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Savage Fang Volumen 1 - Prologo, capítulos 1 y 2

Prologo:

Primera vida, Primera historia


 

Pensaba en la parte superior del cielo, si fuera una de aquellas personas llamadas “genios” de seguro mi vida sería diferente. Creo que soy poco serio con mi trabajo, pero vivía con algo de libertad con un trabajo al que ya estaba acostumbrado, aunque mi “lugar de trabajo” fuera una zona de batalla en la que se intercambiaban ataques mágicos de fuego, hielo y toda clase de magia.

Frente a mis ojos se acercaba una bola de fuego, y lo esquivé como si estuviera debilitado, en esta ocasión se aproximaron picos de hielo, y hui de su trayectoria como si me estuviera cayendo, en esta ocasión viniendo relámpagos que parecían flechas.

Me puse de pie y comencé a correr cuando vi a un hombre envuelto en armadura, el rostro del soldado tenía una mueca de miedo al verme. No pensé nada con esa expresión que estaba acostumbrado a ver, simplemente blandí mi espada hacia su cuello. Un poco más tarde la cabeza cortada del soldado entró en mi campo de visión y la sangre comenzó a brotar cual si fuera una fuente... le di la vuelta como si evitara la sangre y me dirigí al siguiente soldado.

— ¡Vi... viene hacia aquí!

— ¡Deténganlo! ¡Hay que detenerlo!

El soldado gritó consternado, era un hombre grande el que dio indicaciones, el hombre tenía una buena constitución, ¿será el comandante de las tropas? Solo pensé un segundo y regresé a mi trabajo. Los soldados que me rodeaban comenzaron a moverse al mismo tiempo creando toda clase de magia... fuego, hielo, relámpago, tierra... y lanzaron magia de todos los colores, pero fue su peor movimiento. Moví mi cuerpo como si fuera a dar una patada tomando una postura lo más baja posible esquivando toda la magia.

— ¿¡Lo esquivó...!?

— ¡La magia...! ¡¡Kghaaaa!!

Al esquivarlo la magia siguió su trayectoria llegando a los soldados que estaban detrás de mí, ¿habrán caído la mitad? Bueno, la cantidad se redujo, y el comandante parecía estar en un caos.

— ¡Gaa!

— ¿¡Ugg!?

Mientras me movía entre los soldados aprovechaba para cortar uno tras otro. Por todos lados se escucharon gritos y volaba la sangre, aumentando más el caos, cayendo el comandante en confusión.

— N... ¡no puede ser! Nosotros los caballeros santos de Iltania[1]...

— ¡Un mercenario en solitario que no puede usar magia...! ¡¡Khaaa!!

Atravesé a uno de los soldados para después blandir la espada y limpiarme la sangre de la mejilla. El trabajo siempre es así, si me contratan mato ya sea monstruos o humanos, solo eso, es un trabajo con nada de divertido. En los alrededores solo hay enemigos, aunque el pago no es la gran cosa como para apostar la vida, no puedo continuar mucho con esto.

Este es el trabajo de un mercenario, no hay nada bueno que aprender, ni un gran destino o amabilidad, además...

— ¡Kggg! ¡Como si fuera a caer contra un mercenario que no tiene poder mágico! ¡Qué tipo tan desagradable!

No tengo una pisca de ese “poder mágico” que es necesario para vivir en este mundo, era la única elección que me quedaba.

— Pe... ¡Pero!

— ¡Pero nada! ¡Como si un pueblerino vulgar pudiera dirigir una espada hacia mí!

Intentó decir algo pero el soldado lo interrumpió, era el comandante que regañó a uno de sus subordinados... creo que ser mercenario no es un trabajo que valga la pena, pero puede que no hubiera otro buen trabajo en el mundo para mí.

— ¡El plebeyo de clase baja de allí! ¡Puedes grabártelo en los ojos! ¡Frente a ti tienes al sexto comandante de los caballeros sagrados de Iltania! ¡Godon Rakrei te derrotará!

— ¿Ha?

El hombre que parecía estar lleno de confianza me apuntó con su espada... ¿Qué está malentendiendo este cerdo? La mirada de ese tal Godon parecía fría, y los compañeros mercenarios detrás de mí parecieron temer.

— Hyuu, eres de temer como siempre Envil, que terminaras con 60 tú solo...

— Así que solo queda un soldado corriente y un cerdo, bueno, será fácil, no era mentira tu segundo nombre “Savage Fang”

Volteó a ver a los sujetos patéticos alineados, parece que el cerdo del comandante estaba pálido, bueno, es cierto, por más que me diga mercenario terminé con más de un pelotón por mi cuenta. Metiéndome entre las líneas enemigas y dando vueltas mientras corto, pero no es más que mi trabajo. El rostro pálido del cerdo de Gordon que contenía el aliento en un instante se puso rojo.

— Va... ¡Vamos mercenario! ¡Ponte en guardia! ¿¡Es un honor que un plebeyo pueda pelear contra alguien como yo verdad!?

... Ah, ya veo, así que es eso. Al ver que no podían ganarme siendo muchas personas, pensó que podría ganarme en un uno a uno. Pude escuchar risas de los compañeros mercenarios, y al escucharlos el comandante enemigo se puso más rojo, bueno, era vergonzoso decir una tontería como esa, pero aun diciendo eso no tengo el deber de seguirle el juego, terminemos con esto rápido y vayamos a dormir.

— Que importa Envil, ¿Qué tal si le sigues el juego?

— ¿Un cerdito no es rival para ti verdad?

— Si, si, ¿o qué? ¿De pronto te dio miedo? Te daré un extra en el banquete de esta noche, ¿Qué te parece?

— ¿Haa? Espera... se la estas dejando más fácil.

Pero parece que a los otros mercenarios les gustó la idea, no podría haber nada más absurdo... pero no está mal hacer que terminen agradeciéndome. Di un paso adelante poniéndome en frente de todos los demás y puse mi espada en posición, el cerdo puso una expresión pervertida y risueña.

— ¡Soy Godon! ¡El orgulloso sexto comandante de los caballeros sagrados! ¡Prepárate maldito plebeyo de clase baja!

El hombre se nombró así mismo con fuerza y entonces levantó la espada. Juntó poder mágico en la espada... posiblemente seria alguna clase de magia de fuego. Yo no puedo usar magia en lo absoluto, pero soy sensible a la presencia de poder mágico. Dejé salir un pequeño suspiro, me concentré, y cuando el hombre estaba por bajar la espada pateé el suelo. Justo debajo de la espada apareció una ola de fuego.

— ¿¡Na...!? ¿¡Mi ola de fuego...!?

Esquivé su ataque mágico y el comandante pareció atónito, como se esperaba de un pequeño comandante, su velocidad, alcance y poder eran buenos, si alguien como yo que no puede usar magia recibiera eso terminaría carbonizado... pero si no me golpea no tiene ningún sentido, aunque claramente sea un ataque de amplio rango toma algo de tiempo en activarse la magia, era más que evidente a donde estaba apuntando, y una vez sabiendo de donde viene el ataque y a donde va, basta con moverse antes de que la ola se acerque, además de que parece que la magia necesita “enfriarse” una vez lanzado el primer ataque necesitará algo de tiempo antes de poder lanzar un segundo. Aunque hay quienes lo fuerzan como aquellos que se hacen llamar héroes pero...

— ¡Kgg...! ¿¡Qué yo termine cruzando espadas con un perro sarnoso...!?

No hay manera de que un hombre como este pudiera hacer algo que los héroes hacen, metí la espada en su funda por un instante, y desde la postura baja que tenía volví a desenvainar levantando la espada, el comandante puso la espada a un lado para cubrirse pero... Junto al fuerte sonido del metal, la espada del hombre se elevó en el aire. El sonido, el paisaje, el pedazo de espada se enterró en el suelo como si estuviera dentro del agua, mientras que el hombre frente a mi... solo tenía una expresión de desesperación y terror, es una expresión a la que estoy muy acostumbrado, es una de las expresiones que ponen en el instante en que se dan cuenta que su vida está por terminar, a estas alturas ya no pensaba nada de ello, y solo pateé el estómago del gordo derribándolo.

— ¡Pfhoo!

Junto a un sonido patético sus barbas se torcieron haciendo una mueca, el hombre había caído sobre su trasero. Yo sin cambiar mi expresión lo vi hacia abajo.

— Kgg... Que un mercenario bárbaro... ¿Por qué yo....?

Su expresión de terror aumentó mientras me fulminaba con la mirada, esta también es una expresión a la que estoy acostumbrado, una expresión de ira que contiene el miedo dentro de sí. En mi carrera... no, dentro de mi vida es la expresión que he visto que más emociones desborda.

— Ma... ¡Maldito!... ¡Que un plebeyo de clase baja me vea hacia abajo...!

Pero el miedo superó a la ira al darse cuenta de mi mirada.. Plebeyo de clase baja... bueno, es una de las muchas ofensas a las que estoy acostumbrado que me digan, no tengo magia, no puedo usar magia, las personas así solo son de la clase más baja... así que simplemente soy uno más de ellos. No es algo que valga la pena pensar pero si no fuera un “plebeyo de clase baja”... si tuviera poder mágico o fuera un genio, no estaría haciendo esta clase de trabajos en este lugar.

— Hoo, pero que divertido, ¿Qué se siente ver hacia arriba uno de esos plebeyos de clase baja?

Plebeyo de clase baja, estaba acostumbrado a algo como eso, no sentía nada al respecto pero... le pregunté de manera ambigua, ¿venia de una casa alta? ¿Algún aristócrata? Veía hacia abajo a las demás personas y terminé excitándome un poco al ver que tenía una experiencia patética.

— C... ¡cállate! U... ¿¡usaste alguna clase de artimaña injusta verdad!? Que un plebeyo de clase baja se enorgullezca de ganar por suerte...

Pero parece que no me responderá como deseo, “injusto” también lo he escuchado mucho, al punto de aburrirme. Dejé salir un suspiro y tomé al hombre por las prendas para enterrarle superficialmente la espada en el cuello, ese grito ha de haber sido de nuevo de terror y odio, lo rojo de su rostro bajó de inmediato.

— ¿¡Hiii...!? ¡Ma... maldito! ¿¡Qué demonios planeas hacer!? ¡Suéltame!

— Enséñame esa artimaña injusta que hice, lo tomaré como referencia para el futuro, si hago eso podría volverme más fuerte después de todo.

— N... no me digas que... ¿planeas matarme...? tú... ¿un vulgar mercenario...?

... En serio que no me responde de la manera en que quiero, Por cierto... cuando me di cuenta la entrepierna de este “aristócrata” estaba mojada, llegó hasta mi nariz un fuerte olor pestilente.

— Tch... Que patético.

Sin pensarlo dije eso, pero el aristócrata solo temblaba y no reaccionaba, parece que perdió sus ánimos.

— Bueno, no importa, ya comprendí que no me vas a responder, después me cuentas, igual ambos iremos al infierno.

— E... e espera, ¡Deten...!

Presioné la espada contra su cuello y comenzó a brotarle una sorprendente cantidad de sangre, de seguro habré cortado la carótida, el hombre perdió el habla y solo le salían burbujas de sangre. Solté el agarre con la que lo sujetaba y el hombre se sumergió en el charco de su propia sangre emanando un sonido como de agua. Al mismo tiempo escuché gritos de alegría detrás de mí.

— ¡Esplendido! ¡Como se esperaba de nuestro Savage Fang!

— ¡Esta noche la cerveza será deliciosa!

Los otros mercenarios comenzaron a alabarme, en el mundo de los mercenarios las habilidades para tomar la cabeza del enemigo lo es todo... es algo tonto... pero mientras pensaba en eso no me desagradaba del todo nuestra relación. Después de mostrar una leve sonrisa volteé inexpresivo.

— ¿Se invitarán el banquete de hoy verdad? les encargo algo delicioso.

— Que cool oye, tomaste la cabeza del comandante del reino, podrías estar un poco más feliz Envil-san.

Me acerqué a mis compañeros mercenarios que estaban del lado contrario del aristócrata y le puse la mano sobre el hombro a uno, este tipo se llama Adán, hemos estado mucho tiempo juntos, es uno de los pocos amigos que tengo.

— Hee, ¿no será que estás feliz de salirte de esta? ¿Qué tu hijo no iba a nacer dentro de poco?

— Si me dices eso hasta duele.

Al decirle eso resoplando Adán se rascó la mejilla como si le fuera un problema, no puedo culparlo, todos los mercenarios tarde que temprano pierden el camino, pero este tipo no ha cambiado desde hace mucho, es un esposo normal que ama a su esposa. Este hombre también estaba trabajando como mercenario por dinero... y por el país, pero no tiene salvación, y es que como mercenario está peleando contra el país de Iltania.

Actualmente el país de Iltania se encontraba en medio de una guerra civil, el motivo fue la tiranía del gobierno de la reina, impuestos desorbitantes y purgas hicieron que la ira del pueblo explotara, la armada de civiles se levantó en una guerra civil que se está esforzando en derrocar a la reina. Esa es la situación actual del “reino de Iltania”. Nosotros fuimos contratados por el ejército creado en su mayoría por civiles. Bueno, aunque yo también antes era un ciudadano del reino...

—... Fum, dejemos los regaños para después.

— Oh, ¿Eso quiere decir que continuamos en el banquete? ¡Te estaré esperando así que tienes que venir!

Adán retrocedió volteando a ver a los demás mercenarios y después se apresuró corriendo detrás de ellos, yo también los seguí caminando viendo lo ocupados que estaríamos.

 


— ¡En verdad que fue emocionante ver esa figura patética de un aristócrata arrogante!

— Maldito... estás completamente emocionado, maldición, no importa lo que diga no tiene sentido.

— Es que, ¡gran venus! ¡El ingreso aumenta! ¡Mi esposa se alegrará!

— Maldición, estas siendo ruidoso, en serio que es mejor que te duermas rápido.

Es de noche Adán estaba dolorosamente emocionado por lo ocurrido mientras yo inclinaba mi copa. Era una cerveza bastante fuerte, una vez habiéndole dado un trago el calor quemaba mi garganta pero era lo de siempre como persona acostumbrada a este trabajo, el refrigerio también era de lo peor, carne seca que sabía cómo a tierra o polvo, podía describirlo de muchas maneras, pero estaba mezclado de manera desagradable con pedazos de azúcar... aunque a algo como esto también podrían decirle de lo más esplendido dentro del reino de Iltania, se podía decir que era suficientemente lujoso, este país tenía mala suerte. Primeramente con la cerveza alineada con los bocadillos hacen el banquete, pero Adán parecía de muy buen humor.

– Un poco más y podremos llevar nuestras espadas hasta donde está esa malvada reina, ¿La moral también está arriba verdad?

Eso también, la resistencia ha estado ganando por lo que de seguro es algo grande... esta resistencia se creó debido a una sola persona, una mujer malvada. El nombre de la mujer era “Mylene Iltania” su cabello blanco rojizo amada por los dioses, le decían “cabello Silveria” la mujer que el rey de Iltania tomó como esposa. La mujer vuelta reina comenzó a hacer toda clase de maldades, aumento de impuesto tras aumento de impuesto, aunque se tuvieran un poco de dudas acerca de ella el rey la llamaba “el cariño de dios” sin poder negarse a sus peticiones.

La insatisfacción de los ciudadanos llegó a su tope cuando una duquesa se puso de pie del lado de los ciudadanos, Melissa Tulio de Lulutowa fue condenada a muerte comenzando con las batallas. Los ciudadanos se levantaron, contrataron mercenarios, y la rebelión para derrocar a la reina malvada comenzó a arder con fuerza de golpe, había muchos mercenarios que más que trabajar por dinero lo hacían con el objetivo para cambiar el sistema, la mujer llamada Mylene ya se había comprado su ira.

Esta guerra también, con la victoria en frente el final se encontraba cerca, al final de un largo periodo de paz antes de la subida de Mylene al trono todos los aristócratas ya estaban débiles. Al tener la mitad de la victoria en las manos, los mercenarios que participaban en la rebelión, y los mismos ciudadanos parecían casi estar haciendo un festival... pero...

— Oh, ¡¡Diosa nuestra Dya Mirus!! Ten piedad de nosotros, ¡Entierra tu odio hacia la bendita lltania, sácanos de la guerra golpeando su cabeza contra la piedra!

— ¡La cabeza de Mylene!

— Ofrécenos la cabeza de la “perra de dios”.

De cualquier modo este país está “acabado” pensé eso mientras inclinaba mi copa ignorando a Adán. Con la subida de Mylene se aceleró la velocidad en que el país se podría, no solo los aristócratas del reino. Incluso los ciudadanos que perdieron su protección. En la ciudad se había levantado la bandera de una religión extraña, uno y otro levantaban el nombre de un dios extraño mientras escupían obscenidades violentas. Los tipos que escupían esas palabras mencionaban a “Dya Mirus” creo que son los “dioses de la luna” un pilar de esa religión. Una serpiente con cuernos, cual si fuera del Sabbath, había un límite del veneno que podían escupir durante un banquete. No tengo el más mínimo interés en la religión, pero había muchos tipos religiosos en la ciudad, al punto de que al escucharlo tanto terminé recordándolo. Pero no solo eso....

— Ah... después de todo con la cerveza pega más rápido... hehe...

— O... oye, ¿usas “Ludus” verdad...? no te me acerques, terminaré cortándote...

— ¡No me jodas! ¡Esto es mío...! ¡No planeo darte nada!

Entre las masas una droga que estaba prohibida por el estado para el uso de los ciudadanos... la “droga mágica” se distribuyó. El nombre fácil que se le dio fue “Ludus” una droga mágica tras pulverizar una flor roja. Dicen que no hay nada igual para el cuerpo, pero el corazón de las personas comienza a volverse violento era claro para las personas corrientes. Mientras que había personas como Adán que no cambiaban en lo absoluto, por el otro lado desde dentro del reino, puede que incluso desde afuera todo estuviera pudriéndose.

—...

Por eso es que, bueno, la verdad es que este lugar me da igual, solo inclinaba mi copa mientras veía a la lejanía.

— Haha... que cruel.

— En serio...

¿Vio que estaba bebiendo solo? Adán se acercó desde otro lugar al cual se había ido a hacer un escándalo, mientras sonreía con amargura parecía que era pesimista, pero aun así no era como si no pensara nada de la situación actual.

— Si Melissa-sama continuara con vida esto no hubiera ocurrido... ¡Esa maldita reina de mierda...!

Adán mientras lo hacía por dinero también estaba ardiendo por vengar a la condesa, pero no pienso mucho de eso, solo digamos que no solo lo hace por el dinero...

— ¿Tu tampoco puedes perdonarla verdad? ¿Cierto Envil!?

— Es cierto, aunque no estoy tan apasionado como tú.

Adán sonreía con amargura por lo ocurrido mientras que yo le respondía de manera ambigua. Pero ya lo sabía bastante bien, si tuviera que decir porque había regresado a ser un mercenario en este país... no era algo tan remarcable, no tenía una presencia a la que pudiera llamar padres, no, no había manera de que no tuviera, pero antes de que me diera cuenta ya había sido abandonado, me encontraba en un orfanato.

La vida en el orfanato honestamente no era tan mala, en ese momento no lo entendía, pero los sensei del orfanato eran gentiles con todos sin distinción... incluso con los plebeyos comunes sin magia como yo.

Los tipos que crecieron en el orfanato del mismo modo eran igual, no recuerdo haberme llevado bien con alguien en específico, tampoco era como si alguien me hubiera tomado por tonto. Me hice independiente y salí del orfanato mucho tiempo atrás, de vez en cuando escribía cartas por la deuda que siento por sensei, ahora que me encuentro solo me di cuenta que ese era un lugar bastante cálido... cada vez que pensaba en eso me daba cuenta de lo mucho que me gustaba ese lugar.

—... Ya veo, si mal no recuerdo esa reina de mierda quemó el orfanato donde vivías hace mucho...

— Si, “los adeptos religiosos de mierda que crían a plebeyos de clase baja deben de recibir su castigo”... parece que dijo algo como eso.

... Un orfanato como ese fue quemado por la mano de Mylene Iltania, fueron seis años después de que salí del orfanato, el motivo fue porque la religión malvada estaba infectando la ciudad, una vez habiendo dudado, era difícil mostrar una prueba que los mantuviera puros, el orfanato que estaba unida a la iglesia mantenida por el estado era algo bastante buena, pero algo como eso no tenía nada que ver, una vez decidido no importaba lo que se dijera.

Los soldados del reino guiados por la reina Mylene liberaron los gritos de agonía de los creyentes en Iltania... usaron magia de fuego, y en un instante la iglesia estaba envuelta en llamas. La poseedora del nombre de “Cabello Silveria” no tenía piedad de nadie, lanzó una gran magia, Mylene Iltania era de humor a la vez de que era orgullosa de poder mostrar su poder mágico como una elegida.

¿Lo eligió porque tenían vidas esplendidas en las que no les faltaba nada? Se dirigió al orfanato en el que se encontraban muchos niños protegidos que no podían usar magia, eran “plebeyos de clase baja” ¿Cuántos plebeyos de clase baja habrá matado Mylene? Además de que algunos otros que los cubrían también abrían muerto, ¿pensó que nadie se quejaría? Esa mujer era despiadada, así que posiblemente todo lo que decían de ella era verdad.

Entonces, usando a una mujer para desquitarse, también a los tipos de la religión, también a los chicos del orfanato, todos murieron envueltos por las llamas... incluyendo a sensei.

En ese entonces me encontraba peleando en otro país como mercenario, cuando regresé a este país escuché la historia como si el viento la moviera... no tengo planeado algo como la venganza, es cierto que me enoja, pero al final solo son otras personas, aunque tenga un motivo para vengarme, posiblemente alguien más lo haría aunque no fuera yo, así que tengo que soportarlo... bueno, eso tenemos.

Mis compañeros que estaban en modo victoria por la batalla también, los ciudadanos del país también... veíamos ese escándalo como si se tratara de un mundo lejano. Este país está acabado, ya sea que perdamos o ganemos no tiene nada que ver, incluso aunque matemos a los hombres de más alto rango en el ejército, antes de eso los pilares del país se destruirán durante la guerra y de seguro este país padecerá. Pero aun así vine a esta tierra a intentar hacer lo que quedaba por hacer, después de eso tengo pensado desplazarme a otro país, no tengo planeado quedarme a ver el final de este lugar.

— Fum...

Fruncía el cejo mientras veía el banquete del culto malvado.

... En serio que esta cerveza sabe mal.

 

 

Han pasado varios años desde que comenzó la rebelión, cada uno de los miembros de los mercenarios han ido cambiando, fuera de mi todos los demás han ido cambiando, me encontraba de pie como si los muertos fueran solo parte de un sueño.

—... Bueno... solo mira Adán.

Debajo de las grandes nubes negras cual si fuera el símbolo del país me encontraba de pie hablándole a mi amigo. No había nadie que respondiera a mi susurro, debido a los gritos de alegría mi voz desapareció sin llegarle a nadie. ¿Sería un mal gusto? quería mostrarle también este paisaje de poder, el lugar era la zona de ejecución cercana a las fronteras del país. A pesar de que había otros lugares, justo este lugar estaba desbordando de personas... más que eso, estaba lleno de personas desde los bordes de las murallas del fuerte.

Pero aun así, es un gran evento que cualquiera desearía ver haciendo que las personas del reino se reunieran. Dentro de lo que podía ver, todos estaban poniendo atención al verdugo y a la mujer que tenía solo una tela cubriéndola. Como si estuviera teñida de nieve color sangre... un cabello blanco enrojecido, “Cabello Silveria” Mylene Iltania estaba siendo condenada como culpable, solo portaba una tela roída, podían verse las líneas de su cuerpo debajo del cuero negro y esa tela que la amarraban. De seguro casi no había nadie en el lugar que no estuviera viéndola. Para empezar, algo como esto tenía gran valor, parece que tenía artículos mágicos que suprimían su magia.

Parece que continuó actuando como ella misma hasta el mismo final, yo solo resoplé con ironía. En medio de la atención de toda la multitud, el verdugo sacó la tela de la boca de la mujer que estaba frente a la cuerda, levantando su rostro hermoso. Desde el punto de vista de los ciudadanos normales de seguro podrían decir que era hermosa, de primer nivel, además de que tenía buena posición y poder mágico, tenía todas las bendiciones tanto personales como en el ambiente, claramente era alguien que era amada por los dioses.

— Kgg... ¡Mierda! ¡Malditos plebeyos tontos! ¿¡Quién demoños creen que soy!? Soy amada por el dios de Iltania, soy la bendecida por dios, ¡Soy Mylene Iltania...!

Pero su personalidad estaba podrida. Vaya que era capaz de mover la boca comenzando a gritar todo lo que quería.


Sin vergüenza y sin escuchar, tenía una actitud de menosprecio hacia la multitud, no era algo que se sintiera bien ver.

Fue despojada de los soldados que la protegían, incluso la magia de la que tanto estaba orgullosa estaba sellada, y no era capaz de usarla.

No tenía nada en lo que pudiera confiar y aun gritaba con rabia, no soportaba escucharla, desde el punto de vista de los que la odiaban, de seguro sus alaridos desde la horca eran el platillo principal. Además de que daba presión... creo que ni siquiera piensa que morirá, su falta de imaginación e ira no era diferente a los demás aristócratas que había visto hasta ahora.

— ¡En definitiva la ira del dios de Iltania caerá sobre ustedes! ¡Si no quieren eso dejen de inmediato esta estúpida rebelión ahora mismo!

Les dijo a las personas que la veían de todas partes y pude sentir como la ira de los alrededores iba en aumento, era como si la temperatura aumentara al punto de amenazar con arder... ¿Si Adán estuviera en este lugar estaría igual que las demás personas?

— Mátenla...

Alguien gritó como si fuera la chispa que encendieron las llamas.

— Mátenla... ¡Mátenla!

— ¡Mátenla! ¡Cuelguen a esa mujer!

— ¿¡Hii....!?

Una vez encendidas las llamas se convirtieron en una violenta llama con una sola voluntad... puede que la expresión este equivocada en cuanto al punto de inicio, desde hace mucho que se había encendido y ahora la mecha estaba llegando al punto donde todo explota... y era en este instante. Ya todas las conciencias eran un solo ser vivo, todos levantaban las manos gritando que la mataran, era como un rugido de una bestia enorme que estaba enojada.

— E... ¡Esperen! ¡Esperen! ¿¡No le temen a la ira de dios!?

Una vez comenzaron a gritar parece que la chica se dio cuenta de la situación en la que se encontraba, comenzó a perder la compostura y en su expresión apareció el miedo. Pero ya era demasiado tarde, las llamas ya habían llegado a la bomba... Además... a estas alturas nadie creía en dios, cuando menos no en un dios tonto que amara a una mujer como ella.

— ¡Cállate! ¡¿Entonces que es esta situación!?

— ¡Nadie te ama!

No importa lo que dijera, de seguro nada aplacaría la ira de los ciudadanos, además, ya no se le podía hacer nada, de seguro era un hecho de que la mujer seria ejecutada, de nuevo volvieron a resonar los gritos de “mátenla” al unísono, al mismo tiempo la expresión de Mylene era claramente de miedo. E incluso... comenzó a llorar.

— No... ¡No! ¡No quiero morir! ¡De seguro si es ahora dios los perdonará! ¡Así que sálvenme...! ¡No quiero morir!

Entonces los gritos de ira que salían de su boca se convirtieron en ruegos por su vida, pero después de todo eso no cambiaba nada, solo se podía estar atónito debido a que no entendía la situación en la que se encontraba.

— ¿¡Y qué demonios hiciste tu cuando Melissa-sama rogaba por su vida!?

— Nos destruiste y desechaste, ¡Te reíste de todos y del imploro de Melissa-sama!

— ¡Si en verdad eres la elegida de dios y te da milagros, intenta revivir a Melissa-sama!

Una vez perdidos ya no podían regresar, habían muchos que se habían perdido durante todo el camino hasta aquí, una vez perdida la sangre la vida desaparecería, esta mujer también, este país también, todo terminará cayendo.

La emoción de las personas llegó a su punto máximo, no había ni una sola persona que fuera su aliada, y por fin la expresión de Mylene se puso pálida.

— N... ¡¡Noooooo!! ¡Esperen! ¡Esperen!... ¡Por favor esperen...! ¡No importa quien sea, Sálvenme! ¡Dios! ¡Dios!

Pero bueno, vaya muerte tan cruel, la verdad no pienso nada de la victoria, no tengo magia por lo que simplemente no pude elegir otra cosa. Si decía “cualquiera” era una prueba de que no tenía a ningún aliado, incluso el mismo dios, “el cariño de dios” gritaba y aun así no la salvaba. La mujer se encontraba sola, pero aun así no era para tenerle compasión, era el resultado al que se había guiado ella sola, mientras que yo simplemente tragué saliva.

Está bien, puede que terminar con esto sea una clase de piedad. No había necesidad de hacer nada más con esta mujer, solo por pensar que Adán y todos los demás murieron por culpa de ella me dan ganas de vomitar. Puede que sea una más de las personas que desean que esta mujer muera, o puede que me halla teñido con el ambiente del lugar.

El verdugo empujó a Mylene para entrar en el área de su ejecución.

... Pero en ese momento.

—...  ¿Ah...?

De pronto voló una flecha que se enterró en la cara del verdugo. Despúes de eso comenzaron a caer una enorme cantidad de flechas como lluvia. Usé a uno de los ciudadanos que ya había sido alcanzado como escudo protegiéndome de las flechas.

¿Qué demonios está ocurriendo? en medio del caos entendía la situación, pero no tenía una respuesta, pero posiblemente... no, el ejército de Iltania solía depender de la magia, pero ahora estaban usando flechas como si usaran todo lo que podían usar...

... El ataque de tipos más poderosos.

Pero en medio de la lluvia de flechas para bien o para mal alguien de la armada de la rebelión gritó en medio del desastre.

— Ko...  ¡Koruong! ¡El ejército Koruong nos ataca!

Fue al mismo tiempo, se levantó la bandera de un león negro, y los soldados vestidos de negro se hicieron paso en la zona de la ejecución...

 

 

— Ha... Haa... mierda...

Maldije mientras veía a los soldados de Koruong entrar en la plaza, a pesar de que era un aplaza con tantas personas, ahora no había ninguna persona, solo los cadáveres y los soldados de Koruong. Ahora, en este instante estaba llevándose a cabo la pena de muerte... en ese momento asaltaron... se trataba del país vecino de Iltania, Koruong estaba invadiendo.

¿Estaban viendo y a la espera? ¿Solo esperaban una buena oportunidad? No había manera de que lo supiera, pero aun así habían personas que sintieron por un instante que su presencia se trataba de “dios” Era como si hubieran invadido en el momento preciso para salvar a la mujer malvada de Mylene, las personas habían estado peleando por bastante tiempo en el país y era algo que los traía a la desesperación. Pero aun así habían varios soldados de la rebelión y mercenarios que aún permanecían de pie... pero cuando mucho era una cantidad que podrían contarse con las manos. Yo era uno de esos mercenarios.

Ya no tengo empleador, no tenía ni el dinero ni un país que proteger, pero a pesar de eso no tenía la opción de huir. Estaba rodeado por los soldados de Koruong, así que me dirigí a ellos, no tenía tiempo para pensar.

— ¡¡¡Hoooooo!!!

Le dejé mis movimientos al impulso de mi cuerpo moviendo mi espada hacia el “enemigo” frente a mí.

— ¡No puede ser! ¿¡Viene a pesar de ser sin magia!?

Uno de los soldados enemigos me bañó de maldiciones mientras me dirigía directo a él, sin esperar continué avanzando, blandí mi espada y el brillo de la punta fue robada por el color rojo... en el siguiente instante la punta comenzó a arder, susurré “estúpido” dentro de mí y continué corriendo. Me escondí detrás de las enormes llamas que se dirigían hacia mí, sin perder la compostura y sin cambiar mis expresiones envainé mi espada.

— Kg...

Levanté mi espada desde debajo de la cabeza del soldado saliendo por la parte de arriba, no tuvo tiempo de terminar de hacer su siguiente conjuro, solo perdió la vida. Los soldados parecían confundidos, pude sentir su miedo. Después de eso continué blandiendo mi espada con todas mis fuerzas, bajé mi postura invitando lo más posible a que los enemigos se mataran entre sí, ya que continuaban usando magia sin contenerse. No podía usar magia, pero aunque no la tenga era muy sensible a ella. Alguna arma que emanaba magia o herramienta mágica estaba dirigida a mí, pero si comprendo el tiempo y posición, no era algo complicado esquivar los ataques.

— ¡Khaaa!

— ¡Pfhaaa!

Mantenía una posición en la que era lo más difícil posible que dirigieran sus armas hacia mí, siendo así no importa que sean 100 o 200. Al contrario, entre más enemigos me enfrente más daño puedo provocar, para mí solo aumentaban mis posibilidades.

— N... ¡No puede ser posible! ¡Que un solo guerrero que no usa magia...!

En medio de una cantidad incontable de enemigos abatidos se escuchó una voz que estaba confundida, así es, soy solo un plebeyo de clase baja que no puede usar magia, desprécienme más, confúndanse, eso creará aperturas. Con el cuerpo ya teñido en carmesí mi aliento salía de color blanco, mi resistencia física estaba llegando al límite, pero antes de que llegue a eso quiero llevarme conmigo a cuantos soldados sea posible.

Maté a los enemigos que se me acercaban, matar, matar, matar, matar, matar, matar, los ojos de temor de los soldados me veían como si fuera una bestia por completo, “Savage Fang” Es el nombre que alguien me puso y todos los enemigos que peleaban contra mí me llamaban de esa manera, salvaje como una bestia, cazando. Ya veo, estoy de acuerdo con ese nombre si alguien me viera de este modo.

Así es, no me importa ser una bestia, mejor dicho, soy un perro salvaje, pero este perro salvaje tiene su orgullo. Una cantidad interminable de enemigos se me acercaba y continuaba blandiendo mi espada... pero en algún momento los enemigos dejaron de moverse.

Cuando pensaba que era sospechoso, había una montaña de soldados rodeándome, además de que su alineación era ordenada, como si estuvieran esperando algo.

— Haaa... haa... ¿Viene... algo....?

Antes de que pudiera comprender el motivo de la situación extraña el cansancio detuvo mi cuerpo e hizo que cayera sobre una de mis rodillas. El círculo a mi alrededor dejó de moverse, dejaron ese “impulso” que hacía que incluso desplazaran a los cadáveres, y sentí como mi corazón desbocado calentaba cada uno de los rincones de mi cuerpo.

— ¡...! ¡Está de rodillas!

De seguro debieron verlo como una buena oportunidad, uno de los enemigos hizo una mueca burlona y se acercó corriendo hacia mí, aun con una rodilla en el suelo levanté la espada enterrándola en la garganta del soldado enemigo. Intenté contener mis pulmones que parecían explotar, levanté la cabeza y lo que vi a continuación... fue el rostro de una mujer.

La mujer se encontraba sobre un caballo negro, tenía una mirada fría, claramente estaba en una posición más alta que los demás soldados.

... Si la mato... Comencé a acumular algo de fuerza para blandir mi espada, como combustible de la energía perdida usé mi propia vida moviendo de nuevo mis músculos.

— ¡¡Haaaaaaaaaa!!!

De nuevo puse fuerza en mis piernas corriendo en dirección de la mujer.

— ¡No te dejaré!

— ¡Estorbas!

Mandé a volar las cabezas de los soldados que se habían puesto de pie en mi camino, quité las lanzas que se acercaban desde los costados, y esquivé otras pateando una piedra mientras corría. Casi no me quedaba poder ni velocidad en el cuerpo, y cuando aterricé me tambalee no logrando esquivar del todo una de las lanzas que terminó enterrándoseme en el hombro, tomé la lanza y acerqué al soldado con violencia, enterrando mi espada en su cara. A diferencia de la magia, el movimiento de las armas son difíciles de predecir, eran diferentes a los soldados de Iltania que dependían completamente de la magia, literalmente mi vida se estaba acabando solo de pelear contra ellos que usaban todo lo que pudieran usar.

Como mercenario había participado en peleas del lado del país de Koruong en varias ocasiones, este ejército parece completamente diferente a aquel entonces, justo por eso posiblemente... no, no hay dudas, esa mujer, su cabeza... es la emperatriz de Koruong.

Ciertamente había escuchado que la emperatriz de Koruong estaba loca por las batallas, pero no entendía por qué la cabeza de una nación se encontraría en este lugar, ¿había venido a atacar el país aprovechando la situación?

... De cualquier modo, es algo de agradecer que se hubiera movido hasta aquí, tengan cuidado con sus estúpidas invasiones malditos.

¡Si la mato solo a ella...! Afilé mis colmillos pensando en eso y pateé el suelo moviéndome, corté otro puñado más de soldados, pateé, e invité a que se atacaran entre sí, solo un poco más, solo un poco más y mi espada llegará a la emperatriz. ¡Si la mato... si tan solo la mato!

— ¡...! ¡Malditos!

Si la mato... ¿Qué pasará? No podría hacer nada, el país ya estaba acabado, solamente me estaba moviendo entre los cadáveres, mi fuerza ya se había roto desde hace mucho, mis piernas apenas reaccionaban, me levanté del suelo y sentí un fuerte dolor en todo mi cuerpo, allí estaban los soldados de Koruong... pero...

— Esperen.

Fue una voz como la de un arpa, una voz tranquila como un viento fuerte. Levanté mi cabeza con dificultad para notar que los soldados habían dejado de moverse y vuelto a formarse. Frente a mi campo de visión se encontraba la emperatriz que bajaba del caballo, era alta y delgada, ojos fríos, y un descriptivo cabello negro... la mujer a la que llamaban “tigre negro” me veía hacia abajo.

— Así que “Colette el tigre negro”.

— Ho, ¿Me conoces?

Emperatriz de Koruong Colette Von Koruong. Allí se encontraba el dueño del país enemigo que buscaba eliminar a Iltania.

— Vine hasta aquí a preguntarte algo ¿Quién demonios eres? Arrinconar a mis soldados hasta este punto y sin haber usado magia aún.

— Un simple mercenario... y no es que no haya usado magia, no puedo usarla.

— ¿Qué?

Respondí de inmediato y Colette puso una expresión de sorpresa.

— Ya veo... así que no puedes usar magia.

Entonces se me quedó viendo.

—... ¿Vas a despreciarme como un plebeyo de clase baja?

— No, al contrario, aun sin tener poder mágico entrenaste solo tu cuerpo, puliendo tus habilidades de batalla... llegando a derrotar a centenares de mis soldados... vine a mostrar mis respetos ante tu habilidad.

Ahora fui yo quien se sorprendió por sus palabras.

— Después de ver tu presencia volví a corroborar que mi forma de pensar no estaba equivocada, este mundo entiende por algo superior a la magia, pero las flechas, las lanzas y las espadas son las que toman las vidas sin piedad, las personas tienen que usar todo lo que tengamos a nuestra disposición.

... Eso fue sorpresivo, pensé que los aristócratas de todos los países veían la magia como lo mejor, creí que no pensaban en las espadas más que como varas para usar su magia.

— Me gustaría mostrarle tus habilidades a los viejos de los aristócratas, peleando contra soldados y así convencerlos.

—... Hee... ¿Planeando darle uso a un perro callejero?

Me era difícil incluso respirar, pero respondí con una risa con sarcasmo, escondiendo mi cansancio... había un límite para lo que podía esconderlo... pero si lo mostraba claramente era como si estuviera admitiendo la derrota, ¿Pero para empezar esta mujer no vino con la premisa de pelear? Colette mostró una sonrisa.

— Fu, ¿así que eres un perro callejero? Es un problema que un perro callejero termine mordiendo sin piedad a los soldados de Koruong.

No parecía ser un sarcasmo a manera de enojo por sus soldados muertos, era una sonrisa de placer de la emperatriz de Koruong, me dio la sensación de que era un semblante apropiado para ser una emperatriz.

Pero la mujer borró su sonrisa y me preguntó.

— ¿Dijiste perro callejero verdad? Si eres un mercenario entonces los restos de este país no te necesitan, ¿Qué tal si mueves tu cola por mi país? Si tengo el poder de hombres como tú, ¿Mi país será mucho más fuerte verdad?

Que me preguntara tras borrar su sonrisa, de seguro era una muestra de que sus palabras eran serias. Un reclutamiento inusual, algunos soldados de los alrededores se le acercaron corriendo escuché que algunos dijeron cosas como “tener a alguien que no puede usar magia sería...”

— ¿Entonces quieren intentar derrotar a este hombre ustedes solos? No me importa que sean de los mismos capitanes.

Con las palabras de la emperatriz, los más de 1000 soldados que seguramente abrían en el lugar guardaron silencio, parece que está hablando en serio. Pero solo era un mercenario, no sé qué pensar de un reclutamiento tan directo... puede que no esté tan mal trabajar bajo esta mujer una vez sabiendo de su invasión, pensé de esa manera... pero...

— ¿Puedo preguntarte algo?

— Adelante.

— ¿Cuál es la intención de esta invasión?

— La mujer que se encuentra en la horca es una grosera, vino a nuestro país insultándonos diciendo “soy la elegida por dios, Ofrezcan la espada que tienen como tesoro sagrado” de manera irrespetuosa, nos buscó pelea y venimos a responder.

La emperatriz apuntó hacia la mujer que se encontraba amarrada sobre la orca, Mylene sorprendida comenzó a temblar.

— Me tomé la molestia de venir hasta sus fronteras pero... quien diría que se vería de esta manera, estaba podrida al punto de que su propia gente le hiciera esto... no pienso que sea un país que valga la pena pelear.

Sonrió, después de todo este país ya estaba “acabado” desde hace tiempo, no sabía que tan decisivo era... pero con la respuesta de la emperatriz era suficiente para estar satisfecho.

— Ku ku ku.....

El país que se la pasaba gritando como tonto “dios” dios” le había buscado pelea al país vecino y sin saber eso hicieron una revuelta entre ellos mismos, era para reírse.

— ¿Entonces no es como si hubieras venido a salvar a esa mujer verdad?

— ¿Qué cosas tan repugnantes dices? Es todo lo contrario, ¿eso era todo lo que querías preguntar?

— Si... estoy satisfecho, llegaron en el momento preciso después de todo, así que de seguro que hubo quienes pensaron que era obra de dios.

Terminé riéndome mientras resonaba mi garganta, y al voltear a ver hacia la orca la lluvia de flechas no le habían dado a Mylene... no, no, no hay manera de que dios exista de verdad. en esta situación es un milagro que ella continúe con vida, o posiblemente lo que la emperatriz esperaba no era asesinarla rápidamente evitando que le dieran las flechas, a pesar de que no sería de extrañar que le llegara una flecha perdida si solo le apuntaba a los del ejército de la rebelión. Sé bien que nada bueno viene de meterse con un tipo inútil como el que llaman dios, pero en ese caos es sorprendente que continúe ilesa. Bueno, entiendo que hubiera quien deseara aparecer en esta situación.

... Al final, era patético que vaya a terminar así, cumpliendo su objetivo en silencio, no tengo planeado decir algo como que quería cumplir mi venganza, pero no pude resistir a mantenerme sin tener nada que ver, si participé en esta batalla en parte era porque quería ver el final de esa maldita. En el final de los finales las cosas salieron diferentes, pero aun así no es como si dejara algún arrepentimiento atrás.

— Jajaja... ha... te responderé emperatriz, no tengo planeado rebajarme ante ti, de cualquier manera aunque el país este destruido, no hay manera de que mueva la cola ante quienes destruyeron mi lugar natal, moriré aquí como un animal salvaje, ese es el orgullo más grande que un perro callejero podrá obtener.

—.... Es una lástima, pero respetaré tu orgullo... solo déjame preguntarte una última cosa... ¿Cuál es tu nombre?

— Envil... no tengo apellido, entre mis compañeros mercenarios me llamaban “Savage fang” con eso está bien.

Después de responder sin dudar, la hermosa tigre negro levantó una mano. Por supuesto que sabía que me encontraba en mi límite. aunque honestamente no está nada mal haber terminado por la mano de una mujer como ella.

— Te recordaré, hablaré de ti para cumplir con mi objetivo, un solo guerreo sin magia, un mercenario legendario... la presencia del “caballero” más fuerte.

Parece que en verdad lo sentía como si fuera una lástima, mostró una sonrisa que tenía algo de dolor, y Colette volteó a ver a Mylene que se encontraba en la horca.

— Puede que para nuestro país sea la felicidad entre la desgracia, no eres una mierda como esa mujer, si tuvieras un gran poder mágico de seguro el poder que obtendrías hubiera inclinado la balanza de poder del continente.

La prueba de ser amado por dios era convertirse en poseedor de aquel “cabello Silveria”, bendecida con magia, si tuviera ese poder puede que hubiera tenido una vida un poco diferente. Esa mujer se lo buscó bastante, aunque de seguro dependerá de mi propia forma de vivir si terminase como ella o no.

— Adiós... Orgulloso lobo.

Con una voz fuerte y elegante Colette bajó la mano derecha que tenía levantada. En ese instante, los guerreros comenzaron a correr de todas direcciones hacia mí... puse mi espada en posición, pero comenzaron a apuñalarme uno tras otro. Mi conciencia se fue alejando rápidamente... así que esto es la muerte... de mi garganta comenzó a brotar la sangre haciéndome imposible respirar.

—... ¡Tiren la horca! ¡Traigan a Mylene Iltania con el orgulloso lobo!

Escuché el grito de la emperatriz en el instante en que mi conciencia estaba por ser devorada por completo por la oscuridad.. Hacer que la cabeza de la reina sea devorada por un perro callejero era una historia bastante elegante, bueno, de todos modos estoy tomando el mismo camino que esa mujer podrida...

De cualquier manera era una vida sin un objetivo, si esto termina por fin entonces no importa... Perdí todas mis fuerzas mientras sonreía, y mi cuerpo pasó a ser solo un alma.

 

 

¿....?

Dentro de una conciencia pesada cual si me encontrara en lo profundo del mar, una pequeña marca de pregunta nació de mí como una pequeña burbuja de vida. Parece que me había quedado dormido sin darme cuenta.... ¿parece que me quedé dormido...? Sentí dudas de mis propios pensamientos.

Es cierto... se supone que había muerto... sintiendo algo extraño como eso no era una situación en la que se supone que debería de poder pensar.

Sentí algo suave a mis espaldas, en mi cuerpo el sonido de la tela, era como si estuviera sacando el rostro del agua tras haber tenido mi conciencia sumergida. Mi conciencia estaba regresando, en esta ocasión pude sentir en medio de la confusión la luz atravesando mis párpados y un calor bastante fuerte, era la luz del sol.

... ¿Qué está pasando?

¿No iras a decirme que existe algo como un mundo de los muertos? Aun recordaba la sensación de varias espadas atravesándome tras la orden de la emperatriz, la asfixia con mi propia sangre y el final de mi vida. Pero a pesar de eso ahora no sentía el dolor de las heridas... para empezar era extraño que pudiera tener algo como una conciencia. Mientras tenía mis dudas abrí los ojos, y comencé a levantar mi cuerpo lentamente.

— ¡Hii....!  A... ¿¡Ha despertado....!?

Al hacerlo escuché la voz de una mujer en un lugar cercano, lentamente volteé a ver en dirección de la voz. La persona que estaba allí era una mujer evidentemente.... ¿una sirvienta? Tenía una expresión de miedo mientras me observaba.

Era algo pequeña para ser una cuidadora del inframundo, y no podía evitar pensar que era demasiado tranquilo para serlo... ¿No me digas que continúo con vida? estando en esa situación no había manera de que tuviera salvación. Por supuesto, no tenía idea de lo que estaba pasando, aunque trajeran al médico más destacado del mundo, a los 100 más destacados mundo de seguro no encontrarían una manera de revivir a los muertos, pero aun así en caso de que hubieran logrado salvarme.... ¿esto debería de ser un hospital, y esa mujer una enfermera? ¿Si es el caso estoy en Koruong?... no pienso que esa mujer emperatriz estuviera mintiendo, ¿o estás diciendo que se arrepintió de matarme y me regresó a la vida?

— Oye...

¿La mujer podría responder a alguna de la gran cantidad de preguntas que tenía? En el momento en que pensé en preguntarle sentí algo extraño con mi garganta y fruncí las cejas.

— Hi... ¡Hiiii! Po... por favor... ¡tenga piedad...!

Pero lo que me sorprendió, más que mi garganta fue la reacción de la mujer. Parece que era alguien para tener miedo... bueno, está haciendo frente a un mercenario que asesinó por su propia mano a cientos de soldados de su país, puede que no hubiera nada que hacerle porque tuviera miedo.

— Tch... No te haré nad... ¿a?

Pero era más importante la incomodidad que sentía en mi garganta... no... No en la garganta... ¿mi voz? Era inusualmente aguda... pero la mujer en pánico no me servía para preguntarle, comencé a molestarme al tener tantas cosas incomprensibles desde hace rato ¿En dónde estoy? ¿Por qué estoy vivo? ¿Qué pasó con aquellas heridas?

No sabía nada de eso pero...

¿Me daría alguna respuesta? Volteé a ver a los alrededores, ahora que lo pienso bien era una habitación bastante elegante, lo sabía al haber ido a este tipo de mansiones debido al trabajo, pero esto era muy superior al punto de que no podría comparársele con nada que haya visto antes. Las cortinas parecían de una tela bastante cara, ahora que lo pienso la cama estaba también llena de adornos al punto de que me daba la sensación de que tendría pesadillas. Cada una de las cosas eran tan elegantes como para quedarse atónito. No era algo que le ofrecerían a un simple mercenario.

Eso fue lo que saqué de voltear a ver a los alrededores quedándome congelado deteniendo mis movimientos, había algo en el centro de la habitación, no parecía inusual que estuviera allí, por supuesto que era elegante para estar atónito, algo natural en cualquier habitación. Se trataba de un espejo, pero...

.... Pero lo que estaba reflejando no era el rostro acostumbrado de aquel mercenario lleno de cicatrices viejas....

... Era una mujer.

— Pe... Pero que mier....

Toqué mi mejilla dudando de la realidad, y la chica dentro del espejo hizo el mismo movimiento. ¿Por sus facciones tendría entre 15 y 20 años? Tenía también algunos rasgos infantiles, sus facciones eran delicadas, podría decirse que tenía una expresión hermosa, sin duda alguna perdonarían que la llamara linda. Pero su cabello era de lo peor... un largo cabello blanco mezclado con carmesí... tenía el mismo color de aquellos amados por dios que tenían el nombre dado por una flor, “cabello Silveria”

Nacido una vez cada cientos de años, la prueba de “aquel amado por dios”. No, esto no puede ser. La peor situación que podía pasar por mi cabeza... aunque pensara que no podría ser posible por algún motivo mis instintos me decían ese nombre.

— ¡Me disculpo por interrumpir su descanso....! ¡Recibiré cualquier castigo por provocar su ira...! pero solo mi vida... perdone solo mi vida... ¡Mylene-sama!

Al estar temblando por esa realidad, la mujer temerosa dijo “ese nombre”. Estábamos a solas en la habitación, no podía dirigirse a nadie además de a mí, no había nadie más. Ah... después de todo...

Como si fuera a haber dos en el inframundo que tuvieran este cabello. “Mylene-sama” era distintivo de la mujer que poseía ese nombre. Estaba preparado... pero parece que era esa mujer egoísta al punto de podrir el país, había renacido como la mujer patética que me provocaba nauseas.

¿Sería la apariencia del pasado de una joven Mylene? Comencé a analizar la situación con la cabeza fría... parece que en este mundo no hay dios, si fuera el caso sería el peor de los peores....

—... Bastardos...

Buenos para nada.

La mujer reflejada en el espejo hizo una mueca cual si apretara con fuerza los dientes.

Capítulo 01:

Orgullo


Yo... no... Yo...[1] ha pasado alrededor de un año desde que comencé a vivir como Mylene, durante ese tiempo entendí muchas cosas.

Primero, el nombre de este cuerpo es “Mylene Vetore de Leelie”. La mujer malvada que conocía se llamaba “Mylene Iltania” pero parece que ese fue el nombre que recibió después de casarse con el rey de Iltania. El significado de su nombre se debía a  que era “Mylene, de la región de Leelie de la casa Vetore” pero al final ahora se encuentra en el reino de Iltania, esta “Mylene” y “cabello Silveria” recibió el “cariño de dios” además de que actualmente se tiene planeado que se case con el príncipe.

Eso quiere decir que esto es el pasado, este cuerpo de seguro es el pasado de “la cruel reina” como si fueran a existir dos de ella, pero pasar por la vergüenza de tener que ser una mujer es una cosa insignificante para mí.

Segundo, parece que esta mujer era una mierda desde que era pequeña. Hace un año cuando comencé a albergar este cuerpo entre todos los ayudantes de la mansión Vetore la mujer Mylene era tratada como una bomba que apenas tocarla podría explotar. Por lo que escuché, gracias al “cariño de dios” podía hacer todo lo que quería, pero las reacciones de las ayudantes parecían tener miedo de despertar la ira de este cuerpo. En ese entonces parecía que la primera mujer que vi al despertar pensaba que su vida había terminado, bueno, no sé si decir que es una exageración...

Tercero, los padres de esta Mylene son unos hijos de puta. No hablo de una manera sádica, al contrario... lo digo desde el punto de vista de la “cabello Silveria” No podían contestar nada más que “si” a los egoísmos de su hija... Mylene, no intentaron guiarla por el camino de la humanidad, parece que era el derecho de la poseedora del “cabello Silveria” en lugar de detener los sadismos y violencia de su hija la alagaban, le entregaban cualquier cosa que deseara... esos eran los “padres de Mylene” que yo veía. Ellos de seguro no pensarían que valiera siquiera cobre el negarse a Mylene, era para reírse la manera que se ofrecían a quien estaban criando. Bueno, gracias a eso prácticamente podía hacer todo lo que quisiera.

— ¡Fuu.....!

Como si interrumpiera los pensamientos innecesarios continué blandiendo la que bien podríamos llamar espada larga. Había comenzado a entrenar sutilmente este cuerpo, a Mylene. En verdad que fue un martirio, no tenía absolutamente nada de fuerza física, recuerdo como al principio tenía que hacer que me ayudaran a cargar las cosas. Pero valió la pena, comencé a sentir como disminuía el peso, y ahora puedo blandir una espada grande incluso mover algunos muebles de la casa... apenas tenía el poder para hacer algo como esto. Sin embargo este cuerpo cambió mucho, de seguro ha de ser gracias al “poder mágico” que alberga este cuerpo.

Ahora que lo pienso es algo evidente, parece que es la “cabello plateado” que ha pasado a la historia, por lo que tenía un gran poder mágico.... como para poder quemar una iglesia. En cuanto pensé en eso un sabor amargo se esparció por mi boca, además de que soy nuevo en esto de entrenar mi poder mágico, era algo bastante interesante.

No había nada que no pudiera hacer, podríamos decir eso... pero de cualquier modo, parece que todo en este mundo es decidido por el poder, el yo del pasado sufría por eso así necesito conseguir poder ahora que puedo.

Necesitaba acostumbrarme a la magia que no tenía en el mundo anterior, aunque no tenía la intención de seguir el camino de casarme con el rey que mis padres insistían que hiciera. Si voy a mantener este cuerpo necesitaré poder, por ello es que continuaba con mis entrenamientos.

Blandía la espada con energía, intenté usar la magia que llenaba mi cuerpo ¿Pero debería de ser por el uso de la magia? era como si usara lo mínimo de mis músculos, ¿o será la diferencia entre hombres y mujeres que lo sentía así? No tengo la intención de decir nada lujoso.... era algo patético, pero no tenía tanto poder como en el mundo anterior.

— Maldición, hay un límite para lo patética que puede llegar a ser esta “cabellos Silveria”, y eso aunque tenga poder mágico...

El nombre del “cabello Silveria” se debe al nombre los dioses del país “Iltania” un nombre que portaba la amada flor del mismo color, además de que tenía el cabello que la hacía digna de portar el nombre de “el cariño de dios”.

Si pensamos en la Mylene del mundo pasado, no podría pensar más que los dioses eran unos completos idiotas, aquella “cabello Silveria” era poseedora de un gran poder, Mylene era capaz de quemar una iglesia y una montaña si así lo quisiera, aunque solo era una niña absurdamente grande como para jugar con fuego.

Al pensar que la magia no servía para nada bueno, recordé las últimas palabras que en el mundo pasado dijo la emperatriz de Koroung “no eres una mierda como esa mujer, si tu tuvieras un gran poder mágico de seguro el poder que obtendrías hubiera inclinado la balanza de poder del continente”... en ese momento pensé que me estaba alagando demasiado, pero ahora que pienso que tengo este poder, pensé que cuando menos podría dejar mi nombre en la historia.

Me limpié el sudor de la frente, y mientras enterraba la espada en el jardín volteé a ver el cielo. Al bajar la mirada allí había una chica moviendo la mano.

... En el mundo anterior no tenía poder mágico, debido a eso era “un plebeyo de clase baja” o “incompetente con la magia”. Así que en cambio pulí mis “técnicas” de batalla, nadie entendía de donde venía mi poder, a pesar de que no tenía magia me temían, me decían salvaje y bárbaro, con ello fue que me gané el nombre de “Savage Fang” era un nombre que me dieron los frustrados que perdieron ante mí, aunque no me parecía tan malo.

... Entonces, claramente continuaba eliminando a mis enemigos, pero al final fui devorado por un poder mayor siendo asesinado. Como resultado perdí la vida, y ahora había sido enviado al cuerpo de la mujer malvada que más odiaba... apreté el puño con fuerza e ira.

— En definitiva... ¡en definitiva no perderé esta vida, sin importar de quien se trate, incluso si se trata del mismo dios...!

Poder, voluntad de las personas, no planeo repetir la historia dejando fluir este poder. No tengo planeado convertirme en reina, tampoco pienso en algo tan aburrido como en la venganza, yo mismo soy Mylene ahora, no tengo rivales. Así que no volveré a perder, solo esa es la regla que tengo en esta vida. Derrotaré a todos aquellos que se interpongan, avanzaré por mi propio camino en esta vida, por eso... es que necesito entrenar este débil cuerpo.

Levanté la espada cual si estuviera cortando a la lejanía.

— ¡Haaaaaa!

Al blandir la espada con fuerza en el jardín se abrió una gran grieta... maldición, el poder mágico que no me agrada es sorprendente. La fuente del poder que reside en el alma... no entendí eso cuando lo leí en los libros, pero ahora que tengo este poder estoy de acuerdo.

Respondiendo al corazón de la persona, la persona podía cambiar la magia en “poder” Fuego, agua, rayo y tierra, incluso en simple poder físico, mientras que sea “poder” puede convertirse en todo tipo de magia siempre que pueda imaginarse, pero parece que hay diferencias individuales en los atributos mágicos de las personas... diciendo eso mi especialidad es con la magia de “luz”

Pero bueno, es algo irónico, ya sea con Envil o con Mylene, no importa como lo vea no les queda el atributo de la luz. Pero aun diciendo eso si se me ha dado la luz, entonces es cierto que necesito aprender cómo usarla, parece que no hay muchos usuarios de atributo de la luz, por lo mismo era difícil aprender cómo usarla, de seguro necesitaré a algún especialista. Pero primero son las bases, por ahora comenzaba a profundizar la manera de fortalecer mi poder físico usando la magia.

Si hablamos de poder mágico se pensaría en algo como lanzar fuego y emitir frio, pero la forma de usarse no era solo esa, parece que dependerá del portador de la magia, ante esa influencia si se tenía un gran poder mágico podría extenderse a tener un gran poder físico, como prueba de eso era que al continuar blandiendo la espada con magia aun con este pequeño cuerpo podía generar una gran fuerza. A pesar de que tenía un cuerpo tan pequeño, ahora estaba blandiendo una gran espada de acero como si no fuera nada.

En serio, no termina de gustarme este poder, chasqueé la lengua, viniendo de las personas que no tienen poder mágico había un límite de lo irrazonable que podía llegar a ser, de seguro nadie más que yo entendería esta sensación después de lo que pasé.

Parece que entre más se usa la magia más aumenta, al disminuir la cantidad de poder mágico al usarla, el cuerpo piensa que es insuficiente y se le otorga aún más poder... al parecer esa es la lógica, pero ¿es lo mismo que los músculos? Todas las personas son diferentes, también habían personas que a pesar de nacer con magia no la usaban para nada.

Pero más importante que eso,... soy el mercenario Envil.

Así que antes que usar la magia estoy aumentándola... es decir, un humano que desde el principio no tenía poder mágico no podría adquirirla. No había nada que hacerle por pensar en eso, y terminé recordando las palabras de la emperatriz Colette que no hacia distinción si se tenía magia o no. Si en ese entonces tuviera más movilidad puede que mi hoja hubiera llegado hasta esa mujer, no es como si la odiara... pero si lo hubiera hecho ¿Cómo se hubiera movido aquel mundo?

—.... ¿Lo dejamos por hoy?

Enfundé la espada mientras chasqueaba la lengua, cuando me di cuenta estaba sudando, ¿será por ser el cuerpo de una mujer? Me da la sensación de que estoy más limpio que en el mundo anterior, pero aun así se sentía desagradable tener la ropa húmeda. Después de guardar la espada di por terminado el entrenamiento de hoy, cuando pensaba en eso...

— ¡Aquí tienes Mylene-sama!

La primera mujer que conocí después de obtener este cuerpo me entregó una toalla con una gran sonrisa.

— Oh... gracias... Rea.

Parece que su nombre era Rea, le di las gracias y ella mostró una sonrisa de felicidad.

— No, no, soy la sirvienta exclusiva de Mylene-sama, tengo preparado un cambio de ropa, por aquí por favor.

Me había dejado una impresión por su rostro de miedo la primera vez que desperté en este mundo... pero después de un año se había acostumbrado... había dominado su miedo hacia Mylene. Más que eso, parece que era normal que estuviera orgullosa de ser la “sirvienta” de alguien como yo. Incluso ahora hizo énfasis en exclusiva, controlando los alrededores... alrededores... si tuviera que decir algo...

— Ah, ¡Mylene-sama hoy también es hermosa....!

— ¡Blandir esa enorme espada con ese elegante cuerpo!

— Brilla con su sudor...

También habían más sirvientas.... y eso que cuando me desperté todos le temían a Mylene, aunque después de todo era difícil que me temieran al hablarles era como si su mundo se hubiera terminado, por lo que estaba actuando con gentileza con las sirvientas y demás ayudantes, el resultado fue este.

Ahora cuando entreno las sirvientas se reúnen, aunque es mucho mejor que cuando iniciaba con esta nueva vida cuando me veían como si fuera un monstruo, bueno, con esto los padres también guardan silencio, no hay necesidad de empeorar aún más mi posición, al regresarles un saludo levantando la mano a las sirvientas al igual que lo hacía con mis compañeros mercenarios, dejaban salir una voz rosa con fuerza... en serio, “antes” la presencia de “Mylene” también era un escándalo.

 

 

— Oh, Mylene, hoy también tienes un cabello hermoso, ¿ya terminó tu entrenamiento?

Me cambié de ropa y fue cuando caminaba por la mansión.... no salía de la mansión más que contadas veces desde que obtuve este cuerpo pero... como sea, Chasqueé la lengua ante esa voz que me llamaba de manera descuidada solo usando “Mylene”

—... Ah... bueno...

— Oh, esa forma de hablar, había escuchado de las sirvientas que últimamente no solo tu forma de hablar cambió sino que también tú forma de actuar pero...  ¿será que alguna novela te influenció? La verdad en cuanto a las acciones realmente no importa, pero sería un problema que como la esposa de la casa Iltania usaras ese lenguaje.

... Entendía que no tenía ninguna mala intención, pero era fastidioso. Este hombre que ha de entender acerca de los modales del lenguaje era el padre de Mylene. Si nombre es Balzak Vetore de Leelie, no tenía ojos más que para el dinero y el poder... desde mi punto de vista no era más que “un aristócrata normal”

Como un aristócrata normal era evidente que intentara corregir los modales y lenguaje de su hija que era la prometida del futuro rey pero...

— Lo sé, no hablo así afuera, puedo hacerlo así que lo hago.

— Que dura, pero si eso pretendes entonces no tengo nada que decir.

... Es esto. Vino hablando de muchas cosas, pero no tenía la intención de decir nada... entonces no vengas... Actuar asi con Mylene siendo su hija continuaba molestándome, no sé qué decir porque también me moleste a mi... no sabía que era lo que molestaba a Mylene, pero cuando menos no planeaba convertirme en una mujer que destruyera el país. No sé qué piense un aristócrata normal, pero de seguro no le gustaría que su hija saliera al mundo así sin poder corregir como habla. Aunque desde un principio no tengo intenciones de seguir las reglas de esta casa.

— No tengo la intención de reprenderte mucho, pero no lo hagas en el mes que viene al ver al príncipe Albel.

Eso parece... mientras protegiera mi posición no pasaría nada inconveniente. Era algo demasiado fácil de entender... no sé si deba decirse viniendo de un mercenario, pero esa no es la actitud que deberías de poner frente a tu hija.

—... Tch, si, lo sé padre-sama, en ese momento seré correcta con mis modales... ¿Con eso basta verdad?

Tomé las orillas de mi vestido e hice una reverencia, parece que algo como esto son modales de clase alta.

— ¡Um! Genial, entonces nos vemos después Mylene.

— Si...

¿Estaba satisfecho con mi respuesta? Balzak se retiró de muy buen humor, parece que como aristócrata estaba ocupado consiguiendo dinero, gracias a eso en la casa Vetore había muchas cosas, ¿debería de estar honestamente agradecido con eso? Estaba pensándolo pero que el siguiente mes tenga que ver el rostro de mí prometido... claro que no me agradaba el tema. Un hombre dentro del cuerpo de una mujer, solo de pensar tener que ponerme en contacto con un hombre sentía un escalofrió por toda la espalda.

En este país ...  Iltania debe su nombre a los dioses, incluso ahora hay muchos creyentes ciegos, pero si en verdad hubiera un dios, dejó morir de manera lamentable a la Mylene anterior que se supone amaba, para empezar hubiera elegido a un mejor “cabellos Silveria” Pero ahora ella no existía en este país, aunque hay creyentes que se la pasaban diciendo Iltania-sama, Iltania-sama orando todos los días, parece que soy el único que sabe que la mujer elegida por dios destruyó su país. En ese sentido, el que más entiende a dios sería yo teniendo los cabellos plateados pero...

— Tch... El siguiente mes.

Me encogí de hombros ante la realidad, si voy al castillo ciertamente no podría hablar de esta manera. En la condición actual no era difícil vivir... pero desde que tengo que desechar el entrenamiento y ambiente de la intemperie por no tener problemas con el techo o comida se sigue sintiendo algo que extraño. Aprovecharé por un tiempo la paz de este ambiente para poder fortalecerme más, necesito afirmar las bases. A donde quiera que vaya este cabello resalta, no es más que un estorbo, menosprecié la apariencia de la mocosa. No parecía que las cosas vayan a ser del todo fáciles, aun siendo un mercenario o una princesa, no cambia el hecho de que la imagen vende.

En pocas palabras, habrá que actuar como una princesa como me lo piden.

— Maldición, no es fácil ser una señorita...

Susurré a solas con ira mientras continuaba caminando por el largo pasillo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 2

Compromiso

 

Me encontraba dentro de la carroza que se balanceaba. Al fin había llegado “ese día” y me encontraba con el corazón nublado, veía el cielo usando el brazo para descansar mi mandíbula, era claro como para odiarlo, mi padre Balzak se encontraba celebrando el compromiso bendecido por los dioses... estaba feliz.

— No te enojes Mylene, antes estabas feliz de saber que podrías casarte con el príncipe.

Parece que se me veía en la cara, soporté las ganas de chasquear la lengua y le respondí mientras veía hacia afuera.

— Puedes decir que el corazón de las mujeres cambia rápidamente.

El día de hoy nos desplazamos para “eso” honestamente era lo más molesto, pero por supuesto que no era solo por eso, la ropa que tenía que vestir hacía que fuera difícil moverse, pude ver como el vestido se balanceaba dándome asco. Y por sobre todo, tenía que venderle mi apariencia “adorable” al que será el “rey más tonto sobre la historia”

...  La posición que le dio pena de muerte a cualquiera que fuese en su contra sin tener piedad dando vueltas por allí peleando con todos llevando a la destrucción su país no fue el rey, sino la reina Mylene. Aunque diga que hizo lo que quería, había otros quienes tenían cierto poder. En la historia anterior... llamémosle vieja historia... allí estaba el príncipe Albel.

Según los rumores, escuché que era un príncipe gentil y listo... claro que no, era un tonto que no podía negarse a lo que Mylene le decía, el tonto más grande de la historia. Parece que no estaba mal juzgado que era alguien hermoso, pero también era débil... en cierto sentido un tipo más patético que Mylene.

Es normal que esté de mal humor como hombre al igual que él..... Posiblemente ahora no pueda decir eso, pero me da un poco de asco saber que se ponía de pie como el líder de un país, un hombre gentil pero a la vez era alguien fácil. Aunque hay toda clase de hombres.

— Oh, ¡Ya se puede ver Mylene! ¡Ese es el orgulloso castillo de Iltania!

Al mismo tiempo en que dejé salir un gran suspiro parece que Balzak estaba emocionado saliendo por la ventana. Lo que se veía allí, tal y como lo mencionó, era un espléndido castillo...  bueno, en el mundo anterior ya había entrado, pero en ese entonces literalmente fue para sacar a este Albel, aunque al final los ciudadanos sedientos de sangre... bueno, eso ya da igual...

— Esto es pesado...

No había nadie que escuchara mis quejas, solo fueron llevadas por el gentil viento.

 

 

— Bienvenida portadora de “cabellos Silveria” Mylene Vetore de Leelie, y a su padre, Balzak Vetore de Lelie.

En cuanto llegamos al castillo lo primero que hicimos fue ir al trono que se usaba para las visitas, nos veía sin dudas hacia abajo... mejor dicho, tendré que elegir palabras de respeto...

Mientras nos veía desde un peldaño superior mostraba algo de elegancia frente a nosotros, Se trataba del actual rey de Iltania Joseph Iltania. Portaba una larga barba dorada, unos ojos filosos... literalmente como se imagina un rey... eso sería un alago, pero al final este también es un tonto.

Si mal no recuerdo si Iltania duró un tiempo de paz fue gracias al gran brazo de este hombre, firmó un pacto de paz con el país vecino de Koruong que estaba expandiendo sus tierras, si tuviera que decir que fue un gran trabajo mantener la paz, entonces había hecho un gran trabajo. Incluso con la política interna, los impuestos no eran tan pesados, no había realmente insatisfacciones de parte de los ciudadanos... pero tampoco había tiempo libre por los avances, en cuanto a eso era alguien amoroso, puede que así sean las cosas con un rey de verdad. Aunque su mayor error fue haber abierto sus puertas para que la mujer llamada Mylene se hiciera con el trono del reino.

Parece que este Joseph también era alguien religioso, aunque de seguro Mylene nunca se dio cuenta de eso, de seguro por ello fue que aceptó a la que recibió el “cariño de dios” en su casa, aunque al final eso terminó con la historia del país. Cuando menos debería de haber criado bien al príncipe para evitar el peor de los resultados...

— Vamos Albel, ¿hasta cuándo continuarás escondido? Vino tu prometida, muéstrate.

— Ah...  si....

Le habló entre cansado y atónito, y desde detrás del trono apareció una pequeña sombra. Pero la mitad de su cuerpo seguía escondido tras del trono... de esa manera parecía un pequeño animal... ya veo, así que esta es la apariencia infantil del “rey más tonto de la historia”

Bueno, se convertiría en eso... apreté el puño molesto procurando que nadie me viera. La sombra que apareció desde detrás del trono por poco podría decirse que era una chica. Cabello corto y dorado sin una pizca de suciedad, tenía un cuerpo esbelto y por la edad no podría diferenciarse su sexo, además de grandes ojos... Si se dejara su cabello largo y no lo hubiera visto cuando era grande aquel que se hace llamar príncipe sin duda alguna lo confundiría con una chica.

Si tuviera que hablar de sus facciones... entonces no parecía hombre, ese era el príncipe Albel. Cuando menos si lo mostrara con su actitud la historia sería diferente, pero no tiene salvación si se esconde incluso cuando su prometida viene desde lejos a verlo.

 

— Wa... ¡Que hermosa...! ¿¡Está es la persona elegida por el dios Iltania verdad...!?

Ese Albel al verme se quedó con los ojos bien abiertos por la sorpresa, no tenía malas intenciones al alagar mi apariencia pero...

— Eres bueno, es un placer Albel-sama.

Intenté mostrar una sonrisa de trabajo lo mejor que pude, y Albel encogió su cuerpo. Después de todo este niño es demasiado fácil como hombre, siento hablar así pero me gustaría que me dieran un respiro.

— Jajaja, esta avergonzado... ¿Cómo vez? ¿Crees que las cosas saldrán bien?

— E. eso es... si... pero... ¿Podré estar con alguien que fue elegida por dios? Estoy un poco inseguro...

... Puede que el peor error que haya tenido este país es que Joseph le dejara las elecciones al príncipe. Por más inteligente que sea, entregar el país así... ¿Realmente no había necesidad de eso verdad? por más que sea la elegida por dios, pero salir de este modo del país me hacía sentir inseguro... en el mundo anterior ya había abandonado este país, pero cuando menos es mi tierra natal. Me sentiría mal dejando que lo destruyan dos veces.

Desde el momento desde que Mylene soy yo, las cosas no resultarán igual que en el mundo anterior, pero al final no cambiaba la inseguridad de las acciones de este príncipe.

— ¿Aún no saben nada el uno del otro verdad? ¿Qué tal tener alguna fiesta de té o algo así para que se conozcan? Les prepararé el lugar.

Estaba tomando una actitud dura, pero puede que sea lo mejor, al ver que el príncipe no era de confianza fue el rey quien hizo la sugerencia del té.

— A... ¿A solas?.. Este... yo...

Albel de pronto perdió la compostura ante la sugerencia y volteó a verme de reojo... ah, puede que sea una buena oportunidad, con esa actitud no podría dormir bien sabiendo que destruirá el país. Tomaré la oportunidad para golpearlo y arreglarlo.

— Sí, creo que es una sugerencia esplendida.

Antes de que dijera algo más asentí con una sonrisa.

 

 

— Adelante, por aquí.

Dejamos de lado el salón del trono y llegamos a otra habitación siendo guiados por guardias. Volteé a ver los alrededores y cada uno de los artículos parecían bastante caros, no era un ambiente para poder hablar relajadamente, pero parece que este lugar tenía que ser así para mostrar elegancia en el castillo real.

Cuando me hicieron pasar a la habitación algunos guardias salieron solo quedándose uno, quedando solamente el príncipe, un guardia y yo... ¿no es demasiado tranquilo? Aunque sea de su propia gente, estaban frente a “cabellos Silveria” poseedora de un gran poder mágico, y dejan al único príncipe del reino con ella solo con un guardia, ¿no es algo tonto? Parece que creen como santo a los poseedores de los cabellos Silveria, pero es demasiada fe ciega, con razón destruyeron el país.

— Maldición, no tienen salvación... ah...

Cuando creí que me relajaba me senté en un sillón y el suave cojín me recibió, en verdad que buen sillón, el príncipe se sorprendió y vi como sus hombros temblaron, y el hombre que era guardia frunció las cejas.

— Ara, que grosera, hacer algo como sentarme y dejar al príncipe de pie, ¿No tengo modales cierto?

— Ah, ¡no! N... no necesitas ser considerada conmigo, lo siento...

Se lo dije con algo de desagrado mezclado en forma de reto y el príncipe pareció perder la compostura, aunque se sentó rápido, no parecía un príncipe... oye, oye, ¿En serio no dices nada aunque este menospreciando al príncipe? En serio me preocupan.

El hombre de guardia parecía algo molesto... pero Albel había tomado esa actitud, no había manera de que alzara la voz sobre la de su amo.

— No te hagas menos a ti mismo Albel-sama, ¿Eres el príncipe del reino de Iltania verdad? Entonces se firme, no permitas las descortesías.

— Auu... si... es tal y como lo dices.

.... Es inútil ¿De qué forma hablaban en el mundo anterior? No me lo imagino, ¿Presumo ser la elegida “cabellos Silveria”? No, creo que solo se sentiría peor... ¿Por dónde empiezo?

—  Nee Albel-sama, desde que supe que vendría a verlo había algo que me gustaría saber, ¿podría hacerle una pregunta?

— Ah, ¡Sí! ¡Pregúntame lo que quieras!

Creo que para mí eso es algo de agradecer, de este modo de seguro Mylene podría destruir el país a su gusto, si es durante la época de paz de seguro no habría problemas, pero el país vecino de Koruong era de lo peor, posiblemente  Mylene no podría hacer nada frente a ellos, Tengo que hacer lo que sea posible o no podré dormir bien.

— Siento que sea demasiado repentino pero... Albel-sama ¿ha pesado en qué clase de rey quiere convertirse?

— ¿He...?

Lo primero que le pregunté al hombre de Albel fue ¿en qué clase de rey quiere convertirse? En el mundo pasado escuché que era un hombre gentil, pero de seguro eso dependió mucho de Mylene, justo por eso aún no sé qué clase de humano es este tipo, lo que sé de él... es la expresión que hizo cuando una hacha se enterró desde su hombro.

—..Yo... quisiera convertirme en un rey como mi padre.

Al final... los ojos de Albel que hablaba era algo que no solía ver.

— ¿Cómo sería eso?

— Construir la paz, ver por el pueblo, avanzando por un buen futuro... es esa clase de rey, actualmente me encuentro estudiando lo necesario para cumplirlo, pero más que nada quiero convertirme en un rey querido por el pueblo.

Parece que busca un ideal, ¿Aun es un chico consentido que no ha salido del castillo? Aunque no es una mala respuesta. ¿Debería replantearme la manera en que lo veo? Pero necesita algo... algo del sentido común que no tiene.

— Es esplendido...... ¿Entonces me permitiría agregar algo?

— ¿Mylene-san...? claro, por favor.

— Entonces... debería de renunciar a las creencias religiosas.

—.. ¿¡Na....!?

— Debería de dejar de creer en cosas sin sentido como en dios, y tomar el sentido común de hacer las cosas con tu propio esfuerzo.

El príncipe dejó salir una voz de sorpresa. Si tuviera que decir algo era evidente, si en verdad existiera alguien como dios, entonces les diría que dejaran de ser un país completamente creyente.

— ¿¡De qué estás hablando..!? ¿Qué no eres “cabellos Silveria”... la persona que ha recibido el cariño de dios?

— Siento decirlo, pero en los momentos más cruciales, dios no salvará a las personas, lo sé por cuenta propia.

Me llevé la mano al pecho e hice una mueca con la boca, pero mi mirada era fría. Ira, los ojos de Albel parecían llenas de desesperanza, era una mirada con instinto asesino mezclado como el que muestran a los mercenarios, Albel pareció tranquilizarse y volvió a tomar asiento. Así es, lo sé, aunque digan que es el cariño de dios, conozco la realidad en que ese dios no la salvó. Para empezar, Mylene no creía en dios, puede que solo viera el título como un accesorio, incluso dios no salvó al pueblo de Iltania que creía en él.

Pero eso era algo que aún no ocurría, si no está Mylene entonces de seguro no vendrá el día en que Iltania perezca. Pero si el príncipe crece siendo alguien débil, ese día no estaría demasiado lejos, un rey débil es un país débil, es decir, solo sería una presa, aunque ahora continúe la paz con Koruong, teniendo a un lado a esa emperatriz no se sabe que vendrá el día de mañana.

— Justo por eso... que debes volverte fuerte, en el día de hoy eres demasiado débil como para ceder el país.

— Pe... Pero yo...

Recibió mi instinto asesino y los ojos de Albel comenzaron a llenarse de lágrimas, ¿A pesar de que lo fulminara con la mirada no era para temer verdad? diciéndole que no crea en dios, negando el amor de su dios, de seguro estaba en un caos, pero he visto el infierno, y ciertamente parece que le llegó. Bueno, tomando en cuenta el orgullo no es una mala reacción.

— ¿Qué te parece si primero dejas de creer en dios y comienzas a pulir tu propia mente y cuerpo? ¿No hay ningún problema si apuntas muy alto en tu crecimiento verdad?

— Ah... a....

Mantuve por poco mi posición como princesa-sama, pero le lanzaba palabras  fuertes de mercenario, Albel abría y cerraba la boca como si fuera un pez que había sido lanzado a tierra, pero no podía dejar que temiera solo con algo como esto. Bueno, no pienso que de hoy a mañana pueda hacer algo, después de todo aunque no quiera continuaremos viéndonos frecuentemente, no es como si pasara algo pensando en el país, si se golpea a alguien con valor eventualmente a de volverse útil.

... Bien, ¿Qué debería hacer después? Cuando menos estoy tratando con un príncipe, se vería un poco mal que dejara hasta aquí la conversación.

— Piénselo por favor, bueno, no es algo que yo como mujer pueda imponerle, tampoco sé si pueda hacerlo...

Ante un Albel que parecía no poder consigo mismo ¿Aquel hombre comenzó a enojarse? Cuando agregué unas palabras más, el guardia se puso a un lado como si intentara interrumpirme, podía ver esa ira que estaba a punto de explotar

— Eso es irrespetuoso Mylene-sama, ¡he estado escuchando desde hace rato y....!

Su expresión era pálida, podía entender como los músculos debajo de su uniforme se tensaban, entiendo bien la ira que le provocaba que fueran irrespetuoso con su amo.

— Ara, mis disculpas.

— Por más que sea bendecida por los dioses, ¡no dejaré pasar la descortesía hacia mi señor!

El guardia estaba completamente rojo, pero lo que me llamaba la atención era la posición de ese guardia. Estaba como un guardia personal del reino, por supuesto que ha de saber usar magia, pero aun así tenía un cuerpo entrenado, prueba de que se había enfrentado en batalla. Aun siendo un príncipe patético, me sorprendí un poco que hubiera reaccionado así.

— ¿No lo puedes dejar pasar? ¿Acaso buscas pedirme un duelo?

Me le quedé viendo con una mirada retadora.

— ¡Paul! ¡Estas siendo tú el descortés! ¡Esta persona es....!

— ¡Albel-sama...! ¡Pero...!

Un duelo, si fuéramos ciudadanos normales podríamos enfrentarnos, pero de seguro no podría, eso es porque soy la que recibió el “cariño de dios” No importa que se enoje, pero después sería su final. Aunque no era algo que odiara.

No hacía falta creer en algo como un dios, pero no cambiaba el hecho de que estaba siendo descortés con el príncipe, de seguro el guardia más que defender al dios estaba dándole prioridad al príncipe, justo por eso creo que esta clase de personas son las que necesita el país.

—  No, Albel-sama, así está bien, solo está haciendo lo evidente cuando “una hija de un conde está siendo grosera con el príncipe”

— ¿Mylene-san?

Eliminé mi expresión y me le quedé viendo con una mirada de mercenario, de seguro se dio cuenta del instinto asesino que estaba emitiendo, la mirada del guardia cambió. Era un poco de sorpresa, pero incluso entendía que había algo de miedo aunque seguramente ni él se había dado cuenta. Tanto ahora como antes es algo muy útil, como si estuviera humillándolo. “lobo con piel de oveja” Ahora me encontraba devorando a mi enemigo de esa manera, no había nadie decente en el país que se diera cuenta de algo como esto, terminé sintiéndome un poco de mejor humor.

— No hay necesidad de seguir a un ser desconocido que no muestra su apariencia como lo es un dios, los únicos que estamos viviendo en estas tierras somos nosotros. Las personas que necesita el país son las que viven en él, recuérdelo bien.

Al verme frente al guardia ambos parecían sorprendidos, de seguro he de estar emanando un ambiente bastante siniestro, me le quedé viendo al guardia esperando si tenía algo más que decir.

— Son palabras que no merezco, pero las disculpas por ser descortés con mi amo...

— No lo haré, desde antes no tenía la intención de disculparme.

Interrumpí al guardia quien me pedía que me disculpara con su amo a la vez que lo provocaba, es una buena oportunidad, después de todo dios no es nada bueno, usaré la oportunidad para golpearlos.

—... Mylene-sama, ¿Solo por ser mujer y no pueda usar la violencia contra usted no cree que es excesivo?

— Ara, no necesitas ser considerado, mi cuerpo está entrenado y no creo que eso se deba alguna clase de bendición.

Mientras escondía mi rostro terminé riéndome para mí. Hombre y niño, de seguro no se habrán dado cuenta que los estaba señalando, el guardia estiró su espalda.

— Ha haha... ya veo, entonces me gustaría advertirle antes de que termine con grandes heridas, será mejor que no sea demasiado confiada.

El guardia estaba sonriendo, su voz también era tranquila pero parecía molesto, puede que simplemente lo estuviera escondiendo, ¿Qué estará diciéndole una mocosa?.... falta presionarlo solo un poco más.

— Es cierto... ¿Entonces si gusta que le parece demostrármelo?... me gustaría probar la habilidad de aquel guardia personal del mismo príncipe.

Al estarle buscando pelea le sugerí algo inusual, fue algo repentino y al decirlo tan directamente todos en el lugar se congelaron. Pero de seguro lo entendían, Albel se puso de pie.

— E, ¡Es peligroso! Usted es una mujer...  y... ¡Paul es un caballero del país!

Parece que se tardó en que su cabeza funcionara, pero estoy orgulloso de mis habilidades, que una mujer presione así a un hombre para pelear parece que el príncipe entendía que no era normal.

—... ¿Está bien verdad? Albel-sama, si es algo que Mylene-sama desea no creo que sea algo malo.

El guardia llamado Paul albergaba una sonrisa fría mientras sonreía suavemente. Para él de seguro era pan comido, sabía que terminaría aceptando. Por fin llegó algo divertido, ya he entrenado este cuerpo, y poco a poco he vuelto a usar las técnicas que tenía en el mundo anterior, con esto podremos intentarlo de verdad.

— ¿Entonces podría prestar un momento su jardín?

— Ah... a... algo como eso....

El príncipe parecía que había perdido la compostura, Paul y yo nos vimos mutuamente y sonreímos.


 

— No pensaba que fuera a haber tantos espectadores.

Necesitábamos un lugar abierto, así que llegamos al jardín, terminamos de movernos, y parece que al pedir espadas de madera de entrenamiento el tema se esparció, todos los que estaban libres en el castillo ahora estaban aquí rodeándonos como si fuéramos un espectáculo. La mayoría eran miradas de interés, pero algunas otras me veían con enemistad, bueno, es cierto, estaba enfrentándome al guardia del príncipe, sin no se molestaran sería un problema. Bueno, dejando eso de lado, de seguro también era para que este caballero llamado Paul no se sobrepasara.

Para empezar el rey y Balzak estaban ocupados por lo que no se encontraban en este lugar, ¿no tenían interés? ¿O es que ni siquiera se dieron cuenta? De cualquier manera así es más fácil por lo que es de agradecer.

— Entonces, me gustaría preguntar, ¿En serio está bien sin protección?.... ¿No importa si se lastima?

— Esta bien, para empezar mi cuerpo es pequeño, no creo que haya algo que me quede... tampoco tengo la intención de salir lastimada.

Después de corroborar el peso de la espada de madera le hablé a ese Paul lleno de ánimos, protección, de seguro se refería a los usados para los entrenamientos, por más que sea una espada de madera, si se golpea con demasiada fuerza podría matarse a una persona, aunque se trate de una persona de afuera que fue grosera con el príncipe, está enfrentando a la elegida “cabellos Silveria” por lo que de seguro le sería un problema, aunque tiene suficientes ganas de enfrentarse a mí.

 

— ¡Paul detente! No importa lo que pase no hay manera de que Mylene pueda ganarte.

Bueno, no era de extrañar que el príncipe intentara detenerlo.

— ¿Qué está diciendo? Es el deseo de la misma Mylene-sama, ¿Qué no es un mínimo de respeto hacia la “cabellos Silveria” intentar responder a sus peticiones? Mylene-sama ha recibido el “cariño de dios” además de que desde el momento en que ella así lo deseó hacer esto es algo pequeño.

Bueno, incluso es el guardia del príncipe, ha de estar lleno de confianza, Con eso parece que Albel por fin retrocedió, puede que en verdad confíe mucho en Paul, creo que debería de darles las gracias... pero aun así las personas de este país... no, puede que no solo del país, todas las personas de “arriba” en verdad que están llenos de aperturas.

— Entonces en guardia. Tal y como lo habíamos decidido antes, esta es una práctica de espada, atacar con magia está prohibido.

— Si, estaba pensando en lo mismo.

— Está bien, entonces... ¡Que alguien dé la marca de inicio!

Ante las palabras de Paul puse mi espada en posición, era con mi técnica... la técnica del “mercenario Envil” diferente a la técnica general del país y pude escuchar risas a los alrededores.

Parece que se había vuelto rumor entre los aristócratas del reino que la pequeña y egoísta “cabellos Silveria” había comenzado a entrenar, “Confía en sus habilidades, pero de seguro solo es porque quería hacerlo, sin duda alguna solo es un juego” sentía como las miradas de los alrededores decían eso.

— Oya, oya “cabellos Silveria” ¿Qué no era una usuaria de magia?

— Bueno, recibió el “cariño de dios” no creo que aun así se pueda comparar con un caballero inferior.

Pero el problema no era solo mi postura, si no que me clasificaban como alguien débil mientras se reían, bueno, todos en este país estaban demasiados confiados de su magia... ya ahora estaba en una situación en la que tenía que contener mi magia. Justo por eso es que creen que en un enfrentamiento de caballeros me apalearían, no podían ver lo que se escondía debajo de la máscara de la princesa, ni siquiera este Paul.

— ¡Inicien!

El caballero al que se le dejó encargado dar el inicio bajó la mano. Al hacerlo... Paul se pegó en el pecho como si intentara decir que fuera tras él. En serio que los elites tienen ese lado inútil.

— Que caballeroso, ¿entonces no importa si voy sin contenerme?

— Adelante, adelante, no te contengas, he pulido mis habilidades por el bien de Albel-sama.

En el mundo anterior cuando me lo topé no tuve ningún problema con él, pero... puede que en esta ocasión no haya nada que hacerle. Eso es porque se enfrentaba a quien tenía “el cariño de dios” de seguro no pensará que regresará a casa avergonzado, por eso lo estaba diciendo. “No juzgues un libro por su portada”.

Incliné mi cuerpo hacia adelante dejando que el peso de la espada bajara, entonces, casi rosando el suelo comencé a correr rápidamente.

— ¿¡...!?

¿Se sorprendió por la velocidad? Su expresión así lo decía, realmente no le he puesto ningún nombre en especial, pero es una forma de pelear en la que en el mundo anterior me llamaban “bestia”: bajando la postura de mi cuerpo lo más posible, una manera de avanzar casi deslizándome sobre el suelo, como si estuvieran enfrentándose a una bestia de baja estatura... ¿así era? Los humanos son débiles en la parte inferior de su cuerpo, si fuera un pequeño animal este solo saltaría y sería el fin, pensando de esa manera era un humano con colmillos. Bueno... aunque en esta ocasión son colmillos de madera.

— ¿¡Uwaa!?

Paul blandió su espada dirigiéndose a mí que iba tras sus pies, era un movimiento patético que no servía de muro, al final no había manera de que con eso pudiera hacerle frente a una bestia. Imité a un mono hasta al cansancio y el resultado fue grande, además de que era un hombre en sus cuarenta años en un cuerpo de una enana, más pequeño y más ágil, en cierto sentido era confuso.

La espada se dirigía a mi cabeza y puse mi espada sobre el hombro, en cuanto llegó dejé que su espada se deslizara hacia un lado apartándola, era la forma de defensa como “bestia” que más solía usar. Entonces dejando pasar la espada que se había deslizado a un lado continué para golpearlo en la pierna con fuerza.

— ¡Phaaa...!

Si fuera una espada de verdad le hubiera rebanado la pierna, es decir, lo dejaría fuera de combate, pero de ese modo le di la vuelta llegando hasta su espalda, y puse mi espada en el cuello de Paul que se encontraba de rodillas.

— ¿Podemos decir que tenemos ganador? Guardia-san.

Le pregunté en un tono burlón. Parece que reaccionaron a mi voz, me di la vuelta y vi sus rostros atónitos... bueno es cierto, estaba conteniendo mi magia lo que hizo que Paul bajara la guardia... y de ese modo gané sin problemas... siendo honestos debieron de creer que Paul obtendría un resultado más decente, pero no fue así.

— ¿Bajaste la guardia verdad? Si esta espada se dirigiera al príncipe o fuera una pelea de verdad, me pregunto con qué sentimientos me hubieras enfrentado, tengo un poco de curiosidad...

Bajar la guardia, ese era el principal motivo por el que había sido derrotado, un niño normal que no usa magia... en cierto sentido era bastante grande que hubiera perdido contra una simple niña.

— En ese caso parece que el príncipe hubiera perecido, solo es una sugerencia, pero no deberías juzgar a tu rival solo por las apariencias, ¿podrías dejar de hacer eso?

Ante mis palabras Paul se congeló... si... si fuera una pelea de verdad sería el fin del país, eso es lo que significaba que el guardia que cuidaba del príncipe cayera derrotado. Si es un rival sin magia, si es alguien que no ha tenido buena educación... solo por pensar algo como eso moriría. Este mundo confía demasiado en la magia, pero si las personas son cortadas mueren. Lanzar fuego, amenazar con flechas de luz, a pesar de que hagan eso pueden simplemente ser rebanados por el estómago con una espada corriente. No podrían hacer algo como enorgullecerse solo por tener mucha magia, por esa parte es que el país es “débil”.

El último que queda en pie al final de cuentas es el más fuerte, aquella emperatriz del país vecino al final fue alguien fuerte, vino con una gran armada a tomar un país que estaba al borde de la destrucción.

—... E... el comandante Paul....

— No sentí magia en eso... ¿y perdió contra una pequeña niña....?

Los soldados que vinieron a ver se quedaron pálidos, De ese modo parece que la habilidad de este Paul era remarcable, si hubiera mostrado sus habilidades de seguro cuando menos podría haber dado un encuentro. Dejé de lado al atónito Paul y me dirigí a Albel, y después de hacer una ligera reverencia.

— Observa, los débiles no pueden proteger nada, los débiles no pueden vivir, viviendo no pueden hacer nada por su cuenta, al final si quieres proteger algo debes ser fuerte.

— ¿¡He!? ¿¡Ah...!?

Lo dije en voz baja de manera en que solo el príncipe pudiera escucharme, ¿lo dije de manera extraña? ¿O fue lo que le dije?... parecía como si le hubiera caído un rayo quedándose con los ojos abiertos sorprendido.

— ¿Gustas que hablemos un poco? De ser posible ahora a solas...

Sonreí con la máscara puesta, de seguro solo se vería como si fuera una inocente chica... aunque justo antes había mostrado mi verdadera naturaleza.

 

 

Dejamos el jardín para hablar a solas, así que Albel me guio hacia su habitación personal. Parece que al ser la habitación del mismo príncipe nadie ponía un pie a dentro, juzgue que de seguro nadie vendría a intentar escuchar de lo que hablábamos. Habiendo dejado de ser observado rápidamente regresé a ser yo mismo, me senté cruzándome de piernas, Albel parecía encogerse aún más frente a mí, después de todo hasta aquí llegó el fingir ser una “señorita” no tenía ninguna intención de hacerlo, pero si llegáramos a casarnos no serviría de nada mantener las cosas ocultas. En cuanto sintió mí mirada Albel se encogió incluyendo las piernas.

— Hay algo que quiero saber.

— Ah, ¡Sí!

Parecía estar temblando y se puso más tieso que antes, no sé qué decir de su actitud, pero puede que sea un buen estimulo.

— No sé qué decir de ti hasta ahora, ¿pero estás satisfecho siguiendo las órdenes de una mujer? En mi caso lo detestaría.

El día de hoy estuve viendo al príncipe y me parece demasiado débil, hablando hipotéticamente si me casara con Albel, sin duda alguna podría llegar a ocurrir lo mismo que en el mundo pasado... su personalidad en la que haría todo lo que yo quisiera. Siendo el caso.... no importa que no sea yo, seguiría lo que cualquiera le dijera, no tiene que ser Mylene, quien se le acerque con la intención de obtener el trono podría manipularlo, creo que cualquiera de los aristócratas podría estar pensando en acercarles a sus hijas incluso ahora. Es decir de este modo el país no tiene futuro. En el momento en que no es digno de llevar un país todo terminará.

— E... este... yo... si fuera Mylene-sama...

Pero al final todo depende de este tipo

— Llegando a estas alturas sabrás que lo que digo no es ninguna broma, si quieres convertirte en alguien como tu padre, no puedes hacer todos los egoísmos que te digan las mujeres.

Desde que era alguien débil no creo que sea alguien masoquista, me dolería la cabeza si fuera el caso, basta con que haga lo que quiera hacer, aunque no me gustaría que el país se viera involucrado.

— Es cierto que quiero ser un rey como mi padre, pero más que eso...

Desvió la mirada y levantó una de las orillas de sus labios, inusualmente parecía que daría su opinión, y de ese modo con una expresión de molestia regresó la mirada. Parecía estar temblando con esa apariencia femenina, al contrario, lo sentía inusualmente siniestro. Después de un tiempo Albel volteó a verme.

— Este.... ¡Quiero volverme tan genial como Mylene-san!

— ¿Ha?

Y entonces salió con algo que no me esperaba.

— Pequeña y hermosa, pero a pesar de eso tienes un poder increíble con la espada, si tuviera un hermano mayor me pregunto si sería así, eres elegante cada que actúas, Mylene-san... no, Mylene-sama, ¡eres mi ideal!

Era increíblemente serio, sus ojos estaban brillando mientras hablaba.

— ¡Hermosa, fuerte y elegante....! ¡Eres la valkiria elegida por el dios Iltania para nuestro país!

— O... oh.... ¿podía decirse así....?

— ¡Si! Por favor, ¡Quiero ser alguien como tú!

Fue tan impulsivo que me sorprendió, pensaba que parecía una chica, ¿pero tenía esa clase de gustos...? por su expresión incluso me hacía dudar si en verdad sería una chica. Así que su ideal es una mujer que actúa como hombre, no podía negarlo, pero no sé qué pensar de su futuro. Pero aun diciendo eso le agrada la fuerza, si piensa que quiere volverse así entonces no es una mala manera de pensar, de entre las palabras que ha dicho en el día de hoy me da la sensación de que es la que más resuena.

— Ho... es decir, ¿Quieres actuar como todo un hombre?

— He.... ah. ¡Si!... Por favor, me gustaría que me guiaras.....

¿Continuó dejándose llevar por el impulso? Después de eso Albel se encogió pero respondió sin flaquear su determinación.

— Ku ku... ¿Quieres que una mujer como yo te enseñe a ser un hombre?

— ¡Ah...! lo siento...

Lo dije con algo de ironía, y al hacerlo pareció como un débil polluelo de nuevo.

— K.... jajajaja... dices cosas bastante interesantes Príncipe-sama.

Era extraño que estuviera así y sin querer terminé riéndome. Nada mal.

— Está bien, te entrenaré para que parezcas todo un hombre.

— ¿¡En serio....!?

Después de todo es divertido ver como caía. Ahora que lo pienso habían varios mercenarios que tenían “discípulos” bueno, si comienza con el objetivo de parecer más un hombre es un poco refrescante.

— Pero tengo una condición, si no lo aceptas no tenemos ningún trato.

Pero por eso es que necesitaba dar una sugerencia, me puse de pie sobre la silla y extendí un brazo mostrándole un dedo, Albel tragó saliva de manera exagerada, parecía nervioso, aunque no es la gran cosa.

— Deja de creer en dios, mi manera de vivir es usar todo lo que se encuentra frente a mis ojos, destruyendo las cosas por mis propias manos, aunque incluso podrías “usar” a dios.

Dejar de creer en dios, solo eso. No debería de ser algo malo, aunque cuando esté por caer podría usarlo de bastón, pero es de tontos pensar que va a estar allí para hacer lo que le pidas.

— Eso es...

— ¿No puedes?

Hablé mientras lo fulminaba con la mirada y su expresión se nubló, pero después de dudar un poco parecía estar albergando determinación.

— Honestamente creo que es algo difícil, soy el príncipe del reino, he vivido siempre con las enseñanzas del dios Iltania...

¿Así que al final no sirvió?.... pensé que así era... pero continuó...

— Pero me quedé sorprendido al verte pelear, de seguro si hubieras usado el enorme poder mágico que te dio el dios Iltania podrías haber derrotado a Paul fácilmente, pero aun así solo usaste técnicas sin poder mágico, derrotando a uno de los mejores guerreros del reino, no sé qué intenciones tengas, pero creo que lo hiciste para mostrarme que con tu propio poder podrías cortar el mundo.

Aunque no es como si no hubiera usado magia pensando en algo. Simplemente lo hice porque era la manera más fácil de hacerlo. Pero parece que Albel le dio más significado a esa batalla de lo que pensaba.

— La primera batalla de Mylene rechazando a dios a pesar de ser la elegida “cabello Silveria”. De seguro debió de haber pasado algo para que tuvieras tus motivos, por eso es que si me dices que no crea en dios, así lo haré, pero en cambio...

— ¿En cambio?

Albel se interrumpió y cerró los ojos. De seguro ha de estar pensando en algo, y después anunció con fuerza.

—.... ¡Creeré en Mylene-sama!

Negando a dios, esa pequeña pelea no era poca cosa, pero la verdad es que en el final de los finales, sabía que “el cariño de dios” lo estaba salvando... al verlo así puede que Albel no tenga malos ojos. Decía egoístamente todo lo que quería, y ciertamente atrapó algo.

— No sé qué decir de eso, pero está bien, te entrenaré.

— Ah... ¡Si! ¡Muchas gracias Mylene-sama!

Al terminar sonriendo él hizo lo mismo con su pequeño rostro de chica. De seguro podía llamarlo así con esos ojos brillantes, era algo que no había en el mundo de los mercenarios, pero que me dirigiera a mi esos ojos puros era una sensación nueva, era algo extraño.

En el mundo anterior pensaba que algo como un discípulo era algo molesto, por lo que aunque no hubiera tenido a uno, ahora tenía a un príncipe aprendiz. La vida es impredecible, más diciéndolo desde el punto de vista de Mylene.

Pero...

Me le quedé viendo directamente a Albel, esa mirada era de “añoranza” como un niño viendo un instrumento musical deslumbrante... como un sueño inalcanzable... no, creo que eso también está equivocado... ¿Puede que sea algo parecido a la fe? Creer en una mujer que recién acaba de conocer... Al final me da la sensación de que el problema aún no ha cambiado.

— Ehehe, estaré a tu cuidado Mylene-sama.

Su rostro sonriente después de todo era hermoso como el de una chica... lo golpearé lo suficiente para que tenga huevos. ¿Eso quiere decir que a partir de ahora tendré que venir al castillo? Es una molestia pero de seguro “mi padre” se alegrará.

Dejé salir un suspiro y fulminé con la mirada a Albel, su expresión de alegría dentro de poco se convertiría en inseguridad.

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