ¿Te llamó la atención?

—…. Si.

Parecía un poco avergonzada mientras sonreía.

— Es algo lindo… además, se parece al que tengo.

— ¿En serio?

— Si, Lo tenía desde la primera vez que nos conocimos.

Hablaba de ese terreno baldío.

— Cuando era pequeña mamá me lo regaló, creo que fue como disculpa por estar siempre mudándonos, diciendo “Te lo doy así que prueba ponértelo” , no era cristiana y como era una niña no había problemas con que lo tuviera, pero termino gustandome…

Colocó el collar frente a su pecho, sobre su ropa roja, le quedaba muy bien.

— Lo último que recibí de mamá fue eso.

— Tu mamá… ¿falleció?

— Esta viva, pero parece que está en Italia.

Parecía triste cuando dijo eso y dejó un pendiente sobre la mesa.

— ¿Nos vamos?

Y Kazuki susurró.

—… ¿Te lo compro?

— ¿He?

Ella parecía sorprendida.

— ¿En serio?

— Si, parece que te gustó.

Vio la etiqueta del precio, 7,000, Yens, su corazón dio un salto, era casi lo mismo que tenía en la cartera, vio a Yuna de reojo y ella estaba sonriendo. Lo llevó a la registradora mientras escondía la duda en su corazón y la empleada dijo sin interés “Son 7,350 Yens” Kazuki buscó en su cartera y pagó y le dijo a Yuna.

— Te lo pondré, quédate así.

Cuando recibió el collar ella estaba a punto de saltar.

— Gracias, Kazuki-san.

Tenía una gran sonrisa en su rostro, y debido a su lindura su corazón se aceleró. Al verla tan feliz, una gran sensación de satisfacción se albergó en su corazón, pero de inmediato levantó la cabeza preocupado. El dinero que poseía era ya cercano a cero, no tendría más opción que regresar caminando a casa… ¿sensei lo llevaría a casa en auto?... comenzó a pensar en eso pero borró la idea de inmediato, ese vehículo estaba destruido, además, si tuviera a Kaori como conductora no podía ni imaginar lo que le pasaría. Al final pensó “Después de todo le pediré dinero prestado a Kuriko” y Kazuki salió del área de ventas.

Cuando regresaron al área de reunión Kuriko se percató de inmediato del collar y Yuna orgullosa lo presumió “Kazuki me lo compró”  y ella respondió “ A mí también cómprame una mansión y un auto” y se volvió más difícil para Kazuki pedirle dinero.

— Tengo sed.

— ¿Quieres que te compre algo?

— ¿Enserio?

 — Ah, bueno.

No quería quedarse mucho tiempo allí, quería refrescarse.

— ¿Qué quieres de beber?

— Entonces, un jugo de uva por favor.

— ¿Qué tal tu Rin-chan?

— Un café estaría bien.

Y Kuriko dijo por su cuenta.

— Yo quiero un helado, de los que están en vaso, Kazuia invita.

— No gracias.

En cuanto al dinero tendrían que cooperar, cuando pensaba en irse a comprar se dio cuenta de algo.

— ¿He? ¿Y sensei?

Desde hace rato que no se veía Kaori.

— Ahora que lo pienso, se había ido caminando para halla…

Yuna apunto con el dedo.

— ¿Voy a buscarla?

— Si por favor.

Ella se puso de pie.

— Bueno, regresaré pronto, Kuriko-san, no le hagas nada extraño a Kazuki mientras no estoy.

— ¿Algo extraño?… ¿cómo esto?

Kuriko de pronto abrazo a Kazuki.

— A, A, ¡Aléjate de él!

Yuna los separó apresurada usando la fuerza.

— ¡Te dije que dejaras de hacer esta clase de cosas!

— Si, si, entendido, así que ya ve a buscar a Sensei.

—… Moo.

Kuriko se encontraba sonriendo cuando Yuna se alejaba volteando de vez en cuando, se dirigía al nuevo edificio.

 

 

● ● ●

 

 

 

Yuna logró encontrar a Kaori sin mucho esfuerzo,  justo estaba caminando frente al nuevo edificio.

— Sensei ¿Qué estás haciendo aquí?

— Nn ¿Qué pasa?

— Todos te estábamos buscando.

— Por halla había un nuevo “Hans im Glück” solo lo estaba viendo.

Es un creador de videojuegos alemán, no importa a donde valla siempre dirigía su mirada a los videojuegos.

— Lo siento, ¿regresamos?

— Si... Ah… espera.

Yuna apuntó a un letrero de baños.

— Ah, entonces regresaré primero.

— Por favor.

Se separó de Kaori y se dirigió al baño de damas, parece que no estaba demasiado lleno, mientras que caminaba aprisa chocó contra alguien.

— ¡Kyaa!

Al levantar la cara vio a un hombre alto de tez blanca que parecía sorprendido, tenía una credencial con su fotografía en el pecho, seria alguien del staff.

—Ah, lo siento.

Bajó la cabeza, creyó que con el japonés estaría bien pero el hombre sonrió y le tendió la mano. Yuna volvió a bajar la cabeza y se escondió en el baño.

 

En una esquina del lugar Distel escuchó una conversación en su cabeza.

— (Teniente)

Era la voz de Oguro.

— (El objetivo se ha alejado)

Ella verificó un reloj de hombre que tenía en su mano izquierda, dentro de poco serían las tres.

—… ¿Y Fialka?

— (Aquí está)

— Bien, como lo planeamos.

— (Entendido)

Yuna salió del baño y se dirigió al área de la cafetería. Mientras caminaba, por el borde de su vista alcanzó a ver un rostro que podía reconocer, parecía esconderse detrás de un pilar, estaba hablando con alguien, y se le acercó.

— Sumire-san.

Al hablarle, Junko se dio la vuelta, parecía sorprendida, pero solo fue un instante, de inmediato regresó a una expresión amable.

— Ara, Miyama-san.

— ¿Viniste después de todo he? A pesar de que habías dicho que no podías venir.

— Ah, sí.

Respondió un poco cortante.

— Aunque era cierto que los boletos me sobraban, este… es un poco difícil de explicar.

Era algo inusual en ella hablar de forma inapropiada, Yuna estaba extrañada.

— ¿?

— Este… vamos ¿lo entiendes verdad?... es decir…

Parecía dudar, y al verla bien un hombre estaba de pie detrás de ella, de seguro era el hombre sombrío que estaba con ella antes.

— ¿Están en una cita?

— No lo digas en voz alta, vamos, él es extranjero, hay muchas cosas…

Es cierto, parecía latino, sería que no entendía japonés, solo se mantenía en silencio. Yuna había acertado.

— Está bien, no se lo diré a nadie, puedes estar tranquila.

— Menos mal.

Junko suspiró con una mano en su pecho relajada.

— Gracias, ¿te podría pedir otro favor?

— ¿Qué cosa?

— Duérmete.

En ese instante, Yuna perdió la conciencia.

 

 

 

 

● ● ●

 

— Se está tardando…

Kazuki susurró, Yuna no regresaba, además de que el hielo del jugo de uvas estaba derritiéndose. Y Kuriko dijo mientras jugaba con la cuchara de madera de su helado.

— Ha de haber ido al baño, de seguro está en sus días.

Pensó que le gustaría hacer algo con la falta de delicadeza de esta mujer. Pero en serio estaba tardando, Kaori solo dijo “me crucé con ella hace rato” y se fue a dormir de inmediato.

— (¿La busco?)

Al mismo tiempo en que lo pensó comenzó a moverse. Se dirigió al nuevo edificio caminando rápido, su corazón latía deprisa. Por más que la buscaba no la encontraba, pensó que la pudo haber pasado por alto por pasar rápido, pero después de todo no estaba, volvió una vez más, pero esta vez corriendo y poniendo mucha más atención a sus alrededores. No había nadie con ropa roja, entre más se apresuraba sentía que su visión era más fina. Una familia que hablaban con un panfleto en las manos un camión que cambiaba los jugos, un trabajador que cambiaba la basura,… era inútil, no la encontraba por ninguna parte, cuando pensaba en volver a buscarla y chocó contra quien traía un carro de basura su bolsa rodó por el suelo.

— ¡Lo siento!

Volteó a ver a la persona con la que se estaba disculpando y sus ojos se encontraron… La persona que lo estaba observando, era un extranjero, había visto ese rostro en alguna parte, cierto, era el hombre que estaba conduciendo el auto cuando trataron de secuestrarlo. El interior del carro de basura se había esparcido por el suelo, eran restos de papeles y pudo ver un vestido rojo… y una piel blanca.

— ¡Yu…!

En el instante en que trató de llamarla le inmovilizaron las manos y le taparon la boca.

— Nos volvemos a ver mocoso.

Era un japonés torpe, la respiración que exhalaba le llegaba a la cara.

— No nos estorbes demasiado o de paso también te haremos dormir.

Algo como una aguja estaba brillando y en el instante en que estaba por apuñalarlo… Una pieza de hierro azul se hundió en el rostro del hombre y cayó con la basura.

— ¿Esto es tener buen control?

Dijo la mujer después de haber lanzado una maqueta de una carroza de correos del siglo 19.

— ¡Sensei!

— Lo siento.

Kaori levantó ligeramente la mano derecha.

— Se me había olvidado que te traje a Harumi porque estabas en peligro.

El hombre se levantó mientras se sujetaba la mejilla. Su rostro enojado estaba ligeramente manchada de negro y Kaori Gritó.

— ¡Shikimori ¡llévate a Miyama, corre!

— ¡Si!

Cargó a Yuna aun llevándose basura con él, era más liviana de lo que creía.

— Mierda.

El hombre movió grande los brazos y lanzó una bola de fuego el sonido de la explosión fue demasiado...

 

 

Del otro lado de la pantalla Distel estaba quejándose.

— ¡Idiota! ¿¡Cómo se le ocurre usar magia en un lugar como ese!?

— (Vibel tiene un equipo de asalto a la espera)

Era la voz de Oguro.

— Si ocurre un enfrentamiento a tiros sería demasiado escándalo, por qué cree que lo trajimos hasta aquí….

— (¿Que hacemos teniente?)

Ella chasqueó la lengua solo una vez y volvió a tranquilizarse.

— Cambiemos al siguiente plan, comienza.

El lugar había caído en un caos, la última magia había provocado un incendio, el ruido de los visitantes huyendo y gritando llenaban el lugar. Kazuki salió corriendo mientras cargaba a Yuna después de esquivar con dificultad ese ataque. De pronto se escuchó el ruido de un motor y apareció frente a ellos de lado un camión rojo de jugos, dentro de este no había latas de jugo de 350 mililitros, sino que aparecieron hombres portando carabinas de asalto Borland Onix.

Resonaron los disparos y los alrededores comenzaron a llenarse de balas.

— ¡Uwa!

Sin dudar ni detenerse se escondió en la sombra de una exhibición y Kaori le siguió.

— ¡Sensei! ¿¡Qué es lo que está pasando!?

— Nn, tal vez una guerra.

— ¡Pero estamos en Japón! ¿¡Que ocurre!?

Parecía ser alguna clase de conflicto en el oriente medio, pareciera como si estuviera viendo la ópera y de pronto apareciera un equipo de futbol americano.

— Estaba pensando, ¿Su objetivo no será Miyama?

Al escucharla volteó a ver a Yuna, ¿sería que estaba durmiendo? Tenía los ojos cerrados. En el suelo se veían chispas, había diferencia entre las fuerza individuales así que comparado con la magia que tardaría tiempo y esfuerzo, podrían agregar disparos siempre que tuvieran balas. Dependiendo de las circunstancias es una acción dual efectiva… era el caso en esta situación.

— No puedo ver muy bien…

Kaori asomó la cabeza y de inmediato regresó.

— Shikimori, toma eso.

Ella estaba apuntando a la exhibición de armas que estaba un poco lejos, allí se encontraban los mosquetes alineados.

— ¿¡Cual!?

— El que sea, fueron bien mantenidas por lo que debería poder usarla, no se te olvide la pólvora.

— Pero… ¡no hay nada hasta allá!

Habían unos 10 metros de distancia y no había ningún objeto con lo que cubrirse de las balas, quedaría al descubierto.

— Morir aquí o morir halla, ¿cuál prefieres?

— ¡Ninguna!

— Entonces ve por ella.

Kazuki salió volando con lágrimas en sus ojos. Tal como se esperaba, el fuego se concentró y las balas rebotaron a 5, 4 centímetros de él, se concentró solo en correr al estar en un aprieto, y llegó al área de exhibiciones. El arma más cercana era una quela habían explicado era una Dreyse Zündnadelgewehr de Prussia, también tomó una bolsa de cuero con municiones y regresó. Corrió tambaleándose y milagrosamente no recibió ninguna herida.

— ¡Qué miedo!

— Gracias.

Kaori le dio las gracias muy casualmente y observó la boca del arma.

— Wao, está estriado, genial.

Abrió la bolsa de municiones y saco un sobre como para medicinas, lo corto con violencia con la boca, mantuvo las balas en su boca y puso pólvora en el plato de fuego, el resto lo dejo caer por la boca del arma, metió las balas por la boca del arma y disparo. El fuego se dispersó como si fuera el aliento de un dragón, se escuchó un grito, y el sonido de disparos disminuyo.

— ¡Corre!

Tomó a Yuna y comenzó a correr, seria debido al escándalo que los enemigos no se dieron cuenta, las balas apenas rozaron su cuerpo.

— ¡Uhya!

Se escuchó otro sonido, un gran rugido hizo temblar su cuerpo y los disparos se detuvieron.

— ¡Kazuki!

Kuriko fue la que gritó después de lanzar su ataque, se encontraba de pie frente a una puerta de emergencia.

— Kuriko-san ¿¡Por qué!?

— Una llamada mental de sensei ¡Me pidió que te salvara! ¿¡Pero qué está pasando!?

— ¡Una guerra!

Las balas volvieron a salir volando, ambos se escondieron sin poder salir.

— Kuriko-san, Yuna…

Alguien llegó de pronto, trató de cargar a Yuna y huir pero frente a él había una enorme sombra, un hombre grande y musculoso le bloqueaba el camino de huida, se les quedaba viendo hacia abajo, se trataba del hombre que intento atrapar a Kazuki de camino a casa desde la escuela. Estiro sus grandes brazos como troncos. Al principio lo esquivó e intento huir hacia a atrás, pero el hombre tenía una agilidad que no concordaba con su gran cuerpo y se acercaba a Kazuki.

En el instante en que pensó que lo iban a atrapar, el hombre estaba extraño, detrás de él Rin estaba sosteniendo una espada, era la espada de que estaba en la exposición, no se le veía bien, pero la usaba como si fuera ligera.

— Vete rápido.

— Rin-chan…

Kazuki intentaba darle las gracias pero Rin lo interrumpió.

— No lo malinterpretes, no te estoy salvando a ti, estoy salvando a Yuna-san, además…

Levantó la espada con su mano derecha.

— Inusualmente es sencilla de usar.

El hombre se puso de pie, parecía tener confianza enfrentándose a armas blancas, pero tomó posición con un arma de fuego y Rin hizo lo mismo usando la espada como si fuese una katana japonesa.

 

 

● ● ●

 

 

Kazuki y Kuriko salieron llevando consigo a Yuna. Estaba vacío, la multitud confundida había seguido guiada afuera y ya se encontraban lejos, en cambio el staff armado de “la exposición de la gran Alemania” rodeaba el lugar.

— Como decirlo, esto se convirtió en algo grande.

Kuriko susurró.

Junto al sonido de las armas Kaori salió volando con el mosquete en mano, parecía algún tipo de francotirador debido a la gorra Karst Jaeger que portaba. Detrás de ellos se pudo escuchar a alguien gritar “Se fueron por halla”

— ¡Huye hacia aquel lado!

Huyeron al edificio C. Era un área que reproducía el interior de un castillo, como si fuera el palacio de Sanssouci en Potsdam, patearon los muebles del barroco y entraron. No haya detonaciones de armas ni magia, debido a que los arreglos estaban ubicados de manera complicada no podían verlos. Detrás de Kaori una pequeña chica se asomó.

— ¿¡Rin-chan, estas bien!?

— Si, bueno, el grande se fue.

Se dirigieron más al fondo y de vez en cuando se escucharon disparos, pero se encontraban lejos.

— Shikimori, vamos a donde está el auto, lo mejor sería salir de aquí.

Asintió a la frase de Kaori,  no se veía ningún enemigo, parecía que lo lograrían de algún modo y de pronto todo se volvió completamente blanco. Casi al mismo tiempo llegó un ataque con magia, y Kazuki salió volando. Los otros tres se habían separado, no podían verse por una niebla blanca. Su vista estaba bloqueada como si le hubieran puesto muchas gasas, seria alguna clase de magia, pero no tuvo tiempo para pensar, una ola de ataques se volvió a dirigir a Kazuki, al ser presionado con una fuerza intensa, dejo caer a Yuna a quien mantenía cargando.

— Nn….Nn…

Gimió, parecía que estuviera por despertar, se movía ligeramente. De pronto, de entre la niebla blanca apareció una mujer de cabello rubio. Era la mujer que había visto antes, Tenía un arma automática y observaba a Kazuki a la cara. Su mirada penetró su cuerpo como si disparara y solo con eso se quedó congelado.

— Despierta.

Pateó ligeramente a Yuna quien parecía querer abrir los ojos. Kazuki se percató de que tenían la intención de llevársela a algún lugar, pensó “Tengo que salvarla” pero ya no podía moverse y el arma en la mano de la mujer hacia que el temor en él se multiplicara. Yuna no terminaba de despertarse.

— De pie, de lo contrario dispararé.

La mujer rubia apuntó su arma a Yuna y puso su dedo en el gatillo… Kazuki saltó por reflejo, se recostó sobre ella protegiéndola escondiéndola tras su espalda, el arma automática estaba apuntando a su rostro. Sintió que sería asesinado, y cerró los ojos…

Nada ocurrió.

Abrió los ojos ligeramente, aún tenía el arma apuntando a su rostro pero no había disparado. La mujer veía a Kazuki directamente a los ojos. Ella reflejaba sus emociones, no era de lastima por él, esa expresión era como si recordara algo, y bajó el arma.

— Eres blanda. Por eso se dan las lesiones.

Desde la niebla apareció un arma y la mujer volteó ligeramente.

— Hola Distel, cuanto tiempo.

Kaori le tenía apuntando el arma directamente a su cara.

— Tú eres…

— Yaa, ¿te olvidaste de mí? Tú rostro no ha cambiado en dos años.

Sonrió mostrando sus blancos dientes.

— ¿No nos enfrentamos en Desda? En ese entonces llegó la policía y no pudimos zanjar el asunto, pero dejaste una cicatriz en mi espalda.

—… Kaori Iba… ¿con que Kaori he?

— Bingo, vaya manera de encontrarnos.

— ¿Aun sigues diciendo que eres una vampiro? ¿Tu alemán aun no es muy bueno verdad?

— Y tú eres buena con el japonés, ¿alguien te enseñó? ¿Él? Sigue siendo alguien peculiar.

El color en su rostro cambio, y ambas quedaron en silencio. En la cabeza de Kazuki escuchó una voz para aprovechar esa abertura, pero aún se mantenía con miedo, no podía moverse. Y Distel abrió la boca.

—…. No has cambiado nada después de todo, tienes una personalidad que interfiere con mi temperamento.

— Oh, gracias, Por cierto, ¿podrías dejar esa chica? Es una de mis alumnas.

— Ha, ¿eres maestra? Parece que el sistema de enseñanza japonés está acabado.

— Ve a ver al director y díselo, vamos, déjala.

— ¿En serio crees que la dejaré? Esa arma no tiene balas.

Kaori sacó la lengua.

— Ara… ¿te diste cuenta?

Distel le apuntó con el arma automática y jalo del gatillo. Resonó un sonido seco.

 

Las balas pasaron justo a un lado del rostro de Kaori, lo había esquivado por poco. La mujer rubia tomó a Yuna por el brazo y la acercó a ella a la fuerza, Kazuki seguía paralizado, no podía hacer nada. Yuna comenzó a moverse resistiéndose, pero Distel era más fuerte.

— ¡Kazuki-san!

— ¡Yuna!

Por fin Kazuki estiro su brazo… pero no la alcanzó, solo quedo en él la sensación de tocarla por poco y su cuerpo se alejó.

— ¡Fialka! ¡Weißer Nebel! (Niebla blanca)

Junto a la voz de Distel, la niebla se hizo más espesa y la figura de ambas desapareció en lo profundo de ella. Parecía que los otros enemigos ya habían llegado hasta aquí, se comenzaba a escuchar el sonido de los disparos, debido a la espesa niebla no sabían de donde provenían.

— Mezcló espejismos he, no es elegante pero funciona.

Kaori movió su brazo derecho y lanzo lamas, el fuego se extendió en lo profundo de la niebla, sería que golpeó a alguien ya que se escuchó un grito, pero ella chasqueó la lengua.

— Es inútil Shikimori, se llevaron a Miyama por la puerta de la derecha, sigámosla por halla.

— ¿¡Puede ver bien Sensei!?

— Estos lentes tienen la capacidad de ver a través de la magia.

Mientras decía eso cargó el mosquete con balas y disparó.

— ¿¡Te había dicho que son lentes de batalla verdad!? Vamos, rápido.

Kazuki corrió, no podía ver pero de algún modo logró llegar a la puerta. La mujer rubia entró al edificio B cargando a Yuna y la siguieron. Parece que por fin Kuriko y Rin lograron salir y también los siguieron. Quedó en los oídios de Kazuki un ruido sordo y olía a gasolina..

— ¡Ah!

Los cuatro gritaron al mismo tiempo. Las hélices del albatros C 3 estaban dando vueltas, parecía que saldría del lugar.

— Tch.

Kaori se apresuró a realizar un conjuro y lanzo una bola de fuego, pero falló su objetivo desviándose a una plantación. El avión de doble ala despegó llevando consigo a las personas que huían.

— Mierda, ¿¡Usaron un avión!? ¡No me tomen por tonta huyendo en esa cosa vieja!

Kaori lanzó los lentes al suelo y volteó a ver a los alrededores enojada, su mirada se detuvo en el resto de cosas que se exhibían.

—… Shikimori… ¿te gusta el cielo?

— Este… los lugares altos… no mucho.

— Ya veo, es una buena oportunidad, así que acostúmbrate.

Lo tomó por el cuello de la camisa y lo jalo.

Sería que lo tenían preparado por si se requería ya que un segundo avión de hélices estaba encendido y Kaori salió corriendo hacia halla seguidos de Kuriko y Rin. Los cuatro vieron al piloto, y Kaori gritó.

— ¡Muévete!

Al mismo tiempo en Kaori gritó, lanzó el mosquete que se dirigió en línea recta hacia él mientras giraba. Fue un golpe directo al rostro del piloto. Se trataba de un avión  Halberstadt CL.II. Tomó al hombre que estaba aturdido y lo derribo. Subió al asiento en el frente y observo los instrumentos mientras comprobaba la efectividad de la palanca de vuelo. Kazuki se subió en el asiento trasero mientras sollozaba.

— Sensei, ¿puedes pilotarlo?

— Déjamelo a mí, cuando era pequeña quería ser piloto.

— ¿Ya has volado antes?

— ¿Quien dijo que había hecho algo como eso? Solo dije quería hacerlo.

Kazuki gritó.

— ¡Espera! ¡Espera por favor!

— ¡Ya es tarde!

El giro de las hélices se aceleró y justo cuando estaban por salir los enemigos comenzaron a disparar intentando detenerlos. Llegaron a la entrada y justo después se encontraba un área en línea recta.

El Halberstadt emitía un fuerte ruido y comenzó a levantarse lentamente y regresaba a tierra, volvía a levantarse y aterrizó con un gran rebote.

— Bien, halla vamos

— ¡Uwaaa!

Tendría buena suerte ya que la nariz de la nave se alzó y se alejó de tierra mientras se tambaleaba a izquierda y a la derecha.

— ¡Asombroso! ¡Vuela!

—  Yo también pienso lo mismo, ¡desde el fondo de mi corazón!

El avión continuó elevándose, Kuriko y Rin también habían tomado una nave para ellas, Kazuki trató de voltear a la fuerza desde el asiento de la parte de atrás.

— ¡Sensei!.. Cof... ¿Y Yuna?

Gritó mientras era golpeado por el viento, la presión del viento era sorprendente, no podía voltear a ver al frente directamente.

— Shikimori, Hay unos goggles debajo de tu asiento, póntelos.

Kaori ya tenía puestos los suyos, comenzó a buscar y era cierto, había unos lentes grandes usados para volar y se los puso. En un instante pasaron la isla de Tsukishima. Aumentaron la altitud y dio una vuelta, Kaori y Kazuki estaban buscando el avión donde estaba Yuna.

— ¡La encontré!

Kaori gritó, logró ver la cola del albatros C3 en dirección a la estación de Tokio.

— ¡Los seguiremos!

— ¿Podremos alcanzarlos?

— ¡Este es más rápido!

Se escuchó más fuerte el sonido del motor y el avión acelero, el fuselaje blanco del albatros se hacía más grande y Kaori jaló el gatillo de la ametralladora Maschinengewehr. Se escuchó el sonido como el de una máquina de escribir mientras que la línea de balas se movía. Rozó la cola del avión adversario. El Albatros parecía apresurado al dar vuelta a la izquierda.

— Ah, estuvo cerca.

Kaori chasqueó los dedos.

— ¡No debes darles!

— Si no les doy no lo derribaré.

— ¡No lo derribes!

Justo debajo había edificios y ciudadanos, a pesar de que aún era peligroso en el mar o en algún rio, si los derribara aquí, la vida de Yuna peligraría. La máquina de alas dobles blancas disminuyó la altura mientras inclinaba las alas dirigiéndose a Ginza. Y Kaori inclino la palanca de control hacia adelante.

Kuriko y Rin estaban sobre un L.V.G. CVI que había despegado suavemente de tierra siguiendo al Halberstadt.

— Kuriko-san, eres buena.

Esa era la voz de Rin impresionada.

— Bueno en comparación con el desgastado Sopwith Camel de mi abuelo en Wyoming esto es como montar un pony en la pradera.

Kuriko piloteaba la nave con facilidad cuando de pronto se escuchó un fuerte sonido y comenzaron a tambalearse.

— Que, ¿¡Qué pasa!?

Rin gritó desde el asiento de atrás. Se volvió a escuchar ese sonido de explosión y el avión se tambaleó, Kuriko volteó a ver hacia abajo.

—… ¿¡Un cañón antiaéreo!?

Logró ver un Flak 19 de 88 mm apuntando hacia ellas, era el que estaba en la parte exterior de las exposiciones, la boca del cañón brilló. Hubo una explosión frente a ellas dibujando círculo de humo negro. Kuriko aumentó la velocidad.

—… ¿¡Qué pasara si nos dan!?

Era la voz temerosa de Rin.

— No hay que pensarlo con un avión tela como este, no será algo lindo como un agujerito.

— ¡Tenemos que huir!...

— No te apresures, eso está hecho para atacar aviones en grandes alturas y nosotros estamos solo a unos pocos cientos de metros, así que el cañón de las balas no bajará.

El poder del antiaéreo era grande, pero no estaba hecho como para darle a un avión tan lento, era como si persiguieran a una mosca con una motosierra, parecía que Rin no lo entendía, pero la había convencido de momento.

— Eso quiere decir que estamos bien.

— Bueno, mientras que no nos den un impacto directo… Oh.

Los sonidos continuaron como si golpearan un tambor y varias balas se extendieron de arriba abajo.

— Pero quién diría que incluso tendrían una ametralladora antiaérea.

Si les dieran solo sería un agujero, pero si le dieran a la cabina seria el fin.

— ¿Estamos bien verdad?

— Lo siento, déjame corregirme.

Kuriko comenzó a girar de izquierda a derecha, estaban fallando, pero la línea de balas comenzaba a seguirla. Mientras daban vueltas, el sonido de disparos se detuvo.

—… Kuriko-san.

— ¿Qué pasa?

— Eso es…

Kuriko volteó a ver hacia atrás, habían tres cosas como puntos negros que se acercaban a gran velocidad.

— ¡Nos persiguen!

Los puntos negros se hicieron más grandes y comenzaron a tomar forma de aviones, había dos que tenían alas triples y uno con dos, estaban volando en formación, pero de inmediato se separaron. los de las alas triples, eran Dreidecker Fokker Dr. I de color rojo, se dirigían a donde se encontraba Kaori. Mientras que la nave con cola de forma de cuchara seguía hacia ellas.

— ¿¡Dos Fokker para ellos y un Faltz para nosotras!? Que groseros.

Kuriko parecía enojada y dio la vuelta guiando bien la nave, Rin se apresuró a agacharse en el asiento.

— ¡No te vayas a dar la vuelta!

Fue una vuelta rápida, era un avión con mucho tiempo encima y cada una de sus partes emitió ruido. El Faltz D3 Disparó y las balas pasaron sobre ellas. Kuriko silenciaba la nave y después de eso se elevó, el enemigo termino debajo de ellos, dio la vuelta al avión y estando invertida comenzó a bajar detrás de ellos mientras le disparaba al enemigo. El fuselaje enemigo devoró las balas y comenzó a caer mientras emanaba un humo.

— ¡Toma eso!

— Lo lograste.

— Ya antes me había enfrentado a un P51 Americano, ¿cómo están Kazuki y los demás?

— Están abajo a la izquierda.

El  Halberstadt en el que estaban Kaori y Kazuki era perseguido por los dos Fokker, habían bajado bastante de altitud.

— ¿Lo hacemos de nuevo?

Kuriko Aceleró y la nave se inclinó.

 

 

Las naves de tres alas comenzaron a hacerse cada vez más grandes, parecían mas grandes y pesados mientras se acercaban a ellos, a Kazuki se le escapó un grito, al voltear a tras pudo presentir que su objetivo eran ellos, casi podía ver la expresión del piloto, una línea de fuego se extendió desde el enemigo.

— ¡Uwaa!

Se agacho, su suerte fue buena ya que el enemigo falló, la línea de fuego de la ametralladora paso justo a un lado de ellos.

— ¡Sensei! ¡Nos disparan, nos disparan!

Kaori bajó la nave y por un instante la sombra de la nave enemiga desapareció, pero volvió a aparecer de inmediato.

— ¡Senseeei! ¡Nos derribaran!

— Cállate, si nos descuidamos esa nave blanca escapará.

El albatros en el que iba Yuna comenzaba a desacerar, dejándole la batalla a los Folks, planeaba retirarse por su cuenta.

— Por eso no puedo preocuparme por ello.

— ¡Preocúpate por favor!

Debido a que Kazuki estaba volteando hacia atrás podía ver claramente los movimientos de los enemigos, tenían buena movilidad y fuerte potencia de fuego, si las cosas seguían así serian llenados de agujeros. Volvieron a disparar, y el aire silbo, pudo entender claramente que habían abierto agujeros en las alas.

— ¡Lo vez!

— No hagas un escándalo, contrataca de algún modo.

— Como hago eso.

— Frente a ti hay una ametralladora.

Tal y como lo había dicho, justo sobre el asiento había una ametralladora montada sobre un soporte giratorio.

— Dispara eso.

— Como hago eso.

— Con que jales del gatillo las balas saldrán.

Kazuki concentrado en sí mismo hizo lo que le pidió, y la Parabellum MG17 comenzó a hacer ruido, las balas de 7.92mm salieron volando.

— Apestas.

— ¡No pidas imposibles!

Además de que nunca antes había usado un arma, el avión se estaba moviendo para evitar los disparos de los Folks, simplemente no acertaba. Las naves enemigas volvieron a tomar posición y dispararon, ahora fueron los dos al mismo tiempo.

— ¡Waa! ¡Es inútil!

Cuando de pronto una de ellas se inclinó y la cruz de hierro que estaba dibujada en ella estaba llena de agujeros y comenzó a caer, pudo ver como el piloto escapaba. La otra nave apresurada emprendió la retirada.

— (Kazuki!)

Dentro de su cabeza escuchó que le hablaban.

— Ku, Kuriko-san.

— (¡No te quedes así, vayan tras Yuna rápido!)

El L.V.G.V VI que controlaba dio la vuelta.

— (¡Detendremos al enemigo restante, apresúrense!)

— ¡Gracias por la ayuda!

Fue Kaori la que respondió, el Albatros blanco había bajado más la altitud, se dirigía desde Ginza por Shinbashi. Kaori retomó la persecución.

 

 

Las balas rosaron el ala superior, y Kuriko levantó la voz con emoción.

—  Como se esperaba de Freiherr von Richthofen.

Freiherr von Richthofen era un afamado piloto alemán durante la primera guerra mundial, después de decir eso pisó el pedal. Tanto el Fokker Dr 1 como el L.V.G.CVI trataban de ponerse uno detrás del otro, estaban completamente en modo de batalla, sobrevolaban el rio Sumida, la batalla se extendía sin tomar en cuenta el tiempo.

En cuando a capacidad para dar vuelta el Folk era superior, por ello es que eran las tres alas, pero Kuriko seguía subiendo y bajando, huyendo hábilmente. Mientras lo observaba bajaba la altitud, ambos querían terminar con la batalla y no ascendían, de vez en cuando disparaban, pero al final, Kuriko logró ponerse justo detrás de él.

— ¡Te tengo!

Dentro de la mira se encontraba toda la nave enemiga.

— ¡Prepárate! ¡Ve rezándole a buda!... ¿he?

Las balas no salieron, no importa cuántas veces jalara el gatillo.

— ¿Qué pasa?

— No está funcionando.

Estaba disparando cuando daba la vuelta por lo que aun debería de tener balas. De seguro el enemigo se percató de que había ocurrido algo debido a que no disparaba, dio una larga vuelta a la izquierda y dentro de poco estaría detrás de ellas. Llegado a esto no tenían más que huir debido a que el avión no tenía instalado armas en el asiento trasero, por lo que si se pusieran detrás de ellas sería el fin. Las balas enemigas se concentraron y el avión tembló.

—… Rin.

— ¿¡Si!?

— ¿¡Aun tienes esa espada!?

— La tengo al alcance de la mano.

La levantó ligeramente, la traía después del área del enfrentamiento, nunca la soltó.

— Genial, tengo un favor que pedirte.

En cuanto se lo dijo Rin habló en voz alta.

— ¡Eso es una locura!

— Espero mucho de tus habilidades.

— Pero mi confianza con esta espada…

— “Donde hay voluntad hay un camino”

Dio un giro a la izquierda mientras perdía altitud, el adversario también dio vuelta, justo se habían puesto uno frente al otro. El Folk no esquivaba, estaría confiando ya que no disparaban y siguió avanzando de frente. Kuriko gritó de ira.

— ¡Vamos esfuérzate numero 30!

— ¿¡Acaso soy Ishikawa Goemon[1]!?

Rin le gritó de regreso y se puso de pie sujetándose con la mano derecha. La distancia entre ambos disminuía rápidamente y el enemigo comenzó a disparar, pudieron escuchar las balas cerca, golpearon la parte exterior y las astillas de manera comenzaron a volar. Ambos aviones estaban a punto de chocar.

— ¡Ahora!

— Al mismo tiempo en que dio la señal, Rin blandió la espada.

El Folk se alejaba detrás de ellos, para después comenzar a abrase la marca del corte y la cola del aeronave se desprendió. Había perdido su estabilidad y comenzó a caer al rio.

— Esplendido.

Kuriko lo dijo con admiración.

— Que sea la primera y última vez por favor.

Rin volvió a su asiento mientras se quejaba.

— No digas eso, eres muy hábil… Ah... ¡Aaa!

Comenzó a escucharse un ruido extraño y comenzó a salir humo del motor, era un humo negro provocado del aceite mezclado el que envolvió el asiento del piloto.

—… Nos dieron.

Desde un lado un Falks D3 había ascendido, se trataba del enemigo que supuestamente habían derribado al inicio y había disparado, el sonido de la ametralladora continuó y el motor se detuvo, comenzó a encenderse y el fuego se desplazó a las alas. Comenzaron a caer en picada con la nariz hacia abajo.

— ¡Kyaaa! ¡Caemos, Caemos!

— ¡Kuriko-san!

Las alas estaban ardiendo.

 

Kazuki pudo ver que el avión de Kuriko y rin estaba cayendo.

— ¡Sensei! ¡Kuriko-san esta...! ¡Rin-san!

Kaori volteó ligeramente hacia atrás.

— ¿¡Las tienen!?

— Están cayendo al rio.

— ¿Están bien?

— Este… creo que puedo verlas nadando.

— Entonces está bien.

Ella sujetó con fuerza la palanca de vuelo. El albatros estaba huyendo justo frente a ellos, aceleraron persiguiéndolo, sería que se habían percatado, la nave enemiga había descendido casi hasta el límite, hasta un punto antes de aterrizar y se escondieron usando los edificios. Ginza estaba lleno de edificios,  solo con esconderse en la sombra de estos era difícil de encontrarlos.

— Oh, es buena.

— ¿Que haremos?

— Está decidido.

El Halberstadt en el que estaban Kazuki y Kaori también descendió, vieron la cola del albatros, y parecía que ellos también se dieron cuenta ya que aceleraron manteniendo la altura. Pasaron por la avenida principal que atravesaba Ginza y justo los peatones iban pasando y volearon arriba viendo con la boca entreabierta la escena de persecución, los aviones pasaron volando demasiado bajo como si lamieran el suelo, pasaron volando entre los edificios como si cortaran los edificios.

Los empleados del edificio Norijima[2] huyeron, los parasoles en la calle y las sillas cayeron por el escándalo y los encargados de las tiendas salían sorprendidos. Ambos aviones salieron del centro de la ciudad, las cosas de un vendedor de helados y de un anciano que vendía campanillas de viento salieron volando. El sonido del motor Mercedes resonó por todo Ginza.

— Aaa, que insistente.

— De seguro ella estará diciendo lo mismo.

Pasaron frente a Mitsukoshi[3] y escucharon otro motor detrás de ellos, se trataba del Falkz D3 que había derribado a Kuriko, y el cañón de su arma brillo.

— ¡Sensei! ¡Nos dispararan!

— Ignóralo.

Las balas pasaron justo a un lado de ellos, se escuchó como cortaban el viento y Kazuki bajó la cabeza. Ni el albatros ni el Halberstadt aumentaban la altura, pasaron frente a un museo. Y de ese modo pasaron por el paso elevado.

— ¡Uhyaa!

Sobre la cabeza de Kazuki paso una viga de acero rozando, lograron cruzar por muy poco, pero no fue así con el Falkz que los seguía, su ala izquierda había chocado con una de las luces de la carretera y comenzó a dar vueltas aterrizando en una intersección chocando con un Karaoke de los que abren toda la noche y por consecuente creo una ola de choques a su paso. Kaori y Kazuki no tenían el tiempo ni la libertad de ver aquello, la aeronave blanca escapaba por Daiichi Keihin. Los alrededores eran un desastre pero no desviaban la mirada, pero el albatros bajo la velocidad y desapareció.

— ¡Ah!

Kaori sin pensarlo dejo salir una exclamación, el camino se dividía.

— Shikimori ¿¡lo viste!?

— ¿¡Qué cosa!?

 — El camino se divide, izquierda, derecha, ¿¡por donde!?

— He…

— Yo no lo vi, así que decide.

Estaba dudando, pero no tenía el tiempo para pensar.

— Izq… ¡Derecha!

Kaori puso toda su fuerza moviendo la palanca hacia la derecha, estuvieron a punto de chocar contra un viejo edificio pero lograron girar… y apareció un camino angosto.

—… Equivocado…

No había sombra del albatros, en su lugar un gran remolque se encontraba frente a ellos.

— ¡Waa!

Kaori y Kazuki gritaron al mismo tiempo, la parte baja del avión tocó los cilindros de acero que portaba y perdieron el balance. El avión se inclinado y las hélices chocaron contra un árbol a un lado de la carretera, se escuchó un gran sonido y cayeron de costado patinando hasta llegar justo en frente de una estación de policía, el avión paso de resbalarse por el asfalto hasta llegar a chocar contra las escaleras de piedra, se volteó al revés y se detuvo.

Kaori por fin logró salir del asiento del piloto.

— ¡Shikimori!... ¿estás bien?

— De alguna manera.

Kazuki respondió con la respiración entrecortada.

El albatros se encontraba en el cielo dibujando un anillo y después de comprobar que el Halberstadt ya no volaría, desapareció.



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