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Savage Fang Volumen 2 - Capítulos 9, 10 y 11

Capítulo 9

Futuro

 

—... Ya veo, así que por eso querías un rol en la cocina.

— Exactamente, a pesar de que lo esperaba con ansias...

Cierto día por la tarde, nos encontrábamos preparándonos para el festival cuando Colette resopló atónita, como resultado de hablar acerca de cómo le haríamos con los dulces en la tienda al final de cuentas varios estudiantes traerían a varias de sus sirvientas, les hablé un poco de lo que tenía pensado que se preparaba y vengo de regreso de ver a los cocineros, ya nos habíamos separado de los demás estudiantes, ahora nos encontramos en dirección a la parte de atrás de la escuela para ver lo de las instalaciones, somos los 3 de siempre más una, si Colette estaba haciendo una mueca fue porque la manera de cocinar era demasiado sencilla, al final de cuentas mientras que no se equivoquen con la cantidad nadie se equivocaría, pero cuando descubrió mis intenciones de hacer lo más fácil me fulminó con la mirada.

— Bueno, bueno... el saber usar bien a las personas podría llamársele habilidad también, aunque es algo que no termino de dominar.

— Puede ser...

Aunque dame un respiro con tener una vida siendo utilizado, en esta vida tengo que entrenar bien mi cabeza también para ello.

— Haa...

Bueno, no sirve de nada pensar en algo que ya ha pasado, para poder vivir la vida que quiero tengo que aumentar mis posibilidades, llegamos al jardín y nos sentamos en unos de los lugares en donde habían pocas personas, aquí podremos blandir un poco las espadas de madera, Colette y Albel comenzaron a prepararse, es el paisaje de siempre, pero últimamente hay alguien quien nos ha estado acompañando.

—...

Melissa se sentó en una de las sillas, se sentó a un lado de donde dejé las cosas y puso las manos sobre sus piernas de manera muy educada, es una situación en la que no podroa moverse de inmediato, es la prueba de que piensa que no tiene la intención de escapar, por su apariencia es como si fuera un gato relajándose que ha perdido su nivel de alerta, aunque aún no voltea a verme...

— Oh...

Cuando blandían la espada de vez en cuando dejaba salir una voz impresionada, parece que cuando se distrae sus expresiones también cambian... parece que estaba preguntándose como se enfrentaría a Albel, perdió contra él y yopo soy su maestro no sé si tenga algo de interés por ello.

—... Ustedes dos ¿Ya terminaron de prepararse?

Me dio un poco de vergüenza pero continué fingiendo que no la veía, la vez pasada estaba desviando la mirada desde un lugar lejano cuando la veía, pero parece que hoy es al contrario, continué blandiendo la espada como si fuera guiado por un hilo.

— ¡Si! ¡Cuento contigo también el día de hoy!

— ¡El día de hoy no fallaremos Mylene!

Albel y compañía estaban emocionados, comenzó el tiempo de entrenamiento.

 

◇◆

 

— haa... Ha...

— Ah, muchas gracias...

— Al contrario, aprendí mucho.

Albel y compañía tenían sus hombros subiendo y bajando mientras que por el lado les respondí con una expresión fresca, los dos en día de hoy terminaron bastante cansados, como resultado la expresión de Colette y Albel era contrarios, uno estaba frustrado y uno estaba feliz, Colette quien estaba sosteniéndose con la espada dejó salir un gran suspiro.

— Aprender... ¿Cómo decirlo? No pienso que hayas podido obtener algo el día de hoy con esas diferencias de habilidades.

— Claro que no.

Susurró como si dijera “no hay manera de que no aprendamos” pero estoy de acuerdo con las palabras vacías de Colette.

— Ponerse de acuerdo haciendo un plan, hay muchos que no pueden obtener nada con eso, diciéndolo de otra manera sus posiciones y lugares no dejarían hacerlo, es mejor tener una mayor confianza en sí mismos.

Los dos piensan rápido, pero en habilidad soy yo quien es más fuerte, Colette y Albel de vez en cando se dan cuenta de cosas de sí mismos que incluso yo no me doy cuenta.

— Fum... no necesitas ser considerada con nosotros, pero si dices eso me siento un poco mejor...

Colette corrigió su respiración más rápido que Albel llenándose de energías corrigiendo su postura, siento su falta de experiencia pero es cuestión de tiempo, desde antes nacieron como genios, son de los que continúan creciendo cada vez más, en serio que es para temer.

— Fuu... Colette aún está bien pero a mí me falta mucho para poder controlar mi magia, no puedo hacer más que lo más básico.

Un poco más tarde Albel habló divertido, si se están divirtiendo es porque están sintiendo de verdad que se acercan más a su objetivo, este también es de los tipos que crecen constantemente.

— Pero en serio que también has crecido Albel, el día de hoy pensé que sería algo duro...

— Si el príncipe Albel continua de esta manera corres el peligro de que te alcance Colette.

— ¿En serio? Ehehe... que felicidad.

En serio que les tengo envidia de los dos... entonces basta con hacer algo más, aún me falta acostumbrarme bien y obtener experiencia a usar la magia, bueno, tengo ese pasado por lo que puedo continuar sin aburrirme.

— En serio que los dos han estado progresando bastante bien.

— ¡...!

Entiendo que tienen suficientes energías para hacerlo, pero todos los días he estado siendo duro, sería difícil continuar así, pensando de esa manera creí en dar por finalizado el entrenamiento pero ambos pusieron una expresión de sorpresa... me da la sensación de que ya había pasado algo como esto antes.

— ¿Qué pasa?

—... No, la sonrisa de Mylene de ahora fue bastante suave y natural, como si desbordara de amor...

—... si no dejas de hacer eso no sé cómo reaccionaré.

Tal y como lo pensaba Colette dijo algo extraño, dejé salir un suspiro, si hay una apertura comienza a hablar así... bueno,, no es como si se sintiera mal, pero estamos frente a Melissa, dejando de lado que ella sepa quien soy me gustaría que evitaran decir esa clase de cosas.

—... Confianza... y esa cara... es completamente diferente a “aquella mujer”...

Cuando me dirigí a recoger las cosas a las sillas para regresar a casa tal y como lo esperaba Melissa continúa viéndome de manera extraña, parecía estar susurrando algo en voz baja, aún estaba viéndome a una distancia prudente, ¿No se está llevando un malentendido verdad? me da la sensación de que será algo molesto... pero en el momento en que dejé salir un suspiro Melissa se puso de pie de impulso.

— Mylene Vetore.

— ¿...?

Entonces dijo mi nombre, ¿Qué pasa tan de pronto? No solo yo, Colette y Albel se quedaron sin aliento, ha pasado más de un mes y es la primera vez que Melissa me habla directamente.

— Siento todo lo que he hecho hasta ahora... me gustaría hablar contigo ¿Podrías acompañarme fuera de la escuela?

Me veía hacia arriba mientras decía eso, solo eso ya es inusual, es raro que me vea a los ojos... no sé cual sea el gran motivo pero parece que por fin hubo un cambio en su corazón.

—... claro, encantada.

Le mostré una sonrisa y ella dejó salir un suspiro, tiene pocos cambios en sus expresiones pero se sentía más aliviada, a pesar de que casi no hemos conversado creo que más o menos la entiendo.

— ¿Fum? ¿A dónde van? ¿Sería mejor que nosotros también tomáramos nuestras cosas?

— De ser posible me gustaría que el príncipe Albel y su alteza Colette se contuvieran.

Por supuesto que los dos querían acompañarnos pero Melissa los rechazó... así que por fin podré hablar con ella quien me había tenido miedo todo el tiempo, es mi oportunidad, sin querer apreté el puño, lo siento pero... volteé a ver a los dos, pero antes de que pudiera decir algo Colette asintió ligeramente.

—... Si, entendido, yo iré a pedir permiso para que puedan salir, nos vamos a casa, ven Príncipe Albel.

— No hay nada que hacerle, entonces Mylene-sama, yo iré a regresar la espada de madera, hasta mañana.

— Muchas gracias por su comprensión, cuídense.

Vi como los dos se alejaban y cuando dejaron de verse me dirigí a Melissa, parecía aún estar dudando pero volteó con una fuerte determinación.

— ¿Entonces a donde vamos? ¿Es algo que los demás no pueden escuchar?

Por eso es que no le exigí nada directamente, pero tengo que regresar para la hora de la cena.

—... Así es, es algo que nadie más debería de escuchar.

Melissa respondió de esa manera, “sígueme” comenzó a caminar, en serio parecía algo importante, seguí sus indicaciones y caminé detrás de ella.

 

◇◆

Salimos de la escuela y caminé a un lado de Melissa por la ciudad, no había dicho nada, y cuando comenzaba sentirse un poco mal Melissa se detuvo y volteó a verme a un lado.

— Que sea aquí, si es aquí podremos tener una conversación sin que nadie nos moleste.

El lugar al que estaba apuntando era en aquella cafetería, recuerdo que vine con Albel a buscar información y nos sentamos en una de las esquinas, no debería de haber muchas personas que supieran lo que hicimos ese día, incluso Melissa ¿O será que se dio cuenta? Tenía mis dudas y moví la cabeza a los lados para mis adentros. Es un lugar que no llama la atención en una de las esquinas de la ciudad, ciertamente es una tienda un tanto solitaria, si es de hablar de algo que no se quiere que los demás escuchen es una buena elección.

— ¿Qué pasa?

— No, solo estaba pensando en algo.

— ¿...?

Ahora que lo pienso por la manera en que me sigue Melissa no hay manera de que no me haya dado cuenta de su presencia, no hay dudas de que fue hasta hace poco cuando comenzó a seguirme.

— Bienvenidos.

Al entrar en la cafetería el encargado nos observó con mucho interés respondiendo de esa manera, no nos guiaron por la tienda, solo volvió a bajar la mirada a su libro, ¿Estaba confundida por una reacción inesperada? Melissa comenzó a divagar con la mirada, y desde la entrada nos dirigimos hacia los asientos del fondo.

—... ¿Quería decir algo?

— Me imagino que muchas cosas pero Melissa-san, por aquí por favor.

Después de eso comencé a guiar a Melissa, de esa manera tomamos asiento y ella levantó los hombros con una expresión de seriedad, a estas alturas intentando verse genial, pero si se lo señalara me da la sensación de que le daríamos muchas vueltas a las cosas.

— Un Algrey por favor... no, que sean dos.

— Entendido.

Tomamos asiento y pedí dos té rojos nada deliciosos, bueno, después de todo nuestro objetivo es conversar, es lo mismo sin importar lo que pida en la tienda, no mostró intenciones de elegir nada especial del menú, así que fue solo lo mínimo necesario, ¿Será que se sorprendió que yo ordenara por mi cuenta? Se quedó con los ojos bien abiertos...

— Gracias.

— No te preocupes.

De seguro estaba dudando en que pedir, hizo una mueca y me dio las gracias, es una señorita que asiste a una escuela de la aristocracia, de seguro es la primera vez que viene a una tienda como esta, es una tienda vieja y un tanto fea, no tienen mesas o sillas buenas, el encargado no es nada amistoso.

— Aquí tienen.

Esperamos en silencio a que llegara lo que pedimos y el encargado llegó rápido, no había ningún adorno, eran simples tazas de té, junto al liquido dentro, después de corroborar que el encargado se hubiera retirado...

—..

Bueno, esa reacción es normal, el té sabía mal, es una tienda que incluso los ciudadanos normales no usarían mucho, menos una señorita de la aristocracia, se quedó petrificada como un gato con una expresión dura... no, ¿Qué pasa con esa expresión? Bueno, lo más importante ahora...

— ¿Qué fue lo que cambió en ti tan de pronto? Aunque estoy feliz de que pidieras hablar conmigo.

Me llama la atención que fue lo que hizo que buscara hablar conmigo, Melissa pareció pensar un poco y de nuevo se dirigió a mí.

—... Te he estado viendo por un tiempo, entendí que eres una persona de confianza, el príncipe Albel y su alteza Colette, es cierto que te ven con buenos ojos, confían en ti, eso fue lo primero.

Lo primero, eso quiere decir que tiene otros motivos, esperé a que continuara hablando.

— Entonces.. tú misma las veías con una mirada cálida... si no tuvieras sentimientos por alguien de verdad no los verías de esa manera, así que por eso me decidí.

Entonces cuando continuó me sentí un poco avergonzado, sentí como mi rostro se calentaba, lo negaba con mi cabeza pero entendía que era lo que estaba diciendo.

— Ya.. ya veo...

Al final de cuentas solo pude decir eso mientras apretaba el puño, me da la sensación de que me quemaré si continúa hablando, hasta ahora es ella quien ha recibido las preguntas pero ¿De qué quería hablar? Mientras estábamos en ello, de seguro por fin se llenó de determinación, levantó sus hombros viéndome directamente a los ojos.

—... ¿Sabes que me dicen la “Sacerdotisa de Iltania” capaz de escuchar las palabras del dios Iltania?

— Si, el príncipe Albel me lo dijo ¿Qué con eso?

Entonces puse intención escuchando lo que quería decirme. “Iltania” en mi vida pasada no me detuve demasiado para pensar en ese nombre pero en esta vida no puedo decir que no tiene nada que ver conmigo, y estas son las palabras de la Sacerdotisa que le sirve a ese dios, no puedo pensar que hable sin sentido.

— Entonces las cosas son más rápidas, entonces déjame continuar, incluso estando en un lugar lejano son capaz de realizar una adivinación de sus las palabras y voluntad de iltania, es un poco complicado pero al comprenderlo puedo saber bien sus intenciones.

Una adivinación, se escucha demasiado falso pero me tragué mis palabras, después de todo no serviría de nada y no pierdo nada si es solo de escucharla, había batallado mucho para hablar con ella pero me sale con una tontería, no me queda más que esperar a escucharla hasta el final antes de reírme.

—... Las palabras de Iltania-sama se interpretan al alzar varias tarjetas con imágenes, las he traído conmigo, me gustaría que las vieras.

Por ahora parece que entiende mi intención de no interrumpir lo que estaba diciendo, sacó algunas cartas poniéndolas sobre la mesa y entregándomelas... cada uno de las cartas se ven diferentes, más que hacerlas tradicionalmente es como si se hubieran puesto tiempo, esfuerzo y técnica, de seguro ha de ser también para que al elegirlas sea lo más al azar posible, si este país toma mucho en cuenta predicciones como estas... ¿Desde el pasado era así? Bueno, por ahora levanté la primera carta.

— ¿Qué es esto?

Lo que estaba en la carta que tomé era una imagen de un rio fluyendo.

— Se puede interpretar como rio fluyendo.

... Lo dije lo más especifico posible pero parece que no me equivocaba, intentemos sacar otra carta.

— El siguiente, dinero.

— Tal y como se ve representa dinero.

Ahora era una tarjeta con monedas, intenté darle la vuelta y tenía toda clase de insignias dibujadas.. ya veo, creo que lo entiendo de alguna manera.

— El trabajo de mi vida es poder interpretar lo que el dios de iltania dice al elegir las cartas, básicamente es mi trabajo sacar las cartas, se necesita un especialista para descifrarlas.

—...

Es decir, un juego, por ejemplo si se junta la primera carta de agua con la carta de lluvia sería una inundación, , si saliera la carta de dinero con mes sería algo como los beneficios del mes, y el trabajo de Melissa es con estas cartas por eso es la “Sacerdotisa”

— A partir de ahora recibiré las “palabras” ... ayúdame.

— Si, entendido, ¿Qué debería de hacer?

— Mezcla las cartas, repártelo como gustes, de ser posible que sea sin intensiones... cuídalas mucho.

Melissa decía lo más evidente... es tal y como lo había pensado, dudaba un poco pero como lo dijo comencé a mezclar las cartas.

— Pareces acostumbrada.

— En la mansión solía estar aburrida así que...

La verdad es que en mi vida pasada solía apostar, aunque es una información que ahora no importa, además de que no podría decirlo, mezclé las cartas de cualquier manera y las separé en cinco partes.

—... Mira.

El ambiente de Melissa era frio, era como si hubiera desaparecido aquella chica miedosa como un pequeño animalito y me hizo pensar en que era la misma sacerdotisa, sus delgados dedos tocaron las pilas de las hermosas cartas, entonces tomó una.

—.. Ha.

... Como resultado sin querer terminé tragando saliva.

— ¿Una calavera?

— Así es, restos humanos, claramente es una mala señal, la carta de la calavera representa en muchas ocasiones un presagio de calamidad.

Dejó la carta en medio de la mesa y Melissa extendió su mano hacia otro montón de cartas.

— Carta de espadas.

—... Armas, posiblemente combate o guerra.

La segunda era una carta de espadas,... es como si dijera que habría un gran desastre, de alguna manera me recordó la historia por la que viví, un combate destructivo, dentro de lo que yo sé fue el final de Iltania, también el ataque del imperio Koruong, mi corazón dio un vuelco... no, aún no, una predicción de una guerra, de seguro aún tiene algo más que decir, entonces tomó la siguiente carta, si pensamos en lo que he pasado será... ¿Un tigre? ¿Luna? O tal vez...

—.... Ah.

Intenté mantener la tranquilidad mientras sentía que mi corazón latía deprisa.

— Así es, este es el motivo por el que he estado dando vueltas alrededor de ti.

... O tal vez la flor silveria, si es el caso con el poder de Melissa ha de haber sido lo que provocó tanta desconfianza hacia mí, lo que estaba en la carta que tomó se encontraba aquella flor, no necesita decirlo, lo entiendo, la flor silveria sin duda alguna está apuntando a Mylene, al final de cuentas algo involucrado con el cabello silveria provocará una guerra, es un futuro que solo yo conocía pero... el poder de esta tipa es real, o puede que tenga que creer en que habrá una guerra futura, Melissa se llevó la mano a la boca como si se cubriera e inclinó la cabeza.

—... ¿Tienes alguna idea?

— Mierda, y eso que estaba escéptico.

— ¡...! ¿Esa es la verdadera tú?

— ¿Nn? Ah, Tch... a estas alturas no tiene ningún sentido esconderlo.. así es.

Ahora que lo mencionaba olvidé que estaba actuando como una princesa.

— Ya veo... estoy un poco sorprendida pero ¿Cómo decirlo? De esa manera se siente más natural...

— Pero yo también estoy batallando mucho siendo una señorita.

Fue un error haber actuado como en verdad soy pero de esta manera es más sencillo para mí.

— ¿Entonces la forma de hablarles a ellos?

— Solo estaba usando una máscara, me han insistido mucho que tengo que actuar como una señorita en lo mínimo posible.

—... Te entiendo, ahora que lo pienso había ocasiones en las que tu comportamiento era grosero, en especial cuando les dabas lecciones a Albel-sama y Colette.

Se sorprendió pero afortunadamente Melissa lo aceptó, ahora que lo pienso fueron pocas las veces en las que vino a observar nuestros entrenamientos pero de vez en cuando se me salía, creo que debería de haberlo hecho mejor, pero eso ahora da igual... la adivinación, creó que no era nada pero ahora que lo pienso aun si hiciera trampa parece que ha obtenido la misma respuesta antes, si lo pienso con tranquilidad no pensaba que tuviera esa clase de habilidad, y sobre todo aunque esa adivinación tenga resultados... no hay manera de que Melissa supiera de lo que va a ocurrir... no hay manera de que supiera la manera en que ocurrieron las cosas, pero es como si viera el futuro.

— Después de todo eres diferente a “esa mujer”.

— Antes dijiste lo mismo ¿a que te refieres con eso?

Pero aun quedaba algunas cosas, la adivinación de ahora me afectó, no solo por la sorpresa, sentí algo más, algo extraño y no me lo puedo quitar de encima, estaba apuntando a “ese futuro” a pesar de que ahora Mylene soy yo, es decir, “Silveria que guiará a la destrucción” cuando menos si crio bien a Albel no debería de haber una guerra civil, incluso Koruong que estaba directamente relacionada con la destrucción de Iltania... Colette, en aquel entonces Mylene la provocó pero ahora no puedo ver que nos llevemos mal, todo lo contrario.

La cabellos Silveria... “Mylene” no debería de haber un futuro en el que ella destruya el país, entonces es extraño que la adivinación esté dando ese resultado, pero... algo que a medio camino el resultado sea el mismo, por ejemplo si en lugar de Silveria sacara una carta de la luna marcaría al grupo de “los dioses de la luna” y entonces sería más comprensible, pero salió este resultado... ¿Acaso seré yo el gatillo que lleve a Iltania a la destrucción?

— Esa mujer... Mylene Vetor que solía molestarme era demasiado cruel, si había algo que no le agradaba de inmediato se molestaba, se la pasaba haciendo y diciendo cosas egoístas, no le importaban las reglas de la sociedad, se la pasaba diciendo que esas reglas no le aplicaban a ella al ser la elegida por dios, es más que suficiente para decir que no era alguien con sentido común.

Cuando estaba hundiéndome en el mar de mis pensamientos Melissa habló acerca de la anterior Mylene regresándome a la realidad, me da la sensación de que dijo cosas crueles pero es algo de la Mylene del pasado.

— Pero tú eres diferente, cuando menos puedes ponerte una mascara para mezclarte dentro de la sociedad, todos los días estudias, te esfuerzas, además de que has sido admitida por el príncipe Albel y su alteza Colette.

Parece que se dio cuenta de ese cambió, me da la sensación de que puso una expresión más suave cuando habló de la confianza, pero creo que tuvo más efecto al tratarse del príncipe de su país.

— Además de que eres muy buena fingiendo tu verdadera personalidad mezclándola con tus verdaderas intenciones ¿Esperas con ansias el festival verdad?

—... ¿Te diste cuenta?

— Además de tu interés por la cocina, algo como té y dulces, ¿Deseabas cocinar muchos para mantenerlos para los clientes verdad?

Melissa levantó dos dedos orgullosa de su victoria... no, más importante pensé que era una chica más tonta, en serio que sus habilidades de análisis son buenas, pero a pesar de eso no sé si decir que en verdad tenía interés en la cocina... como sea, en el momento en que se sorprendió de seguro no es algo que estuviera esperando, chasqueé la lengua.

— Una cosa más.

Puso el rostro sobre el brazo en la mesa, desvió la mirada mientras le parecía divertido y me habló tranquilamente.

— Entonces comenzaste a hablar diferente... no podía creerlo.

Melissa continuó conversando, sus dedos eran blancos como la nieve, dejó las cartas sin emitir sonido.

— Silveria que traerá el conflicto al mundo... es esa predicción, apareció desde cierto momento y a seguido apareciendo, no podía creerlo pero sin importar cuantas veces saque las cartas siempre sale lo mismo.

Lentamente, con movimientos como el agua que fluye comenzó a barajar las cartas, ¿Qué es lo que está haciendo? Tenía mis dudas pero no pude decirle nada y solo observé lo que hacía, la imagen que apareció fue...

—... ¿Una balanza?

Se trataba de una balanza, pero lo extraño eran las palabras, de seguro significaba como se veía, lo que se me viene a la mente es normalidad, o equilibrio.

— “Estabilidad” pero al estar al revés su significado se invierte, es decir, está conectado con la destrucción del mundo.

— ¿Del mundo?... no, dejando de lado la escala, ¿No sería algo como “Cabellos Silveria mantendrá el equilibrio del mundo”?

Terminé respondiendo sin querer ante esa interpretación, no, es cierto que decirlo de esa manera no es nada divertido.

— No lo entiendo, hemos leído sus “palabras” durante mucho tiempo en la historia, si tomo en cuenta el significado que quieres darle de seguro ha de mostrar “desierto”.

Pero Melissa escondió su boca con la mano como si estuviera ganando, me irrita un poco pero dejemos eso de lado. ¿Será que se está emocionando demasiado? Melissa se aclaró la garganta y continuó hablando.

— Tomando en cuenta la posición de la balanza y las demás cartas la interpretación de las palabras sería así “En el mundo ocurrirá una gran guerra, pero será cabellos silveria quien dé equilibrio” es decir, serás tú quien evite la destrucción del mundo.

... Pensando en la historia anterior no sé que es lo que pasaría después de eso, si tomamos en cuenta las palabras de los tupos del “los dioses de la luna” entonces querían sacrificar a Mylene para su dios y hacer que sea su recipiente, si es el caso entonces podríamos pensar en el fin del mundo, ya Pelman por si solo tenía tan poder como para poder ganarle a los mejores generales, en una pelea de frente ni siquiera Colette pudo ganarle a pesar de sus grandes habilidades. Ellos desean el caos en el mundo así que hablar de la destrucción del mundo podría no ser una exageración.

— Esa historia no se siente nada real.

Pero que esté de acuerdo con eso es otra historia.

— Yo también lo pienso, algo como que esa estúpida mujer proteja al mundo, es imposible.

— Lo has dicho, estoy de acuerdo.

— Por eso es que te vigilé y llegué a la conclusión, eras una persona en la que no se podría confiar... pero cuando entraste en la escuela te la pasabas peleando salvando a las personas que eran molestadas.

—... Kee.

Me tiene, intenté en lo mínimo... pero no podía dejar que las personas cercanas salieran lastimadas, al final de cuentas podría decir que esto es parte de las chispas que salieron volando del fuego, en serio que es una molestia que me malentiendan.

—... ¿Y? ¿Para qué querías hablar de esto conmigo?

Sentí un poco de comezón cuando me explicó eso complicado, intenté lanzarle esa pregunta mientras desviaba la mirada, Melissa respondió como si no pasara nada.

— La verdad es que me gustaría preguntar toda clase de cosas pero... me gustaría si tienes una idea que esté conectado con esta predicción.

— ¿No podrías hacer nada aunque lo supieras verdad?

En palabras se siente como algo esplendido pero si ni siquiera puede ganarle a Albel entonces sería contraproducente que se metiera en este asunto, Melissa se me quedó viendo.

— Puede ser, pero me gusta el país de Iltania, creo que es algo esplendido el poder mantener la paz, me gustaría ayudar si es que hay algo que pueda hacer.

Esa mirada no era de una niña miedosa, creo que es alguien muy hábil, justo por eso es que ¿Está intentando hacer que crea en su palabra? ¿O es que tiene alguna otra intención? Creyendo en Iltania, queriendo proteger el país... parece que siendo una pequeña niña en verdad piensa eso... de seguro en la historia pasada está conectado con el final de Melissa.

—... No pienso que a ellos les guste tanto la paz.

Creo que incluso las personas que se preocupan por Iltania son estúpidas, sus muertes sirvieron como señal de inicio de la guerra, no creo que “Iltania” esté en una posición tan esplendida como para llegar a ese punto.

Recordé ese odioso pasado y chasqueé la lengua, Melissa movió la cabeza a los lados mientras tenía una expresión un poco triste.

— No, no creo...

Después de darle vueltas a las cosas volteó hacia el frente sin dudar.

— Creo que justo por eso es que estás “Aquí”

—...

Me dieron ganas de responderle con sarcasmo pero no dije nada.

 

El motivo por el que la cabellos silveria esté aquí, no importa cuanto piense no entiendo sus intenciones, de seguro es por eso, en la historia anterior presionó hasta ser odiada por toda la nación, o puede que tenga algo que ver con el regalo que le hizo a la emperatriz.

— Tch...

Aunque continue pensando ahora no se me ocurre ningún motivo, después de todo el “Iltania” es un bueno para nada.

— ¿Esto es todo de lo que querías hablar? Creo que su alteza Colette pidió permiso por nosotras para poder salir pero no creo que sea buena idea quedarnos demasiado tiempo afuera, lo mejor sería que vayamos regresando.

— Nn... entendido, terminemos por hoy.

Por algún motivo no me agradó y me puse mi máscara, además de que ella no parecía continuar hablando ¿Entonces se supone que estoy aquí porque “En el mundo ocurrirá una gran guerra, pero será cabellos silveria quien dé equilibrio” Pero no creo que un simple mercenario pueda hacer algo tan grande como eso, viéndome con una mirada buena para nada diciendo cosas egoístas, si pudiera no me sentiría tranquilo solo con darle un buen golpe en la mejilla.

— Encargado ¿Podría traernos la cuenta?

— Entendido, denme un momento.

Al ver el recio... esos té que sabían mal en verdad que eran caros.. pagué y dejamos la tienda, en cuando al sabor no dijimos nada, las tasas en la mesa tenían el liquido de su interior en total tranquilidad, cual si mantuvieran un equilibrio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Interludio

 

En medio del prado iluminado por la brillante luz del sol se encontraba avanzando una carroza, de seguro las carrozas pasaban por el lugar de manera frecuente, el camino estaba marcado mientras la carroza avanzaba balanceándose.

— Nn, que buen paisaje, es hermoso, el viento fresco se siente realmente bien.

Y en el prado se escuchó una voz que no quedaba con ese prado, la persona que habló extendía el brazo desde la ventana de la carroza como si quisiera tocar ese paisaje, se trataba de un hombre hermoso, por su tono de voz alegre de seguro estaba disfrutando el paisaje desde el fondo de su corazón.

— En serio que la naturaleza es buena, un gran campo, las altas montañas, una pradera que no se ve el fondo, en serio que es hermoso ¿No lo creer Rolf-kun?

No se cansaba de lanzar una rápida sucesión de palabras, extendió los brazos mientras que el joven se dirigía al hombre frente a él, la persona frente al chico era un hombre mayor de cabeza rapada, “Rolf-kun” de pronto le comenzó a hablar y Rolf hizo una mueca.

— No, la verdad es que yo...

— ¿En serio? Es una pena, bueno, los gustos de las personas son diferentes, porque existen toda clase de personas que se puede crear el caos, ah, ahora que lo pienso siento haberte forzado, ¿Es difícil tener que seguir una conversación verdad?

El joven continuó hablando como si interrumpiera las palabras de Rolf, el joven parecía estar dirigiéndose a él pero podría no ser el caso, si lo hubiera ignorado de seguro su dirección en la conversación no hubiera cambiado demasiado, pero pensó que hacer eso sería algo grosero por lo que Rolf no podía hacer más que responderle.

— ¡Um! En serio que eres serio, desde mi punto de vista deberías de relajarte un poco más pero no es como si odiara a las personas como tú, después de todo soy el contrario opuesto, gracias a que hay personas como tú que se pueden sentir toda clase de cambios.

—... Es un honor, General Víctor.

No sabía que tan serio estaba viendo pero Rolf hizo una pronunciada reverencia ante los halagos del chico respondiendo de esa manera. Así es, ellos eran miembros de “los dioses de la luna” Rolf y Víctor que tenían como objetivo terminar con la vida de Muylene, ambos admitidos como altos rangos dentro de los dioses de la luna, entre ambos había una relación entre superior y subordinado, una conversación como esa nacida de esa relación, si ambos estuvieran en la posición contraria de seguro no conversarían para nada dentro de la carroza.

— Bueno, no te pongas tan tenso, me gusta la flexibilidad ante todo, lo mejor es poder responder a cualquier cosa inesperada del día, y contigo sería lo contrario, necesitas tenerlo todo controlado.

— Si...

Fue una respuesta sin energías pero a Víctor eso no le importó, la verdad es que estaba consciente que con él tendría una conversación improductiva, Víctor era un joven apuesto, cuando menos no parecería formar parte de un culto religioso malvado...

— Oh, como se esperaba de Zelfoa, una escuela en donde se reúnen los niños aristócratas de todos los países, tiene una buena seguridad, de seguro dudarán de nosotros al vernos sospechosos y no nos dejarían entrar, me dan nauseas desde el fondo de mi corazón.

Era una persona diferente a Pelman, pero al final de cuentas continuaba siendo una persona del grupo de los dioses de la luna, mientras decía que le daba nauseas hizo una mueca de placer... entonces su mirada se llenó con malicia, la carroza pasó por la puerta, por supuesto que no les dejarían entrar, los guardias apuntaron sus lanzas hacia ellos bloqueándoles el paso, el conductor jaló las riendas de los caballos y estos se detuvieron honestamente, el conductor intercambió dos o tres palabras con los soldados y estos se acercaron a la ventana.

— Disculpen, muéstrenme su permiso de paso.

Ese era su trabajo, no hacía falta preguntarlo, Víctor lo vio de esa manera mostrándole una sonrisa.

— Muy buen trabajo caballero pero lo siento, no tengo ningún permiso de paso.

— ¿Qué?... entonces no hay manera de que te dejemos pasar.

Era una conversación más que evidente, tenía una actitud de no tener ninguna mala intención pero el soldado respondió con una voz violenta, “en serio que es serio” sonrió Víctor.

— Así que después de todo, no, que problema... pero en cambio al verlo recordé..

Aún con una sonrisa Victor mostró su mano y el guardia volteó a ver aquello, al abrir la mano, no tenía nada.

— ¿...? No tienes nada.

— No, no, observa bien.

El guardia preguntó sin querer y Víctor sonrió como si fuera un pequeño niño que quería que lo escucharan, al hacerlo sobre la palma de Víctor comenzó a brillar una luz.

— ¡Uwaa!

En un instante se vio una gran luz y el guardia cerró los ojos por reacción, no es como si hubiera recibido algún daño físico, pero fue un acto un tanto sospechoso, ahora solo abrió los ojos quedándose atónito...

— ¿Qué fue esa luz?

Fue cuando otro guardia al ver la luz se acercó, puso fuerza en las manos que sostenían la lanza y dirigió esta a la carroza, fue en ese instante.

— ¡Aaaaaa!

— ¡Uwaa! ¿¡Pero qué...!? ¡Kggg...!

El guardia que se había quedado de pie atónito como si fuera una coraza vacía levantó una voz extraña y entonces atacó al otro guardia como si nada, movió la lanza dejándole las cosas a la fuerza apuñalándolo y la punta salió por su espalda, el miedo repentino hizo que los demás guardias se acercaran viendo con sorpresa e incredulidad como uno de sus compañeros perdía la vida.

— ¿¡Qué mierda estás haciendo!?

— ¡Aaaaa! ¡Graaaaa!

Los guardias que escucharon el escandalo se acercaron corriendo... pero el soldado que estaba gritando de manera extraña y no parecía cuerdo atacó a su siguiente compañero.

— ¡Tranquilízate! ¿¡Qué estás...?

Pero cuando menos los soldados tenían de trabajo entrenar todos los días, pudieron detener la lanza del hombre pero...

— E... esta fuerza... ¿¡Kghaaa!?

— ¡Esta no es la fuerza de una persona! ¡Esto es malo!

El hombre loco tenía más fuerza de lo normal atravesando un cuerpo tras otro, destruyendo cabezas, comenzó a haber un caos, sus compañeros intentaron detenerlo mientras que había otros que salieron huyendo, habían cadáveres mesclados entre ellos, era un caos, durante ese tiempo la carroza continuó avanzando.

— ¡Ahahaha! ¡Pero si es un gran Caos! ¡Tal y como lo pensaba un escenario de tragedia repentino solo me hace reír!

Víctor estaba riendo a carcajadas con la mano en el estómago, después de un tiempo por fin pudo dejar de reírse y habló mientras intentaba tranquilizarse.

— Nee ¿Lo recuerdas? El instinto.

Dio dos aplausos, con eso es como si hubiera terminado de leer una historia.

— Como siempre tiene un poder temible.

Rolf tenía sudor en la frente, pero estaba mostrando una sonrisa.

— No, no es la gran cosa, no funciona más que contra los débiles, además de que es débil y fácilmente bloqueable, solo funciona con tipos como esos.

El pequeño hombre parecía estar feliz de corazón mostrando una sonrisa de satisfacción.

— Hombres apuñalados por aquel que alguna vez fue su compañero, soldados que olvidan su deber y huyeron, ¿Fue una buena escena verdad?

— Si, ese fue un buen caos, una matanza sin orden.

— Eres bastante rígido pero vaya que lo entiendes, por eso es que eres uno de los nuestros.

Tal parece que estaba complacido de que sus “gustos” fueran admitidos, Víctor volteó a ver el paisaje afuera de la ventana mientras contenía la risa.

— La verdad es que me gustan mucho las cosas hermosas, cada una de las personas destruidas tienen su propia historia, creo que eso es algo hermoso, acercarme a eso como otro actor más... es inútil, las cosas ya están decididas una vez se encuentran conmigo.

¿Será que estaba pensando en el pasado? Mientras le hablaba a su subordinado su mirada parecía puesta en la lejanía, en su mirada había una ligera luz.

— Esos humanos viven de manera esplendida, no sé que es lo que esté pasando con ellos ahora ¿qué es lo que haremos? ¿Qué clase de cara pondrán? No puedo con esta emoción, ¿Qué cara del dado saldrá? Cuando se me resbalan de las manos no sabría decirlo, esta es la verdadera naturaleza de la belleza del Caos.

Recordó la escena que acababa de provocar y Víctor volvió a reír, pero solo fue un instante, ahora puso una sonrisa cual si añorara algo volteando a ver a la lejanía...

—... Lo espero con ansias ¿Qué clase de belleza me mostrará “El peón de dios” La mejor de las tragedias de seguro será algo hermoso.

... Eran sentimientos dirigido a aquella mujer de sus pensamientos.

— Pero aún diciendo eso tengo un trabajo antes de eso, es la última época del mundo, el gran escenario, es un honor estar aquí... ku, ku, ku, está bien, todo por el caos en el mundo.

Él pensándose como un actor se dirigía al mejor de los escenarios, en una carroza hacia Zelfoa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 10

Preparativos

 

— Ha sido recibido como se debe, muchas gracias, esperamos con ansias pueda volver a hacer uso de nuestros servicios.

Un día cercano al día del festival, Albel, Colette y yo continuamos con Melissa que ya se nos había unido como si nada, visitamos la ciudad en un día común, pero aún diciendo eso no es como si nos estuviéramos saltando las clases, estamos en los preparativos para el festival así que estamos haciendo unos pequeños trabajos, eso tenemos, las clases de la mañana terminaron, nos encontrábamos preparando los atuendos para nuestro “Café” venimos a saludar a una de las tiendas de ropa en donde pedimos lo que necesitábamos, se trataron de trajes hechos sobre pedido, de seguro los números se dispararían, pero entiendo que ha de esperar buenos clientes, bueno, teniendo esta buena oportunidad ha de querer verse bien ante los futuros aristócratas, podría ser que el siguiente año también... no, es un poco pronto. De cualquier manera pagamos por los artículos y salimos de la tienda de ropa.

— ¡Logramos obtenerlos sin problemas! No parece que vayamos a tener ningún problema, espero con ansias poder usarlos el día del festival.

— Fum, es cierto, ¡Espero con ansias poder ver a Mylene!

Salimos de la tienda comenzando a caminar cuando los dos de familia real comenzaron a reir, por el otro lado nosotras dos bajamos nuestros hombros mientras llevábamos las cosas y no es porque las bolsas pesaran.

—... Mierda, no me lo esperaba... ¿Se supone que tengo que usar esto...?

El diseño de la ropa ya terminada no lo esperaba... en serio que es algo bastante cruel, no, en si no tengo problemas, se ven alegres, incluso lindas con ese diseño, además de que tiene una exposición al nivel que no estaría en contra de la moral pero.... bueno, de seguro servirá para traer dinero y si se lavan se podrían usar incluso el próximo año, el problema... lo que no me esperaba...

— ¡Jajaja! ¡Después de todo esto es de lo mejor!

La presencia de Colette, cuando estábamos pidiendo la ropa Colette habló con uno de los trabajadores, parecía estar divirtiéndose con algo, no pensé que agregaría una petición extra, y una vez que lo recibimos la ropa... aún lo siento pesado, mi cuerpo es el de una mujer, creí que estoy acostumbrado a usar ropas de mujer pero ¿Cómo decirlo? Es algo vergonzoso con tanta exposición, aunque cuando era hombre esa clase de cosas no me interesaban...

— Bueno, bueno, no te preocupes Mylene-sama, habrá muchas otras personas que usarán estas ropas.

—... No veo que sea vergonzoso ¿Yo también las usaré verdad?

— Bueno, es cierto pero... hay toda clase de gustos.

Pero aún diciendo eso fue mi error el no haber podido detenerla, aunque a estas alturas no sirve de nada y no tiene sentido estar escupiendo quejas, así como lo dice Melissa las ropas no se ven mal, al contrario, es algo que casi no se vería en este mundo.

— Se siente pesado...

No puedo quejarme pero... en cuanto a eso solo me queda rezar para que se solucione con el tiempo, bueno, está bien, no importa cuanto lo piense no cambiará nada, entonces lo mejor sería no pensar en eso.

— Fuu, pero las cosas han avanzado más de lo que esperaba, lo siento por los demás de la clase pero ¿No deberían calmarse un poco?

— Estoy de acuerdo.

Siguiendo la sugerencia de Colette pasamos a una cafetería.

— Está bien ¿Todos se están esforzando verdad?

Cuando menos estamos “en medio de la clase” preparándonos para el festival. En mi vida no había estado tan cansado, observé el menú y pedimos, tengo que vivir de manera inteligente y tranquila.

— Cuatros té helado.

— Entendido.

Terminamos de pedir sentados en una mesa para cuatro, el día de hoy hace calor, de seguro algo frio sería más delicioso.

— Vaya que hay que hablar de observar... esta tienda es bastante nueva, habrá muchas cosas divertidas para Alfoa.

— Es cierto, al principio me sorprendí de la idea de un té rojo frio, pero sería más sencillo de tomar.

Esta cafetería, y en esta época, los dos de la familia real estaba sorprendidos, después de todo es el resultado de “observar” por eso es como lo dicen, es novedoso, no tendremos muchos tipos de té, hay varias clases de comida para llenar el estómago, no hay dudas de que en el futuro de iltania habrá esta clase de tiendas pero creo que ahora no las hay, por lo que dice Colette de seguro es lo mismo para Koruong, puede que la cultura de Zelfoa vaya avanzando... ¿Qué es lo que estaba haciendo para esta época? Es cierto que recuerdo que mi edad y la de Mylene estaban muy separadas, si es el caso...

— Muchas gracias por esperar, cuatro Té helados.

— Oh, ya llegó.

Cuando recordaba que era lo que “yo” hacía llegó lo que pedimos, cuatro vasos de vidrio con liquido en su interior, gotas de agua en el exterior, se veía bastante fresco, contuve mis ganas de beberlo todo de un golpe mientras bebía tranquilamente.

— Haa... es delicioso.

La sensación fría pasando por mi garganta, sin querer dejé salir un suspiro.

— El sabor y el aroma son ligeros, se siente bastante bien... vaya que pensaron en algo como enfriar el té rojo.

Es como lo dice, incluso para mi es un poco inusual, en cuanto al té en sí tiene un sabor un tanto barato, pero solo con estar frio se siente delicioso... no, en cierto sentido ¿Será que se siente mejor por tener un sabor ligero?

— Zelfoa es entretenido.

Susurré mientras observaba a las personas ocupadas por la ciudad, por más que ya haya visto el futuro de seguro para ellos su realidad es todo lo que tienen, aún hay muchas cosas que desconocemos, inusualmente puede que no sea nada malo ir a dar un paseo para ver algunas cosas que desconozco.

— Parece que te diviertes.

— ¿Nn? Ah, bueno...

Cuando estaba observando la ciudad Albel comenzó a sonreír.

— Es inusual que seas tan honesta.

Solo afirmé con normalidad pero Colette mostró sus dientes blancos en una sonrisa como si se estuviera burlando ¿En qué está pensando?

— Sarcástica.

— Mentirosa que usa una máscara.

— Ustedes dos...

Colette y Melissa dijeron sus impresiones, dejando de lado a Colette es bastante nuevo que Melissa me hable así, puedo sentir sus avances.

— Maldición...

— Eso dicen pero parece que te diviertes.

— ¿Nn?... bueno, sí, en la escuela tengo que ser demasiada cortés, ¿Cómo decirlo? Es un sentimiento de libertad.

— A pesar de que podrías seguir así todo el tiempo.

— ¿En serio? En lo personal lo siento algo especial que solo hable así con nosotros... mejor dicho veo que ya no te escondes con Melissa.

— Fue sin querer, además de que a estas alturas sería algo tonto ¿Verdad?

— Al principio pero creo que está bien así.

Ahora que lo pienso no les había comentado que ahora hablo con normalidad con Melissa... pero a pesar de eso la confianza para mostrarme así... es cierto que se siente algo de familiaridad.

— Muu, me dan un poco de celos... ¿Qué es este sentimiento?     

Siempre me he mostrado así, no creo que sea para ponerse celosos. El hielo continuó derritiéndose sonando dentro del vaso de vidrio, se sentía la tranquilidad.

— Tengo que disculparme contigo Mylene.

— ¿Ha?

La que rompió el silencio fue Melissa, estaba encogiéndose y al verla así dejé salir mi voz con dudas.

— He sido bastante cruel, viéndote mal unilateralmente... vigilándote... quería disculparme.

— Ah, así que era eso.

Ahora que lo pienso es cierto que su actitud ha sido bastante mala conmigo hasta ahora, pero a estas alturas me di cuenta.

— No necesitas preocuparte.

—... Pero.

No es como si me hubiera molestado su actitud, la verdad es que a quien odiaba no era a mí, era a la persona que era antes, tomando en cuenta su historia ella era mucho más cruel.

— La persona en cuestión te está diciendo que está bien, no te preocupes, a diferencia de estar dándole las vueltas a las cosas es mejor ser directa.

Así que esto es todo, moví la mano como si la alejara y Melissa se quedó con la boca abierta pero.

— Fu, fu, ¿Qué fue eso?

Sonreí sin querer y siendo llevados por mí Colette y Albel también rieron, en ese instante el ambiente se aligeró, en serio que esto no está nada mal...

—... Bueno, ya nos quedamos un tiempo, regresemos.

Hice esa sugerencia y Albel asintió, puede que haya dicho algo vergonzoso sin darme cuenta, al ponerme de pie escuche una voz sonriente detrás de mí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Capítulo 11

Flor famosa

 

— ¡Qué ese florero vaya aquí! La cruz de aquel lado está torcida.

Pasó el tiempo rápidamente, los días pasaron y en un instante llegó el día del festival en la academia de magia, era por la mañana, nosotros terminábamos los últimos detalles de nuestro café, Albel, Colette y yo entrenamos todos los días por lo que no hay problema por faltar un día, es un tiempo importante como estudiantes, todos estaban ocupados, algunos que no estaban acostumbrados a cambiarse rápido, otros preparando las mesas, todos daban vueltas apresurados, si hablamos de mí me encontraba dando las indicaciones, no está nada mal darle indicaciones a los mocosos para despertar.

— Mylene, ¿No sería mejor que nos vayamos a cambiar nosotras también?

— Si, es como lo dices Melissa-san, Elmira-san, Romilda-san ¿Nos acompañarán?

— ¡Si!

— Entendido Mylene-sama.

Además de a mí, Melissa llamó a otras dos estudiantes, Elmira tiene una belleza tranquila mientras que Romilda es una chica saludable de piel aperlada, Melissa parecía más bien infantil, junto a Colette que se veía elegante se veía un contraste peculiar.

— Entonces Albel-sama, te encargo el rol de guiar.

— Si, déjamelo a mí Mylene-sama.

En cuanto a los chicos hacían otras labores, cada quien se dirigió a sus vestuarios y en cuanto llegamos nos dieron la ropa, es la segunda vez que me pongo este atuendo, fue la primera vez cuando en la tienda me lo probé para corroborar las medidas, y ahora que es la hora de la verdad, dije como excusa que no me lo volvería a poner después de salir de la tienda con la escusa de que no quería que se ensuciara, pero si tenía que ponérmelo a la hora de la verdad.

— ¡Después de todo te ves linda! ¿Esta fue la idea de Mylene-sama verdad?

Romilda dijo eso mientras levantaba su falda con volantes.

— Si, fui yo la de la idea.. pero aún diciendo eso fue Colette quien preparó los detalles de la ropa, así que podríamos decir que fue cosa de ella.

Puede que lo diga como si me estuviera conteniendo pero es la verdad, en serio que lo hizo como una “Maid colorida”

— Ya veo, así que Colette-sama, estoy de acuerdo, es un poco estimulante pero es esplendido.

Es cierto que es algo estimulante... en otras palabras, ropa que expone algo de piel, pero aún diciendo eso está a un nivel en el que las chicas no ven ningún problema con esto, pero es un poco pesado que yo me lo ponga, pero no puedo quejarme, me puse la ropa, pero me gustaría dejar los adornos para después.

— ¡Parece que ya todas han terminado de cambiarse! Entonces regresemos al salón de clases, es hora de mostrarles nuestra belleza.

Con las palabras de Colette Romilda y Elmira asintieron, parece que tienen confianza de como se ven, la verdad es que las cinco que están aquí se ven bastante bien, bueno, conmigo incluyéndome. Salimos del vestuario en dirección al saló n de clases y las miradas de los estudiantes en los pasillos se reunieron en nosotras, en serio que esto es duro...

— Fu, fu... chicos, por favor vengan a darse una vuelta a nuestra clase.

Diciéndoles algo como eso mientras no les importaban las miradas, hay que aprovechar que llamamos la atención, de seguro les ha de llamar la atención, es algo bastante nuevo, unas ropas atractivas y un tanto provocativas, ¿Qué es lo que harán las chicas con eso? De seguro si Albel también se disfrazara de chica llamaría la atención como nosotras.

— Como se esperaba, todos voltean a vernos.

— Llegados a esto es un poco vergonzoso, pero hay que usar lo que se pueda usar.

— Vaya que lo has dicho.

Intenté chasquear la lengua pero lo escondí con una sonrisa, continué caminando mientras saludaba a las personas en los alrededores, bueno, con esto los preparativos están listos... no, aún hay algo personal que necesito hacer. Regresamos al salón de clases, Albel y los demás nos recibieron, fuimos rodeadas por todos en el centro del salón de clases, Albel y los demás estaban usando ropas de montura... trajes que parecían tener cola de pico, un traje bien arreglado, parece que aquello que parece la cola es algo para estar a la moda, es un atuendo formal como para atraer la atención de las chicas en esa edad.

No es de extrañar que dejaran de trabajar al vernos, pero me gustaría que nos dejaran un poco de libertad, desafortunadamente no había tiempo para estar relajándose.

— Hemos regresado.

— Bienvenida Mylene sa... ¿¡...!?

En cuanto entramos los saludé con una voz fuerte... Alvel y los demás nos pusieron atención, ya sabía que pasaría, tal y como lo imaginaba nos rodearon, después de tanto escandalo se quedaron en silencio, algunas chicas se taparon la boca, fue algo tan impactante para los chicos que fue como si el tiempo se hubiera detenido.

— Que hermosa... ¡ángel! No ¡Diosa!

En especial Albel exagerando, sus piernas estaban temblando como si fuera un siervo recién nacido, pero no es de extrañar, la verdad es que los arreglos que preparó Colette para la ropa son la gran cosa, el pecho estaba abierto mostrando el escote, el cuello estaba separado... un diseño atrevido que mostraba la clavícula, una base para los vestidos eróticos, la falda esta abultada, daba una imagen sexy en contraste con el atrevimiento de la parte superior, pero hacían un buen juego, normalmente los estudiantes de la escuela no mostrarían las piernas pero con las calcetas largas se veía como algo muy atrevido, pero no era nada vulgar, no cruzaba esa línea y se tenía mucho cuidado con lo que se mostraba, además de que lo principal... en la cabeza unas orejas de conejo que agregan aun más puntos de lindura, daba una sensación de acelerar el corazón al parecer un vestido erótico pero más que eso enfatiza el atractivo de la mujer.

... Pero no creo que sea una ropa que yo debería de estar usando, pero Colette y Melissa me alagaron diciendo que me veía bien, en especial Colette.. no, mejor dejemos eso, en ese sentido de seguro mi imagen fue algo impactante para Albel, la verdad es que tanto chicos como chicas sin distinción parecieron reaccionar, de seguro podríamos decir que ha sido un gran éxito.

— ¡No pensé que podría ser hasta este nivel! Ah, ¿Cómo debería de expresar esta emoción...?

— Muchas gracias, también te vez muy bien Albel-sama.

Se acercó caminando y tomé su mano ya que parecía iría a caerse, de nuevo volvieron a suspirar en el salón de clases, la verdad es que creo que es Albel quien se ve mejor, con su cuerpo esbelto se ve mucho más robusto con ese traje, un cuerpo hermoso como si fuera una escultura de cristal... ah, pero solo eso es una pena.

— A pesar de que ya eres atractiva esas ropas resaltan aún más el atractivo de Mylene-sama... ¿Esta ha sido la idea de su alteza Colette?

— Si, ha sido ella la de la idea, de seguro si se logró un nivel de perfección como este solo podría ser gracias a ella.

— Ah... te entiendo, de seguro pensó principalmente en intentar resaltar el atractivo de Mylene-sama, ahora respeto desde el fondo de mi corazón a su alteza Colette.

— Fum... yo también me gustaría alagarte por darte cuenta príncipe Albel, también entiendes bien el atractivo de Mylene.

Los dos de familia real estrecharon sus manos, estaba atónito viéndolos, bueno, su trabajo de equipo ha ido creciendo día con día, puede que algún día esto se convierta en una amenaza para mí... silo de pensarlo sentí un escalofrío recorriendo mi espalda, para empezar quienes me presionaron a esto fueron ellos dos... no, está bien, seguimos avanzando con el plan, en esta situación me vengaré de Albel.

— Bueno, terminemos con los últimos preparativos... ah, mi pierna.

Fingí que me lastimé y me incliné hacia Albel derribándolo, entiendo la expresión de sorpresa de Colette, intentó detenerme extendiendo la mano hacia mí pero llegó tarde y no pudo hacer nada, pero no tenía la intención de derribarlo de buenas a primeras, Albel se me quedó viendo sorprendido, entonces... me tomé de su ropa y terminé rasgándola.

— ¿¡Uwaa!? M... ¿¡Mylene-sama!?

— Lo... ¡lo siento mucho príncipe Albel! Estaba cansada y mi tobillo se torció...

Albel me abrazó sosteniéndome y me disculpé claramente de manera falsa ¿Será que vieron a través de mí? se me quedaban viendo con sospechas, bueno, esta es mi venganza.

— No, afortunadamente estás bien, no te preocupes por mí, me alegra que no hayas caído al suelo Mylene-sama.

Sabía que tratándose de él diría algo como eso, me alejé de sus brazos mientras pensaba en eso, afortunadamente nadie salió herido, pero Albel le llamaba la atención.

— Pero la ropa... es una pena, parece que así no podré atender a los clientes, me siento un poco mal por no poderle ayudar a Mylene-sama.

Pero la ropa que había preparado ahora está rota, algunos del salón de clases dejaron salir un suspiro, la ropa le quedaba bien a Albel, se veía lindo, de seguro las chicas, (incluidos algunos chicos) piensan que es una pena, Albel estaba encogido de hombros, tal parece que lo que más le importaba era acompañarme para ayudar a atender a los clientes.

— Si es eso entonces no hace falta que se preocupe.

Así, es esto es lo que estaba pensando desde un principio, por eso es que me tropecé, desde antes había pedido esta ropa de cola para que fuera más fácil de romper.

— Pensando que podría pasar algo como esto tenemos algo de ropa de repuesto, por favor por favor, use esa ropa, si no estoy con su alteza Albel no podré estar tranquila...

— ¿¡Pero que!? ¡Como se esperaba de Mylene-sama! ¡Preparada incluso para un suceso desafortunado como este! ¡Estoy impresionado!

Y... tengo un cambio de ropa... no seré el único que caiga al infierno, en definitiva te llevaré conmigo, no me olvidaré de mi venganza de este día. Le entregué la ropa de repuesto y él se fue con mucha energía corriendo hacia el vestidor, al verlo con esa sonrisa Colette se me quedó viendo con una mirada temible.

—... ¿Fue planeado...?

Tal parece que se dio cuenta de qué ropa fue la que le entregué, como se esperaba de Colette, conoce bien las formas de vengarse, el ataque más poderoso en el peor de los momentos, no se puede comparar con destruir a un país pero también podría decirse que es mi manera de hacer las cosas.

— ¿A qué te refieres?

Melissa inclinó la cabeza sin saber lo que pasaba.

— No, bueno, creo que lo entenderás dentro de poco, lo mejor sería que tú tampoco tengas de enemiga a Mylene, tendré cuidado yo también.

— Ya no pienso que sea mi enemiga... ¿Pero en serio que pasa?

¿Será que Colette se rindió? Le mostré una sonrisa como si no pasara nada y Melissa se me quedó viendo con sospechas... el vestidor de chicos está alejado de aquí, se suponía que no deberíamos de ser capaces de escucharlo pero...

— ¿¡Qué demonios es estooooo!?

Me dio la sensación de que escuché el grito de Albel.

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